
Una vez más era suya. Era más de lo que podía ofrecerle. Más de lo que se podía permitir. Minako/Rei.
Rated: Fiction T - Spanish - Romance/Angst - Minako A./Mina/Sailor Venus & Rei H./Raye/Sailor Mars - Chapters: 2 - Words: 15,302 - Reviews: 20 - Favs: 5 - Follows: 9 - Updated: 01-18-13 - Published: 01-02-13 - id: 8866771
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Prólogo
El sol de la tarde se colaba por la vaporosa tela que cubría la ventana, apenas abierta. La luz daba un tono naranja cálido al rosa pastel que adornaba las paredes, brindando un torrente de emociones al inerte color.
Artemis gruñó incómodo, sintiendo un rayo de luz directamente en su cara. Estiro sus extremidades, desperezándose sobre la acolchada superficie de la cama, con cuidado de no rasgar con sus garras el edredón.
El felino abrió un solo ojo, mostrando un vibrante color azul, que se fijo de inmediato en las figuras silenciosas de las cuatro chicas frente a él.
-Ya era hora de que despertaras...-Le reprendió una voz mandona a su lado. Luna lo miraba punzante con sus grandes ojos castaños. Era la clase de mirada iracunda que solía dedicar a las chicas cuando hacían algo inapropiado. Intentó hacer caso omiso al reproche que podía ver en ellos.
-Lo siento, la patrulla de anoche se extendió bastante y no dormí lo suficiente- Sonrió con disculpas. Luna negó con la cabeza y aparto la mirada, fijándose en la ventana, como hipnotizada por el fácil ondear de las cortinas con el viento.
Había aceptado la excusa, eso era obvio. Artemis intentó no sonreír. No iba a admitir a su compañera, con el riesgo a ser tachado de holgazán, que la cama de Usagi era mil veces más agradable que el cesto en el que solía dormir cuando se encontraba en la habitación de Minako.
Pensando ahora en las chicas, era extraño el inusual silencio que inundaba el cuarto.
Normalmente, las sesiones de estudio que organizaban eran únicamente un pretexto para poder estar juntas un rato más, en una situación que no implicara un nuevo peligro para la tierra. Y aunque Ami de verdad las obligara a estudiar un rato durante el día, siempre terminaban tendidas en el piso, riendo, regularmente a costa de las dos rubias del grupo.
La pequeña joven, de cabello corto azulado, estaba justo frente a él. De no ser el rápido movimiento de sus ojos tras las gafas y el frecuente cambio de página que provocaba en el grueso tomo en sus manos, juraría que había quedado congelada en su sitio.
Su concentración parecía inmensa, lo bastante para ignorar el ocasional quejido de Makoto, a su derecha, borrando constantemente con la punta de su lápiz las respuestas de su cuaderno de ejercicios. De vez en cuando suspiraba y miraba de reojo a Ami, pero sin el valor de distraerla para que la ayudara un poco.
Artemis intento sonreír cuando un bostezo interrumpió su gesto. Con pereza se dejo caer de nuevo, esta vez sobre su lomo observando de cabeza el rostro serio de Rei.
La chica parecía casi desinteresada en lo que estaba leyendo, mordiendo ligeramente la punta de su bolígrafo de forma inconsciente. Sintió su mirada y sus ojos violetas se clavaron en el. Cuestión de segundos y le dedicó una breve sonrisa señalando con su pluma en dirección a su derecha.
Artemis supo entonces la causa de tanta ausencia de desorden.
Usagi respiraba profundamente a un costado de la mesa, abrazada a una enorme almohada rosada y balbuceando incoherencias entre sueños y ronquidos.
También, siguiendo su mirada por el piso, hasta donde se encontraba el regazo de Rei, observó las largas piernas de Minako extendidas, su cuerpo recargado ligeramente en la morena.
Sus manos sostenían una revista, cuya portada se encontraba plagada de letras brillantes y rostros atractivos fluyendo por el largo y ancho. Sus facciones se encontraban ocultas tras de ella, pero podía adivinar su expresión emocionada, aún si estaba inusualmente callada.
Tal vez tenía que ver la posición en la que se encontraba (solía leer sus revistas boca abajo, con las piernas en constante movimiento), o que su compañera de cotilleos se encontraba inmersa en el mundo de los sueños.
Artemis sabía que esa paz no duraría mucho. Bastaba con que la joven rubia terminara o perdiera el interés en la revista para que se quejara de lo aburrida que estaba. Rei entonces le reclamaría que se pusiera a estudiar en lugar de estar perdiendo el tiempo. Usagi despertaría, uniéndose a la batalla que empezaría entre Mina y Rei. Ami finalmente saldría de su trance para intentar tranquilizar a las chicas y Makoto viendo la oportunidad perfecta, se ofrecería a preparar unos bocadillos para terminar de calmar los ánimos y terminar esa reunión tranquilamente.
Era casi como una rutina, pero siempre se sentía como algo nuevo sucediendo entre ellas.
Vio que Minako bajaba su revista, con una sonrisa enorme plasmada en su cara, para terminar arrojándola sobre la cabeza de Usagi, en una pequeña variación de como suponía iba a despertar la que pareciera su gemela.
La joven en el piso se sobresalto, parpadeando confundida y cuestionando con un suave "¿Mamo-chan?" lo que había pasado.
-¡Ahora si conseguiré novio!- Exclamó la rubia de la nada, estirando sus brazos, con cuidado de no golpear a Rei quien ignoró su arrebato.
-¿A qué viene eso?-Cuestionó Makoto curiosa con una media sonrisa, levantando la mirada de sus complicados problemas de álgebra.
-¡Mira en la revista!-Indicó emocionada. Fue Usagi quién tomo el proyectil que la había despertado y buscó entre las páginas algo que indicara el por qué la felicidad de la rubia, pero descartó la labor de inmediato al no estar lo suficientemente despierta para poner atención a las letras. Le tendió la revista a la castaña, quien rápidamente encontró el artículo que seguramente había llamado la atención de Minako.
-"El paso del Amor: Venus más cerca que nunca".- Leyó en voz alta buscando la aprobación de la rubia quién asintió fervientemente. Rei le lanzó una mirada indagante cuando la castaña terminó de leer con un enorme suspiro.
-Mas te vale que sea cierto, Venus-sama…-Comentó la alta castaña con una sonrisa cómplice hacia Minako, quién le guiñó el ojo.
-¿A que viene tanto misterio?- Preguntó Rei, ligeramente irritada de que ninguna diera explicaciones. Tuvo que tomar la revista y leer el artículo ella misma, bajo la atenta mirada de las otras. Cuando terminó, lo hizo con un bufido.- Esto es absurdo…
-¡No lo es!-Aseguró Minako- ¡No sucede todos los días que puedas ver al planeta más hermoso de todos tan de cerca!
-Eso lo creo- Contestó Rei, sarcástica.- Pero no veo como eso pueda traer "buena fortuna en el amor" o peor aún, que "La diosa baje a la tierra a reunir a las almas gemelas"
-Bueno… En eso último tienes razón- Aceptó Makoto.- La todopoderosa Diosa del amor ya está aquí y francamente deja mucho que desear.
Minako gruñó. Artemis intentó disimular su risa con una tos francamente falsa.
-Eso deja en claro que son solo mitos.- Continuó Rei, dejando su bolígrafo en la mesa.- No deberías creer todo lo que dicen las revistas.- Le señaló a Mina con una mirada severa, a pesar que el efecto se arruinaba por la implícita burla en su tono.
-Rei-chan, Rei-chan.- Negó Minako lentamente, mirando el rostro de la morena desde su posición con interés.- No puedes afirmar algo como eso si no tienes pruebas, incluso Ami-chan estará de acuerdo conmigo.
La realidad era, que Ami no estaba prestando atención a su conversación, demasiado concentrada en su libro, ni siquiera notando los gestos con la mano que hacía Makoto intentando llamar su atención.
Rei miró a Minako condescendiente.
La rubia rió suavemente antes de dar un largo bostezo, dejando por pendiente el tema.
-Uff... Estudiar para el examen, me ha dejado agotada.-Mencionó al aire, pero sus ojos seguían atentos a la morena que le servía de almohada.- ¿No te parece Rei-chan?
-Te visto hacer todo menos estudiar Minako- Respondió la morena, cerrando en definitiva su libro, sabiendo que era un caso perdido intentar seguir leyendo.
La rubia tuvo la decencia de sonrojarse además de inflar las mejillas con enfado. El gesto, sin embargo, quedó en el olvido cuando se acomodó mejor sobre el regazo de la morena y una sonrisa traviesa adornó sus labios.
-Eres mala Rei-chan, pero… ¿Quién iba a decir que fueras tan cómoda?- Dijo casi ronroneando, lo que provoco que la aludida la fulminara con la mirada.
-¿Hmm?-Usagi ahora seguía la conversación ya un poco más lúcida, tallándose los ojos con el revés de sus manos y sonriendo ampliamente hacia Rei- ¡Oh! yo quiero comprobar eso...
Se movió en dirección a la joven quien con una mirada adusta le indicó que si llegaba a acercarse un poco a ella no iba a llegar a comprobar nada más en su vida.
-¡Mou! ¡Rei-chan es tan cruel!-Se quejó Usagi captando de inmediato el mensaje.
Artemis sintió a Luna plantarse a su lado. Miraba con atención a las chicas, pero sin decir ni una sola palabra.
-Chicas, no empiecen a discutir por favor...-Pidió Ami, finalmente cerrando, como Rei, su libro. Se retiró los lentes, colocándolos en la pulida superficie de la mesa; era lógico que después del tiempo que llevaba inmersa en ese libro, estuviese cansada.
-Es mejor dejarlas un rato, Ami-chan- Dijo la castaña a su lado, aprovechando para apartar, lo más lejos de ella, sus deberes. Estiro los brazos tras su cuello y miró con una ceja alzada a la morena frente a ella.- Me sorprende que hayan aguantado bastante sin causar escándalo….
-¿A quienes te refieres, exactamente?-Cuestionó Rei con una sonrisa forzada ante la indirecta.
-No empieces de salvaje Rei-chan- Advirtió Mina, tirando ligeramente del oscuro cabello de la sacerdotisa del templo Hikawa. Las largas hebras quedaban justo a la altura de su rostro, sus puntas causándole cosquillas.
-¡Ouch!-Se quejó de la acción de la rubia- No vuelvas a hacer eso Minako.-Siseó
La aludida solamente sonrió maliciosa ante la supuesta amenaza.
-Bueno, ha sido un largo día el de hoy...-Comenzó Makoto antes de que a su líder se le ocurriera hacer algo que molestara de verdad a Rei.- ¿Que les parece si terminamos la reunión con una taza de té y las galletas que hornee?
-¡Si, si, SI!- Exclamó emocionada Usagi. Makoto le sonrió amablemente.
-¿Te gustaría ayudarme Usagi-chan?-Ofreció viendo al instante el rostro de su princesa iluminarse.
-¡Eres la mejor Mako-chan! ¡Y tus galletas también!-Exclamó poniéndose de pie de un brinco, llegó hasta la castaña para ayudarla a hacerlo también. La joven se dejo guiar de la muñeca por la rubia riendo de buena gana ante la actitud de Usagi. Juntas desaparecieron tras la puerta de la habitación, sus pasos resonando de forma amortiguada en la escalera hacia la planta baja.
-Más le vale a Makoto que no le permita devorar cargar las galletas... O cargar el té-Masculló Rei.- No sé que sería peor…
-Se a lo que te refieres- Intervino Minako sabiamente.- Sería una pena no comer las galletas de Mako-chan, pero no creo que mi mamá me perdone de nuevo si llegó con una mancha verde en mi uniforme…. De nuevo.
Rei gruñó en señal de que era una de esas raras ocasiones en que estaba de acuerdo con Minako. Ami negó con la cabeza, pero con una sonrisa traviesa.
-No sean tan duras con Usagi-chan… Tiene días que no la he visto tropezarse- Dijo a lo que Rei bufó. La sonrisa de Ami se amplió.- Pero por si acaso, Mako-chan trajo una porción exclusivamente para ella, así que tanto las galletas como el té están a salvo.- La morena le dedicó una mirada seria antes de romper en una sonrisa cómplice que fue respondida por una risita reservada de Ami. Todas tenían su propia forma de divertirse a costa de sus compañeras.
Minako observó el intercambio con los ojos ligeramente entrecerrados. Se levantó, abandonando las piernas de Rei. La morena protestó que ya era hora pero la rubia la ignoró deliberadamente.
-Nee Ami-chan ¿Cómo es que Rei-chan nunca es cruel contigo?-Preguntó con intención. La joven de cabello azul lo pensó seriamente, llevándose una mano a su barbilla.
-Debe ser porque ambas somos bastante serias y coincidimos en varias cosas, no me refiero solo académicamente.- Concluyó luego de un par de segundos. Serias, pensó Minako, no era el adjetivo apropiado cuando ambas tenían su propio lado oscuro de un humor que ella no alcanzaba a comprender del todo.- Además, Usagi-chan y tu siempre están provocándola -Minako sonrió abiertamente ante su último comentario, como si se sintiese orgullosa de ser reconocida por eso..
Rei asintió dándole la razón a la pequeña genio.
-Deberías escuchar mejor a Ami-chan y no deberías provocarme… Podrías estar jugando con fuego- Dijo la morena con una ceja enarcada mientras estiraba sus piernas, ligeramente adormecidas de haber soportado el peso de la chica todo ese tiempo.
Minako la miró fijamente, con una sonrisa inquietante laureando sus labios.
-Pero Rei-chan, yo sé que te encanta que te provoque, además de otras cosas… Y ten por seguro que me queda claro que eres fuego puro-Dijo en un tono sumamente sugestivo que consiguió teñir de escarlata las blancas mejillas de la morena ante lo intempestivo de su declaración
-¡Oh, cállate!- Espetó Rei, mientras Minako le guiñaba un ojo y le lanzaba un sonoro beso con la punta de sus dedos.
Ami rió, disimulándolo bastante mal detrás de su mano.
-¡Ah! Eres adorable Reiko- Dijo Minako melosa, su lenguaje corporal indicando que pretendía acercarse de nuevo a la morena quién retrocedió con toda la dignidad que pudo hasta quedar a un costado de Ami.
-¡Aléjate!
Artemis negó con la cabeza ante los juegos de la joven rubia. Entonces observó a Luna, esperando que de un momento a otro impusiera un poco de orden en la habitación. Pero la gata no estaba prestando atención a las chicas.
Su mirada ausente continuaba fija en la ventana, cuyas cortinas parecían fantasmas, incitándola. El felino, extrañado de que el escándalo que estaba provocando Minako -ahora insinuándosele a Ami- no consiguiera liberarla de su trance, se acercó un poco más a ella y la rozó con su pata delantera.
-¿Sucede algo, Luna?-Le cuestionó Artemis con suavidad para no sobresaltarla y no llamar la atención de las jóvenes.
Luna parpadeó un par de veces antes de fijar sus cálidos ojos miel sobre él y bostezar profundamente.
-No, me parece solo estoy un poco cansada- Miró de reojo a la ventana- Mientras tu dormías estuve vigilando que no hicieran nada raro…
Fue ese el momento que Minako escogió para lanzarse sobre Rei y sobre Ami quienes de un momento a otro se habían visto agazapadas contra la puerta, buscando resguardo.
El peso de la rubia las hizo quejarse de forma exagerada provocando la indignación de Minako, para luego reír abiertamente desde su posición. Está de más mencionar que Rei no encontraba divertido que las otras dos Senshi hubieran terminado encima de ella.
-Claro, me distraigo un segundo y es cuando las cosas suceden.- Masculló Luna condescendiente. Artemis sonrió culpable. -¡Chicas! ¿Quieren hacer el favor de comportarse?- Dijo Luna finalmente, en un tono resignado. Ami se disculpó de inmediato mientras Mina continuaba con una risa un tanto histérica al momento de levantarse y tratar de ayudar a Rei para placar un poco la mirada cabreada que le estaba lanzando.
La puerta se abrió de repente debido a la llegada de Makoto y Usagi. El impulso de la puerta, le dio un golpe en la cabeza a la sacerdotisa, quien masculló algo acerca de que no podían ser más descuidadas.
Makoto se disculpó por tan abrupta entrada, que no midió la fuerza al abrir con su pie. Artemis, notó que sus manos sostenían una amplia bandeja con cinco tazas de té y las galletas en el centro. Usagi no enterándose de nada, seguía con un incesante monólogo relacionado con Mamoru, devorando galletas de su propio plato, cuando se detuvo de pronto, notando lo calladas que estaban sus compañeras.
-¿Ha sucedido algo interesante? Están extrañamente…- Lo pensó un poco al notar la enorme sonrisa de Minako, el rostro sonrojado de Ami y la apariencia desaliñada de Rei a lo cual sonrió malévolamente- Como siempre. Uff… ya me había preocupado de tanto orden.
Minako le guiñó un ojo, alzándole el pulgar en señal de misión cumplida.
La más alta de las chicas rió y colocó la bandeja en el centro de la mesa, que Ami rápidamente se ocupo de despejar; más por consideración a los libros que a la castaña, si tenía que ser sincera.
-¿Cómo siempre?-Inquirió Rei con los ojos entrecerrados. Makoto solo amplió su sonrisa y la morena bufó con fastidio. Recuperando un poco de su orgullo, se sacudió el uniforme y se volvió a sentar en el mismo sitio de antes, con el perfil alzado indicando que no estaba de humor para más juegos.
Usagi, saliendo de su propio mundo en el cual solo existía Mamoru, se sentó a un lado de la Senshi de Marte devorando tantas galletas como pudiera. Minako hizo un puchero al ver que le habían robado su sitio, no obstante, su orgullo fue más grande y se sentó a un lado de Makoto para impedir que Usagi fuera la única que acaparara la comida.
-No puede ser que solamente comiendo puedan estar tranquilas…-Anunció Luna en un suspiro, causando las risitas culpables de la mayoría de las chicas aunque la queja iba directamente sobre Usagi.- Pero si es lo único que funciona, espero que continúen así el resto de la tarde.
-Eso es imposible… Al ritmo que van, la comida se terminará antes de que sea la hora de irse.- Indicó Artemis divertido al ver la competencia que habían comenzado Minako y Usagi, respecto a quién podía comer más galletas en menor tiempo. Luna negó con la cabeza, y ante la mención del anochecer no pudo si no lanzar una mirada de soslayo a la ventana, por la cual y tras las cortinas, se podía apreciar una esfera pálida, con un matiz rojizo que auguraba una Luna clara y brillante una vez el cielo se tiñera de negro.
Artemis siguió la ruta de su mirada y cuestionó una vez más.
-¿Segura que todo está bien?-Musitó casi en su oído causando que un escalofrío recorriera a su compañera. Está suspiro cansinamente.
-Confieso que no he podido dormir en las noches… Por más que lo intento no consigo conciliar el sueño.- Dijo un tanto apenada.- También he estado preocupada que desde el incidente de Galaxia no hemos vuelto a ver un youma… Me preocupa que esta paz termine súbitamente y que ellas no estén preparadas cuando eso suceda.- Repuso mirándolas atentamente.
Ami reprendía a ratos a Minako y a Usagi por su holgazanería; haber estado perdiendo el tiempo toda la tarde, sin haberse molestado en abrir siquiera un libro. Makoto no decía nada porque ella tampoco había adelantado mucho de los deberes y le lanzaba miradas nerviosas a Rei, quien sonreía con suficiencia, en esa actitud que en una primera instancia la hacía parecer inaccesible y soberbia. Pero la morena no echaría más leña al fuego por que aún si disfrutara, solo un poco, del sufrimiento de ambas rubias.
Artemis continuó.
-Pensar en la guerra en tiempos de paz. Tienes toda la razón en estar preocupada, sin embargo creo que ellas están listas para afrontar lo que sea que venga, tan solo por conservar momentos sencillos como este. Debemos tener fe en ellas o de lo contrario, estaríamos fallando como guardianes.- Dijo mirando directamente a Minako. A todas las protegería por igual siempre, pero con la rubia tenía una conexión más especial que con las demás, de la misma forma en que Luna tenía con Usagi.
- No eres tan denso como aparentas, Artemis- Dijo la gata con una sonrisa calmada, un gesto inusual en ella. Y a pesar de que su comentario fuera un tanto malintencionado, no era más que una forma para ocultar el centenar de cosas que le hubiera gustado decirle al felino blanco.
Un brillante color carmín tiñó las mejillas de Artemis, además de provocar una risita nerviosa. El sonido fue remplazado por un maullido de sorpresa al ser levantado repentinamente para ser apresado firmemente por un par de brazos delgados. La sensación era demasiado familiar. Era Minako.
Luna también se había visto alzada por Usagi, aunque con mayor delicadeza que la otra rubia.
-¿Qué sucede? Luna me quiere más de lo que Artemis te quiere a ti- Le sacó la lengua, riendo triunfalmente.
-No sé como pretenden demostrarlo de esa manera.-Intervino Rei con cansancio, siendo descaradamente ignorada. Makoto se encogió de hombros en su dirección como diciendo 'si no hay remedio…'
-¡Rei-chan tiene razón, eso no es suficiente!-Exclamó Minako.- Artemis me deja cargarlo como yo quiera ¿Ves?
Minako lo cargó boca arriba como si se tratara de un bebé, a lo que el gato suspiro de alivio ante lo brusco que había sido el movimiento.
-No hagas esas cosas de improviso…-Le dijo en un murmullo resignado.
-Jejeje lo siento Artemis- Dijo Mina, sonriéndole.
-Ni se te ocurra hacer lo mismo Usagi- Advirtió Luna al ver las mejillas infladas de la futura Reina en respuesta al reto. La rubia se quejó abiertamente y esa fue la señal de su derrota. Minako hizo su famosa señal de Sailor V mientras Artemis aprovechaba para escabullirse de sus brazos, aterrizando con elegancia en la cama.
-Chicas, detesto arruinar el momento pero ya es bastante tarde…- Señaló Ami, al notar que de un momento a otro, los tonos cálidos de la habitación se iban ensombreciendo de a poco.
-Lo cual es la señal para que nos marchemos- Sintetizó Rei, mirando de soslayo el reloj despertador, a un costado de la cama de Usagi.- Además, mañana ustedes tienen examen.
-¡Reiiii-chan! ¿Tenías que recordármelo?- Se quejó Usagi, derrotada.- Es tan injusto…
La morena le iba a espetar que de todas formas, se lo recordara o no, no había estudiado nada y no tenía remedio. Si no lo dijo, fue porque Makoto se le adelantó.
-No te preocupes Usagi-chan, después de todo pasado mañana ya es sábado- Rei la miró condescendiente al haber hecho un comentario demasiado evidente y en absoluto un consuelo. Claro que tratándose del alter-ego de Sailor Moon, eso le valió un abrazo apretado a la joven castaña.
-¡Definitivamente, eres la mejor Mako-chan!
Rei negó con la cabeza y comenzó a guardar sus libros en su mochila, imitando a Ami quien ya casi terminaba.
Pronto, el unido grupo ya se encontraba en el patio frontal de la casa de Usagi, donde el viento fresco de la noche revolvió sus cabellos a manera de recibimiento.
La luz de las farolas brillaba con palidez por encima de sus cabezas mientras comenzaban a extrañar el calor que colmaba el hogar de los Tsukino.
-¿Seguras que no quieren quedarse a cenar?- Preguntó por décima vez la princesa de la Luna al despedirse una a una de sus amigas.
-Muchas gracias Usagi-chan, pero ya hemos causado bastantes molestias a Ikuko-san viniendo a comer...-Se disculpó Ami de forma general, recordando también, no sin cierta vergüenza, el escándalo que habían montado al final de su "reunión de estudios", mientras bajaban por las escaleras.
-¡Pero ya habrá otra ocasión Usa-chan!- Dijo Minako optimista, agarrándose al brazo de su compañera.- Además, podemos ir de compras mañana-Le guiñó un ojo a la que podía pasar por su gemela, quien de inmediato aceptó.
-Me parece una gran idea- Dijo Makoto con una amplia sonrisa.- ¡Cuenten conmigo!-Fue su turno de ser agobiada por las chicas que no cabían en sí de la emoción.
-Hn... Mañana no podré ir- Comenzó Rei, siendo interrumpida de inmediato por ambas rubias.
-¡¿Y por qué no?!
Rei alzó una ceja ante la objeción.
-Tengo labores que atender en el templo. Es diferente faltar por estudiar que solamente por gusto ¿Saben?- Saboreó con satisfacción ver sus rostros avergonzados de saber que ellas habían perdido el tiempo, en trivialidades y durmiendo.
-¿Qué les parece si lo discutimos mañana?-Propuso Makoto- Tenemos tiempo en la mañana de intentar convencer a Pyro de que se relaje por una vez en su vida…
-¿Disculpa? Esto se está volviendo personal Kino-san- Mencionó Rei con el ceño fruncido y una sonrisa retadora. Makoto también respondió a su gesto, admitiendo que Minako tenía razón en decir que era sumamente fácil molestar a Rei. Ami carraspeó ligeramente, atrayendo la atención de todas antes de que se desatara una batalla entre ambas guerreras.
-Chicas… Es hora de irnos.- Dijo simplemente. Rei la secundó despidiéndose con un gesto de su mano de Usagi y dándose media vuelta. Minako tomó del brazo a Rei por sorpresa, también respondiendo a la joven rubia con su clásica señal de victoria.
-¡Nos vemos mañana!- Gritó Usagi, agitando su mano con energía, observándolas alejarse juntas, como todo un equipo. Era extraño, pero esa sencilla imagen la hizo sonreír tontamente. Makoto, con su mochila colgando sobre su hombro…con ese andar despreocupado y platicando con la siempre accesible Ami, que apretaba su portafolio firmemente contra su pecho, como si quisiera proteger sus libros del irreverente frío nocturno.
Rei se encontraba tras Makoto, y colgada de su brazo izquierdo una hiperactiva Mina no dejaba de comentarle más sobre los artículos que había leído en esa revista nueva. Lo bastante audible para que Usagi consiguiera enterarse también. Las vio desaparecer, a lo largo de la calle en cuyo final se encontraba el punto donde todas se separarían, mientras discutían lo insustancial de leer revistas de moda…
-Deberías entrar ya querida, o pillarás un resfriado. -Le avisó su padre desde el marco de la puerta, distrayéndola.
-¡Ya voy!
Todavía le faltaba despedirse de Artemis, quién le deseo suerte para su examen de mañana. El pobre se quejó que Minako era una desconsiderada por haberlo abandonado y salió corriendo tras de las chicas, esperando alcanzarlas antes de que cada una fuera por su camino. El cariño que le tenía a su protegida era más que evidente al no querer dejarla sola en el camino a casa. Usagi vio su pelaje blanco desaparecer en la oscuridad de esa noche aún joven.
-¿Qué estas esperando?-Cuestionó Luna cuando notó que la rubia no tenía intenciones de entrar.
-Nada, solo pensaba…- Luna estuvo tentada a cuestionar en qué, pero no lo hizo. Era evidente por la sonrisa que adornaba su rostro, esa que conseguía vencer cualquier obstáculo y daba esperanzas a sus compañeras. Su corazón ardió al ser consciente de lo afortunada que Usagi se debía de sentir de que finalmente habían alcanzado la paz por la que siempre habían luchado.
-¿No has estado ansiosa todo el día esperando una llamada? Ya casi es la hora…-Le recordó la gata, Usagi la miró con agradecimiento apurándose al interior de la casa. Entró corriendo, tropezando al intentar zafarse los zapatos con rapidez y dando de bruces contra el suelo.
-Torpe...-Masculló su hermano al verla tendida en el piso antes de adentrarse en la sala para ver la televisión. El rostro de Usagi se llenó de indignación.
-Ya me las pagaras... Shingo- Se levantó, tallando con suavidad su nariz que había recibido el impacto contra el piso.
-Deberías tener más cuidado…-Le susurró Luna, procurando que su voz no se proyectara más allá de donde se encontraban.
-¡No puedo evitarlo! -Exclamó alegremente la joven rubia.- Además no quiero que mi papá sea quien conteste el teléfono, ya sabes como se pone cuando se trata de Mamo-chan….- Con cuidado de no ser vista, tomó el teléfono de la mesilla de la sala y subió corriendo a su habitación. Por obras de la casualidad, el teléfono comenzó a sonar nada más al cerrar la puerta. Usagi soltó un gritillo de emoción, lanzándose sobre la cama en un acto desesperado, con una agilidad que pocas veces Luna le había visto.
-¡¿Mamo-chan?!- La mirada azul de Usagi se encendió ante la sola mención de su amado, quien del otro lado de la línea seguramente tenía la misma expresión vivaz de la joven. La distancia finalmente había dejado de ser una herida constante entre ellos y ahora la aceptaban como una prueba más de que su amor estaba destinado a superar cualquier inconveniente.
Su guardiana negó lentamente con la cabeza y miró de nuevo hacia la ventana donde la Luna brillaba pálidamente en su último cuarto visible. La animada discusión que Usagi mantenía en el teléfono la hizo desear con todas sus fuerzas que momentos como esos duraran, porque no tendría el corazón de volver a verlas sufrir por una inminente batalla, como las que habían vivido en los últimos años. Pidió un poco más de tiempo antes que el futuro se les viniera encima como un deslave sobre sus vidas. No más, nada más de lo que tenían en esos momentos era suficiente.
Rezó a la que en un tiempo fue su hogar, a la Reina cuyo espíritu permanecía en ese reino en ruinas, que se le permitiese poder seguir cuidando de todas ellas, ahora que todo lo malo era parte de un pasado que no volverá.
'Si tan solo eso fuera posible…'
Nota: Antes que nada, quiero darles la bienvenida a esta historia, esperando le den una oportunidad ¡Gracias por haberse pasado por aquí!
Una cosa importante: Si, este va a ser un Rei/Minako fic aunque de un inicio no lo parezca. Sobre advertencia no hay engaño.
En cuanto a actualizaciones, no prometo que vayan a ser tan seguidas… Después de todo llevo más de medio año peleándome con esta que si tengo claro es que no voy a abandonar esta historia. Cometí ese error alguna vez –en otro fic- y me arrepentí como no tienen idea. Alchemy tendrá un final, eso es garantía.
Comentarios, son bien recibidos mientras no sean ofensivos. Lo clásico: Críticas, sugerencias, quejas… su opinión es sumamente valiosa, no duden en decirme en que puedo mejorar.
Lo último: No obtengo dinero al escribir esto, Sailor Moon no me pertence y solamente soy responsable de lo que suceda en esta historia ;)
Un saludo, y hasta el siguiente capítulo.
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