
Un viaje en el tiempo la llevará hacia el hombre de sus sueños. Irónico ¿no? Nunca antes había sentido esto, pero lo peor de todo, es que ella sabe lo que le depara. No puede encapricharse de él ¿verdad?
Rated: Fiction K+ - Spanish - Romance - Regulus B. & Hermione G. - Chapters: 21 - Words: 38,927 - Reviews: 5 - Favs: 14 - Follows: 5 - Updated: 05-23-12 - Published: 04-28-12 - Status: Complete - id: 8066754
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Disclaimer: TODO pertenece a J. K. Rowling. Este fic NO tiene fin de lucro.
- Oh, Ginny. Dejé mis pendientes en la cama. ¿Puedes pasármelos?-dijo Fleur distraida colocándose su velo mientras se miraba en el espejo.-¿Dónde está Hermione? La boda empieza en 30 minutos.
- Está con los chicos, Fleur.-dijo la señora Weasley mientras la ayudaba a retocarse.-Ron necesitaba su ayuda para algo.
- Está bien.-dijo Fleur.-Pero ella es mi dama de honor y no puede llegar tarde.
- Tenemos que darnos prisa, Harry.-dijo Hermione.-Ginny no soportará a Fleur por mucho tiempo y su boda empieza en 30 minutos. ¿Conseguiste la carta?
- Sí, aquí está.-dijo Harry entregándola un trozo de pergamino enroscado con una cinta escarlata.-Tenemos que hacerlo, Mione. ¿Lo sabes verdad?
- Lo sé.-dijo ella.-Será lo mejor para todos.
- Aseguráos de que Mcgonagall lo lee.-dijo Ron.-Pero no antes del momento oportuno, podría arruinarlo todo.
- Lo sé.-dijo Hermione guardándose el pergamino debajo del vestido azul que Fleur había escogido para sus damas de honor. Justo en ese momento, Ginny la llamó.
La boda fue hermosa. El largo pasillo estaba lleno de sillas azules. Había rosas blancas, lirios y campanillas azules en todas partes. Algunos de los hombres de la sala se desmayaron cuando entró Fleur, y no era para menos, su vestido era elegante, tan blanco como el marfil, largo, con cola y de palabra de honor, llevaba tacones de aguja. Su cabello rubio, estaba ondulado, cayendo cuan cascada por su espalda. Su imagen era semejante a la de un ángel, e incrementaba debido a su condición de veela.
Harry, Ron, George, Fred y Charlie se situaron al lado de Bill. La señora Weasley lloraba ilusionada, emocionada, contenta, alegre...orgullosa de su hijo mayor.
La recepción era impresionante. La luz dorada inundaba toda la sala. Allí habían sido invitados todos los miembros de la Orden, el alumnado y profesorado de Hogwarts, amigos y familiares de Fleur. La comida, exquisita, los elfos domésticos se habían esmerado para la ocasión. Hermione agradeció el gesto, sabiendo que la Orden los trataba debidamente.
La orquesta cantaba diversas canciones para cada pareja en la pista de baile. Harry observó con satisfación como Remus y Tonks bailaban juntos. Ron y Hermione también bailaron juntos un par de veces, al igual que Neville y Luna; Harry y Ginny.
Los brindis y los discursos daban emotividad al ambiente. La pareja fue elogiada y aplaudida. El grupo expresó su alegría, aunque los tiempos no fueran nada fáciles. Un gran grupo de personas lloraron de rabia, tristeza e impotencia cuando Bill señaló una silla vacía en una de las mesas, que tendría que corresponder a Dumbledore, quien siempre estaría con ellos. Harry, Hermione y Ron se incomodaron cuando la gente empezó a hablar de Dumbledore.
Harry encontró el pie de Ron debajo de la mesa y lo pisó ligeramente. Ron asintió sutilmente. Hermione vió el guiño que la dió Harry, al parecer ya era hora de trabajar, asique se levantó de la mesa y se fué a hablar con Mcgonagall. Harry y Ron también se levantaron y se dirigieron a la salida, pero cuando pasaron al lado de Hermione, pudieron oir su conversación a la perfección.
- Bueno, a decir verdad, Harry escribió un gran brindis para la ocasión.-dijo Hermione.-Pero cuando la gente empezó a hablar de Dumbledore...
- Sí, todos comprendemos lo difícil que ha debido de ser para vosotros tres, señorita Granger.-dijo Mcgonagall.-Sobre todo para Potter, quien ha sido el que ha pasado más tiempo con él...
- Profesora. Nos gustaría que leyese algo que escribimos, pero no ahora. Ron y Harry se dirigen hacia la salida. Sólo vine a entregarla la nota. Necesitamos que la lea dentro de unos momentos. ¿Lo hará?
- Por supuesto, señorita Granger.
- Gracias, profesora.-dijo Hermione entregándola el pergamino. Después se dirigió a la salida para encontrarse con Harry y Ron. Apenas salió al exterior, cuando sus ojos se inundaron de lágrimas, imposibles de contener. Ron la agarró de la mano e intentó tranquilizarla. Instantes después, los tres desaparecieron.
Mcgonagall contempló el pergamino, después se dirigió a la sala donde estaban todos reunidos, cogió una copa de vino y bebió un sorbo.
- Perdonen. Al parecer Harry, Hermione y Ron tienen algo que aportar. Me han entregado una nota y me han pedido que se la lea ahora, ya que ellos se han tenido que marchar.-dijo Mcgonagall captando la atención de los presentes. Ginny miró hacia la mesa donde había estado sentado el Trío de Oro, y sin saber porqué, la embargó un mal presentimiento. Remus analizaba mentalmente la situación, no queriendo llegar a la conclusión que se estaba imaginando.
Mcgonagall desenrolló el pergamino y comenzó a leer:
¡Hola a todos!: Antes de nada, decir que lo sentimos, pero lo que he escrito no es ningún brindis por la feliz pareja.-Mcgonagall hizo un silencio, pues las palabras se negaban a salir. La audiencia intercambiaba miradas.- La profecía que hablaba sobre Voldemort y sobre mí se rompió en el Departamento de Misterios, pero Dumbledore la conocía. La misma noche que ocurrió esto, regresé a Hogwarts y Dumbledore me la contó y me pidió que se la contase a Hermione y a Ron. Mantuve la promesa, pero ahora no puedo decir la profecía. Puedo decirles, sin embargo, que la profecía es totalmente irrelevante en la lucha contra Voldemort.
- Entonces ¿porqué quien ustedes saben estaba tan interesado en ella?-preguntó uno de los invitados.
- En mis reuniones con Dumbledore, practiqué la Oclumancia, para que me ayudase a derrotar a Voldemort.-prosiguió Mcgonagall.-Pero no puedo explicar más, pues esa información está exclusivamente reservada para Hermione, Ron y yo. Es por la seguridad de los demás, nunca me perdonaría si por mi culpa os ocurriese algo, y eso es a lo que os estáis arriesgando si os cuento todo. Todo lo que puedo decir hasta ahora, es que Voldemort es prácticamente inmortal.
Hubo un gran alboroto, la gente chillaba y lloraba como una descosida. Lo que había comenzado como un día feliz, se había convertido en una catástrofe. Mcgonagall estaba muy pálida y apenas podía leer.
- Y la única forma de derrotarle, es que Hermione, Ron y yo terminemos lo que Dumbledore empezó. Por la seguridad de todos, nosotros debemos salir de la boda, para irnos a buscar la manera de derrotar a Voldemort, pero esta vez, hemos de hacerlo solos.
- ¿QUÉ?-gritó uno de los presentes.
- Lo lamentamos, pero en el momento en que Mcgonagall termine de leer la carta, nos habremos marchado.-terminó Mcgonagall.
- ¡NO!-gritó Ginny llorando desconsolada. Remus se sentía enfermo. La sala se quedó shockeada. Ginny y Remus gritaron los nombres de Harry, Hermione y Ron, mas no hallaron respuesta alguna. Los sollozos de Ginny aumentaron. Remus amplió los ojos y comenzó a temblar. Mcgonagall examinó la carta y descubrió que faltaba algo más por leer.
- Prometemos escribirles cuando encontremos un lugar seguro en el que alojarnos. Necesitaremos su ayuda para algunas cosas. Intentaremos encontrar alguna pista sobre el paradero de Voldemort y de sus mortífagos. E intentaremos no arriesgar vuestra seguridad. Sabemos que os parecerá mal, pensaréis que somos demasiado imprudentes, pero esto es una guerra y yo soy el que debe derrotarlo. No me perdonaría nunca que hubiese más muertes por mí. Es lo que Dumbledore hubiera querido...
Aquella escena no se parecía en nada a la de una boda, más bien se parecía a la de un funeral. La señora Weasley lloraba desconsoladamente, al igual que la mayoría de los presentes. El señor Weasley abrazaba con fuerza a su esposa. Remus acariciaba el cabello de Ginny mientras intentaba esconder las lágrimas que corrían por su rostro. Mcgonagall miraba la carta, mientras sus lágrimas empañaban la tinta, esperaba que esto sólo se tratase de una horrible pesadilla de la que despertaría pronto, mas ella no despertó, pues se trataba de la pura y cruel realidad, no pudo evitar pensar que volvería a ver a Harry Potter, a Hermione Weasley y a Ron Weasley, tres estudiantes de Gryffindor y el orgullo de su casa.
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