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Cinco Historias de Brujas y Magos Hispanii
Author:
Sorg-esp PM
Cinco episodios de la Historia de la Magia y Brujería en la península ibérica en un universo bajo los parámetros pottéricos
Rated: Fiction T - Spanish - OC - Chapters: 4 - Words: 4,582 - Reviews: 9 - Favs: 4 - Follows: 3 - Updated: 07-13-11 - Published: 04-29-11 - id: 6948802
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CINCO HISTORIAS DE BRUJAS Y MAGOS HISPANII

Cinco episodios de la historia de la magia y brujería en la península ibérica, suponiendo un mundo mágico bajo los parámetros del universo rowliniano (esa idea inspiradora es suya), aunque difícilmente encontrarás por aquí a sus personajes. La sorgexpansión española tiene el copyright de Sorg-Esp

MANIFESTUM

IV

La visita del obispo franco no hubiera tenido mas repercusión, de no ser porque de regreso a Francia dejó en la Torre de Agüero a uno de los freires que le acompañaban. El señor de la Torre adujo a sus gentes y conocidos que su capellán andaba ya muy viejo para ocuparse con el mismo ímpetu de antaño de las necesidades espirituales de su castillo, y que viviendo en constante peligro de razzias sarracenas, era menester para la buena salud del alma de sus vasallos un hombre joven, lleno de energía y entusiasmo.

Cierto era que Fray Décimo ya no era un jovencito, pero tampoco un matusalén. Había pasado unos cuantos años en un cenobio en el Pirineo, cerca de Jaca, antes de emprender ruta hacia Compostela. De regreso, al ver la miseria que había dejado una incursión de los moros, sintió la llamada a hacer por aquellas gentes todo lo que estuviera de su mano, y se quedó en la zona. Tiempo después, cuando se construyó la Torre para defender la comarca y el Rey nombró al Conde señor de tierras y gentes, acabó siendo el capellán gracias a la persuasión que en aquellos momentos la señora Emersenda ejercía sobre su marido. Y es que Fray Décimo, aunque el Conde lo ignoraba, compartía condición con la señora del castillo, pues también era un mago.

Los años habían pasado y el corazón del conde se había endurecido por la ambición que le había ido creciendo. De señor de nada mas que su caballo y armadura había pasado a poseer un pequeño feudo que iba agrandando a base de espadón, conspiraciones y a veces oro. Aspiraba a mucho el conde, y también echaba en falta heredero. Y aunque estuvo locamente enamorado de Emersenda, aquello había pasado hacía mucho. Empezó a alternar el lecho de su esposas con otros catres, al principio aliviado de que ninguna de sus amantes le diera bastardos, con el paso del tiempo, preocupado. Porque de todos era sabido que las brujas saben de males de ojo, y que uno de los mas típicos es el que deja estéril al varón.

-Erradicar la brujería, que por aquí hay mucho de eso...- Decía el conde al nuevo capellán muy serio. El joven religios se envaró un poco. Era entusiasta y creía firmemente en la doctrina del obispo, pero eso de la brujería era muy serio, porque claro, no iba sola sino de la mano del Maligno. Era una gran tarea la depositada sobre sus estrechos hombros, y estaba dispuesto a darlo todo para llevarla a cabo.

-Sobre todo se trata de mujeres...- Añadió el conde sin recato ni ningún resquicio de lealtad hacia la que era su esposa.

-Entra dentro de la lógica.- Respondió el religioso.- La mujer es veleidosa y débil, fácil víctima de la tentación. No hay mas que recordar a Eva...

El conde asintió con la cabeza mientras se mesaba la barba negra.

-Mis vasallos están faltos de doctrina. Fray Décimo ha predicado mucho el amor, el perdón y demás, pero ha dejado un poco de lado la contrición, el arrepentimiento y el castigo del infierno.

El joven religioso asintió con la cabeza con entusiasmo. Esa era, precisamente, la idea que se había hecho del poco contacto con el freire.

-Hay que suplir esa carencia inmediatamente... -Asintió cada vez mas emocionado por la tarea que tenía por delante.

-Si me permitís una sugerencia, creo que podría hacerse poco a poco. Son gentes de molleras duras... - Replicó el conde.

-¿Poco a poco, decís?

-Predicar la conversión recordando el castigo del infierno... quizás unos cuantos exorcismos... y si la cosa persiste, algo mas radical. Al fin y al cabo, lo dice el Antiguo Testamento... "a la hechicera...

- ...no la dejarás viva". - Remató el freire.

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