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II. ¿Pigmalion?
Kenshin Himura, antes de toparse con Katsura, ya había escuchado hablar de él alguna vez, quizás en alguna conversación con sus amigos, o en alguna portada de revista. El tema era que, después de presentarse, el pelirrojo sabía que tenía en frente de él a uno de los empresarios más fuertes en el área financiera, uno de los más exitosos y, para qué obviarlo, quizás uno de los que tiene mejor patrimonio, en cuanto a dinero y para qué olvidarse, las propiedades…
Pero a pesar de saber todo eso, el muchacho no dejaba de sorprenderse de todo lo que estaba dispuesto a hacer para conseguir su cometido en la familia Shishio, no le interesaba el gasto ni tampoco el esfuerzo que significaba, y aunque Kenshin había notado eso la primera vez que había hablado con él, después estaba completamente seguro que estaba dispuesto a llegar a las últimas consecuencias para terminar con el asunto.
Después de aquella primera “reunión” con aquel que sería su jefe durante un buen tiempo, ambos se habían dirigido hacia una de las zonas comerciales más exclusivas de Tokio, y a pesar que Kenshin sabía que era parte del trabajo, enrojeció de vergüenza cuando notó que le tomarían las medidas para hacerle unos cuantos trajes.
-¿Es necesario esto?- preguntó aún cohibido el muchacho, antes de que una linda joven le indicara que se quedara quieto para tomarle las medidas -yo sé que se supone que seré hijo de un empresario rico y todo eso, pero de ahí a que me mande a hacer el traje con que me presentaré con ellos... ¿no lo considera extremo?
-Oh, por supuesto que no- Katsura lo miraba con una pequeña sonrisa en su rostro, quizás dándose cuenta de lo cohibido que estaba Kenshin -entiende que es necesario que ellos noten que tienes dinero, y no pienses que será sólo un traje el que tendrás nuevo, prácticamente haré que cambies tu guardaropa.
Esta vez el muchacho no replicó, ya no sabiendo qué decirle. Se dio cuenta que intentar negarse sería para peor, ya encontraría la manera de indicarle que tanto por hacer no era necesario.
-Por cierto, Kenshin, ¿sabes inglés?- le preguntó de pronto Katsura.
-Eh... ah... casi nada- balbuceó el pelirrojo.
-Bien, tendremos que solucionar eso, tendrás un curso intensivo de inglés- Katsura sacó una agenda y un lápiz, y comenzó a escribir en ella algo que Kenshin nunca supo -espero que no demores tanto en aprender, sería un inconveniente más, aunque eso no retrasará la fecha de la cena con los Shishio. Del profesor y lo necesario me encargo yo, así que no te preocupes por eso. Después que te tomen las medidas te llevaré al departamento en que te quedarás mientras trabajas para mí...
-Un momento, ¿cómo es eso del departamento?- preguntó Kenshin, extrañado. A ratos le daba la impresión que todo era mucha exageración, sobre todo eso del departamento. ¿En qué estaba pensando el hombre que tenía en frente de él?
-¿Y qué esperas?- le dijo con cierta extrañeza Katsura –lo más seguro es que Shishio te ofrezca vivir en su casa, pero por supuesto te negarás. Puedes ir a dormir a tu casa con quien vivas, pero será necesario que uno que otro día te quedes en el departamento, sobre todo por si tienes que recibir a alguno de los Shishio.
-¿Tendré que vivir ahí?
-Eso te estoy diciendo- suspiró Katsura, quizás algo cansado porque todo lo que decía Kenshin se lo replicaba como si estuviera loco –estoy seguro que te gustará…
-Katsura-san, no se trata de eso- replicó Kenshin, con cierta timidez –entiendo que quiera que todo salga bien, pero comprarme ropa, tenerme departamento… yo creo que es mucho, ¿usted no lo considera así?
-Por supuesto que no, aún hay muchas cosas que debemos planear bien- contestó el hombre –en el asunto de Ikumatsu nunca será suficiente, hasta saber a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió con ella realmente.
-Da la impresión que piensa que ellos la mataron, o algo así…- murmuró Kenshin, soltando un suspiro. Katsura lo escuchó perfectamente, y aunque estuvo tentado a contestarle, prefirió guardar silencio, mirando al muchacho con atención.
A pesar que era bastante bajo, su cabello pelirrojo llamaba la atención poderosamente, sobre todo al notar que no era extranjero… por momentos Katsura se preguntó si es que no sería de descendencia de otro continente, quizás… Kenshin era delgado, con un rostro de buena persona que difícilmente haría levantar sospechas, sin contar que el color de sus ojos era tan llamativo como el propio cabello… violeta… jamás había visto ese tono en otra persona.
-Ah, olvidaba decirte- continuó de pronto hablando Katsura, con cierto tono de burla en su voz, y picardía en su mirada –también tendrás un automóvil, no sería bueno que te presentes llegando en taxi o algo así.
-¿Y no se supone que soy extranjero?- preguntó Kenshin, buscando otra estrategia para negarse –sería normal si llego en taxi.
-No, para nada. Se supone que te quedarás una temporada, sería extraño si no tuvieras cómo movilizarte… por cierto, ¿tienes licencia de conducir, cierto?
-… Sí- suspiró el pelirrojo, rindiéndose.
Se sentía como bicho raro… aunque si lo pensaba más detenidamente, lo era. Si ya se sentía bastante extraño llevando ese traje tan caro, esos zapatos que no quería ni que rozaran la tierra porque no quería estropearlos… estar con esa familia, cenando… no era algo que pudiera verse todos los días, y mucho menos en él.
-Y cuéntame, Kenshin- de pronto Shishio intentó romper el hielo -¿qué fue de tu padre?, cuando me comunicó que vendrías tú en su representación, me sorprendió bastante. No pensé que algo pudiera detenerlo, se veía tan entusiasmado.
-Fue más que nada por mi madre- y de pronto se vio hablando casi igual que ellos, con un tono suave y un leve acento fingido, para tratar de mostrar que era extranjero y que, a pesar de que hablaba japonés, sus modos “ingleses” continuaban –ha estado algo delicada de salud, usted sabe, mi padre no podía permitirse un viaje muy largo.
-Entiendo- Shishio bebió de su copa -¿por cuánto tiempo tienes pensado quedarte?
-Aún no lo decido- replicó Kenshin, con tranquilidad –eso depende más que nada de mi padre, que quiere que revise otros negocios que tiene en el país. En todo caso no me molesta para nada quedarme, así aprovecho de ver a algunos amigos de cuando venía a Japón, siendo un niño.
-Ya veo. Espero, eso sí, señor Himura, que durante su estancia en Japón no se olvide de visitarnos de vez en cuando, aún después de que terminemos de ver nuestros negocios.
-Oh, eso no lo ponga en duda, señor Shishio- sonrió levemente Kenshin.
El pelirrojo desvió su mirada hacia el frente, y descubrió que Kaoru desviaba sus ojos con cierto nerviosismo (o al menos eso fue lo que notó). La sonrisa que ya tenía cambió levemente, de una tranquila a otra con leves tonos de picardía. Había notado que en más de una ocasión, durante la cena, Kaoru lo había estado mirando con atención.
Y aunque él no quisiera reconocerlo, en cierta forma se sentía igual que ella.
-Déjenme ver si entiendo- en aquella ocasión, Kenshin estaba en frente del ya conocido Kogoro Katsura, y también, con quien parecía ser su mano derecha, un tipo de nombre Shinsaku Takasugi. Bueno, al menos a Kenshin le dio la impresión que lo era porque él era el que estaba viendo todo el asunto del departamento -¿quieren que tome un curso intensivo de inglés de dos semanas?, ¿es que están locos?… con todo el respeto que se merecen.
-No se trata de hablar perfectamente- replicó Katsura, mientras revisaba el mencionado departamento con atención –pero sí que puedas disimular que no lo sabes muy bien, e intentar sacar el acento que necesitas para parecer que vives en Inglaterra, ¿entiendes?
-Eso creo…- el pelirrojo miró al piso, pensativo -¿ustedes creen que lo logre?
-Ah, por supuesto que sí- dijo Shinsaku, sonriendo –sólo se trata de práctica. Ya tengo todo planeado, de ahora en adelante, te hablaremos sólo en inglés, así estarás obligado a aprender, ¿te gusta la idea?- Kenshin no contestó, tenía cara de pánico, pero el otro pareció no notarlo –me encanta lo participativo que eres…
-No lo asustes- dijo Katsura de pronto, al notar la cara que tenía Kenshin –aunque no es mala tu idea, creo que podemos limitar un poco el horario del inglés… por cierto, Kenshin, ¿cuánto tiempo dispones para este trabajo?
-Eh… de momento, tiempo completo- contestó Kenshin, volviendo a ponerse serio –de momento no estoy estudiando, sólo me dedico al trabajo.
-¿Y quieres estudiar?- le preguntó con interés Shinsaku, Kenshin asintió -¿qué cosa?
-Teatro- contestó con orgullo el pelirrojo –estoy juntando dinero para poder entrar a la universidad el próximo año.
-¿No cuentas con la ayuda de tus padres?- le preguntó Katsura, interesado.
-Se podría decir que cuento con su apoyo para cualquier carrera, menos esa- el muchacho se encogió de hombros –mi padre quiere que estudie, pero considera que el teatro es pérdida de tiempo y dinero, por lo que se negó a ayudarme… aunque en cierta forma sí lo hace porque me dio trabajo en el dojo, y me paga bien…
-Ah, ya veo…- en eso Shinsaku sonrió con picardía –no tienes idea el modelo de automóvil que elegí para ti…
Kenshin, en vez de sentirse contento, se preocupó un poco. Ya no sabía qué esperar de aquellos dos hombres.
La verdad era que no había estado tan mal como él había pensado en un principio. Los días anteriores estuvo leyendo una y mil veces la historia que Katsura le había entregado, como si fuera su propia historia. En ese documento salían una serie de datos que le ayudarían a contestar la mayor parte de las preguntas que podrían hacerle… y en caso que alguna respuesta no la supiera, la instrucción era simple: improvisar.
Todo ese tema para Kenshin ya era un asunto personal, algo así como un desafío a su persona. Se estaba probando a sí mismo… si era capaz de representar como se debía a Kenshin Himura, empresario europeo, estaba seguro que podría hacer cualquier actuación que quisiera. Sin contar que era tal el esfuerzo que estaba poniendo en el proyecto, que para él el deseo de saber qué fue lo que pasó con Ikumatsu, era fundamental.
Y ahí estaba. Hacía como un mes, estando trabajando de mimo en una plaza de Tokio, de pronto se paró en frente un hombre vestido tan elegante que le llamó la atención, tan así que tuvo que acabar con la pequeña rutina que estaba haciendo porque llegaba a desconcentrarlo. Una vez que pudieron conversar mejor, Katsura comenzó a contarle lo que quería de él, y al notar que le interesaba un poco el tema, lo llevó a tomar café, para conversar con él.
En aquella ocasión no había estado seguro de si aceptar o no, y algunos días después, se dio cuenta que esa había sido la mejor decisión que pudo haber hecho. Fue conociendo a Katsura, su “jefe”, y se dio cuenta que intenciones malas no tenía, a pesar que esa era la primera impresión que uno podría llevarse. No era malo, sólo estaba dolido, triste, y en más de una ocasión a Kenshin le dio la impresión que continuaba amando a Ikumatsu. En parte eso admiraba a Kenshin, que alguien aparentemente frío y calculador pudiera tener un sentimiento tan intenso y duradero dentro de él.
Había conocido también a Shinsaku, y a pesar que en un primer momento puede causar un cierto rechazo hacia su persona por los comentarios que hace (y, también, el modo en que los hace), al poco tiempo Kenshin se dio cuenta que aparte de ser socio de Katsura, era a la vez su mejor amigo. Ambos tenían una relación muy cercana.
Pero a pesar que había disfrutado la cena, no podía negar que cuando se dio cuenta que se había acabado sintió cierto alivio. Era como una primera prueba aprobada. Ellos, al parecer, no se dieron cuenta de nada, lo que era muy bueno.
-En eso quedamos, muchacho- dijo Shishio, después de estar unos minutos en la sala, compartiendo –entonces te espero en mi oficina durante la mañana.
-A primera hora estaré ahí, señor Shishio- dijo Kenshin, inclinándose con respeto –no se preocupe, soy bastante puntual.
-Eso me alegra- sonrió Shishio –luego podemos almorzar juntos, ¿qué te parece?
-Por supuesto, señor Shishio, gracias…
Para Kenshin no pasó desapercibida la mirada que la familia se dio (claro, menos Makoto). Era una mezcla de sorpresa y extrañeza…
Kenshin se despidió de toda la familia, prometiéndole a Yumi que volvería en unos días a cenar nuevamente con ellos, o que al menos los pasaría a ver de vez en cuando.
Inconscientemente Kenshin pensó que no era necesario prometer nada, porque después de que su mirada se cruzara tantas veces con la de Kaoru, estaba seguro que tendría que volver, y más de una vez.
-Hay un libro, se llama “Pigmalion”- dijo de pronto Shinsaku, mientras que Kenshin, con la poca paciencia que le quedaba a esas alturas, trataba de encontrarle la lógica al tema de los cubiertos en la mesa -¿alguno de ustedes lo ha leído?
-No- contestaron a la vez, Katsura con amabilidad y Kenshin con frustración.
-Es entretenido, y sin querer, toda esta situación se me hace parecida, aunque claro, con fines completamente distintos- continuó hablando Shinsaku, sentándose luego en el sofá, y mirando con diversión a los otros dos, que se notaban bastante estresados –se trata de una apuesta que hacen dos tipos, sobre convertir en una dama a una vendedora callejera de flores.
-Entiendo a qué se refiere con que con esto se acuerda de ese libro- suspiró Kenshin, Shinsaku sonrió con diversión.
-Es famosa… incluso Los Simpsons tienen su propia versión- continuó diciendo Shinsaku, aunque no estaba del todo seguro de que los otros dos lo estuvieran escuchando –aunque me imagino que tú tienes mucha más educación que esa florista… ya ni me acuerdo cómo se llamaba.
-¿Y en qué termina la historia?- le preguntó Kenshin, con toda la intención de darse un descanso. Se podría decir que en esos últimos días había recibido tanta información (que nunca antes le había interesado, además)
-Pues léela, no te voy a estar contando- contestó con cierto recelo el otro, Kenshin volvió a suspirar. A ratos se arrepentía de haber aceptado ese trabajo, aunque en parte le solucionaba buena parte de su “crisis económica personal”
Sin saber el momento ni la razón, antes de irse Kenshin se vio solo con Kaoru, que se notaba, no sabía dónde meterse de lo nerviosa que se sentía de estar en esa situación con él. Un incómodo silencio se posó sobre ellos durante algunos momentos, hasta que el pelirrojo lo rompió.
-Un gusto haberla conocido, señorita Shishio- sonrió el muchacho, hablando con elegancia y amabilidad.
-Llámame sólo Kaoru, por favor- pidió ella, encantada. Lo que más le llamaba la atención de él, era la humildad, que en otros muchachos (de su supuesta misma condición) no había visto nunca antes –tenemos quizás la misma edad, no tiene por qué haber tanto formalismo entre nosotros.
-Como quiera, Kaoru-dono- asintió él. La muchacha frunció el cejo, mirándolo con recelo.
-¿Qué es lo que te acabo de decir de los formalismos?- le preguntó, con cierta molestia fingida. Él rió levemente, y luego ella lo acompañó.
-Lo siento, es la costumbre- replicó él –como sea, espero volver a verla muy pronto.
-Por mí, encantada…
Después de un leve asentimiento, Kenshin salió de la propiedad de los Shishio, sintiendo muchas cosas dentro de él. Primero, se sentía realizado, puesto que había pasado la “primera prueba” casi sin problemas (por no decir que le había ido perfectamente), Shishio y su familia pareciera haberse tragado todo ese cuento de que él era hijo de un famoso empresario. Además, el que lo invitaran como, quizás, a un amigo más de la familia, era otro paso dado que, según él, le costaría un poco más lograr.
Sin contar que había un tercer punto (y no menos importante que los otros dos, al menos para él). La hija de Shishio, Kaoru, prácticamente lo había encandilado… a pesar que no había tenido mucha oportunidad de conversar con ella durante la cena, con sólo haber tenido la suerte de estar sentado en frente de ella se sentía completamente agradecido. Sólo esperaba tener la oportunidad de poder salir con ella alguna vez, aunque fuera a algún lugar cerca…
Sacó su celular en cuanto se subió al automóvil, y marcó un número. Momentos después, sintió que le contestaban.
-Kenshin, ya me tenías inquieto, muchacho- dijo Katsura, contestando -¿cómo te fue con el primer paso del plan?
-Mejor que bien- contestó el pelirrojo, echando a andar el auto deportivo negro, último modelo –voy saliendo de la casa de los Shishio, en unos minutos estaré en el departamento, y les daré los detalles.
-Excelente, con Shinsaku te estaremos esperando. Felicidades, muchacho, demostraste que no me equivoqué contigo.
Kenshin sonrió, cortando la comunicación. Aún habían muchas cosas que no entendía de todo el tema de Katsura, pero a pesar de todo, no se arrepentía de haber aceptado trabajar con él.
Hola!!!
Bueno, primero para aclarar. "Pigmalion" es una obra de teatro escrita por Bernard Shaw (una de mis favoritas, si me preguntan). Tal como dijo Shinsaku, se trata de la famosa apuesta de dos amigos de convertir en una "dama" a una florista, hay una película de esta historia, se llama "My fair lady", es entretenida también. En varios series se hace referencia a esta obra, una vez la vi adaptada en los Simpsons, en que Lisa intenta cambiar a Willie, el escocés.
Segundo. ¡Mil gracias por los reviews!, de verdad me dio alegría cuando me comentaron que se alegraban de leer otra historia mía =). Gracias!!!!, y saludos a Gabyhyatt, Kirei-bell, A Kaoru Himura, Hitomi-chan9, KaourLuxClyne24, Watashi lápiz, por sus comentarios.