
La maestra Mim Drill decide quedarse en la academia Cackle en vacaciones, con la aparente intención de socializar con la maestra Ogrum HB ¿Cuales serán las consecuencias?
Rated: Fiction T - Spanish - Romance/Drama - C. Hardbroom & I. Drill - Chapters: 3 - Words: 6,465 - Updated: 10-10-12 - Published: 09-13-12 - id: 8521428
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"El fragmento de un sueño…"
Faltaban sólo dos días para las anheladas vacaciones, las jóvenes y joviales brujas se encontraban más inquietas de lo usual, lo cual era típico en esas fechas. Incluso las profesoras (con una clara excepción) hablaban de sus planes en vacaciones efusivamente igualmente de lo extraño que resultaba que Imogen pretendiera quedarse en el castillo en lugar de salir.
-Bueno, al menos Constancia y usted se harán compañía – Manifestó la directora gentilmente.
-Si, espero que no se incomode por eso, maestra Ogrum – Comentaba Imogen serenamente.
-Descuide… - Masculló la bruja cortante – Supongo que usted irá a visitar a su familia, Amelia – Cambió de tema radicalmente, para pasar desapercibida.
-Desde luego, Constancia. Y me alegra saber que no se quedará sola como siempre… - Constancia fijo la vista en su libro sin comentar nada más.
-¿Y usted que hará en vacaciones, maestra Vamp? – Inquirió Drill sutilmente, sonriendo a la bruja chiflada.
-¡Visitaré américa! – Exclamó extrovertidamente.
-Valla, que interesante – Sonrió, aunque mantenía una expresión de burla.
-Debo ir a dar clase – Informó la bruja alta, quebrantando la tranquilidad.
-Han terminado los exámenes, Constancia - Embeleso Amelia deteniéndola en seco – Les eh dado la mitad del día libre hoy a las niñas – Ogrum refunfuño – Y mañana igualmente será día libre.
-¡Vamos, Amelia! Ya son suficientes los días que tienen de vacaciones… ¡Esto ya es holgazanería! – Gruño Constancia con enfado.
-Mejor descansa, querida – Insistió dulcemente la mujer regordeta, sonriendo con amabilidad.
-Como quiera – Bufó, desapareciendo de la sala. Imogen hizo un gesto de preocupación.
-¿Alguien sabe que le pasa a Constancia? – Inquirió Cackle con pesadez.
-Ella es así - Comentó Davina Vamp jugueteando con una rosa.
-Posiblemente no le agrade la idea de que yo me quede aquí en vacaciones – Soltó Imogen repentinamente, con la cabeza baja.
-Oh, vamos Imogen… no piense eso, no creo que se encuentre así por esa razón – Le animó – Tal vez sea la tensión la que la tenga así… duerme muy poco… y se la vive bebiendo poción para despertar.
Imogen soltó un suspiro pesado.
Cerró la puerta del laboratorio de pociones con brusquedad y tomo asiento en la silla detrás de su escritorio, ciertamente, no había ninguna alumna en los pupitres, ni siquiera Ethel Hallow. Sus nervios se veían reflejados en su semblante y en el latido de su corazón… casi se salía del pecho.
Esa ultima semana, después de aquel acontecimiento con Imogen, se había sentido demasiado extraña... Tener cerca a la rubia le causaba escalofríos que le recorrían la espalda sin ningún recato, el simple hecho de oír su voz, le provocaba sensaciones tan inusuales, como vuelcos en el estómago y acelerados latidos en su corazón… tenía los nervios a flor de piel.
Esas sensaciones que no eran nada comunes ni conocidas para ella, lo único que quería era tener a Imogen Mim lo más lejos de ella como le fuera posible.
Ahora el simple hecho de imaginar que todas las vacaciones se las pasaría junto a ella, le causaba un miedo brutal, un mar de sensaciones y sentimientos inexplicables y totalmente absurdos, sin un fundamento coherente o lógico…
Lo último que en ese momento quería era que la joven deportista se diera cuenta de su posición, por tanto mantenía una actitud prepotente y esquiva hacia ella. Tal vez no era la mejor manera de comportarse, pero tampoco tenía una idea de cual sería el comportamiento adecuado para tomar en esos casos…
Atravesó el pasillo a paso lento, no tenía prisa, observó la hora en su reloj... Las 9:00 pm en punto, seguramente las niñas ya dormían, igualmente sus colegas…
Se quedó absorta en sus pensamientos.
Evocó aquel momento en el que confesó a Constancia Ogrum que la estimaba y también recordó lo impertinente que fue en sus comentarios, impidiéndole a la bruja que expresara su argumento sin siquiera tomarse la molestia de escuchar.
Se preguntó si ella era la razón por la que la bruja se había estado comportando de ese manera tan impetuosa y abstinente, normalmente la bruja era severa y retraída, más nunca, en todo el tiempo que la conocía, se había portando de esa forma tan cerril… todas las situaciones afirmaban que ella era la causa del irregular y cotidiano malhumor de la bruja. No solo por el extraño comportamiento rudimentario que mostraba hacia ella, sino también por la manera en que se ponía cada que alguien le recordaba que se quedaría ahí en vacaciones, siempre con el semblante decaído, evidenciando la molestia que le ocasionaba oír eso y mucho más el confirmarlo y aceptarlo… La aflicción se apoderó de la rubia… sabía de antemano los sentimientos insondables e utópicos que sentía hacia Constancia, que lo único que le quedaba era olvidarse de ellos y buscar algo con lo cual distraerse y animarse. Llego al pasillo donde se encontraba la oficina de la maestra Cackle y justo detrás, el salón donde la bruja impartía su materia (pociones) se asomó por el ventanal de la puerta y le sorprendió ver ahí a la ocupante de sus pensamientos, era muy tarde para que se encontrará aún ahí, definitivamente la maestra Cackle tenía razón, no dormía bien.
Se encontraba sentada leyendo un libro y se notaba más calmada. A Imogen le tentó la idea de irrumpir entrando de llano en la estancia suspendiendo su lectura, pero podría ser imprudente. Sin embargo quería arreglar las cosas, poner las cartas sobre la mesa y dejar todas esas dudas atrás.
Abrió la puerta.
-Hola – Saludo tímidamente, y se acercó al escritorio… se encontró con una Constancia perturbada y disgustada por su reciente aparición, entonces supo que la culpable del estado de humor de la bruja era ella y su estúpida idea de quedarse en el castillo en vacaciones – Me inquietaba la forma en que usted se ha comportado con las maestras y conmigo últimamente… - Sintió como un nudo en la garganta la ataviaba, impidiéndole hablar correctamente y surgió en ella un tartamudeo inusual e inquietante - Y eh venido a confirmar mis sospechas de si yo eh sido la culpable de todo esto… - Unas imponentes ganas de llorar se apoderaron de ella ¿Era para tanto…?. El saber que la bruja realmente la repudiaba le resultaba caótico, lastimoso y ahora todas las sensaciones en ella se mezclaban provocando un total caos en sus emociones, se mordió el labio para impedir que las lagrimas brotasen – Ahora lo compruebo – Constancia la ignoró por completo regresando su mirada al libro, el sonido del golpe sordo causado por el puño de Imogen sobre el escritorio la obligó a reaccionar - ¡Escúcheme! – Exclamó la rubia. La bruja fijo la mirada en Imogen, lista para reclamar pero al verla de ese modo tan decaído y taciturno, la dejo en suspenso - Nunca ha sido mi intención molestarla ni incomodarla, me eh sentido realmente mal toda esta semana por haberme metido donde no debía, por intentar ser un poco más confiable para usted. Pero ahora tengo las cosas claras. Usted me detesta, así de sencillo… ¡No sé lo que sea! Tal vez incluso sea odio y desprecio lo que usted siente por mí. Pero ahora lo importante aquí es que usted no me considera nada, no soy nada… no figuro nada… - Soltó un leve gemido, apenas audible – Y no es algo que debería afectarme o sorprenderme, sin embargo… - Guardo silencio un momento y bajo la cara, y se obligo a si misma a seguir conteniendo las lagrimas - Descuide, no me pienso quedar aquí en vacaciones, ni mucho tiempo más, así no tendrá que dar falsa apariencia delante de nadie.
-I-Imogen… - Dijo la bruja en un susurró, jamás imaginó que la situación fuese para tanto, ni mucho menos que provocará toda esa aflicción contenida y ahora explosiva en Imogen.
-Ya estoy harta de ser marginada – Gimió Mim, Constancia simplemente no podría articular palabra – Estoy harta de tener que aguantarme las ganas de… - Hizo una pausa y se dio la vuelta preparada para irse – Que más da, no son más que sueños… sueños limitados. Imágenes distorsionadas de la realidad.
-Imogen…
-Descuide, ya no me verá más por aquí… Siento no ser una bruja y siento no ser aceptada por usted, siento ser tan patética para realmente imaginar que sería aceptada en un lugar donde simplemente no conecto– Salió a prisa, sin cerrar la puerta. Constancia se quedó estoica en su lugar, fue después de unos minutos cuando reaccionó y corrió tras Imogen, no podía dejarla ir así… aquella reacción de la rubia la había impactado y lastimado también, no creyó que Mim se sintiera de ese modo y mucho menos contaba con que explotaría.
La vio atravesar la puerta de entrada y la siguió lo más rápido que su indumentaria y calzado le permitía. La vio cruzar también el zaguán del castillo, más no se detuvo y corrió siguiéndole para no perderla de vista.
Pensó en usar su modo de tele transportación, pero estaba muy oscuro, eso solo le complicaría las cosas, al haberla perdido totalmente, decidió llamarle.
-¡Imogen! – No obtuvo respuesta - ¡Imogen, por favor! ¡No sea imprudente…! ¡A esta hora estar en el bosque es muy arriesgado!... ¡No debió exaltarse tanto! – Su respiración estaba entrecortada debido al trayecto corrido - ¡Por Dios, Imogen! … ¡No me haga esto! …
La rubia se encontraba contra un árbol, con las centellantes lagrimas empapando sus mejillas. Escuchaba no muy lejos la voz de la mujer, podría decirse que sonaba preocupada, pero ahora a su modo de ver, era solo una forma de chantaje para hacerla resistir de su acto. ¿Qué le puede importar a aquella poderosa bruja el destino de una mujer como ella? Era simplemente imposible… fue una ilusa al imaginar que aquella mujer insensible e impetuosa sentiría aunque sea un miligramo de afecto hacia ella.
-¡Escuche…! – Ogrum se recargo en el árbol al ver la cantidad de energía perdida por su recorrido - ¡Nunca fue mi intención lastimarla! – Imogen chasco la legua – Solo… Solo tenía miedo… - La voz de Constancia ahora se escuchaba quebrantada - ¡Tenía mucho miedo, Imogen!
La rubia se extraño del tono que ahora la bruja estaba utilizando, sin embargo no flaqueo y se mantuvo quieta, sin dar señales.
-¡¿Qué quiere que le diga?!... – Constancia sintió un leve mareo que le obligo a recostarse debajo del árbol, hacia ya mucho tiempo que no se ajetreaba así, la cantidad de energía utilizada debió haber sido mucha, sin embargo y aún en ese estado, continuó llamando – Estar cerca de usted últimamente me ha causado sensaciones extrañas… - Imogen frunció el seño, y se propuso salir al escuchar la voz débil de la bruja… al darle la cara la observó sentada en el árbol con la respiración agitada y el sudor surcando su frente, se arrodillo frente a ella y se acercó.
-¿Está bien?...
-No era mi intención lastimarla – Susurró, ignorando la pregunta.
-¿Cuáles son esas sensaciones que le hago causo? – Cuestiono Imogen con curiosidad mortal, tomando la barbilla de la bruja, para obligarla a que le mirara. Al hacerlo observó un notable rubor en las mejillas de la bruja, no sabía si era a causa de la carrera o de la pregunta que le hacía, la boca de la bruja se encontraba entreabierta para recuperar el aliento perdido, aquella visión le provoco una punzada en el estómago a Imogen.
-Nervios… - Musito Constancia – Nervios al tenerla cerca – Termino la frase, Imogen se sorprendió.
-¿N-Nervios?... – Repitió incrédula.
-S-Si… - Mascullo.
-Mi presión sube… algo así– Continuo con su confesión la bruja y su rubor iba en aumento.
-¿D-D-De verdad…? – Inquirió Imogen titubeante, alzó la mano y la coloco por encima del pecho de la bruja, para palpar su corazón (claro es) la bruja no esperaba aquella reacción. Mim acerco su oído al pecho de Constancia con el motivo de escuchar los latidos en el corazón de la bruja, y efectivamente, mientras más se acercaba, más se aceleraban.
-A-leje-se… - Tartamudeó la morena, pero se encontró con el rostro de Imogen frente al suyo, sus ojos verdes fijos en los suyos color avellana, y de pronto un abrazo ostentoso la invadió.
Sentía las manos de la rubia rodeándole los hombros y su cálido aliento golpeando tortuosamente en su cuello, erizándole la piel.
-¿Qué siente ahora? – Susurró Imogen sutilmente al oído de Constancia, ella reacciono de manera favorable a la manera de ver de Mim, pues un escalofrió rondo por su cuerpo, haciéndola estremecer.
-Aléjese Imogen… – Musito igualmente al oído de la rubia, Imogen jadeo ante eso sin ningún pudor.
-¿A que le teme? – Continuo Mim.
-¡Suélteme! – Ordenó la bruja de manera autoritaria, la rubia ignoro su petición.
Encaro nuevamente a la bruja y rozó su frente con la de ella.
-Constancia – Susurró, se armó de valor sin importarle las consecuencias y rozó con suavidad los labios de la bruja, invitándola a que los abriera… ella, para su sorpresa no la alejo… aprovechándose de su favorable reacción; besó los labios de la morena con ternura y pasión contenidas, se encontró con una Constancia que correspondía a su gesto, de una manera torpe, eso le dio el valor a Imogen de profundizar mas el beso, fundiéndolo en un encuentro más intimo, inspeccionando con su lengua la boca de la bruja… repentinamente la morena giró la cabeza rompiendo el beso, posiblemente se encontraba avergonzada o quizá arrepentida, Mim se animó a mirarla a los ojos – Te amo – Musitó, sorprendiendo a la bruja y dejándola totalmente estupefacta… sus miradas se cruzaron una vez más e Imogen pudo notar el impacto que sus palabras habían causado en los ojos de la bruja, en un abrir y cerrar de ojos desapareció dejando a Imogen sola en medio del bosque… [Fin cap 2]
-Bueno, aquí está el segundo capí, para aquellos que llegaron a pedirmelo, espero estén complacidos y muchas gracias por leer, seguiré actualizando lo más pronto que pueda. Los quiero!-
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