Los personajes de la Serie Card Captor Sakura no me pertenecen, esta es una simple adaptación; cuyo trama es de mi propia autoría..

Chapter 1: ¿Quién es ella?

Me encuentro parado en medio de la sala de la casa de Yamasaki, en una de sus tantas fiestas; claro que Eriol y yo solo vamos para buscar algo de diversión esta noche, pero él se fue hace rato después de ver cómo Michelle, la amiga de todos en la facultad, movía su tremendo trasero al frente de él haciendo una clara "indirecta".

Ahora me encuentro solo en la sala, recibiendo miradas lascivas de varias tipas de mi facultad, pero no me acostaré con ellas, porque uno de mis lemas es: "No tener a una misma mujer, más de una vez en mi cama", por miedo a que piensen que quiero algo más con ellas... ¿acaso no entienden que la vida no es como sus estúpidas novelas? ¿No entienden que solo las quiero para que me den algo de diversión y punto?... No quiero tener algo serio con ellas, no quiero tener algo serio con ninguna mujer, simplemente no creo en la estúpida cursilería del amor... No creo y punto.

Me llena de rabia, cuando piensan que si busco follar con ellas es porque las quiero... no puedo contar las veces en las que me han preguntado eso después de tener sexo, en primer lugar no dije nada de eso cuando las invité a la parte trasera de mi auto, ellas fueron las que aceptaron, ellas fueron las que se abrieron de piernas al verme...

Sí, esa es mi filosofía, esa es la filosofía de Shaoran Li.

Me siento en el sofá de esa tremenda sala, tomando una lata de cerveza que cogí de la mesa. Una tipa rápidamente se sienta a mi lado, no la reconozco.

-Hola- trata de decirme con voz sensual, cogiendo con una de sus manos mi entrepierna.

-¿Qué?- aparto su garra de mi pierna.

-Soy Lisette, ¿te acuerdas de aquella vez?- otra vez su insoportable voz de pito.

-Lisette... uhmmmmm lamentablemente ese nombre no está en mi memoria- digo la verdad.

-¿No te acuerdas de las mujeres con las que pasas la noche?- la miro con burla, al ver fruncir su ceño.

-Te digo por experiencia propia, que acordarme de ello me parece algo totalmente sin importancia; me las follo... ok, pero para qué me voy a acordar si ya no lo voy a hacer más- explico por enésima vez, a la enésima mujer.

-¿Qué?- frunce más y más el ceño.

-Como lo escuchaste o ¿es que estás sorda?- me burlo de ella.

-Solo me acosté contigo hace una semana, hasta el más idiota se acordaría de mí- ya empieza con los insultos.

-Bueno, si los idiotas se acuerdan de ti, los inteligentes nos olvidamos de ti... eres alguien sin importancia para mí y lamentablemente por ser una zorra ningún hombre te recordará- soy sincero.

-¿Qué? ¿Zorra?... fíjate que gracias a mí la pasaste bien aquella noche, deberías agradecerme que te quiera dar el privilegio de hacerlo otra vez- se vanagloria ella misma.

-¿Privilegio? Jajajaja no me hagas reír, si te follé fue porque me dio la gana no porque estuvieras buena, métetelo en la cabeza- me carcajeo en su cara.

-¿Así que te acuestas con todo lo que se mueve, Li? Jajaja qué perro- torpemente trata de dejarme en ridículo.

-Sí, tienes razón; por eso me acosté contigo... fuiste lo único que vi que se movía, peor es nada ¿no?- su rostro se pone lo más rojo posible.

-¡Vete a la mierda!- se levanta del sillón y sale enfurecida de la fiesta.

Yo solo me río al verla ir, me causa gracia este tipo de sucesos. Alguien me empuja y casi me caigo del sillón.

-¡Qué mierda!- grito.

-¡Qué lindas palabras salen de tu boca, hermano!- Maldito Eriol...

-No jodas, Hiraguizawa- este tipo, por mucho que sea mi mejor amigo, ¡No lo soporto¡

-Gracias por el cariño- me muestra nuevamente, su insoportable sarcasmo.

-¿Conseguiste tirártela?- me refiero a Michelle.

-Ya la tengo en el auto, le dije que iba a pasar por ti para un trío ¿quieres?- lo escucho carcajear en mi cara.

-No jodas, a Michelle me la tiré hace mucho tiempo, y tú sabes que...- me interrumpe.

-"No tendrás a una misma mujer, dos veces en tu cama"- me sigue, rodando sus ojos- sé que no quieres que las tipas que te tiras se hagan ilusiones, pero...

-No quiero embarrarme mucho con la basura, Eriol- lo miro seriamente.

-¿Con la basura?... por favor, son mujeres nada más- me empieza a sermonear nuevamente.

- Una mujer tan fácil, no debería ser llamada mujer... una verdadera mujer se hace a respetar y no abre las piernas al primer hombre que se les aparezca, aunque creo que una mujer así ya no existe -le digo pausadamente.

-¿Y entonces por qué te acuestas con ellas?- me pregunta.

-Para que luego cuando vengan a rogarme para que me las tire de nuevo, sepan que ningún hombre las respetará; y yo soy uno de ellos- primera vez que le cuento mi plan secreto a alguien.

Eriol se quedó mudo, solo mirándome fijamente y luego me sonrió.

-Parece ser que no tienes un mal plan- me sonríe torcidamente- pero antes que todo, la protección.

-jajaja no voy a decir que el sexo es un asco, es puro placer y nada más, de paso les enseño su tremenda verdad; y sabes perfectamente que la verdad duele- le sigo explicando.

-Bueno, bueno, yo me voy yendo... no quiero que la tipa en mi carro se me enfríe, nos vemos mañana en la facultad, chao- sale corriendo del salón.

-¡Espera!- grito, rogando porque me escuche sobre el tremendo ruido.

-¿Qué pasa?- aparece por mi lado.

-Antes de irte, necesito que me señales a una chica que no me haya tirado- le pido.

Lo veo, mirarme seriamente mientras frunce el ceño.

-Que yo me acuerde de la mayoría de las tipas que te tiras, no quiere decir que tenga que ayudarte en este tipo de cosas- me mira secamente.

Lo miro suplicante.

-Ok, ok, a ver...- mira hacia la el centro de la sala, donde varias chicas están bailando- uhmmm esto está difícil uhmmmm- sigue mirando, necesitaba hacerlo, porque sinceramente no me acuerdo la cara de las chicas con las que me acuesto- Ya encontré una, por fin.

-Ella- me dice señalando a una morena alta, con un vestido extremadamente corto.

-¿La morena?- le pregunto.

-Sí, es Tomoyo Daidouji, una de las únicas que te falta follar- me informa.

-Es...- trato de preguntar.

-¿Si es fácil?... sí, se acuesta con un tipo cada semana; se va a servir con plato y todo, ya que hace como una hora que te está mirando y tú ni puñetero caso le haces- me sonríe burlonamente.

-Interesante- sonrío socarronamente.

-Bueno... bueno yo me tengo que ir con Michelle, te cuento los detalles mañana- me dice- y como te dije antes... La protección es lo más importante.

-No necesitas contarme nada de eso; de Michelle ya me lo sé todo y por la protección no te preocupes- le digo sacando 3 condones de mi bolsillo trasero, mirándolo socarronamente- y por si acaso no está tan buena como parece- coloco las dos manos en mi pecho- no son reales...

-Cállate- me mira rojo de la furia- yo tendría que haberlo averiguado... uhmmm igual me la tiraré, ya me dieron ganas.

Me frunce el ceño y se dirige a la salida.

Centro mi mirada nuevamente en la tipa llamada Daidouji... uhmm tiene buen cuerpo, no está nada mal...

La observo bailar por unos minutos, sabe que la miro... lo sé porque me ha dado la espalda y contonea su trasero, mirándome lascivamente.

Me acerco con paso decidido hacia la pista de baile, como me está dando la espalda, la tomo de la cintura la pego hacia mí y doy unos cuantos besos en su cuello.

-Ya era hora, Li...- lo escucho parlotear- me has dejado deseándote por mucho tiempo, ya era hora a que vinieras por mí; soy unas pocas de las que faltan.

-Ya lo estabas pronosticando, eh- me río, pasándole mi lengua por su nuca, la siento estremecer- pues ha llegado la hora, ¿Estás lista?

-Siempre lo he estado- suena su voz desagradablemente segura- sé que solo será una vez, tendré que aprovecharlo.

Salimos de la fiesta y nos dirigimos a mi auto, ella ingresa al asiento del copiloto y como para provocarme alza un poco su ya corto y ceñido vestido, dejándome ver su ropa interior desde mi asiento.

-¿Provocación?- me burlo, alzando mis cejas- no pensé que fueras de ese tipo.

-Se decía la verdad entonces... cuando me dijeron que no sabías tratar una mujer- coloca su mano en mi entrepierna y la aprieta, gesto que logra excitarme- pero no te preocupes, eso me tiene sin cuidado... lo único que quiero es que me folles hoy día, nada más.

-Eres directa, supongo que no cometerás la tontería de preguntarme si te amo después de tener sexo ¿no?- pregunto, mirándola con gesto burlón.

Se ríe exageradamente y me mira como si estuviera loco.

-¿Es una broma, no?- mira un bulto en mi pantalón- ¿Ganas? Uhmmm, vamos a mi casa.

Enciendo mi auto y parto de la fiesta.

-Dime por dónde queda- la miro.

-Yo te aviso- coloca su pierna sobre la mía y comienza a lamer mi cuello.


Finalmente terminamos haciéndolo en la parte trasera de mi auto, frente a su casa...

Salgo de ella y me saco el condón del pene, abro la ventanilla y pretendo aventarlo por la ventana pero ella me detiene, quitándome el condón de la mano.

La miro confundido.

-¿Qué pretendes?- la interrogo.

-Solo lo necesito- se abrocha el sostén y comienzo a ponerse el vestido.

-¿Para?- la observo fríamente- por si acaso no dono mi semen para un embarazo in-vitro.

-Crees que voy a ser estúpida como para embarazarme- frunce el ceño fuertemente- solo lo necesito para algo, no seas tan desconfiado y no me hagas un escándalo.

Me subo el pantalón y abrocho mi camisa, ella sale del auto y se acerca a su puerta, comienza a tocarla.

Salgo después de ella y la observo buscando una respuesta.

Frunzo el ceño, sinceramente no confío en las mujeres, no sabes lo que les pasa por la cabeza.

-Parece que te dio curiosidad, ok, te lo diré- se voltea y me mira fijamente- lo necesito, para darle una rabieta a mi madre, nada más.

-Comprendo- asiento levemente.

Su puerta se abre lentamente, dejando vislumbrar en su interior a una chica alta, esbelta, con unos ojos verdes muy llamativos, usando un short y un polo ceñidos a su piel... Es hermosa, simplemente.

Sus ojos verdes me miran fríos y distantes; la morena entra a la casa y se queda observándome con recelo.

Daidouji se ha dado cuenta que observo a la chica que ha salido de su casa y se pone frente a ella, dificultándome la visión.

La chica que ha salido a abrir la puerta, desaparece tan pronto como apareció.

Me acerco y retengo la puerta con el pie derecho para poder decirle algo.

-¿Quién es ella?- le pregunto, interesado.

-Nadie que te interese- me responde, cerrándome la puerta en la cara.


Llego al departamento que comparto con Eriol, entro en él y me siento en el sillón de la sala... me siento exhausto por alguna razón.

Mi celular vibra en el bolsillo de mi pantalón, lo saco y reviso la pantalla, y me encuentro con 20 llamadas perdidas de mi madre...¿Qué mierda querrá?

Lo único que ha hecho en este año ha sido deshacerse de mí, mandándome a vivir con un amigo mientras que ella "rehace su vida" con su nueva familia.

Derrepente escucho un fuerte grito proveniente de alguna habitación del departamento.

-Oh, sí...- un gemido estridente de alguna mujer.

Mierda...

-¡Mierda, Hiraguizawa!, calla a ese animal que tienes en el cuarto- grito, esperando que logre escucharme.

Nadie responde.

Solo sigo escuchando esos malditos gritos.

Mierda...

Estresado, camino apresuradamente hacia la habitación de Eriol y los gritos cesan, para cerciorarme abro la puerta.

Lo encuentro a él sacándose el condón y a una tipa desnuda sobre su cama.

-Joder...¿no sabes tocar?- frunce el ceño, Eriol.

-Pero si ya terminaste... igual aquellos gritos de un animal en celo, me reventaron los oídos- agrego burlonamente.

La tipa que ya se encontraba cambiándose, me dedicó un torpe intento de ser sexy.

¡Qué hueca!... No se da cuenta que la acabo de llamar animal...

Eriol sale del cuarto, seguro para botar el condón al baño.

La tipa termina de cambiarse, se acerca a mí contoneando sus caderas y comienza a acariciar mi abdomen sobre la camisa.

-Aún tengo ganas, si es que estás interesado- baja su mano, en dirección al bulto sobre mis pantalones.

-No estoy interesado- le dedico una fría mirada y alejo sus garras de mi cuerpo.

-Pensé que eras caliente y decidido con lo que quieres para tu menú- agarra una de mis manos y las coloca en uno de sus senos.

-Lamentablemente mi menú no tiene comparación con lo que tú me ofreces- le sonrío imperceptiblemente.

-Me alegro, ¿entonces estoy más allá de tus expectativas?- veo emoción en sus ojos, seguro piensa que estoy a solo unos minutos de llevármela a la cama.

-Claro que no, lo que quise decir es que lo que me ofreces es muy vulgar y corriente, para lo que quiero en este momento- le digo.

-Veo que te acordaste de que ya pasaste por mis piernas... pensé que tal vez lograría tenerte otra vez , como sufres de amnesia con las chicas que ya te tiraste- acaricia mi abdomen, de nuevo.

-Cuando te ibas con Eriol en la fiesta, Michelle, Eriol me hizo a acordar que tu tiempo había sido hace mucho tiempo... fuiste una de las primeras en caer- me alejo de ella algunos pasos- eres demasiado tonta como para creer que me lograrás engañar.

-Te quiero, Shaoran...- me mira en busca de compasión.

-Una sanguijuela como tú, no puede sentir ese tipo de cosas... y aunque lo hicieras, simplemente fuiste un aventón para mí, algo sin importancia- no es la primera vez que rechazo a alguien... siempre es la misma cosa, ellas creen que diciéndome eso, lograrán acostarse conmigo.

-Veo que no eres para nada sentimental, la mayoría cae en ese tipo de cosas, eres una muralla a la que no puedo roer- me dirige una sonrisa torcida.

-Eres predecible, fue fácil- me río en su cara.

-Adiós, Li- la veo irse con el bolso en su mano.


Escucho a Eriol bañarse desde mi cuarto, solo estoy echado en mi cama escuchando música desde mi celular... y su cara me llega a la mente, ese largo pelo castaño y esos llamativos ojos verdes que ella posee.

La expresión en su rostro es muy extraña; sus ojos sin brillo y sin una sonrisa imperceptible al menos... aquella mujer es extraña, esconde algún secreto.

No es que me interese saberlo...

En realidad aquella mujer es un espécimen raro.

¿Quién es ella?

-¿Quién será?- exteriorizo mis pensamientos y luego solo suspiro.

-¿A quién te refieres?- un susurro en la habitación logra sobresaltarme. Es Eriol.

-¿Qué quieres, Hiraguizawa?- agrego molesto, por haber interferido en mi dilema.

-¿De quién hablas?- parece no escuchar mi pregunta.

-En nadie- contesto.

-Si tú lo dices – agrega sacándose la toalla y comenzándose a poner unos bóxers que llevaba en la mano.

-¡Diablos!, ¿no te puedes cambiar en tu cuarto?- mascullo.

-No- se ríe.

-Eres insoportable, ¿lo sabes?- le sigo el juego.

-Lo sé- levanto la mirada y lo observo, su mirada se oscurece... como si hubiera dicho algo que no le agrada.

-¿Estás bien?- le pregunto.

-No te preocupes, son tonterías- sale de mi cuarto, solo usando sus bóxers.

Mi celular vibra en mi bolsillo, espero unos segundos y recién contesto.

¿Aló?

¿Shaoran?

Sí, ¿Quién habla?

Soy Kaito, tu tío... es que quería preguntarte si puedes venir por tu padre, es que se pasó de copas y se ha quedado dormido aquí en el bar, yo no puedo llevarlo porque tengo que hacer otras cosas y tampoco conozco donde vive.

¿Otra vez se emborrachó?... uhmmmm, ok ok yo voy por él, ¿dónde están?

Gracias... te lo agradezco, estamos en Konami bar, el que está por el hospital Yanagami... ¿lo conoces?

Sí me ubico, ok, estaré ahí en unos cuantos minutos.

Te espero.

Termino la llamada, me paro de la cama, me pongo una casaca y busco mis llaves.

Salgo de la casa, subo a mi auto, lo enciendo y me dirijo hacia mi destino.

Esta es una de las razones por las cuales no me interesan las mujeres; mi padre era un hombre exitoso, conoció a mi madre, se casó con ella, me tuvo a mí, ella le fue infiel y él se desmoronó, ahora es un pobre borracho que deja que su hermana (mi tía) lo mantenga.

No quiero terminar como él, por esa razón no quiero enamorarme; el amor, aquella cursilería solo es un tónico que te vuelve débil y vulnerable, esperando pacientemente a que alguien te hiera.

Es una completa estupidez que yo no voy a cometer.