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ZONE: Appra Gli Occhi
Author:
Danyeda Goofy Panterita PM
ZONExDGM Xover.:.Semi-AU.:.25 años han pasado y el mundo no ha cambiado en mucho. Bueno, hay más akumas, menos exorcistas y Allen Walker está perdido por ahí…pero nada importante 8D. Solo pasa que Robin tiene una inocencia parecida a la de él...HIATUS
Rated: Fiction T - Spanish - Adventure - Allen Walker - Chapters: 3 - Words: 7,142 - Reviews: 4 - Favs: 5 - Follows: 1 - Updated: 02-08-11 - Published: 07-31-10 - id: 6195204
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Disclaimer: No, DGM no es mío sino de Hoshino Katsura.

Advertencias:

-ZONE (para quien no sepa), es el manga piloto publicado por Hoshino Katsura antes de DGM y el que sirvió como base para dicha historia. Así que si sería muy conveniente que lo leyeras, Aunque igual para el propósito de este fic cambiaré algunas cosas referentes a Zone. O por lo menos info dada en su único capítulo.
-¡Habrá OC! (pero tratare de que sean lo menos posible e.e) y personajes reciclados.

-Como dije, es un semi-AU digamos que lo mío es una forma muy fumada y poco probable en la que las cosas pueden pasar….pero intentare incluir elementos futuros de la serie.


Track 1. Me vas a buscar, ya no estare para tí...

-¿Por qué yo?-preguntó al hombre de albina cabellera que se encontraba fumando plácidamente un cigarro en la terraza de una vieja casona, admirando a detalle el panorama que una ciudad como París podía ofrecer.

-¿Por qué no tú?-fue lo que contestó sin apartar su mirada de la ciudad.

-Eso no responde a mi pregunta… amo.

-Ya te dije que no me llames así.-le dijo tirando despreocupadamente lo último que le quedaba de tan adictivo hábito.

-La costumbre.-mencionó algo avergonzado. El hombre en la terraza se giro, y entre su gabardina tomó un mazo de cartas.

-Pues espero se te vaya quitando. ¿Listo para tu próxima lección?-y le mostró las cartas.

-Si…

-Maestro… maestro estaría bien.

-Sí, maestro….

Abrió sus ojos, sorprendido por haber soñado. ¿Por qué fue un sueño cierto? Aunque era extraño. ¿Podía soñar? Nunca se lo había preguntado, de hecho había tantas cosas que no se había preguntado hasta hace un tiempo.

Suspiró con pesadez y parpadeó varias veces para al fin reconocer el techo de una casa. Fue entonces que sintió algo debajo de él. Era algo acolchonado ¡…un futón! Si, tenía que serlo. Estaba en Japón después de todo. Pero…

"¿Cómo llegue aquí?" se preguntó. Lo último que recordaba era como, por enésima vez, estaba buscando a un buen samaritano que pudiera darle de comer.

-Buenos días, Robin.-habló una voz a su derecha- Por si te interesa saber, te desmayaste en mitad de la calle. Afortunadamente Yukari te encontró y te pudieron traer aquí.

Giró su cabeza en dirección a la voz, y se topó con un sonriente muchacho de pelo castaño, ojos cafés, no mucho mayor que él de pie junto al futón. Llevaba puesto un flojo pantalón café, una camiseta de botones blanca y una especie de casco bajo el brazo.

-Taiyou. -mencionó sorprendido de verlo. Hace mucho que no sabía de él, cerca de un año… o más.

-Tú maestro me avisó que lo más probable es que vinieras a buscarlo y me encargó que te echara un ojo -comentó acercándose y tomando asiento junto al futón, cruzándose de piernas rápidamente y poniendo el casco sobre ellas.

-¡Mi maestro!-exclamó el otro chico incorporándose de golpe-¿¡Lo has visto!

-Hace como dos semanas, -contestó con simpleza rascándose la parte de atrás de su cabeza desinteresadamente- dijo que se iba a regresar a Europa y que me quedara a esperarte.

-¿Qué? No me digas eso.

-También dijo que cuidarás muy bien de Sentencia, después de todo es un arma valiosísima.

Robin se tensó al instante. "Estoy en problemas" pensó con nerviosismo. Y lo que pasaba era que Sentencia, el cual era una pistola considerada por su maestro como una valiosísima herramienta, ahora contaba con un raspòn de esos que te duelen hasta alma, y eso porque la había utilizado en su encuentro con dos akumas.

-¿Todavía la tienes, verdad?

-Sí, aún la tengo.-contestó sin verle a los ojos, pues sabía que Taiyou podía ser muy perspicaz, en especial cuando se trataba de saber lo que él estaba pensando.- ¿Sólo te dijo eso?

-No, también quiere que te quedes con Sentencia, hasta que algo de fuerza mayor suceda. Y que te vayas de Japón a la de ya.

-¿Qué? ¿Qué se cree? ¿Qué tengo todo el dinero del mundo? ¡Me tuve que partir el lomo trabajando, bailando en las calles, cantando, limpiando eses de caballo en circos y travistiéndome para llegar aquí! No pienso regresarme solo porque sí.

-Es eso o enfrentarte al gran enjambre de akumas deseosos por matarte.-le dijo el castaño quien había empezado a jugar con los mechones de su pelo.-Más a parte correr el riesgo de que tu sello se rompa. Recuerda que Japón es territorio del Conde desde hace mucho.

Bufo resignado. Quisiera o no, Taiyou y su maestro tenían razón, tenía que irse de Japón. La última vez había corrido con mucha suerte de que el Conde no se viera del todo interesado en él, y que solo habieran sido dos los akumas que se molesto en usar en su contra. Pero a la próxima no tendría tanta suerte. Japón era un nido de Akumas. Y como dijo Taiyou, estaban deseosos por matarlo a él… a un traidor.

-Yukari nos preparó algo de comer. Una vez que termines iremos a China.-le avisó el chico levantándose y saliendo de la pequeña habitación que fungía como cuarto de Robin.

-¿Yukari sabe cocinar?-preguntó sorprendido.

-Claro que sí. ¿Por qué otra razón crees que tu maestro la hubiera conservado?

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-Wow, me lo has dado de verdad.-exclamó asombrado al ver su nuevo e implantado brazo izquierdo.

-Bueno… tu lo querías ¿o no?-replicó su maestro sin mirarle.

-Sí, pero… no creí…

-Perder un brazo no me supone nada, es más, estoy seguro de que así todo será más sencillo.

-¿Más sencillo?-preguntó sin entender.

-Pero no lo olvides niño.-empezó a decir, ignorando la duda de su aprendiz y viéndolo directamente a la cara-Ese brazo no es fácil de manejar, por muy en serio que vayas, el brazo funciona como una bomba. Podrás tener este sello-señalo la cicatriz en el ojo izquierdo de su aprendiz-pero tu cuerpo tratara de mantenerse. Algún día, ese brazo acabara y absorberá todo, haciéndolo más difícil ¿entiendes? Libera su poder y te salvara, pero un paso en falso y te convertirás en "eso".

-Entiendo.-contestó con la mirada gacha, desanimado ante la anterior afirmación.

-Je... Ten cuidado aprendiz.

Y abrió los ojos, dándose cuenta de donde estaba. Sobresaltado se incorporó sintiendo las gotas correr por su cuerpo hasta caer y mezclarse con el resto del agua. ¿Había vuelto a soñar? ...no, pensándolo bien, no era un sueño, era un recuerdo. Pero el punto era que se había quedado dormido en la tina y no sabía cuánto tiempo llevaba ahí. Así que sin un mayor intento por discutir consigo mismo, se levanto y envolvió con la toalla dispuesto a cambiarse. Aunque algo le sorprendió, donde había dejado su ropa limpia yacía un conjunto totalmente distinto al que recordaba haberse quitado. Unos pantalones café oscuro, un chaleco del mismo color y una camiseta de botones de manga larga además de un par de guantes totalmente nuevos yacían sobre una silla. Sonrió para sí. Ese Tai cuando quería podía ser muy considerado.

Fue cuando al fin termino de vestirse que vio la nota.

"Su ropa ya estaba muy vieja, así que le conseguimos esto.

Atte: Yukari… y el amo Tai."

Robin se miró al espejo para verse con sus nuevas ropas. Y la verdad le gusto lo que vio: Un adolescente de algunos quince años para el ojo común, con extraña y larga cabellera albina que llevaba amarrada por lo bajo, ojos grises y para extrañeza de muchos (aunque a él no le importaba) una cicatriz que iba desde su frente, pasando por su ojo izquierdo, hasta su mejilla. Si, la verdad se veía bien.

Salió del cuarto de baño y se dirigió al comedor donde seguramente estarían Tai y Yukari esperándolo.

Y así fue.

En el centro de la habitación estaba la típica mesa de estilo japonés con todo tipo de alimentos oriundos de dicho país. Cuando Robin entró una chica de corto pelo negro y vestida con un kimono en distintos tonos de verde le servía con paciencia y alegría un tazón de arroz a Tai.

-Buen día, amo Robin.-saludó la chica al advertir su presencia, mientras servía otro tazón de arroz y lo ponía del otro lado de la mesa, frente a Tai.

-Te he dicho que solo me digas Robin-soltó el aludido, olvidando saludar y con el ceño ligeramente fruncido. Odiaba que Yukari lo llamase así, lo odiaba. O mejor dicho, odiaba que se refirieran a él con esos apelativos tan formales. Ni amo, ni joven, ni señor, mucho menos señorito. Todos esos eran nombres para los que él no estaba hecho. Solo quería que le dijeran Robin, punto. Y a veces creía que ni a eso tenía derecho…

-Discúlpeme, pero como usted es el aprendiz del amo… -comentó sin darle mucha importancia a la reacción del chico.

-Y solo soy eso… un aprendiz, nada más.

-Bueno, ya mocoso-interrumpió Tai que no había hablado en todo ese tiempo-Yukari simplemente sigue al pie de la letra todo lo que se le ha enseñado. ¿No es así?-la joven asintió sin que la sonrisa desapareciera de su rostro.- Además, ¿cómo esperabas que recordara eso, si cuando se lo dijiste fue hace tres años?

Robin simplemente lanzó un bufido como señal de haber aprendido la lección. Pero aun así no le gustaba. Se acercó y tomo asiento en la pequeña mesa, de frente a Taiyou.

-No te preocupes Robin.-comentó Yukari mientras se encaminaba a donde él.- Yo no olvido quien eres… -y puso delante de él un tenedor. El chico la miro confundió por unos momentos, ella rió levemente.-…como tampoco olvido que odias comer con palillos.

-Ah… gracias.-respondió entre titubeos. La chica hizo una reverencia.

-Buen provecho.-y salió de la habitación.

-Anda Robin, come.-alentó Tai- Y en menos de un minuto sabrás porque a tu maestro le encanta venir de vez en cuando a comer lo que hace Yukari.

-¿De vez en cuando?-inquirió confundido.

-Sí, la comida es deliciosa.-contestó con simpleza el castaño, pero Robin no era tonto. Tai había evadido la pregunta.

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Una vez terminada la comida, la cual le había encantado al albino, fue por su valija a su cuarto y se decidió a esperar a Tai en la entrada de la casa, con los zapatos ya puestos.

-¿Listo para partir?-preguntó el castaño llegando con él y poniéndose sus zapatos.

-Si-contestó él-¿y en que iremos a China? ¿No que todo está bajo el poder del Conde del Milenio?

-Y lo está.

-¿Entonces?

-Entonces, usaremos un método poco… común y que por alguna extraña razón a tu maestro no le gusta mucho.-decía negando con la cabeza.

-Tai, ¿de qué hablas?

-¡Oh mira!-exclamó con emoción-Ya nos vamos.-y se dirigió a la puerta

-Tai… -pero no siguió al otro, al ver como en la puerta de la casa se encontraba escrito un gran número 8.-...Ta…Tai, eso no estaba ahí.

-No… pero eso no es importante. ¡Yukari, te encargo la casa! -gritó a sus espaldas.

-Tai, no me estas contestando.-comentó irritado.

El de ojos oscuros lo miró con expresión aburrida y dijo:

-Entonces no preguntes y sígueme.-abrió la puerta y entró por ella.

-¡Espera!-exclamó Robin sorprendido y lo siguió sin imaginarse lo que pasaría.

Al pasar por la puerta no se encontró con el patio frontal de la casa, sino que estaba en una especie de ciudad, aunque más que ciudad parecían un conjunto de casas blancas muy limpias y bien cuidadas. Pero no podía evitar sentir una extraña sensación de incomodidad y nostalgia. Como un lugar que aprecias por alguna razón, pero que te trae malos recuerdos.

-No te quedes atrás niño.-apuró el mayor.-No tenemos todo el día.

-Tai ¿Dónde estamos?-pregunto mientras observaba a su alrededor.

-Ehm… este…-Tai se paró en seco y lo meditó por unos momentos-Lo siento Robin, pero quien te debe decir eso es tu maestro.

-Dímelo tú. Eres su mejor amigo.

-Que le preste mi ayuda a tu maestro no nos hace amigos.-el castaño giró a ver al albino con cierta seriedad.-Mucho menos mejores amigos. Escucha Robin, cuando te digo que no te lo puedo decir es porque no es de mí de quien te debes enterar ¿Estamos?

-Estamos.

-Bien, entonces sígueme y ya no hagas preguntas.

Robin solo bufó y lo siguió un poco alterado. Desde que conoció a su maestro había algo que el siempre le había enseñado: "Si tienes una duda, pregunta; si no te dan una respuesta, búscala; y si te la dan, es que están mintiendo". Una frase confusa, pero que no podía ser tomada literalmente, solo había un significado detrás de ella, al menos solo uno que le dio su maestro: "Cuestiona" Y aunque era algo simple, para Robin significaba mucho.

-Bien, hemos llegado.

El chico levanto la vista y se sorprendió de ver otra puerta, pero que también tenía en ella un gran número, siendo esta vez el 1. Robin se acerco a donde estaba Tai sin apartar su vista de la puerta.

-¿A dónde?

-A China. -contesto sin rodeos su compañero y abrió la puerta.

-¿A China?-. Preguntó confundido, pero antes de poder voltear sintió que lo empujaban. -¡TAIYOU!

-Buena suerte en tu regreso, chico-alcanzó a escucharle.

"Me la pagarás caro, Taiyou" pensó Robin antes de que todo se volviera oscuro.

Taiyou miró como desaparecía lo último de Robin y después cerró la puerta. Inmediatamente el número 1 se empezó a borrar hasta dejar la puerta como nueva.

-Siempre me he preguntado porque tu falta de sutileza.-oyó una voz a sus espaldas. Tai se giró para encontrarse con un alto hombre de pelo blanco y una cicatriz del mismo lado que Robin, solo que está era aun más diferente de lo que parecía físicamente. Esta no era un sello, era una maldición.

-No sé, está en mi naturaleza.-contestó Tai girándose sobre sí para ver directamente al nuevo visitante.

-Creí que ya eramos amigos.-comentó de repente el hombre. Aunque Tai no supo cómo interpretar bajo que intenciones venía esa pregunta tan sorpresiva.

-No después de lo que paso.-fue la única replica de Tai.- Escucha, tu sabes que hago esto…

-…por tu familia, sí, lo sé. Todos nosotros tenemos nuestros motivos… inclusive él.

Y una agria e insípida risa salió de la boca de Tai.-Si hace algunos años me hubiera visto como estoy ahora, me daría asco.

-No tiene nada de malo querer proteger a tu familia.

-Tal vez, pero los protejo de un monstruo para entregárselos a otro.-comentó con sorna Tai, viendo con recelo al albino frente a él.

-Yo nunca he dejado de ser Allen Walker, espero lo recuerdes.-comentó con seriedad el mayor, al menos en apariencia.

-Tal vez, pero tampoco has dejado de ser el 14vo. Espero tú recuerdes eso.

Ambos se sostuvieran la mirada por un rato, hasta que el mayor en apariencia lanzo un suspiro.

-Necesito que le des un mensaje.

-¿Cuál?-preguntó como si nada.

-"Ya está en China".


Aclaraciones:

-Robin: Protagonista de "ZONE"…y protagonista del fic.
-Taiyou: Personaje principal del One-Shot "Continue" realizado por Hoshino también antes deDGM y con bases también para lo que es la serie. En el fic…ya sabrán que hace xD.
-Si leyeron ZONE, sabran que Robin llevaba consigo una espada llamada Abadon, bueno en este fic cambie esa espada por Sentencia, la inocencia de Cross...o que fue de Cross.


Algun día sabre que tiene mi imaginación en contra de esta serie...En fins si quieren echarle la culpa a alguien de que esta cosa este en internet, échensela a Elyon-chan quien me dijo "¡Súbelo! Te lo ordena Dios todopoderosos, zorra"...see mortales, así de chingon habla Dios 8D.

Me atrevo a decir que el punto central o enfoque de este fic no será la disputa de "akumas vs. Inocencia" , ni el rollo existencial del 14vo…bueno tal vez si o no sé, pero yo veo este fic desde otra perspectiva 8D, la cual fue desarrollada gracias a las clases de sociales y filosofía con mi queridìsimo y sensual profe alberto y las clases con el profe-padre see :D

En fins Reviews plis! non

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