|
Author of 42 Stories |
101.
Claire es una niña lista y hábil, como le gusta decir a su madre. Aprendió a andar antes que los demás niños de su clase; y lo primera frase que dijo no fue un yo quiero … y algo más que todos los niños a esa edad piden. En realidad fue un a Emily no le gustan los lobos, frase que aún causa hilaridad en la familia.
Hace unos meses Claire terminó de aclararse con los colores. Hasta ese día el cielo era marrón, el mar verde, los árboles azules y el pelo de su padre, amarillo. Y ahora le tocan los números.
Uno es Quil, porque sólo existe una persona como él. Dos, son papá y mamá, porque siempre están los dos juntos. Tres es la historia de las primas Emily y Leah, con Sam. Cuatro, son las patas que tiene los lobos que tanto les gustan a todos. Cinco es la hora en la que sale del colegio y va a visitar a Quil. Seis, son los seis ojos que la miran boquiabiertos, jubilosos y burlones -los de Embry, Jacob y Bella- cuando está con Quil y ella les saca la lengua, porque es ella, y no esos tres, con quien está Quil. Siete, es el número mágico, y las estrellas de la Osa Mayor. Ocho son las cuentas que tiene el collar de mamá y que cuenta cada vez que puede cogerlo. Nueve son los besos que le da Quil antes de irse a dormir, despedirse, o cuando se ha hecho daño. Y diez, son los dedos que se juntan cuando Quil y ella se cogen de la mano.
A Claire le encantaría seguir contando, con números, todo aquello que le une a su familia, a sus padres, a la Push y, sobre todo, a Quil. Además, está segura de que a pesar de llegar a los ciento uno aún seguirá teniendo cosas en relación.