
La novelización de este fantástico juego en una adaptación algo libre y personal. Un ambicioso proyecto que comencé hace mucho y dejé inconcluso, y ahora regreso planeandolo llevar hasta su fin. Espero sea de su total agrado.
Rated: Fiction K+ - Spanish - Adventure/Fantasy - Chapters: 81 - Words: 173,548 - Reviews: 108 - Favs: 13 - Follows: 11 - Updated: 09-18-12 - Published: 08-10-11 - id: 7273424
|
|
A+ A- |
SEGUNDA PARTE
DENTRO DE LOS CALABOZOS
Capítulo VI - La princesa se revela
3
En el bosque, Crono, Lucca y la princesa corrían lo más que podían alejándose cada vez más del castillo y la senda habitual usada para transitar el lugar. Gracias a Marle ambos muchachos habían renovado sus fuerzas y curado sus heridas por lo que podían mantener tan buen paso como la princesa. A pesar de la presión del momento, Lucca comenzaba a pensar con mayor claridad a cada paso.
—¡Qué estamos haciendo, qué estamos haciendo!
—¡Escapar de ese hostigador! —contestó la princesa entre jadeos.
—¡Pero qué haremos!
Esa era la verdadera pregunta que esperaba le contestasen, pero tanto ella como su amigo no respondieron y se limitaron a seguir corriendo. Comenzaron poco a poco a bajar su velocidad debido al cansancio, entonces oyeron los cascos de los caballos por la senda no muy lejos de donde se encontraban. Un solo desvío por parte de la armada de guardia y caerían en sus manos.
—¡Vienen por nosotros! —Exclamó asustada Marle.
Crono notó que se había descalzado también, por lo que se impresionó más por su forma de correr con los pies llenos de tierra, piedrecillas en las plantas y ligeros cortes.
—¿No sería mejor si nos entregáramos? —suplicó Lucca esperanzada—. Quizá el número que montaste Marle, haya sido suficiente para salvar a Crono
—¡No voy a arriesgarme a que intenten ejecutarme de nuevo! —saltó Crono—. Además si no es por lo del secuestro, nos levantarán cargos por haber destruido aquél monstruosos tanque, tirar abajo el puente y destruir el vestíbulo.
—Aún si consiguiera lograr que los absolvieran, yo no tengo intenciones de regresar con mi padre —exclamó Marle con decisión—. Definitivamente he renunciado a mí título real.
Se detuvieron a tomar aire inspeccionando el terreno. Sin un plan a seguir se habían lanzado a la incertidumbre de los eventos. Lucca forzó su mente maquinando el siguiente paso. Descartó el regresar con sus padres al ser el primer lugar donde los buscarían seguido del hogar de Crono. supuso tal vez podrían lograr colarse como polizones en el siguiente Ferry a Choras, aunque eso significaba andar por el desierto de Fiona para llegar a Porre. No sería un viaje fácil en especial con el reino sobre sus pasos.
Crono caminó unos pasos sintiendo repentinamente un escalofrío. Miró en ambas direcciones y la sensación regresó al observar con atención algo entre los árboles.
—¿Encontraste otro camino? —le preguntó Lucca al verlo en movimiento.
—¿No sientes ustedes algo raro en el ambiente?
Lucca negó enseguida, Marle levantó el rostro haciendo una expresión de concentración.
—Sí, se siente como un calor muy extraño, como si picara por encima de la piel.
Miró sus brazos y notó la ligera e imperceptible capa de vellosidad extraña. Los minúsculos pelitos se habían levantado, Crono lo notó también y Lucca lo hizo al final. La descripción de Marle tan semejante a la de su amigo, junto con el extraño fenómeno la hizo pensar en algo. Se ajustó el gorro extrayendo un alambre que palpó con las yemas de sus dedos moviéndolo ligeramente alrededor.
—Hay electricidad estática en el ambiente. Viene de allá —señaló el lugar que había atraído la atención de su amigo—. Es extraño.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por el relinchar de un caballo. Al darse la vuelta, vieron al canciller acercarse a galope sobre su caballo, demasiado grande para que el pequeño anciano pudiera domarlo correctamente.
—¡Guardias, encontré a la princesa y a los fugitivos! ¡Acá! ¡Acá!
El grupo corrió al punto de atención, lejos del Canciller y los soldados que fueron en su ayuda al escuchar el agudo chillido a grito de sus órdenes.
Llegaron al final de un claro donde los árboles crecían tan pegados entre sí que era imposible atravesarlos. Con desesperación buscaron un lugar abierto por donde escabullirse y esconderse, más fue en vano. Al intentar regresar sobre sus pasos, el canciller les cerró la marcha posicionándose delante de ellos. El anciano bajó de su caballo y los miró retándolos a escapar.
—¡Ríndanse ustedes dos! ¡Princesa, a como dé lugar la haré entrar en razón pero la llevaré de vuelta al castillo!
El pensamiento de lo fácil que sería tumbarle cruzó la mente de los tres, más la opción quedó descartada al escuchar el ruido de los cascos detrás de él.
—Fin del camino —exclamó el muchacho—. Hicimos lo que pudimos.
—¡Miren allá!
En un principio ni la princesa o Crono entendieron lo que Lucca señalaba, quizá un ave en el cielo, pero la sensación eléctrica impulsada más fuerte en su cuerpo los hizo dirigirse a un minúsculo punto en el cielo. Al principio Crono no entendió de lo que se trataba, hasta que Marle exaltada le preguntó a su amiga con una mano en el pecho.
—¿Puedes abrirlo?
Los soldados finalmente aparecieron sobre sus corceles. El comandante Seto los encabezaba y justo en el momento que sus pies tocaron tierra al desmontar su caballo, la muchacha del gorro extraño y anteojos sacó un artefacto que al principio creyó Seto se trataba de un bastón, entonces el canciller y los soldados retrocedieron unos pasos impresionados por lo que ocurrió.
Un agujero oscuro se abrió a pocos metros elevado sobre la tierra. Lentamente fue bajando y una corriente eléctrica como jamás habían experimentado esos hombres, los invadió con intensidad al recorrer sus cuerpos enfundados en metálica armaduras y cotas de malla haciéndoles un incómodo y doloroso cosquilleo.
—¡Esto es brujería! —gritó asustado el comandante.
Al sentirse rodeados, los tres muchachos pasaron la mirada de los soldados al agujero. Ninguno se acercaba a capturarlos temerosos del extraño hechizo que la pequeña bruja hija del inventor real había invocado.
—¿Cómo apareció este portal?
Al principio no escucharon a la muchacha porque del agujero se escuchó un extraño rumor similar al de los truenos. Los pájaros, tanto normales como monstruosos, levantaron el vuelo en los alrededores huyendo del fenómeno desconocido. Lentamente los carnívoros hongos he-takes que se habían acercado curiosos buscando alguna fuente de alimento entre los extraños, se movieron con lentitud y discreción por donde regresaron. Los soldados saltaron y patearon a algunos de los rollys que pasaron rodando por entre sus piernas huyendo del lugar. Lucca repitió la pregunta, pero sus amigos negaron el saberlo, imaginando antes Lucca conocería la respuesta.
—No importa como apareció por ahora —dijo Marle—. Podemos usarlo para escapar, Lucca.
—¡Estás loca! No sabemos a dónde nos llevará.
—Eso es obvio —argumentó Crono—. Cuatrocientos años al pasado.
—Posiblemente, quizá no. Quizá nos lleve al día de ayer, o incluso al día cuando el mundo nació. Hay muchas probabilidades a que nos lleve a cualquier momento del pasado. ¡Incluso podría llevarnos a otro mundo!
—¡Alteza! —gritó el canciller— ¡Aléjese de esa bruja y venga con nosotros! ¡La pondremos a salvo!
Marle se compadeció un momento del viejo al verlo sinceramente preocupado tanto como asustado. Seto hizo un ademán de dar un paso al frente sacando coraje para acercarse, y con ello, decidida la doncella encaró a su amiga.
—¿Qué otra opción tenemos? Hay que arriesgarse.
Lucca miraba indecisa a la princesa y al portal. Los soldados no le parecían tan amedrentadores como la inexplicable aparición de ese otro agujero negro. Se volvió a Crono intentando que al menos él viera las cosas desde su perspectiva.
—¡Es una locura! ¡Realmente crees que vale la pena correr el riesgo!
El portal oscuro rugió con más fuerza y a su alrededor aparecieron chispas y pequeños rayos azules y amarillos de electricidad. Notaron como poco a poco comenzaba a encogerse. Los soldados desenfundaron sus espadas a la orden del comandante, cuando este comprendió tendrían que usar la fuerza para mover a la princesa y a sus compañeros de ese lugar.
—¡Nos preocuparemos después de a dónde va cuando lleguemos! —gritó Crono aterrado al notar su último punto de escape desapareciendo.
—¡Pues vamos y no perdamos tiempo! ¡Este ya no es lugar para nosotros!— gritó Marle saltando enseguida hacia el interior del agujero desapareciendo al instante.
—¡Princesa! —gritaron Seto y el canciller a la vez.
Crono no perdió tiempo en gritar, tomó la mano de Lucca saltando de inmediato al interior a pocos segundos de haberlo hecho Marle. Lucca aterrada fue incapaz de detener a su amigo, pues una parte de ella también quería escapar de ese sitio.
—¡Es una locura!
Por todo el bosque el grito de Lucca hizo eco incluso después que el agujero terminara por cerrarse y desvanecerse tan limpiamente como apareció. Los soldados de la mesa cuadrada miraban con terror a su alrededor esperando encontrarse con alguna otra desagradable sorpresa en medio de la repentina quietud, rota en unos segundos por un pájaro monstruoso que llevaba entre sus garras un cascabel que debió encontrar por ahí. Solo el canciller miraba el punto donde hacía apenas unos instantes la princesa y los otros estaban, incluso podía ver todavía sus huellas en el pasto.
—¡Han desaparecido!
—¡Es cosa de brujería! —berreó el comandante muerto de miedo y deseando que Sir Dianos los hubiese acompañado.
—¡No! —exclamó el canciller moviendo la cabeza de un lado a otro—. En todos mis años nunca he sabido de brujería de este tipo, en ninguna parte ni en ningún libro.
—¿Entonces qué fue, Canciller?
Fue difícil dar una respuesta sin conocerla. Parte de los pensamientos del canciller eran los mismos que los del comandante. Iban a meterse en un serio problema con el rey en cuanto se enterara. No iba a permanecer en estado de conmoción para siempre y les exigiría a ambos cuentas al respecto antes que al resto de los caballeros, especialmente al canciller a quien había dejado a cargo del asunto. Una idea maliciosa se formó en la mente del anciano, claro está se la guardaría sin compartírsela al comandante o al rey. Pensó en que ya era hora de acelerar el momento. Hubiera deseado esperar al fin de la feria milenaria dentro de unos días, más pero las circunstancias lo obligaban a actuar ya.
—Canciller —insistió el capitán—. ¿Qué cree que acaba de ocurrir?
—No lo sé.
Y se dio la vuelta para regresar fingiendo restar importancia al asunto. Se detuvo un instante y dio un último vistazo al paraje sin salida.
—Capitán, ordene a sus hombres talar los árboles alrededor de este lugar. Si realmente hay algo maligno aquí, no quiero que se mueva al resto del bosque.
Seto acató la orden apresurándose a dar las instrucciones a sus hombres, los cuales se pusieron de inmediato a trabajar murmurando sobre bosques encantados y brujería oculta en la ciencia, así como el infortunio de la princesa y la naturaleza de la joven Gendius; cuando estuvieran más calmados recordarían también la batalla entre Sir Dianos y Crono, claro está. Con un gesto de genuina preocupación, el Canciller murmuró el nombre de la princesa rogando que estuviese viva y a salvo donde fuese que estuviese.
Nadie observó o sintió el pequeño punto oscuro eléctrico en el cielo.
SoyGamer bueno fuera ganara algo de dinero haciendo publicidad, jeje. Naah, la verdad es que verdaderamente me he divertido acá como nunca antes lo he hecho en un foro. Espero que te sigan gustando los siguientes capítulos como hasta ahora lo han hecho estos, agradezco todo tipo de comentarios, tanto buenos como malos, no me aburro, jeje :D
Tal como lo prometí, debido a mi larga ausencia pasada, no tomaré ninguna pausa. Empezando la semana dará comienzo la tercera parte de este Fic. Espero la disfruten tanto como lo hice yo al redactarla, o ustedes quizá con esta parte y la anterior al leerlas. Un saludo.a todos.
|
||||||