
¿Qué pasó entre Patty y Víctor que se destruyó su matrimonio?, ¿En qué parte entra Sam? Esta es la historia de lo que pasó entre el nacimiento de Piper, pasando por el de Phoebe y Paige quien nunca es dada en adopción, terminando en la muerte de Patty. UA. NO MAGIA. Cuatro hermanas. Penny, Víctor y Samuel.
Rated: Fiction T - Spanish - Family/Drama - Prue H. & Paige M. - Chapters: 4 - Words: 2,968 - Updated: 01-30-13 - Published: 12-07-12 - id: 8774030
|
|
A+ A- |
Capítulo dos: Buenos días Detroit.
El avión aterrizó en Detroit a eso de la media noche. Victor no quiso despertar a Patty, por lo que no llamó a casa. Tampoco quería ver a su madre, estaba cansado, por lo que simplemente tomó un bus hasta el hospital que estaba a cinco minutos de la casa. Apoyó su cabeza en la ventana, mirando las luces de la calle y pensando en lo valiente que era Prue: a ella jamás le habían gustado las luces de noche, jamás las había necesitado porque no le tenía miedo a la oscuridad. Era ciertamente una niña muy especial y él se iba a perder su cumpleaños, ¡Qué padre más horrible era! Su hija ni siquiera había cumplido cinco y ya le estaba dando la espalda. Suspiró. Sonrió de nuevo al pensar en Piper, nunca había creído que se iba a casar y que tendría dos hijas y lo único que deseaba era que las niñas pudieran hacerse amigas y confiar la una en la otra sin importar qué.
Cuarenta y cinco minutos más tarde, el bus se detuvo. Víctor se levantó de su asiento y se dirigió al hospital. Se frotó el cuello, eran casi las dos de la mañana y estaba agotado, pero necesitaba saber de su hermana. Tomó el ascensor hasta el tercer piso y se acercó al mostrador.
― Eh, hola, soy Víctor Bennett, el hermano mayor de Molly Bennett.
― No es horario de visitas. ―le dijo la mujer en el escritorio.
― Apenas tiene dieciséis años y casi muere por una sobredosis. ―le explicó, visiblemente afectado.
― No puedo señor, lo siento.
― Tomé un avión desde San Francisco, vengo del aeropuerto. ―le dijo, enseñándole sus maletas― No la he visto en tres años. Es mi única hermana.
― No debería hacer esto...pero es una menor...eres su familia directa...―interrumpió una mujer quien escuchó la conversación― Por favor, sígueme.
Víctor sonrió y le dio las gracias con la mirada.
― No metas ruido, a pesar de que esté en habitación privada. Está estable, estará bien. ―prometió la doctora, reposando su mano sobre su hombro antes de irse.
Víctor asintió y se quedó de pie junto a la puerta por varios minutos, sin poder caminar. Su pequeña hermana dormía con una intravenosa conectada a su brazo y las barras de la cama estaban altas, protegiéndola de alguna caída o de un intento de escape. Dejó su maleta en un lugar en donde no estorbara en caso de emergencia y se sentó junto a ella. No la tocó, asustado de romperla o despertarla.
― Volví, Molly. ―le susurró antes de quebrarse en llanto. La chica junto a él estaba muy enferma. Tenía ojeras bajo los ojos y su piel estaba seca y amarilla. Estaba flaca, y mucho, y sus brazos tenían algunos rasguños. No pudo mantener sus ojos abiertos ni un otro segundo para ver ese horror, por lo que solamente los cerró y sostuvo su mano entre las suyas.
Una mano sobre su hombro lo despertó, se sentía familiar. Abrió los ojos y se encontró con la misma mujer de la noche anterior.
― Chequeo de rutina. Todo bien. ―le sonrió.
― ¿Qué tiene? ―preguntó, volviendo a la realidad.
La mujer apretó los labios.
― Soy la doctora García. ―le dijo, sacudiendo su mano con la de él.
― Víctor Bennett. ―repitió mirando a Molly. Cerró los ojos por el dolor.
― Todo lo que sabemos es que tiene depresión clínica. Se ha estado auto infligiendo daño, vomitando y no comiendo por los pasados tres años. No sabemos por qué...―le dijo, con genuina tristeza.
Los ojos de Victor se llenaron de lágrimas, no era que no lo supiera, la noche anterior se había dado cuenta de todo eso apenas la había visto.
― Yo si sé la razón. ―confesó, presionando sus párpados― Mi madre la ha estado presionando desde que me fui y ella es todo lo que tiene, la conozco bien.
― Yo...no quería decir esto al principio pero, ahora que lo mencionas...―García suspiró― Incluso cuando su madre y Molly insisten en decir que la sobredosis fue un accidente, sabemos que intentó quitarse la vida.
Víctor estuvo a punto de decir algo cuando la voz de dos persona más los hicieron ver que otro médico había aparecido en la escena y junto a él, Dorothy.
― Oh, llegaste. ―comentó la mujer.
― Un gusto verte. ―le dijo― Voy por un café. ―agregó, dejando la habitación.
Dorothy lo vio salir con una expresión severa. No le molestaba para nada, al contrario, ahora su plan de hacerlo volver iba a comenzar.
En San Francisco, Penny había decidido mimar a su hija y nietas y les había llevado desayuno en la mañana. Patty les había puesto "El rey león" a las niñas en el VHS. La habitación cantaba "Quiero ya ser el rey" cuando el teléfono sonó.
― ¡Víctor! ―dijo Patty, saltando de la cama y corriendo escalera abajo tan rápido como el rayo.
Penny sonrió así misma y siguió cantando con Prue sentada sobre su regazo mientras los ojos brillantes de Piper se enfocaban en todos los colores.
― Mansión Halliwell, Patty Halliwell al habla. ―dijo, ansiosa por escuchar la voz de su esposo.
― Hola Patty, ¿Cómo estás? ―preguntó cansado, pero feliz al oír emoción en su voz.
― Todo bien aquí. Dormí con las niñas y ahora están mirando El rey león con mamá en nuestro cuarto. Te extrañé. ¿Cómo fue el vuelo?
― Mándales un beso. ―sonrió, pensando en ellas― Ella no...no está bien...―dijo, cambiando su expresión. Se tapó la cara con la mano tratando de mantenerse fuerte.
Patty se quebró al oír su voz. Él comenzó a contarle todo lo que García le había dicho y su esposa no pudo evitar sentirse culpable por separar a hermana y hermano, por mantenerlo lejos de ella cuando la pequeña lo necesitaba tanto.
― Lo lamento Víctor. ―dijo cuando terminó de hablar― Realmente lo siento mucho. Nunca pensé que...
Patty se tapó la boca, las lágrimas caían por sus mejillas.
― Ni yo...―admitió― No hee hablado con mi madre, por lo que no sé lo que va a pasar ahora, pero te prometo que te mantendré informada.
― Te amo. ―dijo Patty, sabiendo que era un adiós momentáneo.
― Yo te amo más.
La línea sonó muerta y Patty supo que él ya había cortado. Se apoyó en la pared de la escalera y suspiró pesadamente.
― ¿Qué pasó? ―preguntó Penny desde arriba.
― Se va a quedar ahí por un tiempo...―respondió con una sonrisa triste.
Penny sabía que algo estaba realmente mal, por lo que bajó la caja de escala y abrazó a su hija.
De regreso al hospital, Víctor volvió al cuarto de Molly solamente para encontrar a su madre esperando por él en el pasillo.
― ¿Cómo te atreves a venir aquí? ―le preguntó de brazos cruzados.
― ¿Perdón? ―preguntó de vuelta, ¿Acaso no le había pedido que fuera?, ¿Cuál era su problema?, ¡Ella era su hermana!
― Todo esto es tu culpa. Si no nos hubieras dejado por esa mujerzuela que te engañó y te hizo creer que estaba esperando a tu hijo, y claro a la que le creíste por supuesto porque eres ingenuo...
― No tengo tiempo para esto. ―le interrumpió, y simplemente se paró frente a ella. Ya no era el niño asustadizo de antes― Y esta es la última vez que hablas de mi esposa de esa forma, ¿Entendiste? ―agregó, pasando de largo camino a la puerta― Ah, y si no puedes decir nada amable sobre tus nietas, mejor no digas nada. ―finalizó.
Dorothy se quedó de pie, sorprendida, ¿Qué había pasado con su hijo? Esa mujer lo había cambiado para mal. Todo el trabajo que había hecho durante veinte años habían sido destruidos en tres, pero la guerra no terminaba ahí: haría todo lo posible por recuperar a Víctor.
Ok, sé que no hemos tenido mucha Patty o niñas, pero las cosas cambiarán en el cap que viene...nuevo personaje en camino...¿Alguien recuerda a Samuel Wider?
|
||||||