
Despues de la batalla final en tre Fuuma y Kamui, este ultimo muere y como toda alma debe ir a la sociedad de almas; sin embargo el jovén dragón no es cualquier alma, es "el poder de la majestad de los dioses".
Rated: Fiction T - Spanish - Drama/Romance - Kamui S. & Byakuya K. - Chapters: 3 - Words: 8,621 - Reviews: 2 - Updated: 12-31-12 - Published: 07-12-11 - id: 7173799
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Aclaraciones del capítulo:
Como siempre la letra pequeña:
Esto es un YAOI, entiéndase como relación chicoxchico, hombrexhombre y anexas, así que por favor homofóbicos adstenganse de leer esto.
No, ni Bleach ni X1999 me pertenecen, yo solo escribo esto para pagar una apuesta (Alemania me fallo T_T)
"Tengo ganas de gritar
y mi boca está cerrada
no tenía nada que ocultar
y nadie me ocultaba nada
Hay algo mas o algo menos
me da igual lo mal lo bueno
dejar morir/dejar vivir"
La ley, Más allá.
Capítulo I
Byakuya Kuchiki estaba sorprendido, aunque su rostro siguiera igual de inexpresivo, por la devastación que vieran, solo salir de la puerta que conectaba el mundo humano con la sociedad de almas. Sabía muy bien él porque se encontraban en esos momentos en ese lugar en específico. Rukia y Renji solo sabían lo necesario y Kurosaki no tenia porque saberlo, de hecho estaba seguro que de hacerlo; el chico pelinaranja, empezaría con sus quejas y reclamos. Solo tenía que controlarlo lo suficiente, antes de que el Hueco Mundo se les fuera encima, por lo que la presencia del chico era necesaria.
-Vaya, esto parece zona de guerra – comento Ichigo – lo único que queda en pie es la Torre de Tokio y el Edifico de Gobierno –
Efectivamente, ellos se encontraban flotando enfrente de la torre, desde donde podían divisar gran parte de Tokio. La gran mayoría de los edificios ya habían colapsado y los que aun quedaban en pie pronto caerían si los mensajeros ganaban. Todo dependía de los acontecimientos que se llevaban a cabo frente a ellos.
-¿Qué hacen esos dos? – Preguntó Kurosaki, al ver a dos muchachos, uno alto y otro bajo, en un entrepaño de la torre – No creo que con tanto terremoto, la Torre sea segura –
-Ellos no son humanos comunes Ichigo. – Respondió Renji – Necesitan estar ahí –
-Estas de broma, solo son un par de estudiantes de preparatoria no creo… - El chico humano cayo de pronto cuando noto que ambos muchachos comenzaban a pelear, con largas espadas.
-Lo ves te lo dije, Ichigo, no son humanos comunes – comento Abarai – ellos son los causantes de todo esto –
-¿A qué te refieres Renji? – Pregunto el pelinaranja
Abarai y su hermana le dirigieron una significativa mirada, como pidiéndole permiso, para poder explicárselo a Kurosaki. Él afirmo con la cabeza, tal vez con esa explicación podía mantener al chico distraído de los eventos que se desarrollaban en la Torre.
-Te lo explicare desde el principio baka – Dijo Rukia, al tiempo que sacaba su inseparable libreta de dibujo, junto a sus marcadores – Tokio al igual que Karakura, es una ciudad especial; en ella se construyeron varias barreras espirituales, que protegen al mundo. Estas son: los caminos y edificios del Distrito Shinjuku, la Línea Yamamote es una barrera lineal con centro en el Palacio Imperial, con la forma de la palma de Buda, Amanecer 60, que sostiene la fundación de Tokio y por último la Torre de Tokio. Cada una soporta una barrera mayor que evita que la Tierra estalle, literalmente. La serie de terremotos que han azotado Tokio, no son causados de forma natural, todos han sido provocados – Explico.
-¿Provocados? ¿Quieres decir, que toda esta destrucción pudo evitarse? – Pregunto Kurosaki
-Sí, pudo evitarse – Respondió Rukia y agrego al ver venir la replicad el pelinaranja – Pero no por nosotros Ichigo; lo que está pasando es una batalla que solo depende de un grupo de personas, los cuales tienen la capacidad de levantar y reforzar las barreras que ya existían a base de su poder espiritual. Estas personas son llamadas Dragones del Cielo o Sellos, su deber era evitar que las barreras cayeran –
-Pues que buen trabajo hicieron, solo queda en pie la Torre – Señalo Ichigo
-No es tan sencillo baka – señalo la pelinegra – Quienes están causando los terremotos son sus contrapartes, los Dragones de la Tierra o Mensajeros. Ellos han estado rompiendo las barreras. Cuando una barrera es rota, todo lo que está a su alrededor colapsa con ella –
-¿Y los Dragones del cielo no pueden impedirlo? – Interrumpió el chico humano – ¿No se supone que son los únicos que pueden levantar y reforzar las barreras? –
-Si lo son, pero al parecer no lo han logrado – Contesto Rukia – Escucha Ichigo, para romper una barrera levantada por un Dragón del Cielo, debes matar a quien la creo o dejarlo gravemente herido – Su hermana tomo aire y continuó con la explicación – Los dos chicos que están peleando en la última barrera que queda, son los respectivos líderes de los Dragones del Cielo y de la Tierra, son Kamui –
-Aja ¿Y quién es el otro? – Pregunto Kurosaki, después de algunos segundos de que Rukia terminara la explicación
-Los dos son Kamui, Ichigo – Respondió Renji – Ese nombre tiene dos significados; Kamui "aquel que representa el poder de la majestad de los dioses" y "aquel que desafía el poder se la majestad de los dioses" –
-Muy bien ya entendí – Dijo Kurosaki - ¿A cuál de los dos tenemos que ayudar? –
-El problema es que no lo sabemos Ichigo – Respondió Rukia, al tiempo que desviaba su mirada de Kurosaki – No sabemos quién de los dos es el líder de los Dragones del Cielo, ya que este aun ni puede levantar una barrera –
-¿Qué, como que no lo saben? – Grito el pelinaranja frustrado.
-Nuestras ordenes son las de llevar al seireitei a quien muera en esta batalla – Dijo Renji – y para evitar que interviniéramos, no nos dijeron como era el líder de los Dragones del Cielo –
-¡Demonios! – Exclamo Kurosaki, prestando atención a la batalla que se desarrollaba frente a ellos – Pues espero que el Dragón del Cielo no sea, el chico al que le acaban de romper la espada –
Era una fortuna que solo él supiera que, precisamente al chico que acababa de perder la espada era el líder de los sellos, de lo contrario Kurosaki ya se hubiera lanzado a auxiliarlo.
Vieron como después de romper la espada se su contrincante, el muchacho alto hería al chico bajito y justo cuando lo iba a rematar, otro sujeto intervenía salvándolo de una muerte segura.
-¡Bien!, si están ayudando a ese chico es probable que él sea el Dragón del Cielo – Expreso el pelinaranja.
-¿Y si no lo es Kurosaki? – Lo detuvo a tiempo antes de que el chico humano fuera en su auxilio - ¿Y si es el Dragón de la Tierra? Lo cual es muy posible, dado que las demás barreras han sido rotas – Kurosaki frunció el ceño y apretaba sus puños no muy convencido de lo que él le decía. Al parecer ya no intervendría en nada.
Siguieron observando como el chico herido hacia frente a su atacante. Fue en ese momento en que el Dragón de la Tierra asesto el golpe final al sello; la Tierra tal como la conocían cambiaria para siempre.
Eso es lo que Byakuya Kuchiki pensaba, ya que no se esperaba lo que sucedió a continuación. El Kamui de los Dragones del Cielo, con sus últimas fuerzas levanto una gran barrera que lo cubrió todo, consiguiendo fortalecer la que se hallaba en la Torre de Tokio y restaurando aquellas que ya habían caído. El mundo humano estaba a salvo.
-Demonios si era el Dragón del Cielo – Expreso Ichigo –Quizá aún hay tiempo de para salvarlo –
-Ya es tarde Ichigo – Dijo Rukia – Él está muriendo –
-No importa si lo llevamos con Inoe, ella tal vez pueda… -
-No tenemos tiempo para eso Kurosaki, por si no te has dado cuenta una garganta se está abriendo sobre nosotros – Dijo Byakuya con voz de mando – lo único que podemos hacer por el momento es evitar que los hollows devoren su alma –
Y como había pensado, el Hueco Mundo se les fue encima. Una horda de hollows se abalanzo sobre Kamui, cuyo cuerpo era sostenido por el otro chico. Utilizando su velocidad pudo llegar frente a los dos chicos y liberando a Zambumsakura creó un escudo de pétalos de cerezo en donde los hollows que se estrellaban en él, eran eliminados al instante
Al estar junto a los dos Kamui´s, noto que algo raro había pasado, puesto que ya no sentía el aura del Dragón de Tierra; esta se había esfumado, el muchacho alto solo despedía la esencia de un humano común. Esto aunado al hecho que lloraba y le pedía perdón al chico que acababa de herir de muerte. Pronto el sujeto que había ayudado al Dragón del cielo, llego a hasta donde ellos se encontraban, susurro algo al oído del muchacho que lloraba y este cayo inconsciente a su lado.
-Has venido por él, verdad – Afirmo el único humano que quedaba consiente, un hombre de cabello negro y ojos de diferente color, que le miraba con una gran tristeza.
-Si – Se limito a contestar al tiempo en que notaba como el alma de Kamui, se desprendía de su cuerpo y la cadena que los unía se rompía. Tomo el alma mientras los ataques de los hollows se hacían más fuertes. Fue consciente de que ya no solo estos salían por la garganta, los Menos Grande empezaban a salir por esta, tenían que apurarse.
-Rukia, pide que abran la puerta, Abarai, Kurosaki; debemos encargarnos de los menos – Ordeno.
Su hermana hizo lo que pidió. En menos de un minuto la puerta estaba abierta tomo a Kamui entre sus brazos, dispuesto a dárselo a la pelinegra y que ambos atravesaran asía el seireitei, mientras Abarai, Kurosaki y él, se desasían de los Menos Grande, pero el pelinegro lo detuvo.
-Espera, deberías llevártela también – Dijo al tiempo que le ofrecía la espada que portara el otro Kamui – Ya no es necesaria en este mundo – Dudo por un momento pero tomo la espada, la Shinken
No perdió más tiempo y se dirigió donde su hermana se encontraba, junto a ella, estaba la capitana Unohana del cuarto escuadrón, quien había atravesado la puerta para auxiliarlos en caso de encontrarse heridos.
-¿Su alma esta herida? – Pregunto Unohana.
-No, solo esta inconsciente – Respondió al tiempo que lo dejaba a su cuidado y le daba la espada a Rukia. – Toma, deben llevarlo de inmediato al seireitei, antes de que más menos salgan de la garganta – Ambas mujeres asintieron y se apresuraron a entrar.
Se dirigió a donde su teniente y el Shinigami sustituto se encontraban, ambos habían liberado sus respectivos bankai y se deshacían de los menos grande. Dirigió una rápida mirada a la torre, donde se encontraban el otro Kamui y el pelinegro; se sorprendió al ver como este último se las arreglaba bastante bien con los hollows que les atacaban sin mucho esfuerzo. Bien no tenía que preocuparse por ellos, así que libero su bankai y empezó a deshacerse de los menos, junto a Kurosaki y Abarai.
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-Wow, es muy lindo – oyó que alguien exclamaba cerca de él – Se parece a Subaru-chan – esa era la voz de una mujer.
Abrió los ojos con algo de pesadez, hecho un vistazo a su alrededor. Aquel lugar era un gran vacío negro con agua en el piso. Trato de enfocar los ojos hacia donde provenía la voz. Grande fue su sorpresa al encontrarse con la versión femenina de Subaru frente a él, al lado de esta se encontraba Kakio, a quien sinceramente no esperaba volver a ver.
No sabía dónde estaba, lo último que recordaba era que Fuuma había vuelto a ser el mismo de siempre y que él había muerto. ¿El lugar donde se encontraba sería el más allá?
-Este es tu sueño de muerte Kamui – Dijo Kakio – nuestro sueño de muerte –
-¿Por qué estoy aquí? – Pregunto
-Porque yo quería conocerte – Dijo la que sabía era la hermana de Subaru – Y porque Kakio quiere decirte algo – agrego cuando el mencionado soltó un pequeño "ejem"
-¿Qué más tienes que decirme? La Tierra está a salvo, Fuuma lo está, ya nada importa –
-Sí, conseguiste cambiar el destino, pasara un buen tiempo antes de que reencarnes nuevamente – le dijo el caminante de sueños – Solo quería decirte que Fuuma será muy feliz, al igual que los demás Dragones del Cielo. Y que pronto despertaras en un lugar llamado Seireitei, la estrella de Kouga te está esperando ahí –
-¡Sorata! – Exclamo algo aliviado de no encontrarse tan solo ante lo desconocido - ¿Mi madre, Kotori y Hinoto también estarán ahí? – Pregunto
-Me temo que no, ni siquiera nosotros estaremos ahí, si quieres volver a verlas tendras que buscarlas – Le contesto Kakio.
-¿En dónde? – Preguntó, aquello no era como la mayoría de la gente decía que era el más allá.
-Eso lo tendrás que averiguar por ti mismo, solo puedo decirte que están en alguna parte del Rukongai – Contesto el pelilargo – Kamui lo que te espera al despertar es algo que no te gustara mucho, sin embargo, si lo aceptas, la noche blanca será capaz de curar tus heridas – Finalizo al tiempo en que el lugar donde se encontraban comenzó a desvanecerse.
-Espera, ¿Qué es la noche blanca? – Dijo tratando de mantener el sueño
-Lo sabrás pronto – Fueron las últimas palabras que escucho antes de que él y Hokuto desaparecieran.
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El capitán de la sexta división no era un capitán feliz. No es como si se caracterizara por ir por el Seireitei con una gran sonrisa en el rostro; no, su creciente enojo era por alguien de apellido Kurosaki y de nombre Ichigo. El maldito mocoso le estaba causando una jaqueca de proporciones épicas, con todos sus estúpidos reclamos. ¿Es que acaso no podía comprender, que no siempre podía salvar de la muerte a todo aquel que se le atravesaba en frente? Por fortuna estaban llegando a los cuarteles generales de la cuarta división; lo que significaba que Kurosaki cerraría por fin su boca, ya que hasta el pelinaranja sabia que a la capitana Unohana le molestaba que hablaran demasiado o a gritos en sus cuarteles, puesto que podrían molestar a sus pacientes; lo cual era muy mala idea.
Entraron al cuartel y como había predicho, Kurosaki al fin cerró la boca. No iban a ese lugar porque estuvieran heridos, iban para ver cómo estaba Kamui. Si tenía suerte Rukia aun se encontraría ahí y el podría al fin deshacerse de su dolor de cabeza.
Llegaron a donde su hermana y Unohana se encontraban, junto a ellas se hallaba el comandante general Yamato y un joven estudiante de la academia shinigami, que al parecer estaba discutiendo con el comandante general.
-Solo le estoy diciendo que no lo va a aceptar así porque sí – Decía el joven – Kamui no se caracteriza por tener un buen carácter –
-Pues tendrá que hacerlo, esas son las reglas – Contesto Yamato
-¿Y cree que a él le importan? – Rebatió el chico – A pesar de haber salvado a la Tierra, Kamui aun es un niño que no comprende las reglas del mundo adulto –
-Aizawa-kun, debe comprender que esto es lo mejor para él, no podemos permitir que alguien como Kamui ande libremente por el Rukongai. La solución que proponemos es la más viable para asegurar que este a salvo – Dijo Unohana
Rukia por otra parte parecía estar en estado de shock, como si se acabara de enterar de algo realmente grave. Al parecer ya sabía lo que pasaría con Kamui. – Nii-sama – Pronuncio con un tono totalmente sorprendido cuando le vio llegar junto a Kurosaki y Abarai.
-Ah capitán Kuchiki, al fin llega – Comento el viejo comandante algo aliviado
-¿Este es Byakuya Kuchiki? – pregunto el joven estudiante
-Así es Aizawa-kun, él es el capitán de la sexta división y el líder de la vigésima octava generación del clan Kuchiki – Respondió Unohana
El chico de nombre Aizawa, le dirigió una profunda mirada evaluativa, su vista lo recorrió varias veces de pies a cabeza, cosa que no le agrado mucho. ¿Quién se creía ese mocoso para examinarlo de aquella manera?
-Mmmm… Su energía espiritual es fuerte, pero eso no le quita la cara de estreñido que tiene – Sentencio y Byakuya tuvo que hace uso de todo su autocontrol, para no golpear a ese irrespetuoso mocoso y evitar mandar a volar a su teniente y a Kurosaki; quienes estaban ahogando sus risas con muy poco resultado – Pero supongo que es lo adecuado para ser el esposo de Kamui y protegerlo –
-¿QUE? – Gritaron al unisón Abarai y Kurosaki, al parecer su dolor de cabeza no desaparecería en un buen tiempo.
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Escucho que alguien gritaba al tiempo que él abría los ojos. Miro a su alrededor dándose cuenta de que estaba en una especie de cuarto de hospital. ¿No se suponía que estaba muerto? ¿Entonces porque estaba en un hospital?
-Veo que ha despertado Kamui-Dono – Dijo alguien a su lado. Giro la cabeza para encontrarse con una chica de cortos cabellos lilas, vestida con un hakama negro y portando una espada. La chica le sonrío y salió a la puerta llamando a alguien, mientras él se incorporaba en la cama quedando sentado en esta.
No supo como sucedió, solo era consciente de que un manchón blanco y azul le estaba asfixiando.
-¡Kamui! Qué bueno que despertaste, me tenias muy preocupado – Decía quien le tenía abrazado, reconociendo esa voz al instante.
-So…Sora aire – Alcanzo a decir entre el fuerte abrazo de su amigo, quien al instante lo soltó, mientras comenzaba a examinarlo por todas partes.
-Al parecer no tienes ninguna herida y… - Lo detuvo antes que continuara
-Sorata ¿Dónde estamos? Lo último que recuerdo es que Fuuma volvió y yo estaba muriendo – Pregunto totalmente confundido
-Esto es la sociedad de almas Kamui – Respondió el chico frente a él – Más específicamente nosotros estamos en el seireitei, en el cuartel de la cuarta división de la guardia –
-Seireitei – Pronuncio Kamui recordando las palabras de Kakio. Hizo el intento de levantarse pero Sorata lo detuvo.
-Calma Kamui, aun estas un poco débil, morir no es fácil, más teniendo en cuenta que acaban de purificarte –
-Pero yo tengo que ir a ese lugar, quiero verlas de nuevo – Dijo desde los brazos de su amigo.
-¿Ir a donde? –Pregunto algo confundido Aizawa
-Al Rukongai – Respondió – Kakio me dijo que en ese lugar estarían mi madre y Kotori, yo… -
-Inaceptable – Dijo alguien tras Sorata – Kamui-Dono no puede salir del seireitei, mucho menos ir a un lugar como el Rukongai –
Fue hasta ese momento que Kamui se dio cuenta de que Sorata no fue el único en entrar. Tas su amigo se encontraba la chica de cabellos lilas junto a una mujer de negra cabellera trenzada bajo su barbilla, una chica bajita de cabello negro corto y ojos violetas, que le miraba asombrada. Dos Chicos, al parecer jóvenes, uno de cabello rojo amarrado en una coleta alta y unos extraños tatuajes donde deberían ir las cejas, el otro chico tenía el cabello naranja y ojos castaños, con el ceño fruncido, como si estuviera molesto por algo. Quien había hablado era un hombre mayor, muy mayor, con larga barba blanca y que se recargaba en un bastón; junto al anciano estaba un hombre de cabello negro que le caía más allá de los hombros, sujetado al frente por una especie de peinetas, de profundos ojos grises que le miraban seriamente, como evaluándolo. No supo porque la mira de este último lo ponía nervioso. Todos ellos vestían con hakama negro, la única diferencia era que la mujer del cabello trenzado, el anciano y el hombre que lo ponía nervioso tenían una especie de camisa blanca sobre el hakama.
-¿Y quién es usted para decirme que puedo o no hacer? – Pregunto algo molesto, él tenía que encontrar a su madre y a Kotori.
-He… Kamui – comenzó Sorata – Ojii-san, es el comandante general de los escuadrones de la guardia, es la máxima autoridad aquí, estas personas son shinigamis –
¿Dioses de la muerte? Si, definitivamente estaba muerto. Pero eso no implicaba que aceptara dócilmente lo que ese anciano decía. Si el Rukongai era peligroso como ese viejo daba a entender, no debía perder más tiempo, su madre y Kotori tal vez estarían en peligro.
-No me interesa quien si es la máxima autoridad aquí, debo buscar a mi familia – Dijo intentando ponerse nuevamente de pie
-He dicho que es inaceptable, por su seguridad no puede salir del seireitei, hasta que la ceremonia se realice – Dijo nuevamente el anciano al tiempo en que golpeaba el piso con su bastón
-No le estoy pidiendo permiso – Comento. Ese sujeto lo estaba desesperando, así que comenzó a expandir su energía, dando a entender que saldría de ese lugar por las buenas o por las malas.
-¡Detente Kamui! – Lo detuvo Sorata - ¡No puedes empezar una pelea aquí, esto es un hospital! Además no es como si no pudieras ir. Después de la ceremonia podrás salir del seireitei y entonces yo te ayudare a buscarlas –
-¿Ceremonia? ¿Cuál ceremonia? – Pregunto desconcertado, dejando de expandir su energía
-Oe ¿Podrían dejarnos solos? – Pidió su amigo – Yo se lo explicare –
-De acuerdo joven Aizawa, cuando hayan terminado, Kamui-Dono, será llevado a la casa Kuchiki – Declaro el anciano.
Todos esos desconocidos comenzaron a salir, siendo el último el hombre de ojos grises, que le dirigió una última mirada evaluativa. No supo porque las palabras de Kakio llegaron a su mente; "si lo aceptas la noche blanca será capaz de curar tus heridas"
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Notas Finales
-KYYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! Ya no lo vuelvo a hacer, pero por favor Vero deja esa sierra eléctrica. ¡Tengo miedo! – Decía una chica que corría desesperada tratando de esquivar a otra chica con cara homicida al más puro estilo de película de terror. – Mira, mira ya estoy escribiendo de nuevo –
-Más te vale – Dijo la loca, dejando de perseguir a la primera chica – Recuerda que una apuesta se paga porque se paga
Fiu, me salve por poco. En fin, una gran disculpa para quienes leen esta historia, pero la inspiración me abandono así sin más. Espero ahora si por fin actualizar esta y mis demás historias.
Adelanto del Próximo Capitulo
Los días habían pasado sin que se diera cuenta y Kamui se preguntaba cómo era posible que solo faltaran unas horas para que su enlace matrimonial se llevara a cabo...
...Estaba algo intrigado, hacia unos días le había contado a Sorata sobre su sueño de muerte, donde vio a Hokuto-san y a Kakio. Cuando le menciono sobre "La noche blanca" su amigo pasó de la sorpresa a algo parecido al entendimiento. Cuando le quiso preguntar si él sabía lo que podía significar aquello, el chico de Kansai solo se limito a decirle que lo descubriría más pronto de lo que se imaginaba
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