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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Anime/Manga » Hetalia - Axis Powers » Perversión habitual

Alega Dathe
Author of 66 Stories

Rated: T - Spanish - General - England & France - Reviews: 2 - Published: 09-09-09 - Complete - id:5364629

Diclaimer: Axis Power Hetalia no es de mi propiedad.
Advertencias: Sólo insinuaciones.
Pareja: Francia/Inglaterra.
Palabras: 689
Notas: Escrito para el drabblethon, o sea, no es algo mayor a setecientas palabras, aún así quise subirlo por el poco fruk que hay en la página (lo que es una verdadera pena xDU).


Arthur maldijo a todo lo que fuera posible maldecir en una circunstancia como la que se desarrollaba frente a sus ojos: Francis, en el umbral de su puerta, con una bolsa en una mano donde sobresalía una botella de vino, y sosteniendo una rosa con la otra, que se llevaba a la nariz para aspirar su olor. Estaba vestido de manera casual, no parecía haber venido para tratar asuntos de negocios, ni tampoco estar preparado para atosigarle con ir a un club de los suyos, para perder la cabeza con alcohol y una lengua francesa internándose dentro de él. Arthur borró ese último recuerdo de su mente, sintiéndose incómodo de sólo imaginarlo.

Francis volvió a tocar el timbre, como si hubiera previsto que Arthur lo ignoraría hasta que su paciencia se hartara. Arthur, con cara de pocos amigos, le abrió la puerta y soltó un bufido cuando estuvieron frente a frente. Respondió secamente al efusivo saludo que le dedicó el francés, lo miró con desaprobación cuando Francis entró a la casa y sin ningún miramiento colocó la bolsa en la mesa de la sala y él se recostó en el sillón. Arthur cerró la puerta tras de sí y se acercó a él con la expresión exacta para indicarle que no lo consideraba bienvenido esa noche. Francis, como buen hostigador que era, no le hizo caso, sino que con un gesto le indicó que tomara asiento junto a él.

Arthur volvió a ignorarle, en su lugar se sentó en un sillón y se cruzó de brazos.

-¿Qué quieres? Si es por esos papeles que quedamos en firmar, no te preocupes, ya dije que iré a tu oficina el lunes y…

-Vine aquí porque estaba aburrido –lo interrumpió Francis-, no me apetecía ocupar mi tiempo en otra cosa que venir a verte, ¿sabes?

-Me conmueves –Arthur puso los ojos en blanco-. ¿Y qué hay de ocuparlo en tus perversiones habituales?

Francis esbozó una sonrisa, que quería hacer sentir culpable a Arthur.

-Tú eres una de ellas, mon cher.

Arthur tuvo el cuidado de no mostrarse tan avergonzando por lo que implicaban las palabras de Francis. En cambio, torció el gesto y se mostró asqueado por lo mismo. La actuación no resultaba convincente, Francis había visto en ocasiones anteriores los mismos gestos como para tomárselos en serio. Francis curvó los labios, pero la sonrisa gatuna quedó oculta tras la rosa que aún sostenía.

-Está demás explicarte que quiero pasar el tiempo contigo. Traje vino, unas cintas y varios condones en caso de que pierdas la cabeza, como siempre.

-No quiero ver nada de tu arte barato –le dijo Arthur, haciendo lo imposible para controlar sus nervios.

Se le cruzó por la mente callar a Francis ya fuera botándolo de la casa o golpeándole esa boca que llegaba a hartarle, más cuando insistía en hacerse con la suya con cierto deseo que su cuerpo no podía ignorar (aunque la voluntad de Arthur así lo quisiera).

La sonrisa de Francis se apagó un poco, como si el insulto hacia su cine fuera difícil de pasar por alto; Arthur tuvo la fe de que así hubiera sido y que, ofendido, se largara de su casa dispuesto a buscar otra perversión habitual con la cual pasar el tiempo. Pero no ocurrió así. Francis se levantó, caminó hacia él y se sentó en sus piernas pese a las protestas de Arthur. Con la rosa entre sus dedos, la pasó delicadamente por su cuello; Arthur se estremeció ante la agradable suavidad de los pétalos.

-No hay arte alguno en esas cintas, inglés. No todavía.

Francis tiró la rosa al suelo, y buscó la piel de Arthur para que su lengua supliera el papel de la rosa. Sólo que Arthur fue más rápido, y más ansioso y menos paciente, y fue él quien se quedó con el papel.



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