
Jeremy tiene una obsesión con observar a Damon. Una noche observa un poco más de lo debido… pero eso podría resultar a su favor. Slash fuerte. Daremy.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Humor - Damon S. & Jeremy G. - Words: 2,639 - Reviews: 3 - Favs: 7 - Follows: 2 - Published: 10-19-11 - Status: Complete - id: 7478780
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Vengo a entregar mi segunda traducción =) Esta es algo más larga y me tomo mucho más tiempo. Esperaba dejar que reposara antes de volver a leerlo y así poder ver mejor los errores.
Les agradecería comentarios sobre la traducción, pero también le haré llegar sus reviews a la autora.
Título: Desire.
Autor: Death'sAngel18
Traductor: Luadica
Fandom: Vampire Diaries
Capítulo: One-Shot.
Pairing: Damon/Jeremy
Raiting: M
Advertencias: Slash. Lemon. Damon. Sin Beta.
Summary: Jeremy tiene una obsesión con observar a Damon. Una noche observa un poco más de lo debido… pero eso podría resultar a su favor.
Deseo.
NotadelAutor: En algún momento antes de "The Sacrifice"
Jeremy'sPOV.
No sé realmente como paso, pero Damon Salvatore se convirtió en mi obsesión número uno. Seguramente venía de antes de la noche en que me mató. Luego de eso, conspiré en su contra, quise asesinarlo, incluso lo intenté, y finalmente no lo había hecho. Pero ese tipo de obsesión era distinta a lo que me sucede ahora.
Verán, yo no quería matar a Damon, o planear para matarlo, o causarle ningún tipo de daño. Yo sólo quería… observarlo. ¡Y si que lo hice! Lo veía por las mañanas cuando bajaba las escaleras para hacer café y mezclarlo con sangre, lo veía molestar a Stefan y coquetearle a Elena. Lo veía servir trago tras trago, lo veía leer, lo veía paseándose por la habitación pensando en maneras de vencer a Klaus, en como salvar a mi hermana.
En algún lugar de mi cabeza sabía que no sólo quería observar a Damon, sabía que quería más. Quería… tocarlo. Quería que él me tocara, mientras tenía esa perversa sonrisa en los labios, esa tentadora mirada que tenía cuando me inventaba nombres. Mini-Gilbert, niñito, chico.
Me sentía especial cuando me llamaba por esos nombres, lo cual era algo enfermo. No tenía porque sentirme especial, ya que llamaba a todos por extraños sobrenombras. Bonnie, Caroline, e incluso a Stefan. Pero de todas maneras me hacía sentir especial. De alguna manera era así, incluso estando conciente que debía sentirme ofendido por ellos, pues se referían a mi evidente minoría en edad.
En realidad no debería observarlo como lo hago. Tengo a Bonnie ahora, mi novia. Ella es hermosa, genial y poderosa, y realmente me gusta… pero ella no produce esas chispas de sensaciones que tengo cada vez que Damon me mira. Conozco ese sentimiento bastante bien: deseo.
Y así es como todo me llevo a la posición en la que estoy ahora: todo empezó por observar a Damon. Ahora me encontraba bajo su cuerpo, desnudo, mientras él me follaba hasta el olvido.
Cuando recuerdo esta tarde en particular, no encuentro nada que pueda predecir lo que ahora estaba sucediendo. Nunca pensé que mi más loco y estúpido sueño húmedo se hiciera realidad esta noche, no lo estaba esperando en lo absoluto. Fue un día completamente normal. Stefan y Elena salieron en una cita, y Caroline con Bonnie fueron de compras para el baile. Alaric estaba en la escuela corrigiendo ensayos y yo estaba acá, en la Pensión Salvatore, sólo Damon y yo.
Y Andie.
Mierda.
Mire su rostro subir las escaleras con envidia, porque sabía que ella iría allá arriba a tocar a Damon en todas las maneras que yo quería hacerlo. Me di vueltas por el living durante algunos minutos después de eso, intentando aclarar mi cabeza y despejar los celos que me estaban sobrepasando.
No funcionó, así que me dediqué a la segunda mejor opción para aclarar mi mente: el alcohol de Damon, que hizo maravillas. Ya no estaba hirviendo en celos e irritación, para nada, ahora estaba hirviendo de ganas y deseo.
Si tenía suerte, Damon no me sacaría el anillo cuando me matara por haberme metido en su alcohol, y podría volver a la vida en unos minutos. Era algo posesivo con su licor.
Quería subir hasta allá, abrir la puerta, sacar a Andie, y cambiarla por mí. Pero probablemente ese era el alcohol hablando. En algún momento durante ese magnifico pensamiento, mis piernas comenzaron a funcionar y de pronto me encontré fuera de la pieza de Damon, en el umbral de la puerta abierta.
Dios…
Sólo estaba abierta un poco, sólo una pequeña parte de la habitación podía verse, y por supuesto, lo que podía ver era claramente la cama gigante de Damon. Aguanté la respiración, intentando que el vampiro no la escuchara, pero realmente dudaba que lo hiciera. Estaba algo ocupado con una Andie desnuda, bajo él, que gemía y gritaba.
Sentí como el calor subía hasta mi cabeza y me quemaba mientras veía a Damon entrar y salir del cuerpo femenino, el propio cuerpo de Damon al descubierto justo en frente de mi, mientras salía y entraba, salía y entraba, salía y entraba…
Mi miembro inmediatamente se sintió más duro y agitado de lo normal, apretándose en los jeans, mientras admiraba el perfecto y duro trasero de Damon. Toda su figura estaba esparcida sobre Andie, poseyéndola, dominándola. La reclamaba de la misma manera en que yo deseaba me reclamara a mi. Antes de saberlo, un pequeño gemido escapó de mis labios, seguido inmediatamente una pequeña exclamación de sorpresa, y noté como la los ojos de Damon se levantaban a buscar ese sonido.
Después de eso, corrí. Tan silenciosamente como pude, no trastabillando por el pasillo como un elefante. Me detuve y me escabullí hasta mi habitación, sólo tres puertas más allá que la de Damon e intenté calmar mi respiración y bajar el bulto que crecía en mi jeans, porque por alguna enfermiza razón, estaba algo felizde que Damon me encontrara mirando.
Estaba muy excitado, pero esperé. Esperé por la reacción de Damon, pues esa es la mejor parte de Damon… intentar descubrir como va a reaccionar. Casi todos piensan que Damon es impulsivo, y lo es, pero jamás es predecible.
Así que esperé sobre mi cama, escuchando. Escuché y esperé en anticipación cuando escuché pasos pasando por el pasillo. Fruncí el ceño cuando me di cuenta que eran sólo los zapatos altos de Andie dejando la casa. Puse atención otra vez cuando escuché la puerta de la casa cerrarse y supe que Andie se había ido, porque el sonido de pisadas que venían desde las escaleras no eran el constante click-click de los tacos.
Se detuvieron en mi puerta y miré con fascinación como la manilla de la puerta giraba, y la cabeza de Damon se asomaba en la habitación.
—Tu ritmo cardíaco esta acelerándose— informó, diciendo lo último que esperaba que dijera. Típico de Damon. Cuando no dije nada, entró en la habitación, revelando que estaba completamente vestido otra vez. Decepcionante.
—¿No te estas masturbando, eh, Mini-Gilbert? — preguntó, moviendo sus cejas sugestivamente.
Decidí ser valiente, siendo que el alcohol aún acudía en mi ayuda. Quizá lo impresioné.
—Si pensaste que lo estaba, ¿por qué entraste?
—Quizá me gusta ver a la gente haciéndolo— respondió con esa sonrisa suya y sentí la esquina de mi boca torcerse, mientras intentaba apagan el sonrojó que aparecía en mi rostro.
—No me extrañaría de ti— dije, intentando parecer indiferente.
—Al menos ahora tenemos algo en común, pero no soy tu porno en vivo, niño, para eso tienes un computador. — me dijo, apuntándome con un dedo, como si estuviese regañándome.
Encogí los hombros, aún acostado en mi cama. —La puerta estaba abierta, quizá esperabas que alguien mirara. — dije, esperando que no fuera la última cosa que dijera en mi vida.
Una de las cejas de Damon se levantó con interés, mientras me daba cuenta que estaba divirtiéndose. Se acercó, después de cerrar la puerta, y se tiró en mi cama, quedándose ahí como si fuera la cosa más normal que podía hacer.
—Quizá lo esperaba, pero la pregunta en realidad es: ¿tú querías mirar?
Sabía que mi pulso estaba subiendo cuando respondí —No.
Las cejas de Damon se asomaron otra vez, pero esta vez con confusión. Me incorpore en la cama y me acerqué a él, sabiendo que no retrocedería. Damon Salvatore no retrocedería por nadie.
—No quería mirar, Damon, prefería participar. Sin Andie, por supuesto. — dije, intentando mantener mi voz lo más seductiva posible, mientras me inclinaba más cerca de él, y un poco más cerca y más cerca, hasta que…
Mi lengua se asomó y lamí un delgado camino por su cuello, saboreando la piel. Sabía que eso despertaría el interés del vampiro, siendo que yo, un humano, estaba jugando su rol.
—Oh… ¿es eso cierto? — preguntó, divertido, mientras sus manos se perdían en mi camiseta, aferrándose a la tela.
—De verdad— suspiré, fuera de mí en excitación, y fui sorprendido y ligeramente asustado, cuando Damon me tiró hacia él, y me encontré de pronto sobre su regazo. Sin previo aviso, Damon atacó mis labios con los suyos y, mierda… era bueno. Pero tuvo ciento sesenta y seis años de práctica, por lo que era entendible.
Sonreí dentro del beso, rodeando su cintura con mis piernas, y sus manos escarbaron bajo mi camiseta, sacándomela rápidamente.
—Damon— suspiré suavemente, mientras sus labios se movían más abajo, hasta mi pecho. Sus hábiles labios atraparon uno de mis pezones, chapándolo y mordiéndolo delicadamente. Grité cuando mordió más fuerte de lo que esperaba y observe como lamía la sangre que manaba de la herida.
—¿Quién dijo que podías morder? — bromeé, jalando su cabello y levantando su rostro.
—Tu lo hiciste, cuando me estabas follando con la mirada. Te encanta que te muerdan ¿no, niño? Es algo adictivo, ¿no crees? Me apuesto a que Anna te mordía por todas partes. — ronroneó en una voz seductiva, mientras desabotonaba mis pantalones y los deslizaba por mis piernas, sacándomelos con fuerza.
—¿Ella te mordió aquí? — preguntó, mientras acercaba su boca a mi cuello y me besaba —¿O aquí? — movió su boca hasta mi pecho, y luego a la parte inferior del estómago. Me empujó un poco hacia atrás y descendió con su boca, pasando mis boxers y llegando a el interior de mi muslo. —¿Y aquí?
En ese momento era gelatina, literalmente, con su boca moviéndose por todas las partes sensibles de mi cuerpo.
—Por favor, Damon— rogué en un susurro, mientras el lamia mi muslo.
—¿Por favor, qué? — preguntó con una sonrisa engreída, aunque supiera muy bien que era lo que quería.
—Muérdeme— gruñí en frustración, enredando mis dedos en su cabello y empujando su rostro contra mi piel. De pronto, un par de colmillos se enterraron en mi carne, perforándome y pude sentir el tan familiar flujo de sangre saliendo de mí.
Dejé a mi cabeza caer, aún sujetando a Damon por el cabello. Mi respiración se agitó cuando sentí su mano pasar sobre el bulto de mis boxers. Damon se rió despacio de aquello.
Gemí cuando esas manos se deslizaron bajo mis boxers y me tomaron, apretando con firmeza.
—Damon— gemí mientras movía sus manos sobre mí.
Me quejé cuando soltó mi muslo, —No, toma más— pedí, extrañando el contacto.
Me sonrió de vuelta, con sangre aún en sus labios, y sin ocultar sus ojos vampíricos. Me acerqué para poder tocarlos, haciendo un camino con mis dedos sobre las venas. También mojé mis dedos en mi propia sangre, y lentamente los acerqué hasta mi boca, y los lamí, saboreando mi propia sangre.
Los ojos de Damon hirvieron en lujuria y se rió, para luego presionar nuestras bocas con agresividad. Me empujó sobre el colchón y se subió sobre mi, empujando sus caderas contra las mías, su erección aún escondida dentro de sus jeans.
—Estas usando demasiada ropa— me quejé, subiendo su camisa. Antes de que él pudiese desabotonarla, tiré de ella, haciendo saltar los botones, y sacándosela por fin.
—¡Maldición, Jer! Me gustaba esa camisa— gruñó, antes de besarme con más fuerza esa vez, haciendo que nuestros dientes chocaran.
—Lo siento— ronroneé al desabotonar sus jeans. El sólo me sonrió y me ayudó a sacárselos.
—¡Hey, me llamaste Jer!— dije al pasar mis manos por su pecho.
Damon rodó sus ojos y empujó su erección contra la mía, haciéndome olvidar todos los nombres que siempre me decía.
—Mierda, Damon. Te necesito, ahora. — dije sin aliento. Tomé su rostro entre mis manos y lo obligué a mirarme. —Fóllame— gruñí con violencia, empujando mis caderas contra las suyas.
—Jeremy, Jeremy… tan vulgar— bromeó mientras me sacaba rápidamente los boxers y los lanzaba a algún lugar de la habitación.
Rodé mis ojos y baje mis manos para apretar su trasero, sumergiendo mis dedos en la piel, sobresaltándolo.
—¿Tienes a un sadista en el closet, eh? Que tierno— comentó mientras se acomodaba sobre mí. —¿Lubricante?
Busqué en mi velador y lo encontré, para entregárselo a Damon
—Apuesto a que esto duele como el infierno. ¿Lo has hecho antes?— preguntó, mientras bajaba sus pantalones y sacaba su miembro.
Negué, moviendo la cabeza de un lado a otro. Nunca había estado con un hombre antes.
—Entonces iré lento contigo— murmuró el vampiro, entregándome un beso suave, de una forma que jamás había pensado posible.
—No. Lo quiero fuerte. — le dije seriamente. Damon sonrió y su cabeza cayó hacia atrás en una carcajada.
—Me gustas, chico. Un sadista en el closet y un poco de masoquista también— susurró, y sin previo aviso se impulso dentro de mí, haciéndome llorar del repentino dolor.
—Dios— gemí en dolor.
—Prefiero que me llamen Damon— bromeó, mientras se retiraba y volvía a envestir haciéndome gritar otra vez.
—¿Quieres que sea más gentil? — preguntó, mientras lamía mi cuello, juguetón.
—Mierda, no— gruñí, y mis manos tomaron con fuerza las caderas de Damon y lo obligué a entrar, jadeando por el dolor y el placer que sacaba de ello.
Damon se carcajeó otra vez he impuso una velocidad rítmica, pero pude notar como estaba conteniéndose para no partirme por la mitad.
—Damon— gemí con fuerza cuando él golpeó aquel dulce, dulce lugar dentro de mí. Sonrió y buscó el ángulo correcto para poder seguir golpeando ese lugar.
—Maldición, chico— murmuró, mientras me hundida más y más en el colchón.
—No me llames así— murmuré, mis ojos perdidos de su órbita por el placer.
Damon rió sin aliento. Sus manos tomaron mi dura longitud y comenzó a bombear rápidamente, siguiendo el ritmo de sus caderas.
—Damon, estoy… cerca— gemí, con mis uñas clavándose en su espalda.
—Yo también— jadeó.
—¡Damon!— lloriqueé y me vine, enterrando mis uñas profundamente en la espalda de Damon, mientras el orgasmo se arrastraba afuera de mí. A la distancia, pude oírlo gemir también, y pude sentir el calor de sus fluidos cuando golpearon dentro. Sentí, también, un afilado dolor en mi garganta, y fui repentinamente conciente de los colmillos de Damon en mi cuello, bebiendo de mí.
Me las arreglé para mover mis manos hasta su cabello, pasando mis dedos sobre el despreocupadamente, mientras Damon consumía la sangre.
Después de un minuto soltó mi cuello y rodó sobre si hasta quedar a mi lado.
—Mierda, creo que Stefan esta en la casa— maldijo, rodando sus ojos. Hice una mueca molesta imaginándome el durísimo sermón que recibiría de Stefan la próxima vez que lo viera. "Damonesmalo,nodebesacostarteconél,Damonesmalo"
—Genial. ¿Crees que escuchó?
—Definitivamente. Prácticamente puedo escuchar su enojo— respondió secamente, acercándose a mí, y pasó sus brazos por mi cintura, atrayéndome a su desnudo y sudoroso cuerpo.
—El Legendario Damon Salvatore es un abrazador después de tener sexo, ¿eh? Quien lo diría. — dije sarcásticamente.
—Díselo a alguien y, o puedo negarlo o matarte, depende de ánimo con que este. — respondió juguetonamente, mientras mordía mi cuello sin realmente hacer daño, lamiendo, y dejando lo que probablemente sería una marca difícil de explicar.
Damon dejó mi cuello, y olió el aire antes de gruñir. —¿Estuviste bebiendo de mi alcohol?
XXX.
Notasdelautor: Bien, entonces puedo o dejarlo hasta acá como un one-sot o puedo escribir otro capitulo. ¡Dime que tal!
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