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Estos personajes no nos pertenecen, todo es de Fox, excepto nuestra imaginación ;P
Día 4: Un domingo en familia
Aunque esa noche para ambos había sido agotadora no pudieron recuperar fuerzas. Ni Booth ni Brennan lograban dormir, sobre todo Brennan. Booth ya llevaba una noche sin poder dormir gracias a las imágenes que se le venían a la cabeza de Jensen y Brennan cada vez que cerraba los ojos. Ella, en cambio, no pudo mantener los ojos cerrados durante más de 5 minutos después de la conversación que había tenido con Booth. Ella no quería que todo terminase así, y más sabiendo los sentimientos que compartían el uno por el otro, pero también, pensado de una manera racional Booth tenía razón, y eso era una cosa que no soportaba, odiaba que hacer las cosas correctamente llevara consecuencias, pero tenía que hacerlo, por el bien de ambos. Aunque la decisión que tenía que tomar ya estaba clara, no podía dormir. Eran las tres de la mañana y tenía los ojos como dos platos. Después de tomar dos tilas para intentar relajarse, intentó pensar otras maneras por las cuales pudiera recuperar el sueño, y una de esas era hablar con Booth. Si, ella no estaba muy segura de su decisión, pero en esos momentos lo único que quería era dormir, por lo que no descartó la idea y se dirigió con una camiseta de tirantes blanca y unos pantalones de seda azul marino hacia la habitación donde estaba durmiendo su compañero. La puerta estaba entreabierta, puso la mano en el pomo y empujó lentamente para ver si estaba dormido. Booth se encontraba de espaldas a ella, por lo que no pudo saberlo. Entró lentamente en la habitación, mínimamente iluminada por la luz de la calle que entraba por la ventana. Se le quedó mirando de pie unos segundos y luego decidió sentarse en la cama con las piernas cruzadas, y lentamente le posó su mano en el hombro para después, suavemente, moverlo mientras pronunciaba su nombre. Booth se asustó cuando notó que alguien a las 3:17 de la mañana le estaba despertando.
- ¡Huesos! – Se medio inclinó haciendo fuerza con los brazos- ¿Qué ocurre? ¿Te encuentras bien? ¿Pasó algo? – Dijo algo preocupado.
-No, o sea si, está todo bien… es solo que quería hablar contigo…-
- ¿Ahora? Son las 3 de la madrugada Huesos. ¿No puedes esperar hasta mañana y contármelo mientras desayunamos?
-Es que no puedo dormir- suspiró- Y si no te lo digo no creo que pueda hacerlo-
- Esta bien… - Dijo sentándose también en la cama. Cruzó los brazos intentando tapar su pecho desnudo – ¿De qué se trata?
-Estuve pensando… y creo que tienes razón-
- Claro que tengo razón – Estaba algo dormido y no se enteraba mucho de lo que le decía Brennan - ¿En que tengo razón?
Ella rió- En que no podemos ser nada más que compañeros… y amigos ¿Por qué aun quieres ser mi amigo verdad?- le miró a los ojos.
- Ah… - suspiró – Me alegro que estés de acuerdo – intentó fingir una sonrisa, aunque no se qué le salió exactamente – Por supuesto que seremos amigos. Siempre. – Remarcó esa última palabra.
-Claro… amigos, siempre- bajó la mirada- Puedes… ¿Puedo hacer algo, solo por esta vez?-
- Claro… dime.
Brennan se quedó en silencio un momento, pensando si debía decírselo o no, hasta que cogió un poco de coraje- ¿Puedo besarte?... por última vez… juro que después no vuelvo a hacerlo-
- Huesos... no… yo… - Se quedó pensando unos segundos. –
-Sabía que no debía pedírtelo… yo, lo siento Booth- se levantó rápidamente de la cama, lo único que quería era salir de ahí.
Booth la agarró de la mano antes de que pudiera salir de allí. Ella, avergonzada, se volvió a sentar en la cama pero no le dio tiempo a decir nada más.
- Solo un beso. Nuestro último beso.
Booth se acercó lentamente a Brennan, cada vez estaban más cerca el uno del otro. Brennan, aunque sabía que solo sería un beso y que no significaría nada estaba muy nerviosa, aunque no sé si tanto como Booth. Para Booth, besar a Brennan, besarla solo una vez, era una cosa muy complicada, él, si la besaba, sabía que no pararía nunca, pero tenía que intentar controlarse.
Booth posó sus labios suavemente encima de los de Brennan, y como había imaginado sería imposible parar. Ese beso duró más de lo que dura "un beso" normal, pero ese beso llevó a otro, y ese a otro, hasta que sin darse cuenta estaban los dos tumbados en la cama besándose apasionadamente a las 3 de la mañana. Llegó un momento en que esos besos empezaron a llegar más lejos. Booth empezó a besarle el cuello, y lentamente fue bajando hasta llegar a un punto en que había una cosa que le molestaba, levantó la cabeza y mirándola fijamente a esos ojos celestes que, bajo la luz mágica de la noche aun parecían brillar más y, lentamente le fue quitando su camiseta de tirantes. Brennan no paraba de acariciarlo y mirarlo fijamente mientras lo besaba, lo que siempre había desando hacer pero que nunca había podido probar. En ese momento, Brennan le estaba besando el cuello cuando Booth reaccionó.
- Huesos. – No contestaba – Huesos para. Esto… esto no está bien.
-No hables…- volvió a besarle.
El no pudo resistirse y la siguió besando, pero en pocos segundos más volvió a lo mismo.
- No, Huesos, lo siento. – Se intentó separar de ella porque sabía que si no sería incapaz – Lo siento, no puedo, no podemos, somos compañeros y…
-Tienes razón… perdóname, tengo que irme- se levantó rápido- Buenas noches- y desapareció.
El intento de Brennan para dormir no le sirvió de nada. Si antes le costaba, ahora ya lo daba por imposible, al igual que Booth. Después de una larga noche en vela decidieron levantarse, y al mismo tiempo. Sus habitaciones, al encontrarse una enfrente la otra, al abrir las puertas y dar un paso adelante para dirigirse a la cocina a desayunar, se encontraron cara a cara, uno enfrente al otro, sin decir nada.
- Yo… lo siento. Por lo de anoche. – Dijo Booth finalmente
-Yo también lo siento, no debería habértelo pedido-
- No… es solo que… no quería que terminara así. – Cada vez estaban más cerca el uno del otro.
-¿No? ¿Y cómo querías que terminara entonces?-
Booth, dispuesto a enseñarle como hubiera querido que terminara esa noche se acercó y rompió el espacio que les separaba el uno del otro, posó su mano en su mentón y sus labios empezaron a rozarse, pero eso no pudo llegar más allá. El timbre de la puerta no paraba de sonar y se oía una voz de mujer de fondo.
- Creo que iré a abrir – dijo Booth separándose de ella. Brennan, en cambio se quedó allí, pensando en que habría pasado si no llegan a llamar a la puerta.
Booth, también maldiciendo que ese momento fuera interrumpido se acercó de no muy buen humor hacia la puerta para abrirla, y cuando vio quien había detrás, su humor cambió completamente.
- ¡Hey campeón! – Dijo Booth agachándose a abrazar a su hijo.
- Lo siento Seeley, se que tenía que traértelo dos horas más tarde pero me surgió una urgencia y… en fin… pasaré sobre las 7 de la tarde a buscarlo. Adiós Parker – Decía Rebecca mientras le daba un beso a su hijo.
- Está bien. Entra campeón. – Cerró la puerta. – Huesos, mira quien está aquí.
-¿Quién?- se dirigió hacia la puerta- Hey Parker- le sonrió-
- ¡Hola Huesos!
- ¿Desayunaste ya? – dijo Booth mientras se dirigía a la cocina.
- No mucho. Mamá tenía prisa.
Booth preparo desayuno para todos y lo llevo a la mesa donde les estaba esperando Brennan y Parker, donde no paraban de reír.
- ¡A desayunar! – Dijo mientras dejaba los platos en la mesa – ¿De qué reis tanto preguntó?
-¡De nada!- dijeron los dos al mismo tiempo, por lo que volvieron a reír.
- Sabes papá… hace mucho sol hoy. – Dijo Parker mirándolo fijamente.
- ¿Y?
- Podemos ir a la piscina. – Dijo ahora mirando a Brennan.
-Pues claro, id, para eso les he dado la llave ¿No?- le sonrió.
- Claro que iremos, pero solo si vienes tú también – dijo Booth mirándola fijamente.
- ¡Sí! Que venga que venga. – dijo Parker botando en la silla.
-Mmmhhh- rió- Está bien…-
Terminaron de comer el impresionante desayuno que había preparado Booth, y después de estar un rato viendo la televisión decidieron ir a la piscina. Booth y Parker estaban en el sofá esperando a que saliera Brennan de ponerse su bikini.
- ¿Por qué tardas tanto Huesos? – En ese momento salió de su habitación, con unos shorts y una camisa de verano. – Al fin. Vámonos.
Llegaron al ático del edificio y tal y como les contó Brennan en el ascensor, allí nunca había nadie, y nadie significaba nadie. Estaban los tres solos, por lo que pudieron elegir el lugar más cómodo. Brennan se sentó en una hamaca a leer un libro que hacía tiempo que tenia empezado. Booth y Parker se quitaron la camisa que les cubría y saltaron sin pensárselo dos veces a la piscina. Empezaron a jugar dentro del agua como dos niños, aunque la verdad es que allí solo había uno. Jugaron al juego del Marco Polo, al juego de perseguirse bajo el agua y al de ver quien salta más alto. Brennan de vez en cuando les observaba porque en realidad le gustaba ver esa escena, Booth comportándose como un niño y radiado de felicidad. Hubo un momento en que Parker y Booth se aburrían y decidieron llamarla para que se incorporara al juego.
- ¡Huesos! ¡Huesos! Ven ¿porque no vienes aquí dentro? ¡El agua esta genial! –Dijo Booth mientras jugaba con Parker dentro la piscina.
- Si Huesos, juega con nosotros. Es muy divertido.
-Mhh no lo sé, el agua se ve muy fría-
- ¿Qué pasa Huesos? ¿Tienes miedo al agua?
- ¿Sabes nadar? – Preguntó Parker y después se rió con su padre del chiste.
Brennan sonrió con malicia – Claro que sé nadar… y no Booth, no le tengo miedo al agua- se levantó dejando su libro en la mesita más cercana y comenzó a quitarse la camiseta lentamente.
Brennan fue dejando poco a poco cada prenda que se quitaba en el suelo mientras avanzaba hacia la piscina donde se encontraban Booth y Parker. Cada movimiento que daba, y todo lo que decía, a Booth le importaba, pero cuando la vio con es bikini rojo se quedó paralizado, mirándola, con la boca medio abierta, mientras Parker le iba tirando agua en la cara. Brennan terminó su striptease tirando los pantalones al suelo y es cuando empezó a correr, tirándose finalmente de cabeza al agua. Booth, por eso, no podía parar de mirarla, había algo que no le permitía retirar la vista de ella y dejar sin funcionamiento las otras partes del cuerpo.
- ¿Qué te pasa papá?
- Eh… - Volvió al vista a su hijo – Nada – Y le sonrió mientras le volvía a subir a sus espaldas para volverlo a lanzar al agua.
Booth, Brennan y Parker se pasaron más tiempo del que tenían pensado en el agua. La verdad es que Brennan hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien, nunca se habría imaginado que dentro de una piscina se pudieran hacer tantas cosas distintas y sin aburrirte nada. Ya era casi la hora de comer, por lo que decidieron salir de la piscina y estirarse al Sol para secarse e ir a preparar la comida.
Pusieron unas toallas en el suelo. La de Parker, la más pequeñita se encontraba en medio de los dos. Hacía mucho Sol y tuvieron tentaciones de no volverse a tirar al agua, pero lograron resistirse y sujetar a Parker para que no se lanzara directo.
- Y… ¿Sois novios? – Preguntó Parker
Booth y Brennan se levantaron un poco y se miraron fijamente, no sabían que contestarle. ¿Estaban juntos? No. ¿Se querían? Sí. Pero como le cuentas todo eso a un niño de 8 años, no se puede, por lo que Booth dijo algo dudoso:
- No.
- Y… entonces… ¿Por qué mirabas a Huesos con esa cara cuando se estaba quitando la ropa?- Dijo sonriendo.
Brennan levanto la cabeza y se quedó mirando a Booth fijamente a los ojos, donde podía mostrar vergüenza y confusión.
- Pues… por… por… - Estaba intentando buscar una excusa, pero en ese momento estaba más atento en imaginar en que estaría pensando ella de él que no de su hijo de él, así que tenía que buscar una excusa suficientemente buena para poder engañar a una mujer de un cociente intelectual espectacular.
-¿Tienes hambre Parker?- preguntó Brennan cuando vio que Booth no tenía intenciones de responder.
- ¡Sí! ¡Mucha!
- Bien – dijo Booth al ver que Parker ya se había interesado por otro tema – Vamos a comer entonces. - Le dedicó una sonrisa a Brennan para agradecerle de la que le había salvado. Brennan le respondió con otra.
Se terminaron de secar con las toallas y se fueron hacia el ascensor, donde les dejo al piso de Brennan. Parker se puso a ver la televisión mientras Booth y Brennan hacían la comida. Todo salió como se esperaba, tuvieron una comida agradable en la mesa del comedor. Al terminar Booth, se ofreció para fregar los platos y obviamente Brennan no puso ninguna objeción, se sentó en el sofá junto con Parker, y se pusieron a ver dibujos animados.
-¿Te la has pasado bien hoy?- le preguntó el pequeño.
- Si, mucho. – dijo mientras le pasaba la mano por el pelo – ¿Y tú? ¿Cómo lo pasaste?
- Geniaaaaaal! – dijo dando botes en el sofá.
- Me alegro – dijo con una gran sonrisa.
- Oye… ¿Porqué papá y tu vivís juntos si no sois novios?
- Bueno, dos amigos también pueden vivir juntos – Dijo con una sonrisa
- ¿Y porque no sois novios?
- Pues… pues por… - Brennan no sabía cómo responder esa pregunta, porque ni ella sabía la respuesta. – Yo ya tengo pareja Parker.
- ¡No es verdad! – dijo Parker algo enfadado.
- Si es verdad, se llama Jensen.
- ¡No! – Se cruzó de brazos y se fue corriendo a su padre. Brennan se quedó algo confusa ante la situación.
- ¡Hey! ¿Qué pasa campeón? – dijo Booth al ver a Parker gritar y venir directo hacia él.
-Es que… es que…- le miró con los ojos llenos de lágrimas y lo abrazó.
Booth se agacho y le secó las lágrimas con el dedo.
- Shhh... no llores, cuéntame que ocurre. – dijo algo preocupado.
-Es que Huesos me ha dicho que tiene novio- miró al piso. – Se llama Jensen-
- Si, así es. ¿Qué es lo que ocurre?
-Ella no puede tener novio- susurró.
- ¿Por qué no?
-¡Porque huesos es nuestra!- le miró, como si fuese lo más obvio del mundo.- Huesos es nuestra novia, no puede tener tres novios a la vez ¡Eso está mal!-
- ¿Porque dices que es tu novia? – Dijo Booth tartamudeando – ¿No eres muy peque para tener novia? – dijo con una gran sonrisa.
-Bueno… no es que sea mi novia… pero… ¡Huesos es nuestra! ¡NUESTRA!, no de él- se cruzó de brazos.
- Nah… Huesos es nuestra, él solo tiene a la aburrida Temperance. Nosotros nos quedamos con la divertida, graciosa y hermosa Huesos. Salimos ganando – Le guiñó un ojo y Parker sonrió.
En ese momento llamaron a la puerta y Booth fue corriendo a abrir dejando a su hijo más tranquilo ahora atrás.
- Hola Rebecca, si que llegas puntual. Son las 7 en punto. – dijo mirando su reloj.
-Siempre he sido puntual Seeley- le sonrió- Además Parker aun tiene que arreglar sus cosas para sus clases de mañana.-
- Está bien, ahora le llamo. Pasa – Rebecca entró y cerró la puerta mientras Booth iba a buscar a su Parker.
Parker volvió corriendo hacia su madre gritando.
- ¡Mamá! ¡Mamá! – La abrazó – ¡Hoy hemos ido a la piscina! Ha sido muy divertido. – dijo con una gran sonrisa.
-Pues qué bien… ¿Le has dado las gracias a la Dra. Brennan?- le preguntó- Tienes suerte que la novia de tu padre tenga piscina- le acarició el pelo.
Booth no contestó a esa afirmación pero se despidió a toda prisa. – Está bien Rebecca, nos vemos el domingo de la semana que viene. Ve a darle las gracias y un beso a Huesos campeón – Parker se fue corriendo hacia Brennan que aun estaba en el sofá sentada observando la escena, le dio un beso y las gracias, luego se fue hacia su padre, le abrazó y entró en el ascensor donde se encontraba su madre.
Booth al cerrar la puerta respiró profundamente y se fue al sofá junto a Brennan.
- Que día más agotador… -dijo mientras se dejaba caer al sofá-
-Ajá…- suspiró y luego de unos minutos de silencio volvió a hablar- ¿Vas a decirme que cara era la que hablaba Parker cuando estábamos en la piscina?-
- Eh… ¿Qué cara? No sé que decía Parker… - intentó disimular, pero no lo hizo muy bien.
-Booth, sabes perfectamente lo que decía Parker, el es un muy buen observador- sonrió.
- Ya… tienes razón. – dijo mirándola fijamente en los ojos. Pasaron unos segundos de silencio- No podía quitarte los ojos de encima.
-¿Y por qué?- se hizo la desentendida.
- Pues… pues porque eres realmente preciosa. Y en la piscina yo… cuando te quitaste la ropa yo…
Brennan no dijo nada, simplemente porque no sabía cómo responder ante eso, por lo que sin pensarlo dos veces se acercó completamente a él y le besó en los labios por un largo rato.
-Booth… lo siento, no debí…- se disculpó cuando se separaron.
- Nah… tranquila, ahora estamos en paces – ella sonrió y él, la volvió a besar, pero esta vez fue más intenso que el primero. – Ahora… ahora ya no.
-Puedo arreglarlo…- volvió a besarle, esta vez terminó recostada en el sillón con Booth encima de ella.
Y así fue, lo arregló. Ese beso llego muy lejos, más de lo que se imaginaría al besarlo al principio. ¿Qué hacia ese hombre para hacerla hacer estas cosas? Habían llegado a un acuerdo y era totalmente incapaz de cumplirlo, aunque en realidad ella sabía que era lo mejor. Ese momento tan descontrolado fue interrumpido por una vibración en su pantalón. Brennan se asustó al principio, pero al volver a la realidad, vio que se trataba de su teléfono. Lo sacó, y contestó sin mirar siquiera quien era, cosa que tendría que haber hecho, pero en ese momento estaba pensando en otras cosas, no tenía la cabeza para fijarse en una pantallita. Cuando contestó, se arrepintió de no haber mirado antes quien era, pero intentó escapar de esa situación lo antes posible.
-Brennan…-
- Hola, soy Jensen. ¿Te llamé en un mal momento? ¿Estás ocupada?
-No… no… no lo estoy ¿Cómo has estado? – Booth le seguía besando el cuello
- Bien, trabajando mucho. Esto… tengo esta noche libre… te apetece que vayamos a cenar y luego no se… podemos ir a mi apartamento a tomar algo… si quieres claro.
-Ohh bueno…- no podía concentrase en nada más que en los labios de Booth recorriendo sensualmente su cuello - … Creo… que hoy no puedo… ¿Te parece si te llamo mañana?-
- Si… llama mañana – dijo Booth mientras se volvía a concentrar en sus labios.
- Claro… ¿Qué ha sido eso? – Pregunto Jensen al oír la voz de alguien al teléfono.
-¿Qué ha sido qué?- pregunto Brennan.
- Ese ruido… ¿Con quién estas? – preguntó algo celoso.
-Con… Booth, viendo la televisión-
- Ah… bien… y… ¿no podrás venir conmigo porque tienes que ver la televisión con Booth?
-No… es que… tengo que terminar de escribir un capitulo de mi nuevo libro…-
- Ah… bueno, da igual, tranquila. Llámame mañana – concluyó – Tengo muchas ganas de verte. – Colgó el teléfono
Temperance no alcanzó tan siquiera a colgar, Booth le había arrebatado el teléfono lanzándolo al piso mientras la besaba apasionadamente. Siguieron así unos minutos hasta que Booth comenzó a besar su cuello otra vez, luego sus hombros, y cuando llegó cerca de su escote Brennan lo empujó hacia el otro lado del sillón y se levanto rápidamente.
-Esto… lo siento Booth, pero… tú me dijiste que entre nosotros no podía haber nada, y yo… estoy con Jensen…-
- Si… tienes razón, lo siento. Sabes que no me puedo resistir cuando me besas. – Se levantó y se acercó a ella nuevamente.
-Yo… debería llamar a…- no pudo terminar lo que iba a decir, se estaban besando otra vez.
Simplemente no podían dejar de besarse, Booth la tenia completamente pegada a su cuerpo mientras la cogía de la cintura a la vez que Brennan tenía sus brazos alrededor del cuello de él, de vez en cuando le acariciaba el pelo, siguieron así un buen rato hasta que Temperance decidió que llevaban mucha ropa encima e intentó quitarle la camiseta a Booth.
- Jensen… llámalo… – le costó mucho pronunciar esas palabras, pero finalmente salieron.
-No… no quiero…- le cogió la cara entre sus manos y volvió a besarlo -… solo quiero estar contigo…-
- Y yo – y la siguió besando – Pero… tienes que hacerlo. Sabes que yo no soy capaz de parar y… si no lo haces tú yo… llámalo. – Y la volvió a besar, pero esta vez en la mejilla para luego separarse y mirarla fijamente a los ojos.
-Está bien…- le miró con ojos llorosos - … Llamaré…- se acercó a coger su móvil y marcar el número de Jensen.
- Lo siento… - susurró Booth mientras ella marcaba el número en su teléfono.
- ¿Temperance? – Respondieron a la llamada.
-Si… soy yo… ¿Podemos vernos ahora?-
- No tenías que escrib… Sí, claro. Iba hacia al Dinner. ¿Nos vemos allí en 15 minutos?
-Sí… nos vemos- colgó y se dirigió a su habitación para cambiarse sin mirar a Booth cuando pasó por su lado.
Brennan se marcho de casa sin despedirse siquiera, cerrando la puerta con brusquedad. Booth se quedó hecho polvo en el sofá, tirado y arrepentido de lo que había hecho. Solo con pensar en lo que podría estar haciendo ahora con Brennan le ponía frenético. 'Como pude ser tan estúpido' se repetía constantemente, y pagaba su mal humor con la almohada. Después de un eterno partido de baseball se fue directamente a la cama, pensando en lo que podría estar haciendo ahora Brennan con Jensen. Otra noche sin dormir.
Próximamente: ¿Que pasará el lunes por la mañana cuando Booth se la encuentre desayunando en el comedor? ¿Qué tipo de conversación tendrán? ¿Cómo terminará? ¿Qué pasará entre ellos? Todas las respuestas en el cap. 5.
Espero que os haya gustado la continuación (:
Aceptamos sugerencias y agradecemos todos los reviews ;)
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