|
Author of 4 Stories |
¿Bajo el mismo techo?
Naruto ni sus personajes me pertenecen ¿ok? Son de Kishi.
Capítulo cuatro: Itachi ¿Quién es la chica de jeans ajustados? Algo así como mi hermana.
Abrió lentamente los ojos y miró el reloj que había dejado en su mesita de noche. 6:45 A.M. hora de levantarse.
Puso un pie fuera de la cama y tomó asiento, se fregó los ojos con las manos y luego se estiró, ahogando un bostezo. Observó la habitación, estaba algo oscura, no recordaba haber cerrado las cortinas. Entonces una imagen fugaz de Itachi pasó por su mente, de seguro él las había cerrado cuando fue a despertarla.
Caminó hasta el armario y sacó el uniforme del instituto. Una falda con pliegues al estilo escocés, fondo azul marino, casi negro, delgadas líneas verdes y rojas cruzaban la prenda verticalmente y unas aún más delgadas color amarillo la cruzaban en forma horizontal. Por ser el primer día de clases todos debían ir con el uniforme de gala, por lo que sacó la típica blusa blanca y la corbata. Calcetas burdeo, al igual que el sweater.
Entró al baño y se dio una ducha rápida, luego se cambió y se secó el pelo con la toalla. Se puso aros blancos, en forma de perlas. Encrespó sus pestañas y tomó sus zapatos para dejarlos a la entrada de la casa.
Bajó a saltitos por la escalera y miró el reloj que estaba colgado en la pared, 7:10 de seguro Fugaku y Mikoto estaban tomando desayuno, sabía que Sasuke dormía lo más que podía, por lo que seguramente recién estaba abriendo los ojos.
-¡Buenos días!- sonrió y la pareja desvió la vista hacia su persona.
-Hola, Sakura- respondió la cabeza familiar.
-¿Qué tal amaneciste?- preguntó Mikoto, mientras ponía frente a Fugaku un plato de hotcakes cubiertos de miel y encima un pedacito de mantequilla.
-Bien, gracias. Anoche Itachi me despertó…
-Ah si, estabas durmiendo profundamente y no quise despertarte para la cena, debes tener hambre, toma asiento enseguida te doy tus hotcakes.
Sakura obedeció y se sentó a la diestra de Fugaku, vertió agua caliente en su taza y luego sacó una bolsita de té. Observó como el agua se teñía de un color canela rápidamente, cuando lo estimó conveniente sacó la bolsita y la dejó a un lado.
-Aquí están, linda.
Acercó el plato de hotcakes y tomó cuchillo y tenedor, tenían un sabor muy rico, los comparó con los que solía hacer su madre. Fugaku dejó a un lado el periódico que estaba leyendo y tomó un gran sorbo de café. Sakura acercó su mano al diario, pero el hombre a su lado le advirtió.
-No te lo recomiendo.
-¿Por?- abrió el diario y cayó el suplemento de páginas sociales, en portada había una foto de su padre y Natsu, con un gran titular que decía "Exitoso empresario se casa por segunda vez. Páginas 3-4"
Se fue directamente a esas páginas y encontró el gran artículo dedicado al padre del año, no le extrañó ver una foto suya en un artículo lateral, en el que se explicaba qué había pasado con ella- Ah… por eso.
Escucharon pasos desde la escalera y llegó Sasuke irradiando su ánimo de siempre…
-Buenos días…- dijo ahogando un bostezo.
-¿Y tu corbata?- interrogó Mikoto al ver que su hijo no llevaba el uniforme completo, sólo los pantalones grises y la camisa blanca, con los dos primeros botones desabrochados.
-Después me la pongo…
-Pero lo vas a hacer- dijo Fugaku.
Se dejó caer en la silla contigua a Sakura y se preparó un café, su madre dejó las benditas tostadas en frente de él y las untó con mantequilla. A Sasuke no le gustaban las cosas dulces, y todos lo sabían.
-¿Qué hora es?- Sakura miró a Mikoto.
-Las 7:30, aún es temprano.
-Ajá…- bebió el último sorbo de té y amontonó la loza que había ocupado- Permiso, el desayuno estuvo muy rico, Mikoto-san.
Llevó la loza hasta el fregadero y luego se fue a su baño, cepilló sus dientes, pasó hilo dental y luego el enjuague. Cepilló su cabello hacia atrás e instaló una diadema negra, dejando un poquito levantado por delante.
Tomó su mochila negra con flores rojas y se la colgó al hombro, salió de su cuarto sin prestar atención y chocó con Itachi.
-Oh, lo siento- dijo el chico tendiéndole una mano- ¿Estás bien?
-Sí, sí… no te preocupes- dijo sonriendo.
-¿Ya te vas?
-Sip, de seguro Sasuke está esperándome abajo.
-Que tengas buen día- le dedicó una media sonrisa y ella siguió su camino- Buenas piernas...
Tal como pensaba, su mejor amigo estaba esperando en la entrada, ella siguió hacia el comedor y se despidió de Fugaku y Mikoto, se puso sus zapatos y se fueron rumbo al instituto.
-¿Tomamos el metro?- preguntó Sakura normalmente.
-¿Metro? No jodas, nos vamos en auto- Sasuke le mostró las llaves de su recién adquirido Mercedes Benz negro.
-Disculpa, pero no todos tenemos auto ¿ok?- dijo ironizando.
-Tú sólo sube.
Frente a ellos tomaba lugar el instituto al cual asistían, era grande y de un color blanco inmaculado, había una gran fuente con una estatua de Atenea en el centro. Todos los estudiantes se saludaban después de unas largas vacaciones.
-¡Frontuda!- una rubia, algo más baja que Sakura, ojos azules y una sonrisa destellante se lanzó a la espalda de la chica de cabello rosa. Ino Yamanaka.
-¡Ino-cerda, me asustaste!- se dio media vuelta y abrazó a su amiga.
-¡Sasuke, tanto tiempo!- Ino le sonrió a Sasuke y este le devolvió un simple "Hola"
-Eh Sakura…¿es cierto lo que dice el periódico?
-¿Cuál de todas las cosas?
-¡Todo! Es decir… Te fuiste de tu casa ¿no?
-Sí…- dijo cabizbaja.
-Ahora vive con nosotros- Sasuke tomó la palabra y le dio una palmadita en el hombro a Sakura.
-¡No me lo creo!- la voz se le agudizó de repente- ¿Es eso verdad?
-Sí… ahora vivimos juntos- pasó su brazo por detrás de su cabeza, rascándose la nuca y riendo nerviosamente al mismo tiempo.
-¡Ino!- un chico macizo, seguida por muchos estudiantes más, gritó a la rubia. Él y todos los de su grupo le hicieron señas a Sakura y Sasuke, e Ino partió junto a él.
Los dos caminaron hacia la estructura, sin tomar en cuenta a las fangirls que gritaban a Sasuke ni las conocidas de Sakura. Subieron dos pisos hacia su salón de clases, dentro estaba todo el grupo que habían visto rato atrás.
Se saludaron y hablaron sobre lo que hicieron en el verano, entonces todos silenciaron cuando el profesor hizo acto de presencia, era alto, de aspecto joven y de piel morena; ojos y cabello color café.
-¡Por favor tomen asiento!
Todos se ubicaron en un pupitre, como siempre Haruno y Uchiha juntos.
-Antes de ir a la ceremonia haremos dos cosas, primero me voy a presentar y segundo pasaré la lista de alumnos- escribió su nombre en la pizarra de tiza- Me llamo Umino Iruka, seré su profesor jefe este año, tengo 28 años y soy profesor de Historia y Geografía.
Todos se miraron y algunas mujeres comentaron sobre él, hasta que el salón se convirtió en un gran bullicio que fue silenciado por un grito del profesor.
-Bien… ahora la lista de alumnos. Los leeré a todos y luego me dicen quien no está- tomó un papel del libro de clases e hizo callar a dos chicos- Akimichi Choji- Hyuga Hinata- Inuzuka Kiba- Uzumaki Naruto- Sai- Haruno Sakura- Sabaku no Gaara- Matsuri- Uchiha Sasuke- Nara Shikamaru y Aburame Shino- observó a sus alumnos- ¿Estáis todos?
-Sí- contestaron todos al unísono.
-Vaya… son pocos, tan sólo once.
-Ya sabe, sensei, solamente los brillantes estamos aquí- intervino Kiba.
-Excepto por Naruto- agregó Shikamaru y todos comenzaron a reír.
El aludido no dijo nada, sólo sonrió y después negó con la cabeza ante la mirada interrogativa del profesor. Hablaron un poco más y luego todos se dirigieron a la sala de conferencias del instituto, la directora debía dar el discurso inicial.
Mientras, en el frontis de la Universidad de Kyoto, cinco chicos conversaban sobre el inicio de las clases.
-Sólo a ti se te ocurre venir a la universidad, deberías seguir nuestro ejemplo y hacer algo más útil, como yo- movió sus dedos- Soy un exitoso marionetista.
-Calla, idiota. Tus marionetas no son nada al lado de mi arte- dijo sonriendo con orgullo un rubio de ojos azules.
-Y sus porquerías no serán nada al lado de mi título de Medicina, ganaré un sueldo digno y fijo.
-Un sueldo digno y fijo- dijo el artista imitando la voz de Itachi.
Sasori, Deidara y el Uchiha, compañeros de instituto, ahora mejores amigos. Junto a ellos habían dos chicos, una mujer y un hombre, que permanecían callados.
-¿Y ustedes? ¿Van a hacer una clínica de perforaciones?- interrogó el pelirrojo.
-Para tu información, nosotros también estudiamos- contestó la chica.
-Lo olvidaba… ¿Cómo se llamaba su carrera?
-Geología- contestaron al mismo tiempo.
Un auto color plata aparcó en la vereda de al frente y un chico de un extraño cabello azul le habló a los dos trabajadores callejeros y se subieron junto a Kisame, el conductor.
-Vamos, las clases ya comienzan.
Dieron las una de la tarde, nuevamente la entrada del instituto se poblaba de estudiantes, esta vez con cara de fastidio y la típica faceta del primer día, agotamiento. Tomaron distintas rutas, metro, buses, o simplemente a pie, mientras que unos pocos se fueron a la zona de aparcamiento.
-Qué fastidio… es el último año de clases y aún así nos dan discursos, como si fuera el primer año.
-Hmp…
Sasuke encendió la radio y la dejó en la emisora 92.1, en la cual tocaban canciones de moda todo el día. Avanzaron por las calles y pasaron por fuera de la universidad, entonces se encontraron con Itachi, y subió al Mercedes Benz.
-¿Cómo les fue hoy?
-Lo de siempre, el típico discurso y advertencias- dijo Sakura mirando al hombre por el espejo de la derecha.
-Oh si, te tengo una advertencia- la chica giró hacia el asiento trasero- Mañana van a vacunar a todas las mujeres del instituto.
-¿Vacunas?
-Contra el Cáncer de útero- señaló el hombro izquierdo de ella- Voy junto a tres compañeros más.
-Siempre te eligen para cosas como esa…- señaló Sasuke.
-Sirve de entrenamiento, además nos pagan.
-Suertudo…
El portón automático se abrió, completando el mismo ritual de siempre. Todos bajaron del Mercedes Benz y se abrieron camino hacia la casa. Dentro todo era un escándalo, Mikoto y Fugaku corrían de lado a lado con maletas, papeleo y carpetas.
-¿Qué sucede?- preguntó Itachi deteniendo a sus padres por un momento.
-Viajes de negocios hijo, algo grande e está formando en Europa…- Fugaku se frotó las manos, como si la idea le causara placer.
-Sakura, te dejo a cargo de estos dos niños, espero que puedas con ellos…
-A la orden Mikoto-san
-Cuídense, no hagan tonterías. Cuando vuelva quiero que mi chequera tenga la misma cantidad de cheques, ¿entendieron?
-Sí, papá- contestaron los dos hermanos en sintonía.
-Les dejé el almuerzo en la cocina- sacó de su cartera un sobre- Toma, hijo, te dejo a cargo de las compras- se acercó a Sakura y le besó la frente- Adiós, linda. Sasuke, no pases mucho tiempo en la ducha.
Y sin más, los mayores abandonaron la casa en el Cherooke negro, dejando a los chicos solos, completamente libres de hacer lo que quisieran, podían provocar un incendio y ellos jamás lo sabrían, ¡podían hacerlo todo!
-Voy a almorzar en mi cuarto…- Itachi sacó un plato de comida de la cocina y su hermano lo imitó, dejando a Sakura en medio de la nada.
-Supongo que me voy al mío- dijo para si.
Subió las escaleras con el plato de Sukiyaki en la mano izquierda, se fue a su habitación y se sentó en el pouf saco color negro. Tomó su iPod y almorzó disfrutando de buena música.
Cuando terminó su plato lo lavó y guardo la loza donde corresponde. Vio el sobre de dinero que le entregó Mikoto a Itachi y subió con él a la habitación del chico.
-Itachi
-¿Hmm?
-¿Quieres que haga las compras por ti?
-No te preocupes, yo voy
-Pero, en serio, si quieres las hago yo, me encanta ir al supermercado.
-Si es así, puedes hacerlo- contestó sonriendo.
Sakura lo imitó y fue a su habitación para cambiarse de ropa, se puso unos shorts de mezclilla claros y una camiseta púrpura con algo de escote y gorro. Pasó por la habitación de Sasuke para avisarle que saldría, pero estaba durmiendo. Sin más, bajó a la cocina para ver que faltaba, cuando organizó todo en su mente salió y tomó rumbo.
Como siempre, el supermercado "Assimarkfet" estaba atiborrado de gente, era el más grande de la ciudad y tenía los mejores productos. Sakura partió recorriendo el supermercado por la derecha, en la sección de las carnes. Recorrió todo el local con el carro de compras, que poco a poco se iba llenando. Carne, pan, papel higiénico, galletas, café, sal, azúcar, frutas y bebidas gaseosas estaban en la lista de Mikoto, pero la chica de mirada esmeralda agregó ingredientes para hacer un pastel de chocolate.
En total pagó 1168 yenes, tomó sus bolsas y se fue a la estación del metro para volver a casa.
Como siempre, tomó el metro 11, y ahí estuvo el problema, lo hizo como siempre. A la mitad del recorrido recordó que debía tomar el 14, porque el 11 la llevaba a su antiguo hogar. Hizo un trasbordo, lo que la hizo retrasarse un poco. Se maldijo a si misma por cometer un error tan estúpido, esas cosas solían pasarle solo a ella, la costumbre…
Desde la estación debía caminar tan sólo cinco cuadras para llegar a la residencia Uchiha, lo que agradeció internamente, las bolsas estaban muy pesadas. Le llamó la atención que, al pasar por la dulcería, esta estuviera cerrada, ya que Hidan le había asegurado que estaba abierta las 24 horas del día.
-Pero miren, si es la pantera rosa…
Sakura dio media vuelta al escuchar la voz, sonaba tan irritante como la primera vez, Karin…
-¿Me hablas a mi?
-Pues claro…
-¿Qué quieres?- la miró desafiante.
-Te tengo una grata sorpresa, teñida… A ver si entiendes que Sasuke-kun es mío…
-¿Disculpa?
-Como oíste, no dejaré que me quites a Sasuke, mucho menos alguien como tú.
-Alguien como yo… como su primera novia, ¿no?
Karin la miró con asombro
-¿Fuiste su novia?
-Así es y la primera, jódete- le mostró la lengua y siguió su camino, mientras la otra mujer sólo atinó a apretar los puños y hacer un berrinche.
Aún bastante airada abrió la puerta y, literalmente, arrastró las bolsas hacia la cocina. Había un extraño olor por la casa, era olor a cigarrillos. En la mesa que había en la cocina Itachi y cinco hombres más jugaban poker, y vio el cigarro posado en la boca del pastelero, si así se podía llamar…
-Hola, preciosa ¿me recuerdas?
-Lamentablemente…- como reacción todos se burlaron de Hidan, hasta que Itachi tomó la palabra.
-Creo que no te avisé… vienen a veces a jugar poker o a nadar en la piscina.
-No tienes por qué darme explicaciones, es tu casa- sonrió.
-También es la tuya, que no se te olvide.
-¿Seguimos jugando?- Deidara extendió las cartas en la mesa.
Preocupada de sus asuntos, Sakura comenzó a guardar la mercadería, algunas en el refrigerador y otras en los muebles, pero el problema llegó cuando quiso sacar la batidora para preparar el pastel. Esta estaba guardada en la alacena de arriba, por lo que tomó una silla y se subió.
Sasori lanzó las cartas a la mesa, se retiró del juego al ver que no podría ganar absolutamente nada. Bostezó y desvió su mirada hacia Sakura, quedó boquiabierto y una sonrisa pervertida apareció en su rostro.
-Oigan- les susurró a sus compañeros para que la chica no escuchara- Miren eso de ahí- señaló las piernas de Sakura y luego su trasero.
-Itachi y su maldita suerte…- susurró Kisame dándole un codazo a Kakuzu.
El aludido se puso de pie, y finamente levantó su dedo corazón, entonces los cinco hombres le respondieron de la misma forma. Cambió su expresión y le habló a Sakura.
-¿Te ayudo?- la chica bajó la vista para mirarlo a los ojos.
-Por favor…- Itachi le extendió una mano y Sakura bajó de un salto de la silla. El hombre sacó fácilmente la batidora y se la pasó a la chica- ¿Un pastel?
-De chocolate.
Dos horas después el pastel ya estaba listo y el grupo de hombres ya se iba, sólo por decencia se despidió de cada uno.
-Eh, Sakura- el pelirrojo la tomó por la cintura- Lindas piernas.
-Suéltala
-Tranquilo Itachi, sólo le decía lo que todos, incluido tú, pensábamos.
-Que la sueltes…
La chica simplemente le dio un empujón a Sasori y lo apuntó con el dedo.
-Eh, pervertido, no me pongas un dedo encima de nuevo.
-Vamos, idiotas- Itachi apuró a sus compañeros para que se fueran y cuando cumplió su objetivo volvió donde la chica.
-Discúlpalos, son todos unos…
-Si, si, no te preocupes…
-En todo caso, no dijo ninguna mentira
-¿Qué?
-Estoy seguro de que me escuchaste- la miró sonriendo y después la dejó sola.
Con que… le gustan mis piernas…
Sonrió y después corrió a las escaleras para alcanzarlo.
-Itachi…- él bajó dos escalones y puso su mano en la baranda
-Dime
-Disculpa por la pregunta tan fuera de lugar pero…¿Me acompañas?
-¿A dónde?
-A ver a mi madre…
-Oh claro… en el patio hay unas flores que de seguro te gustarán.
-Gracias.
¿Es eso una cita?... Y si lo es… ¿en el cementerio? ¿No creen que es muy poco romántico? ¿Cuál será la sorpresa de Karin? Véanlo en el próximo capítulo de "¿Bajo el mismo techo?"
Jajajaja, ahora sin bromas, el próximo capi será "Entre flores y lágrimas" Es un capítulo muy especial para esta historia, el comienzo de algo grande, como dijo Fugaku xD Espero que estén bien y que me dejen un review (Jejejeje…)
~Taashy-
|
Review this Chapter |