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Si Glee no fuera Glee
Author:
dahl PM
Olvidad todo lo que sabéis sobre Glee, empezamos desde el principio. Faberry, Brittana y Pezberry friendship.
Rated: Fiction M - Spanish - Romance/Friendship - Quinn F. & Rachel B. - Chapters: 32 - Words: 99,240 - Reviews: 635 - Favs: 147 - Follows: 179 - Updated: 04-12-13 - Published: 04-05-12 - id: 7993695
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En el capítulo anterior dije que este se llamaría Una debilidad, pero he hecho modificaciones y he unificado un par de capítulos para hacerlo más extenso. Espero que lo disfrutéis.

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CAPÍTULO 4 – QUID PRO QUO

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Al principio, cuando Brittany le dijo que no quería estar más con ella, Santana se había asustado mucho. Era algo sin precedentes. Alguna vez habían discutido pero ni siquiera eso era lo normal. La había llamado después de clases para hablar del tema y Brittany no quiso entrar en razón. Ya no estaban juntas. Se acabó.

- En realidad, nunca hemos estado juntas como pareja. – Le dijo Santana en medio de la conversación metiendo la pata hasta el fondo.

- Es verdad – le respondió Brittany enfadada. – Nunca hemos sido una pareja. Pues quizás tampoco somos amigas. Quizás no somos nada. Adiós.

Santana se quedó con el teléfono en la mano y un palmo de narices, contrariada por no haber sabido sobrellevar la conversación. Después de eso, pasó de estar asustada a estar aterrorizada, porque Brittany nunca antes le había colgado el teléfono.

Le dejó un par de días de margen e intentó hablar otra vez con ella. La respuesta seguía siendo la misma. Entendió que el diálogo no la llevaría a ninguna parte así que tomó la decisión que consideró más acertada: ante problemas drásticos, soluciones drásticas. Y esto la había llevado a aliarse con una de las peores nerds que había tenido el disgusto de conocer: El único miembro del club anti-violencia animal y primera solista del coro, Rachel Berry.

Rachel era tan alegre y apasionada que a Santana le daba dolor de cabeza. La verdad es que nunca se había fijado en ella antes de unirse al coro y, a veces, durante los ensayos se lamentaba por haberla conocido porque Rachel Berry era el tipo de persona que más le contrariaba. Nerviosa, impaciente, diva y tan obsesiva que constantemente interrumpía los ensayos para soltar largas peroratas sobre temas de teatro musical, que, para Santana, solo servían para aburrir y hacer perder el tiempo a los demás.

A Brittany, sin embargo, le gustaba Rachel. Pero tampoco era demasiado raro, a Brittany le gustaba todo el mundo. Lo verdaderamente raro era que también le gustara a Quinn. Obviamente, Quinn jamás lo reconocería porque tenía la desagradable manía de despreciar a todo el mundo, mejores amigos incluidos. Pero había algo en su forma de tratar a Rachel que era diferente a su forma de tratar a los demás, algo tan sutil que era casi inapreciable. Santana no se hubiera dado cuenta si no conociera tan bien a Quinn.

- No entiendo porqué hace siempre los solos – le había dicho pensativa un par de meses atrás mientras almorzaban.

- ¿Quién? –preguntó Santana ocupada abriendo un yogurt.

- Rachel.

- ¿Quién? – Volvió a preguntar Santana dejando de lado el yogurt. No conocía a ninguna Rachel.

- Esa chica del Glee Club. Morena, mona e insufrible, que casi siempre hace los solos.

Santana frunció las cejas pensativa tratando de averiguar quién sería esa chica. No podía ser Tina, porque tampoco hacía muchos solos y habría sido mucho más fácil decir que era asiática… Entonces se dio cuenta y abrió la boca conmocionada.

- NO – se le escapó – ¿No estarás hablando del gnomo ese?

Quinn se rió.

- Sí – le respondió haciendo caso omiso de la consternación de Santana - Sé que canta bien, pero me parece excesiva la cantidad de solos que le da Mr. Shue. Hay otras voces increíbles en el coro, por ejemplo la tuya, así que no creo que se merezca tanta atención.

En circunstancias normales Santana se habría complacido por el halago, pero en su cabeza todavía resonaban las palabras morena y mona. ¿El gnomo? Quinn estaba fatal.

A partir de ese momento había sido testigo mudo de la extraña no-relación que se prodigaban durante los ensayos, donde Rachel se dedicaba a mirar a Quinn y Quinn miraba a cualquier sitio menos a Rachel. Donde después de cada discurso aburrido y desproporcionado de la morena, la rubia se contenía para evitar una sonrisa. El único lugar donde nadie se extrañaba de que interactuaran juntas.

Para Santana era raro, pero se había acostumbrado y tampoco era asunto suyo. Si Quinn tenía cierta debilidad por Rachel peor para ella y mejor para Santana, porque Rachel y ella habían cerrado un trato para actuar de casamenteras.

Quid pro quo. Quinn por Brittany.


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El día anterior había hablado con Rachel sobre Brittany y, por primera vez, había reconocido delante de alguien más que si misma que le gustaban las chicas. Había sido muy difícil y lo había pasado fatal durante los días previos, en los que trataba de decidirse y se convencía a si misma de que era la mejor opción. Casi se le salió el corazón del pecho cuando por fin lo dijo. Pero una vez que lo soltó, en lugar de sentirse hecha una mierda, como había imaginado que sucedería, se sintió extrañamente aliviada.

Rachel no la juzgó. Tampoco es que pudiera hacerlo, a ella también le iban las tías, pero aún con esas circunstancias Santana siempre había pensado que caería fuego del cielo si expresaba en voz alta sus sentimientos.

Entró en el instituto tan sumida en sus pensamientos que se sobresaltó cuando una voz grave la interrumpió en su ensimismamiento.

- Hey Lopez – saludó Azimio que estaba sacando unos libros de su taquilla. – Vas a tener que hablar con tu amiga la descerebrada antes de que meta la pata hasta el fondo.

Santana se volvió como un resorte dispuesta a presentar batalla. Le daba igual si Azimio pesaba 150 kilos y medía dos metros de alto. Nadie, nadie llamaba descerebrada a Brittany.

- Tranquila, fiera – Le dijo el chico divertido por la mirada de odio de Santana. – Lo digo por su bien.

- ¿Qué la insultes es por su bien?

- No, guapa, que te avise de que se está comportando como una descerebrada es por su bien, y por el tuyo, que eres su mejor amiga. ¿O es que quieres pasar tu tiempo libre con el imbécil ese paralítico con el que está saliendo ahora?

- ¿Qué, quién?

Azimio se encogió de hombros y se marchó tras cerrar la puerta de su taquilla. Santana se quedó pensando por un momento, había un chico paralítico en el coro, pero ¿Eso qué tenía que ver con Brittany? La respuesta, muy a su pesar, estaba justo al doblar la esquina.

Brittany estaba hablando con el chico de la silla de ruedas, y no estaba hablando como se habla con cualquier compañero de clase, el lenguaje corporal de ambos insinuaba otro tipo de interacción. Ella se agachó y se puso a la altura de él, le sonrió y le apretó las manos. Cuando sonó el timbre, se puso tras la silla de ruedas y la empujó en dirección a su siguiente clase. Cuando pasó junto a Santana la miró fijamente a los ojos. No podía creer lo que estaba pasando, pero Brittany siguió adelante y desapareció dentro del aula de matemáticas al otro lado del pasillo.

Santana se marchó de allí encendida por la rabia. Brittany no podía ser de nadie más.

No era tanto si se acostaba con alguien más, eso es algo que podría tolerar, lo que le aterraba y le molestaba profundamente es que Brittany pudiera enamorarse de él. Era suya, suya y para ella. Su corazón le pertenecía.

Salió fuera del edificio. Le iba a estallar la cabeza y le costaba respirar.

- ¿Estás bien? – dijo una voz a su lado.

Santana miró a Rachel con rabia y le entraron ganas de golpearle en la nariz.

- Es tu culpa, maldito enano. – dijo sorbiéndose las lágrimas.

- ¿El qué? – le preguntó Rachel, desconcertada, dando un paso hacia atrás, por si las moscas.

- Brittany está saliendo con ese idiota paralítico del coro.

- ¿Con Artie?

Le estaba costando mucho trabajo no echarse a llorar. Rachel le tendió un pañuelo y Santana comprobó asqueada que llevaba sus iniciales grabadas antes de limpiarse los mocos en él.

- ¡No has hecho nada para evitarlo! ¡Teníamos un trato!

- Hablamos ayer por la tarde y acaban de empezar las clases. No hago milagros, ¿sabes? –replicó Rachel con su tono más digno – Además ¿Cómo sabes que están saliendo?

- Me lo ha dicho Azimio.

Rachel no tenía ni idea de quién era Azimio. Si Santana lo hubiera descrito como ese gigante negro que siempre tira granizados en la cara a los miembros del coro, probablemente lo hubiera reconocido, pero el nombre ni siquiera le sonaba.

- Bueno, y el tal Azimio este ¿cómo lo sabe?

- Los habrá visto juntos.- dijo alterada - Yo también los he visto.

- ¿Besándose? – preguntó Rachel interesada.

- ¡Cómo!

- Pues que puede ser casual, o una estratagema. – dijo Rachel captando el interés de Santana – igual que tú te has aliado conmigo para recuperarla, ella puede estar intentando darte celos con él para que reacciones. Eso es lo que quiere ella, ¿no? Que reacciones y demuestres que la quieres.

Santana se quedó mirando a Rachel sorprendida por su lógica, e inmensamente agradecida por el halo de esperanza que le acababa de proporcionar. Estaba tan contenta después de hablar con ella que podría incluso abrazarla, aunque no lo hizo porque no entraba en su naturaleza prodigar semejantes demostraciones de afecto. Rachel le sonrió y, tras despedirse, entró en el instituto.


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Quinn estaba terriblemente enfadada consigo misma esa mañana. Se le habían pegado las sábanas y ya llegaba tarde a la primera clase.

Para Quinn todo tenía que ser perfecto. Le gustaba levantarse muy temprano, ducharse y seleccionar los libros que iba a necesitar durante sus clases. Una vez vestida, bajaba a desayunar. Cereales, fruta, yogurt y café era su selección preferida. Pero aquella mañana apenas había tenido tiempo de sorber el café y coger una manzana para el camino.

Hizo chirriar las ruedas del coche cuando aparcó a toda prisa en la entrada del instituto, se bajó lo más rápidamente que pudo y, sin querer, tiró la mochila con los libros al suelo. Suspiró y se agachó resignada para recogerlos.

Dos personas comenzaron a hablar muy cerca suya. No era su intención, pero no pudo evitar escucharles. Santana se estaba lamentando porque Brittany la había dejado por un chico paralítico y Rachel Berry, una de las chicas del coro la estaba aconsejando al respecto.

Quinn se quedó paralizada por la sorpresa. La mera idea de sorprender a Rachel y Santana conversando juntas le parecía de ciencia ficción. Y lo que ya era de remate es que Santana le estuviera contando sus secretos a la otra chica.

El hecho de que Santana tuviera una relación sentimental con Brittany, definitivamente no le pillaba por sorpresa. Nunca se lo habían dicho pero había estado con ambas en clase desde los tiempos en los que aún no usaban sostén y tenía una relación lo suficiente cercana con las dos como para que fuera difícil no darse cuenta. Sin embargo, nunca lo habían hablado y ahora Santana le estaba contando todas esas cosas a Rachel. No le gustaba la idea. Además, no sabía exactamente porqué pero le molestaba que Santana tuviera algún tipo de relación con Rachel y no la hubiera hecho partícipe de ello.

- Hola – le dijo al pasar a su lado cuando Rachel ya se había ido.

- ¿No tienes clase a primera hora? – le preguntó Santana sorprendida por verla llegar a esa hora, sin saber que Quinn había estado escuchando su conversación con Rachel.

- Tarde – le respondió ella con una mueca de disgusto.

- No me lo puedo creer ¿tú, doña perfecta? - Santana sabía cómo meter el dedo en la llaga.

- Lo creas o no, hasta yo me equivoco de vez en cuando – le respondió con dignidad – ¿Hablabas con alguien?

- Ah, sí, bueno – Santana meditó unos segundos, como si estuviera inventando una excusa a toda prisa - No, una de las del coro que se había perdido. Son tan idiotas que no encuentran el camino ni aunque se lo marques con flechas.

- Ya – dijo Quinn con tono capcioso.

El timbre del cambio de clases retumbó en el interior del instituto.

- ¿Entramos? – le preguntó Santana tirando de ella. – No quiero perderme otra clase más.

Quinn asintió y la siguió pensativa. Rachel y Santana eran amigas, o debían serlo, porque Santana no le contaría cosas tan privadas a otra persona así porque sí. Pero ¿Cuándo y por qué habían empezado a tener esa confianza? Era ridículo, Santana ni siquiera soportaba a Rachel cuando estaban en los ensayos. Tenía que hacer algo, tenía que averiguar lo que estaba pasando.


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Muchas gracias por leer hasta aquí. Las reviews son bien recibidas.

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