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: B s . A A A    : full 3/4 1/2   : E E   : Light Dark Movies » Star Trek: 2009 » Travesia de Transformación

GabbyWonka
Author of 16 Stories

Rated: T - Spanish - Fantasy/Sci-Fi - Spock - Reviews: 3 - Updated: 10-23-09 - Published: 10-16-09 - id:5447779

Capitulo 5

Un planeta llamado…

Alexxa le dedicó una tímida sonrisa, dio media vuelta y continuó caminando. Spock la siguió de cerca unos cuantos pasos atrás.

—Señorita Alexxa, ¿podría decirme porque me llamó un Turok?

—Spock deja las formalidades, ya no somos extraños.

—de acuerdo... podrías decirme porque me llamaste un Turok.

—Los Turok tienen el cabello oscuro igual que tú, claro que al ver tus ojos supe que no podía ser — Spock le dio alcance y sin necesidad de preguntarlo ella comprendió la siguiente pregunta— Los Turok son una raza violenta que vive en cavernas. Su lenguaje es muy básico, poco inteligentes, pero sobre todo sus ojos reflejan odio, además de que son de un color totalmente negro. Los tuyos son cálidos.

—Ahora comprendo tu reacción al verme.

—Si te vas a quedar en este planeta un tiempo tendremos que hacer algo con tu cabello... al menos cuando pienses salir ir al poblado.

—Supongo que todos aquí tienen una deficiencia de color en el cabello — dijo mirando la cabellera blanca de Alexxa — puede ser debido a su estrella y al clima. Así que seguramente tú debes vivir lejos del poblado... de lo contrario no estarías tan tranquila de que yo camine a tu lado, pues los demás creerían que soy un Turok.

—Así es... me gusta vivir tranquila. Vamos por aquí ya no falta mucho — Alexxa se alejó del despejado

campo hacia una pared de arboles. Se adentró entre ellos seguida por Spock. Después de unos minutos una pequeña cabaña de madera, hecha de los mismos árboles que la rodeaban apareció.

Spock se asombró al ver el lugar, tenía una apariencia rústica que él sólo había visto cuando estudiaba en la academia. Seguro a la civilización que había llegado estaba varios siglos, atrasada en comparación a la Tierra. Alexxa abrió la puerta utilizando una rudimentaria llave e inmediatamente una especie de animal se le lanzó a los pies. Era una variedad de roedor gigante de color crema, su pelo parecía muy suave, no emitía ningún sonido, sólo saltaba a los pies de Alexxa.

— ¡Hola Pit! Mira te traje lo que más te gusta — dijo sacando de su bolsa un par de pequeñas piedras de color ámbar — toma, ve a comerlas por ahí — El pequeño animal las tomo con el hocico y se retiró de la entrada.

—Es un interesante espécimen que tienes por mascota.

—Lo sé, creo que es el último de su especie... no he podido encontrar más como él, adelante pasa.

Spock miró con curiosidad su alrededor, todo estaba hecho en su mayoría de material orgánico. Buscó algún indicio de electricidad, pero no encontró ninguna instalación eléctrica.

—bienvenido a la edad de piedra — dijo para si mismo en voz baja.

—umm... ¿te gustaría algo de comer o beber? — dijo la joven dejando su bolso encima de la mesa que estaba en uno de los dos cuartos con los que contaba la cabaña.

—no gracias, si no te importa me gustaría dar un recorrido en los alrededores.

—está bien... sólo trata de no perderte.

—Gracias, estaré de vuelta pronto.

Spock salió de la cabaña observado por Alexxa desde lo que parecía ser una especie de asador. En cuanto se alejó de la vivienda, buscó un árbol lo suficientemente alto y comenzó a trepar hasta la copa. Cuando alcanzó la cima, se percató que no había nada en kilómetros a la redonda. Sacando su comunicador, trató de establecer comunicación, sin embargo la señal era nula. Bajó del árbol aun más rápido de lo que subió; una vez más sacó su comunicador, lo acercó a su boca, apretó el botón de grabación.

—Bitácora de viaje, Primer Oficial Spock... llegué hace unas horas a un planeta desconocido para la Federación, estoy siendo auxiliado por una nativa, quien me informó que el planeta se llama Thanatos. Observo un comportamiento en la nativa muy parecido al humano. También su morfología es humanoide, aunque carecen de color en el cabello; la gravedad del planeta es menos que la terrestre, la temperatura ambiental es fría, calculo que apenas alcanza los 10º C. La atmósfera es ligera, noto gran presencia de Oxigeno e Hidrogeno, sin embargo el Nitrógeno es casi inexistente... Es curioso... no percibo ninguna clase de corriente de aire, ni la más mínima... Esperaré unos días a que la Flota trate de contactarme. Mientras tanto estudiaré a esta nueva especie que llamaré: thanata.

Dentro de la cabaña, Alexxa guardaba todas las muestras recogidas en día en un pequeño dispensario que tenía en el cuarto donde estaba una cama. Su pequeña mascota había terminado su alimento y ahora revoloteaba alrededor de ella tratando de llamar la atención.

— ¿Te agrada Pit? Es un poco raro... pero debes aceptar que es muy apuesto. Me preguntó si todos en su planeta serán igual de bien parecidos que él — una tímida sonrisa apareció en su rostro — vamos Pit dentro de poco oscurecerá, preparemos unos alimentos para nuestra visita.

Alexxa se apartó del dispensario y se puso frente a un pequeño fogón apagado, las cenizas de un uso anterior formaban juguetonas formas en las superficies. Se agachó para abrir el almacén donde guardaba todos los víveres, sin embargo se percató que no habría suficiente para dos personas.

—oh no... que mala suerte, olvide recoger víveres el día de hoy.

Poniéndose de pie, buscó con la vista su bolsa, la cruzo nuevamente sobre su hombro y caminó hacia la salida.

—Voy a buscar algo que comer rápidamente, si regresa Spock le comunicas que no tardo — Su mascota dio un pequeño brinco en confirmación.

Spock seguía explorando el nuevo mundo, a pesar que no tenía su tricorder a la mano, podía distinguir que la vida en ese planeta era sumamente parecida a La Tierra. Mirando al cielo se percató que la luz estaba disminuyendo, el día estaba por terminar. Sacando su grabadora volvió a presionar el botón de grabado.

—Al parecer en Thanatos el día tiene aproximadamente el mismo número de horas, contando el tiempo que llevo aquí, estimo que el día tiene alrededor de 26.8 horas.

Dando media vuelta comenzó el regreso hacia el hogar de Alexxa. Si su comportamiento era parecido al humano, seguramente le causaría preocupación innecesaria.

Durante su regreso escuchó como las aves de un color plateado se acomodaban en los altos arboles para pasar la noche, la temperatura estaba bajando aún más y aunque su uniforme lo estaba protegiendo del clima, su piel comenzaba a sentir el gélido aire que soplaba frente a él.

Cuando aún faltaban algunos cientos de metros para llegar a la cabaña, su desarrollado oído, escuchó una melodía fina y hermosa, puso atención tratando de ubicarla, cuanto más caminaba, más fuerte y nítida se hacían las notas musicales.

et mirra nu dal, coeh mia tu shole... ayure mi dolce... et mirra nu cal...

Spock se acercó sigilosamente, las botas de la flota tenían esa asombrosa propiedad de absorber los sonidos, a lo lejos distinguió que se trataba de Alexxa, estaba en cuclillas recogiendo alguna especie de tubérculos de color amarillo. Su cabello brillaba incluso más que con la luz directa del sol, y ese resplandor azul había desaparecido. Cuando juntó cuatro tubérculos les sacudió toda la tierra y los guardó en su bolsa.

—interesante dialecto el que usas para cantar. — le dijo Spock en un tono suave de voz para evitar asustarla, sin embargo Alexxa no pudo evitar sobresaltarse un poco.

—Spock, no te escuché llegar... es una lengua antigua.

—no esperé encontrarte aquí.

—vine por algo para la cena.

—parecen una especie de tubérculos.

—lo son... se llaman yukas, espero que te agraden.

—seguro será interesante probarlos.

Alexxa le sonrió y comenzó caminar hacía la casa con Spock a lado.

— ¿encontraste algo interesante en tu exploración?

—en efecto, descubrí, que este planeta es más parecido a la Tierra de lo que pensaba, hay muchas similitudes.

— ¿La Tierra? ¿Vives más ahí que en tu planeta Vulcano?

—Mi planeta fue destruido hace unos años, sin embargo los últimos años había vivido más en la Tierra que en Vulcano.

—oh lo lamento, debe ser terrible que destruyan tu planeta — dijo Alexxa aterrada ante la sola idea de que su planeta fuera destruido, miró a Spock buscando algún tipo de reacción a sus palabras, pero el rostro de Spock se mantenía inexpresivo — bueno... tal vez no tanto.

—sí, fue difícil — unas palabras frías y sin tono. La calma con lo que lo dijo le resultó inusual.

Ambos siguieron caminando en silencio, la luz había desaparecido casi por completo y ahora caminaban en la oscuridad. Spock miró al cielo y pudo observar el estrellado cielo. Había millares de estrellas, trató de buscar alguna galaxia conocida, sin embargo no reconoció ni una. Sin duda estaba muy lejos de cualquier lugar conocido que supiera de su existencia.

Al fin llegaron a la cabaña, dentro ya había una tenue luz que iluminaba débilmente el interior.

—Gracias Pit, eres muy amable al encender el fuego — Alexxa entró dirigiéndose de inmediato al fogón comenzando a preparar los alimentos — Spock siéntate por favor, no te quedes ahí parado.

Spock se mantenía casi a la entrada de la casa con las manos detrás de la espalda observándola.

—gracias — buscó en la oscuridad y encontró una silla frente a una pequeña mesa — tengo un par de dudas.

—pregunta — Alexxa cortaba en tiras las yukas.

— ¿en qué fecha estamos?

—en el año 3678

— ¿y el dialecto que estabas cantando cantando se dejó de usar hace mucho?

—cerca de dos mil años.

— ¿por qué, si al parecer ya tienen suficiente tiempo como civilización siguen usando los mismos utensilios y tecnología que corresponderían a un ciclo muy anterior? Hay cosas que no encajan.

—a que te refieres con exactitud.

—seré más especifico. El adorno que tienes en la frente. La forma, el material, incluso la piedra preciosa, necesitan una tecnología mayor a la que he visto hasta el momento para obtener un resultado casi perfecto, tal como la pieza que posees.

Alexxa sirvió dos porciones de las verduras que habían tomado un aspecto esponjado y amarillo. Tomó los platos, dos tenedores y se sentó enfrente del lugar disponible donde estaba Spock.

—Cómelo con cuidado y despacio. Si no lo haces la yuka se te inflará en el estomago y no querrás tener un horrible dolor. — Spock levantó la ceja ante el comentario.

—entiendo. — Spock tomó el cubierto, cortó un trozo pequeño y se lo llevó a la boca. La textura tal como lo había pensado era suave y porosa, el sabor, salado al inicio pero al final levemente dulce.

— ¿te gusta? — preguntó Alexxa mirando su plato.

—tiene un sabor interesante — Spock la miró, ella había evitado su pregunta cambiando el tema con la comida.

Ninguno de los dos dijo nada más durante la cena, Spock se sorprendió que cuando apenas llevaba la mitad de su ración, estaba completamente satisfecho. Interesante para un alimento que no había sido modificado genéticamente.

— ¿Satisfecho?

—así es... estoy asombrado — Alexxa sonrió un poco.

—lo que sobra puedes dárselo a Pit, a él le encanta — Spock miró al suelo donde estaba la criatura esperando ansioso la comida. Bajó el plato a su nivel, observó como lo devoraba a una velocidad impresionante.

—creí que era peligroso comerlo de ese modo.

—para el no.

Spock continuó mirando con curiosidad la tiara de Alexxa, definitivamente ese metal no era común, sin su tricorder con él, le era más difícil averiguar el material con exactitud.

—me permitirías un momento tu tiara, me gustaría examinarla mejor.

—No puedo — contestó rápidamente levantándose de la mesa y recogiendo los platos.

—entiendo... ¿mañana podrías llevarme con las autoridades de tu planeta?

—es muy tarde, mejor descansemos y mañana decidiremos que hacer.

Era claro que Alexxa estaba renuente a decir cualquier tipo de información en relación con su planeta, algo muy raro estaba sucediendo y Spock se había dado cuenta, aunque él no necesitaba dormir en ese momento, prefirió hacerle caso, se puso de pie; observó a Alexxa ir al cuarto de al lado, unos ruidos leves se escucharon, al poco tiempo regresó trayendo consigo un par de mantas bastante acolchonadas de color gris.

—gracias

—puedes quedarte en esta habitación, dejaré prendido levemente el fogón, la noche será más fría aun, mejor abrígate bien, por tu ropa supongo que no hace mucho frio de donde vienes.

—En efecto.

—si sientes demasiado frio no dudes en despertarme — Alexxa se acercó al fuego dándole la espalda a Spock, la luz de la habitación dada por la flama disminuyó dejando el ambiente casi en penumbras — creo que así estarás bien.

—gracias de nuevo.

—que descanses.

Alexxa se fue de la habitación dejándolo solo, incluso Pit había acompañado a su dueña a dormir. Spock examinó su entorno, no había mucho espacio, movió las sillas encima de la mesa, el lugar que quedó le bastó para colocar una manta en el suelo de madera, la textura de las mantas era muy tersa y suave, una vez más le causó extrañeza el material, parecía sintético. Se sentó encima de la manta y recargó su espalda contra la pared.

La noche estaba avanzando y la temperatura bajaba cada vez más, su cuerpo vulcano acostumbrado a temperaturas cálidas comenzaba a sentir el frio intenso, poniéndose de pie, observó por la ventana. Quedó asombrado al ver el espectáculo, pequeñas partículas cristalinas caían del cielo, apenas tocaban el suelo, se desintegraban provocando leves destellos plateados, era muy parecido a una nevada en La Tierra.

Spock dejó de mirar el hermoso espectáculo, caminó hacia donde Alexxa había dejado el fogón, buscó alguna forma de encenderlo aun más, sin embargo, no había ningún tipo de combustible que hiciera arder la anaranjada llama, solo una pequeña piedra en forma de frijol que brillaba como lava ardiente.

—extraño...

Spock caminó hacia la pequeña habitación contigua, Alexxa yacía en su cama envuelta con mantas iguales a las de él. Nada de lo que estaba pasando tenía sentido ahora que lo analizaba con calma. Demasiadas preguntas le venían a la mente. ¿Por qué si al parecer Alexxa vivía sola, estaba preparada con utensilios para dos personas? El fuego parecía estar creado de la nada, sobre todo, la evasión del tema acerca de su tiara. Estando de pie observándola trataba de buscar el lado lógico de la situación, sin embargo no lo encontraba. Caminó lentamente hacia ella, había una forma de encontrar las respuestas, extendió su brazo acercándolo al rostro de la dama. Justo antes de hacer contacto con su piel se detuvo. No era correcto lo que hacía. Penetrar en su mente sin su consentimiento era inaceptable. Retiró su brazo y caminó de regreso al lugar que le había sido dado. Buscaría la verdad de la forma correcta.

Se sentó una vez más sobre las mantas y se cubrió la espalda y brazos, su cuerpo vulcano no necesitaba descanso, pero el frio le estaba limitando sus movimientos, abrigándose miró la leve flama con la vista perdida. En ese momento le mantenía ocupada más la mente el secreto de ese planeta, a si el Enterprise estaba cerca.



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