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The life of a Murderer
Capítulo 1: La evasión
Se encontraba sentado en una de las ramas del árbol, observándola dormir plácidamente en su cama, aquella bella eriza de ojos color verdes esmeraldas. Solía visitar continuamente la mansión de los Rose, sólo para verla a ella, para sentir aquella sensación cálida en su pecho una vez más, aquel efecto de satisfacción y aquella conmoción de felicidad que ella le provocaba.
Sin embargo había una barrera entre sus caminos, el simple hecho de la distinción de clases (con eso no me refiero a que ella sea rica y el pobre, aun que teóricamente así es). El joven erizo simplemente se mantenía a distancia, no quería dañarla, sabía que algún día ella sería su blanco por el dinero que ella poseía, pero dudaba si sería capaz de herirla.
Al principio se avergonzaba de aquellos sentimientos, si quería volverse el mejor, no debía mostrar sus emociones, los sentimientos eran debilidad, y no podía ser débil, pero aunque intentaba negarlo, no podía evitarlo, esos sentimientos existían y no podía contrarrestarlos. Por eso lo mantenía en secreto, si su jefe llegaba a enterarse podía meterse en problemas, además de que sus compañeros se burlarían de él por siempre. ¿Cómo podía ser que el asesino número uno de la lista negra se pudiese enamorar de una simple eriza y peor aún la que podía llegar a ser su presa? ¿Qué asesino se podía enamorar de su víctima?
-Buenas noches, señorita Rose-se despidió el joven erizo en un suave murmullo-Fue un placer acompañarla esta noche…
Y como si hubiese escuchado aquellas palabras, la chica abrió los ojos, notando al joven erizo que yacía sentado en la rama del árbol. La luna llena alumbraba su silueta, mientras que la ventana yacía abierta, fue entonces cuando el erizo se puso de pie. La chica cerró los ojos inmediatamente fingiendo estar dormida.
-Hasta luego señorita Rose-fue la última palabra que expreso antes de bajar de un salto. La eriza se sobresaltó corriendo hacia la ventana para cerciorarse de que no se hubiese lastimado, fue cuando lo vio de rodillas en el suelo, incorporándose poco a poco. Y para su suerte la luz de un farol situado en el jardín lo alumbraba, notando que se trataba de un erizo negro como la noche con franjas de color rojas en la púas de su cabeza.
Se giró al sentir que le observaban, la señorita Rose por su parte se oculto al ver que este se había girado. El erizo saco una rosa negra de su bolsillo, por poco y olvidaba entregársela, volvió sobre sus pasos, cosa que altero un poco a la eriza al ver que este volvía, ¿acaso la había descubierto?, corriendo velozmente hacia su cama fingiendo estar dormida nuevamente, él comenzó a subir velozmente saltando de rama en rama sobre aquel viejo roble.
Se paro frente a la ventana de la habitación, justo en la orilla de la rama, metió la rosa con suma delicadeza, la cual iba acompañada de una nota, amarrada con un lazo de color rosa. La dejo encima del mueble y se dedicó a mirarle una vez más.
La eriza por su parte entre abrió los ojos para mirarle, notando unos bellos orbes de color carmesí, sus mejillas eran morenas y su piel oscura como la noche; tenía algunas franjas rojas en determinadas partes de su cuerpo, como lo era en sus brazos y piernas, en su pecho sobre salía un pelaje blanco algo enmarañado; vestía con unos pantalones holgados de color negro, con varias bolsas a los costados y una playera negra también, con un símbolo de un garabato rodeado de espinas, este último era de color rojo.
Debía admitir que era algo atractivo. Lo que más le había encantado era su mirada, aquella forma penetrante que sólo el poseía, sin embargo no era que no le agradase su compañía, pero su mirada comenzaba a ponerle nerviosa.
-Será mejor dejarla descansar-musitó para sí mismo, bajando de un salto del árbol como lo había hecho anteriormente-Nos vemos pronto señorita Rose.
La eriza se emocionó bastante, era la primera vez que la venía a buscar un chico, después de haberse mudado y para su suerte era un chico lindo y guapo, abrazo la almohada contra su pecho deseando que fuese ese erizo negro, deseaba verlo una vez más, saber su nombre y si de verdad este le amaba.
-.-.-.-.
Se encontraba saliendo de la mansión de los Rose, cuando de pronto choco contra algo o más bien contra alguien. Volteó su cabeza para mirar quién había sido el idiota que se había estrellado contra él, entonces le miró. Era un erizo de color azul, vestía con unos pantalones holgados color azul marino y una playera de color verde, con una extraña figura que parecía la cabeza de un erizo, también de color azul.
-¡Shadow!-dijo el erizo de manera sorprendida con una animada sonrisa forjada sobre su rostro-¿Qué te trae por aquí? ¿Por qué estas saliendo de la mansión de los Rose?
-Eso no es de tu incumbencia-respondió Shadow con un tono indiferente, desviando la mirada al tiempo que se cruzaba de brazos-¿No tienes a alguien más a quién fastidiar?
-Nee, Silver está en una nueva misión…-respondió este de manera divertida, le encantaba hacer enojar a su aliado y compañero Shadow- y el jefe está ocupado…
-Como sea…-rodo los ojos en forma de desesperación, al escuchar que este había tronado una bomba de goma de mascar cerca de una de sus orejas- Te tengo una nueva misión… por qué no vas a pegar ese chicle al poste de los chicles situado al final de la ciudad…
-Vale-respondió Sonic notándose algo pensativo, mientras que colocaba el dedo índice de su mano justo a la altura de la barbilla-No es mala idea…
El erizo desapareció en una estela de color azul, Shadow por su parte sólo suspiro, aun no podía creer que hubiese sido tan fácil deshacerse de aquel fastidioso erizo azul. Pero antes de que pudiera cantar victoria y dar el primer paso para alejarse del lugar, aquel erizo ya había regresado.
-¿En qué estábamos?-dijo el erizo azul de forma pensativa mirando en dirección del firmamento-A sí… ibas a contarme por qué ibas saliendo de la mansión de los Rose…
-Ya te dije que lo que haga no es de tu incumbencia-repitió Shadow reanudando su avance, dejando atrás a su exasperante aliado, sin articular ninguna palabra más, sin embargo allí seguía el caminando a su lado sin dejar de mirarle, hasta que por fin logro sacarle de quicio-¿Quieres dejar de fastidiarme?
-Vamos Shadow, no seas cascarrabias-insistió Sonic observando como Shadow apegaba la palma de su mano contra su frente para luego deslizarla lentamente sobre su rostro, sin embargo con una energética sonrisa añadió-¿Acaso es una misión que te ha asignado el jefe?
-Probablemente…-pero un par de sirenas de policía lo hicieron acallar, un par de patrullas se notaban cerca del otro lado de la avenida, miro a los ojos esmeraldas que tenía el erizo que se encontraba a su lado, quién sólo le esbozo una nerviosa sonrisa. Shadow rodó los ojos con desesperación, para luego mirarle de una manera fría y despiadada- Supongo que eso no tiene nada que ver contigo… ¿verdad?-añadió señalando en dirección de las patrullas.
Sonic río con nerviosismo-¿Creo que olvide mencionarte que acaba de salir de una misión situada a un par de calles de aquí?-notó como a Shadow se le empezaba formar una especie de tic en su ojo derecho, mientras una venita sobre salía de su ceja derecha, no parecía nada contento al haber recibido aquella noticia.
-Pues… si llegan a atraparnos-comentó Shadow tomando a Sonic por el cuello de su playera, mirándole de forma despiadada, mientras añadía con unas frías palabras-Yo no me olvidaré de estrangularte- en ese momento Sonic tragó un poco de saliva, sabía lo que significaba el meterse o estar involucrado con el asesino más temible y buscado de la cuidad…-¿Me has escuchado?-Sonic asintió con la cabeza, al tiempo que Shadow le arrojaba contra el suelo, asiéndolo caer de sentón.
Las patrullas se avecinaban. El erizo azul se reincorporo de manera lenta, notando aquellas luces de color rojo y azul irradiar en la oscuridad de aquella travesía-¿Ahora qué es lo que haremos, Shadow?-preguntó el erizo azul al notar ese pequeño detalle, pero no hubo respuesta alguna por parte del mencionado-¿Shadow?-preguntó Sonic algo confundido, giro su cabeza lentamente a un lado, sobresaltándose al no encontrarle en ninguna parte-¡SHADOW! ¡SHADOW!-llamó con exasperación, sin embargo su tiempo se estaba agotando, las patrullas ya estaban muy cerca casi atrapándole
-.-.-.-.-.
Del otro lado de la calle, ubicado en lo alto de un edificio, se encontraba aquella criatura oscura como la noche, observando a su aliado, estancado del otro lado de la travesía sin saber qué hacer. Una sonrisa malvada y traviesa se dibujo en su rostro, ahora le tocaba divertirse detrás de todo eso.
-Veamos que tan bueno es ese faker…-comentó sonriendo de forma complacida, al verle atravesar la calle de una manera precipitada, los oficiales habían bajado de sus vehículos, acompañados de sus amigos los caninos.
Corría lo más rápido que sus piernas le permitían, sin embargo escuchaba los pasos acercarse a gran velocidad, además de un par de ladridos y gruñidos por parte de la fuerza canina. Esta vez se había metido en un lío y dudaba poder salir de esa, después de todo los perros tenían un buen sentido del olfato y del oído.
Piso un charco de agua que se encontraba en el camino, divisando más adelante el final de este, al parecer había llegado a un callejón sin salida y para colmo los oficiales debían de estar por atraparle, miró a sus alrededores intentando hallar un posible escape, fue entonces cuando su mirada se posó en un viejo contenedor, al parecer alguna clase de basurero y sin pensarlo dos veces se fue allí a refugiar.
Shadow por su parte sólo se troncho de la risa, dejándose caer de espaldas contra la acera del lugar, realmente se le ajustaba el papel, ya tenía pensado algo para su desquite, por todas las veces que ese faker sólo lo había tomado en son de burla para lograrlo hacer enfadar, pero eso muy pronto terminaría y eso lo sabía muy bien.
Uno de los perros se detuvo a un par de metros del contenedor, olfateando la acera, intentando hallar al erizo fugitivo, sin embargo su búsqueda dio por terminada, cuando su nariz llegó a parar a un charco de agua, perdiendo así el rastro del erizo de púas azuladas.
No se había molestado en hacer algún tipo de ruido. Podía escuchar las voces de los oficiales y las respiraciones de los caninos, intentando hallar su paradero. Shadow quién se encontraba recostado con la nuca apoyada sobre sus brazos, se había aburrido ya de aquella escena, había sido suficiente para darle una lección.
Sin embargo, los oficiales ya debían estar por encontrarle, y como su aliado tenía que encontrar la forma de despistarles y así poder ayudarle, por primera última vez, miró hacia los alrededores, enfocando la mirada en unas escaleras de emergencia de un edificio, situadas a un lado del callejón donde él se encontraba.
Entrecerró uno de sus ojos, para poder apuntar al sitio señalado, y cuando en foco bien su blanco halo del gatillo, una bala quedo impregnada sobre aquella escalera, produciendo un gran impacto en su cobertura de metal, al tiempo que emitía un sonoro rechinido al moverse.
-¡Por las escaleras!-indicó uno de los oficiales, y en un par de segundos todos los agentes y sus perros terminaron retirándose del lugar, para así poder rodear el edificio y abordar las dichosas escaleras, sin saber que todo se trataba de una farsa por parte del “asesino de las sombras” (Murderer of the Shadows) como lo habían apodado, al no dejar evidencias ni testigos en cualquiera de sus homicidios.
Abrió la puerta del contenedor con suma lentitud, al no escuchar más ruidos provenientes de los alrededores, volteó a ambas direcciones asegurándose de que no hubiese más oficiales por algún lado, y en efecto el campo estaba despejado.
Soltó un leve suspiro al sentirse un poco aliviado, saliendo lentamente de aquel contenedor. Todo reinaba en oscuridad y silencio en aquel callejón, sólo se escuchaba el cantar de los grillos, al igual que el silbar del viento, se cubrió con ambos brazos al sentir la fría y fresca brisa de aquella noche, que por un momento le había hecho escalofriar.
No sabía si había hecho lo correcto con ayudarle, después de todo así jamás podría hacerse responsable, soltó un suspiro ante aquella acción, preguntándose ¿Por qué siempre terminaba por hacer cosas precipitadas? ¿Sus sentimientos habían cambiado? ¿O comenzaba a ablandársele el corazón?, fuera cual fuera la razón, ninguna de ellas era buena.
Alzo la mirada en dirección al firmamento, observando todas las constelaciones que ofrecía aquella noche, al tiempo que un leve recuerdo pasaba por su mente.
*Flash Back*
Se encontraba mirando las estrellas como esa misma noche, era algo magnifico que un cuerpo celeste cubierto de gases calientes, pudiera irradiar de una forma electromagnética (N/A: Perdonen si esa terminación se escucho un poco científica, pero al fin y al cabo es lo que son ¿no?).
Recordaba cuando era pequeño, alguna vez se pregunto por qué aquellos cuerpos celestes siempre conservaban luz, ¿acaso no podían fundirse como las bombillas que el profesor ocupaba en su laboratorio?, ¿nunca se sobre calentaban y se quemaban?
Notó a una niña de rizos dorados detenerse a su lado, mirándole de forma dulce con aquellos hermosos orbes color turquesa, al igual que su mirada lucía su sonrisa.
-¿Te gusta mirar las estrellas Shadow?-pregunto la niña con una voz suave, mirando al erizo de color noche, quien fue sacado de inmediato de sus pensamientos-Al igual que nosotros, ellas también tienen su historia…-esta vez clavo la vista en uno de los vidrios de su morada, mientras se dedicaba a observar el firmamento-Se dice que en las estrellas se refugian las almas de los ángeles… que son todas aquellas personas que reflejaron sus vidas de meritos buenos… también se dice que esos ángeles cuidan del cielo y de la tierra… además de ser los ángeles protectores de muchos de nosotros…-soltó un leve suspiro en aquel momento-algún día tu y yo nos convertiremos en ángeles…
Shadow no dijo nada sólo se dedico a escuchar esas bellas palabras, al tiempo que observaba todos aquellos bellos fenómenos que presentaba la galaxia. Y que no mejor que observarlos al aun lado de tu mejor amiga…
*Final Flash Back*
Sí eran ciertos aquellos rumores… ¿los ángeles sabrían de sus malas acciones? Mejor aún ¿estaba relacionado con que el cielo se encontrara oscuro y nublado tras uno de aquellos homicidios? No era seguro, pero lo que si tenía en mente, es que ya no le cabía posibilidad de convertirse en un ángel, después de todo su corazón estaba lleno de odio, desprecio y oscuridad, mientras que todo sus alrededores se ligaban con la muerte y destrucción.
Se puso de pie, por alguna extraña razón aquel recuerdo le había hecho entristecer, sin saber la razón a aparente o quizás le resto importancia al significado de aquellos sentimientos, después de todo se había estado comportando extraño desde hace un par de horas.
Aparto aquellos pensamientos de su cabeza, y se dedico a mirar a su compañero, quien se encontraba asomándose por la esquina del callejón, temiendo quizás que los oficiales pudiesen volver, dio media vuelta y camino sobre sus pasos, pateando una lata de metal que se encontraba en medio del camino, ¿ahora que se suponía que debía hacer? ¿Irse con precaución hasta su casa? Pateó la lata de nueva cuenta, haciéndola resonar por el callejón.
Aquel ruido lo hizo volver a la realidad, recordando de momento su venganza, se dirigió con paso apresurado hasta la orilla del edificio, desde donde observó al erizo azul. Recargo la espalda sobre una pared de ladrillos situada en ese mismo callejón, bostezando con algo de pereza, decidido a descansar un poco antes de volver a su hogar, soltó un suspiro y se dejo relajar paulatinamente.
El erizo negro le miró con una sonrisa maliciosa en el rostro, mientras le apuntaba a su ahora aliado y próximamente rival, lo enfoco detenidamente y haló del gatillo. Sonic por su parte se había alejado de toda preocupación, ¿después de todo que podía llegar a pasar? Pero un fuerte estruendo lo saco de sus pensamientos al tiempo que una bala había sido impactada a un lado de su cabeza…