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De principio a fin
Author:
Ground Spirit Minerva PM
Los Pataki sufren un terrible accidente a causa de un acto criminal. Helga pierde la memoria y el habla y es Arnold quien tiene que enseñarle todo, de principio a fin.
Rated: Fiction T - Spanish - Humor/Romance - Helga & Arnold - Chapters: 5 - Words: 67,995 - Reviews: 63 - Favs: 33 - Follows: 19 - Updated: 03-12-11 - Published: 11-01-10 - id: 6442902
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Hey Arnold! Fan Fic

De principio a fin

La serie y personajes de Hey Arnold le pertenecen a Craig Bartlett. Todos los derechos reservados.

Les traigo a todos ustedes una nueva producción, bajo la inspiración del animé Elfen Lied y Chobits, les presento este nuevo relato, espero que les guste y logre divertirlos y enternecerlos con este dulce fruto de mi imaginación.

NO APTO PARA MENORES DE 13 AÑOS.

Los contenidos del fan fiction difieren a temas relacionados con el sexo, aunque no de manera explícita. Tiene también un poco de violencia, que pueden herir la sensibilidad de algunos… pero todo con cargar sutil.

Empecemos ya…

Capítulo 1: Reinicio

¡Qué mala racha! ¿Cómo es que siempre le pasaban estas cosas a ella? ¿Es que acaso no pueden oírla aunque sea una vez a ella? No… eso jamás… no tenía ningún derecho a opinar por sobre su familia. Ella era la base toda esa pesada carga… nunca podría estar arriba por sobre los demás, nunca… jamás… no con su familia, no con su egoísta padre, su distraída madre, y su tan PERFECTA hermana.

_ ¿Al menos pueden decirme a dónde vamos? _ replicó Helga sentada en el asiento trasero del auto de Big Bob.

Sobre el costado izquierdo del coche, detrás de Big Bob se encontraba ahí conduciendo, a su lado estaba Olga con las manos a los costados del asiento con expresión emocionada y delante de ella Miriam dormitando.

_ Ya te lo dije Olga, nos vamos a Illinois durante este fin de semana largo. _ replicó Bob sin dejar de mirar hacia frente a él.

Sin ganas de discutir con el mismo argumento, hizo una mueca de fastidio ¿y si ella no quería irse? ¿Por qué la arrastraban? Pero algo estaba segura que no podía replicar, si después de todo a ella la obligaron a ir no podía quejarse que su familia no la tomaba en cuenta, pues parecía que iban a pasar un "tiempo de familia". No eran más que simples pretextos que alguna vez salen y al pasar los días, todo vuelve a ser como antes. ¿Ya cuántas veces Helga ha pasado momentos agradables con su familia? Muy pocas veces… la mayoría de ellas, no lo eran tan agradables.

Y es que ella ahora ya tenía 15 años, ya era toda una señorita bien crecidita. Su cuerpo ya no era el escuálido de la niña de 9 años que solía ser, ya estaba mejor desarrollada y estilizada, quizás demasiado a su edad, ella se decía a sí misma que tenía demasiado busto para sus tempranos 15 años. Muchas veces se apenaba de ello y buscaba la manera de ocultarlo utilizando playeras grandes y sueltas, ya que odiaba incondicionalmente que se detuvieran a mirar sus senos antes que su rostro para que prestaran atención sobre su persona. En algunas ocasiones intentaba mostrarse cómo realmente es y solía usar unas playeras más ajustadas y largas, con la forma de un vestido. Lo que siempre utilizaba, eran pantalones de jeans sueltos azules, zapatillas deportivas blancas para moverse con mayor libertad. Repentinamente la chica utilizaba pantalones debido a que podría exponerse y movilizarse mucho mejor que si utilizara un vestido, ya además de la incomodidad que ella padecía con respecto a sus senos, no lo complicaría para más si ella dejaba exponer sus piernas ante el público y con ello la posibilidad de ver a través de una falda ¡sería humillante! Seguía peinándose con sus clásicas dos coletas, aunque actualmente las llevaba un poco más bajas que las ocasiones anteriores a cuando era niña, sin embargo, era una de esas particularidades de ella de peinarse así a pesar de su edad. Había crecido en medio de su frente, un delicado y abundante fleco que cubría la unión de su uniceja, y es que ella misma había decidido no tratársela con depilación, porque le dolía y porque no le interesaba quitársela, por más que la odiaba, había aceptado que era algo de parte de ella que no era necesario cambiar.

Algo que sí había cambiado en ella era que su cabeza era adornada con una gorra azul que siempre llevaba puesta, propinándole estilo y gracia de tan particular muchacha que ella es, en recuerdo de su gran amor platónico, ese chico tan particular como ella también lo es. Ese chico que tiene la buena costumbre de ayudar a los demás, sin pedir nada a cambio. Sin embargo, tampoco dejó de ser aquella chica de grandes ilusiones y pasiones que era cuando niña. Debajo de su gorra azul ella utilizaba su adorado y valorado moño rosa, el cual la ha acompañado tantos años, aquel gran elemento de tanta carga sentimental que llevaba impregnado, tan rosa como la inocencia que rondaba dentro de su ser… su inocencia disfrazada.

Y es que ella seguía usando aquel preciado moño rosado porque era un recuerdo valorativo de su más grande amor, Arnold. ¡Qué chico! Las sensaciones que Helga experimenta cada vez que cruza sus ojos con los de él, aquellos orbes verdes… esas predilectas esmeraldas que sólo Dios sabe cómo salieron al mundo. Aquella abundante y voluminosa cabellera rubia de particular movimiento, similares a los rayos del luz… la luz de sus ojos, aquella que la guía por los caminos de la vida, para no quedar atrapada en la oscuridad por la soledad de su débil corazón, al cual sólo dejaba entrar el abrazo de su adorado Cabeza de Balón.

¡Por todos los cielos! ¿Cuánto tiempo había dejado ya divagar su mente por el muchacho Arnold? Helga ni siquiera se había dado cuenta que durante el transcurso de sus pensamientos la familia Pataki había estado haciendo paradas a diversos negocios para hacer unas compras de algunas reservas para su estadía allí en Illinois. Miriam y Olga habían estado bajando cada tanto del coche para ir comprando algunos víveres durante el viaje en el coche. Y es cuando Helga cae a la realidad y recuerda la estúpida idea de su familia de viajar tan lejos por simplemente 3 días ¿qué clase de estúpida idea es esa?

Ella bien que podría divertirse con su mejor amiga Phoebe, planear una de las tantas tácticas que ella siempre implementa para estar cerca de Arnold durante el fin de semana. Ya que Phoebe y Gerald estaban de novios desde hace 2 años Helga aprovechaba hacer la típica "salida de 4" aunque estos métodos no eran del todo efectivos, siempre ocurría lo mismo, Helga era la víctima y era atrapada por su orgullo, y por un momento es imposible para ella mostrarse de forma civilizada y amable con el chico Cabeza de Balón y por el contrario era hostil, grosera y necia. A pesar que ya no lo gastaba tanto con las pesadas bromas desde que eran niños, Helga no podía evitar siempre lanzar algún comentario negativo en contra de su persona, sea con intenciones de ofenderlo o no, a ella le parecía divertido hacerlo, y era un problema que no podía afrontar y vencerle nunca. A pesar de que Helga haya hecho tanto por él, a pesar de que ella quien le ayudó a encontrar a sus padres en la selva de San Lorenzo junto a Gerald, aún no dejaba de ser hostil e infantil con él.

Si tan sólo ella pudiera encontrar la manera de sincerarse con él, de mostrarle su lado tierno, su más profundo cariño, su lado más inocentemente rosa… ¡pero vamos! Eso es imposible… Helga nunca cambiará, ella por siempre será avara y tacaña… así la ha hecho su familia, y así sería siempre. No tendrá oportunidades, si ella misma no es la que se da cuenta de los hechos y toma fuerza para cambiarlo.

_ ¡Madre de Dios! _ vociferó Bob furioso.

Una violenta frenada se pronunció luego del trayecto del coche de los Pataki en medio de la calle haciendo que las demás mujeres de la familia tuviesen que sostenerse del coche para no golpearse… no sucedió eso con Miriam pues estaba dormida. La susodicha recibió directo un leve chichón en su frente, enrojeciéndose de a poco.

_ ¡Miriam! ¡Por favor enderézate! ¿quieres? _ replicó Bob.

_ Amm… sí, sí… _ mencionó débilmente la madre Pataki acomodándose en la silla y poniéndose el cinturón de seguridad.

Tan cotidiana este tipo de situaciones ¡qué humillante! Parecía una familia salida de un circo. Helga se cruzó de brazos frunciendo el ceño profundamente mientras observaba molesta el embarazoso espectáculo ocasionado por su madre.

_ ¿Estás bien mami? _ le preguntó Olga preocupada intentando acercarse a ella.

Una mueca de fastidio se dibujó en el rostro de Helga ¡obvio que iba a estar bien! ¿qué tanto le importaba a Olga eso? ¿No podía meter su nariz en sus asuntos? Siempre intentando llamar la atención de ellos, y como siempre lo lograba…

_ Sí, sí cariño… gracias _ dijo con una sutil sonrisa que hizo sentir más tranquila a Olga y acomodarse en su asiento.

La hija menor de los Pataki alzó sus ojos al techo de su coche, mirando a la nada, de una manera contenerse de la ira que guardaba adentro, del hartazgo de la cotidianeidad de esas escenas tan explícitamente falsas. Pero ya bastante malhumorada la dejaron para tener que soportar algo así y fue cuando decidió saber qué rayos ocurría con su padre…

_ ¿Por qué te detuviste Bob? _ preguntó Helga intentando no mostrarse demasiado grosera.

_ Nos estamos a punto de quedar sin gasolina… debemos retroceder y volver a la ciudad a cargar combustible _ comentó Bob mirando la tabla de controles del auto al ver los niveles de combustible bajos.

_ ¡Genial! _ exclamó sarcástica _ ¿podemos volver y olvidar toda esta idiotez del viaje? ¡Vamos a pasar más tiempo viajando en este caluroso coche que disfrutar los "tiempos de familia"! _

_ ¡Pues no niña! Nos iremos a Illinois y no hay un "no" por respuesta, ya podrás salir con tus amiguitos otro día. Hoy hemos decidido que pasaríamos el tiempo juntos como la familia que somos ¿está claro? _

Helga iba a contestar, pero Olga se le adelantó sonriéndole de manera amable y dulce, buscando la paz de su hermanita bebé.

_ Helga, no te aflijas, ya verás lo divertido será ir a los campos a hospedarnos en una acogedora y caliente cabaña con preciosos ciervos y pinos a nuestro alrededor _ mencionaba entrelazando sus manos y dedos y sonriendo tontamente.

_ Y escuchar escandalosos y atornilladores grillos, mosquitos chupa-cerebros… _ completó de forma sarcástica y atacante _ alienígenas secuestradores… _

En ese mismo instante que Helga mencionaba aquellas dos últimas palabras podía ver a Miriam intentando hacer una además con las manos y su cabeza negando lo que Helga iba a decir como también a Olga haciendo una seña de silencio.

_ ¿¡Alienígenas! _ saltó Bob rápidamente y sonrió _ ¡eso es! _

Y en ese momento todo se había derrumbado para Olga y Miriam, esta última se desplomó en el sillón y Olga se llevó una mano al rostro en expresión rendida, ahora se venía lo peor.

_ ¡Iremos todos a Illinois y encontraremos alienígenas y se lo comprobaremos a Douglas Cane! _ dijo Bob con entusiasmo _ ¡gran plan! _

_ ¡Papá! _ suspiró forzadamente la menor de los Pataki _ Douglas Cane ya no dirige ese estúpido programa de alienígenas… ¡además ellos no existen papá! _

_ ¡Claro que existen! _ dijo Bob alzando la voz _ ¿O no les conté yo aquella experiencia en la carretera aquella noche de invierno? _

_ ¡NOO! _ exclamaron prontamente Olga y Miriam tan fuertemente que hasta a la propia Helga asustó.

Bob también se quedó mudo al verlas a las dos actuando de esa manera antes que especulara algo Olga se atrevió a calmar las aguas.

_ S-sí papi, nos has contado _ dijo la hija mayor Pataki sonriendo forzosamente _ ¡vaya momento! ¿no? ¡qué bueno que ahora te encuentras bien! _

_ ¡Sí! _ alzó la voz nuevamente sonriendo _ ¡iremos a Illinois y encontraremos alienígenas! _

_ ¡Genial! _ volvió a exclamar sarcásticamente Helga cruzándose de brazos.

_ ¡Y tú me ayudarás a encontrarlos! _ le dijo Bob sonriendo mientras llevaba un dedo índice señalador cerca de su nariz, de modo que Helga se vio sorprendida por el comentario de su padre.

_ ¡Un momento! ¿Por qué yo? _ replicó Helga y miró hacia Olga _ ¿por qué mejor que no te acompañe Olga? _

Olga vio un tanto molesta a su hermana Helga por el comentario que había dejado escapar de repente, de forma que frunció el ceño y torció la boca levemente.

_ Yo mientras tanto me quedo dormitando con Miriam hasta que el fin de semana se termine y volvamos a casa _ terminó de completar.

_ Hermanita… tú fuiste quien le dio la idea a papá _ dijo Olga intentando mostrarse lo más amable aunque no lo estaba siendo _ así que te corresponde a ti _

Helga se quedó boca abierta por el comentario de su hermana, prácticamente no le pudo replicar nada, pues la decisión ya había sido tomada justamente.

_ ¡Sí vamos Helga! ¡Será un buen momento de padre e hija! _ dijo Bob sonriendo y arrancó el coche empezando a conducir _ ahora vayamos a la estación de servicio para cargar gasolina y llegar a Illinois a buscar alienígenas _

Helga no pudo más que estar extremadamente molesta al terminar tomando aquella decisión final ¿¡es que acaso todos se habían vuelto locos de repente!

La verdad era que las cosas en la familia Pataki también habían cambiado, no solamente en Helga por unas simples hormonas de crecimiento… al parecer en el caso de los restantes Patakis algunas neuronas habían tomado vuelo lejano y jamás volvieron. Y es que Bob ya prácticamente empezaba a pasar por los padecimientos de la tercera edad, por momentos parecía actuar como si fuera un niño, pero seguía siendo el mismo hombre cascarrabias y autoritario de siempre, y por eso era difícil contradecirlo o enfrentarle algún argumento. Si antes el soportarlo era un dolor de cabeza ¡ahora lo es tres veces peor! Y es que aún no había dejado esa torpe obsesión sobre los alienígenas y los platos voladores. Era su nueva obsesión luego de su emporio de localizadores, con el cual siempre se presionaba constantemente para llegar al éxito del mercado, pero tanto trabajo y presión habían ocasionado en él aquella actitud gagá. Había perdido cabello y estaba casi completamente calvo, su cabello estaba semi-canoso y las profundas marcas de la vejez en su rostro eran mucho más evidentes. Su ropaje también había cambiado, era más desteñido, desgastado y mucho más opaco que los que usaba anteriormente. Sin duda, todo un caso de la aproximación a la crisis del paso a la vejez.

No era el caso de Miriam, si bien ella seguía siendo la misma perezosa de siempre, y en sus momentos libres sólo se la podía encontrar durmiendo, pues según ella el trabajo la dejaba agotada… ¿Trabajo? Es decir… ¿Miriam Pataki? ¿Tiene un trabajo? Por más extraño que sonara esto sí… y no es que Miriam no sea capacitada, pues ella fue quien ha filmado el maravilloso comercial de los Localizadores de Bob cuando este estuvo inválido para trabajar. Ella era sin duda todo un misterio sin resolver… Miriam ahora trabajaba en el aeropuerto de las American Airlanes , aunque su turno era prácticamente corto y cada raras veces tenía sus horarios. Sin embargo a pesar de esas cosas ella decía agotarse mucho en aquel trabajo. Posiblemente Miriam también estaba envejeciendo después de todo, su cabello rubio también empezaba a apagarse de a poco, lo llevaba bastante corto con una forma similar a la de un hombre. Su vista empezaba a disminuirse, hace tan sólo unos meses había tenido que cambiar el aumento de sus lentes porque no podía leer las notas de los periódicos. Su vestimenta al menos era un poco más alegre que la de su esposo, ya optaba por ciertos atuendos formales como camisas y faldas o pantalones de vestir, y en algunas ocasiones usaba tacones bastante altos de zapatos muy caros que Olga siempre le conseguía.

Y hablando de Olga… pues ella no podía estar más PERFECTA… ¿qué digo? Está más perfecta que nunca, o sea ¿cómo es eso? Sin duda alguna, Olga había llegado a la cima de lo que parecía ser el todo, pero no… ella decía que podría seguir adelante, sus padres siempre se lo decían. Olga Pataki, era toda una sensación de las estrellas más famosas. Ella había decidido abandonar la pedagogía para empezar su carrera y enfoque hacia el espectáculo, participando en los musicales de Broadway. Por un principio, la impresión de Bob había sido explosiva, estaba completamente decepcionado de su hija mayor por abandonar la buena acción que hacía por la educación. Fue un momento catastrófico para la familia Pataki, Helga por un lado se sentía satisfecha de ver a su hermana mayor derrochada ante las aplastantes réplicas y palabras de su padre rechazando su nuevo proyecto de vida, dejando atrás ya una. Pero no mucho ha durado aquel pleito, pues Olga era sin duda la Diosa de la Perfección, porque su progreso en los musicales de Broadway fueron alucinantes, se terminó convirtiendo en toda una diva del teatro. Diferentes televisoras llamaron por su persona para participar en diversas publicidades, una de ellas para el emporio de su padre, y con ello también luego ha ayudado a encontrarle aquel trabajo a su madre. Empezó a probar su suerte en el cine más tarde, ganando así varios premios Oscar por sus impresionantes actuaciones y repartos. Actualmente se preparaba para ponerse en forma porque el famoso cineasta Steven Spielberg estaba interesado en ella para un papel muy especial de su nueva película. A Olga Pataki no podía irle mejor en la vida. En Hilwood era nombrada como la Reina Fama, pues ella era el orgullo de Hilwood sin duda alguna. Todos la adoraban, incluso las celebridades han tenido derivados romances con ella, a quienes Helga ha tenido la desgracia conocer. La fortuna que recaudaba por su magnífico trabajo era inconmensurable, y gracias a ello ha ayudado mucho a sus padres con sus oficios, y hasta intentó convencer por mucho tiempo a Helga de pagarle una escuela privada para mejorar su educación, pero obviamente Helga se terminó rehusando pues no quería perder el contacto de sus amigos ¡Eso nunca! Era evidente que Olga no había progresado ni un poquitito su relación con su hermana menor, por el contrario, parecía que había empeorado, porque además para ser más drásticos. Desde que Olga cambió su carrera de la pedagogía al espectáculo se terminó convirtiendo en una persona más fría, tacaña y seria, pues la fama, los artículos de altos precios y el dinero provocaba eso. Su indumentaria sin duda era mucho más pulcra y elegante que la que usaba el resto de su familia, siempre usaba algún atuendo de última moda y de edición limitada, de excesivamente alto precio y reconocida marca publicitaria y preciada calidad. Rhonda Wellington Lloyd había dicho que Olga sin duda era su máximo ídolo a seguir, evidentemente había momentos en los que Rhonda era mucho más agradable que la misma Olga Pataki. Pero eso sí… con sus padres seguía siendo un pan de Dios, y eso no cambiaría…

Pero… ¿y qué había de ella? Ella no había cambiado casi absolutamente nada a comparación de ellos, era inaceptable que ella siguiera siendo la misma chica gruñona de siempre, aunque algo le satisfacía de no estar en las mismas condiciones que sus padres, aún le faltaba mucho para eso, por fortuna. Pero ¿Y Olga? Olga ya desde pequeña lo tenía todo, y a los 15 años era pianista de concierto ¡a la misma edad de ella! ¿Y Helga qué hace hoy a los 15 años?

Ella no lo solía ver con claridad, pero había empezado a escribir un par de novelas y poesías para no sentirse menos, buscar el poder vivir de ello que le gusta, como su hermana lo estaba haciendo. Pero no tenía la misma fe que Olga tenía con su talento, Helga por el contrario sólo tenía la fortuna de poder exponer sus escritos a través de la red abierta de internet, a un sitio especial dedicado a los artistas, y así utilizando un nombre anónimo, ella había elegido Pink Panther. No sabía el por qué realmente, pero en el momento que se le ocurrió usarlo le pareció conveniente, y es que a veces pensaba que tenía cierta relación con aquel personaje ficticio, originalmente surgido como el objeto de valioso costo buscado por un astuto delincuente de alto nivel, tal vez recordándose a ella misma por todos los sacrificios y locuras que ha hecho por Arnold terminó por adaptar aquel nombre, denominándose una piedra brillante que esconde una personalidad de gran fiereza por dentro.

No se supo realmente cómo es que Helga de la nada empezó a entablar cierta empatía por las computadoras, por un principio ella pensaba que se perdía mucho tiempo con ello. Pero luego de ver el magnífico modelo que Phoebe había obtenido por su cumpleaños, que ella misma, Gerald y Arnold le regalaron, terminó por darse cuenta que ella luego quería una igual. No consiguió una igual, pero al menos tiene lo necesario para lo que ella hace. A pesar de ello sigue escribiendo sus poemas en sus cuadernos en honor a Arnold, no quería abandonar la escritura manuscrita, pues ella en el fondo pensaba que algún día tenía que exponer también su pulcra caligrafía, pues Helga también había empezado a practicar el arte de caligrafía a través de tintas chinas de gran consistencia y fuerza, y la utilización de plumas, colapens, tiralíneas, entre otras herramientas que dejaran practicar su gran talento. Cuando estaba sola en su casa solía practicar este tipo de arte y lo dejaba a secar en un rincón, para luego pegarlos en las paredes de su armario.

A pesar de todo ello, no se sentía tan segura como Olga, y por ello Helga dependía de las redes sociales cibernéticas para llegar al éxito, a pesar que ella siempre se sentía muy bien cuando le dejaban cálidos y cariñosos comentarios por su gran talento, Helga podía notar que Phoebe siempre estaba para dejarle comentarios, prácticamente en todas las exposiciones que ha publicado a través de la red. Por allí tiene publicados los mejores textos dedicados a Arnold, y obviamente todos aquellos que mantienen su nombre oculto para no levantar sospechas, pues ella no sabía qué podría pasar si los demás descubrieran que ella es Pink Panther ¡sería un desastre! Y más con saber que algunos textos han sido comentados por el mismo Arnold, sólo unos pocos, los momentos que Helga ve aquellos comentarios de él siempre termina por sentirse mejor.

Y ahora se sentía de lo peor, ahora iba a dejar Hilwood por unas tontas vacaciones de un fin de semana largo… ¡cómo le hubiese gustado aunque sea pasar el fin de semana en casa de Phoebe! Pero había una cierta desventaja respecto a eso, pues Phoebe seguramente estaría ocupada con su novio Gerald y no sería justo para ella el tener que hospedar los 3 días a Helga si ella no lo deseaba realmente. Así que tendría que soportar a su tan desequilibrada familia…

Se detuvieron al fin en la estación de servicio, Bob fue el primero en bajar, para estacionar justo al lado de una máquina expendedora de gasolina. Miriam como no es nada raro en ella se quedó dormida en su asiento del auto. Olga y Helga salieron por sus lados cada una para luego acercarse y permanecer juntas. Bob se acercó a uno de los sujetos que atendían en la estación.

_ ¿En qué le ayudo señor? _

_ Tanque full por favor… emprenderé un viaje muy largo _ mencionó el hombre Pataki.

_ Enseguida _

Y fue a buscar la manguera para cargar el tanque de combustible, como iba a tener que llenar completamente el tanque sabían que eso iba a tomar un tiempo quizás largo para permanecer allí. Olga se dio la vuelta para mirar directamente hacia Helga con una sonrisa.

_ Helga ¿quieres ir al mercado a comprar golosinas para el viaje? _ le preguntó sonriente.

_ Creí que nunca lo propondrías… _ dijo Helga sonriendo para luego advertirle _ pero aguarda con esos chocolates estrellita, que Spielberg te echará si llegas a excederte _

_ ¡Seguro! Los compraré para ti _

_ ¡Perfecto! _ dijo Helga con seguridad.

Bueno, al menos algo cambiaría, ella disfrutaría de un rico bocadillo en ese odioso viaje que tendrían a partir de ahora con esas torpes vacaciones. Podría comer de ellos para olvidarse un poco del terrible aburrimiento que sufre como también ¿por qué no? Divagar su mente en su amado Arnold… quien siempre la aleja de todos aquellos molestos embrollos ¡qué satisfactorio era el haberlo conocido! ¡Tan afortunada que era ella de tenerlo en su vida como alguien de su entorno!

Finalmente las dos hermanas Pataki ingresaron al pequeño negocio de la estación de servicio, abundantes golosinas y colores expuestos en las góndolas, suficientes para que ella pudiera disfrutar de una dulce espera… la dulce espera de volver a cruzar sus ojos con los de aquel niño… ¡ya nuevamente divagando como una loca enamorada! Es que a Helga cada vez le costaba más quitárselo de la cabeza… se hacía muy común en ella que se distrayera en clases y en derivadas ocasiones el profesor le preguntara algún detalle sobre la clase y evidentemente Helga terminaba por contestar con un sencillo "perdón no prestaba atención" era mejor para ella tener la molestia del profesor que la burla de sus compañeros… y es que ella no quería distraerse, pero Arnold… Arnold… Arnold… ¡él estaba en todos los malditos lados!

Pero debería intentar quitárselo de la cabeza, aunque sea por unos segundos… algo que podía decir es que Helga ya era toda una adolescente, es decir, aquella chica grande que no es niña, pero tampoco adulta, desea hacer la suya y sólo disfrutar de lo que le interesa… o sea de Arnold ¿qué más puede hacer ella? Si pensar en él le trae tanta paz en su interior, tanta ternura. Además que Helga ha estado 3 años sufriendo de su ausencia mientras él vivió en San Lorenzo, para fortuna, cuando comenzaron la secundaria volvió con sus padres, los cuales de vez en cuando viajan, pero no demoran tanto en la vuelta, aunque aquella vez, fueron los padres de Arnold los que se encontraron en el grave peligro de ser prisioneros por La Sombra. Ahora efectivamente, que todo eso se había solucionado ya no sería así. Arnold tenía a sus padres y a sus abuelos con él ¿qué más podía pedir? Él se había quedado con sus padres en San Lorenzo, y jamás terminó por concretar con Helga aquel beso que se dieron en la selva y que Gerald terminó por interrumpirles. Para cuando podía hacerlo, Arnold había decidido quedarse con sus padres y Helga fue obligada a volver a Hilwood con todo el resto de sus compañeros. Para cuando Arnold finalmente volvió… Helga pensó que podría por fin aclarar aquello que había pasado con él… pero jamás se atrevió a comentarle algo al respecto, cobardemente dejó que Arnold la buscara… pero eso nunca pasó. Arnold parecía absorto de aquel recuerdo, no había opinado nada al respecto ¿fue un sueño? ¿un sueño real y cruel? Y fue cuando Helga terminó por reiniciar todos sus hechos, volvió a ser aquella chica gruñona y mandona de antes, siendo un poco más sutil que las veces anteriores, como siempre ayudándole en secreto en sus problemas, siempre pendiente de él… todo había vuelto a la normalidad, para bien o para mal de Helga, era reiniciarlo todo. A pesar que no se arrepentía de quererlo, ahora él incluso estaba más desarrollado, cuidadosamente fornido, y hasta ya empezaba a desarrollar leves señales de bello masculino en sus brazos, piernas y pecho. ¡Y es que él era todo un cabro macho deleitadamente tentador!

Y a pesar de que Arnold ahora era sutilmente un poco pervertido, no lo culpaba, era un hombre y muchas veces se reía en sus interiores cuando hacía comentarios sobre ciertas modelos o sobre los senos de alguien, aunque raras veces se lo notaba hacer este tipo de comentarios, únicamente con Gerald. Más a pesar que a Helga pudiese parecerle un cerdo machista, a ella le atraía eso de él, e indudablemente le tentaba a proyectar ciertas perversiones en su mente, ella también era una adolescente y aquellos temas empezaban a hacer interés en su edad ¿por qué no? ¡Es lo más natural del mundo!

Finalmente luego de entre tanto viaje mental terminó por elegir sus golosinas junto a Olga que le iba sosteniendo algunos chocolates confitados, barras de chocolate, tiras de goma de mascar de sabor multi-frutas, entre otras sabrosamente tentadoras, sin duda un gran bocadillo para disfrutar en sus tiempos de profundo aburrimiento.

Iban las dos a pasar por la caja para abonarlos todos, cuando vieron por delante de ellas a un hombre de traje, de cabello castaño, largo con una sola de caballo atada, que en ese momento se dio lentamente la vuelta hasta quedar frente a las dos Patakis.

Helga parecía que iba a sufrir de un impresionante shock en cuanto vio a quien tenía en frente a ella… ¡era Nick Vermicelli! ¡El mismo socio de Scheck, empresario y Jefe de las Industrias Futuro! Y también aquel cretino que quería derribar el Viejo Pete, el árbol de tantos años ubicado en aquel terreno baldío, donde los chicos habían instalado su casa del árbol.

Ella había escuchado que él había estado preso junto a Scheck, pero… ¿acaso lo liberaron? Si bien era algo cierto… habían pasado ya muchos años desde que Arnold había salvado el vecindario junto a Gerald, y creo que ya era momento que posiblemente lo liberaran de prisión ¿o no? ¿Qué pasaba si había escapado?

Algo era seguro, era el mismo Nick Vermicelli, y en el momento que vio a las dos Patakis las reconoció, pero por sobre todo se quedó mirando a la menor de ellos ¿tan claramente la recordaba a ella? ¿Sabrá todo lo que ella ha terminado haciendo para arruinar el plan de Scheck? Pero también estaba en medio del problema la estafa que quisieron imponerle a su padre, por lo que lógicamente Helga saltaría a defenderlo a su favor.

El hombre parecía haber tenido sus cambios con el paso del tiempo en cuanto a su apariencia, aunque no demasiado, aún tenía la costumbre de usar así el cabello como antes, su barbilla estaba rasurada y debajo de sus ojos se pronunciaban unas profundas ojeras, propinando un horrible aspecto. Su mirada era fría, y esta estaba centrada en Helga enfocándose esta de forma acusadora, encarándola de forma visual.

Helga interiormente sentía que el miedo recorría por su interior, era obvio que aquel hombre la reconoció, y él sabía lo que ella había hecho, ella había sido una de las que lo habían arruinado todo. Helga sentía que estaba acorralada y que sus piernas estaban a punto de temblar y caer al suelo, pero antes que se diera cuenta, en aquellos lapsos de silencio que se crearon, Olga llevó su brazo recorriendo la espalda de Helga para sostener su brazo y acercarla con seguridad. Una mirada seria se mostraba en el rostro de la Pataki mayor, desafiando a Nick a no acercarse a su hermana.

Nick quedó mirando la escena, al ver a Olga protegiendo a Helga del peligro que podría propasarle, sin decir nada más se retiró del negocio.

_ ¡Qué señor raro y desagradable! _ dijo Olga de manera molesta.

_ Gr-gracias Olga… ese señor me daba miedo… _ le contestó Helga aliviada.

_ No hay por qué hermanita _ le dijo sonriendo mientras la soltaba y la miraba _ para eso estoy, para protegerte _

Helga sonrió ampliamente por el hermoso gesto de su hermana, y de allí abonó las golosinas. Ella tenía que admitir que por momentos Olga era odiosa, pero por otros… era todo un angelito. Era una lástima pensar que todos los que querían salir con ella la buscan por su fortuna y por su belleza, eso no era lo que realmente hacía importante a Olga, sino su dulce y enternecedora persona que ella es.

Las dos fueron cargando sus ricos dulces hacia el auto, cargándolos en una pequeña bolsa de plástico transparente. Bob seguía esperando a que el tanque se llenara, pero parecía que ya poco faltaba ¿y Miriam? Ella sigue durmiendo pacíficamente… mejor no despertarla.

Olga había abierto la puerta del coche y se había metido en el asiento trasero acomodando la bolsa de dulces en la parte trasera del coche. Helga iba a hacer lo mismo, pero algo la hace ver hacia su costado derecho, lado contrario a donde se encontraba Bob, por lo que nadie lo veía como ella… ahí mismo estaba Nick Vermicelli con su auto estacionado, sentado sobre el capot de este mismo, de brazos cruzados, mirando muy seriamente a Helga.

La chica se atemorizó de verlo nuevamente, evidentemente la miraba a ella… algo se traía con ella y nada bueno. Helga intentó fortalecerse y no mostrar miedo frunciendo levemente el ceño y no caer en su juego de miedo. Pero no resultó al ver que el mismo Nick le hizo una seña, llevando su dedo índice por su cuello dibujando una línea recta, indicándole a ella… que ella… estaría en problemas o bien como decía aquella seña, muerta…

Casi sin respiración se dio la vuelta inmediatamente en torno a su padre:

_ ¡Papá! Debemos irnos ya… _ reaccionó Helga prontamente.

_ Heeey ¿cuál es la prisa niña? _ preguntó Bob _ no creí que cambiaras de opinión respecto al viaje tan pronto… enseguida iremos allá _

Pero Helga no le estaba con el enseguida, ellos debían irse de ahí YA de ahí, ahora mismo. Volteó su cabeza para ver nuevamente a Nick mirando seriamente y semblante hacia Helga.

_ ¡Papá vámonos! _ suplicó Helga nuevamente.

_ ¡Ya! ¡Ya! ¿Quién entiende a las mujeres? _ replicó molesto quitando la manguera del tanque de combustible. _ muchas gracias _

_ No hay por qué señor _ le dijo al trabajador de la estación y miró hacia Olga dentro del coche _ ¡adiós Olga! ¡Éxitos con la carrera! _

_ ¡Adiós! ¡Muchas gracias! _ sonrió.

_ ¡Papá! _ gritó Helga.

_ ¡Ya niña! Nos vamos… ¿feliz? _ volvió a replicar metiéndose así dentro del auto.

Helga inmediatamente hizo lo mismo que Bob, así metiéndose en el auto trasero. Bob arrancó el auto para así tomar camino por las calles de Hilwood. Nick rápidamente notó esto y a paso tranquilo arrancó su auto tomando el mismo camino que agarró Bob Pataki.

Helga tenía esa inquietud de no querer mirar hacia atrás y llevarse un terrible susto, tenía sus manos entrelazadas con fuerza, descargando sus tensiones allí, todos sus miedos. Para quitarse la duda, miró hacia atrás por la ventanilla trasera… y allí mismo vio al coche de Nick, a él se lo veía en el asiento derecho de adelante, al costado izquierdo se veía a un hombre fornido de lentes negros puestos, vestido de traje y cabellera rasurada, nunca lo había visto, pero el escalofrío que le recorrió por la espina dorsal al verlos seguir su mismo camino y clavar aquellos ojos malignos sobre ellos empezó a inquietarla cada vez más.

_ ¡Papá acelera! _ gritó Helga desesperada.

El grito había despertado a Miriam de la nada, haciendo que esta empezara a abrir los ojos lentamente.

_ ¡¿Cuál es la prisa Olga? ¡No puedo ir más rápido! _

_ ¡Claro que puedes! _ dijo con desesperación Helga _ pisa el acelerador y ve más rápido por favor… _

_ Ahm… ah… ¿qué ocurre Helga? _ preguntó Miriam adormilada.

_ ¿Ocurre algo malo hermanita bebé? _ preguntó Olga curiosa y algo preocupada.

Y fue cuando ella misma miró hacia la ventanilla trasera, notando así la imagen del coche de Nick con su misterioso acompañante… un gemido ahogado salió de la boca de Olga al reconocer la imagen de aquel hombre de la estación de servicio, y ella misma lo había dicho, un hombre raro y desagradable.

_ ¡Pero si es ese hombre! _ dijo asombrada y miró hacia Helga _ Helga ¿tú lo conoces? _

_ ¡No hay tiempo para explicaciones! _ insistió Helga agitada llevando sus manos sobre el respaldo de la silla de Bob _ ¡papá acelera! _

Olga miraba con la boca abierta a los dos sujetos que los seguían y de allí se dio la vuelta para decir lo mismo.

_ Helga tiene razón papá, acelera _ suplicó.

_ ¿Tú también Olga? _ preguntó confundido el padre Pataki _ ¿qué rayos les ocurre a las dos? _

_ ¡Papá por Dios no hay tiempo acelera! _ gritó Helga al borde de la locura con los puños cerrados temblándoles.

Y cuando parecía que eso iba a seguir así por más y más tiempo, gran aceleración que tomó el auto de Nick para acomodarse al costado izquierdo del coche de los Pataki, creando un violento sonido que llamó la atención de los cuatro, más por sobre todo la de Helga que emitió un gemido ahogado provocado por el shock.

La ventanilla del costado derecho del coche vecino bajó para dejarse ver el rostro de aquel hombre de mal augurio…

_ ¡Cuánto sin vernos Bob! _ sonrió triunfal.

_ ¡Nick Vermicelli! _ exclamó Bob asombrado. _ aarggrr… ¡veo que ya te liberaron de prisión! _

Las demás mujeres Pataki miraban asombradas y asustadas la escena, bueno Miriam no parecía demasiado asombrada prácticamente no sabía qué ocurría aún.

_ Sin más ni menos Bob _ dijo Nick sonriendo nuevamente _ verás… tengo que atender algunas deudas contigo, ya no tienes excusas… _

_ ¿¡Deudas! ¿¡contigo! _ preguntó Bob molesto _ ¡ni soñarlo Nick! _

_ ¡El emporio de los Localizadores de Bob está decayendo y tú también! Haremos un trato Bob… seré el dueño del emporio y tú te convertirás en mi empleado más eficiente, te otorgaré 31% más de las ganancias que obtienes hoy en día _

_ ¡Nunca! _ gritó Bob _ ¡no volveré a hacer un trato contigo Nick! ¡Primero muerto! _

_ Si así lo quieres Bob… _

Y de ahí nadie imaginaría lo que vería… fue tan escalofriante del tan sólo poder observar, el leve movimiento que Nick hizo con su brazo derecho escondiéndose por el interior del coche y así sacarlo al aire por la ventanilla, sosteniendo en su mano un pulido revolver, directo para disparar a Bob Pataki.

Miriam se la nada sintió que una fuerza invadió por todo su interior, el terror impactado por la mujer fue atroz. Y no peor para Olga que al ver a Nick quitar la pistola dejó escapar un grito chillante y horrorífico, espantada por el cruento espectáculo que estaba presenciando. Helga estupefacta de ver el arma siendo apuntada en torno a su padre, la dejó inmovilizada y sin poder hablar por el espanto.

Bob sorprendido por la jugarreta de Nick por un momento pareció que no sabía qué hacer, pero él tomaba por seguridad que no sería capaz de disparar, él rey del localizador, se enfrentó a su enemigo con la palabra…

_ ¿Quieres otros años de prisión? No te atreverías… _ mencionó desafiante.

_ ¿Ah? _ dijo Nick cuando bajó el arma mirando a Bob un tanto confundido, para finalmente ponerse serio y apuntar directo hacia Helga.

Helga emite otro gemido ahogado, quedando estática y paralizada del susto, sometida a la figura de Nick.

_ ¡No te atrevas a dispararle a Olga! _ gritó Bob.

_ Tu hija Olga no es la que me interesa Bob _ dijo Nick _ es ella quien terminó por arruinar los planes del gran Scheck… tú, y ese niño de exceso de cabello y ese otro con Cabeza de Balón _

Y es que Helga no sabía si sentirse molesta por la posición que estaba teniendo en aquella situación o aún quedarse espantada, todo se le hacía un revoltijo de emociones del momento.

_ ¡Helga! _ gritó Olga desesperada y asustada.

_ ¡Eso sí que no Nick! _ gritó Bob con desesperación, el susto empezaba a carcomer su valentía.

Helga estancada por la presión del momento, la vista de aquella fría arma que tenía apuntándole, y los ojos de Nick no eran para peor. La mirada del sujeto era más fría que la que se había mostrado anteriormente, era absolutamente abominable… monstruosa…

_ Adiós… _ dijo fríamente.

Y apretó el gatillo inmediatamente, llevando la bala directamente hacia la hija menor de los Pataki…

_ ¡NOOOO! _ gritó Olga acercándose a Helga para abrazarla y cubrirla.

No sé cómo fue que había pasado… pero para Helga creía que era su fin, no había sido así… Olga… su hermana mayor se había acercado a ella, abrazándola, y girándola en torno hacia el lado contrario, recibiendo la bala, que esta había impactado a su espalda, creándose en ella una pequeña perforación, y expulsación de sangre.

_ ¡Olga! _ gritó horrorizada Miriam con lágrimas en los ojos llevándose las manos a sus mejillas, sin poder moverse de allí, pues la situación no era la adecuada.

Helga que se encontraba recostada en el asiento, con su hermana Olga arriba de ella, se encontraba en pésimo estado, un hilo de sangre salía de su boca.

_ ¡Olga! ¿Por qué? _ preguntó Helga estupefacta.

_ ¿No te… lo dije ya her-hermanita? _ preguntó con la voz débil mientras otro coagulo de sangre salía de su boca _ estoy aquí para… protegerte… _

Un brillo de los ojos salieron de Helga, llamada culpa… ¡y siempre había sido tan cruel con ella! ¡Su consciencia empezaba a carcomer sus sentidos! Helga no podía sentirse la peor persona en aquellos momentos… pero recordó que aún el batallón seguía.

_ ¡Olga! _ gritó Bob impresionado por el resultado de su hija mayor y observó furioso a Nick _ ¡tú! _

_ ¡BOB CUIDADO CON EL POSTE! _ gritó Miriam horrorizada.

Bob no se dio cuenta hasta que Miriam le había dicho, concentrado en el infeliz de Nick, miró directo hacia el poste que tenía por delante, y por impulso lo único que pudo hacer es girar el volante con violencia y tornar su recorrido hacia la calle. Pero tarde había sido para Bob cuando el auto de Nick lo hizo chocar con violencia para el lado contrario a modo que el auto de los Pataki perdiera el control y comenzara a girar con violencia, mezclándose los gritos de los cuatro, Bob sosteniéndose con fuerza del volante, Miriam de su asiento, mientras que Olga y Helga se mantenían juntas abrazadas con fuerza.

_ Vas a estar bien Olga, vas a estar bien, vas a estar bien… _ insistía la Pataki menor mientras lágrimas salían de sus ojos poco a poco.

Pero poco había sido el control de aquellas turbulentas vueltas que el auto de los Pataki ocasionaba que termina este en un movimiento pronunciado dándose la vuelta, impactando el techo y el suelo de este unas 3 veces intercaladas, haciendo que los gritos de los miembros de la familia se hicieran más fuertes.

Terribles impactos sobre los cuerpos débiles de la familia Pataki atacaron en aquel cruento accidente. El auto termina su bailanta de la muerte para quedar derecho sobre las ruedas pero completamente destrozado. Los vidrios estaban completamente destrozados, al igual que la chapa completamente abollada, algunos rastros de sangre había desparramados en la chapa y en el suelo, junto con otros cristales rotos. La puerta del lado del volante repentinamente se abrió para dejar caer inconsciente el cuerpo de Bob Pataki, con la blusa rasgada y ensangrentada, su rostro escondido bajo la acera, quedando este de espaldas.

Por alrededor de la escena, pocas personas llevaban a ver lo ocurrido, muchos huían espantadas de la escena, mientras que otros asomaban sus cabezas a observar. Muchos sorprendidos hacían comentarios, muchos otros se alejaban por terrible temor, ya que algunos habían escuchado el disparo, muchos habían visto la escena del crimen.

Nick salió de su auto para mirar directamente del auto para mirar directamente hacia el destrozado auto de los Pataki… fue cuando escuchó algo más…

_ ¡Asesino! ¡Asesino! ¡Tú tuviste la culpa! _

Nick notó que alguien corría hacia él, y fue cuando rápidamente se metió dentro del auto y este inmediatamente arrancó, perdiéndose este por el camino, tomando una velocidad inalcanzable.

Quien había gritado aquello, no había sido nadie más que Gertie Shortman, la abuela de Arnold, que venía acompañada de Phil, Arnold, Miles y Stella por detrás. La anciana había tomado la delantera al ver toda la escena, intentó enfrentarse al criminal pero fue imposible al ver lo rápido que había escapado este.

_ ¡Abuela! _ gritó Arnold.

_ ¡Pookie no vuelvas a correr así de rápido! _ dijo Phil intentando recomponerse mientras tomaba aire.

La verdad era que tanto Phil como Gertie si bien eran unos ancianos de gran salud, pero este año para Phil había sido algo difícil, y es que últimamente parecía agitarse con facilidad, llegando a fuertes taquicardias. Las marcas de su vejez del rostro se hicieron un poco más profundas, si bien aún podría vivir un par de años más, pero no mucho le quedaba al pobre Phil. Gertie sin embargo seguía igual de eufórica y energética, a pesar de tener la misma edad que su marido, ella sin duda viviría hasta más de los 100 años. Su cabello estaba un poco más corto, pero nada más que ello había cambiado, simplemente los abuelos del adolescente Cabeza de Balón habían tenido pocos cambios físicos.

_ ¡Mamá! ¿Ocurrió algo malo? _ preguntó Miles.

Stella le siguió por detrás uniéndose al grupo.

Los padres de Arnold tampoco habían sufrido demasiados cambios físicos, ellos aún seguían cumpliendo sus misiones para la investigación, aunque hace bastante que no les pedían de viajar al exterior, por fortuna para Arnold podría permanecer con ellos el tiempo necesario. Miles no pareció haber tenido ningún cambio físico, Stella en cambio ahora llevaba su castaño cabello largo hasta la terminación de sus costillas. El tiempo no les ha jugado la mala pasada de inicio a la vejez, no aún por fortuna.

_ Ese asesino lo hizo… _ dijo Gertie molesta mirando directamente hacia la dirección del coche que Nick conducía, aunque este había desaparecido bastante pronto. _ iré a buscar a ese sin vergüenza _

Gertie parecía que estaba hablando en serio y fue cuando emprendió un paso militante para ir a perseguir a Nick Vermicelli, pero por fortuna fue detenida por su marido y nieto.

_ ¡Pookie! ¡No cometas una locura! _ insistió Phil _ ¿quién sabe de dónde salió ese sujeto? ¿quién sabe si son más? _

_ Sí abuela, quédate aquí por favor… _ pidió Arnold.

Miles y Stella sostuvieron los hombros de Gertie para intentar calmarla, y es que ella había tenido que ver aquella catástrofe, aquel canalla había provocado un terrible caos, que por cierto ahora era espectáculo de muchos curiosos que se avecinaban a ver la escena.

_ Ay… pobre familia _ dijo Phil apenado mirando hacia el coche destrozado, a pesar de no mirar quiénes eran los que abordaban aquel auto.

En ese momento se oyeron las sirenas de la policía, y la ambulancia, al parecer varios vecinos anduvieron llamando para avisarles que en aquella calle había ocurrido un terrible accidente. Varios autos de la policía y una enorme ambulancia llegaron a rodear el sitio afectado, de manera que la familia Shortman y otros vecinos curiosos se acercaron a ver.

La policía prontamente encercó el sector con bandas de plástico para evitar el paso de civiles en la escena, todos anotaban en sus libretas ciertos detalles, aún sin ver a los afectados. Cuando la familia Shortman se acercó a ver el lugar afectado inmediatamente reconocieron de quiénes se trataban los afectados.

_ ¡Pero si es Bob Pataki! _ dijo Phil sorprendido al ver el cuerpo del miembro masculino de la familia tendido sobre el suelo.

Arnold estaba sin habla, era alguien que conocía, si bien no era alguien con quien haya tenido una relación muy cercana, pero aquel cruento accidente había sido contra de él. ¿Qué iba a ser de Miriam? ¿Qué iba a ser de Olga? ¿Qué iba a ser de Helga sin él? Sin duda sería una pérdida difícil de afrontar…

Un sonido se dejó escapar al ver, que el cuerpo de Bob se movía, y poco a poco intentaba reincorporarse.

_ ¡Señor! ¡Está vivo! _ gritó uno de los policías al ver a Bob levantarse sin dificultad.

A pesar de ello estaba seriamente herido, y tenía una profunda herida en su cabeza, que dejaba escapar grandes coágulos de sangre.

La familia Shortman suspiró de alivio al ver que Bob estaba vivo… ¡era un milagro!

_ ¡Señor! ¿Se encuentra bien? _ le preguntó el policía a Bob. _ lo llevaremos al hospital _

_ Olga… ¿dónde está mi hija Olga? _ preguntó Bob desesperado.

_ ¿Olga? _ preguntó el policía. _ ¡revisen el resto del auto! _

Los Shortman miraban curiosos la situación, internamente Arnold pensaba que si alguien más se encontraba en ese auto posiblemente no habían tenido la misma suerte que Bob tuvo al quedar vivo.

En ese instante, uno de los policías arrastra el cuerpo de alguien proveniente del asiento trasero, cristales caían por la acera creando sonidos fríos…

_ ¡Oh Dios mío! Pero si es Olga Pataki… _ dijo uno de los policías asombrado.

_ Olga… _ dijo Arnold sorprendido.

Olga estaba en un estado deplorable, su piel estaba pálida y se notaba que había perdido mucha sangre, y aún seguía derramándose por el suelo.

Uno de los policías tomó el brazo de Olga, y de allí varios segundos pasaron, hasta que el hombre resignado baja el brazo de Olga y tristemente se pone de piel, para echar un profundo suspiro y pronunciar…

_ Está muerta… _

Varios llantos y desesperanzas empezaron a desprenderse en el escenario, todo el público. Olga Pataki, la Reina Fama, había muerto ¿qué sería ahora de esas gloriosas actuaciones de ella? ¿De aquel orgullo que la ciudad de Hilwood solía tener con la presencia de ella? Y ella que seguiría hasta la cima, ella no se detendría y estaba destinada a ser la mejor por sobre los demás. Porque sin duda ella era la más perfecta persona que podrías conocer, la más perfecta hermana que se ha arriesgado a pesar de no haber correspondido con ella desde principio. Hoy era sin duda un día que nadie olvidaría, aquel día que Olga nos enseñó del estilo, del glamour, de la celebridad, pero también, del cariño, de la atención, de aquello que ha aprendido durante su período de pedagogía, que a pesar de haberla abandonado la carrera… no lo hizo del todo, aún la aplicaba con su vida, creándola una personita de gran importancia y de preciado corazón.

Todos se sintieron heridos por la pérdida, los Shortman sobre todo vieron cómo envolvían el cuerpo de Olga en un manto negro.

_ Adiós Olga… _ susurró Arnold dolido.

_ ¡Olga! _ gritó al llanto Bob. _ ¡Olga! _

Bob echó a llorar siendo apoyado por uno de los oficiales que se sentía compadecido por el pobre hombre.

_ Lo lamento mucho señor Pataki… _ le dijo el oficial.

Bob siguió llorando por unos determinados minutos para luego dejar de hacerlo, y mirar hacia el policía espantado…

_ Olga… ¿dónde está mi hija Olga? _ preguntó desesperado.

Eso extrañó mucho al policía, como a todos los demás presentes, Arnold incluido.

_ Señor Pataki… Olga Pataki ha fallecido… _ le dijo levemente.

_ ¡Olga! ¡Olga! _ volvió a llorar llevando sus manos al rostro para limpiarse las lágrimas.

Tanto era el dolor que debía afrontar pobre hombre… perder a la más grande de sus hijas, a aquella que inevitablemente siempre tenía la atención de él. Bob nuevamente dejó de llorar para mirar espantado al oficial.

_ Olga… ¿dónde está mi hija Olga? _ preguntó desesperado nuevamente.

_ Oh-oh… _ dijo Stella mirando estupefacta a la escena.

_ ¿Qué sucedió mamá? _ preguntó Arnold confundido.

_ Bob Pataki sufrió un ataque de amnesia de corto plazo… _ respondió la mujer _ sólo podrá recordar lo que le diga durante aquel lapso de tiempo, para nuevamente reiniciarse y olvidarlo todo. Como está afectado por el accidente, preguntará constantemente por Olga aunque le digan cientos de veces que ha muerto… _

_ ¡Oh Dios mío! ¡Es terrible! _ exclamó Gertie horrorizada.

Arnold observaba lastimado a la escena de Bob preguntando nuevamente por su hija Olga, quien por otro lado ya había visto tapada con aquel manto negro, vigilada por varios oficiales que llamaban por un teléfono celular, seguramente a un servicio forense.

_ ¡Señor! ¡La mujer está viva! _ gritó uno de los oficiales a su jefe que dirigía la patrulla. _ pero sus signos vitales son débiles _

Aquel oficial había encontrado el cuerpo de Miriam Pataki, ella estaba también bastante dañada, aunque al parecer había resultado bien para ella, sólo quedaba con suerte que sobreviviera al ser internada al hospital.

_ Recuéstenla en la camilla y llévenla a la ambulancia _ ordenó el jefe de policías.

Y eso hicieron inmediatamente, al parecer, no hubo inconvenientes al momento de recostar a Miriam, según la instalación tecnológica que tenían allí, aún tenía signos vitales.

Todos seguían mirando atentos a ver si habían más heridos dentro del coche… y fue cuando salieron los oficiales de allí.

_ No veo a nadie más en el interior del auto señor… _ dijo uno de los oficiales.

¿No habían más entonces? ¿Qué fue lo que ocurrió con…?

_ ¡Oficiales! ¡allá atrás! _ gritó Miles señalando directo hacia un costado del auto de los Pataki una silueta pareció salir de allí, y caer directo al suelo con brusquedad.

Los oficiales corrieron al ver que lo que Miles dijo era verdad, pero sorprendidos de quedaron de ver a aquella silueta huir de ellos… aquella silueta mostrando la imagen de una niña adolescente de aspecto maltratado, su ropa estaba dañada, su cabello rubio suelto y su moño rosa apenas adornándolo, aunque este también estaba maltratado.

_ ¡Helga! _ gritó Arnold sorprendido.

Helga huía despavoridamente de los policías, intentando correr como podía, pero torpemente esta se tropieza, golpeándose el mentón, llamando así la atención de todos los presentes sobre la chica, los oficiales miraron desde su lugar la escena.

Helga se intentó levantar con dificultad, el dolor que le invadió el mentón con aquel golpe era fuerte… molesto… le dolía… le dolía…

_ ¡Buaaaaaaaaahhh! _

Y es que todos parecían tan sorprendidos, pero por sobre todo Arnold, allí mismo, veía ahí, a Helga Pataki, llorando descontroladamente por un golpe ocasionado por un tropiezo y es que parecía que no podía seguirse levantando.

Los oficiales a paso agigantado se acercaron rápidamente a Helga, pero esta intenta arrastrarse por el suelo para huir de ellos.

_ Aaa…aaa...a… _

La chica dejaba escapar de los oficiales vestidos de azul, pero no podía hacerlo, ella intentaba ponerse de pie pero en los momentos que parecía lograrlo terminaba cayéndose.

_ ¡Oigan! ¡La están asustando! _ replicó Arnold molesto poniéndose frente a los policías para cubrir a Helga.

Helga viendo la figura de Arnold por delante de él, atemorizada sin entender lo que ocurría a su alrededor, intenta escapar de Arnold lentamente para luego darse la vuelta y ver a Stella arrodillada con los brazos extendidos.

Helga se detuvo al ver la imagen de Stella allí, no sabía si moverse a ella o no…

Stella empezó a tararear una dulce y pacífica melodía.

_ Na, na, na, na, na, na _

Arnold se dio la vuelta para ver la escena de Helga y su madre, tarareando aquella melodía. Curioso se encontraba por la situación, lo mismo los demás que presenciaban en el espectáculo.

Helga mira atentamente hacia Stella, un brillo de sus ojos empieza a desprenderse, su cabeza lentamente se mueve al compás de la melodía, de un costado a otro, lentamente. Helga sonríe amplia y felizmente para ponerse cuidadosamente de pie y extender los brazos hacia Stella y abrazarla. Ahora mucho más pacífica, sabía que la chica podía encontrarse en paz, alguien que no le hiciera daño…

_ Pero ¿qué fue lo que ocurrió? _ preguntó Phil curiosamente, Arnold se encontraba de la misma manera.

Stella abrazaba a Helga con delicadeza y acariciaba su cabello con suavidad.

_ ¿Y cómo te llamas? _ le preguntó ella con suavidad.

_ Myuuu… _

Había respondido eso, Arnold se quedó más confundido que nunca al escuchar la respuesta incoherente de su compañera.

_ ¿Cuántos años tienes? _ le preguntó Stella con el mismo tono suave y aún abrazándola.

_ Myuu _

_ ¿Dónde está tu casa? _ le preguntó nuevamente con el mismo tono.

_ Myuuu _

_ Aaah… ya veo… _ le dijo sonriendo pero sin abandonar su tono suave.

Ella se enderezó pero sin soltar a Helga, que ocultaba su rostro en el hombro de la madre de Arnold.

_ Mamá… _ dijo estupefacto el hijo Shortman _ ¿q-qué es lo que ocurre? _

Stella miró a su hijo y a los oficiales de la policía y los observó seriamente.

_ Esta niña ha sufrido la memoria y el habla… no puede recordar nada ni comunicarse con los demás. Quizás no tenga memoria, pero debe tener algunos recuerdos del accidente _ comentó la investigadora.

Arnold se sorprendió de sobremanera… ¿Helga? ¿En esas condiciones? Si bien esto ya había ocurrido antes, y de milagro se había recuperado. Pero ahora ¡había perdido el habla! ¿Y si esto no tenía solución? ¿Qué iba a pasar con su familia?

_ Ya veo… _ dijo el oficial seriamente _ la llevaremos a un neuro-psiquiátrico junto a su padre _

A todo esto Bob aún seguía preguntando por su hija Olga… todo era un desastre. Nada había resultado para bien, quizás la única que había sido bendecida había sido Miriam, pero por lo demás… sin duda lo peor.

_ Entiendo que el padre de la niña tendrán que controlarlo profesionales, con ese estado crítico que padece _ comentó Miles interrumpiendo _ pero esta niña no parece hacer daño a los demás… por el contrario, creo que es muy vulnerable _

_ Así es _ dijo Stella decidida _ si esta niña llega a permanecer en un neuro-psiquiátrico el resultado de su estadía allí sería fatal. Allí hay muchas personas de problemas mentales serios y… _

_ ¡Podrían dañarla! _ interrumpió Arnold desesperado.

Los presentes miraron a Arnold sorprendidos por la pronta contestación, sobre todo sus padres, no se lo esperaban, pero bien era cierto. Un neuro-psiquiátrico encerraba a varias y varias víctimas de enfermedades mentales… ¿quién no diría que hay psicópatas metidos allí? Helga en un lugar de esos no tendría oportunidad.

_ Ella sólo necesita refugio, cariño y apoyo… y alejarla de cualquier cosa que pueda entristecerla _ dijo Stella.

_ Comprendo señora… _ dijo el oficial _ pero hay un problema. Todo aquello que menciona sólo puede obtenerlo si alguien se hace cargo de ella. De todas maneras veremos si podemos contactar a sus tíos, si no los tiene bueno… _

_ No creo que haga falta _ dijo Stella sonriendo _ yo me haré cargo. _

_ Creo que sería lo mejor, además ya tiene cierta empatía contigo _ dijo Miles sonriendo.

_ ¿Puedo confiar en ustedes? _ preguntó uno de los oficiales.

_ Oh, no se preocupe _ dijo Phil sonriendo _ nosotros vivimos en una casa de huéspedes, tendrá techo, comida y mucha compañía ¡eso seguro! _

Gertie también sonrió afirmando la idea de Phil. En cuanto a Arnold, él se quedó observando a Helga, aproximándose en un costado de ella, curioso de ver cómo ocultaba su rostro. La niña giraba cuidadosamente su cabeza para ver de reojo al rubio Cabeza de Balón, pero al ver que él estaba allí mirándola, inmediatamente oculta su rostro en el pecho de Stella, y así repitiendo ese ritmo unas 3 o 4 veces.

_ ¿Arnold? _ preguntó Stella mientras llevaba una mano al cabello del chico, despeinándolo un poco, propinándola una caricia _ ¿nos ayudarás a enseñarle a vivir con nosotros y ser una persona nuevamente? _

Arnold miró a su madre con curiosidad, con todo el resto de su familia sonriéndole, vio de reojo a los policías que tenía frente a él, y a otro lado a Bob Pataki preguntando por Olga. Miró hacia Helga nuevamente que ocultó su rostro en el pecho de Stella.

El chico sólo sonrió y llevó una mano al hombro de Helga con suavidad.

_ Claro que sí _ respondió.

Helga mueve cuidadosamente su cabeza mirando a Arnold ofreciéndole una sonrisa, que la niña le devuelve por unos segundos para volver a ocultarse en el pecho de Stella.


FIN CAPÍTULO 1

Bueno, les traigo algo que se me ocurrió justo el día de hoy. Creo que estuve todo el día escribiéndolo, son las 4 am y quiero publicarlo ya para irme a dormir. Por lo tanto la haré corta.

La historia está inspirada en la serie de Elfen Lied y Chobits, de la cual muchas han criticado de ser parecidas, pero generalmente tomo mayor inspiración de Elfen Lied para esta historia. Para el siguiente capítulo en las notas comentaré un poco sobre la idea de este fic y cómo se irá desarrollando.

Lo único que puedo decirles es que el género me ha costado muchísimo elegirlo, pues a pesar de tan shoqueante capítulo el de ahora, los siguientes realmente serán muy divertidos.

Me gustó poner a Nick Vermicelli como el villano de este fic ¿a ustedes no? Les comento que irán pasando cosas con Nick en capítulos siguientes, él buscará a Helga, Gerald y Arnold, pues ellos son los culpables de echar todo a perder en las Industrias Futuro.

Me despido ante todos, espero que les haya gustado este relato.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo! ¡Por favor dejen reviews! Gracias ^^

Ground Spirit Minerva – Marianela Paula Vázquez

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