
Seifer Almasy vuelve al Jardín. Después de unas pruebas, se le acepta y le dan el título como Seed. En una misión de vuelta a casa, descubre un coche parado en mitad del arcén, cubierto de nieve y dentro había... ¿una persona? Una con unos preciosos ojos verdes muy familiares.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance - Seifer A. & Selphie T. - Chapters: 17 - Words: 46,332 - Reviews: 39 - Favs: 1 - Follows: 2 - Updated: 06-13-13 - Published: 08-21-12 - id: 8451588
|
|
A+ A- |
Los personajes de esta historia no me pertenecen. Pertenecen a Squaresoft.
Capítulo 12
Seifer llevaba horas en la habitación sin parar de teclear. Squall le había llamado para informarle que Selphie estaba siendo vigilada por Irvine, y eso lo alivió. Si era otro soldado quien se encargara de ella, no sabría que iba a pasar.
Su busqueda de alguna información sobre la chica estaba siendo dificultosa. Pilot Bishop no había hecho todavía ningún movimiento, por lo que no figuraban mas datos de los que había leido ya.
-Esto es inútil.- Cogió el teléfono y esperó a que lo descolgaran sin dejar tiempo a que la otra persona contestara. -¿Quieres darte prisa?-
-Seifer, no se puede preparar un ejercito tan rápido.- Le reprochó Squall.
Suspiró exasperado, maldiciendo por lo bajo, mientras se removia el pelo. -¿Cuánto mas tardarás?-
-Zell se está encargando del último equipo. De todas formas, vente ya.-
Después de colgar, se recostó en el respaldo de la silla y cerró los ojos. Todo era tan confuso. ¿Por qué quieren hacer otra guerra? ¿No es suficiente con la destrucción de los Jardines? ¿Y por qué a ella?
Mientras divagaba en sus pensamientos, Nick entró cojeando en la habitación sin hacer el mas mínimo ruido. Llegó a Seifer y apoyó su cabeza en una de sus piernas, haciendo que él se enderezara para verlo. Le acarició la cabeza mientras el animal seguía gimiendo.
-Te la traeré de vuelta.-
Se levantó de la silla y el perro le siguió caminando con dificultad por la pierna dañada.
Seifer entró en su dormitorio, cogió a Hyperion de su cartucho y a Nick en brazos y salió de su casa. No podía llevarlo a la batalla con una pata herida, asique fue al único lugar que se le ocurrió donde estaría a salvo. Tocó la puerta y la persona esperada abrió enseguida.
-Seifer, ¿qué ocurre? ¿Le ha pasado algo a Selphie?- Preguntó desesperada mama Dincht.
-Bien, pero tenemos que irnos. ¿Podrías...?- Levantó un poco a Nick entre sus brazos.
-¿Cuidarlo?- Sonrió tiernamente. -Claro, será un placer.- Entraron a la casa y dejó a Nick en la alfombra de la sala. -Seifer...- Dijo antes de que diera la vuelta para irse. -Salvala, por favor.-
-Lo haré.-
Las naves del Jardín de Balamb viajaban por el cielo velozmente a un único destino. El ruido era ensordecedor y el humo del motor dejaba un rastro que desaparecia poco tiempo después. En una de las naves, el comandante seguía dando órdenes por radio. No solo iban a salvar a una compañera y amiga, iban a volver a salvar al mundo de otra posible guerra contra brujas, y esta vez, participarian todos.
Unos estaban nerviosos, otros emocionados, asustados, enfadados,... pero todos tenían un único pensamiento en común: acabar con Pilot Bishop era lo primordial de la misión.
-Diez minutos para llegar, comandante.- Informó Nida desde los mandos de la nave.
El Jardín de Galbadia se podía divisar desde lo lejos, tan firme como siempre, aunque eso iba a terminar pronto.
-Bien. El escuadró irá por la entrada y dejareís campo libre para los demás. C y D se dirigirá por la parte trasera, no dejeís que nadie huya. Equipo E, asaltareís por los laterales. No vayaís directamente al objetivo, esperad a mis ordenes.- Dejó de apretar el intercomunicador y se dirigió a sus compañeros. -Zell, Quistis, ireís con el escuadrón E. Seifer, Nick y yo ayudaremos en la entrada. Nida...- Se giró al piloto. -Te encargo de las naves. Informame y detén a todo aquel que escape.-
-Si, señor.-
Llegaron al Jardín enemigo y, como esperaron, ellos ya estaban esperandoles. Una barrera de soldados se mantenía firme en la delantera y en los tejados evitando posibles asaltos.
Hábilmente, descendieron desde las naves, listos para la batalla. El equipo A y B, junto con Squall, Seifer y Nick, se dirigían con velocidad desenfundando sus armas. Los enemigos también se prepararon y echaron a correr hacia ellos.
-¡Leonhart! ¡Vamos a entrar!- Gritó Seifer abriendose paso junto con Nick.
El comandante les siguió hasta las puertas del Jardín, cubriendo sus espaldas. Dentro del recinto, también habia una batalla con los soldados y el equipo E. Zell propinaba puñetazos y patadas noqueando a todos cuanto pudiera. Quistis usaba su látigo majestuosamente, enredandolo en los cuellos de los soldados y lanzando magias a travez del arma. Squall se unió a ellos cortando indefinidamente a los enemigos.
-¡Seifer! ¡Encargate del segundo piso!- Le gritó su superior a la vez que derrotaba a un joven soldado.
-¡Moco verde!- Sonrió de lado mientras corria escalera arriba.
-¿¡Cómo puedes bromear en una situación asi!?- Le siguió mientras movia las manos por ensima de su cabeza, después de golpear la cara a un soldado con sus puños.
En el segundo piso no había ninguno de sus compañeros, pero a penas habían soldados. Seguramente, la gran mayoría estaba en el piso inferior y resguardando al jefe. Sin miramientos, se deshicieron de los pocos enemigos. Siguieron corriendo abriendo todas las salas para evitar ataques sorpresas.
Seifer y Nick cruzaron la esquina encontrandose con un solo enemigo. Era corpulento como Trueno, con una gran cicatriz desde su frente atravesando el ojo y acabando en la barbilla. Vestia con el uniforme de Galbadia pero sin la chaqueta, con solo una camisa blanca sin mangas. El hombre tenía un arma parecida a un martillo, la cual la chocaba con la palma de su mano libre repetidas veces.
-Aquí acaba vuestro viaje.-
Seifer se colocó a su Hyperion en el hombro mientras sonreia con malicia. -Aparta, no tengo tiempo para jugar contigo.-
-Perfecto, porque a mi me sobra.- Posicionó su martillo de la misma manera que la espada del rubio.
-Nick... Vete a buscarla.- Ordenó sin ni siquiera mirarlo.
-Pero, Seifer...-
-¡Largo!- Esta vez le miró fijamente.
El muchacho, sin pensarlo mas, echó a correr en la misma dirección cerrando fuertemente los ojos ante un posible ataque del enemigo. Seifer vió venir el golpe y le cubrió con su espada.
-¿Te atreves a luchar solo? No te hagas el valiente.-
Seifer empujó su espada con fuerza haciendo retroceder al corpuleto hombre. Giró el martillo por ensima de su cabeza varias veces antes de lanzarlo contra Seifer, quien lo esquivó a tiempo haciendo que se clavara en la pared tras él.
-Vaya, que listo eres. Te has quedado sin arma.-
Se abalanzó sobre él pero su ataque fue parado cuando su rival sacó otro martillo de a saber donde y le daba en el vientre lanzandolo por el pasillo. Dificultosamente, se levantó apretando el mango de su espada mientras gruñía.
-Perdona, ¿te he hecho daño? Deberías saber que nadie ha sobrevivido luchando con Roy La...- Fue interrumpido por Seifer.
-No me importara como te llames una vez muerto.- Una vez mas, corrió hacia él, esta vez acertando el golpe en su brazo derecho con el que intentó cubrirse.
Nick corría desesperadamente por los pasillos sin saber a donde dirigirse exactamente. Por suerte, no se había encontrado con ningún enemigo mas. Estaba casi convencido de que si fuera así, no saldría con vida. Solo llevaba dos años siendo Seed y tenía que admitir, por mucho que lo negara, que muchas misiones las terminaba con ayuda de Seifer. ¿Cómo voy a luchar con tios como el anterior yo solo?
Al girar otra esquina, fue sorprendido por el ataque de una bala. Cayó al suelo del susto pensando en lo poco que estuvo de perder la vida. Miró la bala incrustada en la pared y luego, lentamente a la dirección de donde había venido mientras tragaba saliba sonorosamente.
-¡Pero bueno, Nick!- Gritó Irvine moviendo con frustación su rifle. -¡Por poco te mato! ¡Pensé que eras un soldado enemigo!-
Se levantó del suelo para dirigirse al causante de su miedo. -Dios, Irvine, he visto pasar mi vida delante de mis ojos.- Colocó una mano en el hombro del chico y la otra en su propio pecho, cerca del corazón. -Me iba a casar y tener tres niños. Iba a abrir un gimnasio en Balamb. ¡Incluso me vi en el puesto de Squall! Y...- Paró al escuchar una risita detrás del francotirador. -¿Selphie? ¿Por qué la tienes amarrada?-
-No puedo quitarle las cadenas.- Dijo rascandose la coronilla. -¿Cómo va todo por ahí?-
-Abajo es un caos y Seifer está luchando con un soldado solo. Yo... no se ni lo que tengo que hacer.-
-¿Luchando solo?- Preguntó Selphie desde la oscuridad de la sala. -Tenemos que ayudarlo.-
-Iré a por él. Nick, que nadie se acerque a ella.- Echó a correr mientras recargaba su rifle.
-¿Y qué hago si viene alguien?-
-¡Lucha! ¡Eres un Seed!-
Cuando Irvine desapareció por el pasillo, Nick bajó la cabeza hasta tocar su pecho con su barbilla. -Nunca he luchado solo.- Susurró para si mismo aunque siendo oido por otra persona.
-Tranquilo, no estás solo. Yo te animaré desde las sombras.- Sonrió con diversión mientras movia sus manos en un intento de calmar el dolor que le producían los grilletes.
-Gracias- Dijo ironicamente. -No sabes el alivio que me das.-
Fuera del Jardín no estaba en calma precisamente. Las naves, a mando de Nida, bombardeaban a los enemigos sin vacilar. La parte posterior del Jardín también era un desastre. Los soldados de Galbadia iban cayendo uno a uno pero también habian bajas por parte de Balamb. Dentro del recinto si que era un caos. Muchos de los que quedaban en pie estaban casi sin fuerzas.
Zell estaba manchado de sangre suya y de los enemigos. Golpeaba con todas sus fuerzas a los soldados recibiendo también golpes por parte de ellos. Muchas veces tuvo que usar su límite para evitar la muerte y otras veces era salvado por un compañero o por Quistis. Ella también estaba manchada, sudorosa y despeinada. Su broche del pelo desapareció sin darse cuenta entre tanto gentio. Aun conservaba reservas suficientes para resistir hasta el final, eso o lo fingia muy bien.
Squall había huido de aquella batalla, pero no por cobarde. Uno de los soldados intentó escabullirse hacia el segundo piso y fue tras él. Al alcansarlo, este se giró para dispararle con su pistola, dandole en un brazo. Squall gruñó y empuñó fuertemente su arma preparandose para el ataque. Había entrenado muchas veces con el francotirador, por lo que luchar con pistolas no sería diferente. Pasó su sable por ensima de su cabeza y corrió hasta el soldado, el cual disparó dos veces observando como su enemigo desviaba las balas con su espada sin pestañear. Squall le hirió un brazo en venganza por el suyo, haciendo que el soldado cayera del golpe contra la pared.
-Maldita sea.- Se quejó levantandose recogiendo la pistola que había dejado caer.
De nuevo, disparó varias veces en su dirección y Squall hábilmente los esquivaba. Giró sobre si mismo para proyectar con mas fuerza su ataque hacia su contrincante quien no lo vio venir y solo logró disparar una última vez antes de caer muerto al suelo. La bala impactó contra el costado de Squall manchando por completo ese lado de su camisa blanca. Apretó la herida y se lanzó a si mismo un hechizo de curación.
-No se si eres realmente valiente o realmente estúpido.- Comentó con su espada en el hombro viendo como su oponente estaba jadeando en el suelo.
-No te dejaré ir mas allá de aquí.- Dijo con dificultad lanzando otro de sus martillos.
Roy estaba lleno de cortes producidos por Seifer. A su cicatriz de la cara se le sumaban mas marcas que seguramente no se irían. Las paredes del pasillo tenían abolladuras por los martillos esquivados y las salpicaduras de ambos. Seifer no estaba en perfecto estado. Del costado derecho de su cabeza salía sangre, acabando en la barbilla, el labio lo tenía dañado por obra de un puñetazo del hombre corpulento, la herida que ya tenía se había vuelto a abrir y el hombro de la gabardina estaba manchado de mas sangre.
Seifer se acercó una vez mas al hombre apuntandolo con su arma. -¿Y ahora que tienes que decir?-
-Vendrás conmigo al infierno.- Intentó dañarlo con otro martillo pero Seifer le detuvo con una mano sin dejar de apuntarle.
-Que frase tan típica.- Disparó en el pecho de Roy viendo como caía ya sin aliento en el frió suelo bañado por su propia sangre.
Se giró sobre sus talones en dirección por la que se había ido Nick. Desde la esquina del fondo vio aparecer a uno de sus compañeros, que al ver al rubio, sonrió abriendo sus brazos como si esperara que Seifer se echara entre ellos.
-Deja de hacer el idiota, vaquero.-
Irvine dejó de sonreir cogiendo su rifle rápidamente y disparar sin pensarselo en dirección de Seifer. Este apenas se sorprendió cuando la bala pasó por su lado velozmente dando a algo que estaba en su espalda. Se dio la vuelta para ver como Roy caía de nuevo al piso junto con una navaja la cual iba directo a la espalda de Seifer.
-Que cabrón, consiguió vivir un poco mas para nada.-
-Oh, darling, que insensible eres.- Llegó a su lado para mirar el cuerpo inerte del enemigo. -Bueno, ¿qué...?-
-¿Dónde está Selphie?- Le interrumpió mientras se agachaba para coger la navaja y guardarsela.
Irvine lo miró serio para luego sonreir con picardia. -¿Preocupado?-
-Déjate de tonterias.- Se levantó mirandolo fijamente.
-Vale, vale. Venga, que la damisela en apuros espera al gruñón caballero.- Recibió un sablazo cortando el ala de su sombrero. -¡Hey!-
Nick estaba al lado de Selphie intentando abrir el cierre de las cadenas con una horquilla de la chica. El pobre llevaba intentandolo sin descanso desde que se quedaron a solas.
-Nick, dejalo. Ya buscaremos otra forma.-
-No, ya me falta poco.- Sacó la lengua como símbolo de concentración.
Selphie suspiró mirando su regazo. ¿Qué estará pasando? Hace tiempo que Irvine se había ido y no sabía si pensar positiva o negativamente. Es cierto que ellos eran buenos luchadores, pero también conocía a Pilot y eso le aterraba. Varias veces vio como se deshacia de gente inocente sin siquiera dudar y por supuesto, tenía varios secuaces a su lado que eran incluso peores que él.
-¿Que haceís?-
Nick empezó a gritar del susto como una niña provocando que Selphie le siguiera para luego darse cuenta de que el que había hablado era Irvine y estaban haciendo el ridículo. Nick seguía gritando y ella le pateó la barriga con su pie descalzo para callarlo. Rodó varias veces hacia atrás aterrizando boca arriba en el suelo.
-¿Soís idiotas o qué?- Preguntó Seifer mirandolos seriamente con una ceja levantada.
-¡No nos asusteís así!-
-Nick, ¿está bien?- Susurró Selphie con preocupación mirando al rubio.
-Bueno, eso me ha dolido un poco, pero estoy bien.- Respondió Nick sentandose en el suelo mientras se frotaba la mano contra la barriga.
-Tú no, mi perro.-
-Eso me ha dolido...- Dramatizó con una mano en el corazón.
-Está a salvo con la madre de Zell.- Le tranquilizó Seifer consiguiendo un suspiro de alivio por parte de Selphie.
Nick se levantó del suelo acercandose de nuevo a la chica. -Espera, ya lo consigo.- Volvió a sacar la lengua introduciendo la horquilla en la ranura.
-Enserio, Nick, déjalo.-
-Aparta.- Le ordenó Seifer a la vez que lo empujaba lejos de Selphie. -Quedate quieta.-
Levantó a Hyperion hacia un lado a poco metros de ella y lanzó un sablazo en su dirección. Selphie cerró fuertemente los ojos y se estuvo lo mas quieta posible. Seifer dio de lleno en las cadenas partiendolas a la mitad, logrando que la chica bajara los brazos, al fin, después de horas en la misma posición. No podía quitar los dolorosos grilletes de sus muñecas, pero almenos alivió los hombros.
-Gracias.- Le sonrió a la vez que se levantaba y se miraban fijamente.
Selphie tuvo el impulso de abrazarlo, pero se contuvo. Principalmente porque estaban con público, aunque se había olvidado de ellos, pero también porque no sabía como tomarse lo que ocurrió esa noche y si él opinaría igual que ella.
Bajó la cabeza mirando los pies del chico apretando sus labios. Seifer le levantó la barbilla consiguiendo que ella se quedara embobada mirandolo sin notar como Irvine y Nick salían silenciosamente de la habitación con sonrisas en sus rostros. Él se inclinó sobre ella dandole un casto y dulce beso una vez que estuvieron a solas. Al separarse, Selphie se quedó con los ojos cerrados y la boca entreabierta hasta que Seifer se rió entre dientes.
-No te rías.- Susurró apenada.
-Parejita...- Dijo Irvine asomandose por la puerta. -Os vamos a dejar aquí.-
-Lárgate, vaquero.-
-Darling, aquí no deberías hacer nada indecente.- Esquivó la navaja que había recogido de Roy minutos antes y se marchó riendose infantilmente.
Selphie dejó escapar una risita recibiendo un golpe en la coronilla. -¡Ay! ¿Qué he hecho?
-¿Sabes lo que está pasando?- Preguntó seriamente.
-Irvine me lo ha contado.
- ¿Sabías que Bishop era el causante de todo esto?- Dijo frunciendo el ceño y entrecerrando los ojos.
-¡No! Sabía que tenía un alto cargo, pero nunca imaginé cual era...- Sus ojos estaban muy abiertos por su clara desconfianza. - Creeme...- Terminó con un susurro.
-Te creo.- Dijo inmediatamente, estaba claro que nunca traicionaría al Jardín.
Después de un momento en silencio, Selphie levantó una mano a la cabeza de él donde tenía el chorro de sangre seca. -Otra guerra de brujas...- Bajó la cabeza pensativa.
-No habrá mas brujas.- Le agarró la mano bajandosela sin sontarla.- Ni caballeros...-
-Pero Pilot...-
-Calla, mensajera.- Le jaló de la mano para salir de la habitación y reunirse con sus dos compañeros que no aguantaban la risa al ver a la pequeña golpear con su mano libre, la espalda del rubio exigiendo que la llamara por su nombre. Seifer les gruñó salvajemente cuando pasó de largo intentando ignorar las quejas de Selphie.
Bueno, espero que este capi no fuera tan monotono u_u. Las batallas fueron un poco cortas, pero habrá mas donde... me callo xD
Gracias por los review a Aedora y I ProOmise.
Hasta la proxima! :P
|
||||||