TALENTO Y CONFESIÓN

CAPITULO 2

Unos golpes en la puerta me despertaron, ¿en qué momento me había quedado dormido?, mire el reloj, 8:57. Bufe con hastío.

-Adelante-dije en voz alta para dejar entrar a mi mayordomo.

Mantuve la mirada gacha, fija en el escritorio. Note que la taza de té que Sebastian me había traído en la tarde ya no estaba, la pila de papeles a mi derecha, había disminuido un poco (al menos le había avanzado al trabajo antes de quedarme dormido). Frente a mí se encontraba un contrato a medio leer, con pereza lo acomode en la pila de documentos pendientes, ya mañana me ocuparía de ellos.

-Bocchan-llamo mi mayordomo sacándome de mis cavilaciones-lamento mi tardanza, esta es toda la información disponible en cuanto al concurso y los "accidentes "a los tres participantes-mientras hablaba me tendió un sobre grande color café.

-Está bien-murmure tomando el sobre y abriéndolo.

Como ya era costumbre mientras leía el contenido del sobre mi mayordomo comenzó a darme el resumen, con la mirada fija en la ventana a mi lado.

-Los tres chicos son hijos de nobles, sus nombres son: Itan Cornal, Ronald Marx y Johan Orwell. Tal como decía la carta, ellos estaban inscritos en el concurso. Justo ahora se encuentran en el hospital, Cornal por envenenamiento, Marx por un brazo roto (durante uno de sus paseos su caballo se descontrolo y el joven callo de él,) y Orwell por un balazo en la pierna recibido durante una de sus caminatas por Londres. La policía no encontró culpables de los incidentes.

El demonio hizo una pausa esperando un comentario de mi parte. Que bien me conocía.

Con parsimonia me levante y me dirigí a la ventana (que ahora se encontraba cerrada) botando sobre el escritorio los documentos. No necesitaba leer nada más. Permanecí parado, tratando de no alterarme al saber que mi mayordomo se encontraba a pocos pasos de mí.

Afuera estaba obscuro. Hoy la luna era levemente tapada por las nubes.

-Sus accidentes confirman el temor de la reina. Alguien no quiere competencia…o quizá se está vengando de no haber ganado anteriormente. Eso es lo más probable- suspire sintiendo un gran peso en el aire.

Por el reflejo del cristal pude ver el semblante de fastidio de mi demonio. Apreté los dientes tratando de mantener la cabeza fría.

-Justifíquese por favor- pidió neutro.

- Para poder entrar al concurso, el participante tiene que ser de familia noble y pasar una pequeña prueba de talento, una vez dentro el participante, para ganar, tiene que demostrar inteligencia, actitud, educación, disciplina, y finalmente…talento. El último es el que vale más puntos. Tienes que mostrar una habilidad formidable que poseas, tocar algún instrumento, bailar, construir, etc.

-Conoce bien el concurso, Bocchan…-murmuro con burla el demonio a mis espaldas pero sin cambiar su expresión

-Tsk…-cerré los ojos bajando la cabeza- cuando era pequeño me entusiasmaba la idea de participar-confesé- quería hacerlo para enorgullecer a mis padres…pero ellos dijeron que ya estaban orgullosos de mí, que ese tipo de concursos eran meramente para personas frívolas y presumidas que disfrutaban de demostrar su superioridad ante los demás con el único objetivo de ganarse halagos hipócritas de sus allegados- sin poder evitarlo emboce una sonrisilla

Por unos segundos reino un silencio incómodo.

-A lo que voy es a esto: Itan se especializa en esgrima, Ronald en el piano, y Johan en el baile. En el estado en el que están les sería imposible pasar la prueba de talento (obviamente). Sus "accidentes" estuvieron bien planeados-hice una pausa-Todos los demás concursantes corren peligro, alguien quiere eliminar a la competencia.

-Los participantes están siendo vigilados (sin que ellos lo sepan) por agentes de la reina para evitar algún otro atentado, sin embargo, durante el concurso estarán desprotegidos pues las reglas dictan que solo concursantes, jueces, un número limitado de barones, duques y condes y al menos dos guardias de seguridad pueden estar dentro de la sala. Investigue y lamentablemente, al estar como público, una vez sentados se tiene prohibido levantarse hasta que se dé el aviso de un intermedio.

-De ese modo no podemos hacer mucho. Los participantes quedan completamente vulnerables tras bambalinas.- sentencie

Me pase una mano por la cabeza tratando de encontrar una solución al problema. Tan pronto como esta llego voltee a encarar a mi mayordomo con cara de pocos amigos, topándome con una sonrisa expectante de su parte. Estaba claro que había llegado a la misma conclusión que yo desde un principio.

-Los participantes pueden ser acompañados tras telón por algún familiar o mayordomo-murmuro con malicia disfrutando de mi estupefacción.

-el concurso es en dos días, y las inscripciones se cerraron hace una semana-masculle en mi defensa

-quedaron tres lugares bacantes- me recordó inclinando la cabeza un lado con inocencia y burla. Qué extraña combinación

Una chispa de intuición pasó por mi cabeza como un rayo ocasionando que mirara pasmado al demonio frente mí, quien con toda la calma del mundo avanzo hasta quedar a solo tres pasos de mí.

-Se…Sebastian…n..-balbuce sin saber que decir en realidad, temiendo sus siguientes palabras.

No es verdad, no es verdad, no es verdad…

-Ya mande la carta. Mañana vendrá uno de los jueces para evaluar su talento con el violín-murmuro sin dejo de broma en la voz

Sentí como la sangre comenzó a subírseme a la cabeza. Sin pensarlo me lance contra él con la intención de darle un golpe en la cara. Sin embargo, antes de que pudiera hacer nada, mis manos se encontraban sobre mi cabeza siendo apresadas por una sola de él, mientras que su rostro ahora estaba a tan solo unos centímetros del mío, mirándome directamente a mi ojo visible con una intensidad sofocante. Mi corazón comenzó a palpitar a un ritmo acelerado y mi respiración se agito. Esos ojos carmesíes me habían hipnotizado.

-Bocchan- dijo en algo parecido a un susurro y levantando una ceja- en el concurso se evalúa educación y disciplina, así que por favor, trate de mantener la compostura.

Una vez dicho eso me soltó y se alejó de mí, parándose al lado de la puerta, con cara indescifrable.

Sebastian… ¿estás jugando conmigo?

Le dirigí una mirada cargada de recelo.

-Ya es hora de dormir bocchan-dijo mi mayordomo abriéndome la puerta.

-Maldito demonio…-susurre pasando a su lado para después dar un bostezo, ahogando las ganas de volver a intentar asestarle un golpe.

El camino a mi habitación se me hizo eterno con Sebastian pisándome los talones.

-a qué hora llegara el juez mañana?-pregunte para acabar con el incómodo silencio

-En la tarde, probablemente entre las tres y las seis-respondió al instante-tendré todo listo-añadió

-hmp

Sin más que decir (y volviendo al maldito silencio) atravesé la puerta de la habitación (¡al fin habíamos llegado!) y me senté al borde de la cama. De inmediato el demonio se acercó dejando el candelabro en la cómoda para después comenzar a despojarme de la ropa para sustituirla por un cómodo camisón blanco. Mientras tanto yo me enfrasque en una batalla contra mi cuerpo para no temblar o suspirar cuando sus manos me tocaban. A pesar de traer puestos los guantes sentía que el contacto con sus dedos me quemaba.

¡Estúpidas reacciones del cuerpo!

Una vez listo me levante, parándome descalzo en la alfombra mientras mi mayordomo levantaba las cobijas indicándome con la mano que entrara a la cama. Con los puños cerrados obedecí y me acomode en ella. De inmediato me acobijo hasta el pecho. Con una mano me quite el parche-dejando a la vista el contrato- y se lo entregue. Lo dejo sobre la cómoda.

-Bocchan, ¿está enojado por lo que hice?- pregunto con falsa culpa en la voz, haciéndome fruncir el ceño.

-No vuelvas a hacer algo como eso nunca-ordene a modo de respuesta mirándolo a los ojos-odio cuando actúas sin consultarme antes.

-Lo lamento bocchan, pero usted sabe que no había otra opción

Suspire resignado.

-lo sé-susurre sin querer pelear mas

El demonio tomo el candelabro e hizo una reverencia con la mano derecha en el corazón.

-Buenas noches bocchan-murmuro irguiéndose tras unos segundos y encaminándose a la puerta

-Buenas noches, Sebastian-susurre una vez la puerta se cerró tras él.

Ahogando un suspiro cerré los ojos tratando de no pensar en lo que me esperaba mañana.

no te entiendo Sebastian-pensé antes de quedarme dormido.

FIN DEL CAPITULO 2

M.N: Merezco review? Se los dejo a su criterio U_U xD