|
Author of 9 Stories |
¡Hola terrícolas!
Primero que nada, pido perdón por retrasarme en la actualización. No fue por falta de inspiración (De echo este cap lo hice en 1 día) pero no tuve tiempo para nada, las chicas universitarias espero me comprendan. Este capítulo se nos viene intenso! Así que no se pierdan ni el detalle más nimio...
Espero disfruten la lectura, y recuerden que su review es el reconocimiento a mi trabajo xD.
¡A leer!
Capítulo 3: "La verdad en tu piel"
El vapor que inundaba en enorme baño de la mansión del heredero Malfoy hacía que la silueta de éste se difuminara en el espejo, sin embargo ni la borrosa imagen podía ocultar la ansiedad que experimentaba el rubio. Deslizó su mano por el espejo quitando todo resto de empañamiento, se miró fijamente y notó sus pupilas dilatadas: No solo estaba ansioso, estaba excitado. Salió rápidamente del baño hasta su habitación con la toalla en la cintura, quitó una prenda íntima de su amante de turno de la cama, una chica sin nombre, para comenzar a vestirse. Sabía que no tenía que ser demasiado elegante, pero vamos, estamos hablando de Draco Malfoy: eligió su mejor traje de seda italiana y una camisa que haría desfallecer a cualquier mujer, roció su cuerpo con el más caro de los perfumes y calzó unos brillantes zapatos que un londinense normal compraría con dos años de sueldo.
Al entrar nuevamente al baño pensó en peinar su cabello como siempre lo hacía, engominado hacia atrás y correctamente ordenado, pero algo en su cabeza le dijo que esa noche sería mejor llevarlo levemente revuelto y un poco más largo de lo normal.
Miró el reloj. Las 8:30. Tiempo suficiente para llegar al restaurante sin retraso.
OoOoO
Al entrar Hermione al restaurante el recepcionista pidió su abrigo y le preguntó si tenía reservación. Ella con tan solo nombrar el apellido Malfoy la dirigieron como si fuera la reina de Inglaterra a una mesa privada en el balcón del penthouse.
La castaña en verdad se sentía muy incómoda, ella solo acostumbraba a ir a restoranes de comida rápida o cenas familiares, tanto lujo la hacía sentir fuera de lugar. Al entrar a la suite privada divisó una mesa ornamentada con velas, un bote de champagne y unos cubiertos, sin querer tuvo la súbita idea de que esa cena eran más que negocios.
Sacudiendo la cabeza para sacar esos ilusos pensamientos de su mente fijó su vista en el balcón, y la ciudad reflejada en su retina, Londres, la atrajo como abeja a la miel.
El restaurante Pearl estaba situado en un lugar privilegiado dentro de las calles londinenses. Podía divisar las hermosas estructuras con siglos de antigüedad en todo su esplendor. Las luces del ya casi extinguido ocaso, los faroles, las ventanas y los automóviles hacían un verdadero espectáculo que quizá, valía el gasto apreciarlo. Se quedó viendo el final del atardecer, y como poco a poco la luna y las estrellas se unían al festival de destellos nocturnos. Curiosamente era una noche cálida, sentía que podía quedarse allí mirando hasta que el sol se asomase nuevamente…
-Granger – la voz ronca la sacó súbitamente de su ensimismamiento. Ella se giró luego de oír su apellido.
Draco Malfoy era guapo, si que lo era, no cabía ninguna duda. Pero ella no recordaba haberlo visto tan guapo nunca antes en su vida. El cabello ordenado le sentaba muy bien, pero joder, con esos mechones de oro revoloteando por su cara… ESE Malfoy la hacía recordar muchas escenas pasadas.
Pero todo estaba claro como el agua.
Cualquier expresión de sorpresa en el rostro de la castaña al ver a Draco no tenía ni la más mínima comparación con la mandíbula desencajada que había puesto el rubio al ver voltearse a su eterna enemiga de la infancia. Su piel blanca resaltaba exquisitamente con el rojo vestido y las luces de la ciudad, hasta sintió las ganas de morder sus hombros como si fuesen el más exquisito chocolate blanco. Sentía que sus labios de un carmesí intenso le pedirían a súplicas una probada de sus besos, sintió la urgencia de que sus ojos destellaran súplicas de pasión…
Pero, claro, también sintió que sus pantalones lo delatarían si la castaña por esas cosas de la vida decidiera mirar hacia abajo.
-Disculpa, enseguida vuelvo – murmuró tan rápidamente como desapareció de la estancia.
Ella solo tomó una bocanada de aire, como había pensado, la noche sería demasiado larga.
OoOoO
Indudablemente la cena estaba exquisita, no cabía duda. Se notaba el esmero por agradar y halagar al magnate Draco Malfoy y a su acompañante. Estaban a mitad de la cena cuando el rubio sacó el champagne del bote y sirvió un poco en ambas copas de cristal.
-¿Un brindis por el proyecto? – Preguntó él, alzando su copa – Se que quedan pequeñas dudas con respecto a él, pero yo estoy sorprendido de tu trabajo y confío en que sabrás invertir muy bien los fondos.
-Bien – Hermione alzó también su copa y brindó – Aunque, si no te molesta, quisiera preguntarte algunas cosas…
-Yo se lo que quieres preguntar – se llevó la copa a los labios – pero quiero que disfrutemos de la velada antes de ponernos a hablar de negocios – bebió.
A ella le pareció razonable, después de todo era una noche muy hermosa como para desaprovecharla solo con trabajo. Al terminar de cenar el mozo les trajo el postre.
-Cuéntame algo – pronunció el platinado - ¿Sólo trabajas? No pareciera que tuvieras muchos pasatiempos.
Ella frunció el ceño.
-¿Lo dices porque crees que sigo siendo un ratón de biblioteca?
-No me malinterpretes. No dudo que sigas siendo una come libros… pero tu trabajo es realmente bueno como para que lleve tan poco tiempo. Ya sabes que salimos hace muy poco de Hogwarts…
-Bueno, básicamente soy una trabajólica… no se si sabes que murieron mis padres hace más de un año… y no tuve muchas oportunidades de estudio.
-Lo lamento.
Ella asintió, no se sentía cómoda con el tema. Levantó la vista y vio al rubio bebiendo champagne, mirándola fijamente a los ojos.
-¿Y tú, Malfoy?, no creo que lo único que hayas echo haya sido nadar en tu fortuna durante meses.
-Claro – El rió. Después de todo seguían teniendo rivalidad – Pues pensé en casarme con Parkinson, pero digamos que no se dieron las cosas y terminamos de la peor forma. Ahora me dedico a estar con chicas y… bueno, negocios – bebió más champagne.
La castaña asintió. A decir verdad no era para nada raro que él; guapo, millonario y famoso, tuviera tantas chicas como se le diera la gana. Pero de cierta manera eso influyó un poco en su interior… Ella había dedicado la mayor parte de su juventud en los estudios, y ahora que seguía siendo joven tenía una hija a cuestas que alimentar, mientras el otro partícipe de esa criatura disfrutaba de su galantería. Claro, él solo vivía de la manera que le placía porque no estaba enterado de la existencia de aquella niña, pero ella no lo culpaba por ningún motivo, después de todo era ella quien no quería que él se enterase. Sin embargo allí estaba ese malestar en su estómago, ese que se siente cuando tienes la conciencia intranquila.
-Permiso, tengo que ir al baño… - Ella se levantó rápidamente dejando a su paso el olor a vainilla en la estancia.
OoOoO
Hermione seguía nerviosa, su conciencia la molestaba. Mojó con agua fría su nuca para relajarse, pero el malestar en su abdomen siguió aquejándola. Molesta por su nuevo arrepentimiento retocó su maquillaje y se miró al espejo tendidamente.
-Tranquila – se dijo a si misma – todo lo que has echo, lo has echo para bien.
Y olvidando su bolso en el baño, salió de éste hacia la suite.
…
….
…
Al llegar no encontró a Malfoy en la mesa, pero reconoció su silueta a contraluz a orillas del balcón. Caminó hacia él con las copas de champagne y lo acompañó a mirar las luces de la noche. Le pasó la suya.
-Estoy aburrido de las mujeres sin rostro y sin identidad que se acuestan conmigo todas las noches – dijo Draco, mirando fijamente las luces, seducido por el alcohol – Me siento vacío.
Hermione, por acto reflejo, colocó su mano en la mejilla del heredero Malfoy. Su piel era suave, fría y su mejilla respondió a la caricia. Él dejó ambas copas en el borde del balcón y volteó en 45 grados para mirarla frente a frente. Puso su nariz en el pelo de la chica; olor a canela, muy familiar – pensó.
-¿Por qué quieres financiar este proyecto? – Preguntó Hermione, aprovechando la situación de cercanía.
-Ya te lo dije – respondió él, sin quitar su nariz del castaño cabello – hay una bruja hija de muggles que tengo que encontrar.
-¿Por qué? – Draco había levantado la barbilla de ella.
-Porque ella huye de mi – le quitó los cabellos de la cara y la miró a los ojos.
-¿Por qué huye de ti?
Draco suspiró y volvió su vista a las luces de la noche. Su mirada era confusa.
-Tengo una hija – Dijo, amargamente – Tengo una hija con alguien que no recuerdo…
OoOoO
Hermione llegó a su casa con lágrimas negras surcando sus mejillas. Se quitó los tacones al cruzar el salón y los lanzó lejos, se soltó el cabello dejando libres los rizos y sin quitarse siquiera la ropa se tendió en la cama sollozando. Estaba perdida… Malfoy lo sabía todo y no le costaría nada encontrarla. Su pequeña familia se desmoronaría, y ella sería la más perjudicada.
Ya no tenía escapatoria…
OoOoO
Draco bebió el resto de champagne que quedó de la velada. No sabía por qué, pero se había comportado de una manera inadecuada con la castaña… pero ese olor que despedía su cuerpo y esa fantástica piel que tenía lo habían hipnotizado. El lado bueno es que ella había tenido que marcharse repentinamente, si no le habría sido difícil resistirse.
Antes de marcharse decidió pasar a refrescarse al baño, pero al entrar se encontró con el bolso de la castaña. Al tomarlo cayó esa especie de chuchería muggle que servía para guardar tarjetas y cosas por el estilo. No era costumbre suya husmear… pero algo lo llamó a revisar la cartera.
Al abrirla sintió un revoltijo estomacal. Una niña rubia de un año aproximadamente le sonreía con unos ojos igual de grises que los suyos.
---.---
¡Reviews :D!