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CAPITULO 2
PEQUEÑAS REALIDADES
Siempre estaba solo.
No importaba las actividades ya fueran deportivas o académicas. El siempre estaba solo.
La actitud en sí no era mala, pero si algo extraña.
La mayoría de los niños siempre buscan a un mejor amigo, es algo completamente natural. Claro que ser solitario no tiene nada de malo,¿no?
"Debe de tener a un compañero de travesuras por ahí..." Bueno al menos eso pensaba Amy Benson. Lo malo es que, por más que lo observara, no veía que Tom Riddle hablara con alguien que no fuera el mismo y su conciencia. "Es un niño muy raro..." También, se daba cuenta de que varios de sus compañeros lo evitaban, ¡ella misma lo hacía! Pero, el hecho de que le diera un miedo mortal, a pesar de tener su edad, no excluía el hecho de que pudiera sentir curiosidad, tal vez algo cercano a alarma, sobre él.
Esa mañana mientras jugaban en el parque, Amy lo observaba con curiosidad. Tom estaba en los columpios, bueno, en el único columpio que no estaba oxidado o roto. Miraba hacia el cielo, que ese día estaba de un color grisaceo-azulado. Algo notoriamente normal, ya que era enero. Enero de 1937.
Era un día completamente aburrido, nada fuera de lo normal. Francamente no entendía como se les ocurrian estas "salidas entretenidas" a Mery y las demás "educadoras" del orfanato. Hizo una mueca. Las ideas de diversión de Mery Cole no eran para nada divertidas. Tom se preguntaba muchs veces si había tenido infancia, o si siempre había sido una adulta paciente y estrecha de mente atrapada en un cuerpo de niña.
Era algo tan...aburrido.
Tom, ensimismado con sus pensamientos, no se dio cuenta de que un grupo de cinco niños lo miraba fijamente.
-¿Está todo listo? -preguntó el que parecía el lider del grupo, Colin Lodge se veía más grande que los demás, y era mucho más grande que los demás. Tenía una complexión enorme: era alto, y se notaba a leguas que su peso estaba muy por encima del promedio. Sus compañeros lo admiraban y temían, y agradecían la oportunidad de estar en selecto grupo de bravucones.
-Claro, ¿con quién crees que hablas? - dijo su lugarteniente, Billy Stubbs -¿no es verdad? -volteó hacia ambos lados, donde estaban el resto de sus compañeros, que asentían con la cabeza.
-Bien -confirmó Colin. - Hay que conseguir un poco de diversión. -Sonrió para sí mismo y para sus amigos.
Tom, que seguía sentado en los columpios, los vio acercarse y frunció el entrecejo.
-Hola Tom, ¿qué tal estás? -saludó Colin al llegar junto a él. Tom parecía en extremo interesado por la textura del suelo. Colin rió un poco, sus compañeros esbozaban sonrisas hipócritas. Era más que obvio que no trataban de ser amables. -¿qué sucede Tom? ¿no quieres hablar conmigo? ¡Pero si soy tu amigo! Vamos, levantate a saludarme -Tom seguía mirando el suelo. Colin hizo una mueca y volteo a mirar a sus compinches, hizo una seña a Billy Stubbs y a otro niño que Tom no conocía. En el acto, éstos rodearon a Colin y se colocaron detrás de Tom y con un rápido movimiento lo empujaron del asiento del columpio. Tom cayó a los pies de Colin, pero rápidamente se paro y encaró a su "amigo".
-¿Qué quieres Lodge? -Tom hablaba aparentemente calmado, pero en sus facciones se deltaba algo más que enojo. Era odio. Odio y temor.
-Uuy, yo creo que esa no es manera de saludar, ¿verdad? -Colin le dio un empujón.
-Te hice una pregunta. Y cuando hago una pregunta, me gusta que las personas me contesten, -esbozó una sonrisa, pero sus puños estaban fuertemente apretados.
-¿A sí? ¿y porqué debo contestarte? ¿Te crees algún tipo de autoridad? - Colin y sus abusadores rieron. Esta vez Tom no pudo contestar. No, no lo era. O al menos eso creía Colin.
-Colin! -interrumpió Stubbs en un falso tono acusatorio - ¿cómo te atreves a insultarlo? -dijo abriendo desmenzuradamente los ojos, -¿Qué acaso no sabes que es de mala educación insultar a un Lord? -terminó con un tono se susto.
-Oohhh..! Es verdad! Disculpe usted, excelentísimo Lord - Colin hizo una especie de reverencia, -¿basta con eso, o quiere que le bese los pies? -De nuevo, empezaron a reir. Algunos niños que estaban cerca que estaban oyendo también rieron.
-Cállate - Era una advertencia. No sabían, no tenían idea de lo que era capaz de hacer.
-Si! escuche ordenarle a Gerry Hunter que no lo llamara Tom Riddle. Sino Lord...
-CÁLLATE BILLY! -tom perdía los estribos...
-Lord? Tu? Un huérfano pobre de un callejonsito de Londres...Un Lord? -Colin se desternillaba de risa y señalaba a Tom. Este, con los puños apretados y la respiración entrecortada miraba el suelo, -ESCUCHEN TODOS! - miraba las miles de partículas de tierra...haz que muera, que deje de respirar... La mayoría de los niños que estaban por ahí, voltearon a verlo -Es un gusto para mi presentarles a un gran noble, - aún no había flores silvestres por lo frío del suelo inglés..."no sabe, no tiene idea..." -Un hombre al servicio de su majestad. -unas risas aisladas por aquí, una especie de que sucede? por allá, nadie entendía del todo lo que estaba sucediendo.
-Más valdría que no te burlaras de mi, Colin -dijo Tom. Había subido su rostro, y miraba fijamente a Colin.
-Tu quien eres para decirme lo que debo o no de hacer? Quien te cres para amenazarme? -Colin rió. Todos los miraban, sabían que las reglas eran sencillas y claras. Nadie molesta a Collin Lodge, a menos claro que quisieran una colección de moretones en su cuerpo. Tom era demasiado poca cosa para él...
-Tu crees que lo tienes todo, pero yo soy mejor. Soy especial y diferente. -esbozó una sonrisa, una sonrisa que lo hacia parecer cruel, capaz de hacer las peores cosas que se pudieran imaginar. Pero era tan solo un niño, ¿no? Un pequeño, delgado y pálido niño.
-Así? veamos que piensan los demás...-Se volvió a mirar a los espectadores - Les prescento, -miro de nuevo a Tom, que lo miraba aún con más odio, pero solo eran sus ojos, porque sus rasgos faciales estaban inexpresivos. Colin sonrió. - ¡¡A Lord Voldemort!! -Lo señalaba y todos reían.
Amy Benson estaba asustada; no tenía idea en que iba a acabar la situación, pero a diferencia de otros, ella no estaba segura de lo indefenso que era Tom.
Colin se desternillaba de risa, a punto de que britaran lagrimas de sus ojos, cuando sintió un golpe en su estómago que lo había dejado sin aliento y conducido al suelo. Tres segundos más tarde, con los ojos desmenzuradamente abiertos, se ponía de pie, mientras veía a un Tom Riddle con el aliento entrecortado a cuatro pasos de distancia. Ese idiota lo había empujado. Pero sabía que éste no podía competi con él. Se puso totalmente de pie y lo miro con sorna. Sonrió para sí al comprobar que su oponente tenía ligera mirada de odio con algo más. ¿Miedo?. Miró a sus amigos, y cmprobó que todos estaban seguros de su lider, exepto tal vez Billy. Esto le sorprendió. "Ese huérfano miedoso" , ya que, efectivamente, Billy era huérfano, y vivía en el mismo orfanato que Tom. "Seguramente teme que le echen la culpa de la golpiza que le daré al idiota de Riddle" . Hizo una mueca, pero desechó ese pensamiento. Todas estas suposiciones ocurrieron en su cabeza en unos 5 segundos, en los cuales se decidió a darle a Riddle lo que sería la golpiza de su corta vida.
Pero, cuando estaba a un pie de distancia de su contrincante, sintió como si una fuerza invisible le apresara su corazón, impidiendo que este latiera, tapara sus oidos, creando la ilusión de que todo sucediera como una ilusión, como si no existieran las exclamaciones de asombro y temor del público infantil a su alrededor. Y lo peor, era que le costaba cada inspiración, cada exhalación de su conjunto de nariz, traquea y pulmones, como si por ellos pasara ácido. Sentía como se le iba la vida, sus últimos momentos de existencia...Tom lo miraba con una media sonrisa, una sonris que lo hacia parecer extremadamente cruel, y con sus ojos como láminas oscuras de fuego y odio. En ese momento pudo entender. Calló al suelo frío y terroso. Tom se acerco a él. Percibió su aliento cálido cerca de su oido.
-Ahora entiendes, ¿o no Lodge? -su voz era fría, no mostraba temor, ni odio, ni aversión. Solo pasión. por saber que el le provocaba ese dolor. Que él sería el responsable de su muerte. Tenía doce, pero era capaz de reconocer y tratar de comprender la muerte, o eso creía él. -Tienes miedo, - no era una pregunta- tu mirada delata que tienes miedo. Tus ojos...Ahora sabes que nadie se enfrenta a mi, nadie me puede hacer daño, ¿escuchaste? - Tom estaba muy cerca, escuchaba su mullida voz, que era como una caricia- Cuando preguntó algo, quiero una respuesta, Colin... - Así, arrodillado a su lado como estaba, puso su mano en el pecho de Colin. Éste sintiño como se iba su vida, como se esfumaba en un instante.- Contestame - era una orden. Colin asintiño con la cabeza, y sentía como su corazón era estrujado por una mano invisible.- No te escuchamos, ¿quieres decir algo? -Tom lo soltó y se puso de pie. Colin empezó a respirar un poco mejor.
-S-si!! entendí! -Colin estaba de un color morado muy profundo, producto de la asfixia. Le costaba hablar. Pero se escuchó perfetamente ya que todos los espectadores guardaban silencio.
-¿Algo más? -Tom estaba muy serio, con una mirada inexpresiva y una sonrisa que lo hacía parecer menos inocente, más inhumano.
-Si, lo siento... -Colin se desmayó. Tom hizo una mueca y comenzó a caminar, pasó por su lado y se dirigía a la salida del parque, cuando se detuvo y miró fijamente a Billy Stubbs. Este abrió mucho los ojos y tragó algo de saliva, pero no apartó la vista.
-¡Billy! -Tom sonrió, esta vez revelando mas inocencia de la que se podría creer después de todo lo sucedido. Todo estaba en silencio, Todos estaban atemorizados. -Mañana tenemos que hablar, ¿si? -Se miraron, y entonces Tom dio la vuelta, cruzó la verja y se alejó despreocupadamente del parque.