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Pensando en ti
Author:
bel20 PM
Edward y Bella se comprometieron en 1918, pero durante la fiebre española Bella creía que EDward había muerto. Muchos años después ambos son vampiros. ¿qué dirá Edward cuando se de cuenta quien es la nueva chica?. Traducción.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance/Hurt/Comfort - Edward & Bella - Chapters: 5 - Words: 7,675 - Reviews: 53 - Favs: 64 - Follows: 55 - Updated: 02-03-11 - Published: 07-22-10 - id: 6167951
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TRADUCCIÓN: LA HISTORIA LE PERTENECE A A-Forbidden-Love-BS-EC Y LOS PERSONAJES COMO USTEDES BIEN SABEN SON DE Stephanie Meyer.

Título original Thinking Of You


Algunas veces ser una inmortal tiene sus desventajas, en realidad déjenme decir que, ser una inmortal tiene desventajas en especial cuanto estás sola en este mundo sin la persona que fue tu verdadero amor. Alrededor de hace 90 años mi Edward, el hombre con quien quería estar para siempre, murió a causa de la fiebre española, esta epidemia mató a todos y cada uno de las personas que quería incluyendo a mi familia.

Flashback

Era un hermoso día de otoño y me dirigía a la casa de los Masen, otra vez. Mi mamá siempre reía y decía que ellos eran mi segunda familia, lo que básicamente era cierto. Aun era muy temprano y con la familia que tengo, sabía que tan pronto bajara las escaleras me interrogarían. Aunque era muy temprano, si se considera que las nueve de mañana es temprano, sabía que el padre de Edward ya estaría en su trabajo en el banco y su madre, Elizabeth, estaría despierta; mi Edward también estaría despierto, tenía el don de despertar temprano, algo que solo disfrutaba cuando estaba involucrado un premio… cuando incluía a Edward. Bajé las escaleras, tratando de no hacer ruido al pasar por el salón donde estaba sentada mi toda mi familia; mi padre hablaba por teléfono, como siempre y mi madre le enseñaba a mi hermana menor como coser; a pesar de mis esfuerzos mi madre me oyó.

–Isabella, ¿para dónde vas tan temprano? – preguntó mi madre, aun cuando sabía muy bien la respuesta.

–Voy para donde la madre de Edward, ahora, no hay ninguna necesidad de alarmarse porque él y su mamá ya están despiertos–, suspiré. Mi madre siempre era la más alarmante de la familia, pero aun así, si no era verdad que Edward estaba despierto, estaba dispuesta a mentir, cosa para la cual no era muy buena, ya que necesita ver a Edward, cuando él y yo no estábamos juntos, sentía como si faltara una parte de mi, como si fuera una persona incompleta. Gracias a Dios, la familia de Edward y la mía eran vecinas, así que era muy fácil vernos cuando sentíamos esa necesidad.

Pero mi madre al ser mi mamá, incluso después de que le expliqué que tanto Edward como su madre estaban despiertos, llamó a la Sra. Masen para asegurarse de que ellos en realidad estaban despiertos. Después de unos cuantos "mmm", "Oh, comprendo" y unas risas colgó el teléfono y miró hacia donde yo impacientemente estaba sentada

–Puedes ir– me sonrió antes de volver a las lecciones de mi hermana. Salté desde la silla y corrí por el pasillo hasta la puerta con la esperanza de que esta vez nadie me detuviera. Por supuesto tan pronto llegué a la puerta mi suerte se evaporó y me encontré con el… Harold Smith, el hombre que estaba desesperadamente enamorado de mí.

–Isabella– me saludó, aún estaba detrás de la puerta del patio delantero así que esta vez no pudo besar mi mano.

–Hola, Sr. Smith– dije haciendo una reverencia para ser educada con él.

–Nada de eso– rió tratando de ser encantador –por favor dígame Harold–.

–Como desee– sonreí –lo siento tengo prisa porque debo…–.

–Oh sí, claro, claro – sonrió haciéndose a un lado para poder abrir la puerta.

–Tenga un buen día– le sonreí.

–Gracias Isabella, usted también– suspiró luciendo desanimado –Oh, y por favor deséele a su familia de mi parte un buen día–.

–Por supuesto– le dije con una sonrisa en mi cara, pero tan pronto desapareció de mi vista, la saqué de ella. Finalmente podría dejar mi casa y ver a Edward, de verdad esperaba que no me parara nadie más a lo largo del camino. Aturdida di diez pasos hacia la casa de Edward pensando Dios sabe que. Cuando llegué a la puerta la Sra. Masen la abrió.

–Isabella– me sonrió

–Buenos días Sra. Masen, ¿Cómo se encuentra? –.

–Estoy bien querida, gracias. ¿Y tú? – me preguntó de manera educada.

–Bien– le sonreí.

–bien, no te distraigo más, Edward está tocando en su dormitorio– me dijo.

–Gracias– me dejo entrar y subí las escaleras hacia el piso superior. Cuando la alcancé, automáticamente doblé hacia la izquierda ya que he estado muchas veces en su pieza. Golpeé dos veces, tratando de no ser muy ruda.

–Adelante– respondió aún tocando. Abrí la puerta sigilosamente, no quería molestarlo mientras tocaba, aunque no importaba demasiado. Tocaba el piano desde que tengo memoria y podía llevar una conversación sin equivocarse en ninguna nota. Yo, por otra parte, no era muy privilegiada en el ámbito artístico, o al menos eso creía. Cuando estaba abriendo la puerta la bisagra chirrió causando que Edward volteara hacia el lugar donde yo estaba parada.

–Hermosa – sonreí comentando acerca de la melodía

–Gracias, Bella– rió por lo bajo al momento en que se ponía de pie y se acercaba hacia mí. Pero por supuesto, ser Isabella Swan significa que no podía caminar sobre una superficie plana sin tropezarme. Mientras el caminaba hacia mí, de alguna forma mi pie se enredó en la vasta de mi vestido lo que causó que hacia delante. Cerré los ojos esperando el impacto, el cual nunca llegó; en su lugar cuando abrí los ojos y mire hacia arriba vi los ojos verdes que tanto amaba.

–Sabes– rió entre diente –deberías haber hecho ese recorrido caminando–

–Muy gracioso, Edward– fingí reír y en lugar de seguir burlándose de mí, besó mi mejilla y me miró con sus brillantes ojos verdes llenos de ansiedad y excitación.

– ¿Qué pasa?– lo miré, preocupada.

–Nada, solo me preguntaba si te gustaría ir a nuestro lugar– me dijo.

–Claro– dije sonriendo; hace dos años, cuando él y yo teníamos 15 años, fuimos a dar un paseo por un arrollo en las afueras de Chicago y nos encontramos con un prado hermoso. Aquel era el lugar. El lugar donde todas nuestras primeras veces pasaron. Fue ahí donde Edward me pidió que fuera su novia, donde nos dimos nuestro primer beso, donde fue nuestra primera pelea, donde nos dormimos junto bajo las estrellas por primera vez; era el lugar, nuestro lugar.

Cuando llegamos al prado, salí de mi trance. De inmediato nos recostamos sobre la inusual hierba seca que cubría todo el lugar. No mucho tiempo después Edward comenzó a inquietarse y a caminar de un lugar a otro, murmurando en voz baja.

–Edward, ¿qué pasa? – le pregunté.

–Nada, nada – me respondió, respirando profundamente, –solo pensaba en algo–.

–Dime sobre que– le sonreí

–Bien…– se quedó callado.

–Edward por favor, dime que pasa– le pedí.

–Está bien , me dijo sonriendo y tomando mi mano para ayudarme a ponerme de pie. Tomo un respiro antes de comenzar a hablar.

–Bella, sabes que te amo ¿cierto?– asentí, –No estoy seguro como decir esto, pero cuando no estoy contigo, no me siento completo; cuando estamos separados por mucho tiempo, me siento como si el tiempo pasara muy lento y nunca, mi verdadero amor, te conseguiré ver otra vez; cuando te veo mi corazón entero se ilumina y es por eso que quiero pedirte esto hoy–.

Puso una rodilla en el suelo y sonrió, mientras sacaba una caja pequeña de su bolsillo.

–Isabella Marie Swan, te amo tanto y sé que aún somos jóvenes, pero te amo con todo mi corazón; ¿me harías el honor de ser mi esposa?–

Estaba en shock, me tomó un minuto o algo así en registrar todo lo que me dijo antes de responder a su pregunta.

–¡Sí!– exclamé, en ese momento, sí era la única palabra que lo haría feliz. Me tomó entre sus brazos y comenzó a girar conmigo, besándome apasionadamente, luego nos recostamos en el prado mirado hacia las nubes, conversando sobre el futuro y que nos podría traer éste. Edward y Bella, amantes comprometidos.

Me debí quedar dormida en el prado porque la próxima cosa que recuerdo fue ver la luna reflejándose en el agua mientras me sentaba. Miré a mi alrededor y me di cuenta de que me había pasado de la hora de mi toque de queda, por lo tanto mis padres iban a disfrutar castigándome. Miré a mi derecha y vi que Edward aún estaba durmiendo sobre la hierba del prado.

–¿Edward? Lo moví suavemente, –Edward, amor, tienes que despertar o nos meteremos en más problemas de los en que ya estamos –

–Pero, me quiero quedar aquí, contigo y que este momento dure para siempre . No quiero despertar y pretender que no estaremos comprometidos hasta que cumplamos los 18, no quiero hacerlo–. Me reveló; esa era la primera vez que lo vi tan entusiasmado con algo.

–Lo sé, amor; pero podremos comportarnos como prometidos delante de nuestras familias. ¿Qué tal si les decimos mañana?– lo reconforté.

–Está bien, te llevo a tu casa así tus padres no me odiaran– rió, poniéndose de pie y ofreciéndome su mano.

–Está bien– le sonreí, tomando su mano extendida y me ayudó a levantarme.

Caminamos tranquilamente por los bosques de vuelta a nuestras casas; por mucho que no quisiera dormir, estaba muy cansada por todo lo que habíamos vivido hay. Amo a Edward y estaba muy feliz porque iba a pasar toda la eternidad junto a él. El resto del camino lo hicimos en silencio, un silencio confortable. Cuando llegamos a nuestra casa, no quería entrar, pero el estar con Edward lo hacía todo mejor. Me besó en los labios y terminó el beso para que yo pudiera entrar, pero no le solté la mano y el tampoco la mía.

–Hasta mañana–, me prometió comenzando a soltar mi mano.

–Hasta mañana– estuve de acuerdo. Le solté la mano y rápida y sigilosamente abrí la puerta.

Hasta mañana.


Al Fin otra historia, con las otros dos tuve unos problemas por eso nos las seguí. (si quieren las continuación de Secretos de matrimonio mándenme sus mails).

Les cuento sobre esta historia es una traducción pero solo tiene este capítulo hasta el momento, la autora me dijo que estaba trabajando en el segundo, así que apenas suba el otro lo traduciré.

Esta era una historia corta pero la está reescribiendo y la verdad que al comparar ambas, ésta realmente vale la pena traducirla.

Sin más espero que les guste.

Adiosin.

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