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The rescue
Capítulo 1: El poblado
Tan solo hacía unas semanas que le habían contratado. Era uno de los mejores agentes de élite que había en G.U.N. debido a sus habilidades especiales de fuerza y velocidad. Aquella mañana había llegado a su oficina como de costumbre, tomo asiento en la silla que se hallaba detrás de su escritorio, eran alrededor de las ocho de la mañana, ni su jefe, ni sus demás compañeros de departamento habían llegado.
Suspiro con cierto fastidio, como odiaba tener que esperar. Abrió uno de los cajones superiores del escritorio y de allí saco una pequeña pelota de goma de color naranja. Y pensar que sólo se encontraba allí por qué su jefe requería de su presencia, diciéndole que tenía una misión de suma importancia asignada para él.
Sólo esperaba que realmente fuera de suma importancia y que hubiera algo de riesgo en ella, ya que sus últimas misiones de suma importancia habían sido, perseguir a unos ladrones de bancos y averiguar los escondites de posibles asesinos, todo eso le parecía simple y aburrido, el buscaba misiones más arriesgadas donde su vida pudiera depender de ello.
Un ruido lo sacó de sus pensamientos. Atrapo la pequeña pelota por última vez, al tiempo que se dedicaba a escuchar de qué se trataba todo ese asunto. Unos pasos comenzaron a resonar en el corredor, finalmente alguien había llegado. No tardo en averiguar de quién se trataba al distinguir el ruido de aquellos tacones y esa peculiar forma de caminar, entonces le vio llegar.
Una chica murciélago se posó frente a sus ojos, vestía con un jumper negro, con un corazón rosa en el pecho, acompañada con unas botas blancas. Sus ojos eran de color aqua y en ellos llevaba puestas unas sombras de color morado. Le miró atentamente de pie frente a él, con las manos colocadas en las caderas.
-Has llegado temprano esta mañana-comentó esta mientras le miraba fijamente. Él era uno erizo de color negro, vestía con unos pantalones holgados de color negro y una playera con un extraño símbolo rojo que le hacía juego, llevaba una gabardina negra, algo grande, le quedaba como capa; acompañado de sus usuales zapatos anti-fricción con los colores rojo, blanco y negro.
-Como cada mañana-respondió este con una sonrisa presuntuosa forjada en su rostro, lanzó su pelota esta vez al aire, para luego atraparla con su mano derecha de nueva cuenta-¿Sabes para que me quiere el jefe?
-¿Yo cómo voy a saberlo?-respondió ella también tomando asiento, en su respectivo lugar de trabajo. Presiono un par de botones en los monitores para trabajar en los ordenadores. La especialidad de esta chica era vigilar la red del gobierno, para evitar que los hackers de computadora robaran información confidencial y cosas por el estilo-Jamás nos ha mencionado nada acerca de tus misiones… pero dijo que quizás podía serte de ayuda en algo.
-Ya veo…-comento con algo de indiferencia desviando la mirada aún lado, notando como se había producido un ligero tráfico en una de las avenidas de la ciudad-¿has sabido algo de Omega?
-está reuniendo algo de información sobre Eggman-respondió esta mientras tecleaba algo en el computador, quizás se trataba de algunos informes o más cosas confidenciales-pero ya debería estar por volver, ya sabes cómo es el doctor, seguro ya se trae algo entre manos…
La chica murciélago detuvo su habla al notar que su jefe finalmente llegaba. Era un hombre alto y delgado, de cabello blanco, ojos color azul turquesa; vestía con un traje de color gris con la bandera de los estados unidos grabado en el saco. Shadow guardó aquella pelota de vuelta en el cajón del escritorio, al tiempo que alzaba la vista hacia su superior, el silencio había reinado en el lugar por unos momentos, sólo se escuchaba el sonido del tecleo por parte de la agente Rouge.
-Agente, Shadow-llamó el hombre con una voz autoritaria al tiempo que le miraba-Puede venir a mi oficina un momento, por favor
El erizo negro no dijo nada solo se puso de pie de manera lenta y comenzó a caminar paulatinamente por la alfombra del corredor, pasando a un lado de donde se encontraba su compañera Rouge.
-Buena suerte-le murmuró Rouge en voz baja. Mirando como el erizo negro se alejaba con paso firme, de manera lenta y silenciosa.
Detuvo su avance frente a una de las puertas que yacían en el corredor, dentro pudo divisar a su superior sentado detrás de un escritorio. Sosteniendo un folder lleno de documentos al tiempo que le miraba, de una manera seria. En el rostro del comandante no se denotaba expresión alguna, en verdad debía de tratarse de algo serio. Shadow se hallaba estancado en el umbral de la puerta esperando más indicaciones.
-Pase y tome asiento-la voz del comandante era seria, aunque no dejaba de verse con aquel tono autoritario. El erizo negro sólo asintió con la cabeza y cumplió con lo que le solicitaron. Observó al comandante tomar el folder entre sus manos, lo abrió lentamente y reviso cada documento detenidamente-Estuve observando el rango de tus últimas misiones-prosiguió finalmente, mirándole seriamente con las manos entrelazadas en la superficie del escritorio-No me ha quedado otra alternativa… más que tomar está ardua decisión…
Salió de la oficina sin decir palabra alguna. Le miró acercarse con paso apresurado hasta su escritorio, abrió uno de los cajones superiores y saco un par de armas; la primera era un revolver Colt 45 automática y la otra una beretta de 9 mm. Las tomo entre sus manos y luego las ajusto en el cinturón de su pantalón, por último tomo su chaqueta que se encontraba colocada en el respaldo de la silla y se la lanzo hacia el hombro.
-¿Y bien?-pregunto Rouge con viva curiosidad. Shadow jamás se había atrevido a tomar aquellas armas, solía decir que sólo las utilizaría para misiones importantes y esta debía ser una de ellas-"¿pero qué clase de misión le habrán asignado esta vez?"
-Ahora no tengo tiempo de hablar-respondió este de manera fría, alejándose con paso firme por el corredor que conducía a la salida del departamento, antes de cruzar el umbral añadió-Después te contaré los detalles-dicho esto se alejó por el corredor del lugar.
Escucho el eco de sus sendas resonar por el corredor, dobló a su derecha y entró en el ascensor, presiono un botón con las siglas "PB" (planta baja). Aun no podía creer que su jefe haya accedido a darle aquella misión. Realmente había hecho un buen trabajo en estas últimas semanas de la labor, quizás por eso lo habían subido de puesto y ahora era un agente de "élite" como el jefe lo llamaba
Simplemente era uno de los mejores, sus reflejos eran excelentes, su puntería ni mencionarse, por algo tenía la licencia para adquirir los mejores tipos de armas, la forma en la que trabajaba era única, al igual que el tiempo y el rango que había obtenido en cada misión.
Una campana le sacó de sus pensamientos, en aquel momento el ascensor había llegado al lugar indicado, las compuertas se abrieron de inmediato. Fue cuando los miró, aquellos dos agentes que permanecían de pie sobre el umbral de la puerta, ambos vestían con un par de trajes negros y unas gafas oscuras que les hacían juego. Debían ser ellos los agentes que le estaban buscando, se dirigió hasta ellos con paso apresurado, hasta que uno de ellos se limitó a mirarle
-¿Es usted el agente Shadow?-preguntó uno de los hombres. Observando su aspecto, era un erizo bajo como de un metro y medio de altura, de pelaje negro, con vetas rojas a los costados, ojos color rojo; vestía con un pantalón holgado y una playera del mismo color que le hacía juego-El presidente lo está esperando-dicho esto el hombre se apartó de la puerta para poder dejarle pasar.
Mientras que el otro agente lo encaminaba hasta la limosina que se encontraba estacionada enfrente del lugar. El hombre abrió unas puertas de aquel vehículo dejándolo abordar. El erizo negro se sentó en un asiento, situado al frente de donde se encontraba el líder nacional, quien le miro seriamente. Le parecía un poco joven para ser un agente, no debía de tener más de diecisiete o dieciocho años de edad, su aspecto era el de un chico serio, se notaba que tomaba su trabajo con seriedad.
-El comandante me ha comentado que es usted uno de los mejores agentes a nivel nacional-comento el líder nacional de forma seria, haciendo un par de ademanes mientras hablaba-También me ha dicho que en usted puedo confiar- el erizo desvió la mirada un par de segundos a uno de los cristales de la ventana, observando que el vehículo finalmente se ponía en marcha, volvió la vista de nueva cuenta hacia el líder mundial quien prosiguió hablando. Shadow simplemente se limitaba a escuchar sin decir palabra alguna-Mi hija ha sido raptada, requiero de su ayuda para encontrarle, hemos mandado a cientos de agentes, pero todos ellos han logrado perecer…
- ¿Sabe la ubicación exacta de la chica?-pregunto finalmente con una voz seria, si sabían en donde se localizaba, él perfectamente podía encargarse del resto, después de todo solo era encontrar a la chica, acabar con los malos y traerla de vueltas a los brazos de su padre, ¿Qué tan difícil podía ser todo eso?
-Hemos logrado rastrear su ubicación-respondió el presidente de inmediato, sacando una especie de dispositivo, en donde aparecía un mapa en una clase de pantalla-La señal proviene de Europa, pero aun no definimos el lugar exacto de la transmisión, creemos que se encuentra en una isla cerca de Inglaterra…
-Perfecto…-respondió el erizo negro, dejando ver una media sonrisa en su rostro-Sólo necesitaré hacerme de algo de equipo…-en ese momento se mostro algo pensativo, pensando en unos cuantos vehículos, quizás podía hacerse de un Buggy (una clase de vehículo cuatro por cuatro de aspecto similar a un jeep, con velocidad turbo y cohetes integrados) aunque también podía necesitar una Bike (una motocicleta un poco más ligera y rápida que el Buggy, aunque un poco más fácil de dañar, también con ametralladoras incluidas) un Glidder (un tipo de aeronave personal que ayuda a volar por los aires, para llegar a lugares altos como montañas y demás) y por último una Hover Craft (un vehículo especializado para viajar por aguas y arenas movedizas, como se pueden hallar en lagos, mares, pantanos y desiertos)-Ya me encargaré del resto.
-Nosotros nos encargaremos de brindarle lo necesario-dijo el presidente al estar de acuerdo con lo que él erizo negro solicitaba-pero es necesario que parte en su búsqueda ya-notó como el vehículo se iba deteniendo, ya habían llegado a la zona presidencial, donde se encontraba el palacio. El presidente descendió del vehículo acompañado de un grupo de guardaespaldas.
El vehículo se puso en marcha de nueva cuenta. Esta vez su rumbo era hacia el aeropuerto, donde lo estaría esperando un vuelo personalizado, donde se encontraría con los agentes encargados de trasladarlo al lugar indicado. Sacó aquel extraño folder que le había entregado el comandante, lo abrió con cuidado y de allí extrajo una pequeña foto de aquella chica.
Aún se preguntaba cómo demonios la habían secuestrado, después de todo era la hija del presidente, debía de estar acompañada de los mejores guardaespaldas y agentes de seguridad, debió ser un sujeto realmente bueno, ya deseaba conocerlo, haber si era tan bueno como se pintaba. Una sonrisa se forjo en su rostro, al menos habría algo bueno detrás de todo esto, si lograba triunfar se convertiría en uno de los agentes más importantes a nivel nacional, pero no era la fama lo que le emocionaba, si no al saber en qué clase de peligros se podía meter.
Notó el vehículo detenerse de nueva cuenta, a lo lejos podía divisar el avión, era un súper sónico concorde. Uno de los aviones más veloces de toda Gran Bretaña, difícil de confundir, debido a su delantera puntiaguda, solía volar a más del doble de la velocidad del sonido. El avión contenía alas de forma delta, había sido diseñado en el año de 1976. Aunque ya no solía haber en existencia, G.U.N. tenía un modelo más reciente con algunas mejoras indescriptibles, como un mejor motor, más capacidad de combustible (libre de contaminación) etc.
Descendió lentamente del vehículo, encaminándose hacia el nuevo medio de transporte, admirando las características de la nave. El comandante podía hacer cosas inusitadas cuando se lo planteaba, pero había que reconocer los esfuerzos y los méritos que muy pocas veces lograba.
Notó a otro grupo de agentes esperándole en la escalera que conducía a la nave, estos se miraban con aspectos diferentes, sus trajes eran de color azul merino, poseían unos enormes botones de color dorado y en su cabeza unos gorros del mismo color del traje, algo parecido a los que usaban los policías.
Se detuvo enfrente de estos, y de nueva cuenta uno de ellos se limito a mirarle-Su identificación, por favor-dijo uno de los agentes que se encontraba de pie frente al avión. Shadow simplemente rebuscó entre los bolsillos de su chaqueta, hasta sacar algo parecido a un gafete, donde se mostraba una foto de él, al lado su nombre y más abajo su ocupación. El agente releyó la información y se dejo abrir paso-¡Adelante! Pase por favor…
El erizo negro continuó su avance, abordando finalmente el avión. Camino hasta el asiento que tenía más cerca y se dejo caer. Fijo su vista en el cristal de la ventana, notando como la nave se comenzaba a mover. Dejo salir un suspiro en forma de cansancio, todo este viaje le había agotado más de la cuenta y todo lo que estaba por venir. Cerró un poco sus ojos intentando dormir un poco, para recobrar las fuerzas al llegar al lugar, después de todo no sabía que le esperaba allá.
Una ligera sacudida le hizo despertar, miró por la ventana, el avión estaba por aterrizar. No tenía la más mínima idea de cuánto tiempo había estado durmiendo, pero lo que si era seguro, era que se tratará de un par de horas; ya que si aquel avión era tan rápido como decían no debía haber sido más de dos horas. Desabrocho el cinturón de seguridad que llevaba en el pecho, no recordaba el habérselo puesto, seguro lo había hecho algunos de los intendentes.
Se puso de pie con suma lentitud, estirando sus brazos y sus piernas, que todavía parecían adormecidos, para después ponerse en marcha. Bajo aquellas escaleras para notar como una limosina le esperaba de nueva cuenta, rodó los ojos en forma de exasperación, deseaba llegar pronto hacia aquel lugar, ya que ese viajecito, ya lo tenía más que fastidiado. Abordó el vehículo de nueva cuenta y se instaló en uno de los asientos de atrás. Finalmente se cruzó de brazos listo para viajar.
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Un vehículo se había detenido frente a la parroquia, un grupo de hombres que vestía con túnicas rojas había bajado de este, dos de ellos traían a una chica con las manos esposas tras la espalda, obligándole a caminar y entrar en aquel lugar. Uno de ellos se encontraba picándole la espalda con el pico del filo de su daga, amenazando con matarla si no hacía nada de lo que le ordenaban.
Entro en el lugar de mala gana, observando al tipo que se hallaba de espaldas al altar, a diferencia del resto del grupo de hombres. Este vestía con una túnica negra, ocultando su rostro detrás de esta.
-Hemos traído a la chica como lo ordeno, mi señor-dijo uno de los hombres arrodillándose frente al altar. Mirando al que en ese momento era su jefe-¿Qué quiere que hagamos con ella, mi señor?-preguntó el hombre apuntando a la chica. Quien no emitió sonido alguno, debido al trapo que llevaba en su boca.
-¡Enciérrenla en uno de los cuartos de arriba!-ordenó el sujeto de la túnica negra, con una voz fría y macabra, mientras señalaba al piso de arriba-Después veré que se puede hacer con ella…
El grupo de hombres accedió a las órdenes de su Lord, llevaron a la chica hasta aquella habitación y la lanzaron contra el piso con algo de fuerza. Esta última soltó un gemido de dolor como resultado de tal acción, intento gritar pero le fue imposible, no podía emitir sonido alguno mientras conservara aquel trapo sobre su boca.
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Habían pasado un par de horas ya. Percibió a los conductores reír atraves del espejo retrovisor, eso lo incomodaba notablemente, al saber que él era el tema de aquella función. Pudo notarlo al escuchar las risas de aquellos sujetos, mirándole atraves del espejo retrovisor, para luego reír de nueva cuenta. Ganas no le faltaron de volarles los sesos a esos dos, pero su misión no era exterminar a todo aquel que le llegara a caer mal.
Desvió la mirada hacia un lado, clavándola en el cristal. Mirando los terrenos del bosque que yacía a su alrededor, los árboles era enormes, algunos con enormes follajes de color verde, otros simplemente yacían con hojas secas en este, miró el mapa que se le había sido asignado, ya debía estar cerca del lugar.
El vehículo finalmente se detuvo, habían llegado al lugar. El erizo negro bajó de inmediato, miró a los alrededores, parecía ser una clase de poblado. Yacía algo vació y silencioso, sólo se oía como caía agua de una pequeña catarata que yacía a sus espaldas, siguió buscando con la mirada hasta hallar una clase de cabaña aún lado. Sería allí donde empezaría la búsqueda, comenzó a caminar con paso apresurado, escuchando crujir las hojas secas que se encontraban debajo de sus pies.
Detuvo su avance al escuchar una clase de aullido a los alrededores, sacó su beretta rápidamente apuntando en todas las direcciones. Fue entonces cuando le miró, yacía con una de las patas atrapadas en una de las trampas, se acercó de manera sigilosa y tiró de los extremos de esta, liberando así el agarre de su pierna. El perro como muestra de agradecimiento se abrió paso hacia el erizo negro, solo para lamerle una mejilla de forma cariñosa, al tiempo que meneaba la cola, dio un par de ladridos y desapareció sobre las hierbas de ese lugar. Redirigió su avance hasta la cabaña, sin notar que alguien le miraba desde la persiana, aquel sujeto parecía estar hablando atraves de un teléfono celular.
Caminó con paso firme hasta aquella morada. Una cabaña totalmente fabricada de madera, abrió la puerta de manera sigilosa, mientras se abría paso en ella, solo se escuchaban sus pasos resonar, al igual que el crujir de algunas de las tablas de madera. Pronto llego a lo que parecía ser la sala, más al fondo había un comedor y al lado una chimenea, rebuscó entre los bolsillos de su chaqueta, sacando la fotografía de aquella chica, para luego dirigirse hacia el sujeto que se encontraba sentado en una de las sillas del comedor.
-Agente de G.U.N-dijo este con una vos seria mientras mostraba su placa-Estoy en la búsqueda de una chica secuestrada… tengo la orden de registrar el lugar si es necesario
Como respuesta el hombre se puso de pie de manera lenta, tomando entre manos un hacha que yacía al lado de la chimenea y con un movimiento rápido intento cortarle la cabeza al erizo negro. Este último fue más rápido y esquivó aquel movimiento, al tiempo que le daba al hombre una fuerte patada en el estomago-¿Porqué siempre tiene que ser por las malas?-dicho esto desenfundo su arma y con un par de tiros a cabo con la vida de aquel sujeto.
Escuchó un par de ruidos provenientes de afuera de la cabaña, parecían un rugido de un motor, seguido de un rechinido de llantas, corrió hasta la ventana a ver qué pasaba, notó a una camioneta azul de carga detenerse a un lado, dejando a tres sujetos más en el lugar. Los miró dirigirse hacia la cabaña, portando, cinchos, palos y cuchillos entre sus manos.
Pero jamás pudo divisar la limosina donde él venía, le restó importancia seguro aquellos oficiales ya se habían retirado. Se dirigió hasta la puerta para ver qué pasaba, pero se hallaba atorada, intentó forcejear pero todo fue en vano. La puerta no cedía ni un milímetro de su estado original, tenía que buscar otro medio para salir del lugar.
Rebuscó en lo todas las ventanas de la habitación, pero todas ellas se encontraban aseguradas con protección, era la única puerta que había en todo el lugar, pensó que una buena solución sería tirar la pared, ya había tomado el hacha entre manos. Fue cuando le miró, una serie de escaleras que conducían al segundo piso del lugar, se abrió paso atraves de ellas, divisando una pequeña habitación, donde se encontraba una cama y un librero, pero al frente estaba la ventana de la habitación, libre de cualquier protección, retrocedió un paso para así tomar vuelo y pronto terminó saltando por el cristal de aquella.
Cayó con las rodillas en el suelo, sin golpes, ni rasguños. Les miro acercarse de pronto aun con sus armas en mano, se incorporo rápidamente, notando como ya tenía sobre de él al sujeto del cincho. Le dio una patada certera en una de sus piernas, haciéndolo caer al tiempo que le apuntaba con su beretta a la altura del estómago. No tuvo tiempo de disparar al sentir una especie de lija rosar su cuello, un sujeto había aparecido tras sus espaldas, aprisionando su cuello con una especie de lía.
Una media sonrisa apareció forjada en su rostro de pronto, le dio una seria de codazos al hombre en las costillas, provocando que este le soltará debido al dolor que sentía de aquellos golpes, aprovecho que este se encontraba descuidado, para impactarle una patada voladora a la altura del pecho, ahora solo le quedaba encargarse del otro trío. Sabía que esos sujetos no descansarían hasta ver lo muerto.
Y como se trataba de un grupo de asesinos y terroristas, no había porque tener piedad en ellos, tomo su beretta de manera firme, disparando a las piernas del sujeto que portaba el cincho haciéndolo caer de nueva cuenta. Sintió como alguien le tomaba por la pierna, se trataba del sujeto que había intentado asfixiarle, intento zafarse de esta, pero le tenía agarrado con fuerza, hasta que uno de sus intentos, logró darle una patada en la cabeza.
Ahora solo quedaban dos de aquellos sujetos, el del cincho y el de la pala. El hombre que portaba el cincho apenas empezaba a reincorporarse. Apuntó a la cabeza del sujeto y con dos de aquellos balazos logró hacerla estallar en pedazos, el cuerpo ya sin vida del sujeto cayó de espaldas, su sangre comenzó a derramarse en la tierra.
-Te voy hacer picadillo-dijo el hombre restante del grupo, caminando hasta su objetivo de manera lenta, manteniendo la pala en el aire, Shadow simplemente apunto a la cara del sujeto y dio un par de balazos, notando como el sujeto cubría su cara con ambas manos, dio uno último en una de sus piernas, para así hacerle caer. Caminó lentamente hacia el hombre que yacía tumbado en el suelo, mirándolo de manera fría, como por inercia llevaba una de sus manos hasta su pierna derecha.
-¿Quién los ha enviado?-preguntó Shadow de manera seria mirando el aspecto del sujeto. Era un joven de que no tenía más de veinte de edad, vestía con un pantalón de mezclilla y una camisa de cuadros de franela, lo que más le sorprendió fue ver su mirada, sus pupilas eran negras, rodeadas de una especie de color rojo-¿Saben donde se encuentra la hija de Julián Rose?
-No tenemos permitido darle esa información-respondió el joven sonriendo de una manera malvada, notando como este se reincorporaba de manera rápida y sacaba una daga. Pero antes de que pudiera hacer cualquier movimiento, su camisa quedó impregnada de una sustancia tibia de color carmesí, una bala había sido impactada en su pecho a la altura de su corazón.
Tras asegurarse de que el grupo de terroristas yacía muerto, comenzó a buscar a los alrededores, algo que le diera una pista del lugar en el que se encontraba. Camino sobre sus pasos a la dirección del puente de donde había llegado. Eso si le sorprendió notablemente al verlo totalmente destrozado, asomo su cabeza por aquel acantilado, notando la limosina en la que él había llegado, impactada en una de las rocas del lugar, los cristales del parabrisas se encontraban fragmentados, pero dentro no se notaba la presencia de algún individuo.
Miró hacia la derecha, y pensar que tan sólo pensar que se trataba de una mínima parte de aquel inmenso poblado, pero algo si era seguro, los habitantes de este, tenía costumbres racistas y terroristas o quizás todo eso, se debía a que toda aquella gente sufría de xenofobia, les aterrorizaba la idea de que algunos extranjeros llegaran, ¿pero eso les justificaba intentar descuartizar a quien sus tierras pisaba?