
AU. La rivalidad de Zim y Dib llega a su máximo, y termina involucrando a la Tierra y toda la galaxia en su batalla personal. Ahora todo se resumirá en una guerra sin cuartel que decidirá el destino del universo. No ZADR, pero si muchos OC.
Rated: Fiction M - Spanish - Sci-Fi/Adventure - Chapters: 7 - Words: 34,801 - Reviews: 23 - Favs: 6 - Follows: 5 - Updated: 08-26-12 - Published: 01-30-12 - id: 7791429
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Invader Zim no me pertenece, y esto es un pobre intento de Fic (¬¬
Esta nueva historia tiene un significado muy importante para mi. A pesar de tener OCs de mis amigas Misu-chan y Clau, está basada en el Primer FanFic que hice para Invasor Zim, y que ya no existe más, al que llamé "Crónicas Paranormales". Fue divertido escribirlo en esa época, pero decidí borrarlo y buscar la mejor forma de escribir esa loca historia.
Veremos si con esta nuevo fic logramos alcanzar un impactante final, que cubra todas mis expectativas.
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Prólogo 1
Adéu Dib-humano
(Hace 17 años atrás)
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Zim jamás creyó que volvería a ese sitio después de 150 años. Pero allí estaba, en la sala de incubación de las nuevas unidades de vida Irken.
Los smeets recién nacidos estaban a salvo todavía, pero el estado de emergencia en el planeta ya se encontraba en fase amarilla. Debía terminar con esto antes de que la situación empeore, los errores ya no eran tolerados.
-¡Maldición! ¡Que él no este aquí! ¡Que no llegue aquí!- Zim burla las cerraduras electrónicas y atraviesa las puertas fácilmente hasta la sala de reanimación e instalación de unidades PAK para llegar cerca de las incubadoras.
El salón estaba vacío, solo se escuchaba el sonido de las explosiones a lo lejos de aquel lugar. Zim mira en todas direcciones para asegurarse de que ese sitio fuera seguro. Rápidamente se dedico a sellar ese sitio antes de que sus enemigos lleguen.
Y también antes de que su némesis aparezca.
Finalmente, encuentra un par de mesas de metal audiclon y con ayuda de su unidad PAK comienza a moverlas hacía la puerta principal. Necesitaba una barricada, las claves de las puertas no eran seguras, sabía que ese sujeto era demasiado listo para descifrarlas.
-No dejaré que destruyas a nuestra raza- Desesperado, Zim sigue doblando el metal con su láser y sus patas biónicas. La barricada parecía ser fuerte pero no podía confiarse. Siente como se le reseca la garganta, y se estremece levemente. El silencio allí era casi sepulcral, solo se escuchaba el pitido de las maquinas que mantenían con vida a los smeets.
-Por Irk, no dejes que se corte la energía- Zim gimotea esto en el silencio de la habitación. Estaba cansado de correr y de pelear. Jamás había suplicado en su vida, pero se sentía al borde de un ataque de histeria.
-"Esto no está bien, simplemente no puede estar pasando, debe ser una especie de alucinación causada por la falta de comida y energía en mi PAK"- Zim se sienta frente a la cámara de incubación y se queda mirando a los futuros soldados. Allá afuera, los irkens estaban cayendo uno por uno, muriendo por culpa de un espía extraterrestre que en su vida hubiera imaginado que ellos existían, si no fuera por él.
Zim sintió remordimiento, en ese momento estaba deseando nunca haber encontrado el planeta Tierra y además, haber armado tanto escándalo para intentar conquistarlo. Su misión, como tal, era una solo una farsa que termino convirtiéndose en una terrible calamidad.
Mientras reflexiona esto, el invasor irken escucha de repente unos rasguños en los ductos de ventilación. Sabía que no podía cortar el sistema de ventilación de esa habitación, pero al menos debió intentarlo antes.
-¿Qué es eso?- Zim tiembla levemente y saca las patas biónicas de su PAK, esperando el inevitable enfrentamiento. No podía evitarlo más de lo que ya hizo… además siempre creyó que él y su némesis tendrían un combate final en algún momento de sus vidas. Era el destino de ambos, unido por un hilo de acontecimientos improbables que solo lo hacía más fuerte.
La tapa del ducto se desprendió con torpeza y cayó delante del irken. Pero allí adentro no estaba su enemigo.
-¿Zim? ¿Estás con vida?- No era Él. Pero esa voz tampoco le pertenecía a un irken. La conocía muy bien, tan arrastrada y tranquila que hubiera exasperado a cualquiera. Pero por primera vez no le pareció un sinónimo de desesperación o disgustos.
-¡Kia! ¡¿Qué crees que haces aquí?- Zim grita señalando a Kia con su dedo índice –Deberías estar con Skoodge y los demás-
-No te voy a dejar atrás, chico verde- Kia es humana, desde que la conoció lo único que tenía de especial era su carácter, el cual era casi tan extraño como su habilidad para descifrar misterios. En ese momento se preguntaba que hacía alguien tan inútil como ella intentando ayudarle.
Dudaba mucho que fueran a vencer si solo eran ellos dos.
-Vamos a enfrentarlo juntos, de seguro que podremos hacer que entre en razón, de todos modos, nosotros dos somos sus únicos amigos- Kia trata de obviar el hecho que solo era una persona normal, y que la amenaza que enfrentaban podría destruirla con mucha facilidad.
-Eres una…- Zim gruñe por lo bajo, estaba a punto de ahorcar a Kia, por lo exasperante que era. Pero estaba de acuerdo en algo, se sentía tan responsable de esa terrible situación como ella.
Si tan solo lo hubieran visto venir, podrían haberlo evitado.
–No lo vamos a lograr- Zim dice esto sintiéndose derrotado, ya estaba cansado y ahora que Kia estaba allí, se sentía peor -Es demasiado tarde, ese humano no va a volver, le vendió su cuerpo a los Meekrob y no volverá a recuperarlo nunca más-
-Tenemos que intentarlo, este es el último lugar que no han destruido y no tenemos más opciones- Kia ve la barricada que estaba siendo golpeada por una fuerza invisible y extraña. Pero se hizo visible, en forma de un halo azul que parecía cubrir todos los objetos que Zim amontonó para evitar que entraran los enemigos. Zim al ver esto, se lanza sobre la barricada para empujarla y que no se mueva del lugar. Kia lo imita.
-Siendo una humana normal, deberías estar aterrada en este momento- Dice Zim con dificultad, había sacado las patas de araña de su PAK para aumentar la fuerza del empuje.
-Más tarde tendré tiempo de tener miedo, hay que evitar que entre- Kia empuja con todas sus fuerzas, pero era imposible. No tenía suficiente fuerza física para hacer frente a esas extrañas fuerzas telequineticas.
Pero era inútil, cada vez había más presión de parte del otro lado de la barricada y el halo azul ya había cubierto todos los objetos.
-¡Maldición! Se que debería ser positiva, pero no vamos a poder frenarlo- Kia dice esto mientras sus pies comenzaron a resbalar en el piso.
Zim también comenzó a ser movilizado por la fuerza del empuje. Sus patas mecánicas comenzaron a rayar el piso y levantar chispas. Estaban resbalando cada vez más rápido y llego el momento en que ambos se dieron cuenta que no iban a poder continuar.
La barricada cedió y ellos, junto a todos los objetos que estaban allí, salieron propulsados hacía el otro lado de la habitación.
Kia se golpea la espalda y se queja de dolor, mientras que el irken cae a pocos metros de ella, con sus patas mecánicas retorciéndose como si pertenecieran a un insecto muriendo miserablemente.
-¡Mierda! ¿Zim, estás bien?-
-Estoy muy lejos de estar bien, Kia-humana- Zim sisea esto mientras trata de incorporarse y recuperar el control de sus patas mecánicas.
La cámara de incubación para los smeets estaba a su derecha y los robots de reactivación de PAKs estaban a la izquierda. La única tecnología en el universo para perpetuar la especie de la raza irken estaba allí, y alguien capaz de destruirla para siempre la había alcanzado.
La barricada estaba completamente despejada, y en la oscuridad se podía ver un brillante destello con la forma de un par de lentes redondos. Desde ese lugar, una bola de metal cae en medio de la habitación, haciendo un ruido metálico y hueco al chocar contra el suelo.
Era una unidad UCI reducida a chatarra y completamente aplastada.
-¿GIR?- La voz de Zim sonó rasposa, Kia gruño levemente a la persona que estaba parada allí.
-Que linda reunión tenemos aquí- El joven que estaba frente a los dos, dice esto con algo de arrogancia –Ya era hora de que los encontrara, me hubiera llevado menos tiempo sino fuera por ese pedazo de chatarra de allí-
-Jodido infeliz- Kia dice esto en voz baja, mientras se acerca al pobre de GIR que podría ser confundido por una bola de chatarra cualquiera, si no fuera por sus ojos color cian y su fuerte hedor a tacos.
Zim desvía la mirada de su compañero mecánico, lamentando su pérdida. Fue un golpe bajo, demasiado como para poder sentir solo ira. Ahora estaba triste y se sentía más solo que nunca, sin GIR su vida iba a ser más solitaria… y tampoco contaba más con el joven que estaba allí parado delante de ellos dos.
-"El Dib-humano me ha abandonado mucho antes que GIR y jamás va a volver" -El irken en ese instante comprendió lo que era sentir nostalgia, extrañaba mucho al viejo Dib ¿A dónde se había ido? ¿Qué le paso para que se comporte de esta forma ahora?
En ese instante Zim y Kia solo veían a su viejo amigo luciendo un uniforme negro de invasor irken, usando sus viejas gafas de marco redondo, y su característico pelo puntiagudo en forma de guadaña.
-¿Qué sucede? ¿No vienen por mi?- Dib inclina la cabeza levemente hacía un lado sonriendo como un maniaco y camina con mucha lentitud hacía ellos.
Kia se para delante de Zim, que ahora solo miraba al piso. Parecía mucho más apagado que de costumbre y no se veía con deseos de pelear.
-Membrana, hasta aquí has llegado, la raza humana no tiene razones para atacar a la raza irken ¡No provoques una guerra inútil y desiste de una buena vez!- La joven grita con rabia esto, pero también parecía que tenía deseos de atacar a Dib porque se coloco en una rara posición de pelea.
–Lo siento Kia, pero a pesar de ser una buena detective paranormal, yo estoy a otro nivel, los humanos débiles como tú no pueden opinar en este asunto- Dib sonríe maléficamente y señala a Kia con su mano. La chica es atrapada por una fuerza invisible que empezó a estrujarle el cuello y levantarla por el aire, y la aparto del camino con una fuerza espectacular azotándola con la cámara de incubación de los Smeet. El cuerpo de Kia destroza varios contenedores y se llena de un raro líquido verdoso que se mezcla con su sangre.
-¿Qué te parece, Zim?- Dib se lanza sobre el irken y lo acorrala con facilidad, sujetándolo al suelo con su nuevo poder psíquico –Solo somos tu y yo ¿No te parece maravilloso?-
Zim entra en razón y comienza a moverse desesperadamente bajo al presión que Dib lo sometía. Sentía como si una roca gigante estuviera aplastándolo sin piedad en ese momento.
-¡Asqueroso Dib-gusano!- El irken sentía su sangre bullir en sus venas – ¡No vas a derrotar al gran Zim con estos estúpidos trucos!-
Dib sonríe con tanta calma que solo logro enfurecer más a Zim. El chico se quita los anteojos y los arroja lejos de ellos dos. -Ya no necesito esto-
Sus ojos color ámbar cambiaron a un azul profundo. Eran los ojos de una persona que vive solo para recibir reconocimiento y nada más, todo lo que hacía en ese momento era para ser reconocido por el universo como su salvador. Y no podía tomar ese lugar hasta que exterminara a toda la raza irken.
-¿Me veo mejor sin ellos, Zim?- Dib se acerca peligrosamente a la cara del irken, mirando fijamente a sus ojos color carmín. Zim se retorcía con dolor, sus huesos crujían y comenzó a salir sangre violácea de su boca. Dib al ver esto se sintió extasiado y lamió suavemente las gotas que estaban en la comisura de la boca de Zim. Su saliva quemaba suavemente la piel del pobre irken que no podía hacer nada para evitar esa humillación.
Dib se detiene por un momento, como si hubiera anticipado que algo venía por él, y levanta su cabeza unos cuantos centímetros para ver lo que se le venía encima. El brazo robótico que activaba a los Smeets arremetió sobre él, golpeando con fuerza.
-Maldición Dib…- Kia dice esto desde los controles, sujetando su pecho mirando la escena con dolor. Se le habían fracturado las costillas y apenas podía mantenerse en pie -…Deja de ser tan cabrón y desiste de esta estupidez-
Zim se recupera, y sin esperar que lo vuelvan a atacar se lanza sobre Dib extendiendo las patas de su PAK. Golpea con fuerza al humano con las cuatro al mismo tiempo. Se levanta una especie de humo que no deja ver el daño que le provoco a su enemigo pero Zim se dio cuenta de que no logro hacerle nada.
Una risa comenzó a salir de la boca de Dib, suave al principio y luego se volvió frenética -¡JAJAJAJA! ¡ZIM, KIA, LOS VOY A DESTRUIR PARA SIEMPRE!-
La fuerza telequinetica de Dib no era tan temible como su habilidad para controlar su fuerza muscular. Los Meekrob habían transformado a ese humano en un jodido y horripilante monstruo.
El joven Membrana sujeta las patas de Zim, lo eleva hacía el techo y le sonríe con calma. -¿Por qué golpeas a tu amiga, Zim?- Y diciendo esto, Dib golpea a Kia con el cuerpo de Zim.
La joven humana siente como se que les desgarran los músculos de las piernas, porque la fuerza del impacto se concentro allí, una de las patas de Zim le había atravesado el hombro derecho y la sangre comenzó a manar a borbotones.
-Kia-humana…- Zim intento moverse para continuar la pelea, pero sintió como las manos de Dib le sujetan las piernas.
Kia aún estaba consciente pero no podía hacer más nada, giro su cabeza hacía donde estaban llevando a Zim y sus ojos se contrajeron y se llenaron de venas rojas al ver como Dib comenzó a torturar a Zim.-"Dib, maldición… ¿Por qué le estás haciendo esto a Zim? ¡Detente maldito desgraciado!"-
Los golpes eran brutales, caían puño tras puño en el cuerpo de Zim, que estaba siendo ablandado como un burdo trozo de carne. Era gracias a su PAK que aún seguía con vida, pero no iba soportar mucho más.
-¿Zimmy, aún sigues con vida?- Dib se sienta en un momento en el abdomen del alíen para ver las contusiones y la sangre que adornaban su rostro, eso lo había hecho él y estaba orgulloso por como se veía –Te ves muy bien así-
Dib se levanta y toma a Zim de su traje para arrastrarlo enfrente de cámara de incubación –Abre bien los ojos Zim, no querrás perderte el final de tu raza-
Zim estaba demasiado cansado para moverse, todo estaba pasando muy rápido, y estaba perdiendo demasiada energía. No sintió más la presencia de Kia.
¿Eso significaba que se había muerto?
-Mira esto Zim- Dib insiste, como si fuera un niño melindroso pidiendo la atención de su madre al mostrarle el cadáver de un pequeño animal –Es la mejor parte de todo-
La mano de Dib se extiende delante de las incubadoras que quedan intactas, y luego se cierra formando un puño. Todas estallaron al mismo tiempo, esparciendo los fluidos nutritivos y los restos de los pequeños smeets, cayendo al piso como una especie de papilla digerida.
-No…- Zim abre los ojos desmesuradamente y la garganta se le reseca.
-Vaya, matarlos así no tiene gracia… por suerte tu estás aquí Zim ¡Vamos a seguir divirtiéndonos!- Dib no termino de decir esto ya que una unidad UCI salida de la nada llama su atención. Era una unidad normal, de ojos rojos y una marca única en su tipo.
-¿Mhm? Es la UCI de Tak- Dib reconoce la unidad marcada, pero no le prestó atención. Solo era una basura, y él no tenía tiempo de tratar con basuras.
Aún así, la UCI recorrió el perímetro con su visión periférica y luego se traslado donde estaba el cuerpo inerte de Kia y comenzó a moverlo. Dib le resta importancia, ya que mantenía toda su atención en provocarle dolor a Zim.
-Tak…- Balbucea el irken que apenas podía respirar.
-¡DIB!- Tak estaba cerca, a pocos metros de ellos. Sujetaba un cañón con ambas manos, que sonaba como si estuviera recargándose al igual que el flash de una cámara fotográfica. Le estaba apuntando a Dib con un arma mucho más grande que su cuerpo, por lo que este la mira con algo de aprensión.
-Que inoportuna eres- Pero Dib no pudo hacer nada para detener a Tak y recibe un disparo que lo lanza lejos de Zim.
La irken suspira con calma al ver al humano fuera de combate y se concentra en observar al invasor que arruino su vida y diciéndose a si misma "Soy una idiota", corre a buscarlo.
-Tak… ¿Por… qué?-
-No lo hago por ti, así que ni se te ocurra agradecérmelo- La irken levanta lo que queda de Zim y comienza a correr hacia la salida. El disparo daño mucho a Dib pero no quería averiguar si este se pondría furioso por eso. Tenían que escapar de Irk antes de que los Meekrob y ese monstruo los exterminen por completo.
El recorrido fue tortuoso, Tak miraba como su UCI arrastraba a Kia por el piso y se le revolvió el squeedly-spooch. La humana seguía despierta y miraba con atención todo lo que ocurría a su alrededor.
-Tak… la sala de ocio- Dice con dificultad Kia.
-¿La sala de ocio?- Tak mira hacia el otro lado del pasillo y le ordena a su UCI que la siga. Finalmente llegan allí y por primera vez la irken nota un enorme ventanal con vista a la ciudad de Irk. Y detrás de este estaba el Voot de Skoodge flotando con suavidad.
-A veces me da miedo lo rápido que convences a los demás de seguir tus locas ideas- Tak dice esto a Kia que solo miraba hacía afuera. La irken gruñe levemente al ver como Skoodge reaccionaba al estar del otro lado y ver a la humana en ese estado. Era extraño el efecto que tenían ciertos humanos sobre los irkens, ella misma podría dar fe de eso.- "¿Por eso los Meekrob eligieron al humano Dib?"
Dispara su láser al ventanal y se asegura de destruirlo por completo. Sonríe satisfecha al ver a Skoodge abrir la escotilla de su nave.
-Falta poco par de idiotas, tratemos de salir con vida de esta- Tak dice esto mientras atraviesan la habitación dando unas largas zancadas.
Desde el otro lado, Dib observa cómo se alejan de allí con mucho resentimiento. El láser de Tak le destrozo por completo el brazo derecho, por lo cual se lo termino arrancando los restos de este, porque ya no le servía más.
-¿Está bien, joven terrícola?- Esa profunda voz le pertenecía a una pequeña forma de vida con forma de babosa de largos tentáculos y ojos saltones color azul neón, que flotaba a las espaldas de Dib. Al escuchar esto, el se gira sobre sus talones y se inclina saludando con respeto a ese extraño ser.
-No pude contra mi genio, mi señor, por eso no complete la misión-
-Hiciste mucho más de lo que esperábamos en principio, veo que tu cuerpo soporta mucho más las modificaciones genéticas que nuestros mismos congéneres- El Meekrob observó el lugar donde debería estar el brazo derecho de Dib y agrega –Será mejor que reciba atención medica, hay mucho que hacer y poco tiempo-
Dib no dijo nada más, miro hacia fuera y vio como la nave se marchaba a toda velocidad lejos de ese sitio. -"Zim no importa dónde te escondas, voy a encontrarte y te destruiré…"-
(…)
Continuara...
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