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Todo está bien
Los personajes de CardCaptor Sakura pertenecen a las Reinas del Shôjo Manga: CLAMP.
Capítulo II
Cuando desees algo, procura definir bien qué quieres.
Dio otra vuelta, por alguna razón existía algo en su atuendo que no le terminaba de gustar. Suponía que últimamente era muy quisquillosa con lo que vestía pero todo era culpa de Tomoyo, totalmente suya.
Suspiró, ‘ya basta’, se reclamó mentalmente. De todas formas no iba a ligar, simplemente quería ver qué tanto había cambiado la ciudad y tenía la leve esperanza de encontrarse con sus amigos.
Bajó las escaleras cuando escuchó el timbre, dirigió la mirada al reloj de la sala y notó que era bastante puntual, que bueno que ella lo era también, sus tiempos donde se quedaba dormida habían quedado atrás. Comenzó a reírse al recordar que tenía aún tres despertadores, más su celular, por si las dudas.
—Pareces divertida —dijo Hideki cuando Sakura abrió la puerta—, ¿sucede algo?
—Estaba recordando algo, nada más —le respondió, pudo notar con satisfacción cómo él la veía desde la cabeza hasta los pies y sonreía al notar que se había esmerado en cómo lucía.
—¿Nos vamos? —mencionó mientras levantaba su brazo izquierdo, ofreciéndoselo a la chica.
—Claro, permíteme cierro la puerta —dijo con una sonrisa.
—Y, dime, ¿no te ha fallado el teléfono? —señaló hacia atrás mientras bajaban por la calle lateral.
—No… ¿tendría que fallarme? —preguntó curiosa.
—No, en realidad no —se detuvo en la esquina—, pero no sabía qué más decirte.
Sakura sonrió, no tenía muchas citas, no era de esas. Tampoco había tenido demasiadas relaciones, podía contar dos y ya; pero aún así se sentía complacida de la situación.
Se había mudado, regresando a ese pasado que en ocasiones la atormentaba, en búsqueda de cambiarse a sí misma, de volver a nacer. Porque eso, probablemente, le ayudaría en su carrera.
—¿A dónde quieres ir? —preguntó Hideki, sacándola de sus pensamientos. Probablemente tendría que decirle que eso era normal en ella, antes de que pensara que la estaba aburriendo.
—Al centro, o a cualquier lugar —aclaró—. He visto todo lo que rodea la casa así que me gustaría ir un poco más lejos… tal vez cerca de la torre.
—Oh, me parece bien —respondió mientras caminaban rumbo a la estación de bus—. ¿Quieres que pasemos por un lugar en específico?
Sakura lo vio extrañada, un lugar en específico. Un lugar. Ese lugar.
—Preferiría —dijo con un nudo en la garganta— no pasar cerca de la secundaria #3. —‘Bien hecho, Sakura’, comenzó su mente, huye de todo lugar que te lo recuerde… pero así nunca llegarás a nada. ‘Cállate’, respondió molesta, algún día lo haría, pero ese día no era hoy.
—Bien, eso es fácil —mencionó sonriendo el chico— no está cerca de donde vamos.
Las casas pasaban con rapidez por la ventana a su izquierda, iba conversando animadamente con Hideki, enterándose de las últimas cosas curiosas que habían pasado en aquellas calles. Un par de veces había tenido que cubrirse la cara por los repentinos ataques de risa que el chico lograba sacarle con rapidez, era buen narrador, había notado.
Cuando bajaron en el centro de la ciudad, para tomar el Shinkansen (1) rumbo a la Torre de Tokyo, se encontró contándole sobre su facilidad para perderse en sus pensamientos.
—¡¿Una escritora?! —preguntó él, asombrado—. Bueno, espero no haberte aburrido con mis cuentos hace rato, si hubiera sabido que escribías definitivamente habría intentado ser más… ¿narrativo?
—Oh, eres buen narrador —respondió ella con una sonrisa—, tienes la habilidad del habla, eso es bueno.
Recibió una sonrisa en respuesta y entraron al tren con prisas. Probablemente algunas de esas historias que había escuchado podrían servirle en un futuro.
—¿Y te quedaras aquí por mucho tiempo? —mencionó Hideki mientras tomaba asiento cerca de las puertas.
—No sé, supongo que sí —respondió—. En realidad, regresar a Tomoeda fue una decisión algo apresurada, pero bien pensada. Yo quería volver y cuando tuve la primera oportunidad lo hice, así sin más.
—Suena bien, ¿por qué te fuiste de aquí?
—A mi padre le ofrecieron un trabajo en Inglaterra —dijo con una sonrisa—. Como mis dos mejores amigos vivían allá desde un año atrás me ofrecí como voluntaria para ir con él —rió un poco, recordando cómo prácticamente había hecho su maleta antes que su padre—. A mi hermano mayor no le gustó del todo, pero al final terminamos todos por allá.
—¿Y ellos aún viven allá? —cuestionó mientras admiraba el escenario fuera de la ventana, la torre se veía cada vez más alta.
—No, no precisamente —suspiró—. Mi padre murió hace unos meses y él vive con su pareja allá, están organizando las cosas para volver aquí. —Frunció el ceño un poco—. Pero vivirán por separado, en la casa de Yukito seguramente.
—¿Yukito? Qué extraño nombre de mujer.
—Es porque no es una mujer —respondió cortante. Siempre existían algunas personas que aún tenían algunos de esas estupideces contra las relaciones homosexuales, ‘yaoi’, se dijo mentalmente. Hace mucho que no escribía o leía algo así.
—¡Oh! —dijo levantando las manos entre ambos—, ¡no tengo nada en contra, lo juro! —rió nervioso y Sakura levantó una ceja, indecisa—. Mi mejor amigo es homosexual, creo que al ver sus relaciones tan de cerca yo… bueno… ya he pasado la etapa por asombrarme por alguna cosa relacionada a eso. —Frunció los labios y una expresión divertida pasó por su rostro—. Créeme que nada de lo que haga de aquí en más podría sorprenderme —Sakura río otro poco, no sabía precisamente de qué hablaba, su hermano y Yukito eran muy cuidadosos con lo que hacían y dónde, pero tenía una gran imaginación—. Te lo juro.
—Sí, sí. Tranquilo —dijo con una sonrisa—. Es que tiendo a ponerme a la defensiva, tú sabes.
—Sí… — susurró él viéndola avergonzado.
Y vaya que sí se ponía a la defensiva. De pequeña, ella había sentido una gran admiración por Yukito, su primer amor había sido él; así que cuando se enteró que sólo la quería como a su hermana menor y, al contrario, quería a su hermano mayor como algo más pues… lo había comprendido y ayudado a que se formara la parejita.
—Vamos —dijo Hideki, interrumpiendo sus pensamientos—, tenemos que bajar ya.
Ella asintió y una extraña sensación se detuvo en su estómago. Pronto volvería a ver esa torre, que le traía tantos recuerdos. Todos buenos, no podía negarlos… pero muchos rodeados por la melancolía de su pasado.
Bajaron con cuidado y se dirigieron, conversando nuevamente, rumbo a la entrada de la torre. Hideki había decidido explicarle todo desde ahí, haciendo alusión a las cosas más interesantes y que tal vez le gustaría ver, parecía conocer bastante el lugar, cosa que se aclaró cuando él le dijo, sonriendo, que había sido guía turístico realmente hacía algunos años.
—Y debo decirlo —puso una mano en la espalda de Sakura, empujándola levemente para entrar en el elevador—, mi jefe realmente sí que sufrió por mi pérdida. Creo que era el único con el que podía ser él mismo sin que después quisiera pedirle un aumento o algo así —sonrió un poco— y yo aún lo extraño, pero necesito un trabajo que me pida menos horas.
—Entiendo… —respondió Sakura mientras se elevaban piso a piso, podía ver cómo las personas se hacían más pequeñas—. Pero creo que resultó interesante conocer tantas cosas, ¿no? —Se recargó cerca de la puerta, eran los únicos en el lugar y tenían libertad de movimiento—. ¿Qué tal era conocer a tantas personas? Debía ser más atractivo que conocer los lugares.
—Oh bueno —comenzó mientras su sonrisa se transformaba, Sakura decidió no preguntar la razón—, sí existieron personas muy interesantes.
El sonido del elevador mientras se abrían las puertas no detuvo su conversación, Sakura no dirigió su mirada hacia las personas que habían entrado hasta que comenzó a recibir una cátedra de la Torre de Tokyo y sus alrededores. Levantó el rostro para ver a un montón de personas, todas entretenidas viendo a un chico de cabellos oscuros.
—¿Takashi? —preguntó Hideki a alguien dentro del lugar.
¿Takashi?, ¿de dónde le resultaba familiar el nombre?
—¡Hideki! —gritó emocionado el chico—. ¿Qué haces aquí? Pensé que ya no vendrías por estos lugares.
—Oh bueno, vengo de guía turístico… —dijo mientras señalaba con la mirada a Sakura, quien seguía intentando recordar—. Y no, no creas que he vuelto con lo mismo, estoy bien en mi trabajo.
—¿Kinomoto? —escuchó la chica mientras un montón de rostros iban pasando por su mente, intentando recordar. Volteó interesada, alguien había dicho su apellido, cosa que era extraña porque Hideki la llamaba Sakura inconscientemente. Cuando vio aquellos ojos, medianamente cerrados, con una sonrisa enigmática lo supo.
Oh claro… sus deseos siempre se volvían realidad cuando menos lo deseaba, ¿o cómo podía llamarle a encontrarse entre tantos miles de personas al novio de una de sus mejores amigas en su estancia ahí?
—Hola Yamazaki —dijo con una sonrisa.
—¡¿Se conocen?! —preguntó Hideki, sorprendido.
—Fuimos juntos a la primaria y secundaria, ¿cierto? —respondió Yamazaki—. Hasta que te fuiste con tu familia. ¿Qué tal estás? ¿Y Tomoyo? ¿Qué tal Eriol?
Sakura se encontraba en ese momento contrariada, no era que alguna respuesta a sus múltiples preguntas fuera difícil de responder pero… si se había topado con Yamazaki, ¿por qué no podría toparse con él?
—¿No deberías seguir trabajando? —cuestionó Hideki, viendo como todos los observaban curiosos.
—Oh sí, sí… —dijo el chico, sonrojándose un poco—. Bueno, emh… sería bueno vernos de nuevo, estoy segura de que a las chicas les gustará verte.
—¿Cuándo dices chicas… te refieres a…?
—A Chiharu y Naoko —respondió a la chica mientras veía por la ventana del elevador—. Rika hace tiempo se fue de aquí también, tú sabes la razón.
—Sí, claro —susurró—; sería encantador.
Después de pasarse los mails y celulares, siguió su camino junto a Hideki por toda la terraza más alta. Podía sentir la mirada de él clavada en su nuca, pero no importaba. Necesitaba aclarar sus pensamientos antes de continuar recordando, antes de desear seguir haciéndolo.
—No parecías muy feliz de encontrártelo —susurró mientras tomaban asiento en una mesa del café del lugar—. Si hubiera sabido que se conocían, y que probablemente te pondrías así, no te hubiera traído.
—¿Por qué lo dices…?
—Él es mi antiguo jefe, Sakura.
Sakura cerró los ojos y negó con la cabeza. Sí, aún ahora las coincidencias no existían, sólo lo inevitable.
(1) Es un tren bala de Japón.
Jo, ya volví. Pensé que iba a publicar una vez cada semana pero mi beta anduvo ocupada, y ciertamente yo también. Estaré algo-mucho-más desaparecida de aquí a Noviembre u_u!
Espero que el capítulo les guste, me gustaría conocer qué piensan, ¿quién creen que es él?
¿Por qué Sakura no quiere volver a ver su antigua secundaria? O peor, sus amigos.
Díganme, tal vez estén adivinando de qué va la historia.
(Aunque probablemente no)
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