-Eres un completo imbécil ¿lo sabes?- Afirmo Sasuke.

-Si- Naruto se echo hacia atrás en el sofá, tiritando a causa del frio- He llegado a la misma conclusión que tu.

El sofá de cuero negro habia sido adquirido en eBay. Se trataba de un mueble tan sensual como varonil, y ahora se encontraba en la parte trasera de la furgoneta que Naruto habia tomado prestada para trasladar sus escasas posesiones destinadas a su nuevo departamento. La furgoneta estaba aparcada a las puertas del bloque de apartamentos de forma curvada que pronto pasaría a ser su nuevo hogar.

-De modo que Hinata te hace una generosa oferta, tu le respondes que no vuelva y ahora la echas de menos como un loco porque has caido en cuenta demasiado tarde de que eres un tonto del culo.

Naruto asintió con un breve gesto.

-El resumen no esta mal.

-Es una lastima que un hombre guapo como tu tenga el cerebro del tamaño de un guisante- prosiguió su amigo.

Sasuke tenia razón. Pero ¿como podía explicarle que le asustaba tanto volver a perder a Hinata de tal forma que era incapaz de arriesgarse a otra decepción? Su corazón era una flor delicada y herida que necesitaba protección. Ademas el encuentro con Hinata le habia pillado completamente por sorpresa. Si hubiera tenido unos dias para pensárselo, tal vez habria tomado una decision diferente. ¿Tal vez? ¡Pues claro que habría tomado otra decisión! Podía estar magullado y apaleado, pero su vida nunca seria completa sin esa mujer. Para llenar ese hueco, el riesgo tenia que merecer la pena.

-No se que hacer.

-Por ejemplo, llámala- propuso Sasuke.

- ¿Y como?

Sasuke levanto en alto su móvil.

-Es una pieza tecnológica asombrosa: pulsas las teclas, Hinata contesta y entonces hablan.

-Haces que suene muy fácil.

-Es que lo es, amigo mio. Tu eres quien hace una montaña de un grano de arena.

Naruto paso por alto el comentario.

-Lo peor que puede pasar es decirte que no.

-¿Como lo hice yo?

-Si quieres, la llamo yo.

-Ni hablar- respondió Naruto- De ninguna manera. Lo que menos me apetece es que te entrometas en mi vida amorosa.

-Permiteme señalar que careces de una vida amorosa en la cual pueda entrometerme.

-Ya sabes a lo que me refiero.

-Si, es verdad- respondió Sasuke con un suspiro- Por eso me preocupo por ti- aparto su movil de la vista- Se por lo que estas pasando, colega.

-No lo sabes.

-Sigo echando de menos a Sakura- admitió Sasuke en voz baja- Que no me ponga a hablar de ella cada diez minutos no quiere decir que me duela menos que a ti -asesto un puñetazo amistoso en el brazo de Naruto- Puede que aveces de la imagen de un cabrón sin sentimientos ...

-La mayoría de las veces.

-Pero he acabado por aceptar que las cosas son asi. He pasado de pagina. No he tenido mas remedio. Tu, en cambio, estas estancado, a pesar de la maravilosa oportunidad que el destino te ha puesto en bandeja de plata.

-No se si pueda calificar de maravillosa una coalision en cadena de diez vehículos.

-No quieres volver atras, pero tampoco avanzas hacia adelante.

-Es que a lo mejor no estoy preparado.

-Y mientras tanto tu vida se te escapa de las manos, junto a una fantástica oportunidad de ser feliz.

-Ya lo se, y no creas que no me duele- replico Naruto y lanzo al aire gélido un suspiro que formo una nube de infeliz aliento.

Antes de que pudieran concluir la conversación, a la hora señalada, Yamanaka Ino, llego en su BMW de la empresa.

-Aqui esta- dijo Naruto.

Ambos se levantaron del sofá y se bajaron de la furgoneta de un salto. Ino se acerco a ellos con paso firme, y con la carpeta llena de papeles en mano. No cabia duda de que era una mujer muy atractiva, pero Naruto nunca habia aceptado su oferta de llamarla. Le avergonzaba admitir que tampoco habia llamado a Hannabi, a quien habia conocido en la clase de baile country. Le faltaban ganas y no soportaba dar falsas esperanzas a una mujer ni podia fingir que se la pasaria en grande con una cita cuando lo mas probable es que no fuera asi. Daba la impresion de que estaba destinado a pasar la vida rechazando las escasas ofertas que recibía por parte de mujeres apetecibles. Sim embargo, a su madre no le habia hecho ni una pizca de gracia que sus planes de casamentera hubieran sido en vano. Tampoco le hacia gracia que Naruto abandonara definitivamente su dormitorio infantil, pero para el suponía una enorme liberacion. Ahora podia empezar a recuperar su cintura y su independencia.

Yamanaka Ino agito frente a el, las llaves del departamento.

-Enhorabuena- le felicito con una sonrisa distante. Se notaba a legua que estaba resentida por la ausencia de llamadas telefonicas privadas por parte de Naruto, aunque todo el tiempo habia mostrado una actitud de lo mas profesional en las relaciones comerciales que ambos habian mantenido referentes a la compra del departamento.

Cuando Naruto cogio las llaves se percato de la trascendencia del momento.

-Gracias.

Su amigo le aparto a un lado de un codazo.

-Sasuke- se presento- Soy colega de Naruto. Le estoy ayudando con la mudanza.

Sasuke estrecho la mano de Ino y, como no, la retuvo un tiempo excesivo. Naruto sospechaba que de un momento a otro el mismo pasaría a convertirse en mal tercio.

-Hola Sasuke- de pronto la sonrisa de Ino se torno mas cálida- Subiré con ustedes asegurarme de que todo se encuentre en condiciones- anuncio, y, tomando la delantera, entro al edificio.

Sasuke se situó al lado de Naruto "¿Esta es la que te dio su numero de teléfono?", pregunto en silencio, solo moviendo los labios. Naruto asintió con un gesto. Sasuke abrio los ojos como platos y soltó un silbido para si. "¿Y no la llamaste?". Naruto nego con la cabeza.

-¿Es que eres gilipollas o que?- pregunto su amigo en voz alta. En voz muy alta.

Ino dio la vuelta y lanzo un sensual mohin en dirección a Sasuke.

-o-

El apartamento parecía mas grande y mas luminoso que la primera vez, aunque debia de ser por la ausencia de muebles. Aunque Naruto trataba de disimularlo, le invadía una oleada de emoción. Ahi estaba su hogar, su nuevo hogar.

Ino termino con su breve inspeccion de vivienda.

-Todo parece en orden- concluyo- Confió en que seas muy feliz entre estas paredes.

Naruto abrigaba la misma esperanza. Y estaba convencido de que asi seria. El apartamento era fabuloso.

Sasuke se apoyo con aire despreocupado en una pared, junto a la puerta. Lanzaba la mas potente de sus sonrisas en dirección de Ino, quien al parecer no resulto inmune al ataque.

-Vivo en el piso de arriba- Sasuke levanto la cara hacia el techo- En el atico de lujo.

No se trataba de una descripción exacta, pero la vivienda era mas grande y de mas calidad que el de Naruto, de modo que este le dio un poco de cancha.

-¿En serio?- La noticia parecio entusiasmar a Ino.

-Si te parece, puedes subir y echarle un vistazo. Quizas prodrias hacerme una tasacion profesional.

-No sabia que estabas pensando en mudarte ...

Las palabras de Naruto se fueron desvaneciendo. Por descontado, Sasuke no estaba pensando en mudarse.

-Tardaremos diez minutos- dijo Sasuke mientras Ino se dirigia a la puerta- Puede que quince.

Naruto estaria de suerte si Sasuke se acordaba de volver esa misma tarde.

-Creia que me ayudarias con la mudanza- siseo a espaldas de Ino.

-Y es lo que pienso hacer, dobe- Respondio Sasuke, también entre susurros- Tardare media hora. Como maximo.

Si, claro. Naruto vio como su amigo rodeaba la cintura de Ino y atravesaban el umbral. La unica esperanza de Naruto residia en que ella tuviera algo que hacer y no pudera quedarse mucho tiempo ahi arriba.

Se sento en el suelo de roble, en la zona que pronto ocuparía una romántica mesa para dos, y se pregunto como iba a subir el solo dos pisos cargando un sofa y como, ademas, iba a conseguir que Hinata regresara a su vida. Contemplo el espacio a su alrededor y se pregunto si cabria una mesa para cuatro.

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-Cualquier idiota se daria cuenta de que esta loco por ti- Sakura me lanza una mirada de desesperación- Excepto tu, claro esta.

Su comentario no hace que me sienta mejor. Estoy en casa de mi mejor amiga contándole por septima vez, mas o menos, los detalles de mi accidentado encuentro con Naruto y su parachoques delantero, y me explayo apoyándome en su negativa a mi oferta de volverme a arrojar a sus brazos.

-No quiere que vuelva, Sakura. Lo ha dejado bien claro.

-Le hiciste mucho daño- replica mi amiga, como si yo no me hubiera dado cuenta- Dale una oportunidad al pobre hombre.

-Quiza no consiga recuperarlo nunca, y entonces ¿que?

-Inténtalo al menos. Acababan de tener un accidente de trafico y sus emociones habían sufrido un giro de ciento ochenta grados. Por eso, lo mas probable es que Naruto se encontrara conmocionado. ¡Ya sabes como son los hombres!

Es cierto que parecía un poco aturdido y confuso.

-Debo irme- digo yo- La nevera esta vacía y tengo que dar de comer a estos dos.

-Quédense a comer- propone Sakura- Hay espaguetti a la boloñesa con salsa casera y de postre tarta de limon horneada con mis propias manos.

-¡Caramba!- exclamo yo- ¡Vaya si que has mejorado, Sakura! Espero que Gaara sepa valorar tu esfuerzo.

Mi amiga se encoge de hombros.

-¿Que tal van las cosas? - le pregunto.

-Bien- responde ella- No son una maravilla pero tampoco un horror. Los milagros no se producen de la noche a la mañana, pero, paso a paso, vamos mejorando.

-Me alegro.

Mi amiga me da un abrazo.

-Ojala vuelvas con Naruto. Si así fuera, pensaría que todo lo demás, ha merecido la pena.

-No digas que no lo he intentado.

-Pero a lo mejor digo que no lo has intentado lo suficiente.

-o-

Por fin me las arreglo para meter a Mei y Ryu a la fuerza en el coche, que tiene el aspecto de haber sido atacado con un abrelatas por un maníaco demente. Desde el accidente, mi hija se muere de vergüenza cada vez que la ven a la luz del dia con semejante cacharro. La verdad es que no me sorprende. Tambien me debería avergonzar a mi que me vieran al volante. De modo que comprendo a mi hija perfectamente.

-Mama, este trasto es un peligro.

-Ni hablar-

Lo cierto es que tiene razón. El faro esta sujeto con esa cinta marrón de embalaje que se pega a todas partes y que, como todo el mundo sabe, es un espanto. Ni siquiera se si esta prohibido por el codigo de circulación, pero me enfrentare a eso en su debido momento.

-A lo que te refieres es a que, aparte de que esta oxidado, le falta un toque de diseño,un reproductor de CD, calefacción y aire acondicionado.

Por no hablar de los agujeros originados por la herrumbre, claro esta. A pesar de la pretendida preocupación de mi hija, se que le interesa mas la estética del vehiculo que la seguridad del mismo. Al fin y al cabo es digna hija de su madre. Y es verdad que este armazonte carece de ambas cualidades.

-Se que el coche de tus sueños haría que tu vida mereciera la pena, pero no nos lo podemos permitir.

Mi hija no parece convencida.

-Pero, mama, ahora que trabajas puedes hacer lo que quieras.

Entramos traqueteando en el aparcamiento del supermercado y, mientras me meto a un hueco libre, se me enciende la bombilla en la cabeza. Mi hija tiene razon. No va desencaminada en absoluto. Reparar este monton de chatarra no me va a salir nada barato. Podria comprarme un coche nuevo; bueno a lo mejor. En este momento no me lo puedo permitir, pero ¿quien puede? ¿Acaso no se compra todo a plazos hoy en dia? Estoy en condiciones de pagar una pequeña entrada y, gracias a mi nomina, me concederían un credito para las mensualidades. Lo que necesito es una buena oferta- y se exactamente donde conseguirla.

Noto que una sonrisa ilumina mi semblante. Entonces tiro de Mei hacia mi y la estrecho entre mis brazos.

-¿Que pasa, mama?- espeta ella.

-Acabo de decidir que voy a invertir en nuestro futuro- respondo.

Lo hare mañana mismo, antes de que las fuerzas me flaqueen.

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No hay rastro de la desvencijada caseta prefabricada que antes era nuestra oficina y, no se por que, su ausencia me entristece. Lo que encuentro en su lugar es un flamante edificio mucho mas grande y lujoso. El barro y los charcos tambien han desaparecido, remplazado por amplias extenciones de exquisito pavimento de granito. Hileras de vehiculos impolutos ocupan el espacioso patio delantero. Noto una ligera falta de aliento. El nuevo concesionario de Naruto es fabuloso.

Me he puesto un traje de chaqueta para la ocasion. Se trata de un elegante tweed de Chanel que adquiri a precio rebajado en una tienda. Hace que me sienta como si fuera una modelo. He abandonado a los niños en casa de Sakura, para variar, y en estos momentos me encuentro aferrada a mi bolso de la misma forma en la que mi hijo Ryu se aferra a doggy, ahora remendado. Me siento trasportada a otro momento, a cuando vine por primera vez a la entrevista de trabajo. Igual que entonces, tengo el estomago encogido; los nervios hechos trizas, y la confianza en mi misma, por los suelos.

Sin embargo ahora soy una persona diferente y recordado lo que aprendi en mis clases de autoafirmacion, respiro hondo y avanzo a grandes pasos a la puerta giratoria de cristal que da acceso a la sala de exposicion.

El interior climatizado es un oasis de tranqulidad y eficiencia. Unos cuantos arboles de Navidad de color blanco, estrategicamente situados, dan fe a la epoca festiva con un discreto sentido del buen gusto. Los relucientes automoviles nuevos, exhibidos como trofeos, giran a ritmo lento sobre sus respectivos pedestales. Son vehiculos de ensueño, sin el menor rastro de avolladuras. ¡Que maravilla!

Plantada en medio de la sala de exposición, me alegro enormemente de tener una excusa legitima para haber venido. Soy una genuina consumidora. Me puedo permitir un coche nuevo. Soy una clienta, claro que si.

Llevada por el entusiasmo, paso la mano por la aleta del coche mas cercano. La superficie es suave como el vison y carece por completo de bultos, o muestras de oxido. Dispone de una antena de radio en condiciones, no una percha para la ropa robada. Es elegante y tiene estilo, justo como yo en este momento. Este coche me sentaria como un guante.

Una pareja y su hijo recién nacido ocupan orgullosos el asiento delantero de un monovolumen; dos niños de mas edad se pelean en la parte posterior mientras la vendedora recita su discurso. Apartada en un rincón, lejos de los vehículos deslumbrantes, se ve una zona de juegos infantiles. También me fijo en un concurrido mostrador de atención al publico y en una sala de espera donde los clientes pueden sentarse y disfrutar del cafe que proporcionan una maquina expendedora de ultima generación. Deduzco que Naruto ya no se encarga de preparar las infusiones.

Los destartalados archivadores brillan por su ausencia, al igual que el arcaico hervidor de agua y el moho de las paredes. La trasformación es radical. Me alegro de que Naruto haya conseguido todo esto; debe sentirse muy orgulloso de si mismo. Me viene a la cabeza el vergonzoso accidente en el restaurante japones, cuando le corte el filete al señor Jiraya y me da la sensación de que ha pasado una eternidad desde entonces.

Un joven independiente de rostro lozano se acerca a mi.

-¿En que puedo servirle?

-Quiero hablar con Uzumaki Naruto, si es posible.

-Por supuesto- responde el- ¿Me dice su nombre?

-Soy Hinata- respondo- Dígale que ha venido Hinata.

El joven se aleja con paso energetico.

A falta de algo que hacer, abro la portezuela del coche que tengo alado. Resulta ser uno de los modelos mas pequeños de la gama Hivanti, por lo que encaja en mi presupuesto. Me agacho para sentarme al volante. Humm... La sensación es de lo mas agradable y hasta mi hija, tan difícil de complacer, le daria el visto bueno.

Pasados unos instantes, la portezuela del acompañante se abre y Naruto toma asiento a mi lado.

-Hola-me dice con timidez.

Los dos cerramos las puertas del coche y nos quedamos confinados en el estrecho habitáculo, aislados de la sala de exposición que nos rodea.

-Todo esto ha quedado muy vistoso- comento.

Naruto ataviado con un traje azul oscuro y corbata a la moda, también resulta vistoso.

-Se te nota que eres el jefe.

-He prosperado bastante desde los tiempos de la caseta prefabricada- responde con una sonrisa.

-Ya lo creo- suelto las manos del volante- Me alegro de verte.

Se gira para mirarme.

-Y yo de verte a ti.

-He venido a comprar un coche- explico con voz animada- Me dispongo a hacer uso de mi riqueza y mi independencia recién adquiridas.

-Eso esta muy bien.

-Ademas, Mei me advirtio que si no me deshago de mi monton de chatarra, me repudiara por mi incompetencia como madre.

-En ese caso, no tienes mas remedio que obedecer- Naruto recorre el Hivanti con la mirada- ¿Le interesa a la señora este vehículo en particular?

-Puede ser- respondo- Sufri un desafortunado accidente con mi automóvil y ahora vale cincuenta peñiques, eso en caso de que alguien se apiade de mi.

-¿Seguro que no te paso nada?- Pregunta Naruto- Cuando termine de hablar con ese policía te busque, pero te habías marchado.

Opto por no decir que permanecer ahí, carecía de sentido.

-Debería haberte llamado para interesarme por ti... - la voz se le va apagando.

-Los tres salimos ilesos- digo yo- pero desde entonces mi coche se ha ido cayendo en pedazos y ahora se encuentra en un estado terminal.

-Entonces, ¿de verdad buscas un coche nuevo?

-Si.

-Ya veo- dice el- Confiaba en que hubieras venido solo para verme.

-Puede que esa sea otra razón- admito yo- pero también quiero comprar un coche.

-Pues has venido al lugar correcto- dice Naruto.

Intercambiamos una mirada.

-Estoy segura.

-Sin embargo, he de decir que no tengo una prisa alucinante por llevarte a probarlo en carretera-Prosigue- Aun sufro de estres postraumatico, lamento lo del choque.

-No fue culpa tuya- respondo yo.

-Pero eso no impide que me sienta culpable.

-Veo que algunas cosas no han cambiado- digo en plan de broma.

-No- coincide Naruto- sigo siendo un blando.

Y me pregunto si su corazón también se habrá ablandado con respecto a mi.

-No podria haber soportado que te hubiera ocurrido algo malo. A ti o a los niños.

No se que responder.

-Y te echo de menos en la oficina- confiesa en voz baja mientras el pulso se me dispara- Tengo una nueva ayudante, pero no es como tu.

-Yo diria que es un punto a su favor.

-Es de una eficiencia sorprendente.

Siento una punzada de celos.

-Y fea como un demonio.

Me echo a reír.

-Asi me distraigo menos- confiesa- La contrate expresamente por esa razon. No puedo permitirme distracciones ahora que estoy acargo de todo esto- señala con un gesto la sala de exposición que rodea nuestra acogedora burbuja.

-Tiene un aspecto fabuloso.

Naruto se sonroja de orgullo.

-Yo también tengo un empleo- anuncio- Y he conseguido dominar la clasificación de documentos de una vez por todas.

-¿Y el ordenador?

-Hay dias en los que sigue ganando, pero he logrado ciertos progresos- me siento incapaz de mirarlo a los ojos- He cambiado. He organizado mi vida. Ahora se lo que quiero y estoy dispuesta a conseguirlo. Me encanta mi nuevo trabajo, aunque no tanto como el antiguo- le brindo una sonrisa melancólica-, pero he recuperado mi independencia- ademas de mi orgullo y mi autoestima.

Naruto me coge de la mano.

-Para serte sincero- me mira a los ojos- fuera de la oficina te hecho aun mas de menos

Justo lo que deseaba oir.

-¿En serio?

-Pero jamas volvería a mezclar el trabajo con el placer.

-Ah ¿no?

-No- insiste.

Me atrae hacia si y me besa con ternura. Sus labios sobre los mios se nota calidos y suaves. Me siento en la gloria. Este es el lugar que me corresponde, al lado de Naruto.

La pareja del monovolumen, que ha empezado a bajarse del vehículo, se detiene en seco. La madre tapa los ojos de los niños, abiertos como platos.

-¿Quieres que te enseñe alguna de las maravillosas características de este coche?- pregunto Naruto- El dispositivo automático para reclinar los asientos delanteros resulta particularmente util.

Le dirijo una amplia sonrisa.

-Si, me gustaría probarlo.

Naruto pulsa dos botones de aspecto inofensivo situados junto a la palanca de cambios y, con suavidad, nos echamos hacia tras al mismo tiempo. Una vez tumbados sobre los asientos, Naruto me atrae hacia el y me mira cara a cara:

-¿Estas segura de que quieres un modelo nuevo y reluciente?- pregunta- ¿No prefieres otro diferente, un tanto magullado y maltratado? Uno que ya tengo unos cuantos kilómetros recorridos, que haya sufrido golpes y abolladuras, pero que siga siendo de absoluta confianza. Un automóvil que tenga el carácter y el encanto necesario para recorrer hasta el final de la autopista de la vida. Uno que necesita desesperadamente cariño y atención.

-¿Seguimos hablando de coches?

-No.

-En ese caso, acepto- levanto la mano y acaricio la mejilla de Naruto- Quiero uno de esos, por favor.

-No sabes lo feliz que me haces- dice el- tan feliz que a lo mejor te llevas de regalo un vehículo a estrenar.

-Te quiero- le digo entre risas.

-Y yo a ti, no tienes idea de cuanto.

Me besa los labios con suavidad, y no sin cierta vacilación. Entonces se escucha un sonido metálico.

-Cierre centralizado- explica Naruto mientras me rodea con sus brazos- Otra prestación de gran utilidad.

-No la necesitas para que me quede- digo yo- Sere una nueva propietaria absolutamente fiel- le acaricio los labios con el dedo- Te prometo que nunca, jamas, te voy a cambiar por otro modelo.

-Eso es justo lo que este monton de chatarra deseaba escuchar.

Naruto enciende la radio y suena una melodía tierna y romántica. Nos acomodamos el uno en brazos del otro. Los asientos de este coche son comodisimos, y menos mal, por que me parece que vamos a seguir así mucho, mucho tiempo.

-FIN-

¡Hola! Estoy muy, muy emocionada, se ha concluido esta historia. Realmente quiero agradecerles a todos por haberse tomado el tiempo para leerlo y apoyarlo. Han sido unos meses maravillosos trayéndoles este fic y espero que, al igual que yo, hayan reído, emocionado, enojado, pero mas que nada disfrutado, cada capitulo al igual que yo.

Espero que podamos seguir compartiendo de la maravilla de la lectura en el futuro. Ya tengo una nueva historia para los que no lo han notado. Asi que seguimos juntos desde ahi. ¡Gracias a todos y cada uno de ustedes, de verdad, les mando todos mis buenos deseos.

Y como siempre :

¡Nos leemos pronto! :)