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Love painted of blood and hatred
Author:
Sadness-doll PM
Cuando el amor y el odio se tornan en un solo sentimiento,las pasiones se desatan y estos pueden llegar a ser un mísero panorama pintado en sangre y odio. Sasuke and sakura, Itachi and sakura
Rated: Fiction M - Spanish - Angst/Romance - Sakura H. - Chapters: 4 - Words: 11,131 - Reviews: 18 - Favs: 15 - Follows: 6 - Updated: 12-05-10 - Published: 09-23-10 - id: 6346914
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Este nuevo fic es una mescla de Shigurui y Inmortal blade. Me inspire en chika Funaki, la guerrera samurái de Shigurui, si buscan una imagen con el nombre de ella y del anime en conjunto, tendrán una imagen del cuerpo y porte de Sakura, para que no se asusten y crean que imagine a sakura como algo monstruoso. Chika tiene una fuerza monstruosa, así es que la describen en el manga, también posee esa personalidad poco fémina en la cual describo a Sakura. Entren google y pongan Chika Funaki y entren al que dice: shigurui :: chika-funaki.jpg picture by elee0228 - Photobucket, cuando entren delen a all album y busquen el de Shigurui, hay están las imágenes de chika.

Si han visto Blade of the inmortal, sabrán que tiene un parecido a Naruto, ya que muchos de los personajes tiene semejanza con ese anime y manga, como por ejemplo Maji quien se parece a Iruka y Naruto por sus personalidades, Makie, una mujer guerrera que se asemeja a Sai y Anotsu quien tiene un gran parecido a Uchiha Itachi y Uchiha Sasuke.

Pues dicho anime, también me inspire para crear este fic, mesclando ambos animes para crear este fic loco.

Los antagonistas de esta historia son: Uchiha Sasuke, Uchiha Itachi, Itsugennosuke, Kogamaru.

Personajes que dan vida a la trama: Sasuke, Sakura alisas Shika, Naruto, Jiraiya, Madara, Tsunade y entre otros.

Sakura tiene una mescla de Chika, Mikie del anime blade of the inmortal, Iku de Shigurui, y Mie de Shigurui.

ESTO ES UNA DEDICATORIA PARA TODOS USTEDES.

Capitulo: 1

La ofensa asía Shika…

Con frecuencia ella se había preguntado el porqué preferir el filo de una espada y la vida salvaje de un hombre que un Kimono y la vida de una joven hija de un honorable y respetable Samurái. Reía en voz baja cada vez que por su mente pasaba esa interrogante que apuntaban directamente a su vida y gustos, ¡Pero vamos! No era que ella se considerara un hombre, pero no podía negar que le gustaban los pasatiempos de estos y sus artes mortales.

Haruno Sakura, alias Shika, era la hija única del honorable y muy respetable Shikaru Haruno Sota. Nació acorralada entre hombre y sus espadas, echada aun lado por su misma sangre, solo por ser una simple mujer, claro está…al clan Haruno le era mas satisfactorio tener un hijo que una hija, pero para la mala suerte de Shikaru, ella había nacido mujer, y eso nadie lo cambiaria. Si tan solo Shima Kokoro Senju le hubiera nado un hijo, esa bastarda tal vez y hubiera sido la esposa más envidiable por todas las demás, pero ella, le insulto de una manera aberrante, trayendo al mundo una mujer en su sangre honorable. Tal vez y lo narrado en estos momentos tuviera que ver con el drástico cambio de ella, logrando que su padre fijara un poco sus ojos en ella al ver una impresionante y mortífera guerrera quien podía partir en dos el tronco en un viejo árbol, solo presionándolo con su espada.

Su drástico cambio empezó desde que tenía conocimiento del desprecio de su padre y al presenciar la muerte de su madre quien por dolor al despecho de su marido y familia, se ahorco, encontrándole su hija en su habitación, ya sin vida y colgando del techo. Shika aprendió a valerse por sí sola y tan solo teniendo cinco años de edad, fue capaz de caminar hasta el Dojo de su padre y levantar una de las tantas Bokken, poniendo todo su esfuerzo para entrenar y aprender cada técnica que emplean los Haruno en su espada.

No por orden de su padre, sino por decisión propia de ella misma, se marcho de su hogar teniendo solo ocho años de edad, con la intención de ir a otros Dojo y aprender sus técnicas, para luego enfrentar al maestro del Dojo y matarlo, solo así tendría reconocimiento por parte de su familia. Tenía una meta y era aprender en dos años las técnicas del Dojo en el que fue aceptada, para luego matar al maestro y buscar otro Dojo reconocido en otra ciudad. Para combatir de manera eficiente aprendió debidamente el Kenjutsu, todo Dojo tenía diferentes técnicas favorables para ella, y por ello fue que emprendió esa pequeña ambición…ambición por tener más conocimiento en el arte de matar.

Hyoho Niten Ichi Ryu, conocidos por implementar un sinnúmeros de técnicas utilizando dos espadas o una sola, manejándolas diestramente, fue la última escuela en la que estuvo, deteniendo su ambición al ver que no solo podía ser útil en el manejo de la espada, sino en Kata, cambiando su rumbo en busca de una buena y respetable Dojo donde pudiera aprender tan dichoso arte marcial, creyendo fielmente que dichas artes podría mezclarlas de alguna forma con la espada y así crear técnicas aun más potentes.

Tener un sable a la mano no te hace la persona más invencible en este mundo, pero tener una buena cabeza en los hombros con un vasto conocimiento y buenos reflejos, eso podría hacerte más invencible al combinar el sable con el conocimiento, haciéndolos uno solo. Ella no solo era hija un samurái, sino la hija de una Shinobi reconocida quien le serbia al clan Haruno como espía, aun así de tener presente en la mente que era hija en un Shinobi, eso era algo que no le importaba en lo absoluto al creer que esos eran simples basuras quienes no podía sobrepasar a un Samurái con sus estúpidas técnicas, pero su pensar cambio cuando al cumplir 14 años, vio a un poderoso Shinobi luchar con doce Samurái, derribándolos a todos en un simple golpe. Aquello solo hizo que ambicionara mas, y luego de salir de su escondite y matar a aquel Shinobi, se dispuso a buscar uno de mayor rango y con la capacidad de enseñarle dichas técnicas, visitando el clan Senju quienes la acogerían como si estuviera en su propio hogar, puesto que compartía su linaje con ellos en la sangre al su madre ser una Senju.

Con diecisiete años de edad había regresado a su hogar, luego de tener un arduo entrenamiento con los Senju, recibiéndole su padre con antipatía fingida ya que por dentro corría un poco de orgullo por su valiosa hija. Se presento en el dojo y derroto a cada uno de los aprendices de su padre, y utilizando un simple Bokken, fue capaz de romper huesos sin contemplación alguna.

Shika había cambiado, ya no era más una niña fina y delicada, sino era otra, un ser completamente diferente a lo que su padre había recordado en sus memorias. Ya no se dirigían a ella como Sakura, sino Shika, ya no vestía con ostentosos Kimono, sino con ropa de un samurái, ya no tenía delicadeza alguna, ella era toda salvaje, una mujer con actitud varonil a quien no le importaba que un extremo de su Haori se corriera por su brazo y exponer sus senos al enemigo, Shika era todo lo contrario a una mujer delicada y fina…

En una primavera que contradecía a todas las demás que ella había presenciado, ya que esta era fría y silenciosa, ni siquiera el canto de los pájaros o el rugir de las hojas cuando el viento soplaba, se podía escuchar. Era medio día y los aprendices del clan Haruno venia desvelados el entrenamiento de Shika quien vestía con un Hakama negro, sin Haori ni nada que tapara sus pechos firmes y redondos, codiciados por cada hombre que los veía, deseando ver más del cuerpo de esa mujer. Los hombre la deseaban ignorantemente, solo por tener un cuerpo contradictorio al de una mujer, digo, no es que ella tuviera cuerpo de hombre, pero cada musculo de ella estaba bien formado y ejercitado. No poseía un musculoso cuerpo como el de un hombre, pero sus músculos estaban marcados con una sutil gracia que su padre veía aberrante, puesto que ella había matado toda delicadeza y hermosura de su cuerpo. Siempre poseía su largo y liso cabello rosado amarado en una coleta alta, y ha veces se lo trenzaba para que los finos cabellos no se pegaran a su espalda marcada, perlada en abundante sudor.

Ese medio día, el entrenamiento había cesado más temprano de lo habitual, levantándose todos para ir a la área del comedor, solo Shika se dispuso a no compartir hoy con los hombres, ya que tenia cosas más importantes que hacer que ir a festejar como lo hacen los hombres, encerrándose en su amplia habitación cuyos alrededores tenia libreras abarrocadas de cientos de libros y pergaminos.

Entro a su habitación y se coloco el Haori, llevándolo puesto como si se tratara de un hombre, abierto y enseñando su abdomen y pechos. Una de las tantas sirvientas que serbia en la casa señorial y en el Dojo, había entrado, trayendo en manso una bandeja con platos llenos de comida como para comer tres personas, colocando está en la mesa tradicional cual preparo en silencio, Shika se encontraba sentada en el borde de una de las tantas ventanas de su habitación, observando el silencio el panorama de la ciudad. La sirvienta carraspeo con el propósito de tener la atención de su señora quien se veía perturbada en algo.

Sakura…— sus ojos de Jade miraron con expresión expectante a la mujer quien había dicho aquel nombre, tragando hondo la sirvienta al ver el menudo error que había cometido.

Digo, Shika. — corrigió para luego soltar un suspiro silencioso de alivio.

Tu padre vendrá hoy de su viaje de trabajos, espera que tú asistas a la ceremonia de esta noche. — le informo su sirvienta.

Eso ya lo sé Misa…no ve el porqué repetírmelo nuevamente. — soltó ella con voz fría y severa.

Tu abuelo Hikaru me ha dicho que te lo recordara, él quiere que te prepares y des tu mejor impresión a la visita de todos los presentes. — agacho su cabeza al escuchar que Shika se había levantado, estremeciéndose al escuchar esos pasos…Shika era de esas de temerse, como se le temía aun hombre, así se le temía a Shika.

Remplaza ese Haori por otro más oscuro…no quiero vestir hoy de gris. — le ordeno Shika mientras se sentaba al lado de la mesa, empezando a devorar su comida sin modales algunos, como si fuera un hombre.

No te parece algo inapropiado de vestir en una ceremonia. — dudo en decirle aquello, pero al soltar las primeras palabras, se vio forzada a soltarlo todo y mas al Shika posar su mirada atemorizante en ella, obligándola a que terminara de hablar.

Todos los del Dojo vestirán así. — dijo con Desdén mientras se llevaba a la boca otro bocado de arroz.

Solo los hombres vestirán así. — mascullo Misa casi con miedo, dejando de masticar Shika para darle una mirada de curiosidad a su sirvienta.

Que tanto quieres argumentar que te tardas en decirlo…explícate. — dijo casi como orden la Haruno.

Tu abuelo espera que des tu mejor impresión a los invitados, puesto a que tal vez allí se encuentre a tu futuro esposo, entre tanto clanes respetados que aistiran. — Shika soltó un suspiro caliento, el enojo empezaba a desatarse en ella.

Hmp…— le resto importancia alguna a las palabras de su sirvienta.

¡Shika!, se trata del clan Koga, sabes muy bien que ellos eran una vez enemigos de tu padre y ahora pretender formalizar un lazo de amistad, solo por el bien de ambos clanes, seria descortés faltarle el respeto a tu clan presentándote en esa flechada poco vista en una mujer. Shika, acuérdate que eres hija de Shikaru, por tanto tienes deberes que cumplir con la familia, no lleves el apellido a bocas de nadie solo por tu desconsideración. — Misa era más fiel a las leyes del clan que Shika, a ella se preocupaba mas por la reputación de su señor Shikaru y sus ambiciones que cualquier otra persona.

Has escuchado la leyenda de Kuchisakeonna. — cambio el tema drásticamente y sin importancia, dejando incrédula a Misa.

Si. — contesto Misa confundida ante las incoherencias de su patrona que solo tuvieron sentido cuando las explico de esa forma.

NO, temo que no la has escuchado por completo, sino, no estuviera argumentando de esa forma. — dijo con cinismo Shika.

Veras, la leyenda narra que una vez una mujer hermosa, vanidosa y metiche, así como tú, se había casado con un samurái como mi padre, cruel hasta consigo mismo, y un día al ella tener esa imagen que su esposo había notado, creyó que su esposita le engañaba y mas al escuchar que de la propia boca de su esposa salían cosas parecidas como las que tú me has dicho ahora, cosas que le asían entender que ella idolatraba mas a su padre que a él. Al creer que su esposa le era infiel con su padre, ¿sabes lo que hizo? — le pregunto Shika con una sonrisa, a Misa se le había olvidado hasta respirar por el temor de esa historia.

Una noche tomo su sable en manos y mientras su esposa dormía, se acerco lentamente hasta su lecho y le corto la boca de un lado a otro. La mujer despertó por el dolor, y aterrada al ver tanta sangre, tomo su espejo en manos y se miro su rostro mientras su esposo reía como loco y le decía que ahora nadie la iba a ver hermosa. — Finalizo Shika con aquella trágica y espeluznante narración, llevando a cabo su indirecta que solo Misa capto a fondo.

Sabes Misa, empiezo a creer que tú eres como la de la historia, y que idolatras más a mi padre que a mí…yo como tú me cuidara, no vaya a ser que corras esa misma suerte. — se levanto para luego agacharse hasta el oído de misa, murmurándole aquellas palabra con diversión, Misa abrió los ojos de terror, y más al escuchar esa pequeña risa de diversión.

L-le llevare almuerzo a tu abuelo, debe estar esperándome. — se levanto en un veloz movimiento y tomo en manos la bandeja ya vacía, saliendo por la puerta en pazo veloz.

Tomo asiento nuevamente en el borde de la ventana, posando sus ojos en el panorama de la ciudad mientras su mente vagabundeaba en los acontecimientos que pasaron hace tres noches atrás, donde se enfrento a un extraño enemigo que de cierta forma hizo que sus hormonas se descontrolaran, deseando día y noche que mas manos y dedos rozaran su piel nuevamente con el filo de aquel sable que portaba ese hombre…si es que se podría llamar hombre, porque aquellos ojos rojos revelaban no mas que pasión por la sangre y pelea, un salvajismo que ella consideraba como mutuo, ya que ella sentía atracción por tales pasiones. Inconscientemente llevo una de sus manos a su rostro, rosando con sus dedos sus labios, sonrojándose sus mejillas blancas como la porcelana.

Gruño algo molesta consigomisma al andar pensado en tales cosas, y viendo que aun era de día, salió de su habitación y camino hasta el campo abierto de entrenamiento, donde se llevaban a cabo las peleas legalizadas donde alguien reclamaba vengnaza contra otro samurái, o el respeto de algún clan que fue desprestigiado, también en ese lugar, se llevaba a cabo las ceremonias de suicido para evitar la deshonra de la familia de algún samurái. Estuvo casi dos largas horas entrenando, escuchando en esos momentos de silencio el movimiento de las blancas cortinas que cubrían la entrada del dojo, detuvo su entrenamiento y se volteo viendo dos hombres de aspecto extraño.

El primer hombre tenía como unos 60 años, de cabellos grises, largos y lacios, recogidos en un algo moñó, sus ojos eran de color Ónix, mas tenía un semblante serio y pasivo, demasiado tranquilo como para ser normal. Ese hombre vestía con un Kimono varonil color café oscuro y en su Obi cargaba su espada cual a esa distancia, Shika reconoció que era una Muramasa. El hombre que se encontraba a su lado tenía que tener unos cuarenta años, y este vestía como todo un aristócrata Samurái, con un Kimono corto de color blanco y un Hakama negro, acompañado con un ostentoso Haori cual llevaba el símbolo de Koga en la parte de atrás, parecido al sello imperial de Japón. Su cabello café oscuro estaba recogido en un ajustado y alto moño, moldeando más su pálido y delgado rostro…sus ojos era estremecedores, él nunca parecía parpadear, manteniendo siempre si vista fija en alguien o algo.

Nunca he visto una mujer manejar el sable de esa manera…impresionante. — hablo ese hombre extraño, Sakura miro a esos dos señores y los demás que se encontraban detrás de ellos, deduciendo que se trataban de sus aprendices y fieles guerreros quienes escoltaban a esos dos hombre.

Misa había aparecido en ese instante, caminando en paso ligero hasta Shika, se acerco hasta su oído y le murmuro:

Koga ha llegado más temprano de lo esperado, y con ellos vienen sus aprendices. — hablo Misa.

Tu abuelo quiere que te prepares lo más pronto posible. — finalizo Misa, retrocediendo tres pasos atrás para ver las facciones de Shika, impresionándose al no ver negativismo en ellos.

No los esperábamos tan tempano…incluso, esto ha sido una verdadera sorpresa. — hablo la voz de un anciano quien salía detrás de Koga, volteándose estos para hacerle una reverencia al sabio Hikaru quien caminaba apoyado en su bastón. Misa se aproximo hasta el sabio Hikaru para tomarle del brazo y guiarlo hasta su nieta cual tenía planeado presentar ante los de Koga.

Ella es Haruno Sakura, el legado de Shikaru. — guardo su sable y le hizo una reverencia a los de Koga quienes no eran visita deseable para ella.

Tiene un impresionante manejo con la espada. — hablo aquel hombre quien no había parpadeado en ningún momento, el hombre mayor que se encontraba a su lado, habló en ese instante, presentándose como Kogamaru, el líder de Koga y padre de ese hombre que había había alavado a Sakura por su impresionante manejo del sable, Itsugennosuke.

Tal vez y puedas ponerlo a prueba con uno de mis aprendices. — hablo Itsugennosuke, levantando Misa su rostro para ver la expresión de Shika que se había tornado a una divertida…

Misa intento intervenir, pero silencio al saber que no tenía ni voz ni voto para impedir aquello y más al ser una simple criada del Clan Haruno, quedándole más de otra que observar con desagrado la batalla que sin duda dejaría una mala imagen de Sakura. El Sabio Hikaru no se opuso a tal petición, incluso, le agrado, y más al encontrar eso como una oportunidad en que el clan Koga y Haruno podrían hacer algún lazo familiar. El anciano Hiraku se había percatado que en los ojos de Itsugennosuke había impresión en el talento que había visto en su nieta, tal vez y esta no era no toda una mujer deseada por un noble aristócrata, pero que mujer de las que él ha tenido o concubina pueda servirle con él sable como lo hace Sakura…ninguna. Misa se había percatado de los planes de Hikaru al permitir aquella demostración, viendo eso como posibles encontronazos familiares ya que Sakura se opondría a tales lazos, y mas con ese hombre de aspecto amenazante y dominante…a Sakura no le gustaba que le dominaran y le dieran ordenes, y eso era lo que veía Misa en Itsugennosuke.

El clan Koga y el sabio Hiraku, tomaron asiento en las sillas señoriales, solo para espectadores aristócratas e importantes para la familia Haruno. Itsugennosuke eligió uno de sus mejores aprendices y le ordeno que fuera al campo para que peleara con la respetada Haruno. Misa se había aproximado hasta el área donde estaban colocados los Bokken, tomando el más largo para la joven Shika, tomo otro segundo de igual tamaño para el contrincante, y camino en dirección al centro del campo. El silencio fue inminente en ese minuto que Misa sacaba unos lazos largos y blancos de las mangas de su Kimono para amarrar y ajustar las mangas de Shika y así dejarlos libres de alguna molestia, luego de terminar, le hizo una reverencia a ambos contrincantes, levantando su mirada para observar directo a los ojos de Shika, y lo que vio la impresiono…Shika estaba más que ansiosa por esa batalla.

Desilusionada Misa, camino lejos de centro de la batalla y se acerco hasta el área señoría donde no tomo asiento debido a que era una simple criada, y para lo criados no había lugar allí.

La pelea empezó, asiendo un ruido estruendo y profundo como un eco al ambos Bokken chocar, Shika parresia divertida mas no asía ningún esfuerzo con su arma, Misa tenía buen ojo para notar que Shika no asía esfuerzo alguno para hacer que el enemigo retrocediera y perdiera el equilibrio. Los espectadores de Koga hicieron un gesto de indignación al ver que el aprendiz de Koga había caído al suelo al perder el equilibrio.

¡Esto es solo un juego! — sus pupilas se contrajeron, y en su rostro se dibujo una sonrisa cínica mientras separaba sus piernas, echando asía atrás su brazo derecho junto con su espada cual se posiciono detrás de su espalada, Misa reconoció aquella técnica, abriendo los ojos a la par ante la magnífica y perfecta posición de Shika para ejecutar aquella hermosa técnica que a la vez tenía su horror endemoniado ante lo que podía hacer.

Shigoru…— murmuro paralelizada Misa el nombre de aquella técnica, y al momento Shika lanzo toda su fuerza asía el enemigo, moviendo solo el extremo derecho de su cuerpo. El bokken de ella logro romper la defensa el enemigo, rompiendo su arma con una tremenda fuerza que el enemigo no solo cayó al suelo retorciéndose de dolo, sino que ella logro no solo romperle los dedos de la mano, sino ante el impacto de su arma, logro que la muñeca de este se echara asía atrás, fracturándole la muñeca.

El rostro del sabio Hiraku reflejo una sonrisa de lado, llena de satisfacción, mientras miraba a los espectadores de Koga quienes el silencio los había consumido, manteniendo por casi 23 segundos aquel rostro lleno de impresión. Shika sonrió de lado y sin mover ni un solo musculo de su cuerpo, observo de reojo a los espectadores que no había movido ni un solo musculo debido a la parálisis de impresión que ella había causado en ellos. La sonrisa satisfactoria de Shika había cambiado a una de desagrado al ver aquel rostro sin impresión alguna, como si la batalla de ella no hubiera significado nada ante sus ojos. Shika soltó un pequeño gruñido de desagrado y volteo un poco su rostro, mirando a aquel desagradable joven cuya mirada era asqueante.

A través de las facciones de ese joven de cabellos largos y negros, pudo ver a todo un maestro de control sobre las emociones. Carecía de empatía y sentimientos, tampoco se veía que fuera arrogante o ególatra, era algo extraño y difícil de entender. Su mirada oscura era fija como la de un tigre al asecho de su presa. Sereno y carente de mociones no eran las palabras para describir aquella desagradable persona, pero por la mente de Shika no recorría palabra alguna que se acercara o pudiera identificarlo…no las había.

Le desagrado verle allí sentado, con ese porte serio y distante, y lo peor de todo es que en sus ojos no presentaba aceptación de los hechos que había visto, como si estos no hubieran sido de su impresión, como si aquella pelea fuera una callejera sin valor alguno. Apretó su puño fuertemente y cuando vio que todos se levantaban, se dirigió hasta ellos con el propósito de pedirle a Itsugennosuke que le dejara pelear con ese hombre quien en todo momento ella creía que era otro aprendiz de KOga. Cuando llego hasta Itsugennosuke, le hizo una reverencia y le pidió el consentimiento de hablar, cediéndoselo este.

¿Quién es ese? — señalo ella a lo que Misa lo encontró toda una deshonra, y más de la manera que Sakura le apuntaba con el dedo, y escupía aquellas palabras con desdén.

Oh…es Uchiha Itachi, mi predilecto aprendiz y parte de la familia Koga. — entonces, ese era el bastardo quienes muchos aseguraban que era hijo ilegitimo de Itsugennosuke. ¡Valla! Que coincidencia.

¡¿Y solo por eso debería ella de dejarle pasar aquella "ofensa? NO. Claro que no lo dejaría pasar. Tal vez y ahora no era momento adecuado para pelear, pero a ella no le importaba de quien se tratase, si ella quería una pelea, ellos gustosos o no deberían ofrecerle lo que pedía con honores…sonrió de lado, percibiendo Misa lo que se proponía Shika detrás de esa sonrisa, y de inmediato se posiciono frente a Shika con la idea de detenerla ante su locura que podría causar una disputa entre ambos clanes…

Espero que le gusten…por favor deber review con sus criticas, opiniones y comentarios…son libres de opinar como gusten.

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