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Rosalie POV'S
A la mañana siguiente de haber conocido a Emmett, como me pidió que le llamara, llegó un criado a mi habitación.
¿Rosalie?-exclamó, busandome con la mirada.
Soy yo-respondí, enfadada, ¿que diablos pasaba que olvidaba tratarme por mi título real?
Tenga-lanzó una carta con un elaborado sello marado con cera, sellado con una cinta verde claro, era Alice.
Y aqui hay más-aventó una con el sello de Edward y una que me era desconocida.
Abrí primero la de Alice.
Querida Rosalie:
Espero que estés bien y estes pasando unos excelentes días en la corte francesa.
Aquí las cosas no van muy bien. Cuando vuelvas, te contaré.
Madre envía saludos a la reina Victoria.
Edward y Padre enviaron otra carta, Ness te envía un abrazo, está enamorada del príncipe Jacob ¿¡No es maravilloso!?
Espero que vuelvas pronto.
M. Alice.
Princesa de Gales, Infanta de España y Sicilia.
Eso último, los títulos, tenían una caligrafía diferente, trazos rectos, contrarios a las letras elegantes y decoradas de Alice.
Abrí la carta con un sello marrón intenso, extraño.
Rosalie:
Sabemos que estas en la corte de Francia.
Debes volver. Se aceleran los planes de tu matrimonio con Eleazar.
Volveras dentro de tres días.
Edward te envió un reado en esta carta.
Carlisle
Rey de Inglaterra & Señor de Irlanda.
Que poco delicado-pensé, pero observé de nuevo, esa caligrafía no era de mi padre, era igualmente recta, como la que había alterado la carta de mi hermana.
Estimada Rose:
Hola, rubiales, ¿que tal te va?
Estás en Francia ¿Huh? Que daría por estar ahí
Bella te envía saludos y tambien Renesmee.
Te queremos, vuelve.
Sospechamos que hay un problema, hasta ahora solo lo intuimos la enana y yo.
Te necesitamos para conspirar, rubiales, vuelve cuando gustes.
Te adora.
Edward Anthony.
Príncipe de Gales.
Ninguna letra estaba fuera de lugar en donde había escrito Edward.
Abrí la última carta, escrita en un impecable francés.
Rosalie:
Puis-je voir aujourd'hui dans le jardin?
Il est urgent.
Waits
Emmett, Prince de la Suisse.
¡¡Vaya por Dios!! Emmett, corrijo, El hermoso Emmett, me citaba a mi!
Mi parte más vanidosa insistía:
Claro que quiere verme, mirame nada mas.
Todas las miradas puestas en mi, todos pendientes de lo que haré, que diré...
Cada hombre atento a mi y mis deseos.
Y mi parte racional y acomedida decía:
¡Vamos! ¡Ve! Puede ser que necesite algún favor, ayuda o que solo quiera charlar con alguien.
No es necesario que todos los hombres tengan puesta su mirada en busar la dote que atraiga a los mismisimos reyes de Inglaterra.
En ese instante reordé esas intensas negociaciones con principes, hijos de emperadores, duques, condes, todos tan simples que no podían aceder a casarme con ellos.
Despues de darme una ducha intensa, busqué uno de mis vestidos nuevos, uno de mis favoritos personales, de un tono azul apagado que hacía relucir mis ojos.
Bajé al jardín principal, sin pensarlo mucho, fui acercandome a un espacio relativamente vacío, al menos de personas, puesto que estaba rodeado de orquídeas, rosas y azaleas.
Princesa Rosalie-la profunda voz de Emmett me sacó de mis pensamientos.
Llameme Rose, por favor-pedí, abanicandome para sofocar ese calor ligero que me estaba torturando bajo las capas de tela del vestido.
Llamame Emmett y no me hables de usted, me haces sentir algo anciano-pidió sonriendo, tenía unos dientes muy blancos y una sonrisa contagiosa.
Hablame de tú, tambien-cedí, el me besó la mano.