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We Are Broken
Author:
Multicoloured Nightmare PM
Bienvenido al peor colegio de todo Reino Unido con la gente menos recomendable de todo Reino Unido. SLASH: Pones/Junes
Rated: Fiction T - Spanish - Danny J. - Chapters: 5 - Words: 8,974 - Reviews: 13 - Favs: 1 - Follows: 4 - Updated: 01-31-13 - Published: 06-13-12 - id: 8213389
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Y así fue como Raquel fue poquito a poco reponiendo todos los fics que FanFiction borróooo. (8)

Ah sí, AHSÍ, he de decir dos cosas de este fic.

1º El capítulo 2 no está guardado en ninguna parte porrrrr lo que será diferente el capítulo 2 anterior. ¿BIEN? ¡BIEEEEEN!

2º Va a ser un Pones/Junes porque me inspiro más. Y eso.

Meeee jorl.

Ah, y por cierto, me he releído este capítulo y es una mierda. Con Dios.


I

Dougie no sabe que hace aquí, los guardias de seguridad del centro le acompañan por los pasillos grises, hasta llegar a la portería. Una mujer pelirroja está sentada al otro lado de una mesa de escritorio. Su camisa lila es lo más colorido que Dougie ha visto desde que está en el reformatorio.

-De modo que Dougie Poynter, ¿no?-Dougie asiente con la cabeza-Bueno, espera un momento y buscaré a alguien que te acompañe. Ni se te ocurra moverte de aquí.

Dougie no sabe muy bien como se supone que se va a mover, cuando dos tíos de casi dos metros con el brazo del tamaño de su cabeza (quizá no tanto) le agarran de los mujer sale de la sala, para volver diez minutos más tarde acompañada de un chico. Es un poco más alto que Dougie, tiene el pelo rubio y los ojos castaños.

-Dougie, este es Tom. Te acompañará todo el día. Y tú, Fletcher, cuidado con lo que haces.
-Claro que sí, Jane.

Dougie y Tom avanzan en silencio por el pasillo, uno al lado del otro.

-Bueno, Dougie... ¿por qué estás aquí?
-Yo... maté a alguien.
-Ah.
-Ya...

Dougie no sabe que decir, puede que Tom esperase algo más suavecito. Lleva meses torturándose por lo que ha hecho, aguantando las miradas y los insultos de la gente. Está seguro de que hay casos peores que el suyo aquí, pero Tom le gusta, tiene algo especial que te hace gozar de su compañía aunque haya hecho algo lo suficientemente malo como para estar en un reformatorio.

-Dougie, te daré un consejo. Cambia esa actitud de niño arrepentido porque así no sobrevivirás dos minutos donde estamos. Y menos aún teniendo en cuenta la gente con la que nos movemos por aquí. No puedes borrar lo que hiciste, de modo que no te arrepientas.
-Pero, ¡he matado a alguien! ¿A nadie le importa?
-No eres el único que ha matado a alguien, y nadie de aquí va a juzgarte por eso. Levanta la cabeza y comportate con normalidad. Voy a presentarte a mis amigos. Hazme caso, la gente que se comporta así se pasa toda su estancia aquí encerrado para luego intentar tirarse de una ventana. Por eso ahora tienen barrotes.

Dougie dirige la mirada a una de las ventanas del pasillo. Sí, tiene unos barrotes de acero que parecen bastante resistentes.
Tom guía a Dougie por los pasillos hasta llegar al comedor. Es oscuro y los fluorescentes del techo hacen que parezca de un color verde que le recuerda a un hospital. Avanzan hasta una mesa donde hay sentados dos chicos morenos.

-¿Con quién vienes, Tom?-el chico más alto clava sus ojos azules en Tom y le mira interrogante.
-Es Dougie Poynter, llegó hace un rato.
-Bueno, yo soy Danny y el es Harry.

El chico que acaba de presentarse se levanta y se gira, mientras le da al recién llegado una palmada en la espalda. Tiene el pelo rizo y los ojos azul claro. Harry levanta la mano y saluda también a Dougie.

-Bienvenido al peor colegio de todo Reino Unido con la gente menos recomendable de todo Reino Unido.
-Vaya, eso no suena demasiado alentador.- Dougie está a punto de salir corriendo de allí. Recuerda cuando era pequeño y se escondía debajo de una manta, pensando que si el no veía a los demás ellos tampoco lo verían a él. Ojalá fuera así, porque no solo los tres chicos con lo que está hablando lo miran, todo el comedor está pendiente de él a ver si consiguen algo de información.
-Seremos todos criminales, pero espera un rato y ya cambiarás de opinión...- una sonrisa se dibujó en el rostro de Danny mientras este mira hacia la puerta.
-En realidad se refiere a que esperes a Mary y a Caroline. Especialmente a Mary.
-Oh, sí... Por ahí vienen.

La puerta del comedor se abre y entran dos chicas, una rubia y la otra morena. Danny sonríe mientras asiente y vuelve a su sitio en el banco. Harry se acerca a Dougie y le señala a la rubia.

-Fíjate, esa es Mary. Puedes babear, pero nada más porque «es de Danny». La morena es Caroline, puedes intentarlo con ella pero tendrás suerte si pasa algo más que tonteos estúpidos.
-Que Danny no se preocupe demasiado por Mary, no me gustan las rubias.
-Oh, pero esta le gusta a todo el mundo...

Cuando llegan hasta su mesa, Dougie se fija mejor en ellas. Caroline tiene el pelo tan largo y oscuro que le tapa uno de sus ojos verdes. Tiene la piel también morena. Mary parece casi una muñeca. Es pálida como una hoja de papel, y tiene los ojos azul claro. El pelo rubio, también liso, cae por su espalda haciendo que parezca una animadora de la típica serie americana.

-¿Fichaje nuevo?-Mary mira a Dougie arqueando una de sus rubias cejas.
-Es Dougie, acaba de llegar hoy. Él ya sabe quienes sois...-Danny se acerca hacia Dougie para que Mary se siente a su lado.
-Ya decía yo que nunca lo había visto por aquí...- al otro lado de la mesa, Tom repite la misma operación y deja sitio a Caroline a su izquierda.
-Yo soy Mary.
-Dime, Dougie... ¿te gustaría morir calcinado?- Caroline pregunta esto con aire distraído mientras coge el pedazo de goma entre dos trozos de pan que pretenden llamar «hamburguesa».

Dougie traga saliva y se da cuenta de como se miran ella y Tom, con diversión.

-No le hagas caso, son memeces suyas...- Danny sonríe y se frota las manos.
-Soy Caroline-la chica morena le tiende una mano con las uñas pintadas de color negro-. Encantada.

Dougie estrecha su mano y piensa si no habría sido mejor estar con alguien más normal.

-No la toques mucho no vaya a ser que te contagie algún demonio para hacerte un exorcismo y aprovecharse de ti.-después de que Mary termine de decir esto Caroline separa su mano de la de Dougie y le enseña a su amiga el dedo corazón.
-Pensaba que habías tirado eso.
-A mí me gusta...-Caroline se mira la mano, molesta.
-Ya hemos hablado de esto.

Caroline pone una mueca y se quitá el anillo que le rodea el dedo, para guardarlo en uno de los bolsillos de su pantalón.

-¿Danny? Ven un rato a mi habitación, anda...-el pecoso mira a la chica que le habla, que se retuerce un mechón rubio y le mira significativamente.
-Lo siento, Mary, pero voy a ir con los chicos...por ahí. Nos vemos mañana.

Mary sacude la cabeza y pone los ojos en blanco. Agarra del brazo a su amiga y la arrastra por el comedor.

-¿Qué le pasa?
-¿Recuerdas las comillas que añadí antes en el «de Danny»? Eran por esto... Danny está con Mary cuando tiene ganas. Después pasa bastante de ella. Lo cierto es que las comillas sobran; Mary es de Danny y Danny es de quien le conviene.
-Sí, bueno, mi vida sentimental no os importa.
-¿Sentimental? ¿Dónde están los sentimientos, Danny?

Harry se ríe de su propio comentario y sacude la cabeza, mientras empuja a Tom por el pasillo. Al final, van a la habitación de Dougie para ayudarle a guardar sus cosas.

-¿Qué le pasa a Mary con el anillo de la otra?

Danny piensa bien lo que va a decir antes de contestarle a Dougie, la verdad es que ni el mismo lo entiende, pero no es la primera vez que Mary se enfada con Caroline por esa estupidez.

-Pues...cosas de chicas. No sé, creo que lo traía antes de llegar, que era de otra persona..
-¿Qué es esto? ¿Blink 182?- Danny saca un CD de una de las cajas y lo mira frunciendo el ceño.
-¿No los conoces?
-Bah...
-Mirad que tengo...-Harry saca una bolsa de pipas de la sudadera y le da a Danny en la cabeza.
-¡Joder!-el pecoso se frotaba la cabeza donde Harry le había lanzado la bolsa-¿Y tú cómo consigues pipas aquí?
-Come y calla, rizos.

Cuarenta y cinco minutos y media bolsa de pipas después, ya no quedan más cosas que colocar. Dougie tamborilea con los dedos sobre el lateral del hierro del somier que no tapaban las sábanas de la cama.

-Necesito un mechero. Necesito tabaco. ¡Nicotina!-Danny se apoya en la pared y se saca un paquete de cigarrillos del bolsillo.
-Eso me recuerda que...
-¿Qué te recuerda?- Harry se inclina hacia Tom, con la esperanza de que diga «¡he encontrado uno!» y se lo de.
-Que tengo que irme. Adiós.
-Tom, ¿otra vez?-Harry arquea las cejas y mira al rubio.
-Sí.
-Algún día nos contarás a dónde vas, pillín.-Danny empieza a hacer florituras con la mano mientras le habla, hasta que le da a Tom en una mejilla.
-Claro que sí, Jones... adiós.

Tom se levanta nervioso de la cama ignorando la mirada sorprendida de Dougie. Danny y Harry ya están acostumbrados a que Tom se vaya de repente y vuelva al cabo de un rato.

-¿Y a este que le pasa?- Dougie mira la puerta sin saber muy bien a que ha venido eso.
-No sabemos, lo hace a menudo. Se va...luego vuelve, al cabo de unas horas. No deberías juzgarlo, lleva aquí bastante tiempo, y al final eso le afecta. Nadie...nadie viene nunca a visitarlo, a veces le llama su hermana de nueve años. Cree que está estudiando fuera...

Dougie se queda mirando a Danny después de que este pronuncie esas palabras. Se retuerce los dedos mientras medita lo que le ha dicho, ¿cuánto es exactamente «bastante tiempo»? ¿Meses? ¿Años?

-¿A vosotros vienen a veros?
-Sí...a mí vienen a verme mis padres de vez en cuando-Harry se tumba en la cama y mira al techo-. El otro día me dieron saludos de mis hermanos...
-Mi hermana Vicky viene siempre que puede.

Danny mira sus zapatos llenos de tierra mientras piensa en lo mucho que se ha reducido el «siempre que puede» desde que está con Will.

Tom atraviesa todos los pasillos y sube las escaleras hasta las habitaciones de las chicas. La 234, Jennifer Coen, había pasado unas cuantas veces por la habitación de Harry. Y la de Danny. Y por la de la mitad de la población masculina del reformatorio. En la 231 hay una chica que llegó hace unos años, que se pasa todos los días encerrada en su habitación. En la 226 está Mary, las paredes de su habitación están llenas de mensajes escritos con pintauñas. Por fin llega a la 222. A Tom siempre le ha parecido irónico el número de la habitación multiplicado por el número de la planta, el 3. Pero, ¿el infierno no está en llamas? Eso pega mucho con la pequeña pirotécina que duerme ahí dentro. Levanta el brazo y da dos golpes en la puerta.

-Con cuidado, marinero...-una cabeza oscura se asoma por el estrecho hueco que deja la puerta al abrirse-¿Qué haces aquí?
-Venía a hacerte una propuesta. ¿Qué me das a cambio de un mechero?
-Nada...pero me lo vas a dar, sabes que me gustan.
-Oh, no. Danny y Harry llevan meses sin fumar y el otro día le quitaron a Jane un paquete de tabaco. Cuando le dan a la nicotina están de mejor humor, ¿sabes? Además, tienes como veinte mecheros.
-Pero sabes que los necesito.
-¿Los necesitas para qué? ¿Para tenerlos guardados en un cajón? ¿Quieres que te diga todos los que tienes sin estrenar?
-Joder, Tom, dámelo.
-Dos verdes, el azul de Sarah, el...
-Tom.
-Caroline, te he preguntado que que me das. Si no tienes nada que pueda interesarme, sabes de sobra lo que...
-Vete a la mierda. Tú no lo quieres para nada.
-Es un trato, me ha costado conseguirlo.
- Déjame en paz, Tom. Eres un egoísta. Si a ti te gustan las guitarras a mi me gustan los mecheros.
-Eso suena extraño.
-Cállate.

La puerta se cierra de golpe y Tom apoya en ella la frente. No es que sea demasiado gruesa, así que oye el ruído de algún mechero al encenderse.

-Se te va a acabar el gas...
-¡Que me dejes en paz, joder!

Le dedica una última sonrisa a la puerta cerrada y se marcha.


¡AMBULANCIA!

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