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ChAiNs Of WiLl
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Rated: T - Spanish - Fantasy/Adventure - Eragon S. & Saphira - Reviews: 19 - Updated: 09-28-09 - Published: 05-15-09 - id:5062772

-Fragmentos del pasado-
Capítulo tres



Todo lo escrito en negrita cursiva: Flashback


-Galbatorix- repitió incrédulo como si el nombre en si significara mucho más. Ese palabra fue la llave aque abrió el arcón de sus recuerdos y con ellos sobrevino el miedo, un frío recorrío su espalda dejandolo plantado en el suelo.

Si eso es cierto, ¿Por que esconderte?- reclamó Kellevandros, que prefería tener a su enemigo a la vista que escondido tras ilusiones.

No hubo respuesta por parte de la sombra y el silencio se apoderó de la cámara, jinete y dragón se quedaron viendo fijamente al espectro frente a ellos preparados para defenderse. De repente ante sus ojos aquella aparición empezó a cambiar, la sombra comenzó a tomar forma humana; los ojos que habían sido de un amarillo chillón se toraoron ambarinos de un tono suave y apresador, cuando la silueta estuvo terminada la cortina de humo negro que la cubría desapareció poco a poco, dejando ver al ente tras el velo. Un hombre de apariencia madura, tal vez en la tercera década de su vida, emergió de la sombra. Una cabellera negra como el azabache cubría su cabeza, los rasgos de su cara; la mirada penetrante y cautivadora, la frente ancha , la nariz recta y aguileña le brindaban un aspecto solemne. Vestido con traje de lino negro , ornamentas de color plateado, brazeletes y hombreras de igual color aumentaban lo suntuoso de su imagen.

Aquel hombre, responsable de la caída de los Jinetes y parcialmente destructor de su vida, era con quien menos esperaba encontrarse, pero el destino los había reunido una vez más. Ilyan se había imaginado muchas veces el rostro del enemigo, sus ideas nunca estuvieron cerca ya que siempre pensó que era un ser vil y horrible; no obstante la persona delante de él no emitía ninguna de esas cualidades o algo parecido. Cualquiera que lo viera por primera vez, sin tener conocimientos de su pasado, se sentiría cohibido ante su imagen; sin embargo al estar frente a él, mirando su rostro, los recuerdos seguían reviviendo, uno tras otro, todos llenaban su mente de una manera tan caótica, como si de un tornado se tratase. Las historias de aquel Jinete, que hablaban de su valentía, de su talento y otras de su demencia, su crueldad, resonaron con fuerza en su cabeza.

- Ha pasado mucho tiempo Ilyan, Kellevandros- dijo con una voz grave y apacible.

- Tendras que decirlo tú- expusó el muchacho, intentando mantenerse lo mas calmaldo posible. Galbatorix hizo ademán de estar pensando, calculando el tiempo que había pasado dormido.

- Casi 50 años- declaró al fin.

Escucharlo fue un gran golpe para ambos. Ilyan buscó en la cara de su enmigo algún indicio o señal de que estaba mintiendo, pero la temple de su rival no cambiaba. Lo había dicho con tanta naturalidad que penso que era una mentira ensayada, pero la verdad yacía eminente en sus palabras, cinco décadas, no era posible. El mareo se apoderó de él y sintió por un momento el piso desaparecer solo para volver justo antes de caer.

¿Estás bien?- preguntó Kellevandros al sentir el desfallecer del muchacho.

No lo sé, realmente no lo sé.

- Te ves confundido-

- 50 años... ¿Comó es que...?- intentó recordar con todo su empeño pero ninguna de las memorias le servían, incluso uniendo los recuerdos de Kellevandros con los suyos no daban una respuesta clara.

- Pareces incapaz de recordar el más insinigficante detalle-

- Lo último que recuerdo es mi batalla con Portos, después de eso mi mente se cubre de sombras- miró a su dragón y este asintió respondiendo la pregunta mental que le había hecho- al igual la de Kellevandros-

-En ese caso permiteme iluminarte- dio un paso adelante provocando una mirada desconfiada de ambos pero ninguno dio señales de retroceder- Yo fui testigo de todo el evento incluso antes de que iniciara la refriega. Permanecí oculto para intervenir cuando me pareciera indicado, aunque para serles sincero no pense que fuera nesesario-

Ese fue el error de Portos, nos subestimó.

- Y pagó por ello. Sus habilidades estuvieron al par de las de su enemigo, siendo que ustedes eran inexpertos y jovenes, mientras que él... bueno no hay mucho que decir ahora. Pudieron haberlos acabado; sin embargo tu error fue tener clemencia- aclaró el hombre de negro señalando a Ilyan

El joven jinete podía formar el recuerdo en su cabeza. Portos estaba tendido a sus pies esperando el golpe gracia, no merecía vivir si había sido derrotado por un chiquillo como él. Pero mucho más importante no merecía la vida después de la atrocidad de sus actos irremesibles, tración y asesinato, que cometió deliberadamente. El sentimiento de venganza y remordimiento aludió su pecho quemandolo por dentro. Muy en el fondo él sabía que matarlo no hubiera sido la respuesta, no hay justicia en donde la muerte sea la condena. Lo perdonó y lo dejo tumbado ahí en el suelo, esperando que el tiempo le enseñara la profundidad de sus errores y la culpa fuera su penitencia.

- Así que él fue quien...-

- No, no exactamente- explicó- cuando estabas dispuesto a marcharte sin darle la resolución que él esperaba la redención no era un camino que fuera a tomar, un traidor nunca cambía, frustado por ver que no accedías a matarlo hizo lo único que podía hacer para poder continuar con su existencia y recuperar su orgullo, acabar con su fuente de desgracia. Él fue quien te provocó la herida en la espalda al atacarte desprevenido. Lanzó un rayo que te dio de lleno y otro a Kellevandros para inmovilizarlo y su dragón pudiera apresarlo- Ilyan resistió el impulso de tocarse otra vez la espalda pues sabía que no tenía ninguna marca, aunque la evidencia del ataque era obvia- fue entonces cuando intervine-

- ¿Por que?- preguntó ya que el motivo le era desconocido, obviamente no había sido para que el pudiera asestar el último golpe.

- Sus razones para pelear era tan diferentes, sentimientos al rojo vivo que aumentaban al chocar de sus espadas. El de él fue el resentimiento, la envidia que lo había consumido por mucho tiempo. El tuyo era la venganza, pero lograste exponerla de una sobremanera especial, sin ninguna señal de impureza, la prueba de ello fue el perdonar a tu enemigo. Por eso intervine, por que me vi reflejado en ti y sentí empatía- Ilyan se vio afligido de cierta manera, jamás imagino que su rival y el fueran fueran semejantes aunque sea por unos momentos- al ver el nivel de bajeza de sus actos no me quedo más opción que frenarlo, no iba a permitir que murieran, no así, no era justo para ustedes-

Que consideración de tu parte- exclamó Kellevandros con cierto tono de ironía.

Galbatorix no le dio importancia al comentario hecho por el dragón, pasandolo por alto.

- ¿Y después?- le preguntó impaciente el muchacho.

- Luego de detenerlo, mi preocupación eras tú, el golpe fue brutal y temía que no te quedara mucho tiempo, me acerque a ti y naturalmente Kellevandros intentó alejarme, pero él ya se encontraba en su límite, cansado y al borde del colapso, lo único que podía hacer era rugir, incluso solo en eso se veía todo su empeño por cuidar de ti- Ilyan sintío una gran arrebato de cariño por su compañero, aún es sus últimas, él haría todo por protegerlo- Cuando estaba dispuesto a curarte fue entonces cuando sucedio lo inexplicable, perplejo observe como una luz blanca los cubría a ambos, al acabar los dos yacían inmóviles, ocultos trás la barrera de los sueños. Tu herida empezó a curar por si misma y fue en aquel momento en que vino a mi la respuesta- tomo un momento para seguir- magia de dragón. El deseo de cuidar, uno del otro, fue lo que le dio fuerza al impulso de actuar. Ambos quedaron resguardados, bajo el escudo fabricado por su propio amor. Viendo que no se podian despertar, hize lo que me pareció más apropiado así que los traje aquí, esperando el día en que regresaran a nosotros-

Galbatorix dio por terminado el relato, ambos sabían que hasta cierto punto había algo de verdad y mentira en su historia; sin embargo era difícil no creerle, su voz, su modo de expresarse y sobre todo el deseo de que fuera cierto, de que realmente él los había ayudado, les nublaba el jucio.

- ¿Así que esa es tu historia?- cuestionó con irónia.

- Esa es la historia- repitió poniendo énfasis en ello.

- Me resulta difícil de creer que tú hayas decidido salvarnos-

Perdonanos si nos mostramos escépticos ante tu fabúla.

- Sus palabras se resienten; sin embargo ustedes al desconocer el pasado buscan la verdad, y es lo que les he dado. No puedo ofrecerles nada más, exepto mi gratitud-

- ¿Tu gratitud?- preguntó desoncertado.

¿Qué es lo que hemos hecho para ganarla?

- Lo que hicieron va más allá de las palabras, ustedes me hicieron ver la oscuridad en la que me había cubierto, por mucho tiempo la ira y el dolor me cegaron, al final se apoderaron de mi. Plantaron la semilla, tardo un buen tiempo en crecer, pero ahora que veo las cosas con más lucidez solo busco reparar las cosas. Sé que cometí muchos errores...-

- ¡Llamas a lo que has hecho solo un error, asesinar, traición, el hecho de haber robado un huevo de dragón y hacerle obedecerte!, ¡Llamas a eso solo un error!- Ilyan no pudo contenerse- No tienes de idea del daño que has hecho, jamás podras imaginar las vidas que destruiste, ¡De como destruiste la mía! Me ensañaron a no odiar, pero no hay otra forma de decir lo que siento cuando te veo-

- No sabes cuanto lo lamento, es por eso que nesecito que me escuchen Ilyan, Kellevandros, tal vez no me merezco ni eso. Sé que no puedo cambiar el pasado, por más que lo quiera, pero puedo preocuparme por el presente para poder efectuar un cambio en el futuro- se expresó de una manera en que el la pena se reflejaba perfectamente en su cara, la convicción y sinceridad en sus ojos eran tal que logró atrapar la mirada y la completa atención de Ilyan- pero para hacerlo posible nesecitaré de su ayuda-

Ayudarte, ¿Realmente esperas que...

Espera, Kellevandros, escuchalo.

La petición del muchacho se le hizo extraña al dragón; sin embargo respetó su deseo.

- La Alagaësia que ustedes conocían ya no es la misma, muchas cosas han pasado, la mayoría de ellas por mi culpa. He intentado arreglarlas, pero varios obstáculos me lo han impedido. La gente no confía en mi, hay rebeldes que intentan derrocarme sin saber mis verdaderas intenciones, el continente se desmorona y yo soy el único pilar que puede sostenerlo-

- ¿Qué hay de los otros jinetes?, ¿Qué papel desempeñan ellos en todo esto?-

- Los jinetes de Dragón, la organización que ustedes conocían como tal, ya no existe-

¿De que hablas?

- Durante la caída de los jinetes, los dragones casi desaparecieron- dijo lentamente.

¡¿Qué?!, ¿Comó es eso posible?¡Mientes Galbatorix, se que estas mientiendo!

Ilyan se sentía mal por su compañero, no podia imaginar el dolor que podría estar pasando.

- No, Kellevandros, no estoy mintiendo; no obstante he dicho "casi" desapareción, aún se alberga la esperanza de poder salvar a tu especie. Tú puedes tener ese poder, solo tienes escuchar- ahora tambièn Kellevandros, al igual que Ilyan, centro toda su atención en Galbatorix, como si ambos estuvieran embesalados del sonar de su voz- Anteriormente en mi poder se resguardaban tres huevos de dragón, los rebeldes, que se hacen llamar así mismos los Vardenos, ellos lograron hacerse con uno de ellos. Yo intente recuperarlo pero al final ese huevo eclosionó, dandoles a ellos un jinete y un dragón- El nombre de Eragon y Saphira vino rápidamente a su mente, cuando el huevo de ella se abrió, ellos despertaron. Se sintieron intimamente ligados a ellos, no sabían por que, pero ellos los habían sacado del eterno sueño, y por eso se sentian agradecidos. Creyendo que ellos podrian salvarnos, salvarlos a todos,hicieron todo lo posible por ayudarles. Sin conocerlos habían forjado una imagen de ellos, valientes, honrados, leales, de un corazón puro, pero la versión que les estaban presentando ponía en duda su alegoría. Ahora les eran presentados como ladrones, asesinos, ambiciosos y traidores. Empezaron a dudar si habían hecho lo correcto- Ellos tienen a la última hembra de tu especie, si pueden converserlos a ellos de unirsenos, podrían tener una oportunidad-

Así de sencillo, ¿Verdad?. Nunca nada lo es. ¿Qué es lo que realmente esperas de nosotros?- declaró haciendo la pregunta necesaria.

- Creo que podemos dejar de lado las insuniaciones e insultos Kellevandros, somos más que eso. Mis intenciones son sinceras, la respuesta ya hace en ustdes, con o sin su ayuda lograré efectuar un cambio, no tengo otra opción. Les ofrezco la oportunidad de ser parte de ello, de formar un nuevo mundo, de tomar todo aquello que nos hizo grandes en el pasado y moldearlo para el futuro. De traer de vuelta a los jinetes, con toda su gloria y con ella la paz que una vez goberno en este tierra. Humanos, elfos, enanos y dragones todos unidos. El mundo que tus padres querían, no solo para ti, sino para todos, ¿No es así Ilyan?- las palabras golpearon duro su corazón, el recuerdo de sus padres hizo humedecer sus ojos.

- ¿Qué es lo que debemos hacer?- preguntó quedamente, a punto de caer.

- Deben creer en mí- avanzo acercandose más a el muchacho- Confiar en mí- la mirada de Ilyan parecia perdida, como si el pronunciar de sus palabras fueran el canto de un poderoso hechizo- Debes pelear por mí- quedo en frente del joven. Ilyan se puso nervioso de estar tan cerca, pero era como si no pudiera evitarlo, su voz, su mirada, ambas encantadoras lo habían capturado. Estaba empezando a creerle, había cambiado, él solo buscaba el bien, debía confiar en él, debia creerle- Yo puedo arreglarlo todo, lo cambiare todo, pero sobre todas las cosas yo te protegeré-

Ilyan...

Sin previo aviso Galbatorix lo rodeó con sus brazos, fundiendose en un abrazo, como un padre abrazaría a su hijo. El muchacho estaba estupefacto ante la reacción del Rey. Al principio su única meta era escapar, creía que si no lo hacían morirían bajo la mano de su captor, pero esto era diferente. Era cálido, reconfortable, había olvidado lo que era el contacto humano. Por mucho tiempo deseo volver abrazar a sus padres una vez más, aunque sea solo por una vez. Con las lágrimas deslizandose por sus mejillas, completamente hechizado pronunció:

- Lo haré, pelearé por ti- dijo lentamente, rindiendose a su voluntad.

- Ya todo esta bien, tranquilo. Todo ha terminado-De repente el tacto se volvió frío, los brazos parecian hechos de piedra y su mirada se torno vacía. Todo ha terminado. Las palabras seguían sonando como campanas, y con cada una de las campanadas, la memoria de Ilyan regresaba.

Todo ha terminado...

- ¡Garjzla!- gritaron con fuerza, todo lo que vino después se cubrio de tinieblas.

El rayo salió disparado de la mano de Portos golpeando brutalmente la espalda de Ilyan, absorto en su gloria observo como el muchacho caía inerte al suelo. Kellevandros enfurecido arremetio contra el traidor, solo un mordisco era todo lo que nesecitaba, lo destrozaría con sus dientes. Portos reaccionando rápidamente lanzo otro rayo al dragón, no le hizo gran daño pero pudo inmovilizarlo.

- ¡Roslarb!- gritó eufórico.

El dragón de color bronce se aventó contra el plateado, mordiendole el cuello y enterrando sus garras en uno de sus costados logró someterlo. Kellevandros aullaba de dolor, tanto el suyo propio como el de su jinete. Ilyan todavía no reaccionaba, intento quitarse a su rival pero el solo moverse hacía que las garras se le enterraran más. Portos con un aire de victoria caminó torpemente hacía el muchacho. Se regocijo ante la lastimosa facha del joven, solo faltaba terminarlo.

- Mirate ahora Ilyan, ¿Qué dirían tus padres si te vieran así?, ¿Estarían orgullosos ó decepcionados?- bramaba en un tono bufón- Eres un maldito iluso como el cerdo de tu padre- Ilyan que estaba seminconsciente podía escucharlo- Un soñador diría yo, perdonarme, que osadía, eso lo hubiera esperado de tu padre, pero de tal palo tal astilla, ambos débiles, patéticos- Conteniendo el dolor, el muchacho pudo volver en si.

- Mi padre fue un gran hombre, todo lo que tú nunca seras- logró apenas a decir.

- ¡Calla!- ordenó pateandole en el costado, tuvo que gritar para evitar desmayarse debido al dolor, Kellevandros solo podía mirarle sufrir- Aún siendo tu padre como fue, jamás pude entender el por que ella lo escogió, a él en vez de a mí. Pudo tenerlo todo, pudo vivir, inclusó le hubiera permitido que se quedara contigo. Pero ella tomó su desición, decidió pelear. Así que no tuve más opción que matarla a ella también. La hubieras escuchado suplicar...-

- ¡Mientes!-

- Por supuesto que no, pero no suplicó por su vida, ella ya había afrontado su destino. Suplicó por la tuya- la tristeza llenó el cuerpo de Ilyan, agradeció por la lluvia que difulminaba sus lágrimas con el agua- al final me pidió, por todo el amor que yo le tenía que te salvara, que impidiera que algo malo te pasara, que si alguna vez la quise profundamente te viera como mi propio hijo- soltó una carcajada espantosa- Al parecer se sacrificó para nada, hiciste que todo su esfuerzo resultara inútil. Pobre Ilyan, ¿Comó podrías vivir con eso?-

El llanto no paraba, solo quería que terminara, quería acabar con todo de una vez. Deseaba la oscuridad, que lo cubriera con su frío manto. No podía soportar el hecho de haberles fallado, pero en su corazón tenía la imagen de sus padres sonriendole, todo acabaría pronto.

- Pero no te preocupes, no tendrás que hacerlo. Acabaré con tu sufrimiento- Portos alzó su espada sobre su espalda, una sola estocada solo eso haría falta, Kellevandros no paraba de rugir, antes de que pudiera clavar la espada fue detenido por una fuerza exterior.

El ataque fue detenido y Portos salió despedido hacía atrás, Roslarb igual fue atacado misteriosamente soltando a su presa. Kellevandros quedo aun incapaz de moverse debido a las heridas. La lluvia paro al mismo tiempo que el cielo se abría, un figura de gran tamaño y de color oscuro se acerco a ellos, mientras se acercaba, se logro apreciar que era un dragón, uno singular como ninguno otro, negro como la noche misma, el jinete era igual de notable.

Portos se estremeció ante el recién llegado, el dragón aterrizó en el pasto haciendo temblar el suelo. Lanzando una mirada lastimosa a los demás dragones. El hombre que llevaba bajo de su montura y se dirigió directamente a Portos, poniendose en pie acudió a él.

- Mi señor-

- Creí haberte dado una orden-

- Lo sé, pero si me deja explicarle...-

-Silencio, no quiero tus excusas. Claramente te ordene que no lo mataras. ¿Recuerdas?-

- Sí, mi señor-

- Y estabas a punto de hacerlo, de desobedecerme, ¿Estas consciente de ello?-

-Sí-

- Bien, seras castigado por ello después- dejandoló de lado, caminó hasta donde Ilyan se encontraba tirado- La verdad es impresionante lo que este joven ha hecho e igualmente es una lástima que tenga que terminar así-

- Pero, mi señor, no lo entiendo. ¿Qué podría querer usted de un simple muchacho como él?- preguntó intrigado.

- No es lo que pueda tener el jinete, lo que me importa es lo que puedo obtener a través de él, lo que su dragón puede darme-

- ¿Usted esta hablando de...- dijo temorosamente comprendiendo lo que estaba a punto de pasar.

- Exactamente-

Ilyan se horrorizó al escucharlos, lo que el hombre misterioso buscaba era el Eldunari de Kellevandros. Quería gritarle, decirle que escapara, pero no tenía las fuerzas y sabía que tampoco las tendría su dragón. Hubiera prefierido morir, para que ambos se fueran con el alba a saber que ese destino le depararía a su compañero.

Con un ademán de la mano Ilyan fue levantado mágicamente y quedo flotando de frente a ese hombre, todo lo que podía divisar era una silueta. Tenía miedo, había aceptado la muerte y esperaba ansioso de ella, pero lo que estaba por venir era peor de cualquiera cosa que hubiera imaginado. Kellevandros, que se encontraba agonizando seguia intentado protegerlo, pero sus rugidos solo aumentaban el dolor.

- No te preocupes, acabará pronto. Todo ha terminado-

Y fue lo último que escucho, todo despues de eso se cubrió de una luz blanca, se perdió entre la nada. Se encontró con Kellevandros en el otro lado, sabían que no estaban muertos, no se parecía a ello. Los dos se encontraban en paz, en un mundo en el cual lo único que podían hacer era soñar, con un mañana que jamás llegará.


Idioma Antiguo

Garjzla - Luz, trueno.


Hola, de nuevo yo. Lo primero a decir es, ¡Lo siento!. En verdad disculpenme por la tardanza, espero que haya valido la pena, realmente deseo que disfruten de este capítulo, es lo menos que puedo ofrecerles.

Ojalá que se entienda el propósito del mismo, se que hay momentos que se pueden dar a entender como ambiguos, pero realmente no se hicieron con esa intención, ya dependeran las especulaciones que le den.

Para aquellos interesados quieron que sepan que si tengo pensado acabar este Fanfic y todos los siguientes que ya estan en proceso, por si quieren leer algo diferente, otra faceta de mí. Solo que como ya saben la vida no se me esta poniendo más fácil pero ahí la llevo.

Agradecimientos: Elendoy, Fofo, Eluusssien, Panda, Lady Arakawa, dark alexandra, ConejitoSamuraiPanquecoso, Majo Black, a todos ellos por leer mis locas invenciones, que sigan conmigo aún con lo tardanza, espero no tardarme tanto con los siguientes.

Agradecimientos Especiales: a Elendoy y a Eluusssien, por permitirme conocerlos. Ambos muchachos con ideas muy orginales, uno con ideas mas extravagantes, ¿Verdad Eluusssien?. Así como también agradecerle a él por sus contantes mensajes para saber si iba a continuarlo y cuanto llevaba escrito, por sus ideas, algo locas pero se agradecen de todas maneras.

Se agradeze de antemano a todos aquellos que dejen una Critica/Review.



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