En Tokio, una joven rubia mirara la empresa en donde trabajaba por casi tres años, ha subido de puesto con mucho esfuerzo y dedicación; camino un poco más y se acerco a la vigilante lo saludo y entro a la empresa.

— Buenos días, serena. — Mina sonriéndole y mirándola – el señor Tomoe llego y el jefe esta esperándote.

— Dile a diamante que me espere, primero atenderé al señor tomoe y después lo veré a él. — entrando a su oficina

— Pero serena. — Perpleja, su jefa le daba igual quién era el dueño de la empresa o no, suspiro – serena siempre se está metiendo en problemas.

— Toma. — Lita entregándole unos papeles – serena es la única que tiene el coraje de poner a todos los hombres en su lugar.

— No sé, como el bombón de Darién se caso con ella – aun dudosa, serena llevaba seis meses casada, un multimillonario algunas personas pensaron que se iría ¿para qué seguir trabajando? no serena demostró que no dejaría su trabajo por nadie, aun no entienden como ella viviendo en Japón y su esposo en Hong Kong pudieran tener una relación maravillosa – a veces la envidio, yaten pelea conmigo porque lo dejo solo y esta lo ve solo los fines de semana y la adora.

— A veces las mujeres tienen más suerte, que otras. — lita sonriendo y alejándose.

— Serena nació con mucha suerte.

En Hong Kong

En empresa chiba

— Listo. — Andrew mirando a su jefe – solo queda, una reunión con el empresario zafiro y listo.

— Con mi primo, dile que lunes lo atiendo, hoy es viernes y necesito irme a Tokio. — levándose de la silla y mirándolo – extraño a mi mujer.

— No entiendo, como pueden vivir así. — aun sin poderlo creer, cuando Darién le comento que se había casado no lo creía y menos la actitud de su esposa, aun no la conocía pero; algunas personas que la han conocido le dijeron que no es buena persona – deberías traerla para Hong Kong, la mujer siempre tiene que estar alado de su esposo.

— Serena es muy especial. — Sonriendo – por eso me case con ella, fue la única que me rechazo y me hizo ver que ninguna mujer seria como ella.

— Te hizo brujería. — Perplejo – me voy antes que sea contagioso – alejándose

Darién sonrió feliz, serena no era una mujer, típica que le gustaba ser tranquila, es todo lo contrario. Activa, trabajadora y correcta, cuando le conoció en un restaurante se quedo fascinado como se defendió de un hombre que la estaba molestando, mientras cenaba sola. No pudo evitar acercarse a ella y platicar; obviamente ella no fue nada amable, poco a poco los dos se hicieron amigos y después de un año conociéndose, decidieron casarse.

No estaba arrepentido de tenerla como esposa, pero había reglas en su matrimonio

1 No usar anillo de matrimonio, ella no le gustaba que usar esas cosas y menos que la llamen señora.

2 No tener hijos, hasta que llegara el momento adecuado de tenerlos

3 Nada de estar besando y haciendo escena en público

4 Complacerla y darle lo que ella pidiera, si no lo hacía había problema

5 Verse los fines de semana, ella no estaba dispuesta a dejar su trabajo y menos irse a vivir a Hong Kong

Él lo acepto todo, porque la amaba y estaba loco por verla

En Tokio

En la empresa Blackmoon

Diamante entro a la oficina de serena, sin previo aviso.

— Serena, tenemos que hablar. — serio

Serena lo miro mal y cerro la laptop para mirarlo con desafío

— ¿Qué quieres?

— Serena, ¿Quién te crees? – furioso, actitud de su empleada; siempre hacia lo que ella le daba la gana.

— Soy la única mujer, que ha trabajado duro para que esta empresa sea la número uno en todo Japón, me vale una mierda que seas el dueño, gracias a mi; tienes una empresa prospera, yo te atiendo a la hora que me dé la gana y no iba a terminar una reunión importante con tomoe por verte tu linda cara. — Mirándolo mal – si tienes algo que decirme – cruzando los brazos – habla porque tengo muchas cosas que hacer.

— Te paso, tus groserías porque eres una gran amiga, te estás pasando de la raya serena – cansado – te aprovechas porque te quiero.

— Deja el drama. — Sin mirarlo – en serio, es para eso. Dime ¿para qué estás aquí?

— Quiero que seas la presidente de la empresa de Kioto. — Mirándola – eres la única que tiene el perfil, no quería decírtelo antes por qué estás casada y Darién no le puede gustar. Viajar más de la cuenta para verte.

Ella sonrió

— Darién hace lo que yo desee. — Con una sonrisa divertida – es el único hombre que puedo manejar y amar a mi antojo.

— A veces lo compadezco, estar casado contigo hay que tener huevos. Tú eres única – alejándose de la puerta – por cierto – girándose para volverla a mirar – esmeralda que pases por la casa, el lunes. Quiere enseñarte lo que le compro al bebé

— Claro. — Sin mirarlo – después el trabajo estaré allá.

Diamante se fue.

Serena se quedo mirando la foto, del día de su boda. Y suspiro

— Te amo Darién, aun que a veces no te lo demuestre te amo.

Horas después

— Jefa. — Mina abriendo la puerta y notando que serena estaba terminado de acomodar los papeles – llego su esposo.

— Dile que me espere afuera. — Seria – estoy ocupada, que no me moleste.

Mina cerró la puerta apenada y sin saber que decirle a Darién. Traía una caja de bombones y ramo de flores rojas.

— Esta ocupadita. — casi en susurro

El la escucho y se sentó en la silla de espera. Esperaría

Dos horas después

Darién estaba serio y mina no sabía que decirle, serena estaba dándose el lujo de tardarse demasiado y lo peor que ella no le quedaba casi nada de trabajo.

— Podrías hacerme, el favor de preguntarle a mi esposa. Si me puede atender. — perdiendo la paciencia

— Claro. — Mina abriendo levantándose con rapidez y abriendo la puerta – su esposo.

— Demonios. — serena levantándose de mala gana y mirando al espejo – no se para que viene, me puede esperar en el departamento.

Ella salió de la oficina y lo miro con seriedad

— Deja de ser tan cursi. — Mirando las flores y los bombones – camina

Darién no dijo nada y la siguió

— Serena es un demonio. — susurro mina

— No sé, como ese bombón se caso con ella – seria lita – no se lo merece.

— Suerte de algunas.

— Así es.

Afuera de la empresa Blackmoon

— Parece que te molesto mi visita. — el tirando las flores y los bombones en sentó de basura – cuando, será el día que te alegres en verme.

— Cuando no aparezcas en mi trabajo. — Seguía caminando sin mirarlo – sabes que no me gusta, a veces me da la impresión que te encanta mis desprecios.

— Esta vez, será la última vez. — camino un poco más y la dejo casi sola, el se subió en la limosina, después ella lo siguió – llévame al departamento – ordeno al chofer

Ella se le quedo mirando, se veía enojado igual no le pediría perdón.

En el trayecto serena estaba muy tranquila y Darién estaba muy serio, no podía evitar mirarla; la amaba demasiado o era un tonto con ella. Ella siempre estaba ahí para el complaciéndolo y mimándolo. Cuando están solos ella es tan diferente.

La limosina se detuvo

Serena salió primero que él, Darién bajo de último y la siguió; cuando serena abrió la puerta del departamento, sintió las manos de su esposo como la rodeaba la cintura.

— Pensé que estabas enojado conmigo. — ella sorprendida

— Un poco, te amo tanto que no puedo evitar tocarte. — el girándola y cerrando la puerta con el pie – vamos a la cama, esta semana te he deseado como nunca.

Ella sonrió y lo beso con pasión, sintió como su esposo la tomaba en brazos y la llevaba hacia la habitación

En Hong Kong

— Darién me da dolor de cabeza. — Comenta zafiro serio – se fue para Japón – mirando a Andrew – serena no se lo merece, mujer más chantajista.

— Desde que la conoces, no hablas muy bien de ella. — Andrew tomando un poco de whisky.

— Es víbora y demasiado atractiva. — Serio – segura de sí misma y muy…. debes conocerla.

— La he visto en fotos. — mirándolo – si es muy hermosa, por algo Darién esta encima de ella y quiere viajar como loco.

— Serena, debe de ser muy buena en la cama. — Seriedad – mi primo está demasiado desquiciado por ella, creo que ni dignidad tiene.

— No, me asustes. — El asustado – no quiero ni conocerla.

— Jajajaja, no seas exagerado. — Zafiro tomándose su trago – jamás pensé ver a Darién así, esta tan enamorado.

— Sí, su padre sabe que tiene una esposa en Japón; lo deja en la ruina. — comenta

— Tío Endimión no es así. — Sonriendo – no le gustara saber, que su nuera no vive con su hijo.

— Crees que ¿duren? – dudoso

— No lo sé. De Darién me espero todo.

En Japón

En departamento Chiba Tsukino

— Te amo serena. — el sonriendo y besándole los labios

— Yo también. — feliz de tenerlo a su lado y mirándolo – dejemos de hablar y esta noche quiero que me ames como, tu solo sabes hacerlo.

— Déjame buscar, los preservativos. — el levantándose de la cama y dirigiéndose al baño

— Darién, no te tardes mucho. — grito ella

— Claro. — grito el

El celular de serena comenzó a sonar y ella se levanto de la cama; contesto

— Bueno

— ¡Serena! – grito su madre

— ¿Qué pasa, ikuko? – seria

— Darién está allá. — pregunto

— Sí. — cortante

— Paso el lunes. — cortando la llamada

Ella miro el celular y lo dejo a un lado, se acostó de nuevo en la cama

— ¿Quién era amor? – Darién saliendo del baño

— Nadie importante. — Mirándolo y arropándose – estoy cansada.

— Pero… dijiste

— Buenas noches. — cerrando los ojos y sin poder evitar las lágrimas caigan en sus mejillas.

El se acerco y le dio un beso en el hombro, le dio la espalda.

En bar Venus

— Hola mi amor. — Mina sonriéndole a su esposo – llegue temprano.

— Me alegro. — Mirando a los guardaespaldas – cierren el local.

— Apenas es temprano. — su mujer extrañada

— Parece que, están supervisando y algunos papeles no están en regla. — El mirándola – no quiero problemas.

— Ok. — mirándolo

— ¿Y cómo te fue en el trabajo? – mirando a su mujer

— Bien, normal ¿por qué? – seria

— No juegues conmigo, mina. — Celoso – se que estuviste dos horas, con un hombre.

— El esposo de serena. — seria y mirándolo mal – se ven solo los fines de semana.

— ¿Estas tomando el pelo? – muy celoso

Mina suspiro

— Para que, me case contigo. — dando la vuelta y comenzando a caminar

El la siguió y la agarro fuertemente del brazo

— Deja de jugar conmigo.

— Deja los celos. — Furiosa – sabes que no me gusta.

— Tú no me dieras motivos. — alterándose

— No voy a vestirme, como una monja. — mirándolo con desafío

— Dejaras de trabajar y estar más tiempo en casa. — cruzando los brazos

— Me gusta, estar en mi trabajo. — Molestándose – déjame tranquila, un día de estos no estaré de humor y me iré para siempre.

Yaten se le quedo mirando no dijo nada, desde que la conoció siempre le había gustado, poco meses se hicieron novios; dos años después se casaron, pensó que mina dejaría su lado divertido y se pondría seria al casamiento, ella era todo lo contrario. Seguía comportándose igual que cuando la conoció y vestía con ropa provocativa.

No le gustaba que se colocara mini faldas y menos vestidos pegados a su cuerpo.

Pero no, ella quería seguir vistiéndose así y no sabía cómo manejar su actitud.

En departamento Kino

Lita encendió su laptop y sonrió, hoy se comunicaría con su amigo Andy, se extraño al no verlo conectado. Miro y encontró un mensaje en el facebook.

— Querida lita, hoy me iré con un amigo al bar. No sé qué hora llegue. Así que por favor discúlpame, atentamente Andrew Furuhata

— Andy. — Ella triste, le encantaba platicar con él y hablar de todos sus temores sobre el matrimonio y el fracaso de sus relaciones – me iré a dormir

En Hong Kong

Andrew miro a zafiro

— Me voy, creo que hemos platicado mucho de serena y Darién.

— Sí. — Serio y mirando a una mujer – me voy con ella – señalándola

— Tú, no pierdes tiempo. — serio y levantándose de la silla – fue un gusto, platicar contigo.

— Igualmente. — el caminando hacia su próxima victima

Andrew se fue, sin mirar hacia atrás

En Tokio

Al día siguiente

Serena se había despertado y camino hacia el baño; se baño, se cepillo los dientes y se vistió. Salió del baño y miro a su esposo aun seguía dormido, se acerco le dio un beso en los labios; para después alejarse de él.

— Tendré que preparar el desayuno. — ella bostezando y acercándose a la cocina – mmm que hare – pensativa y abriendo la nevera – hare pan tostado, jugo de limón, huevos resueltos con queso y jamón – sonriendo

En la habitación

Darién abrió los ojos lentamente, observo que su mujer no estaba en la cama, se levanto y fue para el baño.

En la cocina

Mientras que el pan se tostaba, serena estaba terminando de hacer el jugo de limón.

— Huele rico. — Darién llegando y rascándose la cabeza – buenos días, amor.

— Buenos días. — ella sonriendo y mirándolo – pronto estará el desayuno.

— Gracias. — el sentándose y bostezando

— Te vez cansado. — ella mirándolo

— Un poco, esta semana ha sido un poco difícil. — Mirándola – nada de cuidado.

— Me alegro. — Mirándolo y acomodando la mesa — ¿hoy saldremos o nos quedaremos en casa?

— No lo sé. — el sonriéndole – lo que tú desees.

— Seria divertido ir, parque de diversiones o salir a la galería de arte. — acomodando el pan tostado

— Igual que desees ir, vamos. — comenzando a comer

— Espera un poco. — mirándolo como devoraba el pan tostado con mermelada de fresa

— Tengo hambre. — sonriéndole

— Ya veo. — sonriendo y alejándose de él; para preparar los huevos.

Darién tomo un poco de jugo de limón y la miro

— Esta semana le diré a mi padre, que me case.

Serena siguió en lo suyo

— ¿Y eso que le dirás? – curiosa, el no quería decirle nada a su familia, hasta que su matrimonio estuviera estable por verse los fines de semana; por suerte, todo estaba de maravilla.

— Deseo hacerlo, creo que es lo mejor. — Serio – tenemos que hablar de nuestro futuro.

— ¿Qué, quieres decir? – sirviéndole huevos y mirándolo

— Tenemos que ponernos de acuerdo; con nuestro matrimonio. No podemos seguir viéndonos cada fin de semana, se me está haciendo agotador estos viajes – sincero

— Próxima semana, me voy para allá. — Sentándose en la silla – así, no te cansas.

El la miro con seriedad, serena nunca le podía las cosas fáciles.

— Quiero que vivamos juntos.

— Lo hacemos. — mordiendo el pan

— Quiero que vivas en Hong Kong, conmigo. — serio

— No. — Molestándose – cuando nos casamos, te deje muy claro mis condiciones.

— Yo gustoso las acepte. — Tranquilidad – pero, esto es demasiado serena, se que amas tu trabajo. ¿Y yo qué? – serio — ¿acaso no me amas?

— Te amo, no pienso. Dejar mi trabajo y mi hogar por un hombre – alterándose

— Yo si dejo dejar lo mío por ti. — Furioso — ¡Maldita sea! – Golpeando la mesa – te amo, ayer fue la gota que derramo el vaso.

Serena lo miro con fastidio y dejo a un lado la comida; se levanto.

— Podemos terminar esto. — cruzando los brazos

— Sabes algo. — dejando de comer y levantándose de la silla – parece que fue, pésima idea verte.

— Puedes irte. — comenzó alejarse de él

— Claro que me voy. — el caminando hacia la habitación y dando un golpe a la puerta

Ella estaba mirando la ventana, tenía ganas de llorar pero no lo haría, se juro a si misma jamás llorar por un hombre; ningún hombre merece las lágrimas de una mujer.

En casa Kou Aino

Mina termino de vestirse y miro a su esposo que aun dormía.

— Sera mi oportunidad. — caminando lentamente, para salir de la habitación

— Así, parece una gata ladrona – serio y levantándose un poco — ¿para dónde vas?

— A visitar a lita. — Caminando hacia la puerta y mirándolo – por favor, no estés enviándome mensajes como loco, dejare mi celular.

— Minako. — Levantándose de la cama, su esposa se fue corriendo – demonios, a noche lo hizo a propósito – notando su desnudez – siempre es lo mismo – rascándose la cabeza y caminando hacia el baño.

En Hong Kong

En mansión Chiba

— Déjalo hijo. — Mamoru mirando a su hijo Endimión, mirando guías telefónicas para llamar a sus amigas, así presentárselas a su hijo – Darién no quiere, casarse.

— Es hora que siente cabeza, tiene treinta y uno. Aun no se ha casado.

— Hijo, déjalo. — Serio – Darién aun es joven, que me basto a mi casarme tres veces y aun no consigo a la mujer adecuada.

— Papá. — Endimión serio – a tu edad.

— ¿Y? aun soy joven tengo setenta años. — sonriendo

— Quiero que Darién se case con una mujer de nuestro país, te ame nuestra cultura.

— Hijo, puede ser. — Mamoru mirándolo – esperaremos un milagro.

En Japón

En departamento Chiba Tsukino

Darién había recogido todas sus pertenencias y miro a su mujer; no sería la última vez que la viera, por los momentos estaba muy enfadado con ella. Aun no podía entender el porqué ella no quería vivir con él, a Hong Kong, podría vivir como una reina.

Ella se le quedo mirando, quería pedirle que no se fuera, es tan orgullosa que no lo haría.

— Adiós. — el cerrando la puerta

Serena sintió un nudo en la garganta y sin poder evitarlo comenzó a llorar, lo amaba; tenía miedo de ser como su madre, que frustro su sueños y esperanza al casarse con su padre, ella no quería repetir la historia, quería que su familia entendiera que ella es diferente y no como todas las mujeres Tsukino tituladas como "Amas de casa"

Día lunes

En empresa Blackmoon

Serena había llegado temprano a su trabajo, su mal humor se comenzó a notar cuando, mina había llegado un poco tarde; el regaño se escucho por toda la empresa, diamante se hizo el sordo para no pelear con ella, sabía que lo hacía perdería era él.

Lita se encargo de tener los papeles listo y en orden, si serena veía una falla pues nadie podría enguantarla; todos le tenían miedo y a la vez respecto, ella no fuera así la empresa no marchara como lo está haciendo hace casi tres años atrás.

— Maldición. — mina seria y tomando un poco de café – será que Darién, no le cumplió una fantasía, demonios esta de pésimo humor. Creo que ni el jefe quiere acercarse a ella.

— La verdad que si. — Lita tomando un poco de limonada – esta que ni ella misma se aguanta. Sera que se pelearon — colocando su mano en la mejilla – tenemos que esperar.

— Sí. — mina suspirando

En Hong Kong

En la empresa Chiba

— ¡Demonios! – Darién lanzando su taza de café al suelo – no de dejo de pensar en serena.

— ¿Qué sucede? – Andrew entrando

— Quiero, irme a Japón. — levantándose y mirando la ventana con desesperación

— ¡Brujería! – pensó Andrew asustado y rezando padre nuestro.

— ¿Por qué? – Frenético – esa mujer, es demasiado complicada.

— Es tu esposa. — Zafiro entrando y sonriendo – serena Tsukino es de armas tomar – burlón

— No estoy de humor. — serio y mirándolo mal – quiero que se venga para acá y se niega – golpeando la mesa – me desespera.

— Te casaste con ella, aceptando sus condiciones. — Sentándose y disfrutando del mal humor de su primito – sabes algo – divertido — beberías embarazarla, así obligarla que se venga. — Sonriendo – eso lo que hacen las mujeres ¿No?, hazlo tú.

— Un hijo, para mi debe de ser deseado; quiero que serena esté preparada. — con rudeza y sentándose en la silla – la amo y no quiero que estemos distanciados.

— Darién. — Andrew mirándolo — ¿Por qué no la invita a nuestro país? a lo mejor, trayéndola le guste y decida quedarse.

— Buena idea. — Zafiro riéndose – por favor, estamos hablando de serena. Yo creo que ni con un bebé se ablande.

— Hasta, yo lo estoy dudando. — el serio y mirándolos – no sé qué hacer.

— Divórciate de ella. — dijeron los dos al mismo tiempo

En Japón

En la empresa Blackmoon

Diamante no quería ir a hablar con serena, su esposa le había insistido que le preguntara a serena si iría a verla, para tener listo todo lo que le había comprado al bebé, abrió la puerta con cierto miedo y miro a serena que se encontraba firmando unos papeles, toco la puerta

— Adelante. — ella sin mirar quien podría ser.

— Serena. — el entrando y mirándola – esmeralda, me pregunta si. Vas para la casa.

Ella asintió y lo miro

— Saldré temprano, no estoy de humor.

— Claro, si quieres tomate la semana completa. — el sonriendo, prefería tenerla lejos con ese humor, asustando a todos los empleados con su gritos y regaños.

— De verdad. — asombrada

— Sí. — Acercándose a ella – creo que estás estresada, no quiero que te enfermes.

Ella lo miro, podía ver que tenía miedo; no lo culpaba la realidad que hoy se estaba portando de muy mal humor y suspiro.

— Te tomo la palabra. — leve sonrisa

— Gracias a Dios. — susurró

Serena se levanto y tomo su bolso.

— Próximo lunes, nos veremos. — mirándolo

— Te estaré esperando. — Voz baja – que no vuelvas con ese mal humor.

— Te escuche. — mirándolo mal

— Ve a saludar a esme. — le recordó

— Está bien. — saliendo de la oficina, antes de irse le pidió disculpas a mina y se retiro a la casa de su amigo diamante.

Una hora después

En mansión Blackmoon

— Gracias por venir serena. — Esmeralda sonriéndole – en pequeño Kei está contento que su madrina allá venido – acariciándose el vientre

Serena sonrió y le toco el vientre

— Solo falta un mes pequeño. — Voz dulce – serás un niño precioso

Esmeralda sonrió y la miro

— Deberías animarte, es muy hermoso tener un bebé en el vientre.

Ella negó

— No, naci para ser madre.

Ella la miro confundida

— Te gustan los niños.

— Los ajenos y no quiero esa responsabilidad. Soy tan, perfeccionista que en vez de hacerlo feliz, lo hare muy infeliz.

— No digas eso. — mirándola

— Yo sé porque lo digo. — sonriéndole y antes de irse le acaricio el vientre – adiós kei – alejándose

Serena había tomado un taxi y se fue para su departamento, cuando entro escucho el sonido del teléfono contestó.

— Diga

— Hija. — ikuko otro lado de la línea – no podre ir, discúlpame. Tu padre acaba de llegar de su viaje y sabes que odia, que salga sin él.

Ella apretó los el puño con indignación

— Está bien, no te preocupes. — Cortando y mirando la sala – no quiero, repetir tu historia madre – mirando la maleta – necesito, hablar contigo Darién – camino un poco más y tomo su maleta.

Al día siguiente

En Hong Kong

En empresa Chiba

— Hijo. — Endimión sonriendo y mirándolo – me dijeron que estabas de mal humor ayer – abrazándolo

— Mas o menos, papá

— Hola abuelo. — mirando a Mamoru

El noto que su nieto estaba triste

— ¿Y esa cara?

— Problemas. — Suspirando – abuelo, dime ¿Por qué te divorciaste tres veces?

Endimión y Mamoru se miraron extrañados

— Bueno…. Hijo, a veces el amor no es suficiente. — el sentándose y mirándolo – cuando me case con Luna fue una mujer maravillosa, tuvimos a tu padre. Luna era muy independiente y déspota, todo tenía que hacerse a su manera; yo no soporte más y me divorcie, después conocí a neherenia una mujer maravillosa es la madre de tu tío Kaito nos llevábamos de maravilla, después comenzó que no la atendía casi, siempre estaba prefiriendo a Endimión – suspirando – celos absurdos y terminamos, cuando conocí a mimet me enamore de ella, me encanta su manera de ser divertida, tuvimos a malatiche, pues no funcionaron las cosas. Ella se metió con otro hombre.

Darién perplejo

— Te fue infiel.

Mamoru asintió

— Tío tiene el cabello, plateado. — dudoso

— Salió a su abuelo, muchacho grosero. — Mamoru molesto – si es mi hijo.

Darién apenado

— Lo siento.

En recepción

— Buenos días, soy serena Tsukino. — mirando a la secretaria

— Buenos días. — Sonriéndole — ¿a quién desea ver?

— A Darién chiba. — Mirándola – es urgente.

— El se encuentra en una reunión. — Apenada – espere por favor.

Ella estaba segura que Darién, no deseaba atenderla; sin previo aviso se fue caminando hacia la oficina, por suerte decía el nombre de su esposo ahí, abrió la puerta de par en par

— Hola, cariño. — Mirando a los presentes – vino a visitarte tú "Amada esposa"