
Seifer Almasy vuelve al Jardín. Después de unas pruebas, se le acepta y le dan el título como Seed. En una misión de vuelta a casa, descubre un coche parado en mitad del arcén, cubierto de nieve y dentro había... ¿una persona? Una con unos preciosos ojos verdes muy familiares.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance - Seifer A. & Selphie T. - Chapters: 16 - Words: 41,695 - Reviews: 35 - Follows: 1 - Updated: 05-20-13 - Published: 08-21-12 - id: 8451588
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Los personajes de esta historia no me pertenecen. Pertenecen a Squaresoft.
Capítulo 10
Eran mas de las dos de la tarde y Selphie estaba dentro de aquella habitación tecleando sin parar. Seifer estaba sentado en el suelo de la habitación con la espalda contra la pared, jugando con Nick y su pelota y el vaso casi vacio. Se levantó para servirse otro, parando en el camino para mirarla. Estaba con los pies descalzos cruzados ensima de la silla, la espalda recta y sin despegar la mirada de la pantalla donde salían códigos y mas códigos. De vez en cuando, bostezaba sonoramente sin siquiera taparse la boca para seguir tecleando. Reanudó su camino, dejó el vaso ensima del minibar y sacó otro igual al suyo. Puso dos piedras de hielo y sirvió Wishky en los dos. Cogió las dos copas y una se la ofreció a la chica, que dejó de teclear al ver el vaso frente a ella.
-¿Qué es?- Preguntó mirando el líquido, bostezando otra vez.
-Suelo beberlo cuando me estoy quedando dormido.- Se lo quitó de las manos dando un gran sorbo. Se alejó del vaso con rápidez y la cara arrugada. Seifer se rió entre dientes. -Bébelo despacio, no es agua.-
-Gracias, ya me he dado cuenta.- Dejó el vaso ensima de la mesa después de otro sorbo y siguió con su tarea.
-Iré a pedir comida, no creo que salgas de aquí en mucho tiempo.-
-No puedo estar toda la vida aquí, solo tengo hasta la noche.- Sonrió divertida.
Después de pedir comida de lo primero que se le ocurrió, pizza, subió de nuevo a la habitación. El vaso estaba casi intacto y ella parecía un robot en la misma posición. Si no fuera por que sus manos se movían a la velocidad de la luz, pensaría que era un objeto decorativo. Tenía que admitir que la chica sabía lo que hacía, pero si él no logró nada hasta ahora, era casi imposible que ella entrara en la dichosa base de datos de Galbadia.
Así pasaron las horas, entre los sonidos del teclado, bebidas, las pizzas, bromas casuales de vez en cuando, dolores de espalda y cuello, descansos de breves minutos,... Ya eran mas de las seis de la tarde y justo cuando Seifer iba a lanzar la pelota contra la pared, Selphie se levantó corriendo de la silla, casi tirandola, mientras gritaba de emoción. Seifer abrió los ojos de par en par. No puede ser. Se levantó rápidamente, dejando caer el juguete de Nick, y miró a la pantalla.
Contraseña correcta.
-Imposible...- Susurró aún impresionado.
-¡Si, si, si! ¡Vendrás conmigo esta noche!- Siguió saltando con las manos en alto. -¡Woohoo!-
Seifer seguia mirando la pantalla sin creerselo, luego vió como Selphie intentaba coger al perro, pero el pobre se quedó con medio cuerpo colgando mientras ella daba vueltas celebrando su victoria. No pudo evitar sonreir ante la situación. Derrotado por una ex-Seed.
-Bueno, Seify.- Dejó al perro en el suelo.
-¿Seify?- Enarcó una ceja, recordando su sueño.
-Si, Seify. Preparate para las consecuencias.- Colocó sus brazos en forma de jarra, echó el tronco para atrás e imitó una risa malvada atragantandose con su saliva. Seifer empezó a reir a carcajadas sin evitarlo y ella, tímidamente, cogió el vaso sin acabar y bebió otro sorbo mas.
-Bien, mensajera. Tú ganas, pero solo esta vez.-
Ya preparados a la hora de la fiesta, llegaron a la casa de Squall. Selphie con una gran sonrisa en su rostro, Nick moviendo la cola contento de ver a su dueña feliz y Seifer con cara de pocos amigos. Había aceptado la derrota, pero no quería ir.
Abrió la puerta Rinoa, sobandose la barriga. Al descubrir a Seifer allí, se lanzó a sus brazos sorprendiendo al pobre que no lo vio venir. -¡Dios mio! ¡Seifer vino!-
Al oir sus gritos, todos corrieron a la puerta para ver si era verdad o no. Squall se quedó impresionado mirando a su novia abrazada a su "mano derecha", luego desvió la cara para ver a Selphie. -¿Cómo lo has hecho?-
-Hay que ser inteligente de vez en cuando, Squally.- Vio como Seifer le miró enojado aun con Rinoa aprisionandole el cuello.
-Rinoa, lo vas a matar.- Dijo Quistis del umbral de la puerta con la mano en la boca para evitar reirse.
Allí se encontraba Squall, Rinoa, Quistis, Zell y su novia, Xu, los dos Nick, Selphie y Seifer.
-No puedo creer que Seifer esté aquí.- Dijo un incrédulo Nick.
-Ya veo que nunca hay que subestimar a las mujeres.- Comentó Zell dejandose caer en un cojín en el suelo. -Si pueden domar a Seifer...-
-A mi nadie me ha domado. Solo sé admitir mis derrotas, no como otros, tramposo.-
-¡Hey! ¡No soy un tramposo!-
-Zell, te hemos visto sacar cartas de tu bolsillo.- Quistis se sentó a su lado.
-Eso solo fue un pequeño acto para ver si estabaís atentos a la jugada.-
-Si, claro...- Murmuró Selphie.
-¡Selphie! ¡Ponte de mi parte!-
-No quiero.-
En el salón, había una mesa repleta de comida y bebidas. La tele estaba encendida y al parecer estaban jugando. Selphie vió esparcido por el suelo, micrófonos, discos, cartas y un tablero de algún juego que ella no conocia.
-¿Estabaís cantando?- Preguntó dudosa ya que no se imaginaba a casi ninguno de los presentes con un micrófono, a no ser que sea para informar de alguna misión.
-¡Si! ¿Quieres jugar? Compré hace poco el karaoke para estas ocaciones.- Comentó Rinoa muy feliz.
Mientras ellos comían, bebían, jugaban a las cartas, karaoke, contaban historias divertidas y a veces de miedo, asustando a las chicas y al pobre Zell,... en otro lado, un ejercito estaba siendo preparado para la conquista de Esthar una vez después de que Balamb y Trabia quedaran destruidos para siempre.
-Señor, creo que debería ver esto.- Uno de los soldados le entregó un sobre. El gobernador de Galbadia lo abrió y contempló una fotografía donde salía una chica, un hombre y un perro a su lado.
-Quiero que me la traigais viva. Ya me encargaré yo de ella.- Una vez ido el soldado, se giró a la ventana contemplando el interior del Jardín. -Te encontré, Selphie Tilmitt.- Dijo con ira mientras arrugaba la fotografía con una mano.
Después de la fiesta, Nick, Selphie y Seifer se fueron a casa. Por el camino, ella le iba contando la fiesta a pesar de haber estado allí a su lado. Seifer la miraba sonriendo ligeramente sin dejar de pensar como demonios llegaron a esa situación.
-¿Y cuándo cantaste con Squall?- Se rió agarrandose la barriga. -Dios, deberíamos haber grabado esa parte.-
-Que graciosa. Yo almenos no grité de miedo y salí corriendo tirando la mesa y todo lo que contenia en ella.- Se burló mientras abria la puerta de casa.
-Fue un autoreflejo. Era una historia muy real.- Infló los mofletes y se cruzó de brazos.
Últimamente se comportaba como era antes de dimitir como Seed y no sabía el motivo de su cambio. Había adoptado la actitud de chica sumisa para satisfacer a su abuela y Pilot y evitar problemas, pero ahora...
Al entrar en la casa, Nick se interpuso en medio casi tirandola si no fuera por Seifer que la agarró del brazo.
-Perdón...- Se disculpó mirando a su, nuevamente, salvador.
Parecía que el tiempo se detuvo. Ninguno de los dos se movía, ni siquiera Nick intentó interrumpir. Seifer se inclinó rozando sus labios con los de ella, Selphie cerró los ojos, inconscientemente, mientras él terminaba de cerrar el poco espacio que quedaba entre ellos.
_-_ Flash Back _-_
Estaba sentada en el sillón de un hospital con su abuelo Derek y sentados frente a ellos, Stella y Pilot de brazos cruzados y cara de pocos amigos. Esperaban los resultados de la joven. Ya llevaban meses intentando que quedara embarazada, pero no había manera.
Lo que no saben esque me tomo las anticonceptivas a escondidas.
Pensó en silencio al ver al médico salir con un papel.
No quiero que mi hijo tenga un padre como él.
-Aquí teneís el resultado.-
Pilot se levantó y le arrebató el papel casi con furia. Al abrirlo, se encontró con el resultado que Selphie ya sabía. Negativo. -¿Cómo puede ser? ¿Tiene algún problema?- Preguntó su esposo al doctor.
-Ninguno, su mujer está en perfectas condiciones. Tal vez deberiamos hacerle unas pruebas a usted.-
-¿Insinuas que soy la causa? ¿Quieres ver la luz del día mañana?-
El doctor, enseguida se despidió de ellos casi echandose a correr. Todos en el pueblo conocían como eran los Bishop y sabían que era mejor no alterar al mas joven.
-Sin duda eres una inútil. No sé como eres parte de mi sangre.- Comentó amargamente Stella mientras se dirigia a la salida.
Derek se acercó a ella para despedirse con un cálido beso en la mejilla a la vez que le susurraba. -Tranquila, cariño. Todo irá bien.-
-Solo espero que no me descubra...- Dijo devolviendole el beso y susurrarle de la misma manera. Su abuelo era el único que conocía la verdad de su "impotencia".
Salieron en silencio del hospital. Una vez en casa, Pilot cerró la puerta bruscamente.
-¡Si hubiera sabido que me traerías tantos problemas no me hubiera casado contigo!- Gritó mientras arrojó un jarrón de la entrada contra la pared haciendolo añicos.
-Solo es un bebé.- Murmuró por lo bajo.
-¿Solo? ¡Quiero un heredero! ¡Quiero un niño que me sustituya cuando yo no esté!-
Eso es lo que yo no quiero.
-B-bueno, tienes a tu hermano. Su hijo podrá heredar...-
-¡Ese inútil solo haría un chiquillo como él! ¡Ya tengo suficiente contigo!-
Levantó la mano dispuesto a golpearla. Lo que estaba soltando por la boca no le era suficiente para calmar su ira. Selphie se quedó quieta cerrando los ojos fuertemente, esperando por el impacto.
_-_ Fin del Flash Back _-_
Estaba de vuelta en el apartamento del chico besandolo. -¡No!- Gritó apartando a Seifer colocando sus dos manos en su pecho.
Empezó a llorar desconsoladamente mientras iba bajando poco a poco hasta sentarse de rodillas en el suelo. Seifer estaba sorprendido del cambio de humor en la chica. Se agachó para quedar a su altura y se quedó mirandola. Parecía desesperada por desahogarse. ¿Pero por qué?
-Selphie...-
Era la primera vez que oía su nombre de la boca de Seifer y eso hizo que ella llorara mas fuerte. -¿Por qué?- Sollozó. -¿Cómo pude dejarme dañar de esa manera?-
-¿Qué quieres decir?-
-Pilot...- Su voz se cortó por las lágrimas.
-¿Quién es ese? ¿Tú ex-marido?- Ella asintió con la cabeza incapaz de hablar. -¿Qué te ha hecho?- Preguntó frunciendo el ceño.
-¿Qué no me ha hecho?- Se ocultó la cara con sus manos mientras se doblaba hasta tocar el suelo con su cabeza, quedando hecha una pelotita sentada.
Sintió como los brazos del chico la levantaba de su postura y, aun sentada, la estrechaba contra él. Selphie pasó las manos por debajo de sus brazos, arrugando la camisa por la espalda con sus puños.
Lloró como nunca lloró.
Una vez que ella se hubo calmado, Seifer la apartó un poco para mirarla. Tenía la cara completamente roja y llena de lágrimas que terminaron cayendo en su camisa. Ella olfateó y lo miró después de parpadear varias veces hasta recuperar la vista nublada.
-Cuentamelo.- Pidió Seifer en un susurro después de colocarle un mechón de pelo detrás de la oreja y retirarle las lágrimas.
Selphie desvió la mirada, no sabía si contarselo a él. Pero por otra parte quería soltarlo todo. Empenzó a contar de sus candidatos mucho mas mayores que ella, de su querido abuelo, del odio de su abuela contra ella, sus intentos para agradarla y evitar la destrucción de Balamb, de su boda precipitada, de Pilot Bishop, de su luna de miel, sus palizas y sus momentos forzosos... Incluso le contó el último día que lo vio y como maltrató a Nick.
Vio como la cara de Seifer se oscurecia poco a poco con su relato, pero ella seguia contando todo lo que siempre se guardó sin poder parar de hablar. Necesitaba sacarlo de su interior y su boca no se detenía.
Cuando terminó de contar, sintió las ganas de llorar de nuevo y volvió a abrazarlo, siendo recibida por él. Durante unos minutos, se quedaron quietos en silencio. Selphie se separó un poco aún con sus brazos alrededor de su cuello y esta vez, fue ella quien inició el primer paso.
El beso fue lento, poco a poco subiendo de tono mientras Selphie le quitaba la camisa. Acarició con cuidado la herida de su costado todavía sin sanar. Subió sus manos hasta su rostro, mirandolo fijamente con esos ojos que tanto impresionaban al chico. Seifer volvió a besarla mientras la levantaba junto a él del suelo. Le cogió las manos, sin separar sus labios, y fueron al segundo piso, sintiendo como las escaleras eran un obstáculo para llegar.
Por primera vez en esos cuatros años, Seifer no pensó en los daños que causó. Atrás quedó su pasado, sus preocupaciones, sus inseguridades... su miedo. Lo único de lo que estaba seguro en ese momento, era lo que estaba compartiendo con la mensajera. Y no podía parar.
Nick observó la situación desde el sillón. No había movido ni un pelo cuando su dueña empezó a llorar a pesar de ser siempre él quien la consolaba. Sintió que era mejor dejarselo en manos del hombre al que había cogido cariño. Estiró las patas delante de él y apoyó su cabeza para quedar dormido poco tiempo después.
Entre tropezones y golpes contra la pared, llegaron a la habitación y Seifer, lentamente, la depositó en la cama bajo él. Selphie temblaba, después de todo, solo conocía la crueldad por parte de Pilot. Él intentó calmarla con sus besos y caricias, demostrandole que no iba a sentir lo mismo.
Se tomó todo el tiempo que ella necesitara para superarlo. Por ahora, le haría ver que ese momento de pasión no significaba dolor. Le haría disfrutar por primera vez.
El sol entraba por la ventana molestando al Seed desnudo en la cama boca abajo.
Chasqueó la lengua. -Maldita herida.- Susurró haciendo una mueca al ponerse del otro lado intentando dormir mejor. Alguien se sentó a su lado en silencio. Lentamente, acercó su cara al rostro del chico durmiendo y... empezó a lamerlo. -¡Nick!- Gritó levantandose de golpe a la vez que se limpiaba las babas con su brazo. El perro ladró felizmente de tener la atención de Seifer.
-¡Nick! ¡A comer!- Se escuchó la voz de Selphie desde el primer piso, haciendo que saltara de la cama con agilidad y echara a correr fuera de la habitación.
Seifer se levantó mirando el suelo mientras se rascaba la nuca. Allí estaba toda su ropa y no solo la suya, la de Selphie también. Antes de bajar, decidió bañarse.
Una vez vestido y listo, fue a encontrarse con ella. Estaba en la cocina leyendo su libro de recetas con dos desayuno frente a ella, uno medio terminado. Ya estaba vestida para su primer día en la dulcería, con un vestido amarillo parecido al que llevaba cuando la guerra contra las brujas, solo que en vez de botas, tenía zapatos normales de color marrón. Su pelo decidió dejarlo al aire libre.
-B-Buenos días.- Dijo echandole una mirada fugaz. Seifer juraría haber visto sus mejillas rojas.
Sonrió de lado sin contestarla y se sentó frente al segundo desayuno sin tocar. Nick apoyó su cabeza en las rodillas del chico volviendo a pedir atención. Seifer agarró una tostada y mientras comía, le rascaba la garganta al perro.
-T-Te ha llamado Squall.- Tartamudeó un poco. -Quiere verte temprano para el asunto de Galbadia.-
-Cuando termine lo que tenga que hacer aquí.- Sonrió de lado bajando a Nick de sus rodillas para sentarse mejor.
Selphie lo miró intentando que su cara no mostrara curiosidad. -¿El qué?- Se mordió la lengua por su falta de voluntad.
-¿Interesada?- La miró de reojo con su típica sonrisa sarcástica.
-N-no...- Suspiró derrotada. -Si, mucho...-
Terminó su última tostada y su café y se levantó dejando ambos platos, ya acabados, en el fregadero. -Vámonos.-
-Pero yo tengo que abrir la dulcería.- Explicó poniendose de pie.
-Exacto-
Cuando llegaron juntos a la pastelería, había cola frente a ella. Selphie frunció los labios mirando a todos los presentes reconociendo entre ellos a una persona en especial.
-Mamá Dincht.- Dijo una vez que estuvo frente a ella. -¿Qué pasa aquí?-
-¿Que qué pasa?- Sonrió ampliamente. -Anoche mi hijo me llamo, borracho por cierto, diciendo que abrias hoy. Queriamos comer esos dulces que Zell tanto presumió de probar antes que nosotros.-
-Será idiota.- Murmuró por lo bajo.
Seifer sonrió de lado y le revolvió el pelo. -Me voy.-
Mientras se peinaba el desorden lo detuvo. -¿Qué era lo que tenías que hacer?-
-Ya lo he hecho.- Reanudó el paso sin aclarar su pregunta.
Selphie se quedó mirando su espalda hasta que la madre de Zell la trajo de vuelta al mundo. -Selphie, querida, ¿vas a abrir la tienda hoy o no?-
-¡Ah! Lo siento...- Rápidamente sacó las llaves y abrió las puertas dejando que la gente pasara con calma.
Colocó las mesas fuera del local, se puso el delantal y empezó a servir dulces. Todos quedaban satisfechos por el sabor, enorgulleciendo a Selphie, quién corría de un lado a otro para hacer mas cantidad.
-Por cierto.- Dijo mamá Dincht. -¿Qué fue esa mirada con Seifer?- Sonrió con picardía.
Selphie se sonrojó, sintiendo sus mejillas arder, e intentó evitar el tema envolviendo una bandeja con siete dulces para una señora.
Capi un tanto aburrido, lo admito, el proximo ya empiezan las complicaciones, solo que si lo pongo aqui se hará interminable este capitulo xD por eso lo corté.
Asi que lo siento xD
Gracias por los review a Aedora y I ProOmise.
Saludos! Hasta el proximo!
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