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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Books » Harry Potter » La Luna de Miel, traducción

Vampisandi
Author of 54 Stories

Rated: M - Spanish - Romance/General - Draco M. & Harry P. - Reviews: 82 - Updated: 11-29-09 - Published: 09-27-09 - id:5405882

***

Autora dice: No son míos.

Traductora dice: Dije que los iba a compensar por la tardanza del capítulo anterior.

***

20 de Agosto

–…en verdad, eso es todo. Éramos demasiado jóvenes para tomarlo en serio cuando empezamos a salir, pero todos esperaban que lo hiciéramos. Mira a dónde nos llevó –dijo Harry con un bufido y negó con la cabeza.

Draco dibujó figuras al azar en la mesa con las gotas que escurrían de su vaso. Había esperado casi tres semanas para que Harry le dijera sobre Ginny, y ahora ahí estaba, no podía evitar pensar que había más de lo que Harry le contaba.

–No deberías estar… no lo sé ¿Más enojado? –preguntó Draco, mirando a Harry.

Harry carraspeó, incómodo de la dirección que estaba tomando la conversación. Estaba de acuerdo cuando Draco dijo que necesitaba hablar de Ginny y el cómo había terminado su compromiso, pero no le quería decir todo. Había cosas que eran muy personales.

–Por la cantidad de galeones que desperdiciaste en la ceremonia muchos hubieran…

–No me importa el dinero –espetó Harry, se pasó una mano por el cabello –.Lo siento. Es sólo que… no es por el dinero.

Harry sonrió tristemente, frotó su rostro ausentemente mientras recuperaba la compostura.

–Como debe odiarme para hacer algo como eso –dijo Harry con pesadumbre, moviendo su mano y mirando a Draco. No notó lo fuerte que el rubio estaba agarrando su vaso.

–Harry, por lo que me has dicho, te ha engañado por años. Obviamente no tenía intenciones de casarse contigo, sólo avergonzarte públicamente planeándolo todo para dejarte en el altar. ¿Cómo puedes no odiarla?

Harry se mordió su labio, preguntándose si debería ser completamente sincero con Draco. Le dijo que habían tenido una discusión el año pasado que prácticamente había terminado con la intimidad y que fue cuando Ginny había empezado a jactarse de sus amantes. Aunque no había sido muy preciso sobre el tema de la pelea. ¿Cómo reaccionaría Draco al saber que había sido por él?

Harry respiró hondo, debatiéndose qué hacer. Por un lado sería un alivio decirle a alguien sobre su anormalidad, pero Draco probablemente no era su mejor opción, pues su anormalidad se manifestaba en su atracción por él. Aún así ¿Acaso Draco no lo averiguaría tan rápido como llegaran a Londres? Seguramente Ginny ya le había dicho la historia a los periódicos. No se podía imaginar que se quedara callada, con lo severa que el resto de su venganza había sido. Sabía que se lo merecía, pero eso no lo hacía más fácil de digerir.

–No es tan simple –dijo, su tono de voz dejaba en claro que esa parte de la conversación había terminado.

Draco se recargó en su asiento, entendiendo la no-tan-sutil pista de Harry para dejar el tema. Se sentaron en silencio, cada uno regañándose a sí mismo; Harry por compartir más información de la que quería con un Draco demasiado perceptivo y Draco por perder el control y presionar a Harry por más información de la que el hombre quería dar.

– ¿Quieres ir a volar? –preguntó Harry de la nada, sorprendiendo a Draco. Se imaginó que Harry quería regresar a su privacidad lo más pronto posible.

Draco asintió, ansioso de pasar tiempo con Harry haciendo algo divertido. El atlético Gryffindor usualmente prefería los deportes muggles de la isla, como surfear y escalar, Draco no lo acompañaba muy seguido. Harry estaba acostumbrado al ejercicio, pues su trabajo de Auror le exigía mantenerse en forma. Pasaba la mayor parte de las mañanas corriendo en la playa antes de que el calor aumentara, mientras Draco las pasaba disfrutando de su café y mirando desde la terraza.

No habían usado las escobas en las semanas que llevaban en la isla, ambos estaban felices de encontrar que eran los modelos más recientes de Nimbus con varios adornos. No debió ser una sorpresa pues todo en la isla era de alta calidad.

– ¿Qué tal un juego de buscadores? –preguntó Draco, descubriendo una brillante y dorada Snitch en una caja en la esquina del cobertizo. La tomó, abruptamente abrió las cerraduras y atrapó la Snitch antes de que pudiera alejarse.

Draco no había estado en el aire en años y Harry sólo volaba en los juegos espontáneos de quidditch que siempre parecían surgir en la Madriguera durante las vacaciones. Harry se imaginó que eso significaba que estaban bastante parejos pues según recordaba, Draco había sido un magnífico volador en la escuela.

–El perdedor hace la cena –gritó Harry, pateando la arena y elevándose sobre la isla, ansioso de explorar que tan alto estaban las protecciones que los retenían.

Draco sonrió, se cubrió los ojos del sol mientras veía el ascenso elegante de Harry. El mago se tiró en picada y daba giros en el aire, su risa audible aun para Draco, quien seguía estaba en el suelo. Adoraba ver a Harry volar mientras estaban en la escuela, aunque nunca lo admitió frente a alguien. El hombre era mágico en el aire. Era el volador más intuitivo que Draco había visto y disfrutaba verlo ejecutar con facilidad trucos que desafiaban a la muerte.

– ¡Sube tu trasero aquí, Malfoy! –gritó Harry, bajando su escoba hasta que estuvo a unos metros sobre del rubio –Veamos lo que puedes hacer sin tus guardaespaldas limpiándote el camino.

Los labios de Draco se curvaron en una sonrisa fiera, no necesitó más provocación para lanzarse al aire. Dio algunas vueltas por unos minutos, para familiarizarse con el control de la escoba, antes de acercarse y detenerse junto a Harry. Ambos sonreían y estaban desarreglados, sus mejillas rosas por el golpe del viento. Draco alzó un brazo, abrió la mano y dejó que la Snitch volara hacia su libertad. Ambos se sostuvieron la mirada, estudiándose mutuamente mientras la Snitch se alejaba de ellos. De repente, Harry le lanzó a Draco una sonrisa bastante slytherin y le guiñó un ojo antes de dirigirse a toda velocidad hacia donde la pelota dorada se había ido.

Draco negó con la cabeza, ajustó su agarre en la escoba y lo siguió. ¿Por qué siempre parecía que él terminaba persiguiendo a Potter?

***

Harry frunció el ceño mientras dejaba sus zapatos para que se secaran en el pórtico. Se había mojado cuando la Snitch había rozado la superficie del agua y él la había seguido, casi se cae de la escoba cuando una gran ola lo tomó por sorpresa. Al final, atrapó la Snitch pero Draco se rió todo el camino de regreso, diciendo que ver a Harry derrotado por la naturaleza y luciendo como una rata mojada y enojada era suficiente victoria para él.

–Sólo porque fuiste demasiado gallina para intentarlo –murmuró, quitándose su ropa mojada mientras caminaba hacia su recámara.

No estaba preparado para toparse con algo sólido en medio del pasillo y se encontró cayendo, trató de asirse de cualquier cosa para mantener su equilibrio. Su camisa mojada estaba atorada alrededor de su cabeza, cubriendo sus ojos y limitando su rango de movimiento. Se hubiera golpeado feo si un par de manos fuertes no lo hubieran atrapado alrededor de su torso. Aún así, la intervención de Draco no fue suficiente para detener la caída, el rubio cayó también actuando como un cojín entre Harry y el suelo.

Harry empezó a reírse tan pronto como recuperó el aliento, peleando con su camisa hasta que pudo jalar la tela húmeda y liberarse. Se giró para no aplastar al rubio, quien trataba de parecer molesto pero fallando en el intento.

– ¿Cómo es que tienes tanta coordinación en el aire pero ninguna en la tierra? –preguntó Draco, negando con la cabeza como si estuviera decepcionado.

Harry rodó los ojos, aventando su camisa al baño. La prenda aterrizó ruidosamente en el azulejo, provocando un ruido de disgusto por parte de Draco. La cesta en el baño estaba hechizada para lavar su ropa y regresarla al armario, pero como Draco ya se lo había dicho muchas veces al hombre de cabellos negros, sólo funcionaba si la ropa de verdad caía adentro de la cesta.

–Merlín, eres un cerdo –dijo Draco, dándole a Harry una mirada exasperada que no logró su efecto por el hecho de que aún estaba acostado en el suelo.

Harry se rió, haciendo una mueca de dolor cuando sus músculos abusados por el quidditch protestaron al levantarse. Extendió una mano hacia Draco, ayudando al rubio a levantarse del suelo. Se había llevado lo peor de la caída y Harry lo observó escrupulosamente, tratando de determinar si se había lastimado.

Draco, al levantarse, se resbaló con un poco de agua de la ropa empapada de Harry. Aún se sostenía de la mano de Harry, cayó hacia adelante, aplastando al hombre moreno contra la pared. Sus labios rozaron el cuello de Harry mientras trataba de enderezarse y el contacto inesperado mandó un flujo de excitación a través de su cuerpo. Draco se alejó rápidamente antes de que Harry pudiera sentir el efecto que tenía en él, pero pudo captar la mirada sorprendida y llena de pánico del hombre, se preguntó si Harry habría sentido su erección después de todo.

–Voy a empezar a preparar la cena –dijo, se volteó rápido para que Harry no mirara sus mejillas sonrojadas.

–Debería cambiarme –dijo Harry igual de rápido, dando la vuelta y corriendo hacia la seguridad de su recámara.

Draco negó con la cabeza, maldiciendo su cuerpo por su reacción hacia la cercanía de Harry. Mas no podía estar completamente molesto por el contacto no intencional. Ahora sabía cómo era el sabor de la piel de Harry después de un día afuera a la luz del sol. Su decaída erección se levantó con el pensamiento y Draco se regañó, caminando hacia la cocina para prepararle algo a Harry como cena por su victoria.

Harry podía oír a Draco moverse en la cocina y calculó que al menos tenía una media hora antes de que el rubio estuviera listo para comer. Se dirigió a la silla de mimbre en la esquina de la habitación, sin importarle el camino de agua que dejó en la alfombra. Probablemente Draco no había notado el ligero toque, pero la sensación de sus suaves labios sobre la piel de Harry habían cruzado a través de él como fuego salvaje, haciendo que su sangre corriera y definitivamente logrando una reacción de su polla.

Gimió, dejando que su cabeza golpeara la pared. Era un hombre adulto ¡Por Merlin! Debería ser capaz de controlar las reacciones de su cuerpo a esas cosas, aún así ahí estaba, escondido en su cuarto, con una erección, después de unos toques accidentales de Draco. Cerró sus ojos fuertemente, la culpa lo inundaba. Draco era un hombre. No estaba bien sentirse atraído por él.

Harry tembló cuando se dio cuenta de la humedad de sus calzoncillos. Se los quitó, convocando una toalla del baño para cubrir su cintura. Maldiciendo el hecho de que sólo había un baño en toda la casa, Harry abrió la puerta que daba al baño y asomó la cabeza. Su camisa seguía tirada en el suelo y la puerta hacia el pasillo estaba abierta, justo como la habían dejado. Se deslizó por su puerta y cerró con llave la del pasillo. La última cosa que necesitaba mientras se duchaba era que Draco entrara, pensó con disgusto, le dio un vistazo en el espejo a su aún presente erección que se levantaba bajo la toalla.

Abrió la llave del agua lo más caliente que podía soportar, caminó debajo de la regadera y dejó que su piel se calentara. Una ducha de agua fría probablemente hubiera sido lo más lógico pero se congelaba. Se volteó hacia el azulejo de la pared y dejó que el chorro de agua caliente golpeara su espalda. Su pene aún rogaba por atención, pero difícilmente podría masturbarse con sus pensamientos atascados en Draco. Eso sería cruzar la línea, al menos en su mente. Sabía que sentía atracción por hombres pero, nunca se había masturbado pensando en uno. Si lo hacía… bueno, Harry pensaba que ya no habría redención para él.

En vez de eso, recordó la piel de porcelana de Ginny y su largo cabello rojo, aliviado de que su mente cooperara y lo supliera de imágenes de ellos dos haciendo el amor. Habían pasado años desde que había disfrutado estar con ella de esa forma, pero podía recordar el placer de hundirse en su cuerpo ansioso, cuando las cosas aún eran nuevas y frescas entre ellos, cuando de verdad estaban enamorados y no se cansaban de estar juntos.

Harry rodeó su polla con una mano, se apoyó en la pared con su antebrazo. Su respiración se tornó en jadeos irregulares mientras recordaba cómo había sido acariciar con sus manos su piel pálida, siguiendo las suaves curvas y los músculos torneados.

Gimió cuando una imagen de otra piel pálida inundó su mente… piel que moldeaba músculos firmes y definidos. Draco era tan pálido como Ginny pero las similitudes terminaban ahí. Harry recordó cómo se sintió ser acunado por su pecho cálido y sólido. Había sido maravilloso, ser abrazado por alguien a quien le importaba, sin mencionar el hecho de que esos brazos consoladores lo habían envuelto para calmarlo de una pesadilla que había pertenecido a Draco. Harry se rindió, sus caricias se volvieron más enérgicas y gimió. Se imaginó a Draco de rodillas frente a él, su cabello rubio pegado a su frente, el agua cayendo sobre su piel y bajando sobre su pecho mientras miraba hacia arriba. Harry mordió su lengua, resistiendo las ganas de gritar mientras se imaginaba esos labios abrirse, cubriendo sus dientes afilados para proteger la piel sensible de Harry al acercarse, su lengua atreviéndose a lamer la punta del pene de Harry antes de metérselo todo a la boca.

Harry soltó un grito, su cabeza cayó contra su antebrazo mientras se corría tan fuerte como no lo había hecho en años. Sus piernas temblaron con la fuerza de su orgasmo, se deslizó hacia el suelo, el agua aún golpeaba su espalda mientras se encorvaba para evitar el agua que se enfriaba. Cerró sus puños y golpeó con ellos la pared mientras sentía lágrimas cálidas punzando bajo sus párpados cerrados. Nunca había perdido el control así… siempre había sido capaz de contenerse de perderse en esos pensamientos enfermos y retorcidos.

Harry dejó descansar su cabeza en el cálido azulejo, dejando que lágrimas silenciosas salieran y cayeran por sus mejillas. Estaba de verdad muy jodido. Acababa de masturbarse con pensamientos de Draco Malfoy.

TBC


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