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EL ENIGMA DEL ERROR
Author:
saranya.x PM
El agente Black ha sobrevivido a un grave atentado, su papel en las vidas de los agentes Swan y Cullen les lleva a cuestionarse si el error es una jugada del destino, un desacierto de la voluntad o el resultado de la manipulación de los hilos del poder.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Adventure - Bella & Edward - Chapters: 5 - Words: 24,643 - Reviews: 51 - Favs: 71 - Follows: 19 - Updated: 12-18-09 - Published: 12-09-09 - Status: Complete - id: 5569989
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EL ENIGMA DEL ERROR

Última escena del capítulo anterior:

—Me cansé de esto... —dijo Aro Vulturi exasperado —mátala Félix, mátala a ella, no esperaré más ni aplicaré soluciones paliativas, la muerte de ella es indispensable...

—Pero para ordenar esto, ¿no necesitará autorización de la cúpula de la organización? Es un paso muy grande.

—No me importa, estoy cansado de dar tantas vueltas al asunto, mátala Félix, mátala y con ello, de un sólo paso, destruimos a Edward Cullen y nos vengamos de Jacob, a éste no vale la pena ni matarlo.

—Los he visto salir con el equipaje, creo que se dirigen al aeropuerto, requiero que me ubiquen un arma allí, con las medidas de seguridad me sería imposible ingresar el arma que tengo ahora...

—Inmediatamente dispones de una. Esta vez no falles Félix, no lo toleraré.


CAPÍTULO V – FINAL

"Si cerráis la puerta a todos los errores, también la verdad se quedará fuera."

Rabindranath Tagore

1

Los niveles de ruido en el aeropuerto eran iguales a todas horas del día, ni siquiera en estos momentos ya de la madrugada se atenuaban ni daban paso a la tranquilidad.

Edward y Bella ya habían adquirido sus tiquetes y se habían situado en la sala de espera, no se percataron de que eran observados a lo lejos por Jacob, quien prefirió esperar y tomar el vuelo siguiente, le temía a Edward pero más temía enfrentarla a ella: su centro, su razón de ser, quien seguramente nunca le perdonaría.

Se fue acercando para poder mirarla a su gusto, pero sin ser visto, quería disfrutar de esa visión por última vez en su vida, pediría el traslado que le había "sugerido" Edward y se marcharía lo más rápido posible a otra ciudad, era inequívoco, la había perdido para siempre, quizá nunca la había tenido...

Bella cansada había recostado su cabeza sobre el hombro de Edward, éste le acariciaba suavemente los cabellos mientras le susurraba con suavidad.

—Ahora creo que tenías razón en algo que dijiste la primera noche que estuvimos juntos... que después de esto, sería imposible retroceder, es cierto, ¿pero que hacer si a lo mejor... lo más apropiado, hubiese sido seguir como estábamos, como amigos? Éstos sentimientos tan hermosos que tenemos ellos los han convertido en algo oscuro y tenebroso, los han querido utilizar para destruirnos, con esa arma nos persiguen y quieren hacerte caer conmigo en el abismo.

Al escuchar estas palabras ella levantó la cabeza y le miró asustada.

— Edward, ¿te arrepientes acaso de lo sucedido?

—No, no puedo arrepentirme, aunque debería, pues finalmente amarte también ha sido producto de mi maldito egoísmo... te amo, te he amado hace mucho tiempo, pero debí callarlo para darte la oportunidad de liberarte de mí, de las conspiraciones que me persiguen por culpa de mi trabajo, pero tu si hubieses podido ser salvada, dejar el FBI, quizá comenzar una vida de hogar con alguien que te quisiera, alguien que te brindara lo que yo nunca podría brindarte, que te diera la oportunidad de vivir en paz para formar una familia, con tu capacidad tan grande de amar tus posibles hijos serán unos privilegiados...

— Pero ¿quién te dijo que yo quiero eso? Te quiero a ti, entero, con conspiraciones de la mafia y todo, sin ellas, no serías el Edward del que me enamoré, y si algún día llega la paz para formar una familia, espero que sea contigo. Ahora lo importante es que estamos en medio de aquello contra lo que luchamos en nuestro trabajo y si ello me lleva a la muerte, o al abismo como dices, lo asumiré con entereza porque es la opción que he tomado, libremente, al trabajar para el FBI, al amarte y al entregarme a todo lo que implicas. Yo tenía razón en ese momento Edward, después sería imposible retroceder, ni por asomo aceptaré que me separes de tu lado, no ahora que sé que me amas, tenemos que vencer el miedo juntos... lo lograremos.

Él la miró directamente a los ojos, ella tendría fuerza por los dos, ella era el hilo de plata que lo amarraba a la vida, si algún día le faltara nada tendría sentido, pero si en algún momento comprobaba que dejarla sola la protegería, tal como le había dicho Jacob, se iría, nunca la arriesgaría sólo por el egoísmo de mantenerla a su lado, pero no ahora... todo era demasiado hermoso, demasiado tentador cada momento a su lado saboreando las delicias de su compañía, deberían luchar por encontrar la verdad que les llevaría a la paz, para formar esa familia que ahora, él mismo y sin que le hubiese pasado antes en la vida, también anhelaba.

La abrazó e impidió que siguiera hablando con un largo y suave beso en los labios.

Lentamente, desde el piso superior, Félix se fue acercando, había estado primero en uno de los baños donde se adueñó de la pistola que estaba en una cisterna, luego divisó la sala de espera de los vuelos que iban hacia Washington, guardó el arma debajo del abrigo y se situó estratégicamente para disparar.

Desde donde se ubicó los divisaba a ellos con comodidad, mostrando demasiado su afecto en público, más de lo políticamente correcto para dos agentes del FBI en servicio, él le daba un beso en los labios.

Félix sabía que debía ser cuidadoso y disparar con exactitud pues Aro Vulturi no iba a tolerar que por error matara a Edward, era extraño, supuestamente era enemigo pero Vulturi le admiraba y protegía como si un interés escondido le guiara, no tenía amigos preferidos, un hombre como él no los tenía, lo único a lo que se aferraba era a sus enemigos predilectos, y Edward era uno de ellos..

Por ello, debía ser un solo tiro de gracia el que le quitara la vida a Bella, pero no en medio de ese abrazo, no con el riesgo de herir a Edward.

Ya se habían separado, se había producido el llamado para el vuelo y se aprestaban a levantarse, Félix alistó el arma y la preparó para el único disparo que esperaba hacer, colocó el silenciador, así se desorientarían del origen del disparo y ello le daría tiempo para escapar, sin importarle estar rodeado de gente, comenzó a apuntar el arma en la dirección deseada y en cuestión de segundos, un primer disparo salió dirigido a la cabeza de Bella, un disparo veloz que se acercaba silencioso a su destino.

Jacob, que miraba desde lejos a Bella y casualmente había divisado a Félix, corrió lo más rápido que pudo pero no llegaba a estar tan cerca de ella como para empujarla, les gritó "¡Al suelo!", pero el bullicio no dejaba resaltar su voz.

Edward se había adelantado unos pasos con el equipaje de mano de ambos. Entonces una intuitiva Bella volvió la cabeza al presentirse observada, se levantó y giró haciendo que la silenciosa bala la penetrara por el hombro, sintió el dolor punzante y mientras caía, vio a Jacob muy cerca, que corría hacia ella; entonces un presuroso Félix disparó un segundo proyectil, con su objetivo ya en el suelo era imposible que fallara, la dirigió al corazón para que fuera fulminante, pero Jacob, con todo el arrojo que no tuvo antes en su vida, con el orgullo, con el deseo de ser sacrificado por ella, se interpuso al proyectil y lo recibió él mismo, en su propio cuerpo, se giró y cayó sobre ella, en un último y final abrazo. Todo fue en cuestión de segundos.

Edward en milésimas de segundo creyó haber percibido en el ambiente, con los oídos de la intuición porque en esas circunstancias era biológicamente imposible con el oído físico, el sonido sibilante de dos balas, giró y se encontró con la visión de Bella y Jacob, caídos y cubiertos de sangre, su mirada inteligente divisó e identificó al asesino y éste al sentirse observado, comenzó correr con todas sus fuerzas.

— ¡Seguridad, atrápenlo, por allí... urgente, llamen a los paramédicos, agentes del FBI caídos, llámenlos, ya... ahora!!! – gritaba Edward en medio del caos y la confusión.

Espantado, corrió hacia ellos. Ya tendría oportunidad de perseguir a la rata de Félix, ahora sólo ella le importaba, en pánico, le tocó le cuello para sentirle el pulso, aún latía... Se acercó a Jacob, cuando iba a tocarle para detectar si estaba vivo se adelantaron los paramédicos del aeropuerto, que le alejaron y se dispusieron a darle la vuelta, pues yacía boca abajo sobre Bella.

La mente de Edward era un maremágnum de ideas y de sentimientos pero el más palpable era el miedo, se sorprendió dirigiendo una oración, por ella, porque se sentía incapaz de soportar tanto dolor, su instinto le llevó a pensar en ese Dios que con seguridad a él le había dado la espalda, pero quizá, si se lo recordaba, no a ella... "Oh Dios, no te la lleves, no lo permitas, ni ahora ni nunca pues la amo más que a mi propia vida, hazlo por ella, ella es quien te eleva oraciones con frecuencia, hazlo por ella, no por mí..." —decía su plegaria silenciosa.

Los paramédicos dejaron a Jacob de lado, no tenía esperanzas, la sangre había dejado de brotarle del pecho, había muerto y Edward al ver su rostro, detectó que estaba extrañamente signado por una singular sonrisa. Exigió que le dejaran acercarse a Bella, los paramédicos se centraron en ella y la colocaron en la camilla con oxígeno, ella respiraba, pensaba Edward, aliviado.

—El disparo tiene orificio de entrada por el hombro, pero aún desconocemos el alcance que haya tenido una vez dentro del cuerpo, hasta no hacer más análisis no lo sabremos, de todos modos tuvo suerte, con este tipo de proyectiles, estos atentados suelen ser fulminantes, sino mire como quedó el pecho del hombre —dijo el paramédico a Edward al verle tan preocupado.

—Iré con ella al hospital, por favor, denle prioridad, es agente del FBI.

—Tranquilo, todos los pacientes tienen prioridad, ya llegó la ambulancia, acompáñenos.

2

Edward había pedido audiencia con McCarty. Esperaba nervioso en la puerta su llamado, había tomado una decisión y era imperativo ponerla en práctica, Bella saldría del hospital al día siguiente, por tanto, su reincorporación al trabajo estaba próxima.

Mientras esperaba recordaba esos momentos vividos en el hospital después del atentado, su mirada perdida a través del cristal de la sala de emergencias, donde a Bella le extrajeron rápidamente la bala, su respiración entrecortada por la angustia, por la culpa, por el dolor... su alivio cuando le dijeron que estaba fuera de peligro y la certeza de que si Bella tenía una segunda oportunidad, no podía desperdiciarla, era consciente de que no podía soportar perderla, pero lo absurdo era que estaba poniéndola en peligro día a día solo por permanecer a su lado, si Bella no tomaba la decisión, la tomaría él, y en ese momento salió de hospital y huyó, por ella, porque merecía una vida mejor, sin él...

Cuando la secretaria le dijo que podía pasar a la oficina sintió una opresión en el pecho, esta decisión era la más dolorosa que había tenido que tomar en la vida, pero sentía que no tenía otra salida.

—Entre Agente Cullen, ¿qué desea?

—Señor, necesito notificarle de una decisión que he tomado, preferí hacerlo personalmente.

—Siéntese, lo escucho.

—Después de pensarlo detenidamente, le informo que voy a dejar el FBI, inicialmente requiero de una licencia a partir de la fecha, sé que no habrá problema pues tengo muchas vacaciones acumuladas.

—Edward, ¿qué va a hacer? ¿dejará a Bella sola en la Unidad? —preguntó sorprendido.

— Señor... esa es la decisión que he tomado, pero quiero en principio tomarme un tiempo, para pensar las cosas, redireccionar mi camino...

— ¿Y ya consultó su decisión con la Agente Swan?

— No señor, ni lo haré, tengo motivos para pensar que ella no estará de acuerdo... —contestó con visible tristeza.

— Edward... permítame virar hacia una conversación extraoficial... intuyo sus motivos pero quiero que me queden muy claros... todo esto es en referencia al atentado que sufrió la Agente Swan en el que murió el Agente Black...

— Sólo diré que soy tan responsable del atentado como el mismo Félix, que fue quien disparó el arma, Aro Vulturi siempre ha sido mi enemigo, desde que dirigí la redada en la cual falleció su hijo Demetri —Edward se sintió heroico al poder sostenerle la mirada a McCarty, sobre todo en un momento como este en que sentía que se destrozaba por dentro.

— Ya hemos hablado de esto antes, Edward, la Agente Swan conoce los riesgos del trabajo, me consta directamente pues ya los ha sufrido antes, no es el estar a su lado lo que la pone en peligro, es la naturaleza misma del trabajo que realizan, es...

— Señor, son muchas cosas las que la ponen en peligro, en primer lugar, estar a mi lado... esta ha sido mi lucha y se unió a ella, no tenía derecho a hacer que Bella sacrificara tanto... no es justo.

— Quiero ser sincero con usted Edward, y perdóneme si me inmiscuyo en temas en los que no tengo ingerencia como Jefe, que son mucho más personales y que no tocaría si no considerara que puedo evitar que usted cometa un terrible error. La Agente Swan, ¿la ha visto últimamente?

— No señor, no desde el hospital en el mismo día del atentado en el Aeropuerto de Boston —contestó mirando fijamente a McCarty, ya intuía hacia que esferas personales se movía la conversación.

— Lo sé, fui a visitarla después de su traslado al hospital en Washington y me sorprendió mucho no verlo a usted a su lado.

— No he podido... no he querido... volver a enfrentarla.

—He recibido un reporte confidencial de parte de la familia de Bella, ellos están muy preocupados pues aunque su herida evolucionó favorablemente, está en una fase depresiva muy crítica, saldrá del hospital mañana por insistencia de su familia, pero sus médicos han recalcado en que tiene un estrés postraumático muy agudo que requiere tratamiento, ellos lo atribuyen al hecho en sí del atentado, pero yo intuyo que ella tiene otros motivos para estar así... —en ese punto Edward comenzó a evitarle la mirada, no era usual en él pero jamás en ningún cara a cara con McCarty había sentido sus ojos llenarse de lágrimas —y si usted no ha ido a verla en todo este tiempo, creo estar seguro de cual es el motivo...

— Está tocando terrenos muy peligrosos, señor, esferas que son más que personales... —anotó Edward revolcándose incómodo en su silla.

—Aunque usted no lo crea, yo lo comprendo, Bella es una mujer valerosa, inteligente y una profesional ejemplar, que además se ha jugado miles de veces el pellejo por usted, aquí mismo, en esta oficina, frente a la Oficina de Conducta Profesional,... y lo más difícil de manejar, además es una mujer hermosa... Edward, de verdad no sé como ha podido manejarlo todo este tiempo... finalmente usted es solo un hombre... ésta es una fase crítica pero debe intentarlo, debe seguirlo manejando.

—No señor, nunca lo he manejado, evidentemente, menos en estos momentos...

—Edward, su temor le está llevando a cometer un grave error, que quizá traiga consecuencias más graves que lo que busca evitar, ¿cree que alejándose de ella la hará más feliz? Está destrozada, no se esperaba esto de usted y mucho menos ahora. No Edward, no le daré la oportunidad de huir, si usted no es capaz de enfrentarla por su voluntad, entonces hágalo porque yo le niego la licencia, las vacaciones y cualquier renuncia que me presente será inaceptable...

—Usted sabe que eso no me importaría, simplemente puedo irme desde ahora...

—Claro que puede hacerlo, pero píenselo muy bien, a lo mejor los dos están perdiendo más ahora, con esa decisión, de lo que perderían si usted se quedara. Está en sus manos... Y tenga esto en cuenta Edward, mis fuentes me han confirmado que los cabecillas de las mafias han desautorizado a Aro Vulturi, obró sin consultar su decisión, pues en efecto, la orden de ejecutar a Bella provino de él, sin embargo, por ahora no lo van a perdonar, es un hombre poderoso pero que sirve a los intereses de otros más poderosos aún, no prescindirán de su ayuda pero le mantendrán en bajo perfil, le han quitado atribuciones y por lo menos, lo tendremos fuera de nuestra vista por un tiempo. La oficina de la Unidad contra el Crimen Organizado y su apartamento han sido limpiados de cámaras y micrófonos, el apartamento de Bella estaba limpio, los videos obtenidos por este medio fueron encontrados destruidos e inservibles. Ni usted ni yo podemos garantizar que esto no vaya a repetirse, la investigación sobre lo hechos está paralizada por instancias que no manejo, pero tenga la seguridad de que no querrán exponerse intentando algo de nuevo en contra de la Agente Swan, sería ya demasiado evidente y muy difícil de ocultar.

Edward no pudo dejar de mirar a McCarty con agradecimiento, aunque había penetrado en terrenos muy dolorosos lo había hecho sin abordar directamente el centro del asunto, que tanto él como McCarty conocían: su amor por Bella.

No cambió de opinión pero decidió que Bella merecía por lo menos la oportunidad de despedirse, por su propia cobardía no la iba a privar de ese derecho.

3

Bella tenía los ojos llorosos, no había podido evitarlo. A lo que menos quiso llegar fue a terminar la noche en vela llorando por un hombre, siempre le pareció patético ver a sus amigas en ese plan, y nunca dejó de decírselos, pero ahora, ya las comprendía.

Lloraba por Edward, el hombre que amaba, lloraba porque él, tan valiente y tan osado, que enfrentaba el peligro sin importar las consecuencias, a la hora de afrontar sus temores y sus sentimientos era un completo cobarde.

Ella ya le había llamado al apartamento, al celular, a la oficina y se daba por vencida. Si por lo menos él le diera la cara para decirle por qué la abandonaba... quería aunque fuera una explicación, ¿y qué pasaría ahora con el trabajo? ¿También lo abandonaría Edward en su estúpida huída?

Se estaba preparando para salir del hospital, al principio, cuando recuperó la conciencia, lo que hizo fue llamarlo, llamarlo en medio del entresueño que la embriagaba... pero él no estaba. Luego fue trasladada a Washington y él seguía sin aparecer.

Cuando McCarty le informó que Jacob había muerto, que una bala le había atravesado el pecho justo en el mismo punto donde la bala anterior le había perforado el pulmón, sintió que no podría vivir cargando esa culpa, Jacob había finalmente dado su vida por ella.

Pero tenía que hacerlo, tenía que vivir, por Edward, por su lucha, porque seguía añorando sentir sus manos sobre su rostro, sus besos intensos, su obsesividad por ella mientras la amaba, pero él rompía todos los esquemas, todas las reglas sobre lo conveniente o lo debido, y la había dejado sola, sola con su dolor, con su culpa.

Sentía que las lágrimas le brotaban involuntariamente, debía controlarlas, su madre no tardaría en llegar, no quería preocuparla.

Renée siempre guardaba silencio aunque sabía la causa del dolor de su hija, pensó en buscar a Edward, en preguntarle, pero sabía que Bella nunca le perdonaría una intromisión de ese estilo, lo único que pudo hacer fue tener una charla con McCarty, aprovechando una visita que hizo éste a Bella, lo abordó en la cafetería del hospital y muy sutilmente insinuó sobre la ausencia de Edward y lo que ésta había afectado a su hija, quizá el pudiera hacerle entrar en razón. Para ellos era evidente que se amaban pero ninguno lo dijo, pero se preguntaban ¿para qué martirizarse con dudas, culpas y temores si había amor? No se lo explicaban.

Llegó y vio los ojos rojizos de su hija, seguramente había llorado toda la noche. Tomó su equipaje y ambas abandonaron el hospital en un tenso silencio. Cuando llegaron a su apartamento, Bella divisó aparcado el auto de Edward. El corazón le dio un vuelco, quizá él estaba esperándola, también tenía llaves de su apartamento. Pidió a su madre que la dejara sola, ésta comprendió y la dejó, no sin antes encomendar a su hija en una oración silenciosa.

Bella subió presurosa, tenía el brazo derecho todavía inmovilizado y casi no podía sostener las llaves del nerviosismo que llevaba. Alguien, desde adentro, abrió la puerta por ella. Era él, con su mirada triste, atormentada por todos sus demonios, con su mirada de todos modos, para ella, siempre seductora, tanto, que tuvo que contenerse seriamente para no lanzarse en sus brazos. Pero no era tan fácil, veía algo en esos ojos que la dejó paralizada, un muro infranqueable que nunca había vislumbrado, ni siquiera cuando eran solo amigos.

—Edward —sólo atinó a decir.

—Bella, ¿cómo estás?, ¿estás bien?

—Ahora si, bien, ¿y tú, cómo estás? ¿Te has alimentado bien? —preguntó preocupada al ver sus ojos enrojecidos y sus ojeras oscuras, su rostro demacrado como si llevara días sin comer.

—No importa... —la verdad es que en este tiempo comer había sido lo menos importante — perdóname Bella, no tuve el valor de enfrentarte, el atentado en tu contra, la muerte de Jacob, todo, directa o indirectamente ha sido por causa mía, por ese trabajo por la cual lo he sacrificado todo, hasta a ti misma.

Ella estaba cansada de hablar de sus culpas, se sentía muy débil, sin posibilidades emocionales de sostener un enfrentamiento o una discusión, especialmente con Edward. Sólo atinó a recordar a Jacob, su sacrificio final por una causa personal: por ella.

—Edward, Jacob murió por salvarme.

—Sí... por segunda vez lo sacrificó todo por ti, en verdad te amaba. Fue enterrado en el Cementerio Estatal de Arlintong, con honores, como todo un héroe por haber salvado la vida de una compañera.

— ú... sabías que él nos traicionaba, no dijiste nada para no mancillar su buen nombre...

—No valía la pena... él te salvó Bella, merecía más de lo que tuvo, más que un simple funeral con honores, pero fue lo único que pude procurarle, no manchar su nombre ni su honor para que tuviera una sepultura digna... haberte salvado hace que le perdonara todo, bueno, casi todo, todavía no puedo concebir que tratara de abusar de ti... Sólo McCarty supo su traición y ambos acordamos retirarlo del informe.

—Todo resulta demasiado doloroso... estoy tan cansada Edward, tienes cara de querer decirme algo muy grave que no quiero escuchar, que no me siento con fuerzas para escucharlo...

—No puedo dejarlo para otro día, tuve que reunir mucho valor para venir a verte... no sé si lo tenga mañana... – respondió Edward suavemente.

—Mañana... quieres decir que mañana no te veré... te marchas... huyes – dijo Bella con voz entrecortada por unas lágrimas que ella simplemente dejó fluir, ante la imposibilidad de retenerlas.

—Si – contestó simplemente embargado por una infinita tristeza.

—No necesito saber tus razones, te conozco más que a mí misma, por ello no te odié por dejarme sola en estos días tan difíciles, conozco tu tortura interior Edward, aunque lejos, la he vivido contigo todo este tiempo, tu dolor y tu culpa se han apoderado de mi alma... siento todo tu temor en mi propia carne.

—Me voy porque debo protegerte de mí mismo, de mis enemigos, de mis luchas en las que nunca debí involucrarte. Será mejor que vivas como si yo nunca hubiera existido.

Ella sentía que las palabras eran vanas. Nunca podría convencer racionalmente a Edward de que estaba equivocado, de que dejarla la dejaría muerta en vida, de que su vida sin él no merecía la pena ser vivida y en tal caso, preferiría la muerte, pero con él, viviendo hasta el último instante de su vida con él... en un arrebato que ella misma tachó de irracional se concentró en recuperar la facilidad de movimientos que la caracterizaba, a pesar del cansancio y las limitaciones en la movilidad de su brazo, logró tomar las llaves de Edward que él había dejado en la mesa y echó llave a la puerta.

—Bella, no hagas esto, no lo hagas más difícil... es... es infantil lo que haces.

—No podrás huir tan fácilmente.

—Me iré de todos modos, ahora, mañana o pasado, es lo mejor, es una decisión tomada...

—¿Y nuestra unidad, renunciarás también a ellos? Si lo deseas, si lo que deseas es alejarte de mí, puedo irme yo, y tú no tendrías que dejar aquello por lo que has luchado todos estos años.

—Me voy yo Bella, no hay más de que hablar, dices que lo comprendes porque me conoces mejor que a ti misma... entonces sabes que me iré.

—Porque te conozco mejor que a mí misma puedo decirte que cometes un error, el peor de tu vida, porque has malinterpretado todo, porque malinterpretas el amor, malinterpretas mi libertad de estar a tu lado y mi decisión de seguirte, conociendo todas las consecuencias, y malinterpretas la culpa, porque tu no eres responsable por las acciones de aquellos que desde hace muchos años obran y trabajan en favor de la oscuridad...

—Bella...

—Edward, siéntate en el sofá...

—Bella, pero...

—¡Que te sientes! — gritó ya con furia.

Él obedeció.

Había tenido pocas oportunidades de enfrentar a la Bella que actuaba contra toda lógica —de hecho no recordaba una situación en que la hubiera visto así —imposible preverlo, conocía a la Bella racional, a veces obcecada y terca, a la Bella maternal frente a las víctimas y al dolor, a la Bella apasionada que se entregaba toda, pero a ésta, no.

Había sido otro error adicional darle la oportunidad, debió irse sin hacer caso a McCarty, ahora dejarla sería como enterrar el puñal en la misma herida miles de veces. Edward le detectó un aire de seguridad en medio de la angustia que la hacía ver increíblemente atractiva, con sus ojos chocolate brillantes como flamas y los labios al natural, más rojos que de costumbre. Ante tanta autoridad no podía menos que obedecer.

Cuando Edward se sentó Bella decidió evitar hablar, con palabras no lo convencería, lo que él necesitaba, lo que había necesitado siempre, era amor, eso era lo que debía darle en una dosis inmensa, aún a costa de los propios deseos de Edward, ella leía que la dejaba porque creía que merecía ser castigado, se sentía culpable... ¡por tener la posibilidad de ser feliz!

Edward leyó sus intenciones en sus ojos, pero no escapó. Espero con expectación su cercanía, ella de pronto acariciando sus sienes, mirándolo fijamente a los ojos, súbitamente llenado su rostro de pequeños besos, apoderándose lenta y suavemente de su boca, dejando a su disposición su lengua jugosa... pero él decidió no responderle... no debía, no ahora que iba a dejarla, si cedía, quedarían atados por toda la existencia, no era justo para ella...

—Edward... estoy bien... y estaré bien... no me pasará nada malo si te quedas —decía ella mientras le besaba —al contrario, si te vas, mi mundo se derrumbaría, y el tuyo... no nos hagamos eso...

Él sentía que iba a desfallecer, quería huir pero la sensación se iba tornando exquisita, ella con su lengua recorrió su boca, tomó de su saliva con anhelo, mordisqueó sus labios, era enloquecedor...

—Estás jugando sucio Bella... ¿dónde están tus argumentos racionales?... son más fáciles de rebatir...

—Tus temores son infundados... si hemos estado en peligro no es solo por tu trabajo... me quitas mérito... también es por mi trabajo... porque me he acercado a la verdad tanto como tú... y si te vas... yo seguiré con la Unidad... sola... y tú no estarás a mi lado para protegerme... ni yo al tuyo para protegerte...

Al escuchar esto Edward la tomó súbitamente por las muñecas e impidió que le siguiera besando, la miró directamente a los ojos...

—Bella, cuando me vaya no irás a exponerte...

—Si Edward, esa lucha tuya es ahora mi lucha, yo no la abandonaré... cueste lo que cueste... —le contestó mirándole con decisión, fijamente.

Bella sabía que había dado en el clavo, esa era la ruta apropiada.

—No puedes seguir arriesgando tu vida... me voy para salvarte... no para dejarte a merced de nuestros enemigos.

—Por eso te digo que estás haciendo todo al revés Edward, tú irracionalidad es perversa.

—Bella, despiertas todo mi egoísmo, por favor, déjame con las fuerzas para cumplir con mi determinación.

—No es egoísmo, me estás dando lo que necesito, ¿puede haber algo más desinteresado?

Edward le miró suplicante pero ella no tenía intenciones de ser compasiva, ella volvió a besarle y a cubrirle de caricias, hasta que finalmente se sintió perdido, su razón le decía que debía irse, pero su cuerpo y su espíritu, no; su ser entero necesitaba acoplarse con ese otro ser para sentirse completo, y bueno, no iba a ser esta la primera vez que Edward Cullen le hiciera caso a su razón. Él con ternura le acarició el rostro y le devolvió con desespero todos los besos que le había negado en los últimos días, con suavidad la envolvió en sus brazos y enloquecido ya completamente por el deseo, la llevó a su cama le hizo el amor con suavidad, con delicadeza para no maltratar su hombro herido y su brazo inmovilizado, le hizo el amor con toda su alma, con todo el dolor y el anhelo de quien pensó que perdía lo más querido.

Ella lo recibió con calidez y humedad, le abarcó y le cobijó, y él se sintió seguro y a salvo.

— Edward... ten la seguridad de que no es egoísmo... me estás dando lo que necesito... y... lo que tú... necesitas...

Ya era inevitable, estaba atrapado en una red de filigrana, con un tejido fino e incomprensible, debía aceptar que simplemente... era amor y por primera vez en su vida, sentía que era objeto de un amor limpio y desinteresado.

Si había sido o era un error ya no importaba, debía enfrentarlo, no darle la espalda, al fin y al cabo, por fin vivían y era consecuentes con la verdad de sus almas, con su verdad interior, una verdad tan grande que seguramente les daría el valor para descubrir nuevas verdades, las que estaban esperándoles para ser descubiertas. Para algún día atrapar y destruir a Aro Vulturi.

4.

Edward dejó a Bella a solas frente a la tumba de Jacob y la esperó unos pasos más allá. Ella se agachó dejándole un ramo de fresias blancas y acarició la lápida reciente, musitando un "gracias".

Leyó su nombre completo: "Jacob Black", sin mensajes adicionales, sólo las fechas que eran la prueba de su muerte prematura, una muerte que sentía por culpa de ella... le sería muy difícil sacar la culpa de su alma, todo con él había sido un error, si sólo ella no hubiese permitido su acercamiento, si no le hubiera retado con una relación a la que no pudo responder haciéndolo vulnerable a la manipulación de sus enemigos... todo esto resonaba en su mente como un taladro que le carcomía y le restaba a la felicidad que sentía de saberse amada por Edward.

Éste se acercó lentamente a ella y vio las lágrimas en sus ojos, intuyó la culpa que la embargaba. La abrazó suavemente mientras le hablaba muy cerca al oído, de manera que ella pudo sentir la calidez de su aliento en el rostro.

—Quizá no fue por nosotros Bella, el orificio de entrada de la bala que lo mató fue en el mismo sitio del disparo anterior, en la misma circunstancia de salvarte la vida, sólo que más consciente de su acto, estoy seguro que cuando le vi morir, él tenía una sonrisa en el rostro; como no pudo vivir amándote murió haciéndolo, él te amaba Bella, y lo envidio porque pudo darlo todo por ti, demostrándotelo... es como si hubiera vivido un tiempo extra, como si hubiese estado predeterminado a morir por ese primer disparo pero el sobrevivir le permitió cumplir su mayor anhelo, sentirse, por un muy breve momento, amado por ti, y como en un círculo inacabable, todo volvió al punto desde donde había partido, cumpliendo con su destino... un destino inexorable que no dependía de nosotros. Él no tenía miedo de morir Bella, me lo dijo en esa última conversación que tuvimos.

— Espero que tengas razón... pero morir no es una forma de amar Edward, y te exijo que tu forma de amarme, sea estar vivo, a mi lado, sintiendo siempre tu aliento en mi rostro, como ahora... no quiero sacrificios heroicos de tu parte... no quiero terminar amando una lápida vacía...

— Viviré Bella, por ti, por nosotros, porque solo la vida, aunque sea un camino plagado de errores, nos puede llevar a la verdad.

Él le dio un cálido beso en los labios, sus miradas intensas se encontraron y se sonrieron levemente; estremecidos por el dolor y la alegría que se entremezclaban, miraron por última vez la tumba de Jacob Black y se alejaron tomados de la mano.

FIN... POR FIN.


¡Gracias a quienes hayan leído este relato¡ ¡No olviden enviarme tu opinión!

Un beso,

Saranya.x

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