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HIME-ZEN
Preludio de una Nueva Era
PROLOGO
En una época perdida en las brumas del tiempo y el espacio, cuando el Caos reinaba en el Universo, una fuerza surgió entre la oscuridad, una luz llena de calidez llamada Amor, y del Amor, nació Selene, la madre de todo lo creado, resplandeciendo entre la oscuridad, la Diosa del Amor trajo como regalo supremo la vida; a la sola vista del poder del Amor, el Caos se llenó de ira, no estaba dispuesto a compartir el dominio del Universo con la Diosa, así que se desató la batalla más terrible, encarnizada y legendaria de todos los tiempos, la Lucha del Bien y el Mal, del Amor contra el Odio, de la vida, contra la muerte… una lucha eterna que no termina aún, y fue en medio de esa batalla que los dioses crearon el Hime-Zen, el sagrado legado herencia de las futuras generaciones de defensores de la galaxia para el día en que el Caos regresara las herederas del poder sagrado pudieran detenerlo de nuevo, el Hime-Zen era la esperanza de la Galaxia, lo era…hasta antes de que la desesperanza, el miedo y la desolación lo hicieran desaparecer, ya no existe, y yo soy culpable de que ya no exista…la maldad nos ha vencido…
Ahora cierro los ojos y contemplo el estado de la Galaxia, los estragos que el poder Oscuro dejó en ella, para mi desgracia puedo ver todo el sistema solar, el miedo y la desolación que el ataque del mal ha dejado…¿Porqué poseo ahora esta capacidad para ver todo lo que ocurre? Lo primero que veo es el planeta de hielo, Mercurio, la capital destruida, los cadáveres de los guerreros mercurianos siendo recogidos por sus familias, veo el templo de Atenea en que los miembros del consejo mercuriano envuelven el cuerpo de la gran guerrera Jetamio, al más poderosa maestra de hidroquinesis de la Galaxia, y lo colocan en una balsa con velas blancas la cual dejan ir por el Océano Zafiro para que el alma de Atenea la guíe al eterno paraíso congelado; siento la pena y el dolor del pueblo mercuriano, el miedo y la incertidumbre por un futuro que se augura doloroso y terrible, percibo el temor en sus almas, pero al mismo tiempo se que ellos esperan en alguien, en su princesa, si Ami Mizuno sintiera en su alma este sentimiento con el que su pueblo la honra, quizá saldría de su cobardía, enfrentaría con la Sabiduría de Atenea este reto y asumiría su lugar en la batalla…
Ahora mi alma se desplaza hacia la antes hermosa capital Venusina, la ciudad de Magellan llamada “El paraíso de la Galaxia” es ahora un conjunto difuso de ruinas, templos y cúpulas derribados y destruidos, cadáveres de ciudadanos de Venus cubiertos por las telarañas de los Youmas de luz, las musas aladas vienen y van por los aires de la ciudad ayudando a poner orden entre las familias que desesperadas se lamentan la muerte de sus seres queridos, algunas de las musas terminan de matar con sonidos de sus instrumentos musicales a algunos terribles monstruos con aspecto arácnido que se ocultan en los bosques, del templo de Afrodita surge la alta y arrogante silueta del hombre de cabello dorado y túnica blanca que con vendas en la cabeza camina por su ciudad coordinando todo, es el rey Orontes que desoyendo las recomendaciones de su guardia y sin importar su estado lamentable cumple sus funciones en momentos de crisis, percibo una fuerza en el corazón del rey Orontes que lo hace seguir adelante, él piensa que su esposa y sus hijos están en el Reino Lunar luchando por la Galaxia, confía ciegamente en su Minako, piensa que ella es la única que puede traer de regreso a Ayaka…me da lástima el rey, una cosa es en lo único que tiene razón, en confiar en Minako Aino princesa de Venus, quien parece ser la única descendiente de los dioses que hace honor a Afrodita y no ha abrigado en su alma dudas, una digna líder de las princesas, en lo otro…¡pobre rey Orontes! Su corazón de padre deberá sufrir mucho aún, porque no siempre a quien deseamos salvar desea ser salvado…
Deseo dejar de mirar, de contemplar la desolación de nuestro Universo, pero sé que de alguna manera esto me debe fortalecer en la batalla, de otra forma no estuviera teniendo este desplazamiento de almas, así que continúo mi visión, mi espíritu ve ahora la inmensidad de las selvas jupiterianas en que columnas de humo son una señal inequívoca de los ataques a que fue sometida, los guerreros de trueno ayudan en la recolección de cadáveres horriblemente desfigurados por los Youmas carnívoros de fango, los lamentos del pueblo de Júpiter se elevan con forma de danzas, los penachos son ahora negros y los hombres y mujeres llevan el cuerpo pintado de este color en tétrica procesión mientras entierran a los fallecidos en combate…
Veo ahora la ciudad Sagrada de Kaa –Chaak con sus pirámides parcialmente destruidas, y dentro del Templo de Kin-Chaak una hermosa mujer de cabello castaño y largo con lágrimas en los ojos limpia el cadáver de un jovencito, le pone los brazaletes y las joyas, el casco con forma de dragón, junta sus inertes manos en el mazo de trueno que tan valientemente el niño usó para defender a su familia, siento la pena y el corazón desgarrado de la madre al ser ella misma quien con un acto de valentía se hizo cargo de preparar el cadáver, la reina Itzayana coloca luego con maternal cuidado alrededor del cuerpo de su hijo las flores anaranjadas propias del rito funerario que lo acompañarán en su camino al Xibalbá, el inframundo, y después sale de la cámara cavada en la roca del templo, afuera la aguardan sus doncellas, los demás pequeños príncipes, las niñas llorosas y los niños valientes luciendo sus decorados de pintura corporal, dos guardias cierran al fin la cámara mortuoria del valiente príncipe Pakal, veo a la reina de Júpiter limpiar sus lágrimas, ella también confía en su hija, sabe y presiente que Makoto Kino es quien puede hacer que este dolor termine y que el sacrificio de su pequeño sea provechoso, si solo la cobarde joven que llora en medio del bosque Lunar se diera cuenta de las esperanzas de su Madre, quizá tuviera el valor de levantarse y mostrar el mismo coraje que su hermano luchando con el poder de Júpiter por la Galaxia…
Retomo mi camino ahora hacia el planeta de los mares, no veo en él la antes flotante ciudad de Atlantis, solo cadáveres de Youmas Marinos, pero sé que no debo buscar en mi visión en la superficie sino debajo del agua, porque la ciudad por el mismo poder de sus habitantes estaba ahora sumergida para resguardarla del ataque del mal, bajo el agua los neptunianos que tienen ahora su forma oceánide trabajan juntos por reconstruir su hermosa capital, hombres, mujeres y niños con medio cuerpo humano y medio cuerpo de creatura del mar trabajan incansablemente por restablecer Atlantis, los guerreros guardias de la princesa atienden a los heridos por el ataque que son llevados al templo de Nereida en las profundidades del océano, este pueblo que trabaja junto si distinción de jerarquías lo hace porque cree y confía en su reina, si Michiru Kaioh viera a su gente luchando juntos por su ciudad, si solo sintiera ese cálido sentimiento que los inunda, dejaría de lado su egoísmo y sabría lo que es la renuncia de sí mismo por los demás…
Veo ahora los lejanos confines de la Galaxia, el planeta sombrío y lejano de Plutón, en que la batalla ha sido muy diferente a los demás planetas, aquí el ataque de los Youmas de sombras al mando del rey Doku solo ha servido para liberar al oprimido pueblo, los esclavos de las minas llenos de fervor por su princesa usaron sus instrumentos de trabajo para encarar a los Youmas con la firme esperanza en su corazón de que Setsuna Meiou es la única capaz de liberarlos del mal y levantar la maldición que cayó sobre su planeta cuando murió la reina, con coraje se enfrentaron a los terribles monstruos, y no les importó morir, los cadáveres fríos y yertos a quienes los Youmas de sombras succionaron la vida, tienen una sonrisa en su rostro al sentir que han dado la vida por un mejor futuro para su pueblo, ver este gesto de valor sería muy útil para la aterrorizada y cobarde princesa de Plutón que se oculta en los pasillos del palacio Lunar, saber que esas personas murieron porque confiaban en ella…
Intencionadamente he dejado a los dos planetas guerreros al final de mi visión, porque sé que los ritos fúnebres y la desolación de todo el sistema solar se viven muy distinto en Urano y en Marte, y que lo que para otros es signo de dolor, en ellos es señal de gloria, veo el planeta de las arenas cubierto de cadáveres de guerreros Hodja, veo la fiera expresión con que los guerreros han sucumbido en las fauces de los Youmas de arena, horriblemente mutilados pero con gesto de felicidad, veo la ciudad de Ishtar que recibe los cuerpos de sus guerreros muertos con toque de trompetas y alboroto como de fiesta, es el recibimiento de los héroes que cayeron en batalla, en la “Yihad” (guerra santa) y que serán honrados en el templo de Urano, es un extraño espectáculo pensar en la muerte como una celebración, un espectáculo digno solo de este fiero pueblo guerrero que espera que su nueva reina haga gala del poderío uraniano en batalla para recibirla como cuando victoriosa volvía a Ishtar, sin saber siquiera que Haruka Tenou de Urano ha preferido a su honor, su soberbia, y está condenada a no participar en batalla, me imagino el rostro desolado del pueblo si supiera que su princesa “Ghazi” es prisionera en una mazmorra del reino lunar y que sufrirá la horrible tortura de no participar de la pelea final, que no tendrá la gloria de la batalla como todos sus fieles súbditos…
Ahora voy a un planeta que me cuesta mucho llegar, el rojo planeta de fuego, en el cual el espectáculo de muerte es aun mayor; hombres, mujeres, ancianos y niños confundidos con cadáveres de Youmas de fuego, los rostros de los niños, con la feroz expresión de batalla, sosteniendo sus armas o el estandarte de sus familias, muchos horriblemente incinerados, calcinados, casi no ha quedado nada de sus cuerpos, algunos ciudadanos con armadura samurái roja caminan en medio de la desolación del lugar entre la muralla derruida de Kioto que lanza estelas de humo, con una sonrisa feliz en sus rostros, veo familias que se acercan a las cenizas de sus seres queridos, y que aplaudiendo dos veces se inclinan ante ellos con respeto y orgullo al reconocer una de sus pertenencias, para ellos, la muerte en batalla es la máxima aspiración de sus vidas, es para lo que se han preparado desde niños, el honor conquistado en vida… los que han quedado vivos caminan hacia la explanada de palacio en que los ancianos del Shogunado de Marte han dispuesto una enorme hoguera, en medio de esta se halla en un lecho ricamente ataviada con Kimono rojo la hermosa reina Akane Hino, ha sido maquillada y compuesta por sus doncellas del terrible aspecto en que la dejó el ataque en el cual perdió la vida, parece tan delicada y bella como si solo durmiera, ¡Como se parece a Rei!...el pueblo de Marte a pesar de lo terrible de la batalla y lo diezmado de sus fuerzas se ha colocado de nuevo sus armaduras para dar el último adiós a su reina, y en correcto orden militar se disponen en torno a la hoguera, una anciana del Shogunado se acerca a la hoguera y la enciende, poco a poco las flamas cubren el cuerpo de la reina, y difuminan su sonrisa, todo el pueblo de Marte lanza el feroz grito de batalla que los caracteriza en despedida, y la anciana con el signo del carnero en el pecho lanza a la hoguera el poema funerario de la reina Akane Hino, el que ella misma compuso como todo marciano lo hacía en vida, el pedazo de papel se quema, pero puedo leer su contenido…
Llora el fénix.
Sus lagrimas,
Humedecen su plumaje.
No quiere volar…
Agoniza el fénix
Fatal, la herida
Sueños mutilados
Con silencio, sus alas cortaron
Pero deja en su lugar
La esperanza de un mañana
En que resurgirá de nuevo
De sus propias flamas…
Siento el amor y la esperanza con que en vida la reina escribió estas palabras, descubro que las palabras finales se refieren a su hija, seguramente estaría defraudada de saber que ahora es el propio fénix por su decisión quien no quiere renacer, que su orgullo y su soberbia han podido más que su deber y que está más lejos que nunca de ser la esperanza de ese mañana, sujeta con grilletes como criminal en la prisión del reino lunar…
Y ahora llego al final de mi viaje astral, al terrible reino de Erusion base del mal, siento la presencia de Nemon, pero sé que en mi forma astral ella no me puede presentir, veo a las personas horriblemente esclavizadas, veo el cielo negro lleno de rayos del escenario en que se supone deberemos luchar, veo el palacio real y dentro de él a la mujer idéntica a mí que espera en el trono, a los generales ansiosos con las lunas negras en sus frentes, pero sobretodo, veo la urna de cristal en que en medio de aquel lugar desolado descansa la princesa de la Luna, la Salvadora de la Galaxia, en quien estaban puestas las esperanza de toda forma de vida en el universo, La princesa Serena, siento que una lágrima escapa involuntariamente de mis ojos al recordar la belleza y el amor que ella irradiaba cuando la conocí, sus ojos amorosos que me miraban en Saturno, sus palabras decididas y firmes cuando estaba dispuesta a todo por salvarme, sentí entonces la fuerza del Amor, y supe que ella era la indicada, la mujer llena de Luz, ahora me cuesta creer que esa misma princesa radiante y hermosa que llenaba todo con su presencia acariciante, sea ese pálido ser sin vida que descansa en el ataúd y que es contemplado por la bruja de ojos amarillos con sonrisa parecida a la de un lobo acechando a su presa…siento que ella no ha muerto, débilmente late aún su corazón, pero cada vez ese sonido es más lento y lejano, veo sus labios azules y yertos pronunciar un nombre…Endymion, se que el amor por el príncipe de la tierra es lo único que la ha mantenido en ese estado suspendido entre la muerte y la vida, y me pregunto si alguien así aún puede ser la esperanza de la Galaxia…no soporto más, es terrible verla así…
Odio mirar la desolación y la muerte que la fuerza oscura ha dejado en la galaxia a su paso, odio pensar que involuntariamente soy parte de esto, me odio a mi misma porque ni toda la sabiduría de mis vidas pasadas ha logrado que pierda el miedo a enfrentarme a mi lado destructivo, veo ahora mi planeta, mi amado Saturno en donde fui alguna vez una niña feliz, y viajo astralmente a la sala del trono en Ávalon, se que “Ella” fue a ver a Dagda y a Candalath y que ellos tienen un mensaje para mí, he estado eludiéndolo desde que comenzó esto, pero no lo haré más, utilizo mi poder para trasladarme astralmente hacia la sala del trono, lo hago, y los dos ancianos me miran, Dagda con los ojos recriminantes y los inertes ojos del anciano ciego.
-Mi señora Morrigan, esperábamos su aparición.-dice Dagda.
-Es para nosotros el máximo honor y cúspide de nuestra vida el verla reencarnada-se inclina el druida ciego.
-Cantalath, Dagda, se que Nemon dejó un mensaje para mi.-digo a mis guardianes.
-Lo hizo mi señora…y solo es de una palabra, “Victoria”.-añade el druida Oso.
-Dagda, ¿Porqué Nemon diría esas palabras? ¿A qué Victoria se refiere?..¿a la Victoria del Mal o a la Victoria del Bien?.-digo yo.
-Señora, la diosa de la Destrucción juega siempre con la ambigüedad, su mayor ventaja sobre Usted es que le gusta confundirla, eso lo que le da superioridad, pero nosotros dos, su padre, Rea y el pueblo entero confiamos en usted, ¿Y sabe porqué? Porque la esperanza jamás muere, y la esperanza, habita en su corazón.-acaba Candalath, mi imagen se difumina, ya no quiero seguir escuchando a mis antiguos maestros, me duele confesarles que aun tengo…miedo…
-Mi señora, no defraude a quienes han depositado su fe en Usted.-acaba serio Dagda, abro al fin los ojos y en lugar de la sala del trono de Ávalon veo solamente el pasillo del palacio lunar y a Rea a mi lado.
-Señora…ha regresado de su visión, supuse que estaba viendo algo importante y no quise interrumpirla, además sé que en los viajes astrales es muy peligroso traer a alguien de regreso si no lo desea… pero el tiempo corre y debemos llegar al hangar.-dice mi fiel amiga, yo me limito a mirarla, se supone que luego de este terrible viaje astral por la Galaxia desolada yo debía haber recuperado mi confianza, debía ir a la batalla con mas fuerzas, ser en verdad la Diosa de la Esperanza, pero esas palabras de Nemon me alteran…¿Victoria?…en el estado de las cosas no puede referirse más que a su Victoria, al triunfo del Caos, si ya no tenemos a nuestro lado a la hija de Selene, si yo misma vi como la maldición hizo presa de su alma y como su corazón lleno de amor dejó de latir lentamente, si he sentido como se apaga la fuerza del Hime-Zen, si ahora mismo siento la confusión, temor y dolor de las herederas, si soy consciente de que estamos ya vencidos…¿Qué otro significado pueden tener las palabras de Nemon?.-Mi señora…su deber con la Galaxia la llama.-insiste Rea jalando mi brazo.
-¿Galaxia?¿Es que acaso hay algo que defender Rea?...-añado yo.
-Pero mi señora, su responsabilidad….-insiste ella.
-¡Detesto tener en mis hombros esta responsabilidad!.-digo gritando y derramo una lágrima.- me siento mal por saber que soy la única que puede ver con solo desearlo la destrucción de la Galaxia y que no ha bastado este viaje terrible para convencerme de mi deber, aún le temo a Nemon, aún guardo en mi alma la misma cobardía, egoísmo, miedo, desesperanza y orgullo que mis compañeras, y he decidido que no hay más por lo cual luchar…sé que no son estas las palabras de una diosa Rea, se que te he decepcionado.-me disculpo al ver la mirada dura de la druidesa.
-Así es señora, Morrigan me ha decepcionado como diosa y como soberana.-yo bajo la vista.-pero eso no me importa, porque sé que hay una parte de Usted nunca me decepcionaría, Hotaru Tomoe tiene la fuerza que le falta a Morrigan.-acaba ella poniendo su mano en mi hombro.-debería dejar de pensar como diosa y pensar mas como alguien que es parte de este Universo, de alguna forma sé que hará lo correcto mi señora.-termina Rea, yo miro por la ventana, se qué es lo correcto, pero aun dudo de su tendré la fuerza de hacerlo, VICTORIA ha dicho Nemon ¿Es que habrá alguna remota posibilidad de que esa sea la Victoria del bien? Una nueva era se aproxima, puedo sentirlo, una era en la que nada será igual, será una batalla mucho más terrible e intensa que la que libré en el pasado junto a los Dioses y nuestra Madre Selene, la historia del Universo está por reescribirse y esta batalla lo decidirá, ¿Será el Hime-Zen el camino?...pero ahora el sagrado código de los dioses está muerto, los signos de la pared del Templo ya no destellan, tan apagados y yertos como los corazones de nuestra amada Princesa y como nuestras fuerzas, las herederas del antiguo legado, nos hemos dado por vencidas...¿Habrá salida para la Galaxia? ahora ya no lo sé, ya ni siquiera quiero pensarlo, en momentos como este y luego de lo que vi, desearía solo poder huir….
Nota de los autores
¡En hora buena!
¡Finalmente el momento ha llegado!
Meses de trabajo y esfuerzo por fin salen a la luz, esperamos que esta nueva entrega de esta que es su historia, logre llenar las expectativas que tienen de nuestro trabajo.
Muchísimas gracias a todos aquellos que han seguido Hime Zen desde sus inicios, el poder estar el día de hoy compartiendo la segunda parte de esta historia es gracias a ustedes. De todo corazón agradecemos su apoyo y fidelidad, es por eso que los invitamos a que nuevamente emprendan el viaje a nuestro lado, cada viernes como lo hemos hecho desde que esto inició.
Prometemos dar nuestro máximo esfuerzo, para que esta historia llene sus expectativas
¡Esperamos seguir contando con su maravilloso apoyo!
¡Este es el inicio de una nueva Era!
Atentamente
Los autores
Leonor de Éboli y Greenboy2008