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Author of 4 Stories |
N/T: Hola Chicas! Esta es mi primera traduccion asi que espero sus reviews con toda clase de sugerencias, criticas constructivas y obvio... saber si les esta gustando la historia!
Los personajes son de SM, la mejor! y el fic es de LALINA. Les advierto que al menos este capitulo es un poco fuerte, por eso clasificacion "M"
N/A Si estas leyendo esto porque has recibido una alerta de Autor... esto no es una historia AUN. Es el comienzo de lo que podria ser mi proximo multi-cap. Tuve un sueño acerca de esto y tuve que escribirlo. Todavía estoy indecisa sobre si voy a continuar, pero he esbozado un bosquejo y se ve bien :))
Twi= No es mio.
1. Marcado
Me detuve en la bodega abandonada y estacioné el Volvo. Revisé mi Blackberry para asegurarme de que estaba en el lugar correcto.
Que demonios está planeando Aro? Pensé que con el ceño fruncido.
Miré a mi alrededor y reconocí el auto de James y de Laurent. Si el anciano decidía despacharme, dudo que invitara una audiencia. Así no es como se hacen las cosas cuando reinas en las entrañas de la sociedad. Él habría contratado a alguien que se encargara de mí. Aro no se arriesgaría a mancharse las manos, ya no, menos con todo el talento que tenía a su disposicion.
Aún así, me aseguré de que estuvieran aseguradas y cargadas. Si iría hasta él, estaría preparado. Revise la .45 en la funda que llevaba en mi hombro, asegurandome de que todo estuviera en orden. Hice lo mismo con la .38 que estaba atada a mi tobillo, bajo mi pantalon. Tome mi chaqueta desde el asiento trasero y baje del auto. Luego me la puse sin abrochar los botones. A Aro le gustaba que sus hombres lucieran bien todo el tiempo.
Mientras caminaba hacia la puerta de metal oxidado, me pregunté una vez más qué es lo que estaba haciendo aquí. Supuse que obtendría mi respuesta pronto. Al abrir la puerta, me quité las gafas de sol y las guardé en el bolsillo interior de mi chaqueta. Esperé a que mis ojos se acostumbraran antes de seguir adelante. La puerta daba hacia un largo pasillo y oí voces más adelante. Caminé en silencio por el pasillo hasta que se abrió en una habitación grande.
"Edward, mi muchacho!" gritó Aro , aplaudiendo alegremente las manos. "Por fin llegas. Me preguntaba si vendrías ".
"Nunca rechazaría una invitación hecha personalmente por tí, Aro", le dije, inclinando la cabeza en una muestra de respeto. Mis ojos se dirigieron hacia James y Laurent, que estaban sentados en sillas de metal en torno a una mesa. La mesa estaba cerca de una puerta de metal que tenía una pequeña ventanilla deslizable a unos cinco pies del suelo.
Aro me hizo señas para que me acercara a la puerta. Deslizó el panel silenciosamente, para que pudiera mirar en la habitación. Estaba sucia y oscura, alumbrada solamente con una debil ampolleta. Había una silla y una cama, ademas de una cubeta en la esquina. Una chica de cabello oscuro estaba sentada en la cama, de espaldas a la pared. Sus piernas estaban flectadas y sus brazos mantenian fuertemente apretadas sus rodillas, con la frente apoyada sobre éstas. No se dió cuenta que yo estaba mirando la habitación.
Cerré la ventanilla y me dirigí hacia Aro. "¿Quién es ella?" Le pregunté en tono serio. No había sentido nada parecido.
"Su nombre es Isabella Swan."
"¿Por qué está aquí?", Le pregunté. No había logrado verla bien, pero no parecía el tipo de chica que se involucraba con la mafia.
"Ella es mi póliza de seguros," dijo despectivamente.
De repente, las cosas hacieron clic en mi mente. Swan. Como Charlie Swan, el comisario del peqeuño pueblo, que habia sido llamado a declarar en contra de la familia y que podía asegurarse de que Aro y sus dos hermanos se fueran durante mucho tiempo.
"Ustedes secuestraron a la hija de un alguacil?" resoplé, tomando a Aro del brazo por sobre el codo. Aro miró mi mano y arqueó una de sus blancas cejas. Lo solté inmediatamente, recordando su posicion.
"La tendremos hasta que el comisario Swan declare, esperando que tenga un fallo de memoria".
"¿Y luego qué?" Le pregunté, tratando de no parecer horrorizado. No es como si yo no hubiese visto una buena cantidad de actos desagradables, pero esto era una muchacha inocente, no una muchedumbre de criminales.
Aro simplemente se encogió de hombros y yo por poco me contuve de estrangularlo. Me pasé la mano por el pelo y me giré, dandole la espalda. Puse las manos en mis caderas y tomé un par de respiraciones profundas tratando de recobrar la compostura.
"Entonces, ¿por qué me has llamado?" Le pregunté, girándome nuevamente hacia él.
"Quería ofrecerte a la muchacha" dijo Aro, con los ojos chispeantes alegremente. Traté de mantener mi expresion neutra mientras pensaba que el anciano había perdido completamente la razón.
"Ofrecermela a mí?", le pregunté, "por qué?"
"Como un regalo! Para mostrarte mi agradecimiento por todo lo que has hecho por la familia". Eso es todo, pensé, ha perdido la cabeza.
"Gracias, Aro. Me siento honrado, pero creo que no puedo aceptarlo" Le esboce una leve sonrisa y giré sobre mis talones dirigiendome hacia la salida. Debí haber sabido que no sería tan fácil.
"Es una lástima. Es una chica muy bonita. Supongo que podria dejar que James y Laurent tomaran tu lugar con ella". Eso me detuvo en seco, podía escuchar a los hombres haciendo comentarios lascivos detras de mi y apreté los dientes.
"No la toquen". Les dije con tono amenazante a ese par de payasos, quienes rapidamente cerraron la boca.
" Ahora, Edward..." dijo Aro en tono de crítica. "si tu no quieres a la chica...". Se encongió de hombros nuevamente y yo contemplé seriamente ponerle una bala en la cabeza, justo en ese momento.
Cappo sería condenado y yo sabía que esto era una prueba de mi lealtad a la familia y lo detestaba enormemente.
Me quite la chaqueta y el arma junto con la funda de mi hombro y se las tendí a Aro. Aún mantenía la otra arma atada a mi tobillo como precaución. Me dirigí hacia la puerta de metal, abriendo el cerrojo y luego la puerta. La muchacha se sobresaltó y pegó un pequeño grito. Sus ojos estaban hinchados de tanto llorar y su piel se volvió mas palida que la de un fantasma cuando me vió acercarme. Se arrastró hacia la esquina mientras yo la miraba.
"Por favor, no me hagas daño", susurró. Grandes lágrimas cayeron de sus ojos.
Apreté la mandíbula, concentrándome en mi tarea. Debía forzarla a tener sexo conmigo con Aro de testigo. Me volví hacia la puerta y vi que la ventanilla estaba abierta sólo un poco. Eso haría mi trabajo más fácil.
"Haré lo que quieras", me rogó. "Sólo por favor, no me hagas daño."
"Cualquier cosa?" Le dije levantando una ceja. Ella asintió con rapidez, sin entender lo que quería de ella. "Bueno, eso debería hacer esto más fácil." "Acuéstate en la cama" Le dije con voz fría.
La comprensión estalló de repente en sus ojos. Ella sacudió la cabeza y se deslizó más atrás en la esquina. Fui a la cama y la tomé por los hombros, arrastrándola hacia adelante.
"¡No!" Ella gritó y agitó los brazos hacia mí en vano.
"Haz dicho cualquier cosa". Le gruñí, mientras seguía tirando de ella. "Ahora, acuestate"
La contuve con un certero golpe, procurando someterla sin causarle daño. Ella cayó de espaldas sobre la cama y me puse sobre ella, separando sus rodillas a fin de quedar entre ellas.
Por suerte, estaba vestida con una falda, lo que hacía mi trabajo infinitamente más fácil. Puse mis manos debajo de ella y le desgarré la ropa interior que llevaba puesta. Aro a quien le gustaba el dramatismo, gozaría de esta parte de mi show. La muchacha comenzó a luchar y dar patadas contra mí cuando saqué mi camisa de mis pantalones antes de deshacerme de ella.
"¡Alto! Por favor, basta! Oh, por Dios, por favor! " Sollozó mientras tenía mi cuerpo encima de ella. Continuó golpeando repetidamente mis hombros y dandome arañazos en la cara, buscando mis ojos. Tenía que darle crédito, ella no iba a ser tan fácil. Le sujeté ambas muñecas con una de mis manos y las puse por encima de su cabeza.
Agarrando un puñado de su pelo, di un tirón a su cabeza hacia un lado y ella dio un grito cuando empujé mis caderas con fuerza contra ella . Bien, eso era bueno y sonó fuerte. Aro pensaría que acababa de penetrarla.
"Escúchame," le susurré al oído: "No voy a obligarte a hacer esto, pero tienes que fingir que lo estoy haciendo". Diciendo esto, mordí el lobulo de su oreja y ella gritó de nuevo, más por la sorpresa, pero aproveché para imitar otra embestida. Cuando se dió cuenta de que hablaba en serio y no la obligaría, sentí que su cuerpo se relajaba.
"Grita, maldita sea!" le dije en voz baja, mientras seguía el show sacudiendo su cabeza por el puñado de pelo que tenía en mi mano. "Lucha contra mí, te estoy forzando!"
La chica finalmente se dio cuenta que tenía que hacer esta performance convincente y volvió a la vida. Ella se resistió, con sus caderas como si estuviera tratando de echarme de su cuerpo y tiró de sus muñecas, que seguían estando en mi mano sobre su cabeza. Ella gritó y gritó y, finalmente, comenzó a sollozar de puro espanto de su situación.
Continué empujando mis caderas contra ella. Me había limitado a desabrochar mis pantalones; mi posicion, de espaldas a la puerta, impedía que Aro viera que mi miembro aún seguía en mis boxers. Por suerte para la chica y para mí, porque a pesar de que yo estaba simplemente simulando tener relaciones sexuales con ella, la fricción se me hacía difícil. Traté de mantener mi mente en el peligro inminente en que estábamos los dos, pero eso, combinado con el cuerpo de una mujer que se retorcía debajo de mí, sólo agravaban la situación.
Sintiendo lo que me estaba sucediendo, los ojos de la chica se abrieron de golpe y se fijaron en los míos. El temor en ellos era evidente. Lo más probable es que pensara que una vez llegado este punto, yo debía dejar de actuar. Le hice un imperceptible movimiento con mi cabeza y luego fingí como si estubiera llegando el clímax. La muchacha no hizo nada mas, sólo estaba allí, gimiendo, cansada de todas sus luchas.
Dejando libre sus manos, me puse de rodillas y le bajé la falda con suavidad. Ella giró sobre su lado, mirando hacia la pared. Se abrazaba sus hombros con fuerza y todo su cuerpo temblaba. Todavía estaba muy asustada y tenía todo el derecho a estarlo. Yo quería acercarme y consolarla, pero no se hubiese visto muy bien. En lugar de eso, intenté acomodar mis pantalones.
Deje mi camisa fuera del pantalón para ocultar el hecho de que todavía tenía una erección y me las arreglé para que nadie se daría cuenta. Me agaché y recogí los restos de la ropa interior de la muchacha. Al salir de la habitación, se los tiré a Aro. Los atrapó con una mano y sonrió, todavía tenía grandes reflejos para un hombre de su edad.
"Le he marcado," le dije, "Ahora es mía." Me volví para mirar a los dos payasos sentados contra la pared, con el ceño fruncido. Sabía que ninguno se atrevería a tocarla, ella estaría a salvo.
"Parece que la chica te ha marcado tambien" Aro se rió entre dientes, señalando a mi cara. Me toqué y sentí tres distintos rasguños por mi mejilla.
Cogí mi pistola y la chaqueta y salí del almacén. Sí, ella me había marcado. Yo no tenía idea de cuánto.
N/A: Que les pareció? Dejen sus reviews!
Gracias a mi novio, que aunque no le gusta ni la saga ni los fics me ayudo con algunas cosillas por ahi en la traducción.
Besos!
CaroB