
Son 300 años en el futuro. La humanidad ha alcanzado casi la cúspide de la tecnología punta. Su mayor logro: La net, un internet que funciona via subespacio alrededor de toda la galaxia. Junto con ello, el S4 ha evolucionado, dejando de tener ese nombre para simplemente ser llamado "El juego". Esta es la historia de Tsuki Haou, un chico con un gran secreto familiar.
Rated: Fiction T - Spanish - Adventure/Supernatural - Chapters: 8 - Words: 13,929 - Updated: 12-03-12 - Published: 09-01-12 - id: 8487344
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Tras pasar 300 años el ser humano ha evolucionado y ha colonizado otros planetas y el Internet ha evolucionado, llamándose solo "La Net", un Internet que conecta toda la vía Láctea y es capaz de mandar correos electrónicos en pocos segundos de un lado a otro de la galaxia.
No solo esto ha evolucionado. Un juego que llegó a Europa de Corea del sur en 2008 evolucionó con el, dejó de ser un simple juego de ordenador a ser una completa realidad virtual, y poco a poco evolucionó a más, construyendo solo edificios para la virtualización en un mundo virtual. Las armas no han cambiado, pero muchas si han sido agregados, y ahora se les conoce por nuevos nombres.
Jadeos. Pasos de alguien corriendo sobre una superficie acuática.
Pero como toda evolución, hay veces que se va de las manos. Poco después de crear ese mundo virtual, la gente se quedó a vivir ahí, llamándose Universo Net. Esas personas que se quedaron a vivir ahí no pueden volver al Universo Físico, puesto que han sido asimilados del todo por La Fuente. Se les acabó llamando personas Net. La Fuente es la fuente de energía empleada para mantener el Universo Net día y noche, durante toda la eternidad. Como era de esperarse mucha gente se opuso esto, pero por las leyes de Libre albedrío se les permitió quedarse. Los partidos murieron, al igual que muchas otras modalidades, e incluso muchas zonas del Universo Net son peores que las del Universo Físico, esas zonas son llamadas Zonas de Libre Elección o Zona de Libertarios,donde no hay reglas de ningún tipo, y si eres miembro de las familias que se quedaron a vivir en ese espacio o alguien que se quedó a vivir…
…
Olvídate de vivir.Los jadeos se van intensificando, de una especie de cañería gigantesca se puede divisar el cuerpo de una chica, sujetándose un brazo inexistente a partir de su hombro. No sangraba, en su lugar caía continuamente.
La única modalidad que ha resistido al paso de los tiempos es el DeathMatch, donde se forman equipos de 1 a 12 personas cada uno, que pelea por ver cuantas muertes hace cada uno. En un partido los disparos, golpes o cortes no duelen como en el Universo Físico o en la Zona de Libertarios, y siempre tienes la posibilidad de renacer, aunque hayas decidido vivir en el Universo Net, ya que vuelves a la partida a los 7 segundos, o en tu casa, en caso de las personas Net, o rematerializadoen la cabina que habías entrado.
La chica, de cabello corto y negro, ojos azules y ropa mojada por culpa de donde salió, buscaba un lugar donde esconderse, halló cobijo en una vieja casa abandonada de gran tamaño, tras ello se sentó en una alacena que encontró, esperando a que se fueran. Su ilusión se fue a pique cuando escuchó voces.
–Sí, la vi entrando aquí –Dijo alguien con voz de adolescente sin madurar.
–Bien –Dijo una segunda persona, también de adolescente pero más grave–, eso le pasa por colarse en nuestra Zona. José ¿Qué dice tu Radar?.
–Lo confirmo, está aquí metida –La tercera voz tenía acento venezolano.
Tres adolescentes interrumpieron en la casa, uno cargaba un gigantesco revolver, otro tenía una especie de guantelete adherido a su brazo derecho, donde podía ver la localización de todos y otro poseía un enorme guantelete azul, tan grande como él, con una gigantesca mano de tres dedos en el lugar de la suya propia, y protegiendo hasta el codo un escudo.
Avanzaron hasta la alacena, el del revolver abrió y sin decir nada mas… se escuchó un fuerte disparo.
Me desperté de golpe tras la pesadilla, donde encarnaba el papel de la chica. Sudores fríos recorrían mi cuerpo y me hacían estremecerme, todavía tenía el susto.
–¡Tsuki! –Gritó una voz de mujer desde el piso de abajo-, ¿te ocurre algo?.
–No mama, tranquila –Le dije para que no se preocupara.
Iba descalzo por el suelo de cuidados tablones de madera hasta el baño, varias puertas a la derecha.
–Habitación de mi hermana, habitación de mi padre –Fui diciendo mientras me acercaba al baño. Cada vez que tenía una pesadilla así me mareaba, tenía que recitar las localizaciones de cada cosa o tenía la impresión de que me perdería– Baño –Entré.
En el baño me miré al espejo, me veía a mi, a mi pelo morado casi negruzco revuelto totalmente, apenas se veía mi pálida cara, por no hablar de mis ojos dorados, que no se identificaban entre mi cabellera. Cogí un peine y con varios movimientos en mi cabello con el, lo eché todo hacia atrás, me volví a fijar en mi cara mientras abría el grifo del agua.
–Tengo unas ojeras impresionantes –Susurré al ver dos manchones violetas que rodeaban mis ojos y acto seguido me lavé la cara.
Me quité mi camiseta blanca y mis pantalones verdes, ambos varias tallas mas a lo que usaba, lo que hacía que parte de mi hombro siempre asomara por el cuello de la camiseta y llevara los pantalones atados con un elástico y las perneras siempre colgando.
Yo, Tsuki, de 17 años, soy una persona normal, que vive en el Universo Físico.
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