
Para que la eternidad no sea tan aburrida, jugar no suena tan mala idea. "Porque es mejor quemarse que apagarse lentamente". El deseo se siente en el aire - Lemmon. Todos vampiros -.
Rated: Fiction M - Spanish - Friendship/Romance - Edward & Bella - Chapters: 3 - Words: 3,041 - Reviews: 39 - Favs: 66 - Follows: 46 - Updated: 12-27-09 - Published: 09-13-09 - id: 5374820
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Los personajes son propiedad de S. Meyer. Yo sólo me adjunto la historia que se me ocurrió porque estoy caliente – era broma – eso, espero que la disfruten, y si se sienten ofendidos o algo por el estilo, sólo NO LA LEAN.
Quiero hacer cosas malas contigo.
"Me tienes caliente, hermosa"
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Era una noche de verano, el aire cálido chocaba con sus mejillas perfectas. Su corta falda rozaba sus piernas y su top negro hacía resaltar sus curvas. Su cabello se balanceaba con el viento tibio y sus tacos de color oscuro resonaban en el cemento de la calle. Caminó más rápido al sentirse observada y entró a un local que con luces brillantes le daba la bienvenida.
Inclinó la cabeza a modo de saludo y dejó embobado al tipo de la entrada. Caminó moviendo sus caderas al ritmo de la música, se puso al medio de la pista y comenzó a moverse despacio, sensualmente mientras que varias miradas se posaron en ella, pero Bella, la chica sexy, siguió bailando, ella estaba en su mundo.
Un chico entro al local con la respiración errática, podía oler como ella se excitaba y podía oír como varios querían más que un simple baile con ella. Eso lo enojó, porque ella iba a ser solamente de él, la iba a hacer gritar y gemir hasta quedar inconciente, le iba a quitar el aire de sus pulmones, la iba a hacer rogar por más. Él era adicto al sexo.
Se abrió paso por la multitud llena de hormonas. Se pegó a su pequeña espalda y se frotó contra ella, escuchó como un pequeño gemido era ahogado en su boca y dejó que sintiera como su miembro se iba endureciendo ante el contacto. Ella se movía hacia abajo y hacia arriba, moviendo sus caderas en contra del cuerpo del hombre, un gruñido bajo se escapó de sus labios, en un rápido movimiento la dio vuelta para mirarla a los ojos.
Podía sentir como su corazón muerto, latía con fuerza. Sus ojos flameaban con lujuria y eso a ella, la hacía calentarse de sobremanera. A ella le gustaba provocar, pero él… con él sentía más, mucho más.
Él tiró de su cintura para que lo siguiera, ya no podía aguantar aquel bulto que seguía creciendo en su pantalón, porque todo lo que ella tenía lo excitaba, sus ojos, su cabello, su piel, su olor, todo… lo quería todo de ella. La presionó en una de las paredes del local, la más oscura y la más alejada de todas, metió sus manos por debajo de la falda y comenzó a acariciarla, mientras que sus respiraciones de hacían erráticas.
- No acostumbro a hacer esto – susurró la chica mientras presionaba sus labios con los de él.
- Yo… sólo con mi esposa – contestó bajándole el top para acariciar sus pechos.
- Mhh… - gimió fuerte – diablos ¿cómo te llamas?
- Edward – susurró enviando su aliento frío a los ya endurecidos pezones - ¿y el tuyo?
- Be… Bella – tartamudeó cuando sintió que él removía su tanga.
- Lindo nombre, para una hermosa chica – habló mordiendo el lóbulo de su oreja.
- Dios… ¡Oh sí! – exclamó, siendo acallada por los labios de Edward.
El chico introdujo uno de sus largos dedos en el centro de Bella y comenzó a hacer fricción con rapidez, haciéndola respirar con irregularidad. A los pocos segundos introdujo el segundo y el tercero con la misma fuerza. Ella sólo gemía bastante fuerte y se agarraba del cuello del chico.
- Edward… diablos, no pares – rogaba mientras su cabeza se hacía hacia atrás guiada por el placer.
- No planeaba hacerlo cariño – susurró lamiendo sus pechos. Agarrando el pezón entre sus dientes y mordiéndolo con cuidado.
- ¡Ay, ay! – gritaba sintiendo como el orgasmo llenaba todo su cuerpo.
Se miraron a los ojos por unos segundos, pero ella le sonrió. Bajó quedando de rodillas en el suelo y comenzó a frotar su miembro, él se sujetó de la pared para no caer, estaba tan excitado que sentía que iba a explotar.
- Vamos – le dijo mirándola con intensidad
- ¿Qué? - le preguntó con inocencia, mientras bajaba los jeans de color negro que traía puestos.
- Trágatelo ya – trató de decirlo con voz firme, pero sonó más como una súplica.
- ¿Qué me darás a cambio? – preguntó bajando los boxers grises del chico.
- El orgasmo de tu vida – le dijo con un gruñido al sentir como la lengua de la chica rozaba su pene hinchado - ¡joder!
- ¿Te gusta? – preguntó de nuevo mordiendo la punta.
- Sí – le rugió. Tomó la cabeza de Bella entre sus manos y la guió en el ritmo que necesitaba – tienes práctica.
- A mi esposo le gusta que haga esto – respondió y volvió a meter el pene en su boca y a acelerar el ritmo.
- Continúa… eres tan buena Bella – gimió y se vino en su boca mientras que ella lamía todo el liquido con su lengua sensual.
La levantó y la besó con furia. Aun no terminaba con ella.
Sé que me odian porque no he subido capítulos en mis otras historias… pero he tenido problemas – con todo y todos – así que bueno, espero que disfruten esta historia. Tendrá sólo dos capítulos y en ambos va a haber sexo – Oh sí – del bueno.
Cualquier cosa, aprieten el botoncito de abajo – sí, el verde – y si no les gustó, bueno díganmelo también, sean libres.
Elena J. Mercier. (Soy la misma Elena, pero ahora con una 'J' de más)
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