|
Author of 40 Stories |
¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, CuAnDo MuErA lA TaRdE ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,
Capítulo: III
- Estoy bien... no te preocupes ¿Cómo has dormido?
Había sido la respuesta de Sasuke, esforzándose por acariciar el rostro del dios con una mano -reprimiendo el quejido de dolor que le provocaba el simple hecho de levantar el brazo-, y acercándose a besar su frente y mejillas. Lo apretó en un abrazo bastante débil y aspiró e aroma de sus cabellos, sintiéndose definitivamente mejor.
Durante exactamente el tiempo que Sasuke se tomó para hacer todo eso, Naruto permaneció inmóvil, sin decir la más mínima palabra luego de que el moreno le abrazara, pero después, se deshizo del agarre casi dando un salto hacia atrás -pero aun así cuidando de no provocarle algún daño al otro-, con los ojos brillando con algo que comenzaba a ser ira.
- ¿Me crees estúpido? -cuestionó suavemente, como una tormenta contenida- ¿Tienes el valor de decirme que estás bien, imaginando que estoy ciego? No es una petición, es una orden. Dime qué te ha pasado -expresó, haciendo una pausa marcada entre cada palabra- Y sí mientes, me daré cuenta y no lo perdonare.
Decir que el Uchiha estaba sorprendido era poco, y avergonzado, era más que obvio también. Los ojos de Naruto, que mostraban enojo le dieron la certeza a Sasuke que cuando ese dios se enojaba, grandes calamidades azotaban por donde pasara. Pero también vio un brillo de preocupación, y se sintió el hombre más afortunado, al tenerlo como protegido y protector.
Suspiró, resignado a decir la verdad.
- He tenido entrenamiento con mi padre... sí quiero ser un buen guardián, tengo que entrenar duro. Esto no es... -iba a decir que no era nada, pero sería mentir y Naruto ya le había amenazado acerca de eso- Estaré bien.
Y era honesto, porque sí estaba con el rubio, estaría bien.
Su padre... oh, el padre de Sasuke ¿Era ése al que Naruto iba a arrancarle la cabeza? No, aquello sería una muerte rápida, no valía la pena, lo mejor sería darle una tortura que entonces la muerte pareciera una salvación.
Aun así, Naruto tenía que calmarse y acallar aquella voz bestial que susurraba cosas acerca de matar, desgarrar y destrozar. ¿Qué clase de abominable entrenamiento tenían los Uchiha para ser guardianes? ¿Cuándo habían cambiado tanto las cosas? Hace tres generaciones, Naruto podría jurar que nada de eso era así. Sin embargo, por un entrenamiento o no, el dios era incapaz de comprender que alguien lastimara a un inocente sin razón, nadie merecía algo así cuando no tenía culpa alguna. Probablemente era culpa del Dios Zorro, ya que los guardines existían porque él los había “creado”.
Le tomó algunos minutos de silencio el poder serenarse realmente, alejando el enojo que nada de provecho podría traerle en ese momento. Así, se acercó nuevamente a Sasuke, levantando su mano y rozando apenas con las yemas de sus dedos una maltratada mejilla.
- Haz... -su voz parecía un apenado suspiro- ¿Haz tomado algo para el dolor? ¿Tienes alguna fractura?
Sasuke negó suavemente. Todo le dolía... odió cuando la caricia de Naruto le provocó ardor en la piel. No quería que le sucediera, no con el toque del rubio.
Había tenido la tentación de comer unas hierbas medicinales por el camino, hacía tiempo que había leído de ellas, cuando sus entrenamientos habían empezado a consumir su tiempo, y apenas recordaba cuáles eran para tal cosa. No quería arriesgarse e intoxicarse. Miró a los ojos rojos, con suavidad y asintió, acerca de la fractura.
- Unas costillas y la pierna -no deseaba mentirle, pero tampoco le gustaba la idea de mostrarse tan débil y necesitado de ayuda-.
Pero sin más remedio, levantó un poco la yukata y mostró parte de su pierna vendada con el pedazo de madera, a modo de cabestrillo. Se veía obvio también donde estaban las costillas fracturadas, porque desde que había salido del río, no había despegado la mano de su costado derecho.
A toda esa visión tan desagradable, Naruto solamente podía pensar que los Uchiha estaban indudablemente enfermos, al menos, aparentemente quienes ponían las “leyes”, y él sería incapaz de perdonar algo así, mucho menos cuando era directamente por su causa. Y lo peor de todo es que allí tenía a Sasuke, habiéndose tomado la molestia de ir hasta allá en ese estado y comportándose como si no le pasara nada.
El rubio quiso entonces apresarlo fuertemente entre sus brazos y no soltarlo, pero en esas condiciones, la simple idea era absurda. Así que se obligó a tomarse las cosas con la mayor frialdad posible, él mismo le había dicho a Sasuke que lo protegería ¿Qué clase de protección se suponía que era esa? Era decididamente, el peor dios de todos.
- Ustedes deben tener litros y litros de agua con algunas gotas de mi sangre disuelta en ellos -dijo, sin poder apartar los ojos del deplorable estado del moreno- ¿Por qué no tomaste aunque fuese un poco? En tu... caso -la palabra salió completamente forzada- Habría eliminado el dolor y acelerado la curación.
-No sé dónde guarda mi padre eso -o "esconde", era la palabra más correcta- Y aunque lo supiera, no me permitiría beber de esa agua...
Alguna vez, según las memorias del moreno, su madre -cuando había pasado algo similar a esto- le había pedido a su esposo que le permitiese a Sasuke recuperarse con aquella medicina milagrosa, pero Fugaku se había negado rotundamente. -“Si la bebiera porque no puede resistir el entrenamiento, sólo significaría que es un bueno para nada”-, había dicho su padre. Sasuke, herido en su orgullo, había ignorado el lacerante dolor todos los días siguientes, para volver a entrenar, y demostrar que él no era un bueno para nada. No sirvió de mucho, pues su padre aún pensaba que sí lo era.
Y maldita sea, Naruto se echaba a dormir tres generaciones ¡Tres desgraciadas generaciones! ¡Y pasaba esto!. Ahora el rubio comenzaba a dudar seriamente en sí debía de permanecer escondido, o salir a la luz y comenzar a arreglar todos los cabos sueltos con los Uchiha ¡Eran peor que chiquillos! Sin un poco de su intervención, se les subía a la cabeza todo lo malo.
Pero había que concentrarse en permanecer sereno, era lo que Sasuke necesitaba.
- No importa, aun así, no se puede comparar con lo que ahora puedo hacer por ti, vas a quedar completamente bien después de esto, nada de fracturas y ni una cicatriz ¡Ni siquiera recordaras que te dolió! -sonrió un poco, tratando de aminorar su propia culpa- Ahora, cierra los ojos y abre tu boca.
Inevitablemente, Sasuke sonrió, acariciándole el rostro antes de obedecer a lo que pidiera Naruto. Cerró los ojos y entreabrió los labios, preguntándose qué cosa tan increíble haría el dios para sanar sus heridas, de modo tal que no quedara ni una cicatriz. También pensó en lo que ocurriría luego ¿Se daría cuenta Naruto, de que sí Sasuke volvía así de sanado a su casa, pensarían que había quitado sin permiso sangre del dios para curarse a sí mismo? Quizás hasta recibiría una paliza peor, y encima sin el derecho de defenderse.
Sin embargo, la confianza que le tenía Sasuke era clara como un agua de manantial para el blondo, le había obedecido sin siquiera pensarlo y de alguna forma, hacía que Naruto se sintiera halagado por semejante seguridad depositada en él.
El dios se mordió entonces con firmeza la lengua, enterrando sin titubear sus colmillos hasta hacer brotar la sangre de forma abundante. Esperó unos segundos para sentir que se mezclaba con su saliva y entonces, acercándose a Sasuke, colocó sus manos con toda la delicadeza posible cerca de la nuca del moreno, incitándolo a bajar la cabeza antes de colocar suavemente sus labios sobre los otros, deslizando su lengua y uniéndola con la contraria.
Permaneció así unos segundos, sin pretender hacer nada más, hasta finalmente y con sutileza, despegó sus labios de los contrarios, quitando también sus manos con suavidad.
- Tendrás que disculparme -dijo entonces con un tono indescifrable- No conozco una mejor forma de que mi sangre y mi saliva puedan ser... administradas al mismo tiempo -titubeó un poco, antes de continuar- Sólo tomará un par de minutos, ni siquiera va a dolerte cuando los huesos se sanen y vuelvan a soldarse... sí te he molestado, vuelvo a pedir perdón, temí que si te dijera en qué consistía, no aceptarías.
Y Naruto no podía hacer otra cosa, más que quedarse expectante ante una respuesta del pelinegro, que pudiera ser, que hubiese encontrado su gesto como algo desagradable.
En medio del "beso" -sí le permitían la palabra-, Sasuke había abierto los ojos al máximo y de la sorpresa, se quedó inmóvil, mientras una voz en su cabeza le decía que le contestara al gesto, sin notar el sabor dulzón de la sangre y la saliva de Naruto, que bajaban por su garganta, causando una agradable sensación de frescura en sus quemantes heridas, poco a poco, dejando de sentirlas.
- ¿No querer? -preguntó, luego cuando pudo moverse con milagrosa soltura, para poderse permitir abrazarlo tan fuerte como quería, aliviado de no sentir su costado adolorido- Aunque sea por una curación... fue fantástico sentir... tus labios sobre los míos...
Pero luego de su pequeña confesión, se separó un poco de él, mirándolo con aprensión.
- Déjame ver tu lengua... -murmuró. No le gustaba la idea de que se hubiese lastimado a sí mismo para curarlo a él-.
El rubio suspiró interiormente por dos cosas, la primera que notaba perfectamente la mejoría en Sasuke y sin que el otro se diera cuenta, los cardenales y moretones de su rostro comenzaban a desvanecerse. La segunda cosa es que era obvio también que su gesto no había sido tomado con rechazo, aunque le parecía natural que el moreno hubiese sentido aquel contacto como algo bueno, porque después de todo, debía de sentirse bien porque le estaba curando.
Dudó un poco antes de hacer caso a la petición, porque no encontraba nada interesante en su lengua, aunque pudiese ser que Sasuke estuviese deslumbrado con el asunto de que la sangre hacía milagros.
Así que sin más remedio, abrió la boca y sacó ligeramente la lengua, esperando con eso que la curiosidad del ojinegro fuese saciada.
Y tal como el humano lo sospechaba, aún salía sangre de aquella herida que el dios se había hecho a sí mismo y eso no le gustó en demasía.
- Permíteme a mí sanarte ahora... -susurró, antes de unir sus bocas una vez más-.
El Uchiha acarició la lengua del Dios con la propia, suavemente, como si temiera que le doliese. El ojinegro no podía pensar que obviamente se curaría solo, pero también deseaba, con su pequeña y mísera humanidad, ser de ayuda para Naruto, pues parecía que el rubio era el único fuerte de los dos y se suponía que Sasuke era el guardián.
La "curación" se volvió pronto un beso, cuando Sasuke no deseó separarse de esos adictivos labios, pero terminó haciendo un esfuerzo muy grande por dejarle su espacio. ¿Quizás lo asustaría? ¿Quizás provocara su furia?
- Lo siento... perdóname, Naruto...
Naruto permaneció en silencio mirando en realidad hacia ningún punto en especial, sintiendo un peculiar cosquilleó recorriéndolo que no supo identificar. Se llevó una mano hacia sus labios en un gesto inconsciente, como si tratara de emular la presión que sintió apenas hacía unos segundos.
Pronto y con cierta desorientación en la mirada, elevó sus ojos hacia los de Sasuke.
- Eso... ¿Eso fue un beso, verdad? -cuestionó, como si dudara de ello- No recuerdo haber dejado que alguien lo hiciera antes.
Claro, podía recordar a un montón variopinto de humanos, deidades y vaya a saber que más, intentando besarlo, insinuándosele o rogando por una “tórrida noche de pasión” -seguramente era una mujer quien le dijo eso-, pero no podía recordar sí ya antes había besado a alguien.
Sin embargo, eso para Sasuke, había sido algo como un: "¿Cómo te atreviste?" de parte del rubio, aunque se mostrara muy calmado.
- L-lo... lo lamento tanto... y-yo... no quería aprovecharme...
Y era sincero. Solo quería curarlo, así como el rubio lo hizo con él, pero se le había ido de las manos tan rápido, y lo había disfrutado de tal manera, que se sentía un canalla. La peor basura, al traicionar la confianza del rubio.
Se alejó unos pasos y le dedicó la reverencia más respetuosa que conocía, apretando los puños, odiándose a sí mismo.
-Puedes interceder como gustes, por mi atrevimiento.
Naruto arqueó ambas cejas apenas notó el cambio y la tensión en Sasuke, al menos era bueno notar -porque aparentemente ni siquiera el moreno se daba cuenta- que ya se encontraba perfectamente bien. Que nadie dijese que Naruto no conservaba su toque genial de dios todopoderoso.
- ¿Atrevimiento? -el rubio rió suavemente- ¿Cuál?
Y tranquilamente, se acercó a Sasuke, colocando una mano en su hombro e inclinando su cuerpo, tratando de encontrar la mirada baja del otro.
- Está bien, fue un gesto muy loable de tu parte querer que yo sanara... pese a lo que la gente piensa, no todos los dioses somos tan promiscuos como creen, algunos de nosotros, como yo, ni siquiera son capaces de recordar un beso -volvió a reír un poco- Pero no me voy a olvidar de éste, así podre decir que mi primer beso fue con un admirable Uchiha de nombre Sasuke.
El moreno se sintió mejor, increíblemente mejor. Como si una montaña se bajase de sus hombros, o como en un sueño luego de los fuertes entrenamientos de Fugaku. ¡Y saber que era el primer beso del rubio! -al menos eso quería creer, con eso de que había vivido más de mil o dos mil años-.
Se enderezó un poco y le tomó la mano, cuidando de que todo siguiese tan bien como antes.
- Yo tampoco olvidaré mi primer beso... con el dios más... perfecto del mundo -afirmó-.
Naruto sonrió, mostrando una blanca dentadura.
- No soy perfecto -pareció replicar- Pero te agradezco que lo pienses -y pareció decir eso con una nota de divertido orgullo- Y créeme, muy pocos pueden decir que han besado a un dios.
Y ya que Sasuke le había tomado de la mano, se valió de eso para tirar de él con el fin de comenzar a avanzar.
- Ahora, te recomiendo que duermas un poco, realmente lo necesitas -le indicó su propia cama- Es mi turno de cuidar mientras duermes.
- Estoy bien, Naruto, de verdad -se resistió poco, pero al final se sentó en la cama, mirando hacia arriba, al bonito rostro infantil- De verdad, estoy mucho mejor luego de tus curaciones.
Levantó los brazos, a tocar las mejillas del rubio y atraerlo para besar su frente, pues sabía que eso le gustaba a Naruto.
- Gracias por todo... -dijo el Uchiha-.
El rubio le devolvió el gesto sin pensarlo demasiado, abrazándole luego estrechamente de la forma en la que había deseado hacer antes, pero que por el estado penoso de Sasuke se había reprimido completamente.
- Es lo mínimo que puedo hacer por ti, prometí cuidarte y no lo hice. Soy un dios terrible -subió una mano hacia la cabeza del moreno, enredando sus dedos entre los cabellos color azabache- No quiero que vuelva a pasarte nada, mucho menos por mi culpa -se separó un poco, y esta vez su mano viajó hacia una de las mejillas del otro, acariciándole con parsimonia- Eres muy hermoso, Sasuke, por dentro y por fuera, tu piel jamás debería ser maltratada por golpes, merece solamente caricias, amor -sintió un poco su voz temblar- Te prometo cuidar de ti ésta vez, no volveré a dejar que nada te suceda.
Sasuke sonrió ante los halagos, dejándose mimar con los ojos cerrados, concentrándose en su voz, en su piel, en todo de lo que Naruto emanaba.
- Yo también quiero cuidar de ti...tengo que ser fuerte para protegerte. Mientras tú me necesites, mientras existas, yo siempre estaré ahí. No me importan las heridas que pueda recibir, Naruto...
Abrazó al rubio por la cintura y lo acomodó de costado, para que se sentara en sus piernas. Lo miró con infinito cariño y le despejó de la cara los rebeldes cabellos que se interponían. Atrevimiento o no, Sasuke no podía contenerse, no luego de todo lo sucedido.
Naruto sabía que había pasado mucho tiempo desde que alguien realmente pareció interesado en él y no en su grandiosa divinidad. Aunque escapaba de su entendimiento el por qué Sasuke estaría dispuesto a dar tanto por él, no dejaba de apreciar el gesto, sintiéndose realmente calado por la sinceridad que le demostraba. No quería decirle que nada de eso era necesario, que él era un Dios, uno temido para quienes fueron sus enemigos y que no necesitaba de protección, los guardianes únicamente debían cuidar de que nadie interrumpiese su sueño, no era necesario que llegasen a tanto sacrificio.
Y no podía decirlo, porque el moreno ponía tanta decisión en sus palabras y anhelo, que decirle le contrario seguramente le afectaría. Prefirió entonces tomar la mano que segundos antes había acomodado sus cabellos, y besó su palma con verdadera adoración porque sentía que era lo mínimo que Sasuke merecía, adoración absoluta a la propia entrega que daba por él.
- Tengo suerte por haber despertado y así conocerte -sonrió apenas, acunando la mano que había besado contra su pecho- Pídeme lo que quieras, Sasuke, cualquier cosa que desees que te la daré, y sí es algo que no está en mis manos, entonces voy a luchar hasta lo imposible por entregártelo. Lo que quieras, por más imposible, ridículo o insólito que pueda ser, yo voy a dártelo.
Justo entonces un oleaje increíble de valor -y probablemente mucha irracionalidad- recorrió al moreno de pies a cabeza. Probablemente eran los efectos del agónico entrenamiento o simplemente el estar tantos días a su lado acallando sus propios sentimientos, pero una pronta idea apareció en los pensamientos de Sasuke, una idea que había nacido -pequeña y vaga- cuando tenía doce años.
- Sí puede ser algo... una sola cosa, Naruto... -comenzó finalmente a decir-.
El Uchiha se preguntó una última vez sí estaría bien lo que quería pedir. El ser tan egoísta para desear semejante cosa. Ser lo suficientemente valiente para confesarlo...
Cediendo, lo apretó tiernamente contra su pecho, con posesividad, anhelo... Y tomó aire...
- Tu corazón, Naruto... dame tu amor, sólo a mí... pero sí no se puede, me conformaré con tu sonrisa y tus abrazos... -murmuró contra su oído-.
La comprensión de las palabras de Sasuke golpearon completamente la mente del dios, como una gigantesca epifanía. Y era tan ridículo... tan obvio.
Continuara...
¿A poco no les encanta que los capítulos terminen así? XD
En fin, me centrare. Primero que nada, agradezco mucho sus comentarios, tanto Kei como yo estamos muy al pendiente de ellos. Pasando a dudas o cosas semejantes que han ido surgiendo, les recuerdo (again) que ha comparación de lo que he escrito antes, aquí se va a llevar un ritmo más acelerado y por otra parte, también tengan algo de compresión, que han de saber que Kei y yo estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo, pues esto más que es fic, es un juego de rol, así que imaginen cómo tenemos que ingeniárnoslas para que los capítulos queden lo mejor armados posible.
¿Qué más puedo decir? Lo del OOC ya lo aclaré mucho, y también del montón de cursilerías excesivas que habrá... así que entonces no me queda mas remedio que despedirme, prometiendo que ahora si tratare de ponerme más al corriente con mis fanfics... al menos ahora tengo la excusa de maldecir a la escuela u.ú
.:¤°—— .ČeĻeŋ Marΐŋaİđεŋ. “Sí supieras que siempre, sin que tú lo sepas y donde estés, cuando caes dormido, yo te deseo buenas noches. Y antes de que despiertes, los buenos días... quizás entonces como yo, me amarías......” ——°¤:.