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Holas
bueno no se ni como desciculpame por estas dos semanas ausentes sin este fic XD y ni mil excusas serian suficientes.
Solo le dire que la vida eral se oma la molestia de molestar cada ue me siento a escribir ...
les agradesco sinceramente sus omentarios :D : angeluz, alejandra, joshihita h.k ,
Joshikta, ffDOTnet nu me dejo ver tu coreo, seguro una onda de seguidad y espero la oferta siga aun de pie, mandame un correo a NaeptaeARROBAgmailPUNTOcom y tambien esta abierto para cualquier comentario si no quieren usar los comentarios de fanition.
Bien sin mas royo historia :D
Blood
05 Loto
le pesaba, como si algo lo oprimiese con violencia, el sueño se había desvanecido hacia unos momentos y abrió sus ojos, la alteración corría por sus venas intensamente. Pero la habitación estaba vacía. No había ni un solo sirviente o alma que rondara entre las cuatro paredes de piedra sumergidas en la obscuridad de la noche. La opresión seguía en su pecho, trató de moverse, de alejar aquello que le oprimía el pecho, se dio cuenta que no podía mover su cuerpo, como si sus miembros hubiesen sido atados a la cama por alguna cadena. Después en su piel aun cubierta por sus ropas tibias de cama sintió dedos, fríos dedos deslizarse lentamente de su pecho hasta su vientre, siempre con delicadeza y finura, recorriendo sitios que de alguna manera le arrancaban suspiros. Era incomoda la sensación pero al mismo tiempo, placentera e intoxicarte hasta el punto de ser erótica. Los dedos fríos se detuvieron en su vientre bajo como si dudaran de continuar, unos momentos acariciaron la piel sensible e indefensa, después se lanzaron violentamente hacia su sexo. La frialdad inhumana de los dedos produjo sensaciones hasta ese momento desconocidas. Era extremadamente delicioso sentir ese suave mimo en su piel ardiente, inexplicable tener que cerrar los ojos y gemir con la excitación producida por dedos de algo que no estaba allí.
¿O si?
En su rostro sintió el roce delicado de labios, fríos y tersos, besando lentamente sus mejillas, acercándose poco a poco hacia los labios vírgenes teñidos de rojo de tanto ser violentados por dentadura blanca. Su mente gritaba que el ataque se detuviera, pero su cuerpo exigía mas, se retorcía suplicando por mas. Pero al instante que sus labios se abrieron suplicando, los dedos desaparecieron y las cadenas también. Se reclinó sobre la mullida cama respirando agitadamente, mirando de nuevo hacia el vació del cuarto y su obscuridad.
Un par de criados entraron, asustados portando velas, aun vistiendo túnicas de noche. Sus palabras enfatizaron el miedo que profesaban, habían oído un gritó de terror y acudieron a proteger a su majestad.
¿Como protegerían a su alteza de un ente invisible?
Miró sus manos, había marcas de las cadenas, miro su pecho, marcas de labios, miro su sexo, aun excitado. Miró a los sirvientes, el miedo posaba sus dedos en todos los presentes. ¿Como podían proteger a su alteza?
Al último entro el joven señor, era el único vestido apropiadamente pese a las altas horas, sus ojos lavandas miraban a todos consternado, su voz preguntaba y lanzaba hipótesis al aire. Ordenó que alertaran a los guardias y a sus majestades, él se quedaría para revisar a su alteza, verificar que su persona no estuviera comprometida de muerte, a consolar el dolor causado.
El pecho se sentía arder con la presencia del joven señor, de ver sus hermosos ojos violetas, de escuchar su voz serena, su rostro pálido impecable adornado de su cabello negro. Era alivio y bienestar a su lado, libertad y el inconfundible sopor del amor.
Deseaba que los sirvientes se alejaran pronto para amar al joven señor en silencio, de pronunciar su nombre sin etiqueta y pedir que sus brazos le brindaran calor, de ver sus esmeraldas reflejadas en sus ojos antes de obsequiarle un beso cándido, de pedirle que sus blancos dedos acariciaran sus cabellos chocolates.
Los sirvientes se macharon indecisos, quieran proteger a su majestad, de escuchar el diagnostico del joven señor que era medico de su alteza, pero él necesitaba privacidad para inspeccionar a su paciente. Cerró sus ojos anticipándose al roce de los pálidos dedos del joven señor, y al sentir su frío, un escalofrió recorrió su cuerpo. Era como en el sueño, eran tan fríos como en la pesadilla, abrió sus ojos y miró a su medico, a su amor prohibido.
¿Que eres...? ¡¿Que eres?!
“¿Que eres?” Susurró Suzaku entre sueños antes de despertar sobresaltado. “¿que eres?” La pregunta inundo su mente completamente, no supo porque estaba allí o porque la repetía con desazón en su lengua, tuvo otro de esos sueños que nuca recordaba por la mañana y le dejaba con la sensación de llorar.
Alzó su mano y miró sus dedos. Estaban limpios y fríos, húmedos aun del sudor. Vio las yemas de cada dedo, los pequeños pliegues en las huellas digitales, las franjas que recorrían la piel formando las figuras, las diminutas texturas en las paredes de las franjas. Parpadeó y solo eran sus dedos.
Era fantástico, sencillamente fantástico. Los detalles que podía ver en sus dedos. Siempre estuvieron allí pero jamas les prestó tanta atención. Sonrió suavemente, todos sus dedos entre si, sentir su propia piel, emanando calidez debajo de la cubierta fría del sudor, sentir esa suavidad causada por los pliegues de las huellas digitales, sentir la pegajosidad causada por el sudor. Era realmente intoxicante, fascinante. Se dio cuenta que el sol estaba acariciando sus mejillas, era agradable sentir el calor en su piel.
Estaba en un lugar cálido a merced de la luz del sol, observó a su alrededor. Estaba en una habitación pequeña, cuyos muros estaban forrados de papel tapiz de flores cafés sobre un fondo azul agua, deteriorado por el tiempo. Los muebles de madera mostraban marcas de que en algún momento habían sido pintados de blanco. La única ventana estaba escoltada por sus cortinas abiertas dejando pasar el sol de la tarde.
Sus ojos verdes se alegraron de ver la luz menguante del sol. Pero su memoria le indicó que los últimos sucesos habían acontecido en la noche. Una tórrida lluvia de golpes en su cuerpo. Se buscó los cardenales en su piel, de sentir el dolor en las áreas afectadas. Nada. No estaba lastimado, ni sentía dolor ni mucho menos una gota de cansancio.
“La medicina surtió su efecto” Lelouch le susurró de un lado de la cama, el detective se sorprendió de no escucharle antes o de sentir sus fríos dedos en su muñeca derecha, sujetándole con fuerza, escuchando con los dedos el palpitar del corazón.
“Lelouch” Apenas pronunció, la luz escarlata del atardecer coloreaban el cabello negro del mesero, dando tonos rosados a la pálida piel del rostro, sus ojos violetas miraban intensamente un pequeño reloj de bolsillo. Suzaku sintió ese malestar incrementarse en su pecho y no pudo apartar sus ojos del rostro del mesero ni producir otro sonido.
“Me sorprendió” Pronunció suavemente el mesero.
Suzaku percibió un suave aroma que emanaba del mesero, una desconocida combinación. Agradable y rara que no podía comparar con nada de lo que conociera. También sintió la curiosidad de sentir la piel del mesero con sus dedos y sus despiertos sentidos. Rozó con sus dedos el rostro de Lelouch, desde el pómulo hasta la comisura de los labios. Era suave, muy suave pero también fría. No detectó imperfección alguna y sintió mas curiosidad de tocar los rosados labios. Lelouch olvidó cuanto hacia y sus ojos violetas le miraron tranquilamente por unos segundos. La opresión en su pecho aumentó, Suzaku trató de retener las lagrimas. Bajó el rostro apretando los parpados, alejó su mano del rostro del mesero.
¿Que era lo que oprimía su ser? ¿Lo que arrancaba las lagrimas? ¿Que era?
“¿Por que?” Susurró el detective, después sintió los fríos dedos del mesero en su rostro, abrió nuevamente sus ojos y se clavaron al instante en las amatistas de Lelouch.
Instintivamente atrapó los labios del mesero, sujetando fuertemente los antebrazos del mesero que no resistió el embate. Su mente no pensó si estaba bien o mal, si habría consecuencias o no, si Lelouch se molestaría o no, simplemente lo haba hecho.
Un beso.
Todo el cuerpo de Suzaku se relajo en un instante, las sensaciones se desvanecieron, los aromas y los sonidos se esfumaron, solo estaba el contacto efímero con los labios de Lelouch y la tranquilidad que provocaba en su ser, la calidez que despertaba en su células y la extraña necesidad de seguir en contacto.
Lelouch se apartó discretamente, se levantó de la cama y caminó a la única ventana permitiendo que el sol cayera en su rostro. Suzaku se sintió envolver en el sueño, como si todo el cansancio del mundo cayera en sus brazos.
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Abrió sus ojos una vez más, el viento cálido acarició su rostro, la luz lastimó sus esmeraldas. Las hojas de los arboles jugueteaban con el viento, cayendo lentamente, adornado la alfombra dorada a sus pies. Suzaku estaba en un jardín, cuyos verdes habían desaparecido y solo quedaban ramitas secas, marañas de arbustos y arboles con abrigos dorados, el cielo era gris y triste. Lo único de color en ese lugar fueron sus propias ropas. Mangas azules amplias que caían suavemente hasta sus codos acompañados de encaje blanco, una capa que cubría su cuello y sus hombros desnudos, apenas mostrando parte de su pecho, y sus piernas cubiertas por un mismo azul obscuro, cuidadosamente bordado y arreglado. Un vestido de princesa pensó Suzaku.
“Es un sueño” susurró para si mismo, contemplando sus alrededores, su indumentaria y el cielo gris. Se alegró, este era el primer sueño en el que estaba consciente que era un sueño y quizá podría recordarlo en la mañana.
“Lo es” una voz familiar respondió, Suzaku buscó de donde provenía aquella voz. Se sorprendió de ver al mesero a su lado, Lelouch vestía ropas negras con bordados dorados, muy parecido a cuando le vio por primera ves en el Blood, solo que ahora las ropas eran nuevas y muy hermosas. Elegante y distinguido.
“Le-Lelouch” Susurró en sorpresa. El mesero le miró silencioso, en sus labios no había sonrisa ni tristeza, solo una de seriedad, aunque en sus ojos lavandas se pudo adivinar nostalgia. “¿Que...?”
Un dedo se posó en los labios de Suzaku, acallando todo pensamiento que pudiera surgir. El mesero elevo la vista hacia el cielo triste. El detective le miró confundido por algunos momentos después se animó a ver lo que Lelouch estaba mirando.
El cielo estaba pintando por gris, una capa densa de nubes volviendo la luz del sol blanca y dolorosa, aunque suave, por un momento le pareció que estaba todo fijo pero comprendió que las nubes se movían lentamente llevadas por el viento. En el horizonte apareció la silueta de un castillo, solo podía ver las almenas y las torres, no parecía distante.
“Debo irme ahora” Dijo Lelouch avanzando lentamente en dirección contraria.
“Lelouch, no te marches” Suzaku se sorprendió de suplicar de ese modo y sujetar con fuerza el brazo del mesero.
“Ellos lograran encontrarte” Explicó fríamente.
“Por favor, quedate” continuó suplicando Suzaku, no sabia bien porque, pero en su pecho volvía a emerger esa sensación contra su pecho, lastimando algo dentro de si, obligando a que sus ojos derramasen lagrimas.
“Si me quedo, será peor” Se liberó Lelouch sin mirar atrás.
“Lelouch” Llamó fuertemente, Suzaku comprendió que ahora estaba despierto, su rostro empapado de lagrimas y de sudor frío. Estaba de nuevo en el cuarto de hotel, con ropas de cama envuelto en la obscuridad de la noche aplacada por la luz de luna.
Se puso de pie y caminó hasta la ventana, la vieja ciudad dormía aun plácidamente, auspiciada por la serenidad, se sintió extrañamente calmado aunque aun quedaba esa sensación en su pecho. Suspiró y decidió abandonar la habitación para caminar y aclarar sus ideas.
El pequeño hotel dormía plácidamente, Suzaku no encontró a nadie en los pasillos o en las escaleras, caminó lentamente por la recepción, allí tampoco había nadie, el murmullo de ronquidos llego lentamente a sus oídos, detrás del mostrador el encargado debía estar durmiendo. Salio a la calle, esperaba que el frió asaltara sus sentidos, pero no paso. Estaba agradable la temperatura. Se sentó al borde del primer escalón de las escaleras. Percibió claramente el perfume nocturno de flores, pensó en aquel jardín desolado y la tristeza que sentía cuando Lelouch se marchaba.
¿Que estaba pasando? ¿Que estaba pasando?
Se sintió perdido, confundido y asustado. No sabía que hacer, no sabia porque pasaban esas cosas, no recordaba haber llegado al hotel, ni como sus heridas se habían curado, no recordaba detalles. Eso le provocaba el miedo.
“No es tu culpa hijo mio” Suzaku se giró sorprendió al reconocer aquella amable voz. Su padre estaba de pie en el marco de la puerta, sonriendo tranquilamente.
“Es imposible” Tartamudea sin apartar los ojos de su padre.
“Es posible hijo mio” continuó Genbu, la luz del interior marcaba las facciones del hombre y resaltaba algunas sombras. “Aquí todo es posible” Las manos se elevaron en gesto de señalar todo el lugar, toda la población.
“Padre” Susurró aun más confundido, sobresaltado, sintió las lagrimas emerger de nuevo de sus ojos.
“Suzaku, nada de esto ha sido tu culpa” Continuó el mayor con calma. “Ni mi muerte, ni que Lelouch se marche”
“No entiendo” respondió limpiándose la cara con la manga de su ropa de cama.
“En este mundo hay fuerzas que nos son invisibles, dictan el destino de las personas e influyen en el curso de las situaciones, tu hijo mio, tu te viste atrapado en esas fuerzas hace mucho tiempo, antes de que tu y yo fuéramos familia.” Suzaku sollozó un poco, apartaba con todas sus fuerzas todos esos sentimientos que se revolvían en su pecho. “tu mi adorado hijo, de algún modo ahora influyes en esas fuerzas y por esa razón que estoy frente a ti” Genbu dio un par de pasos acercándose hacia Suzaku, se sentó al lado del joven detective y le envolvió amorosamente con sus brazos, en un abrazo paternal que Suzaku había extrañado desde su infancia.
“Para advertirte de Lelouch” Continuó susurrando. Suzaku le apartó, negando con su cabeza. “Suzaku escuchame, Lelouch es un demonio, es un ser que devora vidas y las destruye, es un ente maligno que debes destruir, es un demonio capaz de cambiar todo lo que conocemos con sus propias fuerzas” Genbu le tomo de los hombros incitando a que le escuchara cada palabra. “Es un demonio Suzaku, tienes que alejarte de él" El detective sintió conflicto en su corazón, cerro sus ojos y pudo ver el rostro del mesero, tranquilo y sereno con sus hermosas orbes violeta mirándole y al abrir sus ojos, podía sentir el calor de su padre rodeando le amorosamente.
Aunque no fuera real.
"Padre" susurró un tanto preocupado, Genbu le apartó un poco, clavando sus ojos negros, mirando a sus ojos seriamente.
"Él fue el causante de nuestras desgracias" dijo fieramente, cambiando su rostro sereno por uno preocupado y casi asustado. "Él atrajo toda la miseria a nuestra familia y ahora esta..." Su frase fue cercenada violentamente, el hombre fue arrebatado de los brazos de Suzaku, no podía creer lo que estaba viendo.
Otro hombre, otra figura masculina, su padre en otras ropas, con gesto mas fuerte y decidido, la sensaciones que de él emanaban hacia Suzaku eran mas claras. Aunque irremediablemente lo confundieron aun mas.
"Suzaku" Impuso el segundo Genbu sujetando al primero. "Tienes que despertar ahora" ordenó el hombre.
"Padre" Suzaku se puso de pie sin saber que estaba pasando. El primer Genbu estaba paralizado a merced del segundo, tratando de hablar.
"No hay tiempo hijo, debes despertar, Lelouch cuenta contigo" volvió a ordenar sujetando aun mas fuerte al primer Genbu.
"¡Padre!" Suzaku gritó asustado, el primer Genbu dejo de luchar al tiempo que el ambiente se volvía frío y se inundaba de un terror inexorable, las luces desaparecían tragadas por absoluta obscuridad y el primer Genbu sonreía.
"Lelouch es un demonio" Gritó fieramente, Suzaku se despertó abriendo sus ojos rápidamente. Sintió en su pecho la falta de aire y sus ropas empapadas de sudor. Estaba de nuevo en la habitación del hotel, todo bañado de luz suave y cálida del medio día. Se sintió un poco molesto por el calor que rodeaba a su cuerpo, y el frió que cubría su frente.
¿Donde estaba Lelouch?
“Lelouch” Llamó suavemente esperando respuesta del mesero, pero la habitación estaba envuelta en calma y sopor, la calidez del sol lo inundaba todo. Por algunos instantes sus sentidos se vieron oprimidos por intensa necesidad de encontrar a Lelouch pronto. Se puso de pie y recorrió la habitación, el baño, buscando alguna pista que le dijera el paradero actual de Lelouch
Un gritó fuera de la habitación, una mujer o una chiquilla tal vez, sus instintos de policía. De proteger al inocente, le obligaron a salir de la habitación tratando de rastrear aquel alarido. Un temor se instalo en todo su cuerpo.
“Que no sea Lelouch” Suplicó inconscientemente aun cuando sabía que el grito fue femenino.
Recorrió los pasillos con paso rápido, miró ansioso cada puerta, sopesando las probabilidades de encontrar al dueño del grito tras una de ella, cada paso que daba era un paso de incertidumbre, el gritó se repitió en el piso inferior, para su desgracia, mas lastimero y débil, Suzaku comprendió que se alejaba por las escaleras y corrió por el pasillo guiado por el gritó. La alfombra vieja amortiguaba el sonido de sus pies descalzos.
“Que no sea Lelouch” suplico nuevamente con cada escalón que bajaba, la sensación en su ser se intensificaba, no podía darle palabras. Debía darse prisa, nada mas.
La escalera le condujo directo al recibidor del hotel, la gente platicaba tranquilamente, como si aquel grito cayera en oídos sordos, Suzaku no se fijo en ese detalle, simplemente continuó avanzando, cruzó la pequeña sala hasta la salida del hotel, lego a la calle donde el aplastante calor golpeo el cuerpo de Suzaku.
Allí, a la mitad de la calle se encontró a una mujer rubia de cabellos largos sosteniendo un joven y delgado cuerpo, cuyas ropas casuales pusieron en alerta todos los sentidos de Suzaku. No era Lelouch, estaba seguro, era una joven de cabellos negros inconsciente.
"Pensé que nunca saldrías, Su" habló sarcásticamente la mujer, sus ropas eran blancas y delicadas, con bordados en dorado y azul, usaba guantes de piel negros al igual que sus botas a las rodillas, parecía un ángel moderno levantado a una creyente. Dejo caer el cuerpo de la muchacha y se giró completamente, mostrando su rostro dulce y sonriente a Suzaku. Su cabello dorado bien arreglado sugería que ella pertenecía a una clase distinguida y orgullosas de su apariencia. "Y sinceramente creí que serias una chica delicada" sonrió ella. Era hermosa..
"No se de que habla, pero alejate de la niña" Ordenó Suzaku acostumbrado a su habitual tono de policía, no pudo dar mas pasos sobre el asfalto, el calor que emitía hubiese asado sus pies al momento dejando heridas profundas y dolorosas.
"Solo la use para sacarte de tu escondrijo Su" Rió ella dando unos pasos hacia adelante, Suzaku sintió miedo, un espantoso miedo que emanaba de ella y se enterraba bajo su piel, retrocedió sin dejar de mirar a la mujer rubia. Su hermosa belleza bajo el sol emanaba un halo blanquecino que al contacto con la piel producía terror, confundía los sentidos.
"Quedate donde estas" Ordenó exprimiendo valor de sus entrañas, era extraño sentir pánico ante aquella mujer, ante aquel ser.
“Como quieras” Concedió ella sonriendo, el cuerpo de la joven cayó al asfalto de manera extraña. La mujer rubia hizo un ademan a tal modo que sus cabellos volaron unos segundos. “Me da gusto al fin conocerte Su, toda la hermandad especula sobre ti”.
“No se mueva” Inconscientemente Suzaku buscó su arma entre sus ropas, estaba aun ropas de cama, seguramente el arma estaba en la habitación. Que mala suerte. El detective apretó los puños sintiéndose desprotegido.
“No creí que fueras a tomar este aspecto tan hermoso, no hay duda de que al fin podremos atraparlo” Comentó avanzando lentamente hacia el detective. Suzaku sintió la voz de alerta en todo su cuerpo, debía escapar, encontrar a Lelouch, proteger a esa pequeña niña.
“Le dije que no se moviera” Ordenó Suzaku una vez mas. La rubia hizo un gesto de sorprendida al tiempo que detuvo sus pasos, sonrió divertida.
“¿Qué va hacer Su si no me detengo?” Retó la mujer, su sonrisa diabólica aumentó y sus pasos retomaron el mismo paso veloz.
“Se vera forzado a disparar” La voz de Lelouch se alzó, la rubia sonrió matemáticamente, su cuerpo inicio carrera veloz contenta, Suzaku creyó firmemente que la mujer rubia le atropellaría o algo peor en su carrera, pero unos centímetros antes el cuerpo de la mujer se desvaneció, como polvo acarreado pesadamente por el viento.
Los edificios de enfrente fueron desvaneciéndose lentamente, sus partículas fueron acarreadas por un extraño viento, el asfalto le siguió, el cuerpo de aquella niña, todo desapareció hasta quedar en un lugar completamente en blanco sin arriba abajo.
“Suzaku” Lelouch le llamó y el detective se despertó, sudando, jadeando. Estaba en el cuarto del hotel, a su lado estaba Lelouch sosteniendo firmemente su mano izquierda, al fondo estaba el alguacil de Little Durham, Kannon, al otro lado de la cama una mujer pasando sus sesenta años con un maletín en sus piernas, una medico.
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El detective miró las vendas en su cuerpo y los cardenales obscureciéndose lentamente, se atrevió a tocar a algunos asegurándose de sentir dolor verdadero, de no estar dentro de otro sueño o pesadilla.
“Idiota” Lelouch apartó la mano de las vendas. “¿Acaso quieres que se pongan negros?” El tono de preocupación del mesero avergonzó a Suzaku, no hizo nada para liberar su mano, la sensación era agradable. El mesero se dio cuenta, se sonrojó un poco y apartó la mano disimuladamente. Estaba seguro, no estaba dentro de ningún sueño o pesadilla, las palabras de Lelouch eran cantos celestiales a sus oídos.
Suzaku miró velozmente hacia la ventana, aun las estrellas brillaban en la noche, poco a poco la luz del alba aprecia y alejaba a las estrellas, sentía el frío que caracterizaba el amanecer, todo indicaba el curso normal de los eventos.
“¿Que paso?” Preguntó posando sus esmeraldas en las únicas orbes de la habitación. El alguacil y la doctora ya se habían marchado. “Recuerdo que ese chico nos encontró, y después que tu...” sus pensamientos viajaron en muchas direcciones, no estaba ya seguro de lo que era real y de lo que había sido un sueño.
“Todo va estar bien Suzaku” Aseguró Lelouch, revisando que las demás vendas siguieran firmes en su lugar pese que hacia poco tiempo las había colocado.
“No entiendo nada” El detective tomó ambas manos del mesero. “Te vi en mis sueños en un jardín, a mi padre en a entrada del hotel, a una mujer loca que me llamaba Su, que....”
“¿Una mujer rubia?” Interrumpió Lelouch con preocupación.
“Si, nunca la había visto y ella...”
“Debemos irnos” Lelouch interrumpió, se levantó y sacó de la cama al detective. “No podemos quedarnos aquí” Sencillamente dijo.
“¿Lelouch que pasa?” Preguntó extraño Suzaku.
“En el camino te explicó, ahora debemos irnos, no debemos quedarnos” Concedió Lelouch, su mano pálida se sujetaba fuertemente a la muñeca del detective. “¿Confiás en mi?” Dudó unos momentos Suzaku, meditó silenciosamente un segundo y después asintió. No sabia bien porque pero confiaba en él mas que en si mismo.
“Confió en ti”
Ambos salieron de la habitación, Lelouch llevaba solo la ropa que Suzaku consiguiera horas antes, y Suzaku sus ropas de cama cubiertas por el abrigo obscuro, caminaron apurados por los pasillos del hotel sin ser notados, invisibles animas de la madrugada, corrieron una ves afuera hacia la comisaría. Suzaku sin hacer preguntas, guardando en silencio el dolor de sus heridas, bajo su piel sintió crecer la urgencia de huir, de abandonar el pueblo.
“¿Lelouch?” Susurró detrás del mesero. Suzaku percibió el aroma suave de rosas y otras flores, como si los aromas provinieran de las flores siendo quemadas, su delicado perfume estaba revuelto con aceite. Por instantes sintió nauseas, dolor en la cabeza. Lelouch le miró con dulzura, apretó su mano y le animo a continuar.
“Aquí tienen Rolo, debemos ir por él” Contestó mientras cruzaban el umbral, sus ojos lavanda investigaron el lugar rápidamente.
“¿El chico que me golpeo? Lulu, ese chico...”
“Necesitamos su ayuda” Contestó sin explicaciones.
El lugar estaba vació, no había ni una sola persona dentro, Suzaku que conocía la lógica de esos edificios le fue fácil conducir a Lelouch hacia las celdas, era el lugar mas probable donde tendrían a Rolo. El chico en cuestión estaba de pie mirando hacia el frente como enfadado, como tranquilo, mirando al frete con mirada perdida, estático.
“Hermano” Siseo el chico en cuanto Lelouch estuvo en frente.
“Solo si nos ayudas” Advirtió Lelouch, Rolo miró tiernamente al mesero, buscando un perdón ante una travesura, sus labios dibujaron algunas palabras, Suzaku les miró confundido. ¿Que tenían en mente esos dos? ¿Que estaba pasando?
“¿Y él?” Rolo señalo con desdén al detective, Suzaku le miró fieramente aceptando el reto.
“No me volverás a ver jamas si algo le llega a pasar ” Respondió fríamente Lelouch. El joven gruñó, Suzaku sintió sus mejillas sonrojarse mucho y trató de no prestarle atención.
“De acuerdo...” accedió al final, Rolo. Su rostro frío y molestó cambio en un segundo, su linda cara infantil se adorno de una sonrisa y expresión suave en sus ojos. “...hermano”
Suzaku se preguntó como iban a sacar al chico de ese lugar, él no vio las llaves por ningún lado y bajo su piel se acrecentaba la sensación de apurarse, de moverse.
Lelouch puso su mano en el acero de la cerradura, lo empujó suavemente la cerradura cedió con un chirrido, Rolo sonrió maravillado, señaló a sus pies, otro objeto, algo que Suzaku no distinguió claramente. Lelouch se arrodillo y con la misma facilidad quitó el objeto de los tobillos de Rolo.
“Hermano” Abrazó con cariño al mesero.
“Me alegro de que llegara pronto Lady Kruszewski, ese neófito ha roto cada regla existente que...” La voz de Kannon charlaba amenamente hasta verse interrumpida por la visión de fuga, a su lado Suzaku reconoció a la mujer de dentro de su sueños, la mujer rubia con sus ropas blancas, su mirada dura, su sonrisa maléfica. No sintió miedo, si no una urgencia de sacar de ese lugar a Lelouch tan pronto como fuera posible.
“Esa mujer” susurró el detective.
Lady Kruszewski sonrió ampliamente. “Que agradable sorpresa”
Lelouch mantuvo su postura firme y fría frente a los recién llegados, tratando de intimidarlos, Rolo atrás miraba intensamente imitando a Lelouch, mientras que Suzaku observaba sus opciones.
Los primeros rayos del alba se asomaron por unas pequeñas ventanas al costado, Suzaku creyó ver que tanto como el alguacil y la mujer tomaron un aire de valor al sentir el sol en sus rostros, mientras que Rolo bostezó y cubrió su boca avergonzado por tal acto. Pero algo extraño mas paso, Suzaku sintió picason en su piel en cuanto el sol toco sus mejillas, era una comezón molesta y extraña. En su mano Suzaku pudo ver ademas como se formaban pequeñas ronchas tiñendo de rojo su piel clara, un rojo intenso y extraño.
“El vampiro neófito y el rebelde” continuó Lady Kruszewski “y al parecer un bello muchacho, se alegraran mucho de verlos de regreso en casa muchachos” sonrió ella comenzando a caminar lentamente hacia ellos. Su mano derecha revolvió su bolsillo en busca de un objeto.
“Mi hermano no ira contigo bruja” Espetó Rolo. La mujer sonrió aun mas sin hacer caso al comentario del chico.
“Ya veremos” Kruszewski extrajo de su bolsillo un rosario de cuencas claras, Suzaku percibió el aroma claramente, un hedor que taladró su sentidos sin piedad. ¿De que estaba hecha esa cosa?
“Hermano” Rolo se tapó la nariz y la boca con ambas manos claramente asqueado con el aroma que podía percibir.
“Lelouch” Susurró Suzaku preocupado.
“Tranquilos y todo estará bien” La voz sonó tranquila y controlada, aunque había algo en ella que desconoció completamente Suzaku, Rolo asintió.
“Me alegra que alguien tenga sentido” Se alegró la mujer rubia, “así nadie saldrá lastimado” De otro bolsillo extrajo otros rosarios, Suzaku sintió la peste aumentar, Rolo pareció mas perturbado con el aroma pero Lelouch, él seguía impasible. “Las manos al frente” Ordenó, el mesero las alzó al frente primero, esperando que el detective y Rolo le imitaran. Rolo vaciló un momento pero cedió y Suzaku les imitó, turnó su vista para ver a Lelouch y a la rubia.
Lady Kruszewski se acercó y ato los rosarios a las manos de Rolo con cierto temor, el detective noto que ella vaciaba al poner el rosario sobre la piel. “Todo saldrá bien” Le susurró el mesero. Suzaku guardo silencio, Lelouch al momento de recibir el rosario hizo una mueca extraña, como si fuera de dolor y asco.
“Britannia se alegrara mucho con su regreso muchachos” dijo alegremente Lady Kruszewski
Al menos no nos ponen esposas, pensó el detective de manera positiva, sin embargo la pregunta ahora, ¿Britannia?. Lelouch pareció molestarse con la mención del nombre pero se mantuvo relajado y frió, en sus ojos se veía determinación.
Al llegar su turno y sentir las perlas del rosario sobre su piel, solo sintió un poco de frió, las miro cuidadosamente, eran de alguna clase de madera clara pulidas a conciencia. Alzó la mirada, la mujer le miró curiosamente como si esperase alguna clase de reacción, miró de reojo a Lelouch y Rolo y fingió dolor inexistente provocado por las perlas del rosario, solo así la mujer rubia sonrió en satisfacción y se alejo, susurró algo a Kannon y entre los dos los caminaron junto con los tres nuevos prisioneros fuera de la comisaria.
Lelouch le llamó la atención del detective con un movimiento simple, y le mostró el rosario colgado de sus manos, no como una atadura sino como un adorno poco común, una sonrisa disimulada, después le indico que mirara a Rolo, el chico se veía todo lo contrario a Lelouch, él si sufría con el rosario de manera inimaginable, Kannon le empujaba a ratos para que no se quedara atrás.
El mesero tenia algo en mente, asintió. Fuese lo que fuese apoyaría a Lelouch. Un ultimo movimiento le indico a Suzaku que debía esperar.
“Kannon, estoy segura que el Imperio recompensará a Little Durham por los sacrificios que hizo durante la captura de estos dos” Comentó la mujer adelantándose y abrir las puertas del recinto.
“No lo dudo” Respondió secamente el alguacil siguiendo al grupo desde atrás.
Suzaku al estar en la calle, percibió el clamor de las aves cantando alegres con la nueva mañana, no había personas aun, sintió el frescor del aire y con ello renovadas fuerzas, las ronchas fueron disminuyendo poco a poco, visiblemente hasta desaparecer por completo de su piel. Una patrulla aparcada esperaba la calle.
“Con ustedes, me volveré muy famosa y me darán un puesto mejor” Clamó con felicidad acercando al grupo al patrulla. “El neófito y el rebelde”
“No lograras nada con nuestra captura” Retó Lelouch con tono sereno. “Nosotros dos somo nada en el imperio, a lo mucho podrás conseguir un 'Bien hecho' o 'gracias por la ayuda', pero dudo que te promuevan de rango” Continuó Lelouch, la mujer enfada con tales palabras se giró y golpeó en el rostro al mesero.
“Tu no sabes nada” Gritó enfada, su rostro se teñía de rojo.
“Tu misma lo has dicho, un neófito y un rebelde, que valor tiene capturar jóvenes como nosotros” Continuo Lelouch, Kannon sujeto a Rolo con más fuerza intentando llevarlo al interior de la patrulla.
“El merito reside en que ustedes han esquivado a simples soldados” Añadió ella agachándose para sujetar del cuello a Lelouch, Suzaku se molestó y se alisto para defender al mesero, pero él hizo una mueca con su mano que le indico que esperara un poco mas.
“Soldados que no saben hacer su trabajo” Sonrió Lelouch, Lady Kruszewski alzó al mesero con una sola mano, haciendo que ambos entablaran contacto visual, ella era de la misma altura que Lelouch.
“Pero aun así ayudaron a que salieran de su escondrijo y fueran atrapados” Ella sonrió creyendo tener a última carta.
“Un mal plan con muchas incoherencias” Sonrió Lelouch.
“Es perfecto no hay modo de que escapen hora”
Lelouch sonrió e indico a Suzaku que mirara al suelo, el detective no lo comprendió al momento, instante después el viento soplo terriblemente sobre ellos, acarreó escombros y diversos objetos, Lady Kruszewski tuvo que soltar a Lelouch y camiar hacia atrás tratando de proteger su ojos y su rostro. Suzaku vio que el viento parecía solo rodear a la mujer mientras ellos estaban inmunes. ¿que estaba pasando?
Lelouch corrió hacia la patrulla seguido de Suzaku, el detective apartó fácilmente al alguacil, se metieron a la patrulla, Lelouch arrancó el automóvil y se pusieron en movimiento. La mujer rubia se liberó del viento y gritaba enfurecida, Kannon apuntó con su arma pero le mujer le detuvo, algo se dijeron y corrieron juntos en dirección contraria.
“¿Que rayos paso Lelouch?” Preguntó el detective mirando al mesero.
“Ayuda a Rolo quieres” Pidió Lelouch conduciendo con dificultad.
“¿Tienes problemas con el volante?” Preguntó Suzaku
“Puedo con esto, ayuda a Rolo” Gritó molesto Lelouch.
Suzaku suspiró, no tenia mucha fe en la forma en que el mesero conducía la patrulla, pero no tenia mucha opción, se volvió hacia el asiento trasero, Rolo estaba recostado aun con las manos atadas con el rosario, Suzaku le pareció tonto que un simple rosario pudiera causar tanto daño, quito el rosario tan rápido como pudo, Rolo despertó y acarició la piel herida por las perlas.
“Gracias” Musito con cansancio, momentos después se dejo llevar por un sueño profundo.
“Por nada” Suzaku dijo al muchacho y regresó a su poción inicial como copiloto de la patrulla. “Listo, Rolo duerme tranquilamente”
“¿El rosario?” Preguntó Lelouch apartando la vista del camino.
“El camino” Se asustó un poco Suzaku, Lelouch reanudo devolvió la vista al camino moviendo violentamente el volante para esquivar un árbol. Litle Durham quedó atrás un kilómetro.
“¿Estos?” Levanto Suzaku los rosarios.
“Hecha los rosarios fuera” Ordenó Lelouch, Suzaku dudo un momento, pero hizo lo que se le ordeno.
Siguiente momento, la patrulla fue golpeada violentamente por detrás, Lelouch trató de controlar la patrulla con mucho trabajo, Suzaku miró atrás, otra patrullas les habían alcanzado rápidamente. En una de ellas estaba Kannon y Lady Kruszewski.
“Detengan la patrulla en este momento” La voz de un policía resonó.
“diablos” Maldijo Lelouch tratando de controlar la patrulla, Suzaku tomó el volante asustando a Lelouch. Por un instante hubo tensión entre los dos, Lelouch cedió su lugar del asiento del piloto a Suzaku maldiciendo entre dientes.
Suzaku sonrió a Lelouch. “Ponle el cinturón de seguridad a Rolo a y a ti mismo” Pidió colocando el cinturón de seguridad en su cuerpo. Lelouch afirmó y actuó rápidamente. Otro golpe mas sacudió la patrulla.
“Detengan la patrulla o estarán en mas problemas” Sonó la voz del policía en el altavoz.
Suzaku cambio de velocidad en un instante y la patrulla aumento de velocidad, los reflejos afilados del detective asombraron al mesero.
“Eres bueno en esto” admitió Lelouch. “Metete al bosque para perder los” Pidió.
“Bien” Obedeció Suzaku al instante, giró la patrulla con habilidad en noventa grados arrancando gritos profusos a las llantas, apagados al instante que tocaron la suave alfombra de hojas del bosque, Lelouch sonrió ampliamente.
“Eres muy hábil” Añadió. “Ahora gira a tu derecha aquí” Comenzó a guiar un camino invisible, que Suzaku siguió sin problemas y al pie de la palabra, libró cada árbol que se atravesaba. Las patrullas perseguidoras poco a poco se fueron quedando en el camino, diezmadas por las curvas y las trampas naturales de la naturaleza.
En la ultima curva la patrulla de Suzaku salio del bosque, la guía de Lelouch le marcó un sendero hacia arriba, cruzando el vado, aunque la velocidad disminuyó notablemente, la distancia entre sus perseguidores aumentó notablemente.
“Suzaku no te vayas a detener por nada” Pidió Lelouch, el detective miró un segundo al mesero, afirmó y continuo hacia adelante. El sendero termino unos metros mas adelantes, el monte esta desgarrado casi por la mitad, como si fuese una falla alegre, Suzaku dudó un momento pero una mano pálida de Lelouch se posó gentilmente sobre la suya, miró a Lelouch.
No se detuvo.
Kannon y Lady Kruszewski se detuvieron ferozmente levantando polvo a su alrededor, el detective alcanzó a ver las caras de asombro y terror, pro también la hermosa sonrisa de Lelouch, eso era todo lo que necesitaba mientras la patrulla caía en el vacío.