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Hola, mamá Hola, papá
Author:
Isla de Thera PM
Hola, mamá. Hola, papá. Tengo muchas cosas que contaros... Neville Longbottom decidió que visitar a sus padres tenía que dejar de ser una enojosa obligación. Al fin y al cabo, ¿quiénes podían escucharlo mejor? Post DH.
Rated: Fiction K+ - Spanish - Family/Hurt/Comfort - Neville L. & Frank L. - Chapters: 3 - Words: 4,769 - Reviews: 14 - Favs: 14 - Follows: 3 - Updated: 03-09-11 - Published: 02-26-11 - Status: Complete - id: 6779256
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Los personajes no me pertenecen, y los utilizo sin ánimo de lucro.

PLANEAR EL FUTURO

-Hola, mamá. Hola, papá. Hoy traigo algo especial.

Neville sacó de una cesta una tarta de hojaldre rellena de crema y cubierta de chocolate y Chantilly, y una botella de limonada helada.

-Tenemos que celebrar la gran noticia. ¡Vais a ser abuelos!

Descorchó la botella y sirvió tres vasos.

-Cuando Hannah me lo dijo el lunes, me levanté tan de golpe del sillón que tiré la lámpara de pie del salón y la rompí. ¿Saben cual, no? La que estaba en el gabinete del abuelo. Me encanta esa lámpara, pero la he destrozado como diez veces. Un día de estos no voy a ser capaz de repararla.

Sus padres lo rodearon. En los últimos tiempos, era frecuente que ellos se acercaran a él nada más oír su voz.

-Bueno, a lo que iba. Que casi tiro la casa, y después cogí a Hannah por la cintura y empecé a bailar con ella en brazos, como locos los dos. ¡Voy a ser papá! Y tenía que haber notado algo raro, porque llevaba unos días muy guapa, más de lo normal quiero decir, y como que sonriendo todo el rato, aunque bueno, eso sí es normal, y es que ella ya lo sospechaba pero aún no se había hecho las pruebas.

Neville se aferró a la mano de su madre, y sin desprenderse de ella, se dejó caer en la mecedora, donde suspiró, satisfecho.

-La abuela ha insistido otra vez en que nos mudemos a la casa ahora que nazca el niño… o la niña, aun no sabemos lo que será, yo creo que prefiero una niña, pero en fin, eso es lo de menos. Hannah dice que no quiere mudarse, que el ojo del dueño engorda el ganado y que ella no puede irse a vivir lejos del negocio. Personalmente, me daría igual vivir aquí o en la Conchinchina, yo lo único que quiero es que no se peleen, porque me va a tocar hacer de enfermero para las dos, y eso ya es demasiado.

Neville miró a su padre, que había metido el dedo índice en la cobertura de nata de la tarta, y se rechupeteaba. Sonrió, pero de inmediato, una sombra enturbió su mirada.

-¿Fue complicado, papá? Hacerte a la idea de que iba a nacer yo. ¿No te asustaste ni un poquito? A ratos, yo me siento aterrorizado. Ahora, cada vez que me cruzo con un niño no puedo evitar evaluarlo, mirar si parece feliz, si está sano, si es respetuoso, si se comporta amistosamente con los otros niños,… y entonces miro a los padres, e intento averiguar cómo lo hacen. El otro día merendé con Harry y Ginny, y no podía dejar de mirar cómo él maneja a sus hijos, como los coge, les habla, los deja discutir o los separa cuando la pelea se pone demasiado agresiva. Supongo que tenía cara de pasmado, porque Ginny se echó a reír, y me preguntó si no iba a coger notas, porque tenía la misma cara que cuando estaba en clase y no entendía nada de lo que explicaban.

Neville se volvió hacia su madre, y le volvió a tomar la mano, acariciándosela.

-¿Y tú mamá, qué sentiste? ¿Qué necesitabas? Hannah no ha tenido todavía antojos ni malestares fuertes, pero me gustaría adelantarme a sus necesidades. De momento dice que no va a dejar de trabajar, que no puede desatender a la clientela, pero yo no quiero que se cargue todo el trabajo sola… me parece que voy a dejar el trabajo en los invernaderos, al menos durante el embarazo, porque cada dos por tres tengo que viajar a conseguir nuevas semillas, y eso es lo último que me apetece ahora. Quizá deba… explorar otras opciones laborales.

Neville se levantó y partió su propia porción de tarta. La engulló con avidez.

-Últimamente no paro de comer. Hannah dice no sabe donde lo echo, que me envidia el metabolismo que tengo, no cojo ni un gramo. Yo creo que es porque estoy maquinando cosas todo el tiempo. Estoy intranquilo, lo reconozco. Sé que muchas cosas van a cambiar, y no sé cómo lo voy a poder manejar. Un hijo lo cambia todo. Ya no seremos más Hannah y yo, ahora habrá un pequeño Longbottom…

Neville miró a su padre, que ahora sorbía ruidosamente la limonada con una pajita, y frunció el ceño.

-Papá, quiero avisarte de algo. Si el bebé es niño, estoy decidido a no llamarlo Frank. La abuela lo da por hecho, pero yo me niego a ponerle a mi hijo "tu" nombre. Ni tampoco el mío. Ni el de mamá, ni el de la mamá de Hannah, si es niña. Creo que son nombres que le quedarían un poco grandes a un niño tan pequeño. No quiero más varitas heredadas, ni nombres con una historia ya escrita, ni que al llamar a mi hijo se me venga a la cabeza la cara de aquellos a los que amo y desaparecieron, como le pasa a mi ahijado. Escogeremos un nombre bonito, un nombre que suene bien y que nadie antes en la familia haya llevado, no sé, si es niña tal vez Hope o Faith, y si es niño,… bueno, de hecho a mí me gusta Harry, pero creo que no es buena idea por lo mismo que te estoy diciendo. Ya hay demasiados Harrys por ahí. Ya buscaremos otro. ¿No lo tomas a mal, verdad papá? Tú sabes por qué lo hago. La vida ya es bastante complicada sin llevar sobre tus hombros las expectativas de los demás… ni el peso de un nombre o un apellido. Yo he aprendido a hacerlo, pero aun me cuesta, y no le haré eso a mi hijo. Quizá me equivoque en otras muchas cosas, pero en eso, no.

Neville se puso en pie, decidido, pero al volverse de nuevo hacia su madre, sus facciones se suavizaron de nuevo.

-En serio, mamá, a ratos tengo un miedo atroz. Peor que cuando me saqué el permiso de aparición, casi peor que cuando entraron a robar en el Caldero y Hannah estaba allí sola. ¿Cómo se hace esto de educar a un niño? Todo el mundo me dice que eso se aprende poco a poco, pero es que yo siempre fui un poco lento para aprender, y en esto no pueden suspenderme. ¿Y si lo hago mal al principio, y luego ya no puedo rectificar? ¡Es tan importante lo que le ocurre a un niño cuando es pequeño! Como dice el doctor Christie, todo ocurre en los tres primeros años… Toda tu vida se prefigura ahí, y luego solo con mucho esfuerzo puedes desaprender lo aprendido y ser de otra forma… me parece algo fascinante, como se puede ir moldeando a otra persona, que ha salido de ti pero que ya no eres tú, y al final va a ser alguien diferente, pero que se va a seguir pareciendo porque al fin y al cabo, tú se lo estás enseñando todo. Es un campo fascinante este de la educación. Aunque la abuela dice que no me preocupe, que ser padre es algo que se aprende de forma natural, y que yo cada vez me parezco más a ti, papá, y que por eso voy a ser un padre estupendo. Pero si somos lógicos, a mi me crió la abuela, así que al final debería acabar pareciéndome a ella, y eso todavía me asusta más. ¡Yo quiero a la abuela, eh! Pero ella es tremenda… ¡Si ya tiene decidido que mi hijo irá a Gryffindor y luego trabajará como auror!

Neville sacudió la cabeza, entre molesto y alucinado.

-A mí me parece una barbaridad, tener ya todo eso planeado, la vida no se puede planear hasta esos extremos, ya no hay profecías que cumplir, y además, no va a ser menos hijo mío, ni lo voy a querer menos porque no cumpla con todas esas expectativas y deseos, que son míos, no suyos… ¿Y tú, papá, siempre hiciste lo que los abuelos querían que hicieras? Está claro que yo no… y yo, te lo juro mamá, lo único que quiero es que crezca sano, razonablemente feliz, y que se sienta querido… lo demás es secundario, me da igual que acabe en Slytherin incluso… al fin y al cabo Willa lo es, y mira cuánto ayudó a Hannah cuando lo de su madre. Un emblema en el pecho no importa.

Neville paseó alrededor de la habitación, y acabó apoyando sus manos en los hombros de su padre. Los notó hundidos, sin fuerza, pero mantuvo allí su abrazo mientras volvía a hablar.

-Quiero explicaros otra cosa, para que no os lo toméis mal. A partir de ahora no sé si podré venir a veros con la misma frecuencia. Quiero estar con Hannah todo el tiempo que pueda durante el embarazo, y cuando nazca el niño me figuro que será absorbente, sobre todo al principio. Quiero que me tenga siempre a su lado, siempre presente, que no pueda sentir que su padre no está. ¿Lo entendéis, verdad? Mi primera responsabilidad es hacia él, hacia mi hijo… pero os juro que me escaparé siempre que pueda, que buscaré los momentos para venir a veros y que podamos estar juntos. También os traeré a vuestro nieto, es una promesa. Los niños son un milagro, y no andamos sobrados de ellos.

Neville se restregó los ojos donde ya hacía rato brillaban las lágrimas. Abrazó estrechamente el cuerpo ya en franca decadencia de su padre, y luego abrazó y besó en la mejilla a su madre, que mantenía la expresión dulce y ausente de siempre. Se dirigió a la puerta y desde allí los miró otra vez.

- Hasta la próxima, mamá. Adiós, papá.

ooo000ooo

Y bien, hasta aquí llegó mi aproximación a la vida de Neville y sus padres. Él está entre mis personajes favoritos, y aunque acaba convertido en héroe, su raíz trágica sigue estando muy presente.

Agradezco en el alma los comentarios que me dejaron, y espero no haber decepcionado a los lectores que siguieron el fic completo. Disfruté escribiendo, y eso ya es algo. Hasta la próxima.

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