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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Naruto » Cumbres Borrascosas

Celen Marinaiden C.M.
Author of 40 Stories

Rated: K+ - Spanish - General/Romance - Naruto U. & Sasuke U. - Reviews: 82 - Updated: 09-30-09 - Published: 07-17-09 - id:5226237

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Capítulo V

- ...Sasuke, Sasuke ¡Espera! Era una broma, hombre ¡Una broma! ¡Sólo estaba jugando! ¡Sasuke, nooo! ¡Sasukeeee!

Los que en aquel momento escucharon aquellos alaridos desesperados a lo largo del pasillo, únicamente fueron capaces de ver un par de siluetas pasar como bólidos junto a ellos, sin saber quién era la desafortunada persona que gritaba, ni quien el seguramente malvado perseguidor.

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Amorosamente, Hinata Hyuuga se encargaba de hacer su labor con el mayor de los cuidados posibles. Sus delgados dedos se movían con precisión, tratando de no aplicar demasiada fuerza, esforzándose por llevar a cabo su delicada tarea de forma impecable. A su lado, escuchaba las risillas entretenidas de Sakura y de Ino.

- Y te persiguió escaleras abajo -decía Ino-.

- ¿Por todo el primer y el segundo piso? -continuó Sakura-.

Kiba permanecía con los ojos entrecerrados, mientras que Hinata aplicaba una pomada sobre su muy inflamada -y lastimada- mejilla izquierda.

- ¡Sí! -pareció chillar Inuzuka-.

- Sí lo piensas bien, parece algo muy mono que Sasuke haya hecho eso... como sí él fuera un chico normal y esas cosas -comentó entusiasmadamente la rubia-.

- Pues entonces a mí me gusta cuando se siente un dios ajeno a los mortales ¡Así yo no tendría estos problemas! -volvió a quejarse Kiba-.

- Bueno, necesariamente no es tanto su culpa -intervino la ojiverde- Tú fuiste el que se golpeó contra esa puerta mientras corrías.

- Sí -reconoció el aludido- ¡Pero porque estaba corriendo para huir de él!

- Velo por este lado -Ino palmoteó alegremente- Gracias a que te estampaste contra la puerta ¡Él ya no te hizo nada! Pudo haber sido peor -lo señaló con el dedo- Tuviste suerte de que te perdonara por eso, seguramente te habría hecho algo mucho más horrible.

- Aún... -se escuchó la tímida voz de Hinata-... no sabemos cómo es que se enteró.

- Cosa de suerte -Kiba se encogió de hombros desdeñosamente- La próxima vez ¡Ustedes serán las que le vayan con el cuento! Esto me pasa por hacerles caso.

Ino y Sakura rieron inevitablemente, porque ellas ciertamente encontraban muy cómica la situación.

Kiba -que bien había aprendido una o dos cosas de actuación- simplemente había querido jugarle una broma a Sasuke, la cual propusieron Sakura y otras personas más del club, únicamente para ver cuál sería su reacción o ver sí tenía un poco de consideración, y al menos le ofrecía una disculpa a Inuzuka. Obviamente, las cosas salieron de forma totalmente inesperada y el resultado era un Kiba herido accidentalmente, y unas Sakura e Ino totalmente felices de la vida.

Cerca de ellos, Naruto escuchaba todo con una sonrisa entretenida en los labios; aun el ensayo no comenzaba debido a que no era la hora. El rubio tecleó entonces un poco más en el teléfono móvil que llevaba en manos y sonrió a nadie en particular antes de guardarlo.

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Sasuke agradecía que se hubiesen inventado los audífonos, ya que de no ser así, seguramente se encontraría escuchando la espantosa música que le gustaba a Sai, como en ocasiones ya le había tocado vivir en esos viajes compartidos en limusina con su primo. Mikoto aun consideraba que a ambos les faltaba un poco para manejar cuando se les antojase, por eso los permisos para hacerlo y los choferes que los llevasen y trajesen de la escuela eran algo obligatorios.

Mientras Sai realmente parecía estar disfrutando de su música al mismo tiempo que se concentraba en un bosquejo, Sasuke solamente podía pensar en que era algo peculiar que todos en la familia fuesen tan dados al arte. Su madre a su edad aun podía bailar ballet como en sus mejores años. Su abuelo tocaba el violonchelo, y su hermano y Sai eran casos ya comprobados de dotes artísticos. Probablemente se debía a la región donde vivían, que tenían eso de la cultura bien arraigado.

Justo entonces en aquel momento, su celular sonó indicando la llegada un mensaje. Lo tomó sin mucho interés mas cuando vio el remitente, sus ojos se abrieron con cierta impresión.

Es una pena k sigas sin venir, t pierdes d muchas cosas entretenidas. No t zumban los oídos? Xk con lo de Kiba, tu nombre no se deja de escuchar x aki”.

Era la primera vez que recibía un mensaje de Naruto. Ciertamente, no se esperaba que el rubio realmente fuese a tenerlo en cuenta para mandarle mensajes -o hacerle llamadas- como dos viejos amigos. Ahora, titubeaba entre sí responder o no, y en caso de que se decidiese por lo primero ¿Qué podría decirle?

Sin decidirse a qué hacer realmente, volvió a guardar el móvil y se quedó en absoluto silencio el resto del viaje hasta llegar a su hogar.

Luego de una comida con su abuelo y Sai -porque su madre e Itachi no estaban presentes- Sasuke quedaba con muy pocas cosas para hacer, teniendo en cuenta que aquel día no llevaba siquiera ni una sola tarea escolar. Así que sin más y teniendo en cuenta que no solía salir con su “selecto” círculo de amigos, se dirigió entonces a su refugio personal dentro de la vasta casa: su Estudio. Cada Uchiha en esa mansión tenía uno, desde luego, Sasuke consideraba que el suyo era el más agradable para pasar el tiempo. Al llegar allí cerró la puerta recordándose a sí mismo colocarle el cerrojo, porque una de las cosas que no le gustaban eran las intromisiones sin permiso.

Sus ojos se pasearon por todo el sitio en general, cada cosa allí había sido elegida por él, así que sin lugar a dudas, su Estudio era su santuario personal, independientemente de que su alcoba estuviese a un lado, sin faltar desde luego, una puerta que comunicaba ambos lugares. Como en días pasados, su atención se fijó en un libro que sobresalía apartado de los demás, descansando sobre un pedestal de madera.

No era otro sino la obra de Cumbres Borrascosas, la cual ya había terminado de leer. Por alguna razón, no le había parecido siquiera que rayase en la cursilería a pesar del vocabulario que se exponía allí; era una historia de amor un tanto oscura y que se olvidaba completamente de los finales felices. Heathcliff y Catherine eran totalmente los opuestos de Romeo y Juliet. En ambas historias había amor, pero la diferencia radicaba en los tipos de amor: el de la obra de Shakespeare era un amor puro, completamente entregado y digno de alabanza, en el de la historia de Brontë, era un amor egoísta, malintencionado, cruel... probablemente, un amor más afín al de la naturaleza común del ser humano.

Sasuke entonces tomó el libro, abriéndolo en ninguna pagina en especial, simplemente repasando pasajes que hacía muy poco había leído por primera vez. Los diálogos de los personajes pasaban con cierta rapidez bajo su escrutinio que únicamente buscaba rememorar lo ya visto. El moreno comenzó a murmurar, leyendo en voz baja primero hasta que su volumen fue cobrando fuerza y claridad.

Y sin darse cuenta, con el libro en manos mientras leía y se paseaba por su la habitación, pronto su voz cobró un tinte completamente diferente al usual.

- Mis grandes sufrimientos en este mundo, han sido los de Heathcliff. Los he visto y los he sentido uno a uno, desde su comienzo. Él es el gran pensamiento de toda mi vida. Si todo lo demás pereciera y él se salvara, yo continuaría existiendo. Y si todo lo demás viviera y él no, el universo sería para mí un mundo extraño. Yo no me sentiría parte de él -paró inconscientemente su caminar, quedando a mitad del Estudio- Porque mi amor por Linton es como el follaje de los bosques; el tiempo lo cambiará como el invierno cambia a los árboles. Pero mi amor por Heathcliff se asemeja a las rocas, eternas rocas que están profundas. Yo soy él, él está siempre, permanentemente en mi pensamiento. Y no como una cosa agradable, de igual forma que yo no soy siempre agradable para mí misma, sino como mi propio ser. Alienta en mi aliento y vibra en mis vibraciones. Es como si mi sangre formara la sangre de él...

Y entonces la comprensión cayó sobre Sasuke con la brutalidad misma de una avalancha, interrumpiéndose a sí mismo.

No estaba leyendo en voz alta... estaba declamando. Hablando con la completa entonación digna que Catherine Earnshaw seguramente hubiese utilizado -de haber existido-, en aquel discurso sobre los sentimientos que se guardaba acerca de su tormentoso amor. Sí, por un horrible momento Sasuke había estado interpretando a Catherine, la caprichosa amada de Heathcliff.

El peor pensamiento de todo eso, es que de alguna forma a su vez, Naruto era Heathcliff.

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Sasuke había pasado dos largos días asegurándose a si mismo que el “incidente” -por llamarlo de alguna forma- con los diálogos de Catherine, era únicamente eso, un incidente sin importancia. No importaba que se hubiese dejado llevar con los diálogos de la “amada” del rubio, ni tampoco importaba que pareciera que se había dejado llevar con eso de actuar... el tema estaba muerto, la actuación y él ya no encajaban en el mismo sitio. Y sobre el otro asunto, era una tonta coincidencia, nada más... bien pudo haber interpretado -sin intención, hay que recalcar- a Heathcliff y entonces eso no tendría nada que ver con que Sakura fuese Catherine, así que era exactamente el mismo ejemplo.

Estar en la escuela tampoco le beneficiaba demasiado, eso era un hecho, así que se alegró bastante de no tener que esperar a su primo aquel día, ya que Sai pretendía quedarse con el resto de su club “pintoresco”, por alguna cosa de artistas que seguramente sólo a ellos podría interesarles.

Sin embargo la mera idea de partir aquel día sin ninguna dificultad se vio completamente truncada, cuando al ir por un pasillo aun concurrido con estudiantes, cayó en cuenta por mera casualidad de una pequeña figura que portaba el uniforme de los de educación primaria. No era tan común verlos en la sección de preparatoria, pero más allá de esa peculiaridad, lo que realmente llamó la atención del Uchiha fue que él estaba seguro de que le parecía familiar aquella niña.

Muy familiar, porque estaba seguro que esa era la hermana de Naruto. A pesar de haberla visto solo una vez, su imagen con Naruto era tan semejante que era imposible confundirla.

La pequeña rubia parecía completamente desconcertada, pues mientras caminaba, vagaba sus ojos por todas partes, dejando ver claramente que se estaba buscando algo o que en su defecto, se encontraba perdida. Pese a lo desvalida que se veía, no parecía quererse animar a buscar ayuda, lo cual le hizo recordar vagamente a Sasuke el comentario del mayor de los dos hermanos Uzumaki, acerca de que su hermana era muy tímida.

Así, cuando menos lo pensó, el moreno ya se hallaba en camino hacia ella, sin ninguna otra pretensión más que la de intentar ayudarla, la verdad fuese dicha. Cuando estuvo junto a ella, un par de ojos azules se elevaron hacía él.

- Hola -fue lo mejor que se le ocurrió decir al chico-.

La niña en cambio, no pareció demasiado confiada, ya que hizo el ademan de retroceder un paso.

-Soy Sasuke -se apresuró entonces a decir- ¿Me recuerdas? Soy amigo de tu hermano... nos vimos hace poco.

Narumi cerró sus manos sobre su falda negra, apretando la tela entre sus dedos.

- Ahmn... -respondió ella, mirándolo con algo semejante al temor- Sí...

Definitivamente, ella y Naruto solamente se parecían físicamente, porque en cuanto al carácter, eran un mundo de diferentes.

- ¿Qué haces aquí? -pese a todo, el moreno estaba siendo enormemente paciente- ¿Buscas a Naruto?

La sola mención de su hermano hizo que Narumi abriera bien sus ojos y su rostro se iluminara.

- Él dijo que iría al teatro y después pasaría por mí -pese a lo nerviosa que parecía, aun así su voz sonaba con un tinte de seguridad- Pero yo salí antes y quise venir a buscarlo... ¿Tú sabes dónde está el teatro?

- Sí -fue la sencilla respuesta-.

- Me... ¿Me podrías llevar? -y la inseguridad había regresado-.

Sasuke hizo el enorme esfuerzo -casi podría considerarse con que iba en contra de su naturaleza- de sonreírle, asintiendo apenas ligeramente.

- Vamos -le indicó tranquilamente-.

Aquella simple palabra pareció relajar a Narumi, que no dudó ni un poco en seguirlo cuando comenzó a caminar, avanzando a una muy corta distancia de él, como si hubiese encontrado en su persona alguna especie de protección.

Así y ante alguna pérdida mirada de los alumnos que andaban en los pasillos, Sasuke avanzó seguido muy de cerca de la pequeña rubia que llevaba aferrada su mochila estilo mensajero. Finalmente y luego de un viaje que para Narumi pareció demasiado largo, ambos llegaron a las muy conocidas -para el moreno- puertas que daban al teatro. Uchiha titubeó algunos momentos en animarse a abrirlas, pues realmente no tenía ningún ánimo de querer entrar, sobretodo cuando realmente se había propuesto ya no regresar a ese sitio. Pero no existía más remedio, así que entró y seguidamente lo hizo la pequeña Uzumaki.

El lugar no había cambiado para nada en aquellos días y Sasuke se encontró con la misma imagen que muchas veces con anterioridad lo recibió: todos los miembros del club estaban ocupados en sus asuntos y las gradas totalmente vacías, a excepción de aquellas que estaban ocupadas por los integrantes de teatro. Naturalmente, Naruto también se hallaba allí, hablando con Ten-Ten y Sakura y en cuanto los ojos azules de Narumi se posaron en la figura de su hermano, pegó una carrerilla escandalosa hacia él.

- ¡Aruto, hermano! ¡Aruto! -gritó ella, sosteniendo su mochila en su propia prisa-.

Al escuchar aquellos llamados perfectamente audibles -e incluso casi con eco incluido por el lugar en el que estaban- Naruro giró el rostro y la sorpresa se dibujó en su faz al darse cuenta de la personita que hacia él se dirigía, y de igual forma también emprendió carrera hacia ella, saltando con agilidad del escenario y avanzando por los pasillos entre las gradas. Naruto recibió a su hermana en brazos que saltó prácticamente hacia ellos, con una emoción bastante notoria.

- Arumi -dijo el rubio apenas la alejó un poco- Hey ¿Qué haces aquí?

El rostro arrebolado de alegría de la niña contrastaba completamente de forma opuesta con la timidez y la preocupación que anteriormente había mostrado.

- Salí temprano ¡Y quise venir a darte una sorpresa! ¿Te sorprendí?

- Sí -sonrió grandemente el mayor- Me sorprendiste ¿Fue difícil que encontraras el teatro?

- No -negó moviendo pronunciadamente la cabeza, moviendo sus coletas con esa acción- Yo... tuve ayuda...

Y seguidamente se giró, apuntando sin mucha convicción a la estática figura de Sasuke. Naruto se incorporó mirándolo con cierto atisbo de sorpresa, sonriendo de forma radiante y avanzando hacia él. El moreno ignoró la rara sensación de necesidad que tuvo de querer marcharse,

- Sasuke -le llamó notoriamente con entusiasmo- Muchas gracias por traerla -y la sonrisa que estaba en sus labios se ensanchó- Yo iba ir por ella pero por lo visto, mi hermana se me adelantó.

- No... -se quedó unos segundos sin saber que decir- No fue nada.

- Y que bueno que finalmente te veo, haz desaparecido por mucho tiempo ¿Es por lo de Kiba?

Uchiha debió de irse cuando pudo, porque aquello definitivamente tenía la apariencia de una conversación en toda regla que los amigos normales tenían, y que francamente él no estaba para nada dispuesto llevar a cabo por razones lógicas.

Sin saber que responder, el moreno simplemente se limitó a negar con la cabeza a la pregunta.

- ¿Entonces? -arqueó una ceja pronunciadamente- ¿No haz tenido tiempo? ¿Tareas o cosas así? Bueno, como sea -se encogió de hombros con despreocupación- Realmente necesito que vengas, ya estamos a un suspiro de la competencia, quiero estar seguro de hacerlo lo mejor posible y tú eres mi único critico confiable, por favor, Sasuke, hazme ese favor ¡Estaré en deuda contigo siempre!

Y para aumentar aun más el peso de sus palabras, Naruto cerró una mano y la cubrió con la otra, haciendo una perfecta pantomima de suplica y mirándole realmente con una expresión esperanzada, que Uchiha no sabría decir si era real o actuada.

- Al menos quédate hoy sí no puedes venir como antes, vamos, Sasuke ¡Solamente será un momento!

El moreno se sentía en un completo callejón sin salida, pese a que Naruto parecía un tanto arbitrario queriendo disponer de su tiempo sin decirse a si mismo que probablemente Sasuke tendría otras cosas que hacer, aun así, el ex-integrante del club no se vio con la fuerza de voluntad suficiente como para rechazar todo eso, pues al final terminó accediendo, pateándose mentalmente mientras Naruto le sonreía con entusiasmo y le agradecía.

De alguna penosa y patética forma, terminó incluso sentado junto a la hermanita de Naruto, que parecía haberse olvidado de su inseguridad como si la presencia de su hermano fuese aun tipo de impulsor de valor. Existían sin lugar a dudas un montón de miradas hostiles que se posaban de vez en cuando en él, cosa de la cual el ojinegro no podía quejarse, pues aceptaba que él las había incentivado con su gran discurso de aires de grandeza del otro día.

Y así como en ocasiones pasadas -que parecían tan lejanas comparadas con las actuales- Sasuke se encontró a sí mismo apreciando nuevamente la actuación del Uzumaki, sintiendo que incluso había olvidado lo que realmente era verlo desenvolverse en el escenario. Por más que había tratado de darle un nombre a aquello que le despertaba el rubio con su actuación, seguía sin encontrar las palabras correctas, de hecho, esos últimos días se cuestionó seriamente del por qué de esa fijación que tenía por verlo, era bueno, oh ¿A quién engañaba? ¡Era malditamente estupendo! Pero ¿Era esa la razón suficiente para que Sasuke realmente disfrutara de observarlo? Sea como fuese, sentía que ya era tiempo de que tuviese una explicación sólida, algo en concreto que valiese no como una excusa, sino como una razón clara y fehaciente.

Pero pensaría en ello en otra ocasión, porque justo en ese momento Naruto se hallaba compartiendo una escena bastante crucial con Sakura, quien en su interpretación como Catherine, estaba supuestamente en su lecho de muerte. Absolutamente, Naruto se transformaba por completo a la hora de actuar, todo en él parecía cambiar. La expresión de su rostro, su mirada, su porte, su voz ¡Todo un despliegue completo!

Era en ocasiones como ésas en las que Uchiha se cuestionaba seriamente, de la manera en la cual de ser un actor, había pasado a ser un espectador maravillado, como tantos y tantos que él mismo llegó a tener, notando lo sorpresivo que era el cambio de “papeles” por el cual había pasado.

Justo en ese momento un largo suspiro a su lado hizo que el ojinegro saliese de sus interesantes pensamientos, fijando su atención en la hermana de Naruto, quien se había llevado las manos al pecho y parecía mirar con adoración hacia el escenario. La niña pareció darse cuenta de que estaba siendo observada, porque giró su rostro encontrándose con su mirada y a diferencia de lo que el chico esperaba, ella le sonrió de forma radiante.

- ¿Verdad que mi hermano es genial? -preguntó ella, esperando ansiosamente su respuesta-.

Sasuke dudó algunos segundos en responder, pero finalmente terminó haciéndolo.

- Lo es -concordó, sin toda la seguridad que le hubiese gustado usar-.

Narumi pareció muy satisfecha con la respuesta, porque volvió a mirar hacia el escenario con su gran sonrisa aun en los labios.

Ciertamente Sasuke era el que no se sentía genial en ese momento, le parecía un tanto... ridículo al haberle seguido la “corriente” a aquella rubiecita. Es decir, aceptaba que el Uzumaki era bastante bueno con lo que hacía, lo había aceptado ante Iruka y también ante el mismo Naruto, pero de allí a aceptarlo ante una niña era un tanto más... ¿Tonto? No lo sabía, pero por alguna razón era así como se sentía.

Aunque no contó con demasiado tiempo para seguir pensando en lo que él juzgaba de ridículo, pues pronto cayó nuevamente presa de ese “encanto” que lo hacía mirar con absorción la interpretación del rubio sobre el escenario.

Sasuke recordaba muy bien aquella escena que se desarrollaba frente a sus ojos, era la misma que le había visto por primera vez al rubio, y la que de una forma u otra, hizo que el Uchiha hubiese centrado su atención en él para ya no quitarla. Mas, por alguna razón, justo ahora ya no encontraba aquella escena tan resplandeciente como al principio, no, ya no se sentía deslumbrado ni nada parecido al observar como Naruto yacía de rodillas en el escenario, con Sakura fuertemente apresada entre sus brazos, limpiando el amago de lagrimas en los ojos de la chica, besando sus mejillas y repartiendo apenas besos esporádicos en sus labios. ¿Cómo iba Sasuke a encontrar algo mágico en todo aquello? ¡Era ridículo! Sencillamente y para fines prácticos, por más que Naruto actuase bien -y que Sakura se defendiera en ese campo- aun así no eran una pareja creíble ¡Absolutamente no! Se veían falsos, Sasuke los veía falsos y erróneos.

Y no era una idea reciente, claro que no. Desde hacía ya algún tiempo se había dado cuenta de que le resultaba un tanto chocante verlos actuar en ese tipo de escenas, con tantas miradas cargadas de -falso, muy falso- sentimiento y acciones arrebatadas. Heathcliffe y Catherine seguramente se veían muy bien así, pero definitivamente no Naruto y Sakura. Sin embargo, antes de haber dejado de asistir a ver los ensayos, nunca llegó a escuchar ni siquiera por casualidad algún comentario referente a eso ¿Qué acaso Sasuke era el único que se daba cuenta? Pero él lo dudaba seriamente ¡Saltaba a la vista que esos dos no quedaban bien de pareja! ¿Cómo era que nadie había dicho una palabra al respecto?

Sea como fuese, el pelinegro debía de obligarse a ignorar tal craso error, para que no se arruinase el resto.

- Ugh, odio a esa chica.

Por breves segundos, Sasuke llegó a pensar que aquellas extrañas -sí, extrañísimas, claro- palabras habían venido de sus pensamientos, pero descubrió que contrariamente a eso, era Narumi quien había hablado. La niña tenía un rostro de enfurruñamiento imposible de ignorar, sobre todo ahora que había girado para mirar al pelinegro.

- No me gusta que mi hermano tenga que besarla ¡Se ven horribles juntos!

Naturalmente -aunque jamás lo expresaría- Uchiha se encontraba totalmente de acuerdo con las sabias palabras de esa infante. Momentos después sintió que no debería de estar tan de acuerdo, no cuando se percató fácilmente de los claros celos en Narumi, los mismos que Sasuke llegó a sentir cuando era niño y su hermano mayor se hizo de un montón de amistades, haciendo que a Sasuke lo inundara un pánico infantil al creer que lo alejarían de él. Ah, celos de hermanos menores, eran tan adorables.

Y el problema estaba justamente allí: en los celos. Porque Narumi, como buena hermana menor, hablaba mal de la “pareja” que formaba su hermano con aquella chica de cabello rosa, de la misma forma en la cual el ojinegro pensaba que Naruto se veía completamente mal con Sakura.

Pero todo eso era también una ridiculez ¿No es así? ¡No es como sí Sasuke sintiera algún tipo de celos! Era una estupidez el pensar algo así.

... ¿Lo era?

Continuara...

Tengo comentarios que decir, en serio que sí, pero he sido atacada de un frio infernal que me ha hecho temblar desde la ultima media hora ¿Será que me voy a enfermar aunque me siento bien? Misterios de la vida. En fin, por tal motivo, me retiro corriendo a mi cama, pensando en la posibilidad de no asistir mañana a la escuela, sea como sea, espero que el capítulo haya sido de su agrado, agradezco infinitivamente a quienes dejaron review el capítulo pasado y ha quien ha leído este. ¡Me despido con una disculpa! Mi cuerpo anda medio loco xD

.:¤°—— .ČeĻeŋ Marΐŋaİđεŋ. “Sí supieras que siempre, sin que tú lo sepas y donde estés, cuando caes dormido, yo te deseo buenas noches. Y antes de que despiertes, los buenos días... quizás entonces como yo, me amarías......” ——°¤:.



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