Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es anhanninen, yo sólo traduzco.

Gracias a Isa por corregir este capítulo.


A Few More F Words

Capítulo 17: Por Siempre Jamás

—De repente me siento nerviosa —confesó Bella mientras yo aseguraba a Owen en el porta bebé más ridículamente caro —y seguro— que pudimos encontrar. Practiqué amarrándolo más veces de las que podía contar, pero no era igual de fácil con manos temblorosas—. Tú también, ¿no?

—Uh… me cago del miedo —me reí nerviosamente—. Es que… probablemente podríamos convencer a la Doctora Uley y al Doctor Snow de dejarlos a ambos otro día.

Ella sonrió suavemente y sacudió la cabeza.

—Creo que necesitamos ir a casa. Comenzar esta… cosa de ser padres de dos. No creí estar aterrorizada por llevarlo a casa, ¿sabes?

—Sí, yo tampoco. Tenemos esto, ¿verdad?

—Demonios sí lo tenemos —se rió cuando finalmente pude amarrar a Owen—. ¿Ves? Nuestro primero obstáculo ha sido saltado. Él ya está dentro.

Bajé la vista hacia nuestro hijo con enormes ojos en su asiento gris y verde. Estaba arropado, amarrado y Bella también le había puesto una manta encima, por si acaso. Su papeleo para darlos de alta estaba hecho y éramos libres para irnos cuando estuviéramos listos, lo cual, supongo, era ahora. De repente cinco días en el hospital no parecían ser demasiado.

Agarrando mi chaqueta, me agaché para besar a Bella. Al parecer sus labios tenían este extraño efecto calmante en mí y lo necesitaba justo ahora. Nuestras nuevas vidas estaban comenzando… justo ahora. Saldríamos de este hospital y ya no habría enfermeras o doctores para tranquilizarnos, no manos extras cuando necesitáramos dormir y nadie a excepción de nosotros para mantener feliz y saludable a nuestro hijo.

Era jodidamente intimidatorio.

—Te amo, Mordelona —dije al separarnos—. Iré a acercar el carro y luego regresaré, ¿de acuerdo?

Asintió con una sonrisa mientras mecía el porta bebé .

—Suena bien. También te amo. Igual que Owen.

—Por supuesto que también te amo, Pequeño. —Sonreí besando su frente—. Aquí vamos, ¿huh?

Casi corrí por el estacionamiento hacia el carro, queriendo regresar con Bella y nuestro hijo lo más pronto posible. Aunque Pequeña rogó por ser parte de llevar a Owen a casa, tomamos la difícil decisión de hacer esto solos. Bella necesitaba espacio en el asiento trasero con Owen y si Pequeña y su silla estaban atrás también, el viaje de cuarenta y cinco minutos sería muy apretado. Aunque sí la dejamos faltar a la escuela y Charlie estaba en la casa con ella, esperándonos. No era lo que ella quería, pero funcionaría.

Luego de acercar el carro a la entrada principal y explicarle al guardia de seguridad lo que pasaba, volví a subir las escaleras. La enfermera de Bella estaba con ella ayudándola a sentarse en la silla de ruedas. Ella estaba sanando bien de la cirugía y no había tenido ninguna complicación, pero seguía bastante cansada y adolorida, lo cual era completamente normal.

—Las bolsas están en el carro y ya nos está esperando —dije levantando el porta bebé de Owen—. ¿Estamos listos?

Asintió.

—Síp, vayamos a descubrir qué demonios se supone que debemos hacer después.

—Creo que la lista es bastante larga —me reí, y la enfermera comenzó a empujarla fuera de la habitación.

Las seguí por detrás de cerca, cargando el porta bebé con ambas manos. No tiraría a mi niño, pero… sólo diré que era mejor prevenir que lamentar. Tirar el porta bebé era uno de los cinco mil miedos irracionales que tenía de repente, y se sentía tan jodidamente raro estar asustado, legítimamente aterrorizado. Había pasado por esto con Sofía, así que no era como si fuera la primera vez en realidad. Aunque esta parte… sí lo era. No había visto a Sofía llegar al mundo, no me había estresado sobre llevarla a casa y no había temido todo tanto. Creo. Carajo, en realidad probablemente sí lo había hecho, sólo que de manera diferente.

—Bien, él esta, uh… está seguro —dije enderezándome antes de agacharme de nuevo y revisar el cinturón una vez más—. Sí, está seguro.

Lo estiré una vez más, sólo para asegurarme, antes de cerrar la puerta y correr al otro lado. Bella se levantó de la silla de ruedas sin esperar mi ayuda, pero sí me dejó tomar su mano para poder subirse a la SUV. Rápidamente se recorrió hasta la mitad del asiento, pasó su pulgar por la mejilla de Owen mientras yo cerraba la puerta y me dirigía al lado del conductor. Una vez acomodado, ladeé el retrovisor para poder ver por el espejo que estaba en el respaldo del asiento trasero.

—Sigue bien despierto, ¿verdad? —pregunté.

Alzó la vista sonriendo.

—Y también hace esos gruñidos. Pero no es un bebé renegón, ¿verdad que no, corazón?

Lo arrulló mientras yo disfrutaba de la imagen por un minuto, recordando todo hace casi seis años.

Está tobo bien, corazón —dijo Chica Nueva, sonriendo y acariciando la pancita de Sofía—. Vamos a limpiarte.

Entonces, ¿sabes de bebés? —pregunté.

El recuerdo me golpeó como una tonelada de ladrillos, y me quedé con una sonrisa en el rostro al encender el carro. Parecía que fue hace mucho tiempo cuando Bella me rescató de Pequeña, como si fuera otra vida por completo. Ella era tan buena con Sofía, y no tenía razón para serlo. Nos recibió con brazos abiertos, sin esfuerzo y con amor.

Simplemente estaba destinado a ser.


Al entrar en nuestro camino de entrada, sentí pánico y alivio. Logramos llegar sin chocar el carro, pero también estábamos aquí. Era el inicio de un nuevo capítulo en nuestras vidas y los momentos que nos habían traído aquí me llenaban de felicidad.

—La primera vez que miramos este lugar, ni siquiera consideré que se convertiría en nuestro hogar —dije mirando a Bella.

—Lo sé, pero… lo es. No hay otro lugar donde preferiría estar —dijo—. Todavía recuerdo justo después de mudarnos, bajamos a Sofía y la vimos tambalearse por el piso. Todavía era muy nueva en eso de caminar y se caía una y otra vez en su colita. Tú te asustabas y ella se reía.

—Era tan jodidamente audaz —me reí entre dientes—. Sin embrago, este lugar… es un hogar por ti. Viste la belleza en él y lo hicimos nuestro. Fue un increíble comienzo.

Sonrió asintiendo.

—Y ahora tendremos otro comienzo en él. Voy a cargarlo, ¿bien? ¿Puedes agarrar el porta bebé? Podemos bajar las bolsas después.

Apagué el carro y saqué la llave de la ignición.

—Sí, por supuesto.

Cruzamos la puerta juntos con mi mano apoyada en la parte baja de su espalda. Pequeña rápidamente llegó corriendo y nuestros ojos cayeron en las serpentinas azules que decoraban al azar.

—¡Papi! ¡Mami! —gritó corriendo hacia mí—. ¡Estoy muy feliz de que estén en casa!

Rápidamente dejé caer el porta bebé al piso y la atrapé en mis brazos. Esta pequeñita era la razón de mi vida hoy; de mi vida siempre. Si no hubiera sido dejada en mi apartamento, un desastre de gritos, llanto y pipi… carajo, nunca hubiera sabido lo que es la verdadera felicidad.

Ella era mi todo.

—Veo que decoraste —dije sonriéndole a Charlie que llegó al recibidor—. ¿Hiciste que el abuelo se subiera a una escalera?

—¿Hacer? —se rió roncamente—. Sólo batió sus pestañas y yo ya estaba allá arriba pegando serpentinas.

Pequeña sonrió con demasiada dulzura.

—¡Quería que se viera bonito!

—Está muy bonito, cielo —dijo Bella—. ¿Qué te parece si me ayudas a cambiar a Owen y luego regresamos aquí abajo? Huelo comida.

—¡Hicimos macarrones con queso y hot dogs! —dijo—. ¿Puedo cargarlo?

—Cuando estemos arriba. —Sonrió Bella estirando su mano libre—. Estoy segura de que Owen no puede esperar para ver su habitación.


Charlie se quedó a comer, pero no mucho después se fue para darnos tiempo a solas. Luego nos encontramos en nuestra habitación. Sofía cargaba a Owen y Bella estaba acurrucada en mi pecho, sonriendo contenta. Pequeña era muy gentil con su hermano, lo cargaba con mucho cuidado, aunque las almohadas a su alrededor hacían la mayor parte del trabajo.

—Bosteza mucho —dijo mirándonos—. ¿Es su hora de dormir?

—Quizá es hora de su siesta —dije—. Después de todo, tuvo un día muy emocionante.

Antes de que comiéramos, Pequeña llevó a Owen por un tour de la casa, Bella la seguía cargándolo por cada habitación. Ella ya era una malditamente buena hermana mayor, le quería enseñar todo y preguntaba una y otra vez si necesitaba algo. Cuando Bella le dio de comer, Sofía estaba justo junto a ellos esperando con un trapito para los eructos extra listo y haciendo pregunta tras pregunta.

Pensé que Bella se irritaría con las preguntas sin fin, pero no fue así, ni siquiera un poco. Ella le explicó todo a Pequeña, emocionada porque nuestra hija tuviera tanto interés. Una vez más, recordé como es que Bella me enseñó todo a mí.

Ella era una madre, desde el principio.

Nuestro día estuvo lleno de siestas, pañales sucios y comidas, pero… fue perfecto. Se sintió completo, la verdad. Mi pequeña familia se quedó en nuestra cama todo el día, viendo a nuestra más reciente adición dormir y cagarse. Pequeña incluso dijo que su cara al hacer popo era bonita. Quiero decir… era un niño bonito, pero no iría tan lejos.

Puede que sea parcial, pero creo que tenemos los niños más bonitos del mundo —me susurró Bella mirando a Sofía que estaba entre nosotros pacíficamente dormida y a Owen haciendo lo mismo en su pecho.

Sacudí la cabeza sonriendo.

—No creo que sea parcial. Quiero decir, es la verdad. Son jodidamente adorables, y nuestros, Bella; los dos.

Mientras la veía besar la cabecita de Owen, otro recuerdo vino de golpe a mí.

¿Estás bien? —preguntó Bella cuando estábamos de pie en el elevador.

Dejé un beso en el tope de su cabeza.

Sí —suspiré—. Sólo... herido en nombre de Pequeña.

Pues yo la amo más que a nada en este mundo y siempre lo haré. Ella nos tendrá a nosotros.

Asentí sonriendo un poco.

Sí, nos tendrá. Eres una madre maravillosa, Bella; mejor de lo que hubiera podido esperar para mi hija... para nuestra hija.

Ambos son nuestros —repetí cuando me vio ladeando la cabeza—. Es que… sin ti, Sofía no sería una niña tan buena. Yo nunca, jamás, podré agradecerte lo suficiente por querer que fuera tuya también.

Sonrió suavemente recargando la cabeza en mi hombro mientras la abrazaba con más fuerza.

—Nunca hubo opción, Edward. El amor que siento por Owen no es diferente al amor que siento por Sofía. Nunca fue sobre querer que fuera mía porque, bueno… siempre lo fue; y siempre lo será. Gracias a ti por dejarme llamarla mía y darme otro hijo.

—Te amo —dije alzando su barbilla y presionando mis labios con los suyos—. Te amo más que a nada.

—También te amo —dijo—. ¿Por qué no lo cargas, hmm? Después de todo, Sofía ha acaparado un poco al bebé desde que llegamos a casa.

Levantó gentilmente a Owen de su pecho, pasándomelo. Miré a mi hijo, y corazón se sintió tan jodidamente lleno. Esto… esto era felicidad.


—Shhh, no queremos despertar a mami —susurré meciéndome y sosteniendo a Owen contra mi pecho.

Él gritó y supe que no tardaría mucho antes de que Bella se despertara, así que rápidamente salí de nuestra habitación, dirigiéndome al cuarto de él. Ella se acababa de dormir luego de darle de comer y necesitaba descansar antes de que él quisiera de nuevo la bubi, así que me había levantado en seguida con él antes de que ella lo hiciera.

—¿Qué te tiene tan molesto, Pequeño? —pregunté sentándome en la mecedora—. Sé que estás lleno y tu pañal está limpio, así que, ¿qué necesitas?

Sentí otra ola de miedo pasar a través de mí cuando siguió gritando. Había pasado muchísimo tiempo desde la última vez que había estado despierto a mitad de la noche con un bebé enojado, pero siempre había logrado calmar a Pequeña, ¿no? O quizá mi voz la aburría hasta dejarla en silencio.

—Solía hablarle mucho a tu hermana cuando era bebé —dije palmeándole la espalda mientras me mecía—. Incluso decía que era mi terapeuta. Sabes, era a ella a quien recurría cuando necesitaba discutir mi relación con tu madre.

Pues hoy besé a Bella —dije—. Dijo que le gustó, pero no estoy muy seguro de qué sigue a partir de ahí. No soy…, una persona de relaciones, pero creo que podría serlo por ella. Ella es genial, ¿verdad? Te agrada. Parte de mí tiene miedo de que la perderé como amiga si esto no funciona, y no quiero eso.

Creo que amo a Bella, y creo que tengo miedo de involucrarme mucho y que al final no funcione.

¿Entonces tienes alguno consejo para mí sobre Bella? —me reí.

Estoy pensando que, cuando regrese, lo primero que tengo que hacer es disculparme.

Sonreí ante los recuerdos, sabiendo que había docenas más.

—De hecho, puede que haya abusado de toda la cosa de terapeuta silenciosa con tu hermana —me reí entre dientes—. Pero bueno, ahora te tengo a ti. Lo siento, pero vas a escuchar muchas divagaciones.

Gruñó enterrando la cabeza en mi pecho mientras sus sollozos disminuían. Acaricié su espalda intentando pensar en algo que decirle. En realidad había muchas cosas. Él tenía un chingo de historias por escuchar, tanto buenas como malas. Pero, al parecer, yo todavía quería hablar de una sola persona.

—Conocí a tu madre en un pasillo mientras ella intentaba abrir la puerta de su apartamento —comencé sonriendo al recordar ese día—. Era un idiota y no me di cuenta de lo que ella sería para mí, pero me gusta pensar que la compensé por eso. Owen, tienes la madre más amorosa y cariñosa de todo el mundo. Y, quiero decir, también es la más preciosa, pero no entraré en detalles de eso. Aunque podría. Podría hablar de sus infinitas piernas y ese lindo cu…

Nunca aprenderás con el monitor, ¿verdad?

Alcé la cabeza de golpe, encontrando a Bella en el marco de la puerta con una sonrisa en el rostro mientras alzaba el maldito aparato. Sacudí la cabeza palmeando la espalda de Owen y sonriendo.

—Para ser justos, esa cosa ni siquiera debería estar encendida. Lo hiciste a propósito, ¿verdad?

Se rió y asintió al entrar en el cuarto.

—Bueno… sabía que lo traerías aquí si se despertaba y tenía ganas de ver si le hablarías como lo hacías con Sofía.

—Nos espiabas mucho, ¿verdad?

Se sentó en el reposapiés, encogiéndose de hombros al estirar la mano para ponerla en la espalda de Owen, uniéndola a la mía.

—De vez en cuando. Supongo que algunas cosas nunca cambian, ¿verdad?

Me reí entre dientes y sacudí la cabeza.

—No, supongo que no. Aunque con todos los cambios que hemos hecho a lo largo de los años, es agradable que algunas cosas se mantengan consistentes.

—¿Como tu amor por la palabra joder?

—¿Y tu amor secreto por el apodo Mordelona?

Rodó los ojos.

—Me niego a confirmar o negar eso. Ahora, ¿por qué no lo llevas de regreso a nuestra habitación?

—Tú ve. Yo… yo tengo unas pocas cosas más que decirle.

Eran más que sólo unas pocas cosas, pero tenía tiempo. Tenía el resto de mi vida para contarles a Owen y Sofía sobre su maravillosa madre, y planeaba nunca dejar de hacerlo.

—Nuestra historia comienza con una palabra con F —dije besando la cabeza de Owen mientras Bella cerraba la puerta—. Familia…


Y después de 54 capítulos, así termina esta bella historia que empezó con una linda bebé y su atolondrado padre. Disfruté mucho el poder traducirlas para ustedes :)

Este es el último capítulo, no hay epílogo, no hay outtakes, no hay tercera parte.

Muchísimas gracias por todo su apoyo, les juro que me llevo una hermosa experiencia con esto.

Besos.