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Author of 115 Stories |
Disclaimer: No, no es mío.
Rated: ¿PG13? O algo así.
Advertencias: Situado -o sea spoilers- en el 4x22. // Slash.
Resumen: Se acabaron los sellos, cazar a Lilith, protegerte. Se acabó tú y yo, Dean. –Viñeta Dean/Castiel, SLASH. Spoilers 4x22.
Nota: Primera incursión en el fandom y para colmo con mi otp que tengo miedo de estar arruinando monumentalmente, así que por favor, guarden los tomates para la próxima, ¿vale? Que ya me basta con estar así de nerviosa xD
Muchísimas gracias a las chicas del LJ que ya leyeron y comentaron este fic y me dieron ánimos para subirlo :)
Vivir
Se acabó.
Se acabaron los sellos, cazar a Lilith, protegerte. Se acabó que aparezca cuando me llamas, que me hagas dudar de mi fe y crees otra nueva que va de mano de mil pecados y sin embargo termina siempre valiendo la pena. Se acabó luchar contra demonios y ángeles que no merecen tal nombre y que me mires como si estuvieras orgulloso cuando desobedezco todo en lo que solía tener seguridad para seguir los pasos de un humano sin ninguna ley moral establecida que no sea cuidar de Sam, Sammy, mi hermano que nunca será un monstruo, Cass, nunca.
Se acabó tú y yo, Dean.
Lo agarra y con ridícula facilidad lo arroja contra una pared. Tal vez Dean no se de cuenta de que está sujetándole donde antes lo había tomado, allí donde bajo la chaqueta y la camiseta con olor a pólvora está la huella de una mano (mi mano, Dean, te marqué) que lo rescató del infierno. Casi la siente quemándole, logrando traspasar la ropa, como si de algún modo pudiera percibir que el que la provocó está a centímetros y dijera ‘Ah, eres tú el que me dejó aquí. Un placer volver a verte’.
Se le queda mirando fijamente unos segundos, casi fascinado, sintiendo como Dean respira agitadamente, tan fuerte que puede sentir su aliento colándose adentro de su boca, sabor a gasolina, la sal que usaron para destruir tantos espíritus y algo que no tiene ni jamás tuvo nombre (¿esencia humana? ¿a eso sabe Dean Winchester?). Lucifer está a punto de salir de su jaula más sediento de sangre que nunca y el Apocalipsis se aproxima como un tren a toda velocidad que nadie puede detener. Castiel sabe –porque si hay alguien en quien Castiel aprendió a creer es en Dean Winchester, humano y rebosando imperfección por cada poro y todo- que hay cosas más importantes en el mundo como las familias, los niños y la vida, pero la verdad es que se ha pasado tanto tiempo sumiso y sólo pensando en las órdenes de otro y también está un poco harto.
Quiero un segundo para mí.
El Apocalipsis viene y puede que acabe muerto –y tú también, Dean, puede que tú también y eso no debería preocuparme tanto pero lo hace- y quiero un maldito segundo para mí.
Es todo lo que pide y le basta. Una breve impresión de calor y firmeza sobre la boca entreabierta de Dean, con los labios resecos y sin humedad y sintiéndole tomar aire con una brusca bocanada. Es rápido, áspero y no tiene sentido ni lógica –como la mitad de las cosas que Dean quiere hacerle entender- pero no es justo, no es justo que se haya pasado millones de años creyendo que vivir era observar todo de lejos sin experimentarlo nunca y que sólo cuando faltan minutos para el fin de todo comprenda lo equivocado que estaba.
Esto es vivir. Lo que me estaba perdiendo.
Vivir es sinónimo de Dean Winchester.
Anna tenía razón.
Es que el corazón haya dejado de latir pero que aún se sienta calor en el pecho.
No dice nada mientras se aparta un poco para cortarse el brazo con un cuchillo. Siente su mirada clavada en él como si le agujereara la piel y escucha su respiración acelerada. (Soy un ángel y probé ese aliento.) No dice nada mientras ve su propia sangre recorrer su brazo hasta derramarse en el suelo y piensa ‘Si bebieras mi sangre, Dean, si la bebieras ahora sí que de verdad te marcaría’ y comienza a trazar las líneas que los salvaran a ellos y a todo el mundo o que los mandará directo a una muerte segura, una de dos.
Sólo le dirá más tarde
- Tú detén a Sam.