
Isabella Swan no era una humana normal, un gran secreto oculta tras su enigmática mirada. Edward Cullen estaba decidido a descubrirlo pero pronto se daría cuenta de la increíble verdad a la Bella estaba sujeta. Una maldición de la que no puede escapar...
Rated: Fiction K+ - Spanish - Drama/Mystery - Edward & Bella - Chapters: 3 - Words: 5,741 - Reviews: 13 - Favs: 16 - Follows: 12 - Updated: 07-10-11 - Published: 07-07-11 - id: 7157049
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Este capitulo es corto pero, el otro sera mas largo. Aqui solo mostre lo que tenia que mostrar.
Edward Pov.
Lo que Ocultan los Swan
La sed ardía en mi garganta como si fuera fuego. Sentía la boca achicharrada y deshidratada y el flujo fresco de ponzoña no hizo nada por hacer desaparecer esa sensación. Mi estómago se retorció de hambre, un eco de la sed. Se me contrajeron los músculos, preparados para saltar.
Ya incluso podia imaginar el sabor. El dulce elixir bajando por mi garganta.
Ya no quedaba rastro alguno de humanidad en mi. Aquellos recuerdos borrosos de mi antigua vida humana quedaron olvidados en lo mas profundo de mi mente. En estos momentos yo era un depredador, y Isabella Swan mi presa.
Para mi ya no existia nada mas que eso. El misterio de sus pensamientos quedo en el olvido. Su extraño comportamiento no era mas que una mera molestia. Los demas humanos alrededor ya no me importaban, solo eran un estorbo. Despues podria encargarme de ellos en cuanto la tuviese a ella presa en mis brazos y mis dientes clavados en su cuello.
¡La queria! Si hubiese sabido que un aroma como ese existia lo habria buscado desde mucho antes de que ella llegara aquí. Habria recorrido el mundo entero por encontrarlo
¡Maldición! Era insoportable...
Y entonces cuando ya estuvo a tan solo un paso de la mesa, fue cuando parecio percibir que algo andaba mal. Aparto la vista del suelo y se enfoco rapidamente en mí. En cuanto fue conciente de la expresión em mi rostro se detuvo en seco. Su rosto se contrajo en una expresión de enojo y cautela. Presiono el libro contra su pecho con brusquedad y me miro fijamente.
Nuestros ojos chocaron y fue cuando me vi mi rostro perfectamente reflejado en ese mar de chocolate. La sorpresa que me produjo ver mi cara proyectada en sus pupilas fue lo que me hizo frenar mi ataque. Me reconoci con asco. Era el rostro de un bestia.
Ella fruncio el ceño al verme dudar. Lo que siguio despues me dejo clavado en mi asiento con la sorpresa grabada en mi rostro.
Desaparecio.
Su olor. Su aroma... Simplemente se fue sin dejar rastro alguno. ¡Imposible! ¿Donde fue? ¿Cómo? Ella seguia alli parada a mi lado, mirandome con la misma expresion que antes. Pero su olor habia desaparecido por completo. No pude evitar aspirar con fuerza intentando encontrarlo, pero fue en vano.
-Señortia Swan ¿Algun problema? -el profesor se hallaba frente al pizarron mirandonos a ambos con expresión enojada.
Los demas giraron a vernos intrigados. Ella me siguio observando con cautela antes de relajarce un poco. Solo un poco.
-No, ninguno. Siento la interrupción -contesto.
Se sento a mi lado con movimientos rigidos y forzados, marcando una determinada distancia. Yo me corrí hacia la orilla mirandola de reojo. Me sorprendí a mi mismo al ver que estaba consiguiendo controlarme de a poco. El que su aroma desapareciera me ayudaba bastante pero aun la sed me permanecia allí. Aun el deseo de beber su sangre se mantenia, solo que con menos fuerza.
Me observo de reojo por un momento antes de colocar una barrera con sus cabellos, bloqueandome su rostro. Una vez mas intente buscar su aroma que debio de haberse esparcido con el simple movimiento de sus cabellos pero no habia nada.
En silencio, mantuvo su pelo entre nosotros, inclinandose hacia delante hasta dejar caer su melena sobre su libro, el cual luego tomo entre sus brazos y lo oculto contra ella sin querer mostrarlo a nadie. Vi que su mano se mantenia rigida en un puño sobre la mesa, los nudillos blancos, palidos, y el brazo tenso.
-Solo una hora -murmuro para si, tan bajo que nadie se dio cuenta.
Nadie ademas de mi. Tense mi rostro y mire al frente pensando en lo mismo que acaba de decir. Solo una simple hora, solo debia aguantar y retener mi sed una hora. Solo eso. No debia de ser mucho y podia evitarme una gran tragedia.
Me aferre a ese pensamiento con todas mi fuerzas y aparte mi mirada por completo de Isabella, enfocandome en la ventana. No preste atención a la clase ni mucho menos, solo me mantuve concentrado en Carlisle, en sus enseñanzas. Era el unico que ahora me podia ayudar a retenerme, aun sin estar presente.
Pero aun pensando en el, la curiosidad me invadia. Observe de reojo a mi compañera, notando que aun mantenia la barrera de cabello y no se veia con intenciones de apartarla. No podia ver que expresión tenia, tampoco saber en que pensaba, ya que esa maldita barrera de antes me bloqueaba sus pensamientos. Eso me frustro y enojo a sobre manera.
Seguí tan sumergido en mis pensamientos, observandola e intentando acceder a su mente durante toda la clase que no note cuando esta estaba finalizando. El timbre sono tomandome de sorpresa y antes de que pudiese hacer nada la vi levantarse con brusquedad, tomar todas sus cosas e irse como alma que lleva al diablo antes de que alguien reaccionara
"Edward, vi a Isabella salir de tu clase, parecia alterada ¿Qué paso?" La voz de Alice me hizo levantarme y salir.
Me contuve de gruñir disgustado pues todos me miraban como si hubiese cometido algun crimen. Algunos pensaban que le habia hecho algo malo a la chica nueva. Puede que estuviese apunto de hacerlo pero nada paso... Por suerte...
-¿Que sucedio? -Jasper me asalto en cuanto me vi afuera.
Tanto el como Alice parecian intrigados por mi respuesta. Dude un poco y Jasper lo noto.
-Luego les digo -exclame desviando la mirada.
Me aleje de ellos sin mirarlos y me dirigí al estacionamiento. Entre en mi Volvo cerrando de un portazo. Me presione el puente d ela nariz intentando relajarme, reviviendo una y otra vez los incontrolables deseos por la sangre. La sangre de esa chica.
Baje un poco el vidrio de la ventana y deje que la brisa invadiera en auto. Me recoste del asiento y cerre los ojos.
-No lo entiendes... casi pierdo el control allí...
Esa voz, melodiosa y suave me hizo saltar. Abri los ojos y mire alrededor buscando el lugar de donde provenia. Me fije en una de las columnas del edificio, ancha y alta sin nada fuera de lo comun. Pero por uno de sus lados note unos movimientos. El levitar de unos cabellos castaños azotados por una suave brisa. Entrecerre los ojos y baje aun mas el vidrio del auto.
-¡Es imposible ya lo intente! No me permiten cambiarme -hablaba con cierto desespero y profundo enojo.
Entonces se movio y salio de detras del muro. Vi a Isabella revolverse los cabellos con su mano libre, su expresión era de alarme y stress. Ceño fruncido y se mordia el labio inferior con fuerza. Sus ojos brillaban intensamente mientras mentenia el telefono presionado contra su oreja.
-Dejate de tonterias... ¿Como podria yo hacer eso? -exclamo.
Entrecerre los ojos ¿Con quien hablaba? ¿Y sobre qué? Parecia bastante molesta, no se si con el que hablaba o con ella misma. Su mano libre volo contra la columna y ecsuche un golpe seco. Ella resoplo
-¡Charlie! -exclamo, casi grito -. Si lo llamas te juro que...
Callo bruscamente. Esucho atenta lo que sea que estuviesen diciendo y por un momento parecio relajarse. Le vi revolverse los cabellos y recostar su espalda contra la columna. Se dejo caer hasta quedar sentada en el suelo con las piernas flexionadas. Fue asi como note que tenia aquel libro en el suelo, boca abajo tanpando la portada.
-¿Estas seguro? -inquirio. Paso la mano sobre su rostro y suspiro -. Haz lo que tengas que hacer, Charlie. Pero no les digas todo. Aun debo de estar segura de que es lo que debo hacer.
Luego de eso colgo. Se abrazo las piernas y oculto su rostro entre ellas.
-Nunca debi de haber venido -murmuro.
Minutos despues se levanto. Colgo su mochila en el suelo y tomo su libro.
-Debo continuar. Ya no hay vuelta atras -se dijo asi misma.
No entro a clases. En vez de eso cruzo el estacionamiento con prisa y salio del instituto. Se fue a pie, a su casa supuse pero no miro a atras. Sentí que debia seguirla pero no lo hice. Solo permaneci allí, observando mientras se alejaba.
-¿Quien eres? -pregunte al viento, antes de recostarme nuevamente en el asiento.
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