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31 de Marzo de 1779
Fue una suerte que Klaus haya regresado con vida de esa cruenta batalla, estaba muy cansado y el olor de la sangre se le había adherido al cuerpo. Su respiración era lenta y pausada, pero sus ojos de un azul salvaje me devoraban.
“Ich versprach”, Susurró en mi oído.
“Sí,- una lagrima se asomo por mi ojo pero la quite con un movimiento rápido de mi mano-gracias”
Lo tome de las manos y lo llevé lentamente hacia la bañera. Con cuidado le fui despojando de su armadura, su capa estaba rasgada y manchada de sangre, su cabello era una maraña de sudor y hojas secas. Mis manos fueron acariciando la piel de su espalda, allí encontré dos nuevas cicatrices no muy profundas. Poco a poco fui examinando el resto de su cuerpo. Unos cuantos cortes en su hombro y un rasguño en el cuello. No eran muy graves.
Al empezar a examinar su pecho, sentí que su mirada me quemaba la piel. Levante la mirada y me fije en su rostro. Sus labios pálidos se contorsionaban en una sonrisa – “Sie sind mutig, ni siquiera guerreros salvajes se han atrevido a verme a los ojos, pero tú, meine Liebe, tu eres distinta.” Saboree sus palabras, su marcado acento germano. Puse mi cabeza sobre su pecho y disfrute también cada latido de su corazón. “ Es porque te amo.” Respondí.
Retiré sus botas enlodadas de sangre, luego su pantalón y me di cuenta de que estaba sangrando, una bala le había atravesado el muslo. “ Por que no me lo dijiste antes ?!” le dije un poco enfadada.
“ No es importante”
Fui corriendo hasta la despensa y tomé unas cuantas hierbas y vendas. Al regresar Klaus estaba en la bañera con lo ojos cerrados, parecía que dormía pero al notar mi presencia abrió sus ojos.
“Meine Liebe”
Me senté en el borde de la bañera donde podía enjabonar fácilmente su espalda, su pecho y su cabeza.
Mientras lo bañaba empecé a tararear el estribillo de una vieja canción infantil que Klaus me había enseñado hace poco.
Ich bin ein Musikante
Und komm' aus Schwabenland ;
Wir sind auch Musikanten
Und komm'n aus Schwabenland
Ich kann spielen auf meiner Trompete ;
Wir können spielen auf uns'rer Trompete
Seguimos cantando juntos hasta que ya no había más espuma que retirar.
Ich bin ein Musikante
Und komm' aus Schwabenland
Estaba vendando su herida mientras que él acariciaba mi mejilla con sus manos.
Wir sind auch Musikanten
Sus ojos claros se fijaron en el color miel de los míos. Nos miramos por unos segundos y luego su mirada se fijo en mis labios.
Und komm'n aus Schwabenland
“Sie sind alles für mich.” Dijo después del beso.
Me levantó como si no pesara más que un saco de plumas y me llevó a la habitación. Nos envolvimos en abrazos y en besos. De un zarpazo arrancó mi vestido de organza y acarició mi cuerpo saboreándolo lentamente.
“ Te prometí que volvería.” Me dijo entre gemidos y gritos ahogados. “ Te lo prometo siempre, mein Leben. Über den Tod hinaus”
Ich kann spielen auf meiner Trompete
Wir können spielen auf uns'rer Trompete