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Cartoons » Transformers/Beast Wars » Hermandad
Arken Elf
Author of 60 Stories
Rated: M - Spanish - Friendship/Angst - Reviews: 28 - Updated: 01-19-10 - Published: 08-20-09 - Complete - id:5318508

Capítulo 4

Sincronización

….

El tiempo continuaba corriendo, todos estaban listos…

-Escuchen con atención: -Resonó la voz del Impala en los transmisores de cada miembro del equipo.- En cuanto todo inicie, deben saber que no habrá comunicación alguna. Todo será sincronizado, tal y como lo planeamos.

Algunos respondieron con sonidos monosílabos, otros se dedicaron a escuchar.

Para entonces, la forma del mustang negro se entre perdía con la oscuridad de las carreteras mas solitarias que iban planeándose en su sistema de localización. Se aproximaba a su destino, mentalizándose a cumplir con éxito su único y primordial objetivo. Todo debía ser exacto, ni un astro segundo antes ni uno después. Exactitud y precisión eran dos de sus virtudes esenciales y preferidas.

-No podemos darnos el lujo de fallar -Continuó impulse con un tono más serio.

Terran, por su parte, viró justo en una curva que alcanzó en su carrera, transformándose para encaminarse por una de las calles principales de la ciudad, sin embargo, antes de dar más pasos por la acera se detuvo en la primera esquina que encontró.

Después de echar una mirada alrededor, retiró los cristales protectores que cubrían sus verdaderos ópticos azules y adoptó el toque autobot que antes, cuando aún creía en alguna causa que le ayudaba a motivarse… Hoy ya no le complacía expresar nada a nadie, la confianza que antaño manaba por pertenecer al ejército victorioso se había desvanecido. No había pesar en jugar a fingir. Cubrió con una fina capa de pintura el símbolo decepticon que ahora adornaba su pecho, procurando no dejar ninguna pista que le hiciera ver sospechoso… antes de tiempo.

-Ser neutral es un buen disfraz, después de todo -Se dijo, adentrándose entre el resto de mechas presentes.

-No dispondremos de otra oportunidad –Siguió hablando Impulse, haciendo énfasis en ese hecho.

White Spark se detuvo a unos metros de la torre de transmisión más próxima a la base autobot de Kaon, alistándose. Su cronometro enmarcaba el momento, él daría inicio a todo eso.

-Después de esto nos marcharemos para bien. Que la suerte nos acompañe -Finalizó el Impala, apagando su transmisor, no tenía caso mantenerlo activo, después de todo si las cosas salían bien no necesitarían de ellos… al menos por un tiempo.

La forma de uno de los transformadores principales que brindaban la energía auxiliar a la prisión se revelo ante él imponentemente.

-Tú marcas la pauta, White –Susurró, notando a lo lejos las formas de los voladores, quienes estaban listos y para adentrarse a incursionar, a recuperar la parte de ellos que les habían quitado.

Otro astro segundo, sólo quedaban pocos más.

….

Siempre existe lo bueno dentro lo malo… siempre existe lo malo dentro de lo bueno.

….

Ciclos atrás…

Darkwar…

No todos eran tan malos. Muchos aún conservaban con orgullo su emblema autobot, intacto de injusticias, puro como el honor y la causa justa que llevó a los iniciadores de la resistencia a tomarlo como símbolo de oposición a la tiranía. Para los prisioneros sin embargo, un guardia era el orden absoluto, la única autoridad a la que no desafiarían nunca, a los que nunca se atreverían a desobedecer a pesar de ser mandados a cumplir quehaceres brutales.

Los guardias no actuaban por alevosía, con ese argumento se defendían. Como todos, los guardias tenían sus justificaciones muy claras y bien altivas en sus mentes: Los presos merecían ser tratados como la basura que eran por el simple hecho de ser presos. Nadie caía en una prisión si era inocente, si era un atributo honorable al planeta Cybertroniano. En el plantel de máxima seguridad no vivía nadie que no mereciera ser aleccionado como desecho, porque eran la porquería inservible de la sociedad.

De los que ahí habitaban, muchos mataron, otros asaltaron, secuestraron, se amotinaron sin razón y destruyeron vidas y familias sin sentirse demasiado satisfechos con los millones de años que el planeta sufrió en guerra. Hoy venían entonces a pagar sus deudas, castigados en condenas largas que los destinarían a morir de hambre y a ser apaleados por la autoridad de los autobots carceleros, quienes nunca se cansaban de desahogar sus frustraciones y reproches en los cuerpos sucios y abollados, ya sin nada de lustre.

Sin embargo, las excepciones entre los rangos jerárquicos de la prisión eran escasas, pero no por ello inexistentes. Todavía existían aquellos que se oponían a la brutalidad con la que se amaestraba a los presos, una minoría entre los mismos guardias, los que tendían a ganarse la renuencia de sus compañeros por el humilde sentido de sus programaciones rebosantes en moral y ética.

Y una de aquellas excepciones hoy tenía sujeto a Darkwar de un costado de su cintura, le ayudaba a caminar aunque sus pies no dieran pasos exactos, más bien arrastrándose sobre el piso. Le llevaba agarrado como mejor podía, soportando todo su peso, displicente a los malintencionados comentarios de los otros autobots, quienes llevaban a trompicones y golpes al otro preso participante del duelo. Otra pelea, otra apuesta y el seeker nuevamente se había quedado sin poder hacer nada, atacado alevosamente por su contrincante, quien había sido menos piadoso que el anterior adversario.

Darkwar perdió inevitablemente el encuentro. Recibió una paliza a manos de su oponente y esperaba recibir también una por parte de los guardias. Sin embargo, su suerte cambió al ser escogido por… la lástima de uno de los pocos inconformes que desaprobaban esa sádica manera de diversión.

El autobot lo llevó calmadamente hasta su celda y lo sentó en el piso, recargándolo en la pared del fondo. Ahí lo acomodó lo mejor que pudo. El seeker le veía, con ópticos cansados y un gesto eterno de derrota y miedo. Darkwar no sabía si todo aquello no era más que un teatro y pronto no tardaría aquel ´piadoso´ en empezar a golpearlo o amenazarlo. Siempre temía que le arrancaran las alas. Dentro de su silencio, de su vocalizador averiado, ni siquiera podía aventurarse a preguntarle finalmente lo que quería, lo que pensaba hacer, si finalmente lo matarían, quitándole la cobardía de encima por no atreverse a arrebatarse a sí mismo la vida.

Estaba enfadado de que lo llevaran a pelear, de que lo vieran perder y se burlaran por todo, de que lo humillaran sin descanso. Como todos, sentía miedo hacía los malditos guardias. Como seeker, tenía un terror indescriptible contra las paredes y las rejas de su celda. Pero nada se compararía hasta ese momento con tener ahora a uno de ellos frente a frente, a pocos centímetros de su lastimado e inservible cuerpo. Un carcelero acuclillado ante él.

El autobot le analizó por varios astrosegundos, mas tarde lo escaneó con una luz verdosa que se proyectó de sus ópticos. Y sus manos se acercaron al pecho del seeker. Darkwar no pudo evitar dar un brinco e intentar alejarse, ya después incapaz a resistirse cuando el guardia le apresó de un brazo.

-Tienes una fisura en un conducto de fluido a la altura de tu turbina izquierda –Le dijo el autobot- No puedo hacer nada por repararte, pero detendré la fuga de energon antes de que te vacíes.

Darkwar continuó mirándole fijamente, nervioso y con todos sus servos tensionados.

-No te muevas –Insistió el autobot, soltándole el brazo para acercar sus manos a su pecho.

Empezó a trabajar, no evitando sentir pena de ver el deteriorado estado de los circuitos internos que tocaban sus dedos. Muchos cables modelaban aplastados, las abolladuras externas se hundían incluso por debajo del fuselaje, lacerando tubos, componentes y conductos que eran la notoria explicación del porqué el prisionero no había podido erguirse en batalla las pocas veces que estuvo de pie, mucho menos aludir a ningún disparo de agilidad ni velocidad con la que un seeker se distinguía del resto de transformers menos capacitados, le dolían mucho seguramente y eso había apostado sus limitaciones.

Hubo quietud y calma.

Darkwar se quedó dormido sin intención. No pretendía confiar en los dichos del autobot, pero su cansancio y dolor no le habían permitido continuar activo, mucho menos con aquellas manos hurgando entre sus sensores. Por lo que dentro del zumbante silencio personal, los pasos a la altura de la segunda planta y las conversaciones lejanas, el tiempo de asistencia pasó rápido mientras él recargaba en su inducido estasis. El seeker parecía seguir vivo más por terquedad que por resistencia. Era un transformer con alas, diseñado para volar y combatir, para estar siempre libre, para no minimizarse a un espacio pequeño, mucho menos a la inutilidad de no hacer nada. Las alas en la espalda de Darkwar se veían enfermas, tensionadas por el desuso, inservibles en ese hoyo de cuatro paredes e igual de reducidas que su orgullo.

El autobot terminó de bloquear los conductos rotos y despertó a su paciente, zarandeándole cuidadosamente de un hombro. Cuando los ópticos rojos le miraron con alarma, sacó del compartimiento de su pecho un cubo de energon con el que terminó de convencer al seeker que sus intenciones no se harían hostiles de un momento a otro. Darkwar miró fijamente el brillo del delicioso líquido frente a su rostro, inevitablemente hipnotizado, degustando sus sistemas aún cuando sabía que podía ser pura tortura y no le darían nada. Sus ojos se vieron absortos, hambrientos como últimamente le pasaba cuando miraba como le daban energon al prisionero de la celda de enfrente y le cumplían a él su castigo de dejarlo sin ración. Intentó levantar sus brazos para tomarlo, pero no le respondieron como debían. Se desesperó.

-Ven, calma… te ayudaré con esto.

Antes de que continuara hundiéndose en su resignación, miró con sorpresa las intenciones del autobot, quien le acercó con lentitud el cubo a la cara, conciente de la debilidad en su cuerpo. Le ayudó a beber a pesar de batallar ligeramente contra los primeros repliegues de renuencia que demostraron lo poco de orgullo que aún quedaba en Darkwar, cuyas manos por fin se levantaron después de unos segundos y sostuvieron por si solas el cubo y lo último que restaba de su oscilante contenido una vez que comenzó a sentir la energía fluyendo por sus tubos de alimentación directa.

Entonces la decepción vino casi enseguida, en cuanto supo y sintió el receptáculo vacío sobre su boca. Lo bajó y lo miró, notando también todas las resquebrajaduras en los rotores de sus nudillos. El autobot se puso de pie, cerniéndose en toda su estatura, la cual era similar a la de Darkwar cuando se podía parar, sacó otro cubo de su compartimiento y se lo entregó al seeker, mirándolo desde la negrura irrompible con sus resplandecientes ópticos azules.

-Desapruebo lo que les hacen… -Le hizo saber- desafortunadamente mi opinión no vale de nada contra la de todos ellos ni contra el sistema de este lugar. No me justifico para nada, pero a pesar de lo que hallas hecho para haber llegado aquí, espero que tengas mejor suerte la próxima vez –Le dijo, dando la vuelta para caminar a la salida.- Haré lo posible para que detengan temporalmente esos absurdos enfrentamientos. Escalaré el reporte –Salió de la celda, digitando alguna especie de código en una de sus muñecas.

Lo miró activar las barras antes de marcharse, Darkwar lo escuchó caminar por el pasillo y volvió a enfocar su atención en el novedoso cubo de energon que tenía entre sus manos. No tardó en beberlo todo. Fue evidente la sinceridad en las palabras del autobot, también lo bien hecho que había resultado el trabajo en su turbina, no estaba reparada, pero la fuga que le estuvo matando desde que terminase la pelea se acababa de detener. No podía leer el estatuto de sus sistemas por la carencia de energía, la cual prefería reservar para otras cosas… como seguir vivo, sin embargo, sintió por dentro de su cuerpo que el paso de su energon se había desviado hacia otros conductos auxiliares, los que antes fueron poco importantes y ahora le eran vitales.

Se reacomodó en el piso, acostándose de espaldas. Apagó sus ópticos tan pronto miró el techo, se sentía demasiado cansado como para caer presa de otro horrible ataque de claustrofobia. Quiso quedarse dormido por otro momento más, pero su mente se ocupó en permanecer alerta, cuidadosa de la vereda tras las rejas de su celda… Temía que el resto de los guardias inconformes con su derrota le visitaran pronto. No sabía si llegarían, no obstante, la incertidumbre podía ser la única diferencia entre ser tomado desprevenido o preparado para una sesión de castigo y disciplina, como la llamaban los carceleros. No pudo dormir ni dejar de pensar a pesar de estar agotado.

Lo único que le quedaba esperar era que se cansaran y se olvidaran por completo de él. Ya no podría pelear ni ganar en un combate en el estado en el que se encontraba, así no servía de nada. Esperaba que pronto le dejaran tranquilo…

….

Cuando alguien disfruta causando dolor a otro es por que le teme al mismo.

….

El momento llegó, no había manera de retroceder ahora.

White Spark encendió su motor, lo hizo rugir con fuerza, preparándose para el futuro impacto. Breems en marcha regresiva eran los que le contaban lentamente el tiempo. Pasaban uno tras otro, se reducían ante su paciencia. Entonces, llegó el momento. El último segundo se esfumó.

Sin pensarlo dos veces, el deportivo de cromas blancos atravesó la callejuela, acelerando a cada instante sin frenar. Aceleraba hasta el fondo, no pensaba en detenerse, porque si lo hacía, si disminuía su velocidad, no llegaría a su objetivo, toda la misión se arruinaría. Al frente de su marcha el cristal reforzado. Un vidrio que componía parte de la entrada al complejo de comunicaciones relucía intacto, reflejando la cada vez mas cercana silueta blanca del automóvil que se acercaba velozmente.

Hasta que el carro, dentro de su arranque de locura, lo atravesó a toda velocidad. White Spark sintió la fricción de su cuerpo contra la fuerza de la pared cristalina que acababa de destrozar, registró cada rasguño, adolorido, frenando antes de impactarse contra la primera pared de metal que se obstaculizó ante él. Sin perder tiempo el auto blanco se transformó, agrediendo al primer guardia que miró, aquel que impactado por la repentina algarabía, observó la escena sin reaccionar.

-Muy lento, muy lento -Exclamó el lambo, dejando en éxtasis a su rival.

Algunos fragmentos de cristal aún estaban clavados a su figura, brillando con el reflejo de las luces internas y el energon que resbalaba lentamente por sus brazos, sus puertas y sus piernas. Lo hacían parecer un sádico loco y psicópata rompiendo el orden por placer.

-Cualquiera diría que disfruto de esto -Se dijo, sacudiendo la cabeza.

White Spark se encaminó velozmente hacia el segundo guardia que estaba parado al final del corredor, aventurándose después a correr a través del pasillo con una trayectoria zigzagueante que no le dejó muy en claro cómo disparar a su enemigo, quien de inmediato le apuntó con su arma temblorosa.

-La primera vez yo estaba en desventaja –Dijo White Spark, sacando del sub espacio de su pecho un par de armas cortas con las que también apuntó a su enemigo, sin dejar de correr.- La diferencia es que ahora estoy armado -Finalizó, disparando primero.

El autobot cayó herido por el impacto que le dañó en un hombro, sin embargo, seguía vivo. El joven lamborgini se aproximó a él. Le miró a lo alto de toda su estatura y sonrió triunfante, despojándolo de su arma con un arañazo que le dañó el brazo mucho más de lo que ya estaba.

-Créeme, estás vivo porque alguien así lo quiso, pero si me das un pretexto, el mas mínimo que sea, te juro no dudaré en extinguir tu chispa -Advirtió el auto, sacando un pequeño disco de un compartimiento interno.

Salió al otro lado del pasillo, siendo recibido por la brillante luz de una hilera de monitores apostados frente a la pared de una pequeña sala de mando. Las máquinas analizaban señales y decodificaban mensajes, algunas haciendo soniditos monótonos mientras trabajaban. La consola era grande, las pizarras eléctricas y virtuales de las paredes muy llamativas. La información y el manejo de esa estación parecía realmente muy importante…

-Bueno, espero por tu bien, Xenon, que esto funcione -Murmuró al vacío, insertando un dispositivo en la unidad central.

Un virus se empezó a descargar.

Infinidad de algoritmos danzaron por las pantallas de la torre. Enlaces, cadenas de comandos, códigos, todos comenzando a destrozar las conexiones que comunicaban internamente gran parte de la ciudad.

-Adiós transmisiones –Se rió con voz burlona en cuanto toda transmisión se perdió.- Muy bien, ahora sólo quedamos tu y yo –Comentó cuando dio la vuelta y volvió su atención al herido.

White Spark se acuclilló, sonriente, a un lado del autobot mientras jugueteaba con sus garras amenazadoramente.

-¿Qué hacemos? –Le propuso burdamente.

-Maldito decepticon –Fue el gruñido que obtuvo por respuesta.

….

La coordinación y el trabajo en equipo es la clave del éxito.

….

Toda señal se perdió, las comunicaciones estaban abajo, creando un pequeño caos en ese sector de la ciudad. Muchos mechas intentaban restablecer las transmisiones, igual de distraídos que el grupo de Autobots que trabajaba en encontrar el origen de tal bloqueo.

Kitt admiró desde lejos el caos, preparando su parte con pasividad. Su rifle reposaba con la mira fija, sobre el rústico barandal de la azotea, enfocando los posibles objetivos. Todas las salidas de escape estaban virtualmente bloqueadas, excepto la que Terran vigilaba. El plan era arriesgado, pero la única posibilidad que tenían.

El mecha de cromas negros observó la estructura que tenía al frente. Los cuarteles autobots se erguían con su postura casi impenetrable. Las luces de las ventanas, la luna sobre las paredes externas, la oscuridad de los sombríos patios de entrenamiento, todo la quietud evidenciaba la falta de belicismo que los últimos años habían ayudado a crecer la parsimonia en una base antes activa para el deber defensivo, o quizá destruida por el embiste enemigo.

Toda una fortaleza, pensó el Mustang, virando el arma para detectar la figura del caza recompensas caminando en la acera de la calle de abajo, dirigiéndose al punto establecido, una mirada hacia él indicaba la señal.

-Hora del show -Sonrió Kitt, devolviendo la mirada al edificio principal, donde los mechas continuaban con sus actividades.

Su objetivo aún no aparecía, pero estaba consiente de que no tardaría en divisarse. Esperó durante dos kliks completos. La paciencia era una dedicación bien estudiada y aprendida en su profesión. No perdió la zona de probabilidad, mantuvo estáticamente las coordenadas de su arma. Fue entonces que la forma de un autobot bastante familiar se hizo presente; el mecha caminó con sus alas puerta en alto y un porte serio, muy elegante en su andar, recorriendo uno de los pasillos que daba amplia mirada a los patios mientras leía algunos datapad con concentración.

No sabía del asesino que lo enfocó alevosamente, recorriendo su cuerpo con el lente del arma. Los últimos ajustes se daban en el procesador de Kitt, mirando las reacciones y acciones de su victima. Con un giro acostumbrado, el objetivo detuvo su andar para dar un rápido vistazo al patio del complejo, una costumbre que tenía desde que había sido asignado a ese punto.

Y Kitt supo que ese era el momento preciso. El rotor del arma siseó, reajustándose algunos grados justo antes de que el gatillo fuese accionado dos silenciosas veces. Los disparos fueron rápidos y precisos: una bala perforó un ala puerta y otra acertó en un costado del mecha, hiriéndolo de un modo peligroso, pero no mortal si se trataba a tiempo.

-Pero no hay comunicaciones -Se dijo el francotirador, guardando el arma para salir de la azotea cuanto antes.

El autobot que fue herido cayó al suelo después de estrellarse contra la pared inversa a las ventanas del pasillo. Los datapads rodaron por todos lados del piso.

Como habían espado entonces, el caos finalmente se hizo presente a pesar de que nadie más vio nada, excepto por la forma de una femme que corrió para llegar del oficial herido, una que estuvo astrosegundos antes que él en el mismo punto. Shinning Star se dejó caer al suelo, sosteniendo al mecha para brindarle ayuda de emergencia, intentando detener el energon que brotaba de sus heridas.

Los disparos habían sido perfectos, al menos para quien los realizó.

Los guardias del lugar se movilizaron, aunque sin comunicaciones las cosas eran un caos, las unidades ahora militares reforzaron las zonas, contrariamente a las preferencias de los civiles, quienes sólo buscaron un lugar para protegerse de lo que ellos aseguraban, era un ataque terrorista.

Terran lo vio venir y se transformó de inmediato.

Kitt aceleró para internarse en el caos de vehículos que integraban la tormenta recién desatada. Y a unos cuantos metros sobre él el shelby dorado no tardó en abrirse paso al frente, dejando un espacio libre y seguro para que su compañero escapara. Terran frenó de golpe y giró sus llantas, derrapando violentamente al tiempo que su compañero pasó como ráfaga justo a su lado, siguiendo su trayectoria lineal mientras él impactaba la cajuela de otro carro, imitando un accidente. El caza recompensas se sintió satisfecho al escuchar como la lejanía aumentaba entre él y el mustang negro.

Nadie notó que ambos estaban relacionados, nadie prestó atención en el auto negro retirándose, excepto por la femme que había atendido a Prowl y acababa de escuchar el choque de ambos vehículos por fuera de las ventanas.

Shinning retrocedió en cuanto las unidades de auxilio arribaron, aunque su atención se centró en el mustang negro algo le había llamado la atención. No obstante, toda idea se borró de su procesador en cuanto los médicos levantaron al herido para transportarlo.

¿Qué demonios estaba pasando?

….

Se dice que no hay mejor arma que el caos.

….

Impulse disparó hacia el generador de energía. Las luces del complejo penal fallaron de inmediato, aunada esa sorpresa a la repentina pérdida de comunicaciones.

Los guardias estaban alerta, pero no preocupados… aún existía otro dispositivo interno que mantendría a los reos quietos en sus celdas y la señal de alerta atraería a un grupo de auxilio rápidamente. Al menos eso era lo que debería suceder. Y así habría pasado si no se hubiese dado el altercado contra el oficial autobot, quien tenía a todos atentos a él, sacando conclusiones ajenas al verdadero motivo del problema.

La señal estaba dada.

Los cazas descendieron rápidamente hasta uno de los corredores externos del edificio principal, introduciéndose en la prisión a través de una de las tantas puertas encontradas. Con su rifles listos, esperaron a Impulse. El impala no tardó mucho en alcanzarles, tenía una de sus manos transformada en un cañón de impulso electromagnético, con el que desactivó los sensores y las cerraduras del acceso.

Los seekers entraron primero, haciendo un operativo de infiltración detallado y analítico. Shadowbird fue a la cabeza, apuntó con sus rifles a ambos lados del oscuro corredor que se abrió ante todos, después les hizo una señal para que la siguieran. La pintura se veía café y opaca a falta de luces. Extrañadamente había marcas en las paredes: Arañazos y golpes, hendiduras tan notorias que con la luz debían de verse el doble de profundas.

Los ópticos de todos, rojos y amarillos, se reflejaban turbiamente en el poco esmalte que aún quedaba en las murallas. Shadowbird hizo otra señal para secundaran sus pasos, atenta al cambio de trayectoria que hizo Impulse en la última intersección que cruzaron. El ingeniero tenía otro deber esperándole en las consolas del cuarto de seguridad que estaba en ese mismo piso.

-El sector que buscamos está abajo -Comandó Shadowbird, obteniendo la afirmación del grupo.

Corriendo junto a todos, Solid admiró los alrededores, recordando situaciones que no deseaba. Quería dejar enterrados los recuerdos que siempre le venían a la cabeza y le provocaban miedo y un odio muy grande hacia la historia, hacia todo lo que había pasado en su corta vida y en la larga existencia de Cybertron, sin embargo la oscuridad y el descuido del lugar sólo le hacían revivirlos, traer a su memoria las situaciones desagradables para él en las que aún miraba morir a su creadora de chispa de un balazo en la espalda.

-Primer acceso –Escuchó la voz de Shadowbird interrumpiendo sus pensamientos- Vengala, quédate aquí y cubre esta zona. Impulse no tardará en desactivar los sistemas del siguiente nivel.

-Entendido –Contestó Vengala asintiendo.

Prosiguiendo con el plan, el resto del equipo siguió el camino en descenso, bajando a través de pasillos, túneles y escaleras que se habían aprendido de memoria, prácticamente las habían tatuado en sus procesadores.

Con pasos apresurados, el grupo continuó adentrándose al corazón de la prisión, aprovechando su agilidad para trabajar en equipo. Desactivaron uno por uno a muchos de los rivales que los interceptaron en su asalto. Los guardias eran mechas fuertes, muy altos y preparados para esa clase de enfrentamientos, y aún así el grupo en conjunto alcanzó a dejar fuera de línea momentánea a los que se interponían en el camino.

Todos estaban consientes de lo que iban a encontrar, por eso era imperativo que solid estuviese con ellos, era el único capaz de hacer algo por Darkwar en el estado en el que lo habían mirado quedar… No sabiendo si el daño seguía igual o había aumentado inevitablemente con el tiempo.

Otro piso mas dejado arriba.

Esta vez fue la misma Shadowbird la que se mantuvo firme en esa puerta. Encendió sus armas. Sólo quedaba un piso mas para Mindmaster y Solid.

-Continúen hasta llegar a la celda –Les dijo, mirándolos pasar a su lado- Una vez ahí, cuando la carga esté lista, salgan sin mirar atrás. –Los seekers se detuvieron detrás suyo, ella mantuvo la mirada firme en el pasillo por el que acababan de llegar- Sin limitantes ni restricciones, Mindmaster, haz lo que tengas que hacer. -Fue su última orden hacia ellos.

Mindmaster sonrió, era un hecho que él no conocía las limitaciones, no tenían porqué decírselo. Tomó del brazo a Solid y lo jaló para que emprendiera a correr de nuevo. Se alejaron por otro pasillo oscuro y en declive. Las paredes sucias eran reemplazadas por ventanas, los corredores se abrían o se empequeñecían, la pintura opaca y llena de arañazos cambiaba para hacerse mas monstruosa conforme descendían. Había una notoria tensión en el ambiente que silbaba en el frío oxígeno de los pasillos cada vez más toscos. La oscuridad seguía siendo la misma, pero alguna razón parecía hacerse más y más pesada.

El silencio les dejaba escuchar el rebote y el tronido de sus pies contra el suelo. El pasillo parecía llegar a su fin. La luz estaba inhabilitada, por ello era que la gran puerta que debería bloquear la salida estaba abierta.

Solid sintió su chispa contraerse con nerviosismo a cada paso que daban. La situación iba tal y como estaba planeada, pero eso no evitaba que tuviera miedo, terror por lo que pasaba. Es verdad que no era la primera vez que enfrentaba algo así, sin embargo…esta vez era diferente. Demasiado distinto a aquello que lo envolvió únicamente a él.

La forma del jet de cromas verdes continuaba en su procesador, lo miraba encogido en esa celda, lo veía hablando solo, delirando… Miraba a su tutor, con el que pasó tanto tiempo de enseñanzas, explicaciones y juegos indirectos herido y golpeado sin poderse defender…

No, no pienses en eso ya, se recriminó mentalmente. Con un rápido movimiento de cabeza trató de olvidar esa sensación, concentrándose en el momento. Mindmaster le hizo una señal para detenerse, estaban en el lugar indicado, estaban a las puertas de la sección de alta peligrosidad, donde el jet verdoso debía reposar.

Con una mano, Mindmaster asomó un aparato rastreador por el borde del marco de la entrada. La señal era enviada directamente a sus sensores visuales. Escaneó el complejo: una basta estructura de cinco enormes pisos de alto con corredores repletos de celdas. Darkwar estaba en la primera planta. Enfocó el lente de la cámara hacia abajo y sonrió al localizar el cubículo.

Pero tan pronto lo hizo, la sonrisa desapareció de su rostro… un gran guardia acababa de salir de la celda de su amigo, murmurando maldiciones y pestes hacia el interior que eran reforzadas siniestramente por una sonrisa de amenaza en su rostro, y eso sólo indicaba lo peor. El carcelero activó las rejas, siguió gruñendo y burlándose frente al prisionero, después dio la vuelta y empezó a caminar con prisa… ¿Qué es lo que buscó allá adentro? ¿Qué había querido?

Tenemos que matarlo ¡Tenemos que matarlo! Imploró, gruñendo, una voz desquiciada en la cabeza de Mindmaster, quien aumentó su odio y su coraje al mirar los nudillos del guardia llenos de energon. Había estado golpeando algo… a alguien.

-Claro que voy a matarlo –Masculló enfurecido- Le voy a reventar la cabeza de un maldito balazo… Solid, retrocede y contráete contra la pared. –Dijo con voz amarga, retrayendo su mano y alistando ambas armas en sus brazos.

Los seekers se pegaron al muro tanto como pudieron, esperando a que el ente se aproximara, él era mucho más fuerte físicamente, pero ellos tenía su agilidad natural y el factor sorpresa de su lado.

….

Cuando algo se rompe a veces parece imposible volverlo a unir.

….

Impulse continuó disparando hacia las diversas estaciones de servicio, ningún sistema debía seguir activo o el plan fracasaría. No obstante, nadie de ellos contaba con el sistema de reservas de la prisión…

-Fabuloso -Exclamo irónicamente cuando se dio cuenta de ese fallo en su plan.

Se dirigió al teclado principal para hacerlo de manera manual. Molesto, inició a introducir los comandos en el computador, presionado a su vez por ir descifrando las peticiones y claves que la máquina inanimada le iba exigiendo a favor de continuar el proceso y no suspenderlo.

A sus espaldas un mecha inconsciente reposaba sin moverse.

-Vamos, vamos… ¡El tiempo está por acabarse! –Susurró, preocupado.

….

Y en otro sector de la ciudad, Kitt esperaba la aparición de Terran, recargado contra la pared vieja de un callejón no transitado. El plan era que él y el Mustang amarillo se marcharan juntos al siguiente punto de reunión. Pero a diferencia de lo planeado, Terran aún no salía del pequeño caos que ocasionó con su propio choque distractor.

El auto negro flexionó una pierna y recargó el pie contra el muro, cruzándose de brazos despreocupadamente. Se había dispuesto a esperar pacientemente a su compañero. No tenía idea de quien se acercaba por el otro lado de la calle era una femme, quien pensaba enfrentarle esa vez.

Ella lo había reconocido, o al menos eso creía.

….

Mindmaster saltó violentamente sobre el guardia, asestándole un salvaje puñetazo al rostro que hizo tronar los servos de sus dedos con toda la fuerza que había estado reservando para ese momento. El autobot trastabilló, sorprendido, posando toda su atención en el seeker púrpura, a quien miró sonreír con burla y lascivia.

-Yo no estoy encadenado, chatarra cobarde –Le retó Mindmaster, retrocediendo lentamente para ganar terreno- Intenta golpearme a mí, basura lenta. –Movió sus dedos consecutivamente, llamándolo a pelear

El guardia sacó el arma más próxima que encontró en sus compartimientos: Un bastón eléctrico. Con sus ópticos fijos en Mindmaster no se dio cuenta de la otra presencia que estaba escondida aún entre las sombras, hasta que fue demasiado tarde….

En ese mismo momento de confusión y distracción, Solid apareció detrás del carcelero y le impactó dos veces en diferentes partes del cuerpo: con un golpe directo a la unión de la pierna lo derribó, y con otro en las junturas y comisuras del cuello, en un punto específico, le paralizó la funcionalidad de los brazos… Una de las ventajas de ser experto en fisonomía cybertroniana. Después dio media vuelta y cruzó el umbral rumbo al sendero de celdas, dejando que su compañero hiciera lo suyo.

Mindmaster se rió con una carcajada cruenta y larga al escuchar los quejidos de su enemigo. Sus ópticos rojos brillaron con gracia, miraron fijamente el desesperado y furioso semblante del guardia, quien se veía notoriamente frustrado por la inmovilidad de sus brazos. El autobot quería ponerse de pie, pero no podía, su pierna y sus manos inservibles le dejaron indefenso ante la fría sonrisa que resplandecía bajo las brillantes cuencas del seeker.

-Ya sé cómo me sentiré mejor –Dijo Mindmaster, riendo nuevamente al tiempo que movió el cuello para tronar sus servos y relajarlos.- Te enseñaré…

Levantó su rifle y disparó sin consideración. Tres, cuatro disparos a la cara tan potentes que la cabeza del autobot se despedazó por completo, dejando en el suelo restos de circuitos, metal y cristales regados por todos lados. Mindmaster le dio la vuelta al torso con una patada y también le disparó en el pecho, extinguiendo la poca brillantez que quedaba de la chispa. A él no le importaban esos mechas en absoluto, mucho menos aquellos que habían decidido meterse con él, con sus compañeros o con la única familia que le quedaba en el mundo: sus hermanos…

-Ahora sí me siento mejor –Se rió con una alocada risotada que alborotó a los pocos que pudieron escucharle al interior.

Con las piernas llenas de energon, el rostro salpicado por la sangre de su enemigo, miró la caja de dispositivos eléctricos que estaba pegada a la pared, a pocos metros atrás de la puerta. Escuchó los últimos pasos de Solid, quien continuó acercándose a la celda de Darkwar y asintió. El seeker carmesí fue conciente de lo que Mindmaster haría, no era su lugar preocuparse por eso, al menos era la justificación que buscaba encontrar y le había dejado actuar como se le diera en gana. Y el Mig-29 agradeció eso.

Sonriente, Mindmaster descargó otra detonación de sus rifles, ahora haciéndolo contra la caja de control que mantenía prendidas las celdas.

El sonido del disparo recorrió otra vez mas los confines de la cámara de celdas, en el pasillo resonó el eco estruendoso, alertando a los prisioneros, los cuales de inmediato se refugiaron en los rincones más oscuros de sus cárceles. Solid se sintió un poco mal por la situación… pero él no estaba ahí por ellos. Su rostro viró en dirección a la celda buscada, el lugar donde su tutor se encontraba.

Cuando finalmente lo encontró, la sorpresa, como esperaba, no fue grata.

….

Terran se dispuso a marcharse cuando la figura furiosa de un porche muy conocido se hizo presente entre el atosigamiento de autos e individuos molestos y alebrestados.

-Demonios. Es Jazz… -Se dijo el auto amarillo, buscando alguna otra salida. Si el carro blanco lo veía no podría escapar.- Y si alguien puede averiguar la verdad es él y no nos conviene -Se dijo, cambiando de forma nuevamente para huir por otro lado.

El porche estaba furioso por lo que había pasado, sabía que su amigo se recuperaría, que estaría bien… pero eso no justificaba esas acciones, lo peor de todo era que él mismo había provocado eso. Él lo sabía, comprendía que todo eso era su culpa también. Y le dolía recordar que él era tan culpable como ellos.

-Maldición –Exclamó Jazz enojado. A tiempo pudo observar la forma del deportivo amarillo alejarse, pero no lo persiguió, su deuda estaba saldada, saldada y nada más. Si volvía a mirarlos merodeando por ahí, cerca de él o de cualquiera de sus compañeros y amigos, los mataría o los arrestaría, lo que fuera primero.

….

La vida enseña lecciones que nosotros nos buscamos

….

White Spark observó como el virus era eliminado. Maldijo y luchó por detener las medidas de seguridad. El programa corrupto había sido detectado momentos antes y los sistemas antivirales comenzaban hacer su trabajo.

-Maldita sea –Gruñó, dando una patada a la silla frente al escritorio, la lanzó al otro lado de la habitación.

Tenía que salir de ahí cuanto antes. El carro giró sobre sus talones y emprendió la huída, corriendo para escapar. White Spark estaba en eso, cuando la mano de su cautivo lo sostuvo, enrollándose entorno a los servos y las junturas que unían su pie derecho con su pierna. Lo hicieron caer estrepitosamente al suelo.

-No escaparás, maldito -Gruño el herido sosteniendo al mecha de menor tamaño contra el piso, arrastrándose hasta subirse sobre él.

White Spark gruñó y forcejeó al sentir el peso de su agresor encima. Con dificultad intentó apuntar al agresor, pero su fuerza y tamaño eran mucho menores a los del otro.

-Ahora conocerás a Unicron -Prosiguió el guardia, silenciado de pronto por un par de zarpazos que le dieron directo en el rostro y le destrozaron uno de sus ópticos.

Por reacción natural el transformer soltó al decepticon y se llevó las manos a la cara.

-¡ARGH! Desgraciado –Gritó, dolorido, sosteniendo la herida de su rostro cuando un disparo acabó con todo y sucedió sus gruñidos.

El lamborguini se incorporó con dificultad, notando la herida en su pierna.

-No, el que lo conocerá a Unicron serás tú –Dijo antes de salir de ahí, rengueando lo mas rápido que su dolor y su pierna le dejaban.

….

A veces nada de lo que nos enseñen o digan nos prepara para la realidad.

….

Las barras se desvanecieron, Mindmaster había volado todos los dispositivos con la ayuda de sus armas. Pero Darkwar no reaccionó, encogido en un rincón, queriendo desvanecerse del mundo. Las rodillas contra su pecho y los brazos sobre éstas, dejándole ocultarse de aquel que había abierto su celda otra vez. El guardia acababa de salir, no sin antes abofetearlo y zarandearlo un par de veces por haberse resistido a querer acompañarle.

La irónica suerte había estado de su lado cuando sonó el transmisor del autobot y éste tuvo que marcharse sin él, amenazándole con voz siniestra su regreso. Se había ido, sin embargo, no había durado mucho su ausencia… Ahí estaba de nuevo, frente a él, acercándose tan lentamente que cada paso podía ser firmemente captado por sus audios. El peso de su torturador chirriaba contra el piso.

El seeker tenía la cabeza enterrada entre sus brazos y seguía impulsándose contra la pared, deseando poder alearse con ella. Le quitarían sus alas, ese era el único pensamiento que destrozaba su mente, querían arrancarle sus alas y ya no había nada mas por hacer para seguir postergando el momento de su muerte moral y mental.

… No era conciente de que aquel que estaba acercándose primero se arrancaba a si mismo un brazo antes de hacerle daño a él.

Solid no supo qué hacer, cómo reaccionar ni qué decir. Mientras sus ópticos azules enfocaron la forma de su tutor a sus pies, su chispa terminó de encogerse dentro de su pecho. Darkwar temblaba, Solid podía escuchar el tintineo de las cadenas, miraba el estremecimiento desesperado de sus alas rasguñadas. Se acuclilló lentamente, muy lentamente, pretendiendo no hacer movimientos rápidos u hoscos pese a que el tiempo estaba en su contra y cada segundo era demasiado valioso.

De reojo miró a Mindmaster quedarse parado frente a la celda. El seeker púrpura parecía haberse congelado, abandonando toda intención de entrar y apresurar a sus compañeros, su sonrisa se había esfumado de su cara completamente, dejándole con una mueca impredecible e ilegible…

… Es que Darkwar ni siquiera se atrevía a levantar la cabeza. Darkwar sentía horror con el sólo hecho de pensar en mirarlos.

El seeker que tenían ovillado ante ellos estaba aterrado, envuelto por el miedo y la desesperación. No era ni la sombra del altivo y orgulloso guerrero que ambos conocieron.

-Darkwar -Murmuró Solid, evitando tocarle- Darkwar, soy Solid… -Luchó porque su voz no se quebrara en ese momento- Venimos por ti…

No obtuvo respuesta.

Mindmaster logró reaccionar y retrocedió unos cuantos pasos, saliendo de su estupor.

-… Atiéndelo, enano y dime cuando halla que sacarlo… -Dijo, su voz recuperó la compostura que había perdido al ver a su amigo en ese estado- ¡Apúrate, Solid! ¡Si nos quedamos aquí todo se irá al carajo, no tenemos tiempo! –Gritó después, cargando nuevamente sus rifles, regresando a su guardia en el borde de la pared.

Se sentía igual de contrariado y sorprendido que Solid… muy preocupado. La diferencia entre ellos era que él podía razonar fervientemente en una misión, separando sus emociones de su frío deber. Por mucho que le pesara, si se doblaba emocionalmente, accediendo a las miles de desgracias que le pasaban por la mente, todo estaría perdido.

Mindmaster empuñó sus armas, un tronido le alertó en la celda de enfrente. Dirigió rápidamente sus ópticos hacia la fuente del sonido, pero amainó su defensa por ese flanco, sólo era otro prisionero, cuyos ojos amarillos destilaban sobriedad.

-¡Darkwar, por favor, no te voy a hacer daño! –Insistió Solid al interior, no desistiendo aunque los forcejeos instintivos y débiles de Darkwar le quisieran alejar.

El F-18 miraba en él el mismo fulgor azul de la mirada de todos los que torturaron por dos vorns enteros… Iban a arrebatarle sus alas… Querían…

Levantó completamente la cabeza, enfocando el juvenil rostro que le encaraba y le insistía tanto. Por alguna razón el agarre de aquellas manos no era brusco… No era doloroso. Por primera vez no le lastimaban ni le golpeaban. Los gritos no estaban con ellos, los jaloneos no le estrellaban de una pared a otra…

-Primus… ¿Qué te hicieron? –Se lamentó el seeker rojo. Después sacudió la cabeza- No… N-no hay tiempo… Darkwar, te vamos a sacar de aquí… -Se desesperó al seguir obteniendo renuencia de su tutor, quien aún le temía y peleaba por alejarse- ¡Por Primus, Darkwar, soy yo, soy Solid! ¡Solid! –Le tomó de ambas manos, arrepintiéndose de verlas tan rotas y trizadas. Intentó quitarle los grilletes- Demonios… están… están atornillados a tus muñecas, pero no importa, y-ya no importa porque eso no evitará que salgas de este lugar –Las palabras se trataban en su vocalizador.

Sacó de su cabina un cubo de energon. Y no esperó a tener autorización de su tutor para inclinárselo en la boca y ayudarle a beberlo. Darkwar no opuso resistencia por ese lado, cada trago lo consideraba como el último y aunque creyera que Solid no era mas que una temible alucinación quería engañar por un momento a sus sistemas, quitándoles el hambre aunque fuera imaginariamente.

Mientras escaneaba el cuerpo de su repentino paciente con sus sistemas infrarrojos, Solid encontró catastróficas heridas, de las cuales, mas que ser letales se veían muy dolorosas. Había una que estaba cerca de la cámara de chispa de Darkwar, extrañamente se veía reparada a medias y esperaba que no le diera problemas durante todo el ajetreo de salida. La que se veía peor era la de del ala, con energon solidificado en las uniones colgantes y en el escape mutilado.

-N… No haré mucho estando aquí. No puedo hacer mucho, son sólo golpes, muchos golpes pero no te… dolerán, no te preocupes. –Le murmuró, ayudándole a bajar el receptáculo cuando dejó de beber.

Solid arrojó el cubo al suelo con fuerza. Se sentía inútil, como si todos sus conocimientos se hubieran borrado automáticamente de su procesador. Era un desastre de golpes y abolladuras el que tenía frente a sus ópticos y no podía dedicarle especial atención a ninguna injuria porque cada que se concentrara en una iría encontrando más y más…

Se llevó una mano a la cabeza para intentar pensar con claridad, sosteniendo con la otra del hombro a quien veía como su creador.

-Bien, haremos… -Extrajo una ampolleta de uno de los compartimientos de su brazo derecho- No. No, Darkwar, no es… -Se hincó, alcanzando el antebrazo de su tutor- No es nada malo, sólo te adormecerá un poco el cuerpo para que ya no te duela.

Los ópticos del seeker verde miraban fijamente las salientes de la inyección… Recordaba como lo habían drogado antes, como habían estado ofreciendo partes de su cuerpo como refacciones de mercancía a un maldito comprador.

Siguió luchando por arrastrarse más lejos, pero la firme sujeción de Solid le impidió que llegara a la pared lateral. Habría implorado que le dejaran en paz si hubiera podido hablar, cuántas súplicas habrían salido de su vocalizador si hubiese podido rogar para conservar sus alas…

-Te juro que nunca te haría nada malo, eres mi creador –Se quebró la voz del joven seeker, inyectando la sustancia en los tubos del temeroso brazo que no se atrevía a soltar.- Mindmaster –Llamó, sin saber qué mas hacer.

En ese momento las detonaciones comenzaron a tronar en los cañones del Mig-29, apuntando justamente en la dirección del pasillo por la que no habían entrado ni asegurado. Los primeros guardias no trajeron consigo armas de fuego, muriendo ignorantes de lo que había sucedido… Tan rápido los disparos certeros del seeker atravesaron sus cráneos que sus ópticos aún no se apagaban cuando cayeron grises al suelo.

-Están aquí –Contestó Mindmaster, activando los misiles que tenía en una de sus piernas.- ¿Ya?

-Ya –Solid tomó cuidadosamente a Darkwar del torso y le puso de pie, recibiendo una mirada de incertidumbre que no le dejaba muy en claro si el otro seeker ya le había reconocido o seguía temiéndole- Podemos sacarle ya… está herido, y será difícil ayudarle a caminar, los grilletes están unidos a sus muñecas y no podemos pasar sus brazos por…

Dos disparos más. Mindmaster se ocultó tras la pared al recibir finalmente respuesta de varias armas de fuego que destrozaron la esquina en la que había estado afianzado.

-¿Ya probaste con destrozar solamente las cadenas, Solid? –Dijo fríamente, no queriendo traslucir la preocupación y el dolor que verdaderamente atañían su chispa.

Solid ensanchó los ópticos y sacó inmediatamente una pistola de corto alcance. Sacudió las manos antes de abrir fuego, le temblaban mucho y no le dejaban concentrarse, su histerismo era el que delataba su inexperiencia como médico en campo de acción.

-Que estúpido soy –Murmuró con nerviosismo- Darkwar, no te muevas, por favor. –Pidió con sutileza, jalando las cadenas al aire para que el punto de intersección entre éstas quedara expuesto.

De un grueso disparo los pedazos de metal salieron volando en todas direcciones, separando con ello, después de dos vorns de estar atadas, las extremidades de Darkwar, quien ya no sabía qué pensar de todo aquello… aferrado a la triste idea de que todo lo estaba imaginando. Era Solid quien le hablaba y le veía, era él, una añoranza de su chispa que se traslucía en sus sueños. Que diferente lucía ahora del niño que conoció en la base de Nova Cranium, de la protoforma siempre sonriente y preguntona a la que cuidó y consintió dejando de lado su orgullo.

Darkwar agudizó la capacidad visual de sus ojos, ignorando el molesto escozor en su óptico derecho, cuyas grietas y fisuras le hacían ver doble.

Si todo eso fuera verdad…

Si todo fuera real…

Alcanzó a mirar al transformer que disparaba desde la esquina… las detonaciones de una ráfaga de plasmas chocaron contra la pared inversa a la que Mindmaster estaba recargado, las luces parpadeantes de cada rayo le alumbraron el rostro, mejorando la visión para Darkwar. Mindmaster también estaba ahí.

¿Por qué pasaba eso? Era demasiado cruel… Si era un sueño era demasiado cruel. No soportaría despertar nuevamente tirado en el mugriento piso de su celda, no resistiría ser guiado nuevamente por la vereda abismal que le conducía siempre a ser víctima de indescriptibles desgracias.

Uno de sus brazos fue pasado detrás de la cabeza de Solid, sintió que el seeker carmesí lo agarró cuidadosamente del otro extremo de su cintura y le comenzó a mover, hablándole bajamente, pidiéndole que se esforzara un poco e intentara articular pasos mas definidos. Sus ópticos rojos miraron al joven seeker que le ayudaba, en verdad que era él… Solid, se dijo con nostalgia. Ya podía recordarlos, sus caras nuevamente volvían a su procesador después de haberse resignado a olvidarlas.

-Ya verán, miserables –Escuchó el gruñido de la furiosa voz de Mindmaster, un soneto alocado e inolvidable.

Un misil se diseccionó de la pierna izquierda del seeker púrpura, haciendo sonidos mecánicos y deslizantes mientras se transformaban las junturas en ligamentos que dejarían al arma separarse. Mindmaster intercambió una rápida mirada con Solid, quien asintió de un solo movimiento de cabeza. La señal inequívoca que el Mig-29 necesitaba para saltar en medio del pasillo, disparando tantas veces como los rifles en sus brazos y los cañones bajo las turbinas de su pecho le permitieron. Odiaba a sus enemigos, los masacró uno por uno, envuelto en el propio fuego de sus armas.

Secundando por los lamentos y los gritos de los prisioneros, sus audios se empalagaron armoniosamente con el tronido constante de sus bestiales disparos. Avanzó hacia ellos, pasos cortos y peligrosos. Pocas respuestas en formas de rayos plasmas le llegaron por los costados, silbando entre sus alas, después… descargó el misil que tenía listo en su pierna.

-¡Larguémonos de aquí! –Comandó entre risas y voz desquiciada, dando la vuelta con un brinco alocado.

Corriendo hacia sus compañeros al mismo tiempo que el proyectil volaba contra la enorme muralla que finalizaba el otro lado del pasillo, cada paso acompasaba el viaje impertérrito de su estruendoso regalo, ambos alejándose en distintas trayectorias.

La explosión llegó. Los gritos desgarradores de los guardias chillaron junto al rugido del impacto. Mindmaster tomó el otro brazo de Darkwar y también lo pasó tras su cabeza, sintiendo el temblor del suelo, el rugido del metal al resquebrajarse y el fuego, miles de flamas que derritieron las aleaciones de la muralla y desactivaron las hileras de celdas que aún habían estado activadas. La oscuridad se mancilló con la iridiscencia abrasadora. El oxido, la sangre y la mugre por primera vez fueron modelos de la crueldad que aquel infierno daba vida en sus paredes.

-Ya estamos, hermano… ya estamos. –Murmuró Mindmaster, mirando la cabeza tambaleante de su mejor amigo.

Si hubiera tenido el tiempo de hacerlo, se dijo, hubiera volado toda la maldita prisión en ese momento.

….

Los pasos suaves resonaron, creando un eco que llamó la atención del mecha de cromas negros.

-Así que aquí estabas -Exclamó la joven guerrera, manteniendo su distancia.

Kitt le ignoró, esperando que la femina se marchara. Pero ésta, muy al contrario de lo que él esperaba, se aproximo aún más, entrando por completo al callejón, sin miedo alguno, lo que causó un leve desconcierto en el mecha presente.

-¿Qué es lo que buscas? –Preguntó él al fin, alejándose del muro para adoptar una postura más seria.

-¿Por qué lo hiciste? -Prosiguió Shinning fríamente.

Kitt se percató de la verdad… ella lo sabía, ¿pero cómo?, no había dejado rastros, era demasiado pronto para saberlo, simplemente ilógico. ¿Cómo demonios lo sabía?

-Solo tú podrías hacer algo así a propósito -Confirmo la Autobot.

El Mustang, incomodo por las acusaciones, tan sólo le observó, ocultado todo gesto detrás de su visor carmesí.

-Es más fácil culpar al malvado decepticon, ¿Verdad? –Respondió, sin admitir o negar nada.

-No… -Corrigió ella- Es más fácil culpar al francotirador experto, ¿No crees, Kitt?

El Shelby la miró impactado, ¿Lo conocía… de donde?, ¿Cómo es que sabía su denominación? Él no… No la recordaba.

Sin querer hacerlo retrocedió.

-Seguramente me confunde con alguien más –Se defendió, justo en el momento en el que volvieron a entrar en línea todas las comunicaciones,- Ahora si me disculpa –Continuó, dando media vuelta para alejarse.- Debo irme. –Se transformó y salió a toda velocidad, derrapando en la esquina del callejón. Terran tendría que llegar al punto de contacto sólo.

Cada uno de ellos se marchó. Ya habían hecho su parte y aunque la misión no estuviese acabada, el deber individual estaba listo… ahora sólo quedaba esperar el resultado final.

….

Se dice que un elemento bueno puede ganar juegos, pero un trabajo coordinado, puede ganar campeonatos.

….

Continuará…

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