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Author of 7 Stories |
Título. Le lacrime della bambola (Las lágrimas de la muñeca en italiano)
Prompt. 71; Sentimientos.
Claim. Lal Mirch centric —Collonello/Lal Mirch.
Advertencias. Spoilers de TYL.
Le lacrime della bambola
La sangre está por todas partes, repartida por todo su rostro y las sábanas blancas y arrugadas. Ya no ríe, ya no brilla —ya no es él. Su piel tostada ya no es tan tostada como la recordabas; es pálida, gris y seca, y los caminos en donde cayeron tus lágrimas son los únicos que te hacen notarlo. Se está yendo. Aspiras aire, tan fuerte que sientes un golpe en lo profundo del cerebro y te aturdes más de lo que ya estás, si es posible.
¿Cuántos años han pasado desde la última vez que lloraste así, Lal Mirch? Ninguno, porque jamás en la vida has llorado así por alguien. Ni siquiera has llorado, sólo hasta hoy. Nunca te lo permitiste. Fuiste una piedra antes de que él llegara a tu vida. Eras una simple lluvia fría, cegada por el deber, el maldito deber; un humano convertido en un robot sin sentimientos. Uno vacío, sin nada y sin nadie.
—Si te beso, ¿mejorarías?
Ahora que tienes a alguien, ¿qué sientes? Sientes lo que nunca has sentido. Dolor, egoísmo, desesperación. Lo que nunca un soldado debe de sentir, porque un soldado que siente, es un mal soldado. Y un mal soldado es incapaz de luchar. Pero, ¿te importa de verdad eso ahora? Soldado, soldado, soldado. Los soldados nacen para pelear, y morir. Y a nadie les importa. Porque al final son sólo eso: muñecos con trajes camuflajeados y medallas pequeñas de falso oro sin ningún significado. Los muñecos no tienen vida. Tú fuiste eso.
—Si me besas, me harás renacer.
Porque él te dio vida. Con sus sonrisas, con su mirada y con sus palabras. Por eso, te inclinas sobre su rostro y le besas. Le besas, tocando sólo sus labios pequeños de bebé mientras lágrimas salen de tus ojos, como si fuesen cascadas interminables. Sientes sus pequeñas manos en tu rostro, y te preguntas porqué ha pasado todo esto, que si eras incapaz de ser feliz. Pequeña muñeca, ¿qué es tu vida sin tu creador? Es lo mismo que fue antes de su llegada. Vacío, oscuridad, abismos. Porque si él te la dio, él podía quitártela.
Sin embargo, cuando él se va, siguen cayendo. Una tras otra. Te has dicho que los muñecos no tienen vida, y quién no tiene vida es incapaz de sentir. Pero entonces, ¿qué son esas lágrimas? ¿y esa opresión en el pecho, que cree en aquellas palabras que, obviamente, nunca van a ser verdad?
Lal Mirch, todo hubiese sido mejor si hubieses seguido siendo una muñeca. Porque ya no lo eres, y lo sabes.
Ya no te mientas. Mentirse sólo incrementa la dosis de dolor.
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